A lo largo del ciclo lectivo, 23 instituciones educativas recibieron insumos de distinto tipo a partir del convenio que la Municipalidad de Villa Regina firmó con el Ministerio de Educación y Derechos Humanos de Río Negro.
En este sentido, los establecimientos beneficiados fueron las Escuelas 265, 257, 143, 85, 105, 196, 83, 52, 28, 220, 91, 279, Jardín 45, Instituto de Formación Docente, Supervisión y el Consejo Escolar Alto Valle Este.
Los insumos fueron diversos, entre ellos se puede mencionar PCs más accesorios, teléfonos inalámbricos, impresoras, kits rapsberry, motoguadaña, heladera, Smart TV, termómetros y alcohol etílico que fueron entregados de acuerdo a la necesidad cada institución.
El Intendente Marcelo Orazi destacó la posibilidad que brinda la firma de este tipo de convenios con la cartera educativa ya que permite llegar con respuestas y soluciones de una manera más ágil a las demandas educativas.
Por su parte, desde el Consejo Escolar se valoró el acompañamiento de la Municipalidad en todos los aspectos durante el presente año lectivo.
El Intendente Marcelo Orazi acompañó al Secretario de Estado de Cultura de Río Negro Ariel Ávalos durante su visita a distintas instituciones de la ciudad, oportunidad en la que dialogaron con sus referentes y se interiorizaron sobre las actividades y proyectos en marcha. También fue el marco para ultimar detalles para la realización del programa…
La Municipalidad de Villa Regina puso en marcha el concurso de precios Nº 3/2021 para la provisión de materiales para mantenimiento del alumbrado público. La apertura de las propuestas será el 26 de marzo a las 11 horas en el Departamento de Compras y las mismas se podrán presentar en sobre por Mesa de Entradas…
La industria textil es el cuarto mercado con mayor impacto negativo en el cambio climático por debajo de la alimentación, el sector inmobiliario y los transportes. La industria textil es responsable del 20% del desperdicio de agua en el mundo y del 8% de los gases de efecto invernadero, según la Organización de las Naciones…
Hay que ver las dinámicas de sabotaje que tiene cada uno, que lo privan de darse el gusto de dar un pasito más. Puedo usar otras palabras y también decir que hay miles de excusas que nosotros mismos creamos, sostenemos y MATERIALIZAMOS cada vez que elegimos “seguir igual”, no tomar desafíos. Ojo acá, porque nada…
El Fondo de Asistencia Laboral quedó reglamentado, pero no operativo. El Decreto 408 puso en papel el manual de uso del nuevo sistema de financiamiento de indemnizaciones, aunque prorrogó su entrada en vigencia plena hasta el 1º de noviembre de 2026. Hasta entonces, las empresas seguirán pagando las contribuciones patronales como hasta ahora. En paralelo, la Secretaría de Trabajo, ARCA, la CNV y la Secretaría de Finanzas tienen 45 días hábiles para dictar la letra chica que permita que el mecanismo funcione sin que el engranaje se trabe en la primera declaración jurada.
El FAL no elimina la indemnización. Ese es el primer punto técnico. La Ley 27.802 dice que el régimen «no modifica, sustituye ni altera» el sistema indemnizatorio vigente. El trabajador sigue teniendo derecho a cobrar lo que corresponde por la Ley de Contrato de Trabajo. Lo que cambia es la forma en que el empleador fondea ese pago. Ya no se trata sólo de sacar la plata de caja al momento del despido, sino de acumular mes a mes recursos en una cuenta financiera propia. Una alcancía con candado bursátil.
El sistema alcanza a empleadores privados. Quedan excluidas las relaciones del sector público, el régimen de la construcción de la ley 22.250 y el personal de casas particulares de la ley 26.844. El fondo puede utilizarse para pagar obligaciones vinculadas con despido, preaviso, integración del mes de despido, mutuo acuerdo, incapacidad, muerte del trabajador, fuerza mayor, quiebra y otros supuestos previstos en los artículos laborales detallados por la ley. También cubre indemnizaciones de estatutos profesionales y del régimen agrario, siempre dentro de las condiciones fijadas por la norma.
La cobertura tiene dos filtros. El primero es la registración. El FAL sólo cubre trabajadores registrados con una antigüedad mínima de 12 meses antes de la extinción laboral. No cubre trabajadores no registrados. Si la relación está registrada de manera deficiente, por ejemplo con una remuneración menor a la real, una fecha falsa o una categoría incorrecta, el fondo sólo paga según los datos declarados. Todo lo que quede por fuera de esa registración sigue siendo responsabilidad del empleador.
El segundo filtro es el período de carencia. El fondo no responde hasta que haya recibido al menos seis contribuciones mensuales completas y consecutivas. La cuenta no se activa desde el primer día. Necesita capitalizarse. El período se cuenta desde el mes calendario en que ARCA registre la integración efectiva de la primera contribución. Si una empresa despide antes de cumplir esa carencia, no puede cubrirse con el FAL. La indemnización sigue existiendo, pero debe salir de caja.
El fondo no responde hasta que haya recibido al menos seis contribuciones mensuales completas y consecutivas. La cuenta no se activa desde el primer día. Necesita capitalizarse.
El aporte mensual obligatorio será del 1% de la masa salarial para grandes empresas y del 2,5% para micro, pequeñas y medianas empresas. La base de cálculo es la misma que se usa para las contribuciones patronales con destino al SIPA. La ley también habilita al Poder Ejecutivo a subir esos porcentajes hasta el 1,5% para grandes empresas y hasta el 3% para MiPyMEs, pero sólo si lo dispone por cumplimiento de metas fiscales y con aprobación de la Comisión Bicameral de Control de Fondos de la Seguridad Social.
La clave fiscal está en que ese aporte no aparece como un costo nuevo para el empleador. Se detrae de las contribuciones patronales que ya iban a la seguridad social. El decreto reglamenta que las empresas restarán la alícuota del FAL de las contribuciones destinadas a los subsistemas de las leyes 19.032, 24.013, 24.241 y 24.714. En castellano: PAMI, Fondo Nacional de Empleo, SIPA y asignaciones familiares. Lo que antes iba directo a la caja pública ahora se desvía hacia una cuenta financiera del empleador.
La cadena tiene varios actores. Primero está el empleador, que elige la entidad habilitada. Después aparece ARCA, que recibe la declaración y deriva la contribución mensual. Luego interviene la CNV, que autoriza, regula, supervisa y sanciona a los vehículos. Y finalmente entra el mercado: sociedades administradoras de fondos, bancos, sociedades depositarias, fiduciarios financieros y ALyCs, que pueden participar en la colocación, administración, custodia y distribución del producto. El decreto no habla de una cuenta salarial. Habla de una rueda financiera completa, con regulador bursátil, patrimonios separados y activos negociables.
En el caso de los Fondos Comunes de Inversión, el dinero de las empresas se convierte en cuotapartes. La sociedad gerente administra la cartera. La sociedad depositaria custodia los activos. Las ALyCs y bancos pueden operar como canales comerciales para captar empresas y ofrecerles rendimiento, liquidez y servicio. En el caso de los fideicomisos financieros, el fiduciario recibe el patrimonio, lo separa del resto de sus bienes y lo administra con un destino exclusivo: pagar las obligaciones laborales cubiertas por el régimen. Si el fideicomiso tiene vencimiento, debe prever la renovación o migración ordenada de activos con 24 meses de anticipación
El circuito operativo arranca antes del primer pago. Cada empleador deberá elegir una entidad habilitada por la CNV, seleccionar un vehículo de inversión colectiva autorizado y abrir una cuenta individual. Esa cuenta no es por trabajador. Es por empresa. Es común para toda la nómina. La entidad asignará un identificador único, el «ID FAL», y deberá informar la cuenta bancaria del fondo o fideicomiso que recibirá las contribuciones. Después, el empleador deberá cargar ese ID FAL ante ARCA.
ARCA actuará como agente de derivación. Va a integrar el pago del FAL dentro de la Contribución Unificada de la Seguridad Social y girará la plata a la cuenta del vehículo financiero elegido. Pero el Estado no responde si la empresa no paga, si el fondo no tiene liquidez o si el saldo no alcanza. La responsabilidad frente al trabajador sigue siendo exclusiva del empleador. ARCA cobra y deriva. No garantiza. La CNV regula. No indemniza.
Si el empleador no informa un ID FAL válido, ARCA imputará los aportes y contribuciones a los subsistemas de seguridad social que correspondan, no derivará fondos al FAL y retendrá las sumas vinculadas a esa contribución sin imputación específica. Si pasa un mes desde el vencimiento y la empresa sigue sin informar el ID correcto, ARCA avisará a la CNV. La CNV podrá asignar de oficio un vehículo de inversión colectiva. Recién ahí ARCA transferirá los fondos acumulados a la cuenta individual asignada.
El Estado no responde si la empresa no paga, si el fondo no tiene liquidez o si el saldo no alcanza. La responsabilidad frente al trabajador sigue siendo exclusiva del empleador. ARCA cobra y deriva. No garantiza. La CNV regula. No indemniza.
Las entidades habilitadas podrán administrar el FAL bajo dos formatos: fondos comunes de inversión o fideicomisos financieros. En ambos casos, deberán estar autorizados y supervisados por la CNV. La cuenta del empleador será un patrimonio separado, independiente, inenajenable, inembargable y de afectación específica. No se mezcla con el patrimonio del banco, de la sociedad de bolsa ni del fiduciario. Tampoco puede ser utilizada para otros fines. Si la empresa usa los recursos para algo distinto o elige una entidad sobre la que tiene participación directa o indirecta, puede recibir una multa de hasta el doble del monto ingresado al fondo más los rendimientos.
La política de inversión también viene cerrada. Los fondos sólo podrán colocarse en instrumentos financieros o valores negociables emitidos y negociados en la Argentina. No se admiten activos cuyo subyacente esté emitido o negociado en el exterior. En la práctica, las carteras deberán combinar liquidez, cobertura y bajo riesgo relativo dentro del mercado local. El objetivo legal es que el dinero esté disponible para pagar una desvinculación, pero el camino natural conduce a letras, bonos y otros instrumentos nacionales. El Gobierno lo presenta como inversión productiva local. En la City lo leen como una nueva fuente de financiamiento al Tesoro.
El pago al trabajador también tiene procedimiento propio. Si el empleador decide usar el FAL, debe presentar una declaración jurada electrónica ante la entidad administradora. Allí tiene que informar CUIT y domicilio legal, nombre y CUIL del trabajador, datos completos de la cuenta bancaria, fecha y causa de extinción, copia del acto extintivo o acuerdo, detalle de la liquidación, mejor remuneración mensual normal y habitual, fecha de ingreso, antigüedad computable, monto a transferir y, si corresponde, carátula y número de expediente judicial o administrativo. La administradora sólo valida tres cosas: que la cuenta bancaria sea del trabajador, que el trabajador esté registrado y que la declaración jurada esté completa.
Con esos requisitos cumplidos, la entidad liquida la posición del empleador en el vehículo de inversión colectiva y transfiere el dinero a la cuenta bancaria del trabajador dentro de un plazo máximo de cinco días hábiles. Después debe reflejar el retiro en el estado de cuenta y notificar a la Secretaría de Trabajo. Pero el cálculo de la indemnización no lo hace el fondo. Lo hace la empresa. Si el monto está mal calculado, si falta plata o si la cuenta acumulada no alcanza, el reclamo vuelve al empleador. El FAL paga hasta donde llega. La diferencia no desaparece.
Miguel Simioni, presidente de La Bolsa de Rosario.
La portabilidad es otro engranaje central. El empleador podrá mudar los recursos acumulados desde una administradora a otra o desde un vehículo de inversión a otro, siempre que el destino esté autorizado por la CNV. Para hacerlo, no puede haber obligaciones pendientes de pago o, si las hay, deben quedar provisiones suficientes en la cuenta de origen. La transferencia debe cumplir los criterios que fije la CNV y comunicarse a ARCA. En los fideicomisos, además, el fiduciario deberá prever la renovación o migración ordenada de activos con al menos 24 meses de anticipación al vencimiento.
También existe una puerta de salida temporal. Si una empresa acredita que el saldo acumulado cubre las posibles contingencias laborales de su nómina según los parámetros que fijen Trabajo y Economía, podrá pedir la suspensión o interrupción de la obligación mensual de aportar. Si se concede, deja de contribuir por el plazo autorizado. Si las condiciones cambian, la Secretaría de Trabajo puede ordenar que vuelva a pagar desde el período siguiente. Es una válvula pensada para empresas con bajo riesgo de rotación, pero también puede agrandar la desigualdad entre firmas estables y empresas con alta movilidad de personal.
En caso de cese, disolución, liquidación o quiebra del empleador, la cuenta individual se extingue. Los recursos deben transferirse a una cuenta bancaria de la empresa en el país, salvo que el juez de la quiebra disponga otra cosa. Si la empresa no tiene trabajadores registrados durante seis meses continuos y no acredita reclamos laborales pendientes, también puede extinguirse la cuenta. Si hay indemnizaciones a pagar, el FAL sirve hasta donde alcanza. Si sobra, el remanente entra en la masa de la quiebra. Si falta, el trabajador conserva su crédito laboral por la diferencia.
El IERAL advirtió durante el debate que el diseño del FAL tiene «aspectos discutibles», que su costo fiscal directo se estimaba en torno al 0,5% del PIB y que su impacto neto dependía de que efectivamente generara empleo formal adicional, algo que no estaba garantizado.
Los informes técnicos marcan varios puntos críticos. El IERAL advirtió durante el debate que el diseño del FAL tiene «aspectos discutibles», que su costo fiscal directo se estimaba en torno al 0,5% del PIB y que su impacto neto dependía de que efectivamente generara empleo formal adicional, algo que no estaba garantizado. También señaló el problema de una prima fija: puede ser insuficiente para empresas con alta rotación y excesiva para firmas con planteles estables. Como alternativa, planteó un mínimo no imponible sobre la masa salarial, más simple, más focalizado y fiscalmente más acotado.
Del otro lado del mostrador, la Bolsa de Comercio de Rosario lo leyó como una oportunidad para el mercado de capitales. Con estimaciones de AXIS, calculó que el sector privado registrado reúne cerca de 6,2 millones de trabajadores, con un salario bruto promedio de 2,15 millones de pesos y una masa salarial total de 13,3 billones de pesos. Con 35% del empleo en grandes empresas y 65% en MiPyMEs, las alícuotas del 1% y 2,5% darían un flujo mensual de 263.268 millones de pesos, unos 2.179 millones de dólares anuales. Ese es el tamaño de la caja que empiezan a mirar bancos, ALyCs y sociedades administradoras.
Ahí aparece la lectura política. El FAL ordena técnicamente una cuenta de asistencia para despidos, pero lo hace con recursos que antes financiaban la seguridad social. No es plata nueva. Es una reasignación. La ANSES pierde recaudación corriente y el mercado financiero gana flujo obligatorio. Luego esos fondos deben invertirse en instrumentos argentinos. Una parte puede terminar comprando deuda del Tesoro. La operación cierra como un rulo prolijo: se debilita el ingreso previsional, se crea una caja administrada por privados y se refuerza la demanda de títulos públicos.
Por eso la comparación con las AFJP aparece al final, no al principio. El FAL no paga jubilaciones ni abre cuentas individuales por trabajador. Pero reproduce una lógica conocida: recursos de origen laboral que salen del circuito solidario y pasan a vehículos privados de administración financiera. La vieja promesa era eficiencia, capitalización y mercado. La nueva se llama previsibilidad laboral, liquidez y modernización.
Canta el perdedor del amor, José Luis Perales, ¿Y cómo es él? ¿En qué lugar se enamoró de ti? ¿De dónde es? ¿A qué dedica el tiempo libre? Pregúntale ¿Porqué ha robado un trozo de mi vida? Algo así está pensando mucha gente, sobre todo los analistas de América Latina sobre el candidato libertario de Colombia, Abelardo de la Espriella, después que ganara el último domingo la primera vuelta de las elecciones presidenciales. También se lo pregunta el candidato Iván Cepeda, quien irá a segunda vuelta contra él, y Paloma Valencia la candidata de Uribe, el establishment y los medios, que fueron los grandes derrotados.
¿Sorpresa que De la Espriella haya ganado la primera vuelta de las elecciones en Colombia 2026? Se dice sorpresa porque decimos “no entender”. Y hace rato que no entendemos. ¿Sorpresa que Trump haya ganado en el 2016? ¿Sorpresa que Bolsonaro haya ganado en el 2018? ¿Sorpresa que Bukele ganó en el 2019? ¿Sorpresa que Milei ganara en el 2023? Siempre decimos sorpresa. Y no hay ninguna. No sabemos leer a la sociedad, andamos repletos de sentidos de modernidad y superioridad moral y lejos de los sentidos comunes y el triunfo del yopitalismo.
En Colombia todo es cuestión de estilo
Colombia es un país conservador, pacato, donde todo a lo suavecito, matando pero con buena educación y todo en buenomía (delinquir con buena letra). Y en esas hemos andado con que nos gobernó la elite rural con Uribe (se mataba pero por buena causa), la elite burguesa del pasado con Santos (hacer la paz pero para no cumplirla), la new money de power point con Duque (estallido social, 84 muertos pero pa´lante ya). Pero llegaron los populares, zambos y negros e indios con Petro, y todo molestó: el tonito, el estilo, el gusto. Y ahí, todo cambió: el tono, el modo, el estilo del Presidente, provocando, cazando peleas con las elites, los periodistas, los medios, las mujeres, las instituciones, los políticos, los jueces. Desesperó y exasperó a la buenomía colombiche. Entonces, se perdió el pudor y a las que sea guevón, maricón.
Y llegamos al 2026 y a don Petro, el provocador moral y estético de Colombia, le salió uno más provocador, ignominioso y desesperante. Uno que, también, atrae a medios, periodistas, clases medias arribistas, evangélicos, new moneys y agrede con demandas judiciales a quien ose descreer de su éxito capitalista. Petro dice que lo hace para defender al pueblo porque él es pueblo; De la Espriella no quiere al pueblo, le importa un bledo, pero lo divierte e invita a seguirlo para lograr la libertad, el yopitalismo y librarse de Petro. Dos tonos en combate: el discursivo ampuloso grandilocuente con cursos de justicia social y moralidad revolucionaria de Petro (sus modelos serían Lula, Mujica, Cristina, Correa, Evo, López Obrador) y De la Espriella que tiene retórica digital de insultos, chistes, provocaciones, divertimentos, matoneos (sus modelos serían Milei, Bukele, Trump y Bolsonaro).
En este contexto en el que “la gente” anda lejos de los medios y las informaciones, cerca de las redes y el pasarla bien, pegada de sus creencias y necesidades, no importan las realidades, ni las obras de gobierno, ni las ideologías. (A propósito Petro ha sido un gran gobernante para los pobres, los militares, campesinos y gente del común a los que les incrementó su capitalismo, ha tenido el menor desempleo posible, el dólar ha estado refuerte, se ha pagado más de la mitad de la deuda pública exterior y muchas más amores capitalistas. Y les fue re bien a los ricos. Solo los clase media llevamos del bulto. Nada importa, todo queda en cuestión de estilo, en la batalla de provocaciones en las redes como cancha de juego y los periodistas como bobos replicadores. Los periodistas los odian, pero los publican con insistencia erótica: se informa odiando a Petro porque los jode mucho… alabando a De la Espriella, a pesar de que es el matón contra la libertad de expresión.
Cepeda, el fantasma
¿Y por qué no hablamos de Cepeda? Esa es la pregunta de la campaña. Poco se habla de él, Petro es el show, el candidato, el eterno mediático y digital. Cepeda es un buen tipo. Un izquierdista clásico. Un aguerrido senador que ha asumido la lucha contra Uribe como su misión en la tierra. Una amiga progre dice que es “pura sensatez y buen sentido. Nada del ego narcisista de Petro. Claro que sensatez y buen sentido no son faranduleros”.
En lo que vemos y nos dejan ver. Cepeda habla leyendo, siempre anda serio y solemne (y eso es muy malo en Colombia, debe esconder algo, pensamos; mejor que sea extrovertido y “recochero”), parece que produce sentido, pero no sabemos, nos cuesta entenderlo. También es cierto que Cepeda no batalla en lo digital por considerar que traiciona su esencia, su autenticidad y entra en el juego falso de los dilemas de las derechas (¡sus seguidores sí la luchan!).
Su candidatura ha sido construida por Petro, al que se ama y odia por igual, al que se teme y se alaba por igual; por sus rivales políticos, la hija política de Uribe, esa paloma carroñera, o el extrovertido tigre falso en tierra de jaguares; por los medios y periodistas que como no lo entienden, lo odian (¡recordar que ya Bourdieu en Sobre la televisión lo dijo: a los periodistas lo que les parece extraordinario lo juzgan desde sus ignorancias estructurales: mejor adjetivo soez o baile de De la Espriella que sentido a lo Cepeda).
Así, Cepeda es como un fantasma, un desconocido al que los burgueses, los wannabes de la farándula y la new money, la clase media aspiracional, le tienen miedo. Esos mismos aman a su rival por esa razón: anti petrismo. Mientras De la Espriella dice ser un tigre aguerrido, la otra es una Paloma carroñera, Cepeda luce como un osito perezoso.
Tal vez sea ese su problema, parecer un osito perezoso. No se sabe bien quién o qué es, ni le gusta jugar en canchas de lo cool y pop digital. No quiere traicionarse en su coherencia con sus pensares de izquierda. Está como aburrido ahí. Y que siempre está hablando de Uribe, es su causa, su karma, su razón de ser. Y siempre lo explica Petro.
Ante Cepeda fantasma, De la Espriella eufórico
Un tipo sin ideas ni verosimilitud política crea un personaje eufórico, atrevido, extrovertido, diseñado con un 40% Milei (la publicidad, las frases, el adjetivo destructor, lo sacado como show, creación de eventos como si fueran recitales, las historias de IA y como no puede ser el León dice ser el Tigre cuando en Colombia somos jaguares, hasta en eso es falso). 30% Bukele, de quien copia hacer megacárceles sin sentido y sin saber para quién, copia el estilo higiénico de prolijidad de barba, ropa impecable de new money, inspiración divina para gobernar, mujer bonita y familia de dios). 20% Trump, eso de yosoymillonario, eso de se hacer $$$, yo soy el capitalismo. 10% Bolsonaro, al reconvertirse desde el pecado al milagro de ser el fiel de dios y vestir la camiseta de la selección Colombia de fútbol como emblema de amor patrio en tiempos de Mundial. La fórmula comible de De la Espriella es, entonces, que es arepa de huevo con choripan Milei, pupusa Bukele y salsa Trump barbiquiu.
¿Y cómo es él? El analista digital Andrés Carvajal dice que Abelardo es “pura farsa, IA y pirotecnia. Una campaña de peluquín efectiva. Una manipulación estridente de silicona que ha sabido mover las emociones y las causas de muchos”. El diario El País lo cuenta como “un estilo de vida” que es “su estilo de campaña. Cuando está sobre el escenario, prende pólvora, vuela drones, baila con videos de tigres —el animal con el que se identifica— hechos con IA”. El representante del periodismo burgués, Felipe López, escribe que “es un abogado excéntrico, rodeado de clientes incómodos y excesos de millonario tropical”.
¿En qué lugar se enamoró de ti? En las redes, donde insulta y canta, en los medios donde provoca y baila, en los escenarios donde hace show, en las entrevistas donde no le preguntan si no lo dejan exhibir su vulgaridad, en su show nueva era eufórico y alucinado, en su transgresión. Ya que, como dice el artista Lucas Ospina, es la trasgresión “la que le permite destacar en la arena electoral (…) La transgresión como arma política capaz de llegar a grupos variados y dispersos y de unificarlos sobre la base del descontento, por vía de consignas unívocas y bajo la ilusión cuasi religiosa de una puesta en escena inmediatista que avizora un cambio de un día para otro (…) Esta actitud transgresora tiene una dimensión política crucial: permite a los seguidores gozar de la ilusión de poder hacer lo mismo en su propia vida y con su propia voz”.
¿De dónde es? Es del Caribe para habitar la exageración, se dice italiano para tener el buen gusto del vino, es de Miami donde su brillosidad es auténtica.
¿A qué dedica el tiempo libre? A hablar de sí mismo, a defender criminales a los que no libera de nada pero les cobra mucho, a insultar a las mujeres, a los homosexuales, a los indígenas, a los negros, a los izquierdosos, a los periodistas. No a la ética ni a la democracia porque “esa” no tiene nada que ver. Dedica su tiempo libre y pagado a insultar.
¿Por qué ha robado un trozo de mi vida? Por vanidad, por aburrimiento con su yo, por su yopitalismo, por joder al uribismo y al petrismo, por darse el gusto de ser presidente.
El resultado: Ganó la bazofia, perdió la solemnidad
¿Y ahora?
El mapa de resultados electorales muestra que la Colombia urbana quiere capitalismo y show. Y que por eso Rodolfo Hernández en el 2022 y De la Espriella en el 2026 en primera vuelta sumaron 51%, mientras los progres Petro en el 2026 y ahora Cepeda 40%. En su momento, Petro ganó en la segunda vuelta convenciendo a los de voto en blanco, a los indecisos y a más votantes. Ahí está el reto para Cepeda.
Hasta ahora, ha sido el show de concierto musical, fútbol y malecón (muy digital, muy mediático, muy divertido) vs show retórico de salón de clase, evento ideológico, solemnidad moral al que la gente y la militancia le ha armado fiesta, goce, desparpajo… ser un aburrido cool.
La clave de ambos candidatos será alejarse el pasado llamado Uribe y Petro, centrarse en el futuro, que De la Espriella demuestre que puede gobernar y no seguir siendo el excéntrico payaso y que Cepeda sea él mismo, juegue en lo cool y popular, entre en la batalla cooltural para promover la fiesta de lo común, movilizar a los jóvenes, crear su épica política y no la de Petro.
Por ahora, mi amiga de derechas dice que con De la Espriella “al menos hay más esperanza. Y un pueblo alegre, congregado y abundante sale adelante”.
A los colombianos nos gusta suave, pero le estamos apostando a lo estridente.
Y mi amigo analista Lucas Ospina cree que “quizás un triunfo de la empresa electoral de De la Espriella nos cure, por fin, de creernos mejor que otros países, solo por presumir de tener ‘la democracia más antigua de la región’. La distancia entre la excepción colombiana y el resto del mapa latinoamericano es solo un margen, una desviación de un grado que, bajo un gobierno de esta tendencia, marca un retorno firme al patrón histórico de sumisión imperial y a la máxima del escritor Antonio Caballero de que en Colombia “cada presidente ha sido peor que el anterior”.
El realismo brutal de Milei, Bukele, Trump y Bolsonaro acecha a Colombia, y no es una metáfora, es nuestra pesadilla en tiempo real.