A lo largo del ciclo lectivo, 23 instituciones educativas recibieron insumos de distinto tipo a partir del convenio que la Municipalidad de Villa Regina firmó con el Ministerio de Educación y Derechos Humanos de Río Negro.
En este sentido, los establecimientos beneficiados fueron las Escuelas 265, 257, 143, 85, 105, 196, 83, 52, 28, 220, 91, 279, Jardín 45, Instituto de Formación Docente, Supervisión y el Consejo Escolar Alto Valle Este.
Los insumos fueron diversos, entre ellos se puede mencionar PCs más accesorios, teléfonos inalámbricos, impresoras, kits rapsberry, motoguadaña, heladera, Smart TV, termómetros y alcohol etílico que fueron entregados de acuerdo a la necesidad cada institución.
El Intendente Marcelo Orazi destacó la posibilidad que brinda la firma de este tipo de convenios con la cartera educativa ya que permite llegar con respuestas y soluciones de una manera más ágil a las demandas educativas.
Por su parte, desde el Consejo Escolar se valoró el acompañamiento de la Municipalidad en todos los aspectos durante el presente año lectivo.
Ingresa en su segmento final el 37° Campeonato Patagónico de Karting. Un certamen que este domingo desarrollará la 7° fecha del calendario en el Kartódromo AKARS de Rincón de Los Sauces (Nqn), lo que significará la segunda visita al trazado en el presente año. Cinco serán las categorías presentes, en las que se registran regresos…
Nacido el 7 de marzo de 1906 en Santiago del Estero, Ramón Carrillo fue el cerebro sanitario del primer peronismo. Desde el Ministerio de Salud impulsó una revolución en hospitales, campañas sanitarias y medicina social que cambió la historia argentina. Pero su proyecto de salud pública chocó de frente con los intereses de las élites médicas, económicas y políticas. El resultado fue una campaña de odio que buscó borrar su legado.
El 7 de marzo de 1906 nació en Santiago del Estero un médico que cambiaría para siempre la historia sanitaria argentina. Ramón Carrillo no fue simplemente un funcionario más dentro del engranaje estatal: fue el arquitecto de una de las transformaciones más profundas del sistema de salud del país y, al mismo tiempo, uno de los blancos predilectos del odio político que desató el antiperonismo después de 1955.
Neurocirujano prestigioso, formado en la Universidad de Buenos Aires y con reconocimiento académico internacional, Carrillo parecía destinado a una carrera científica brillante y tranquila. Sin embargo, eligió un camino mucho más incómodo: llevar la medicina al terreno de la política y convertir la salud pública en un derecho social.
Ese giro se produjo cuando conoció a Juan Domingo Perón en el Hospital Militar Central en 1944. Perón quedó impactado por el pensamiento del médico santiagueño, que sostenía una idea radical para la época: las enfermedades no podían comprenderse sin analizar las condiciones sociales en las que vivía la población.
Cuando Perón asumió la presidencia en 1946 lo convocó para dirigir la Secretaría de Salud Pública. Tres años más tarde, al elevar ese organismo al rango ministerial, Carrillo se convirtió en el primer ministro de Salud de la Argentina.
Desde ese lugar desplegó un proyecto sanitario que rompía con décadas de abandono estatal. Hasta entonces, gran parte del sistema de salud argentino estaba basado en hospitales de beneficencia o instituciones privadas, donde el acceso dependía muchas veces de la caridad y no de un derecho garantizado.
Carrillo propuso lo contrario: construir un sistema sanitario nacional que llegara a todos los rincones del país.
Su programa partía de un principio que hoy parece obvio, pero que en aquel momento era profundamente disruptivo. “No puede haber política sanitaria sin política social”, sostenía. Para él, las enfermedades no eran meramente problemas biológicos sino el resultado de condiciones estructurales como la pobreza, la mala alimentación, la falta de vivienda digna o la ausencia de agua potable.
Bajo esa lógica impulsó una política sanitaria integral que combinaba infraestructura hospitalaria, prevención, campañas de vacunación y educación sanitaria.
El impacto fue inmediato.
Durante su gestión se construyeron decenas de hospitales en todo el país y se multiplicó la cantidad de camas hospitalarias disponibles. Entre 1946 y 1951 se levantaron más de veinte grandes hospitales con unas veintidós mil camas nuevas, algo inédito en la historia sanitaria argentina.
La expansión hospitalaria estaba acompañada por una red de institutos especializados y centros de atención que buscaban llevar la medicina a regiones que durante décadas habían estado completamente abandonadas por el Estado.
Pero Carrillo no se conformó con levantar edificios.
Su proyecto también incluyó campañas sanitarias masivas contra enfermedades que habían sido históricamente endémicas en la Argentina. El paludismo, por ejemplo, fue prácticamente erradicado en pocos años gracias a un agresivo plan de control epidemiológico.
También se redujo drásticamente la mortalidad por tuberculosis y se combatieron epidemias como el tifus y la brucelosis. Las campañas de vacunación y los programas de prevención comenzaron a instalar una idea novedosa: la salud no debía limitarse a curar enfermedades, sino a evitar que aparecieran.
Los resultados se reflejaron en los indicadores sanitarios. La mortalidad infantil descendió de manera significativa durante la década peronista y las tasas de mortalidad por enfermedades infecciosas cayeron de forma notable.
Carrillo también impulsó iniciativas innovadoras para la época, como el Tren Sanitario, que recorría el país llevando atención médica, análisis clínicos y radiografías a poblaciones rurales que nunca habían tenido acceso a un médico.
En paralelo promovió la producción estatal de medicamentos a través de una empresa pública destinada a garantizar remedios a bajo costo. La lógica era simple pero profundamente disruptiva: la salud no podía quedar subordinada a la lógica del mercado.
Muchas de estas políticas se articularon con la Fundación Eva Perón, que construyó policlínicos, hogares para ancianos y centros sanitarios en todo el país. Mientras el Ministerio de Salud diseñaba la política sanitaria, la fundación ampliaba la red de asistencia social.
El resultado fue una expansión sin precedentes del acceso a la atención médica para los sectores populares.
Pero ese mismo proyecto que transformaba la salud pública generaba resistencias cada vez más fuertes en determinados sectores del poder.
La derecha argentina nunca le perdonó a Carrillo tres cosas.
La primera fue su convicción de que el Estado debía intervenir activamente en el sistema sanitario. Su modelo chocaba con los intereses de sectores médicos ligados a la práctica privada y con empresas que veían en la salud un negocio.
La segunda fue su identificación política con el peronismo. Carrillo no era un técnico neutral: era un funcionario comprometido con un proyecto de justicia social que buscaba ampliar derechos para las mayorías.
La tercera razón del rechazo fue más profunda. Su concepción de la medicina desafiaba directamente la estructura social argentina. Al afirmar que la enfermedad estaba ligada a la pobreza, Carrillo señalaba una verdad incómoda: la salud no podía resolverse sin transformar las condiciones de vida.
Ese enfoque convertía la política sanitaria en una herramienta de transformación social.
Cuando el golpe militar de 1955 derrocó a Perón, el nuevo régimen inició una ofensiva sistemática contra todo lo que oliera a peronismo. Carrillo, como uno de los símbolos del proyecto social del gobierno depuesto, quedó inmediatamente en la mira.
Muchos de los proyectos sanitarios que había impulsado fueron abandonados o desmantelados. Obras hospitalarias quedaron inconclusas y programas de prevención se desarticularon.
La persecución política y el clima hostil lo empujaron al exilio. Carrillo se instaló en Brasil, donde murió en 1956, apenas un año después del golpe.
Murió lejos de su país, enfermo y prácticamente olvidado.
Durante décadas su nombre quedó relegado en la historia oficial, víctima de la misma lógica de borramiento que el antiperonismo aplicó a buena parte de las políticas sociales del primer peronismo.
Sin embargo, el tiempo terminó colocando su figura en el lugar que le corresponde.
Hoy Ramón Carrillo es reconocido como uno de los grandes fundadores del sanitarismo argentino. Su visión de la salud como derecho social anticipó conceptos que décadas más tarde se convertirían en principios fundamentales de la salud pública moderna.
La paradoja es evidente.
El médico que dedicó su vida a demostrar que la enfermedad no puede separarse de la injusticia social terminó convertido en un enemigo político por haber intentado curar algo más profundo que las dolencias del cuerpo: la desigualdad estructural de la sociedad argentina.
Todos los contenidos de HISTORIA publicados en #LaTapa disponibles en el siguiente Link: https://latapa.com.ar/category/sociedad/historia/ En la semana del inmigrante compartimos relatos de nuestra historia narrados por protagonistas. En este fragmento «La Mujer». Antonia Marcó de Liberatti Juan Basilio Benedetti Francisco Galetta Entrevistas: Magalí Catriquir (Museóloga)Realización: Alencastre-Saldaña Producción realizada para el 90° aniversario de Villa Regina….
Gustavo Sáenz se adjudicó este viernes la incorporación de los diputados Claudio Álvarez y Gerardo Gustavo González, al bloque de Innovación Federal, la formación de legisladores que responden tanto al gobernador salteño como a su par misionero, Rubén Passalacqua, y Carlos Rovira, el hombre fuerte de la provincia mesopotámica.
En rigor, los dos legisladores tienen un vínculo aceitado con el exdiputado nacional Carlos D’Alessandro, que llegó al Congreso en 2023 por La Libertad Avanza compitiendo en San Luis pero terminó rompiendo con el bloque de Gabriel Bornoroni y Martín Menem en 2025.
D’Alessandro es ahora diputado provincial en territorio puntano y, en su reemplazo, asumió Álvarez en diciembre pasado. En tanto, González integró la fugaz bancada que su colega diseñó con Marcela Pagano y Lourdes Arrieta cuando parecía que tambaleaba Menem en la Cámara Baja, entre los folclóricos episodios de las piñas de Oscar Zago con Lisandro Almirón y las derrotas legislativas antes de las elecciones de octubre.
La integración de Álvarez y González a Innovación Federal deja a ese bloque con 9 miembros. Además de los flamantes integrantes, animan ese grupo los misioneros Alberto Arrúa, titular de la bancada, Oscar Herrera, Daniel Vancsik y Yamila Ruiz, junto a los salteños Pablo Outes, Yolanda Vega y Bernardo Biella.
Pese a esa composición, en Salta consideran que ese lote «tiene a Sáenz como su principal referente estratégico».
El objetivo de ese bloque sería «coordinar acciones y consolidar una sola voz que represente los intereses de las provincias ante el Gobierno nacional». «Compartimos una mirada federal de país, con objetivos comunes para la Argentina», dijo Sáenz.
Por su parte, el diputado González reafirmó el compromiso del sector al señalar «la Argentina necesita federalismo, diálogo y una mirada profunda del interior para construir soluciones para todos».
Los diputados se incorporan identificados con el perfil que viene manteniendo este bloque y los gobernadores que lo conducen. La integración apunta a fortalecer la capacidad de gestión y la defensa de los recursos regionales en el Congreso, consolidando el liderazgo de Sáenz en el armado federal.
El Director de Tránsito de la Municipalidad de Villa Regina Mario Figueroa mantuvo un encuentro con propietarios de las bases de taxis de la ciudad con el objetivo de comunicar las medidas adoptadas en el marco de la restricción de circulación entre las 0 y las 6 horas. En este sentido, se les informó que…
La Secretaría de Obras y Servicios de la Municipalidad de Villa Regina informa que, por tareas de mantenimiento, el lunes 29 no operará la balsa de la Isla 58. El servicio se retomará el martes en el horario habitual de 8 a 15. Difunde esta nota
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