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Descuento en el pago de Tasas Municipales Anuales

Se informa a los ciudadanos de Villa Regina que los descuentos vigentes para el pago anual las Tasas Municipales son los siguientes: pagando hasta el 30 de enero será de un 22 %, mientras que quienes decidan hacerlo en el mes de febrero, tienen tiempo hasta el 28 y el porcentaje de descuento aplicado será del 20 %.

Además de beneficiarse con los importantes descuentos que se aplican durante estos dos meses, también podrán acceder al sorteo de una moto de 110 cc en el mes de marzo.

Queremos recordar que esto corresponde a Tasas Municipales, lo que nada tiene que ver con la bonificación del 40 % en el pago de impuestos provinciales que se anunció desde la Agencia de Recaudación Tributaria de la Provincia de Río Negro.

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  • Colapsados

     

    Esta crónica fue publicada originalmente en Efecto Cocuyo.

    Jennifer Hidalgo solo puede pensar en su sobrina Yanieska, que está apenas viva y con las piernas inertes sobre una camilla de la Unidad de Emergencias del Hospital Domingo Luciani, en lo alto de El Llanito. No reflexiona sobre el terremoto que devastó el país, destrozó su casa y mató al menos a tres miembros de su familia en La Guaira, a 30 km de Caracas. No se concentra en ella misma y en la pérdida de todas sus pertenencias. Su mente solo gira en torno de Yanieska y en su propia incapacidad para costear los insumos que le piden en el centro hospitalario para curarla.

    La crisis de suministros y materiales médicos es dolorosamente palpable tras el doblete sísmico registrado el 24 de junio de 2026 en Venezuela. Tan solo en abril de este año el presidente de la Federación Médica Venezolana (FVM), Douglas León Natera, había advertido sobre el desabastecimiento en hospitales del país, cuya disponibilidad de recursos no superaba el 10 % en la mayoría de los casos.

    “Están colapsados. No tienen casi nada. Uno tiene que traer las cosas. Me pidieron bacitracina, gerdex para los puntos, gasas… me pidieron que trajera hasta los analgésicos. No puedo comprar nada de eso, no tengo nada. Ella quedó tapiada y la encontraron en la madrugada. No siente las piernas, le tomaron puntos en los glúteos, está desnuda, no tiene ropa, ella tampoco tiene nada”, explicó Hidalgo a Efecto Cocuyo, en las afuera de la Unidad de Emergencia del Domingo Luciani.

    Yanieska Galvis, de 24 años, sufrió varias lesiones tras quedar atrapada en los escombros del edificio Opppe 30, perteneciente a la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV), que se desplomó la noche del miércoles en La Guaira. La joven fue hallada por Protección Civil en horas de la madrugada y trasladada hasta el hospital ubicado en el municipio Sucre del Área Metropolitana de Caracas.

    “Por la situación como está, todo colapsado, me dijeron que ya me la podía llevar. Creo que necesitan el espacio. Ella no se puede mover, pero me dijeron que me la tenía que llevar. Lo único que pido es una ambulancia que me traslade a La Guaira o alguien que me ayude a llevarla. Un transporte, que lo demás lo resuelvo yo”, dijo Hidalgo.

    No es la única que ha alertado sobre la falta de insumos dentro del Domingo Luciani en la jornada. Un enfermero del hospital, que no quiso ser identificado por seguridad, contó a Efecto Cocuyo que se requieren con urgencia gasas, tapabocas, obturadores, guantes, pañales, bisturí, gorros, batas para cirujanos, llaves de tres vías y batas para los pacientes:

    “De ahí para adelante, necesitamos todo con los que nos puedan apoyar”, expresó. Usuarios han publicado en redes sociales listas de solicitud que incluyen jelcos de adultos (varios), solución 0,9%, solución 45% sin dextrosa, solución ringer, pañales para adultos, omeprazol ampollas, dipirona, ketoprofeno, diclofenac, electrodos pediátricos y sábanas descartables. La situación se repite en otras instituciones, como el Hospital General Dr. Miguel Pérez Carreño y el Hospital Ana Francisca Pérez de León.

    Un par de días antes del terremoto, el doctor Natera pidió nuevamente transparencia sobre la distribución de 71 toneladas de medicamentos entregadas por Estados Unidos a Venezuela durante febrero de 2026. Este jueves, las consecuencias de la opacidad gubernamental se pagan en los pasillos de los centros hospitalarios de toda Caracas.

    Un hospital colapsado

    El Domingo Luciani está tan colapsado que los médicos gestionan la identificación mediante listas escritas a mano pegadas en las paredes exteriores, donde la gente intenta ubicar a sus seres queridos. Profesionales jóvenes corren de un lado a otro en los pasillos, intentando atender a las decenas de pacientes que llegan de todas partes de Caracas y La Guaira. Afuera, las víctimas de otros accidentes se mezclan con los familiares de los heridos durante los dos terremotos.

    Algunos grupos de voluntarios ofrecen comida entre las filas de personas que se aglomeran en la entrada de la Unidad de Emergencias, otros reparten café y agua fría en diminutos vasos desechables.

    En los pasillos algunos integrantes del personal del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) murmuran que hacen falta doctores y enfermeros. La deserción del personal de salud resulta evidente.

    El 20 de enero de este año la vicepresidenta del Colegio de Enfermería del Distrito Capital, Naucela Gudiño, advirtió que al menos 60% de enfermeras desertaron de los centros de salud públicos debido a los bajos salarios del sector. No hay registros oficiales que indiquen cuantas trabajan actualmente dentro del Hospital Domingo Luciani.

    Eduardo Rodríguez, de 65 años y artesano de profesión, ingresó al centro de salud el 24 de junio en la tarde con una herida en la cabeza que requirió 20 puntos. Pocos minutos antes la pared de la casa de su vecino se había desplomado en El Carmen, Barrio Unión, mientras él intentaba correr calle abajo. El muro le cayó encima y algunas personas de la comunidad lo trasladaron rápidamente para que recibiera atención médica.

    “Me dieron de alta hoy al mediodía. Me pidieron la resonancia y la tuve que hacer fuera, pero las placas me la hicieron en el hospital. Cuando me vine todavía estaban trayendo gente. Hoy ese hospital está colapsado. Hay muchos médicos jóvenes, pero eficaces. Casi todos son médicos muy jóvenes. También enfermeras, pero ya no dan abasto. Les falta gente”, contó Rodríguez.

    Incapacidad para responder

    En su informe anual de 2025, la ONG Provea alertó que el sistema sanitario público en Venezuela opera con una “reducción cercana a 80% de sus capacidades de atención” y que 94,6% de los venezolanos sigue dependiendo exclusivamente de él para atenderse. El 24 de junio el Ministerio de Salud activó la red hospitalaria en todo el país con mayor prioridad y centros habilitados en Distrito Capital, La Guaira, Miranda, Aragua, Carabobo y Falcón

    Este 25 de junio la situación en lo alto de El Llanito requiere de atención inmediata. Familias provenientes de La Guaira se preguntan cómo podrán pagar insumos cuando han perdido sus hogares y recursos en tan solo una noche. Con los depósitos vacíos y sin un stock mínimo de reserva estratégica para catástrofes, el Domingo Luciani no tiene cómo responder de forma completa a todas las víctimas que ingresan a sus instalaciones.

    “Se nos notan las costuras. Todo lo que se estuvo tapando con un dedo durante años ahora se destapó y en el peor de los escenarios. No esperábamos esto y obviamente no estábamos preparados. Sabemos que mucha gente allá afuera quedó sin nada. Dependemos de la solidaridad de los que puedan enviarnos algo, de los que puedan apoyar así sea con poco. No debería ser así, deberíamos poder responder. Pero esta es nuestra realidad. Nuestra realidad es que necesitamos demasiada ayuda”, afirmó el enfermero que pidió proteger su identidad.

    Maurilina Guzmán, actual directora general del hospital, indicó en entrevista para un medio televisivo que se estaba ofreciendo atención con un equipo “redoblado de profesionales”, pero no especificó cuántos están activos. Autoridades del Luciani no se han pronunciado al respecto y las cifras de los heridos o fallecidos en el centro tampoco han sido publicadas por ningún ente. De acuerdo con reportes oficiales, hasta la fecha se registran 188 fallecidos y más de 1.500 heridos en todo el territorio nacional.

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    SE REALIZÓ EL PRIMER CULTIVO DE CANNABIS EN EL ALTO VALLE

    El INTA y la Asociación Ciencia Cannabis Sativa dieron inicio al primer cultivo de cannabis en Río Negro. El INTA y la Asociación Ciencia Sativa iniciaron el cultivo de dos variedades de cannabis en la Estación Experimental del INTA en Guerrico Río Negro. La producción se realiza en macrotúneles con prácticas culturales sostenibles y bajo…

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  • No es sólo fútbol

     

    “Sólo un partido de fútbol”

    “Es solo un partido de fútbol”. La frase de Lionel Scaloni tiene un gran defecto, en tanto busca que algo pase de largo poniéndolo en el centro. No es necesariamente su culpa: está en el centro. De hecho, Carlos Bilardo dijo algo parecido en las horas previas al histórico partido Argentina-Inglaterra de 1986, posiblemente el más importante hasta el día de hoy de la historia albiceleste: “No politics, only football”, en un inglés poco agraciado. Jorge Valdano fue más drástico, cuando planteó: “Es el partido ideal para que los estúpidos se confundan”. Hasta Maradona estaba con esa línea.

    Es problemática la declaración del técnico. Una suerte de utopía de la corrección política, como si las disputas de poder y las problemáticas sociales no fueran un universo inabarcable que envuelve a todas las esferas de la vida. Incluso al fútbol. Y lo que digo, por favor, que no se entienda como un juzgamiento a los protagonistas: no hay institución futbolística más grande que la patria casetera. Podría pasarle a escritores, pintores, compositores y artistas varios: el deporte no es monopolio de sus actores principales. El fútbol también es nuestro —quizás nuestro por completo— y los pueblos construyen memoria como un mosaico complejo, es decir, como pueden. Un partido del deporte más popular del planeta es la vidriera para sensaciones inigualables, reclamos políticos, ensalzamientos culturales, proclamas sociales. O lo que se nos cante.

    Carlos Bilardo dijo algo parecido en las horas previas al histórico partido Argentina-Inglaterra de 1986: “No politics, only football”.

    Ricardo Giusti, que fue titular en ese partido de México 86, le dijo a Andrés Burgo en el libro El Partido, que ganarles “a los ingleses era algo para los muchachos que estuvieron en Malvinas”. Julio Olarticoechea confesó en ese mismo escrito que le avergonzaba el rótulo de “héroes” para los jugadores, porque consideraba que un título así debería quedar para los chicos que pelearon en las islas.

    Es fútbol pero no es sólo fútbol. Y es Malvinas pero no es sólo Malvinas.

    Pensado desde el juego, hay un ángulo ineludible. De los equipos más grandes del mundo, los sudamericanos muestran una peculiaridad: su llegada a la elite no proviene de ventajas económicas sino de un bien que no se encuentra en el desarrollo capitalista, la materia prima con valor agregado. El fútbol con picardía. La Nuestra. En general Argentina y, en menor medida, Uruguay, encuentran una referencia en esa ecuación: no tener los recursos que tienen otros y lograr ser grandes igual. Podríamos incluir a Brasil en ese grupo, aunque es un eje que ha explotado poco.

    Con Inglaterra pasa exactamente lo contrario. Los inventores de este deporte empalman esa condición con su histórica economía colonial. Ese rol poderoso no lo han podido llevar al éxito. Un solo título oficial, hace sesenta años. Imperialismo futbolístico de vitrinas con espacio.

    Argentina empalma, además, una suerte de anticolonialismo futbolístico y cultural. No hay otra explicación para que Maradona sea bandera en Escocia o que haya una huelga general en Bangladesh porque a Diego le cortan las piernas. Maradona no hizo ninguna reforma agraria ni expropió los medios de producción, pero sus actos se convirtieron en una ofensa objetiva a la corona, lo que los convierten en antiimperialistas de facto. El que le roba a un ladrón tiene cien años de pasión.

    Las formas de pararse frente a uno de los partidos más importantes de este siglo son diversas y variadas. Vale todo: uno puede decir que Los Redondos son más grandes que Los Beatles, que la Negra Sosa canta más lindo que Amy Winehouse, que Jorge Luis Borges tiene historias mucho más interesantes para contar que William Shakespeare, que Mariana Enriquez genera mucho más sentimientos con las palabras que J. K Rowling, que el Obelisco es más lindo que el Big Ben, que nadie se acuerda de Wimbledon (eso es cierto, el domingo se jugó la final y nadie se enteró), que Los Palmeras son más que Oasis, que el mate es más rico que el té. Lo que quieran.

    Es problemática la declaración del técnico. Una suerte de utopía de la corrección política, como si las disputas de poder y las problemáticas sociales no fueran un universo inabarcable que envuelve a todas las esferas de la vida.

    Sólo está prohibido bajar el precio. Jugamos contra ellos. Es el partido que no sabíamos que estábamos esperando. Convivimos en silencio con el clásico del nunca jamás: veintiún años sin jugar y venimos a encontrarnos en una semifinal del mundo. Veremos habladurías, estadísticas, datos, referencias, memorias. Pica la pelota y late el corazón. Vamos a ser las mismas personas, pero nada será igual después del miércoles. Olvídense de todo lo que han aprendido. Comiencen a soñar.

    Yo no lo elegí, pero desde la madrugada del domingo se me viene a la cabeza una imagen. En realidad, una escena, para ser más precisos. Es parte del libro Qué quedará de nosotros, de Eduardo Sacheri. Una novela que ficciona al inexistente Regimiento de Infantería N° 43 en la Guerra de Malvinas. 

    La situación mencionada se da en los últimos días de combate, en las cercanías del Monte Tumbledown. A los tres protagonistas, jóvenes de la “clase sesenta y dos”, pibes de Malvinas, les dicen el “Trío Los Panchos”, una forma socarrona de burlarlos porque están juntos todo el tiempo. En un cruce sobre el terreno para cubrir a otros compañeros, logran frenar y asustar una avanzada inglesa que hasta allí no encontraba mayores obstáculos. Uno de ellos no reacciona de la forma esperada. Dice el narrador, o dice Sacheri, como ustedes quieran: “Carlitos se gira hacia el costado y ve que el pelotudo del Conejo sonríe. Mejor dicho, se ríe. Se ríe mientras dispara”. Nosotros lloramos porque vamos a un tiempo extra de algo que miramos por televisión y el pibe se ríe.

    Pero lo que más llama la atención de esa secuencia retratada en la página 388 es que un compañero cordobés, también en plena posición de combate, luego de estar dos meses mal comido, con frío, viviendo en un pozo de zorro, viendo pasar los misiles por encima de su cabeza, lanza a los cuatro vientos antárticos algo así como un soneto:

    —¡Vení Thatcher, la concha bien de tu madre!

    Todo será diferente

    El final del Mundial no es el fin del mundo, pero un poco sí. Hace un mes que nuestra vida está ordenada por un sin fin de partidos, gambetas, goles, amores, odios y lores. Ya los días sin partidos dejan un vacío. Si la vida es eso que pasa entre mundial y mundial, el propio certámen es un interregno. Una pausa. Cómo éramos antes ya no me lo acuerdo. Cómo seremos después es imposible saberlo.

    Lo paradójico es que, en realidad, nada sustancial se modifica. Cuando la atención vuelva a las luminarias tradicionales se verá lo que uno sabe. Javier Milei, por ejemplo, prepara otro de sus planes reaccionarios para una Argentina distópica: una reforma política, un tanto tramposa, para ayudarlo en su reelección. Los jubilados siguen marchando todos los miércoles. La inflación está lejos de ser eliminada y el poder adquisitivo del salario es uno de los más bajos de todos los tiempos. Los jubilados siguen marchando todos los miércoles. Jorge Macri le pega a todo lo que encuentra. Los jubilados siguen marchando todos los miércoles. Marley y Mirtha Legrand estarán al aire en pantalla, viajando y almorzando. Los jubilados siguen marchando todos los miércoles. Salen buenas series en las plataformas: recomiendo Te Encontraré, de Netflix y We are Liars, que puede verse en Amazon Prime. Los jubilados siguen marchando todos los miércoles. Hay que ser muy cagón para no defender a los jubilados. No los olvidemos. 

    Pensado desde el juego, hay un ángulo ineludible: la llegada de Argentina a la elite no proviene de ventajas económicas sino de la materia prima con valor agregado. El fútbol con picardía. La Nuestra. Con Inglaterra pasa exactamente lo contrario.

    Nada cambia pero todo será diferente. Eso es un mundial. La semana que viene nos encontraremos en otro planeta, que a su vez será el mismo.

    Volví a escuchar una canción en estos días. Es del disco El Fin del Mundo de la murga uruguaya Agarrate Catalina. Salió en 2006, el mismo año que Messi debutó en una Copa del Mundo. Es el “saludo” de un verano que los vio ganando el primer premio del carnaval. Empieza así: “El mundo efímero escenario de lucecitas amarillas. Retablo, cielo imaginario de nuestra pobre maravilla. Hay otro mundo tras el mundo. Otra ciudad tras la ciudad. Donde una antigua claridad, vuelve a brillar, en cada nuevo carnaval”.

    La Copa del Mundo es como esa fiesta pagana. Carnaval más sufrimiento. Pasa la vida y los mundiales quedan. Sonrisas, llantos, rencores, licores, amargos sabores. El mundial es el nosotros más grande. Algo así como la vida. 

    Sobrevivir

    Una recomendación, para la posteridad. Siempre hay clima de mundial, solo que a veces es más silencioso. Alguno dijo, en esa telaraña compleja llamada redes sociales, que festejar en el Obelisco un pase a cuartos contra Egipto era de equipo chico. Un poco es cierto. El tema es que esos discursos omiten la esencia de nuestros colores: la Selección no es River, Boca y nada más. También es Yupanqui, Ferro, Cañuelas, Los Cuervos del Fin del Mundo en Tierra del Fuego y Juventud Antoniana de Salta. Es el Monumental, la Bombonera, el potrero de Purmamarca y cualquier cancha que funcione debajo de la autopista. A mucha honra. Varios que reniegan de sus raíces no llegaron a la última semana de la Copa del Mundo.  

    Argentina llegó a estar entre los cuatro mejores equipos del planeta como parte del paisaje. Parece normal. No lo es. El ciclo Scaloni tiene cinco certámenes largos y siempre llegó a semifinales. Excluimos a la Finalissima 2022 de este análisis, dado que fue un solo partido ante Italia. Todo esto luego de ser bicampeón de América y campeón del mundo. Yendo a un universo temporal más amplio, la Selección estuvo veinticuatro años sin estar entre los cuatro mejores del planeta (de 1990 a 2014), mientras que lo consiguió tres veces en los últimos cuatro mundiales. Gracias.

    Es fútbol pero no es sólo fútbol. Y es Malvinas pero no es sólo Malvinas. Está prohibido bajar el precio. Jugamos contra ellos. Es el partido que no sabíamos que estábamos esperando.

    Nunca me gustaron los discursos que autorizan opiniones por cuestiones etarias. Nada más impreciso que las personas que quieren explicarle a los más jóvenes como debería ser su vida por la anti-utopía de que todo tiempo pasado fue mejor. Sin maestrociruelismo, acepten una humilde recomendación: disfruten, porque esto no es común.

    Pero, después de los elogios pertinentes, vale la pregunta. Por qué. O, al menos, por qué así, de esta manera. Nuestra Selección es una suerte de Ministerio de Sufrimiento y Previsión, con todos los amores y honores correspondientes. Fútbol taquicardia al servicio del pueblo.

    Si de fútbol hablamos, quizás suene a conformismo: es difícil la Copa del Mundo. Cabo Verde, Egipto, Suiza. Las previas son más favorables que el tránsito de los partidos, en los que el andar colectivo de jugadores de carne y hueso están dispuestos a mover los hilos de la historia lo mejor que puedan. En los tres partidos, igualmente, Argentina ganó con justicia. Un dato que pasó un poco desapercibido, en esto de ser el equipo enemigo de las banditas tuiteras: el de Scaloni es el equipo con más goles. Hizo tres en cinco partidos y dos en uno. Eso sí, con una fuerte tendencia a naturalizar que los partidos duran ciento veinte minutos y no noventa.

    Esto último nos lleva a la segunda cuestión. Argentina camina sin todo el brillo disponible. Sus jugadores de élite, excluyendo a Messi, prueban sinsabores. Julián Álvarez acaba de tener su única aparición rutilante, Enzo Fernández está desenamorado de los momentos sublimes, Rodrigo De Paul es un cuidadoso descuidado y Alexis Mac Allister no va en patines como en el Lusail. El diez es el uno: ocho goles en cinco partidos y medio para compartir la punta de goleadores con su alterego francés Kylian Mbappé, como si Dr. Jekyll jugara de celeste y blanco y Mr. Hyde de azul.

    De la unidad al colectivo: no fluye el fútbol, anda deslucido. Sufrió ante rivales menores, aunque alguien podría decirme que el fútbol es fútbol y que en 2014 no le pudimos ganar a Suiza hasta el minuto 117 y después llegamos a donde llegamos. También que en la Euro 2021 Suiza eliminó a la Francia campeona del mundo, que le ganaba tres a uno al minuto 80. O que la propia Suiza le ganó a Colombia, que antes salió primera en un grupo con Portugal. Y así hasta el fin de los argumentos sin mucho más sentido que las opiniones.

    Una recomendación, para la posteridad. Siempre hay clima de mundial, solo que a veces es más silencioso.

    Así y todo estamos entre los cuatro mejores. Quizás, insisto, naturalizamos un estándar de belleza demasiado pretencioso. Zlatan Ibrahimovic, ex jugador sueco y actual comentarista del Mundial, lo analizó de manera precisa después del partido con Egipto: “Por esto el mundo teme a Argentina. Puedes criticarlos durante 90 minutos, puedes decir que no jugaron su mejor fútbol, pero cuando llega el momento de la verdad, siempre encuentran una manera de sobrevivir”. 

    Pero hay otro interrogante: cómo es posible sufrir tanto por un partido de fútbol. Una recomendación, esa consulta es mejor sentirla que responderla. Igualmente, para no escaparle al desafío, va una pista. El mundial es una concentración de fútbol. Este deporte genera una magia, ya sea en la selección o en un equipo de barrio: la posibilidad de modificar lo que pasa. No son los mismos los que vieron el gol de Diego a los ingleses, antes o después. Tampoco los que estuvieron el día que su amigo, hijo, primo, hermano hizo el gol de la final de la liga infantil de Tres de Febrero. ¿Qué tienen en común? Algo que contar. No es poco. Una razón de vida. 

    Sólo eso explica que alguien se atribuya (correctamente) el gol de Julián Álvarez al ángulo simplemente porque se cambió de lugar en el sillón o porque una foto del arquero de Suiza haya sido congelada en el freezer antes del partido. Vos podés cambiar al fútbol y el mundo puede ser mejor porque vos ves este deporte. Vaya presión: si eso no genera sufrimiento no se que sí lo hace. Vaya satisfacción: en la interpretación popular de un partido de fútbol se esconde la idea de que el mundo se puede cambiar. Si vivir es, al menos en parte, sobrevivir, no sé si hay mejor manera de hacerlo. 

    La última de Leo

    Por Malvinas. Por el Diego. La canción que la propia Selección viralizó en redes sociales demuestra una poética capacidad de síntesis. La narrativa argentina hizo de la palabra “copa” una suerte de sujeto tácito. La tercera. La cuarta. La última. Lo más sintomático es que Messi, desde el “alentándolo a Lionel” hasta acá, entona las canciones que lo tienen como protagonista. Como si un novelista escribiera sobre sí mismo. Pasa. Es una fase superior del Maradona que hablaba sobre su ser en tercera persona. Messi se canta: es Diego con Spotify.

    Argentina llegó a estar entre los cuatro mejores equipos del planeta como parte del paisaje. Parece normal. No lo es.

    La oferta del mundo será más triste desde la semana que viene. No solo ya no habrá Copa del Mundo sino que pasará algo peor: caminaremos en un planeta en el que ya los mundiales no son jugados por Messi. Qué quedará de nosotros.

    “El final es donde partí”, dice la canción, y nos recuerda lo obvio. “La última de Leo” es el fin de este viaje. Empezó hace veinte años, siempre sufrimos. Todo cambia pero de nosotros partimos: creciste, te recibiste, encontraste el rumbo, lo perdiste, fuiste mamá o papá, te convertiste en abuelo o abuela, cambiaste de ciudad, de casa, de pareja, te separaste, te reconciliaste, eras chico, ahora sos grande. Había algo que no se modificaba: cada cuatro años Messi iba a estar ahí, peleando por vos una Copa del Mundo. El premio no fue ni Qatar ni el bicampeonato de América. No es esta semana, termine como termine. La recompensa fue el camino.

    Si las despedidas son esos dolores dulces, es hora de hablar. De soltar. De decir hasta luego, porque el cambio es simplemente pasar de estar a ser recuerdo. Terreno y memoria. No es tan difícil. Pero eso no me prohíbe la sinceridad: fue un placer alentarte, mirarte, escribirte, llorarte, firmar de vez en cuando un pacto con el mundo horrible porque vos jugabas.

    Y, sabés qué, las copas son lo de menos. Te recuerdo de otra forma. Es algo así como una figura. Pasó en varios partidos y quizás en ninguno. Sos vos, tirado a la derecha como contra Egipto, pidiendo la pelota molesto, enojado, chinchudo, porque el tiempo se acaba. Atás la pelota a tu zurda, mirás al frente y agarrás vuelo. Y ahí, para mí, sos todo. Sos el Gaucho Rivero en las Malvinas, San Martín en San Lorenzo, el Che Guevara en Santa Clara. Sos un cuento de Borges o una letra del Indio. Sos el mundo entero por cambiar. Sos el fino destello de un rejunte de fracasados que dejamos de perder por vos. Sos la ilusión de que lo que viene es mejor. Sos la vida. 

    Nuestra Selección es una suerte de Ministerio de Sufrimiento y Previsión, con todos los amores y honores correspondientes. Fútbol taquicardia al servicio del pueblo.

    De hecho, puedo ir más a fondo. Si pudiera pedir un deseo hoy, además del que ya sabés, le diría al genio que Mario Gotze no haga el gol en el Maracaná en el minuto 113 del tiempo extra en la final del 2014. Pero no para ganar, de hecho no quiero que me aseguren ninguna copa. Quiero esos siete minutos en donde la pelota te llega y vos te convertís en héroe, no por un gol o por una victoria, sino simplemente por ir. Por eso, por la vida, más allá de cualquier cosa, gracias.

    Por Malvinas. Por el Diego. Por la última de Leo. Argentina. Quiero verte.

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    CÁÑAMO INDUSTRIAL

    Desde que soy chica escucho  la misma historia, que la fruticultura no encuentra soluciones a la crisis y vive en un loop constante, que cada año hay menos productores, que los medianos y pequeños no se pueden solventar, que otras tantas chacras quedan abandonadas sin trabajar, o son vendidas en pos del crecimiento urbano, o…

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  • Flavio le pidió a Trump que aplique aranceles contra Brasil para después de las elecciones para no favorecer a Lula

     

    La novedad de los aranceles de Estados a Brasil y Flavio Bolsonaro suman un nuevo capitulo en la previa de las elecciones presidenciales de octubre.

    El candidato de la derecha brasileña envió un documento a la Oficina del Representante Comercial de EEUU en el que le pide a Trump que no aplique aranceles del 25% contra Brasil porque esto beneficiaría a Lula de cara a las próximas elecciones y sugirió que los postergue para después del proceso electoral. 

    «Los aranceles propuestos recompensarían al actual gobierno brasileño precisamente por la estrategia que ha adoptado: obstaculizar las negociaciones serias, provocar represalias de Washington y luego transformar esas represalias en una victoria política interna», dijo Flavio en un clara reclamo de intervención de Trump en los comicios.  

    Lula le saca diez puntos a Flavio Bolsonaro y ganaría en segunda vuelta 

    En este marco, Lula publicó en sus redes que «es inaceptable que la familia Bolsonaro, con su entreguismo, quiera someter a Brasil a los intereses de Estados Unidos, como queda claro en el documento enviado hoy por uno de sus integrantes al gobierno norteamericano». 

    Los aranceles propuestos recompensarían al actual gobierno brasileño precisamente por la estrategia que ha adoptado: obstaculizar las negociaciones serias, provocar represalias de Washington y luego transformar esas represalias en una victoria política interna

    «Nosotros siempre vamos a dialogar de igual a igual con cualquier nación del mundo. Pedir que el tarifazo contra nuestro país sea pospuesto para después de las elecciones es una actitud más de traidores a la Patria», agregó. 

    El líder brasileño sostuvo con que «nunca ha habido ni hay ninguna justificación para un tarifazo ahora o después. Lo más absurdo es saber que el origen de todo esto fue motivado por la propia familia Bolsonaro, que defendió públicamente el aumento de tarifas contra los productos brasileños». 

    Nunca ha habido ni hay ninguna justificación para un tarifazo ahora o después. Lo más absurdo es saber que el origen de todo esto fue motivado por la propia familia Bolsonaro, que defendió públicamente el aumento de tarifas contra los productos brasileños

    «Defender el fin del Mercosur, el bloque económico más importante de América Latina y que acaba de firmar un acuerdo histórico con la Unión Europea, es otro ataque al interés del pueblo brasileño», remarcó. 

    «Como si no bastara, quieren entregar el Pix a intereses extranjeros. No lo van a conseguir. El Pix es una conquista de Brasil y no vamos a renunciar a él. Nuestra Patria no está en venta. Nuestra soberanía es innegociable. Brasil es de los brasileños», concluyó.

    El apoyo de Flavio a los aranceles contra Brasil junto con la cercanía del hijo mayor de Bolsonaro con el banquero estafador, Daniel Vorcaro, desplomaron la intención de voto del candidato de la derecha que, según el último sondeo de Atlas, está diez puntos abajo de Lula en la primera vuelta.

     

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  • Bukele quiere un tercer mandato en El Salvador y busca quedarse en el poder hasta 2033

     

     El presidente de El Salvador , Nayib Bukele, fue designado por su partido Nuevas Ideas como candidato para buscar un tercer mandato de seis años en las elecciones de febrero próximo, tras una polémica reforma que permite la reelección indefinida. El mandatario goza de amplia popularidad por su guerra contra las pandillas que redujo a mínimos históricos la criminalidad en el país.

    Nuevas Ideas dio a conocer en su sitio web este lunes a los «ganadores, según el total de votos escrutados ordenados de mayor a menor» de las primarias celebradas este domingo, donde se coloca la fotografía de Bukele, de 44 años, con la leyenda «presidente». En la página no aparecen datos como el porcentaje de votos obtenido por Bukele o si hubo otro aspirante.

    El líder salvadoreño lleva ya dos períodos consecutivos en el cargo y fue habilitado para optar a un tercero por una controvertida reforma constitucional, no se ha pronunciado sobre las elecciones internas de su partido. 

     Bukele se hizo aprobar la reelección eterna, en otro golpe a la democracia de El Salvador

    Como siguiente paso de cara a los comicios de 2027, Bukele deberá inscribir su candidatura ante el Tribunal Supremo Electoral (TSE) antes del 19 de noviembre de 2026, de acuerdo con el calendario electoral. 

    Como siguiente paso de cara a los comicios de 2027, Bukele deberá inscribir su candidatura ante el Tribunal Supremo Electoral (TSE) antes del 19 de noviembre de 2026, de acuerdo con el calendario electoral

    El camino a la reelección quedó despejado en julio de 2025 luego que el Congreso, controlado por Bukele, aboliera el límite de mandatos consecutivos, en lo que la pequeña bancada opositora calificó como una «muerte de la democracia».

     Ya en 2024, la reelección de Bukele había sido cuestionada porque, pese a estar prohibida constitucionalmente, fue permitida por un fallo de jueces afines.

    El camino a la reelección quedó despejado en julio de 2025 luego que el Congreso, controlado por Bukele, aboliera el límite de mandatos consecutivos, en lo que la pequeña bancada opositora calificó como una «muerte de la democracia»

    Además de la reelección indefinida, la reforma constitucional de 2025, aprobada con trámite exprés, amplió el período presidencial de cinco a seis años y eliminó la segunda vuelta electoral.

    Bukele desafía a la Constitución y confirma que se postula para un nuevo mandato en El Salvador 

    De acuerdo con diversas encuestas, Bukele mantiene altos índices de popularidad, principalmente por la reducción de la violencia y el combate a las pandillas, pero con crecientes demandas en materia económica. 

    Bajo un estado de excepción vigente desde 2022, Bukele desmanteló a las temidas Mara Salvatrucha y Barrio 18, declaradas terroristas por Estados Unidos, pero según organizaciones internacionales a costa de violaciones de derechos humanos y limitación de libertades.

     

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