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El reggaetón se suma a las propuestas del verano

La Dirección de Cultura de la Municipalidad de Villa Regina informa que están abiertas las inscripciones para participar de las clases de reggaetón a cargo de los profesores Diego Álvarez y Dai Quiroga.

Los interesados pueden anotarse en la Escuela Municipal de Arte ubicada en Brasil 91. Para consultas pueden comunicarse al celular 2984650817.

Las clases se dictarán los martes y jueves de 19,30 a 20,30 horas y los miércoles de 19 a 21 horas.

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  • Caputo sube 20% la tarifa de los peajes un día antes de abrir las ofertas para privatizar autopistas

     

    Como adelantó en exclusiva LPO, Toto Caputo está obsesionado con la privatización de las rutas nacionales y autopistas que están bajo control de la estatal Corredores Viales. Eso, al punto de amenazar con una purga en Transporte y Vialidad si no están licitados 9.000 kilómetros de ruta antes de julio.

    En ese apuro, Caputo también incluyó la suba de los peajes. En una señal directa a las empresas que manejarán las autopistas y rutas nacionales por los próximos 20 años, se dispuso un aumento de casi 20% en la tarifa de peajes de los diez tramos concesionados por Corredores Viales, antes de ser entregados a manos privadas.

    La suba rige a partir del jueves 26, un día antes de la apertura de sobres que hará Economía para tramos de la Etapa II de la Red de Concesiones, que incluyen sectores de las rutas 3, 205 y 226 y de las autopistas Riccheri y Ezeiza-Cañuelas, unos 1.872 kilómetros, menos de la mitad de los 4.428 kilómetros previstos para la Etapa II.

    Entre las empresas que mostraron interés, figuran Chediack, Roggio, Supercemento, Panedile, Rovella Carranza, Helport y Green, entre otras.

    Caputo amenaza con una purga en Transporte si no se concesionan todas las rutas antes de julio

    En lo relativo a los aumentos de peajes, la tarifa mínima para vehículos livianos en la Autopista Riccheri será de $1.300 y subirá a $ 1.500 en hora pico. Los vehículos de hasta dos ejes y hasta 2,30 metros de altura pasarán a pagar $1.500, mientras que aquellos que superen esa altura o tengan rueda doble deberán pagar $3.000.

    Como contó LPO, para los tramos de la Etapa II para los que se abrirán ofertas este jueves, el pliego modificado por el ministerio de Caputo contempla la duplicación de la cantidad de estaciones de peaje actualmente vigentes en estos tramos, pasando de 10 a 20 cabinas.

     «Ya estarán en curso todas las obras de estos 9 mil kilómetros de rutas que albergan el 80 por ciento del tránsito del país», dijo Caputo aunque, en verdad, aún no hay novedades de la licitación para los 2.556 kilómetros que restan de la Etapa II 

    En ese contexto, el ministro anunció en las últimas horas el llamado a licitación de la Etapa III, la Red Federal de Concesiones que abarca 3.900 kilómetros y pretende adjudicarla para fines de mayo.

    «Ya estarán en curso todas las obras de estos 9 mil kilómetros de rutas que albergan el 80 por ciento del tránsito del país», dijo Caputo aunque, en verdad, aún no hay novedades de la licitación para los 2.556 kilómetros que restan de la Etapa II.

     

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  • Nacho Torres sale a tomar deuda con las regalías petroleras como garantía y apuesta al salto del barril 

     

    Chubut decidió volver al mercado voluntario de deuda con una ingeniería financiera que pone a las regalías petroleras como garantía. Es la primera provincia petrolera que ensaya este esquema en la era Milei. 

    El objetivo es refinanciar la deuda en dólares que asfixia las cuentas provinciales y ganar aire para poder concretar un plan de obra pública, ante el abandono de la Nación. Chubut arrastra desde el último gobierno de Mario das Neves un grave problema de endeudamiento externo que complico todo el mandato del anterior gobernador Mariano Arcioni.

    Mientras tanto, las exigidas cuentas provinciales recibieron en las últimas semanas un alivio inesperado: el saltó del barril del petróleo por la guerra de Medio Oriente, desde los USD 60 que figuraban en el presupuesto provincial hasta niveles cercanos a los USD 80. Ese movimiento mejora el flujo de ingresos petroleros que respalda la operación financiera. 

    Frigerio logró refinanciar la deuda externa de Entre Ríos y estira los vencimientos

    En Chubut, las regalías representan cerca del 16,6% de los ingresos corrientes de la provincia, lo que equivale a varios cientos de miles de millones de pesos anuales. Cuando el barril sube, la caja respira. 

    Ese colchón extra llega justo cuando las cuentas provinciales atraviesan una zona de tensión. Según un informe de la consultora Politikón Chaco elaborado con datos de la Dirección Nacional de Asuntos Provinciales, Chubut cerró el tercer trimestre de 2025 como la quinta jurisdicción con mayor deuda del país. 

    Pero el dato más delicado no es el tamaño del pasivo sino su composición: el 60,4% está nominado en dólares. Esa es la compleja herencia que dejó Das Neves, cuando estaba embarcado en su aventura presidencial. 

    En Chubut, las regalías representan cerca del 16,6% de los ingresos corrientes de la provincia, lo que equivale a varios cientos de miles de millones de pesos anuales. Cuando el barril sube, la caja respira. 

    El peso de la deuda también se refleja en la relación con los ingresos provinciales. Chubut es la quinta provincia con mayor carga de deuda sobre su recaudación. De cada 100 pesos que ingresan a la caja provincial, más de 38 ya están comprometidos para pagar obligaciones financieras. Por eso la importancia de la refinanciación que ensaya Torres. 

    La presión de esos compromisos se sintió con fuerza en los primeros meses del año. En enero, el servicio del bono Bocade demandó casi 44.000 millones de pesos. En ese mismo período, las regalías petroleras alcanzaron los 37.000 millones. Si mejora el precio del barril mejora la espalda para enfrentar los vencimientos.

    El Bocade fue emitido en 2016, durante el tercer mandato de Mario Das Neves, con el argumento de cancelar deudas heredadas y financiar obra pública. 

    En 2020, ya bajo la gestión de Mariano Arcioni, ese título fue reperfilado para extender plazos y evitar un default provincial. 

    Ahora, Torres busca cerrar ese capítulo con una refinanciación total del bono. La idea es conseguir un préstamo en mejores condiciones y con plazos más largos para cancelar el título vigente. 

    En palabras de un operador financiero cercano al proceso, el objetivo es «sacar del calendario esos vencimientos trimestrales que hoy consumen más de un mes entero de regalías». 

    El Bocade fue emitido en 2016, durante el tercer mandato de Mario Das Neves, con el argumento de cancelar deudas heredadas y financiar obra pública. Según la administración de Torres en los últimos dos años Chubut logró reducir la relación ingreso-deuda de un 100% a un 27,5% a fines del 2025. 

    La administración provincial sostiene que la situación financiera mejoró en los últimos dos años. Según datos oficiales, Chubut redujo el stock de deuda en 326 millones de dólares hacia marzo de 2026 y logró bajar la relación ingreso-deuda desde el 100% que registraba en diciembre de 2023 hasta el 27,5% a fines de 2025. 

    En el entorno del gobernador hablan de un cambio de escenario: de la «bomba financiera» heredada a un esquema de «déficit permanente pero administrable». 

    En ese marco, la Legislatura provincial autorizó a fines de abril una nueva emisión de deuda por hasta 650 millones de dólares. El proyecto obtuvo el respaldo del oficialismo -PRO y UCR- y también del bloque del PJ. La operación busca cerrar el ciclo del Bocade y al mismo tiempo financiar nuevas obras públicas. 

     

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  • Emi Alessandroni presenta ‘Ahí estamos’

    La Dirección de Cultura de la Municipalidad de Villa Regina invita a la presentación del primer material de Emi Alessandroni ‘Ahí estamos’. Hoy y mañana, a partir de las 21 horas, el SUM de la Escuela de Arte será el escenario del evento que tendrá como artista invitado a Guillermo Penedo. Las entradas se pueden…

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  • La guerra dispara el precio del gas y las tarifas podrían duplicarse: los tres escenarios

     

    La guerra en Medio Oriente se filtra en la economía argentina por un canal escondido: el gas natural licuado (GNL). El precio internacional del combustible que el país necesita importar cada invierno se disparó con la crisis bélica. Pasó de alrededor de 10 dólares a cerca de 20 dólares por millón de BTU. El doble.

    Para Argentina ese número no es abstracto. El sistema energético todavía depende del GNL para atravesar los meses de mayor consumo. El gasoducto de Vaca Muerta mejoró el panorama porque permite transportar más gas desde Neuquén hacia los centros urbanos. Pero la producción local todavía no alcanza para cubrir la demanda invernal. 

    Y el gas también impacta en la boleta de luz. Más del 60% de la electricidad argentina se genera en centrales térmicas que utilizan gas o combustibles líquidos. Por eso, el país necesita importar GNL cada invierno para sostener el sistema energético. 

    Durante la crisis energética global provocada por la guerra en Ucrania, cuando el gasoducto aún no estaba operativo, Argentina llegó a gastar cerca de USD 3.500 millones en importaciones de gas. El año pasado, con el gasoducto funcionando y precios internacionales más bajos, la factura cayó a unos USD 600 millones. 

    Los bancos de Wall Street recomiendan salir de Argentina porque hay dudas sobre su capacidad de pago

    Pero el nuevo escenario internacional vuelve a cargar ese gasto. Si el gobierno sale a comprar GNL con los precios actuales, el costo podría duplicarse justo cuando la cuenta corriente argentina ya muestra un déficit superior a los 2.500 millones de dólares. 

    A ese cuadro se suma un cambio de reglas en el sistema energético local. El gobierno decidió avanzar con una licitación para transferir la importación de GNL, que hasta ahora realizaban las empresas estatales Enarsa y Cammesa, a un único operador privado. 

    Si el gobierno sale a comprar GNL con los precios actuales, el costo podría duplicarse justo cuando la cuenta corriente argentina ya muestra un déficit superior a los 2.500 millones de dólares. 

    El problema es que ese proceso todavía no está definido. Y mientras se discute quién se quedará con el negocio de la importación, el calendario energético sigue corriendo. 

    Los cargamentos de gas no se compran de un día para otro. Deben contratarse con anticipación. Cuando esa planificación se retrasa, el margen se reduce. La alternativa es salir al mercado spot, el segmento de corto plazo del comercio mundial de GNL. Allí no hay contratos previos ni precios asegurados. Los cargamentos se compran sobre la hora y el valor se define en función de la urgencia y de la competencia entre compradores. 

    Además, con gran parte de la producción global afectada por la crisis en Medio Oriente, el mercado enfrenta una oferta más limitada. De hecho, Qatar ya aviso que suspende los envíos comprometidos con la Argentina. Eso obliga al gobierno a competir con otros compradores, especialmente Europa, que desde la ruptura energética con Rusia incrementó su dependencia del gas natural licuado. 

    En el sector energético repiten una advertencia inquietante: el gas licuado disponible en el mercado no alcanza para todos. Cuando un bien escasea, el precio se dispara. Y el gobierno ya dejó clara cuál es su lógica regulatoria frente a ese escenario: trasladar los costos a la demanda. 

    Los cálculos que circulan en el sector energético muestran la magnitud del impacto potencial en las tarifas que enfrentarán hogares e industrias. 

    Si el sobrecosto se trasladara a la industria, el precio del gas pasaría de 4 dólares a 8,14 dólares por millón de BTU. Es una suba del 104%. El traslado es más directo porque los grandes usuarios ya compran gas sin subsidios. 

    Si el sobrecosto se trasladara a la industria, el precio del gas pasaría de 4 dólares a 8,14 dólares por millón de BTU. Es una suba del 104%. 

    Si el ajuste recayera en los hogares, el impacto también sería significativo. El precio del gas que paga el usuario podría pasar de 3,79 dólares a 6,51 dólares por MMBTU. 

    Existe además un tercer escenario posible: trasladar el costo a la generación eléctrica. En ese caso, el precio del gas para las centrales pasaría de 4,45 dólares a 9,27 dólares por MMBTU, un salto del 108%. Si las usinas ya estuvieran pagando gas spot, el valor subiría de 7,50 a 11,31 dólares. El resultado sería un sobrecosto de 33,8 dólares por megavatio hora.

    La pregunta inevitable es cuánto más pueden absorber los bolsillos, en un escenario económico de pérdida de poder adquisitivo y recesión, con cierres cotidianos de industrias y comercios. 

     

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