La Municipalidad de Villa Regina informa que ha presentado en la Superintendencia General del Departamento Provincial de Aguas de la provincia de Río Negro los requerimientos establecidos en la Ley Provincial 5292 para la readecuación tarifaria del servicio de Agua Potable y Desagües Cloacales.
De acuerdo a la legislación indicada, el Departamento Provincial de Aguas publicará en el Boletín Oficial de la provincia de Río Negro en el mes de diciembre de este año los índices de actualización que serán aplicados en la facturación del Servicio de Agua Potable y Desagües Cloacales conforme a lo establecido en el contrato de concesión de fecha 15 de noviembre de 2005.
La Municipalidad de Villa Regina puso en marcha la licitación pública Nº 01/2021 para la adquisición de 192.000 litros de hipoclorito de sodio que se destinarán a las plantas potabilizadoras de la ciudad y la ubicada en General Enrique Godoy. El presupuesto oficial es de $6,4 millones y el valor del pliego es de $23.000….
Desde la Revolución Industrial vivimos en una carrera constante, cada vez más acelerada, en donde la medición del tiempo pareciera que haya cambiado, el disfrute, las singularidades, los detalles; resultan efímeros. Lo mismo pasa en la moda. Desde la década del ‘80 hay una moda que pareciera ajustarse a esta inverosímil velocidad en la que…
Patricia Bullrich admitió este miércoles ante los presidentes de los bloques de senadores aliados que Luis «Toto» Caputo se niega a modificar la reforma laboral en el capítulo de Ganancias, una de las exigencias de los gobernadores para apoyar la ley en el Congreso.
Durante una reunión en las oficinas de la UCR en el Senado, la jefa de la bancada libertaria pidió a los legisladores que se mantengan en silencio «para no complicar las negociaciones».
Sin embargo, Bullrich llegó al encuentro con una nota que apuraba la convocatoria a sesión para el próximo 12 de febrero y los senadores se negaron a firmarla. Sus colegas le plantearon que, primero, garantice la apertura de la Casa Rosada para quitar la rebaja de ganancias a las grandes empresas, que impacta brutalmente en la coparticipación de las provincias.
Además, el temario contemplado en la nota que llevó la exministra no incluía la declaración de la emergencia ígnea, otra de las demandas de los mandatarios provinciales a raíz de los incendios en la Patagonia.
Tres senadores consultados por LPO reconocieron que tienen la voluntad de colaborar con la media sanción de la reforma pero que no están dispuestos a «inmolarse» para alcanzar una mayoría ajustada, de apenas 37 votos favorables, con altas probabilidades de ser declarada inconstitucional en el Poder Judicial. «Queremos que junten 50 votos para que ningún juez se anime a voltearla», dijo uno de los legisladores.
El problema es que la propia Bullrich confesó ante los senadores que «Caputo está muy duro» y «no acepta cambios».
Bullrich, en Casa Rosada.
Del encuentro participaron el presidente del bloque radical, Eduardo Vischi, el cordobés Luis Juez, la tucumana Beatriz Ávila, el correntino Carlos «Camau» Espínola, la chubutense Edith Terenzi y la salteña Flavia Royón. No hubo representantes del PRO ni tampoco asistió la neuquina Julieta Corroza.
Si el peronista José Mayans logra retener la voluntad del interbloque justicialista, incluyendo a los cinco de Convicción Federal y los dos santiagueños, el rechazo podría tener un piso de 28 votos pero podría crecer si el Poder Ejecutivo no acepta los cambios que piden los gobernadores. «Sin los votos de los gobernadores, la ley no sale del Senado», precisó un senador que responde a uno de ellos.
Sin los votos de los gobernadores, la ley no sale del Senado.
Bullrich también habría pasado un momento incómodo cuando uno de los presentes le preguntó si había hablado con la CGT. La exministra respondió que sí y hasta deslizó que desde el gobierno habían conversado con camaristas de la Justicia, algo que podría resultar escandaloso.
Al cierre de esta nota, la síntesis de la reunión entre la presidenta del bloque oficialista y sus pares aliados era el simple compromiso de Bullrich de llevar las observaciones de los senadores a Caputo y Diego Santilli, para retomar el diálogo en la Cámara Alta a partir del martes.
Manuel Adorni celebró por Twitter este martes que la oficina de sumarios del Hospital Garrahan solicitara mediante un dictamen el desafuero de 10 delegados de la comisión interna, con el objetivo de despedirlos. «El que las hace, las paga», posteó el jefe de Gabinete en X, y consideró como causal de despido «haber dirigido y tomado ilegalmente las oficinas de la dirección del establecimiento en octubre de 2025».
El delegado de ATE en el Garrahan, Alejandro Lipcovich, vinculó la ofensiva de las autoridades del hospital con el tratamiento de la reforma laboral en el Congreso pero alertó que Adorni se enteró casi al mismo tiempo que los trabajadores. «El propio jefe de gabinete confirmó por Twitter minutos después que nos llegara el dictamen de la oficina de sumarios, lo cual confirma que es una operación 100 por ciento política», dijo, y agregó que se trata de «un informe reservado el de la oficina de sumarios que de ninguna manera debería tener el jefe de gabinete».
Según Lipcovich, «hay 44 trabajadores sumergidos en un proceso de sumario, que incluye a los principales dirigentes de ATE pertenecientes a la Asociación de Profesionales por haber participado de protestas en defensa del Garrahan.
En efecto, Adorni no ocultó que los despidos serían por el conflicto desarrollado durante el 2025 pero lo adjudicó a «la pretensión de cobrar por días no trabajados». «La era de la izquierda intentando vivir a costa de los argentinos de bien está llegando a su fin», se pavoneó el funcionario.
El dirigente sindical expresó también que «este operativo político fue decidido a instancias de la Casa Rosada para aleccionar a los protagonistas de una de las principales luchas», en referencia a la pelea por la emergencia pediátrica que contemplaba más recursos para el Garrahan. Aquella iniciativa fue sancionada por el Congreso, luego vetada por Javier Milei pero finalmente insistida por los legisladores de ambas cámaras.
Por eso, Lipcovich advirtió que «el mensaje es clarísimo» y dijo que «el vaciamiento del hospital no ha cesado». En ese contexto, avisó que los trabajadores se mantienen en estado de alerta, con reuniones y asambleas «para enfrentar el atropello». «Es solo un dictamen de la oficina de sumarios y ejerceremos nuestro derecho a defensa, aunque el veredicto del gobierno ya está escrito», concluyó.
Nos alertó el tío Ronnie. Escribió en el grupo de Whatsap de la familia: “Si quieren llevarse el sable de San Martín, nosotros quizás podamos evitarlo. Al fin y al cabo somos los herederos de Manuelita Rosas”.
Con el mensaje, el link a una nota que contaba la intención de Javier Milei de trasladar el sable corvo de José de San Martín al Regimiento de Granaderos. Como esa, en los últimos días varias más avivaron la polémica. “El sable corvo de San Martín irá en helicóptero para un acto de Milei” decía el título de la nota de Susana Reinoso publicada en Clarín. Explicaba que el sable saldría del Museo Histórico Nacional sin custodia de integrantes de la institución y sin comunicación oficial. Querían recrear la Batalla de San Lorenzo con el sable original. Otra nota agregaba que el arma sería presentada en este acto oficial para luego ser trasladada al Regimiento de Granaderos. Una nota de opinión, escrita por el Jefe de Gabinete del Ministerio de Defensa, calificó el traslado del sable como “un acto de reparación histórica”. Algunos decían que se lo estaba utilizando como botín de viejas disputas políticas, como un pedazo de utilería en la devaluada batalla cultural. Varios artículos mencionaban la intención del presidente de empuñar él mismo la espada del Libertador, en un momento del acto oficial y la reconstrucción del próximo fin de semana. Falta, para ello, el decreto oficial que buscarían que avale el traslado.
La misión familiar que vendría en los días que siguieron al mensaje del tío Ronnie empezó con una conversación en el grupo de Whatsapp —el mismo que usamos para anunciar fechas de cumpleaños, definir quién hará la ensalada rusa en las fiestas o quién lleva el postre— donde empezamos a compartir todos los artículos y la información disponible sobre el sable. Los leí entre mates en la redacción donde trabajo. Seguíamos sin tenerlo claro. ¿Por qué el traslado del sable? ¿Y con qué fin?
Un breve racconto histórico: el sable lo adquirió San Martín en Inglaterra, en 1811. Es un arma sin ostentaciones: no posee piezas de oro ni brillantes, es austera y sencilla. Tiene una curvatura irregular, que en su momento le daba gran capacidad de daño al adversario. No se sabe a cuánta gente mató o hirió San Martín con ese sable. Sí que lo usó San Lorenzo y en las campañas de Chile y Perú, en las batallas clave por la independencia. En 1844, desde el exilio en Francia San Martín le envió su sable corvo a Juan Manuel de Rosas, aún en el poder. Escribió que se lo legaba “como una prueba de la satisfacción que como argentino he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que tentaban de humillarla”. En 1852, después de perder la Batalla de Caseros, Rosas huyó de Buenos Aires. El sable fue con él, al exilio en Southampton. Y cuando murió, en 1877, lo heredó su yerno Máximo Nepomuceno Terrero, esposo de Manuelita, e hijo de José Nepomuceno Terrero, que había sido en vida el hombre de máxima confianza y administrador de los negocios de Rosas. Los Terrero —y la propia Manuelita— son, además, mis antepasados.
En 1896, Manuela y su marido decidieron donar el sable. Lo enviaron a Buenos Aires con una carta dirigida al fundador y primer director del Museo Histórico Nacional, Adolfo Carranza. Ahí quedó el sable entonces por decisión de la familia, junto con todo el patrimonio sanmartiniano que fue donado por las nietas de San Martín.
Durante sesenta años el sable permaneció en una vitrina del museo en Parque Lezama, hasta que empezaron los tironeos. Dos veces lo robaron militantes de la Juventud Peronista —en 1963 y en 1965— en reclamo de que se levantara la proscripción contra el partido. La primera vez, lo recuperó un oficial del Ejército después de unos meses. La segunda vez demoraron un año en recuperarlo: ya había tomado el poder Onganía, y se llevaron el sable al Regimiento de Granaderos, alegando que no estaba seguro en el museo. Cuentan que la negociación entre militares y peronistas fue en un restaurante chino en Balvanera, comiendo chow fan con el sable sobre la mesa.
El museo reclamó durante años la devolución del sable. Recién en 2015 se restituyó a la sala por decreto presidencial de Cristina Fernández de Kirchner, esta vez custodiado por tres Granaderos en un gesto al Regimiento.
Ahora, trasladar otra vez el sable de San Martín pone en jaque el acceso público a la reliquia e implica una apropiación política del símbolo patrio. Y se plantean también dos escenarios: el sable podría estar custodiado en un ámbito militar o mantenerse en un ámbito civil y de carácter cultural, como el museo.
Solo una de las notas que había compartido mi tío Ronnie en Whatsapp decía que el sable había sido donado por la familia Rosas-Terrero al museo.
“¿Esto es así? ¿El sable lo donó la familia Terrero, nuestra familia?”, le escribí a Ronnie. “Sí, es así”, me contestó él.
Aunque somos descendientes de una familia de estirpe, no tenemos campos, ni joyas, ni caballos, ni pieles. Nada. Sí hay charlas de cómo se llega a fin de mes, trabajos múltiples, vacaciones gasoleras, gente que se levanta temprano para salir a trabajar. Y no tenemos una mirada ideológica homogénea: en la mesa familiar hay conservadores, peronistas, socialistas, liberales. A veces discutimos bastante, otras nos abrazamos y todo sigue bien.
Y ahora de pronto, sin saberlo, nos encontramos en medio de una disputa por una reliquia histórica. Nos tocaba hacer nuestra parte.
***
En el Museo Histórico Nacional se conservan 30 mil piezas y obras distribuidas en salas, pasillos y recovecos. Todos los días jubilados, niños y turistas se frenan ante cada objeto de la magnitud del catre que usó San Martín en el cruce de los Andes, los anteojos de Balbín, o la capa de abrigo de Cecilia Grierson. Al fondo de un pasillo silencioso de paredes claras, reposa el sable corvo de San Martín. El que empuñó en la batalla de San Lorenzo y el cruce de los Andes, el que Rosas se llevó a Southampton y el que donó Manuelita. El que mi tío Ronnie, mi tía Mechi, mi prima Malena y yo intentamos preservar desde un improvisado equipo de rescate ahora que se lo quieren llevar.
Ronnie, que nos lidera, es veterano de la guerra de Malvinas. Estuvo en las islas, vivió la muerte y la crudeza de un conflicto bélico en el que murieron miles de jóvenes como él. También hacía los asados con mi papá, está siempre que lo necesitan y tiene un tono tranquilo, que combina bien con la personalidad extrovertida de mi tía. Por eso su vehemencia al compartir la noticia del sable nos llamó la atención.
En medio de los mensajes de Whatsapp, mi tío me llamó por teléfono:
-Tengo el acta de donación de Manuelita- dijo.
-¿El acta? ¿La verdadera?
-Sí, es una foto, mirala. Estos son tus antepasados, Cande.
Había emoción en su voz. En las fotos se veía el acta viejísima, firmada el 26 de noviembre de 1896. Varias páginas de un papel casi transparente por los años. La cursiva de Manuela. Las líneas dicen así: “Al fin mi esposo, con la entera aprobación mía y de nuestros hijos, se ha decidido en donar a la Nación argentina este monumento de gloria para ella, reconociendo que el verdadero hogar del sable del libertador debiera ver en el seno del país que libertó. Mandaremos también dos objetos históricos que pensamos serán de valor para el Museo Histórico Nacional”.
Supimos luego que esa acta, en realidad, nos otorgaba derechos.
***
Al día siguiente del primer mensaje de alerta logramos recopilar el acta, chequear decretos anteriores, revisar el recorrido del sable por nuestra historia.
—Tengo listo el árbol genealógico de tu familia. Por ahora somos vos y yo, no se sumó otro Terrero más —me dijo el tío Ronnie del otro lado del teléfono—. El martes podemos ir al museo.
El primero en atendernos el teléfono fue un legislador del PRO, que resolvió cada duda que teníamos. ¿Se podría hacer algo para frenar el traspaso? Sí. ¿Valía la pena hacerlo? También. ¿Sobre qué fundamento legal nos podríamos amparar?
—Lo de tu familia fue una donación- me explicó el legislador —Hay que ver si fue con cargo, dirigida claramente al Museo Histórico. Si se retira de ese lugar se estaría incumpliendo el cargo de la donación y la voluntad de los herederos del sable.
El segundo fue un diputado del PJ, que atendió en medio de sus vacaciones, a las once de la mañana de un sábado.
—Sí, nosotros presentamos un pedido de explicación en el Congreso de la Nación, pero ustedes también pueden hacer algo- dijo.
Hacer algo, ¿qué?
—Estamos haciendo lo correcto, Cande— dijo Ronnie —Es lo que corresponde. Cuando hay que hacer quilombo, no hay que hacerlo poquito.
Son complejos los vínculos familiares. Las dinámicas se construyen, muchas veces, sobre la diferencia. No hubo consenso alguno con mi tío abogado, Martín. Dudó si estábamos en el camino correcto, si no estábamos moviendo demasiado el avispero, molestando al poder de turno. Pero no teníamos mucho margen para pensarlo más, la urgencia nos corría.
El tercero en atender, también un sábado, fue Rafael Bielsa, abogado constitucionalista y excanciller. Nos confirmó que la donación había sido una “donación con cargo”, es decir, una donación que no es totalmente gratuita, porque quien recibe el bien asume una obligación a cambio. En este caso, el cargo era mantener el sable en el Museo para que todas las personas que quisieran visitarlo pudieran tener acceso.
Pero, ¿por qué debería importar todo esto? ¿Qué cambia dónde esté el sable de San Martín?
Un colega del diario me recomendó llamar a Gabriel Di Meglio, ex director del museo hasta el año pasado. Historiador, investigador de CONICET y profesor de la UBA. Durante su último año de mandato vivió bajo la amenaza del traslado del sable. “Sacarle al museo el sable es matarlo, es hacerle un agujero”, había dicho en una entrevista.
—El sable tiene que estar en el museo porque fue donado ahí, los museos hacen sus colecciones en base a donaciones —explicó en una llamada telefónica en medio de la ruta—. Lo importante es la voluntad de los donantes. Cuando en 2015 el sable vuelve al museo, llega con custodia de Granaderos, entonces la seguridad no puede ser un problema porque si son los mismos Granaderos los que lo cuidan, no debería existir diferencia donde esté, eso no es un argumento. El museo es el único que tiene la capacidad de conservar una pieza. Sacarselo es un hurto.
Tanto Di Meglio como fuentes del museo remarcaron la importancia de que el legado de San Martín se mantenga ahí.
—Que esté en un regimiento militar implica que no es abarcador de toda la memoria nacional. Tiene que estar depositado en un lugar que sirva a la construcción de la memoria nacional. El fin pedagógico que tiene el sable en un lugar como el Museo Histórico no es comparable con ningún otro lugar— dijo un trabajador del museo, pidiendo no ser nombrado. Los últimos movimientos ya despiertan temores.
***
“Cande, tu tía Mechi se suma. Anotala. Vamos sumando porotitos” decía otro mensaje de Ronnie que recibí por la tarde. Los encantos de mi tío surtían efecto.
Pero el llamado importante llegó entre góndolas en el supermercado. Llamaba un abogado, el único que respondió con la intención real de representarnos. Nicolás Rechanik estaba interesado en seguir la causa, interesado en el carácter histórico del sable y en las consecuencias negativas que podrían existir en caso de que el legado de San Martín se convirtiera en una pieza más de disputa política y del acto que intenta montar Milei. Explicó que la mejor estrategia era la que había adelantado Rafael Bielsa.
—Esto se presenta ante la Cámara Contenciosa Administrativa Federal que va a sortear un juzgado —me explicó muy rápidamente—. Vamos a presentar una medida cautelar, no innovar, para que se preserve al sable corvo en el museo histórico nacional con el objetivo de evitar que el gobierno se lo lleve a otro lado, a partir de las declaraciones públicas y de la posibilidad de que salga un decreto.
A los pocos minutos pidió documentación que nos obligaba a pisar el acelerador entre mi familia, intentando sumar cada vez más voluntades.
—Sumá a tu mamá a la cautelar, la convencí —dijo Ronnie, triunfante.
No fue un rejunte fácil, no todos estaban seguros de avanzar. “No voy a participar, no estoy de acuerdo”, dijo mi tío Martín en el grupo. Otra tía tampoco quiso. Mi prima del sur, Malena, fue la tercera en poner la firma. No me sorprendió: si de firmeza se trata, ella da el ejemplo. Le siguió su padre, Sebastián, trabajador social, uno de esos tíos que te cocinan rico y te hacen sentir bien. Y finalmente mi madre, de tradición conservadora. De a poco, con el correr de las horas, éramos cinco familiares con cinco cosmovisiones muy distintas del mundo, pero todos de acuerdo en esta.
Repasé nuestro árbol genealógico que hicimos en una página de internet que me había mandado mi tío y miré algunas fotos familiares: mi mamá con su vestido floreado y el pelo corto, la mirada dulce de mi abuela, el gesto pícaro de mi bisabuela en la foto donde estamos las cuatro; los nombres de tatarabuelas que sólo conocía por anécdotas lejanas, más nombres, más ramas, hasta llegar a José, el mejor amigo de Rosas.
Es extraño rearmar el rompecabezas de quienes nos precedieron. Es aún más extraño saber que algunas de esas personas tuvieron un rol significativo en una historia colectiva. Es también extraño pensar que nosotros, un conjunto de tíos y sobrinas, podemos lograr algo, aunque sea pequeño, algo, que tenga un impacto positivo.
Esta mañana, el primer lunes de febrero de 2026, presentamos una medida cautelar buscando que el sable se quede en el destino que eligieron mis ancestros. No sabemos aún cuándo llegará el decreto ni cuál será la respuesta de la Justicia. Tal vez no pase nada, tal vez algo se mueva.
Pienso en mi hijo que está por nacer. Pienso en la posibilidad de que algún día pueda visitar el museo conmigo y su papá, detenerse frente al sable, que podamos contarle las historias de su país, y que nosotros ganamos nuestra batalla.
La Municipalidad de Villa Regina informa que se han postergado las fechas de los sorteos de la campaña para incentivar el pago de las boletas mensuales por tasas retributivas. La decisión se tomó para que puedan ingresar al mismo los contribuyentes que abonaron con tarjeta de crédito. Vale aclarar que de los sorteos participan también…
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