Se informa a los ciudadanos de Villa Regina que los descuentos vigentes para el pago anual las Tasas Municipales son los siguientes: pagando hasta el 30 de enero será de un 22 %, mientras que quienes decidan hacerlo en el mes de febrero, tienen tiempo hasta el 28 y el porcentaje de descuento aplicado será del 20 %.
Además de beneficiarse con los importantes descuentos que se aplican durante estos dos meses, también podrán acceder al sorteo de una moto de 110 cc en el mes de marzo.
Queremos recordar que esto corresponde a Tasas Municipales, lo que nada tiene que ver con la bonificación del 40 % en el pago de impuestos provinciales que se anunció desde la Agencia de Recaudación Tributaria de la Provincia de Río Negro.
Quien gobierna? El mercado o la ciudadanía a través de sus representantes? Cuando un colectivo de personas decide avanzar y generar una opción política con fines electorales los pasos son conocidos de manual y están en la ley Electoral nacional En esta coyuntura actual, las decisiones del Gobierno, que decide para todo el conjunto de…
Muchos buscan cual sería el concepto más poderoso de todos.Algunos dicen que es el tiempo. Ya que gracias al tiempo la semilla logra dar sus frutos. Pero los frutos si no son aprovechados, en si mismos, ¿Qué propósito cumple?.Otros dicen que lo mas poderoso no es el tiempo, si no a lo que le prestas…
Hoy es el Día Mundial Contra El Cáncer y sumándonos a la campaña de la Unión Internacional Contra el Cáncer, queremos recordar la importancia de la prevención y la detección temprana. Desde LALCEC trabajamos por una Argentina sin cáncer, a través de campañas de concientización y atención gratuita en todo el país. Cuida tu salud,…
Lo sentí desde el primer momento, fue como una extraña sensación que sus dedos me rozaran en ese primer encuentro. Lo que más me llamó la atención fue su mirada, desorbitada, buscando no sé qué…, sin aparente dirección que lo guiara. Sus pupilas se convirtieron para mí en portales que se abren y se cierran…
La licitación de la vía navegable troncal que conecta a Santa Fe, Entre Ríos y Paraguay con el océano Atlántico, tuvo un giro inesperado y dejó al descubierto una disputa más profunda dentro del Gobierno.
La semana que pasó, Martín Menem recibió en su despacho de la Cámara de Diputados a una delegación de la empresa belga DEME que compite por la licitación de la Hidrovía con la también belga Jan de Nul, actual dragadora de la vía fluvial Paraná-Paraguay.
La irrupción de los Menem en la privatización más importante de la era Milei -se trata de un negocio de 10 mil millones de dólares- representa un avance sobre áreas de Santiago Caputo y coincide con el golpe de poder que dieron al quedarse con el aval de Karina Milei, con el ministerio de Justicia.
Luego de esa reunión, la empresa brasileña DTA Engenharia, que era la tercera en discordia, decidió bajarse de la competencia. La lectura es política: la compañía entendió que no tenía terminal en el poder libertario. DTA abandono el proceso y no presentó las garantías exigidas en el pliego.
El retiro de DTA deja entonces la licitación reducida a un duelo entre dos gigantes globales del dragado: la belga Jan de Nul, histórica operadora de la hidrovía, y su competidora, también belga, DEME. Pero detrás de ese enfrentamiento empresarial asoma otra pelea, la que se reedita hacia dentro del triángulo de poder que rodea a Javier Milei.
Jan De Nul, histórica operadora del sistema durante más de dos décadas, llega a esta nueva licitación con una ventaja evidente: conoce el río, la logística y la estructura regulatoria del negocio. Pero además cuenta con una red de relaciones empresariales y políticas construida durante años de presencia en el país.
Jan De Nul, histórica operadora del sistema durante más de dos décadas, llega a esta nueva licitación con una ventaja evidente: conoce el río, la logística y la estructura regulatoria del negocio. Pero el acercamiento de los DEME a los Menem les da un volumen político que puede ser determinante.
En ese entramado aparece el nombre de los hermanos Neuss, uno de los grupos ganadores del ciclo libertario, que han logrado tejer buenas relaciones con Jan de Nul.
Del otro lado aparece DEME, que en las últimas semanas construyo su propio canal político. Según confirmaron a LPO fuentes al tanto de la pelea, ejecutivos de esa compañía belga se reunieron con Martín Menem en la Cámara de Diputados.
«Con el acercamiento de DEME a los Menem, ya no se trata solo de quién presenta la mejor oferta técnica y económica para administrar uno de los nodos logísticos más importantes del país. La pulseada empresaria ahora suma un capítulo político evidente», agregó a LPO la fuente consultada.
El negocio vale el esfuerzo. Se trata de un contrato de 25 años de concesión con posibilidad de prórroga por cinco más, de la principal vía navegable para sacar las exportaciones argentinas. Una de las autopistas fluviales más extensas e importantes del mundo en el corazón logístico de Sudamérica.
El adjudicatario deberá encargarse del dragado, el balizamiento, el mantenimiento del canal y la administración del sistema de peajes. Pero detrás de la concesión hay tres variables que explican el verdadero poder del negocio.
La primera es el peaje que pagan los buques: cada dólar adicional en esa tarifa se multiplica por miles de barcos y termina impactando en toda la cadena exportadora.
La segunda es la profundidad del canal. Cada pie adicional de dragado permite que los buques salgan con más carga desde los puertos del Gran Rosario, aumentando la competitividad del sistema portuario.
La tercera es el control de la información logística. Quien administra la hidrovía tiene acceso privilegiado a los flujos de carga, tiempos de navegación y dinámica del comercio exterior.
La hidrovía es, en apariencia, una obra de infraestructura. Pero en la práctica funciona como la autopista por la que circulan los dólares de la economía argentina. Y por eso, mientras las empresas discuten quién manejará las dragas, dentro del Gobierno se libra otra disputa más silenciosa: qué sector del poder termina administrando uno de los nodos estratégicos del negocio exportador argentino.
La movilización por los 50 años del golpe de Estado desbordó la Plaza de Mayo y se convirtió en una de las más masivas desde el regreso de la democracia, en una jornada que excedió el repudio a la dictadura y se transformó en un mensaje político directo contra el gobierno de Javier Milei.
Las organizaciones de derechos humanos estimaban que la convocatoria superó incluso la de mayo de 2017 contra el fallo del 2×1 de la Corte Suprema, cuando cerca de medio millón de personas coparon el centro porteño. Esta vez, la plaza se volvió por momentos irrespirable, colmada por una marea humana que desbordó todas las diagonales y llegaba hasta la 9 de Julio.
La impactante masividad de la movilización, dejó en una posición incómoda al gobierno de Milei que volvió a publicar un video para ofrecer su versión sobre la «Memoria Completa» de lo que pasó en los 70, pero esta vez sin la audacia del video del Tata Yofre del primer año del gobierno. La nueva emisión fue un interminable pastiche de 73 minutos, que busca polarizar con el kirchnerismo y se contradice en varios tramos.
El reclamo volvió a poner en el centro las cifras del terrorismo de Estado: 30 mil desaparecidos, el robo sistemático de bebés y más de 500 nietos apropiados, de los cuales apenas 140 recuperaron su identidad. Pero el tono de la movilización mostró que el eje ya no es solo memoria histórica, sino también una reacción frente a lo que amplios sectores interpretan como un intento de relativizar esos crímenes.
La movilización por los 50 años del golpe de Estado desbordó la Plaza de Mayo y se convirtió en una de las más masivas desde el regreso de la democracia, en una jornada que excedió el repudio a la dictadura y se transformó en un mensaje político directo contra el gobierno de Javier Milei.
Pero además del repudio al negacionismo libertario, las consignas apuntaron a la crisis económica que sigue golpeando el bolsillo de las amplias mayorías. En la plaza se mezclaron las banderas clásicas de derechos humanos con carteles que apuntaban directamente al ajuste del gobierno y la situación de los trabajadores. En Tucumán, instalaron un cajón fúnebre de cartón que velaban a los jubilados de la era Milei.
La masividad de la marcha sorprendió a los organizadores y funcionó como un catalizador de la oposición a Milei, que incluyó importantes gestos de unidad en el peronismo, que estuvo presente en la Plaza con sus principales dirigentes. Desde Axel Kicillof hasta Sergio Massa, desde La Cámpora hasta la CGT.
Mientras el Gobierno difundía un mensaje de casi dos horas que retomó la idea de que el golpe fue necesario para terminar con la guerrilla, en la calle se consolidaba una narrativa completamente opuesta.
El contraste fue brutal: de un lado, un discurso oficial que muchos calificaron de anacrónico; del otro, una movilización que mostró capacidad de convocatoria transversal.
Mientras el Gobierno difundía un mensaje de casi dos horas que retomó la idea de que el golpe fue necesario para terminar con la guerrilla, en la calle se consolidaba una narrativa completamente opuesta.
La desorientación del gobierno fue tal que Milei, que en reiteradas ocasiones atacó al ex presdiente Raúl Alfonsín, terminó reivindicándolo en otro intento por polarizar con el kirchnerismo. «El coraje es hacer lo correcto cuando aún la mayoría esté en contra. En la materia en cuestión, Alfonsín se ha destacado mucho más», dijo en un giro forzado.
La movilización también tuvo fuerte respaldo político opositor. Además de la presencia de Kicillof y Massa, dirigentes del peronismo se volcaron masivamente a las calles. La columna más grande fue la de La Cámpora, que como todos los 24 de Marzo se concentró en Libertador frente a la sede de la ex Esma, que el kirchnerismo convirtió en un Museo por la Memoria.
Desde allí, marcharon hasta San José 1111 bajo la consigna «los genocidas presos, Cristina libre». La ex presidenta, desde el balcón de su departamento en el que permanece presa saludó a la columna que desbordó esa zona del barrio de Constitución.
Como adelantó LPO, la marcha también sirvió de marco para concretar un gesto político potente hacia la interna del peronismo. Cristian Jerónimo, uno de los líderes de la CGT, se acercó a la ex ESMA, donde concentraba la columna de La Cámpora, y se fundió en un abrazo con Máximo Kirchner.
Pero la masividad no se limitó a Buenos Aires. En Rosario, el Parque Nacional a la Bandera estuvo colmado y los organismos de derechos humanos estimaban más de 150 mil personas. Las columnas de sindicatos, movimientos sociales y partidos políticos avanzaban separadas por miles de asistentes sueltos: familias, jóvenes y chicos que le dieron a la marcha un carácter masivo y transversal: «hubo una movilización ciudadana muy importante», dijo un experimentado militante del peronismo rosarino a LPO.
Escenas similares se replicaron en Córdoba, Tucumán y otras ciudades del país donde hace un año Milei obtenía un triunfo contundente en las elecciones intermedias.
No es un dato menor, en mayo de 2017, medio millón de personas se volcaron a las calles para repudiar el 2×1 de la Corte Suprema que beneficiaba a los militares presos. En ese entonces, la multitud cuestionó al gobierno de Mauricio Macri que también intentaba avanzar con discursos de impunidad y negacionismo.
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