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DEFENDAMOS NUESTRO GOLFO

La Legislatura de Rio Negro aprobó en primera vuelta con 42 votos a favor y solo 1 en contra, este jueves 25 de agosto el proyecto de ley presentado por el gobierno de Arabela Carreras y acompañado por todos los bloques que conforman la legislatura provincial, para modificar la Ley N° 3.308 (Ley de Hidrocarburos provincial) que data de 1999 con el objetivo de construir un oleoducto y una terminal desde la cual exportar petróleo de Vaca Muerta.

La ley denominada como “Ley Lasalle” debido al ex legislador radical Alfredo Lasalle en su Art 1 prohibe expresamente en el Golfo San Matías y en el mar territorial rionegrino las tareas de prospección, exploración y extracción petrolífera y gasífera, la instalación de oleoductos, gasoductos u otros ductos para el transporte de hidrocarburos y sus derivados y la construcción de terminales para la carga y descarga de buques que transporten esos productos. El artículo 15 del proyecto de ley modifica el artículo 1º de la Ley Nº 3308, que impide la instalación de oleoductos o gasoductos y de terminales para carga y descarga de buques.

Es bueno aclarar que si bien se recuerda a la ley con el nombre del legislador, dicha norma surge de la movilización y accionar de los pueblos costeros hace 27 años quienes juntaron más de 12 mil firmas con la campaña “NO al oleoducto” para decirle que no en 1995 al proyecto de YPF que instaba construir un oleoducto desde Puesto Hernández provincia de Neuquén, hasta 15 km al sur de Las Grutas. La actividad turística y pesquera, históricas fuentes de trabajo genuino y perdurable, no podían ponerse en riesgo dentro de un ambiente valioso y sensible, que apenas hacía dos años había sido declarado Área Natural Protegida con el nombre de Bahía de San Antonio. La inmediata reacción de los habitantes fue contundente.

La pesca, el turismo y el desarrollo sustentable son incompatibles con el proyecto de construcción del oleoducto de YPF desde vaca muerta hasta Punta Colorada. Sin embargo la lógica del partido provincialista que gobierna Rio Negro es que las actividades siempre son compatibles. Así quedó demostrado con las habilitaciones para que YPF perfore en Allen desde el 2013 entre medio de la producción frutícola. Allen, productora de peras por excelencia, hoy es una zona de sacrificio.

Video. Luciano Cutrera

UNA SESIÓN PARA EL OLVIDO

El miembro informante sobre el proyecto de Ley en la sesión del jueves 25 de agosto, fue el legislador por JSRN (Juntos Somos Rio Negro) Sebastián Caldiero (circuito Alto Valle Oeste) quien hizo hincapié en fundamentar la modificación de la ley para “poder sentarse en la mesa de discusión” ya que con la ley existente Rio Negro se encuentra sin siquiera la posibilidad de analizar proyectos y propuestas. Que si bien como afirmó Caldiero “hay un interés nacional en todo esto”, la idea es modificar, para poder analizar y discutir, basándose en el debate como principio de todo, en función de mejorar las condiciones de vida de los rionegrinos y rionegrinas.

No debió pasar mucho tiempo para que Luis Noale, legislador por el FdT, expresara que el proyecto no se debatió, y salió en primera vuelta con mucha rapidez, aunque todos los bloques acompañaron sin chistar. Y aclaró que mucho menos se escuchó a organizaciones ambientalistas, vecinos y vecinas, o bien a quienes viven de la pesca o el turismo en el mismo Golfo de San Matías. Más allá de la contradicción bien planteada por Noale, el legislador circuital por la costa atlántica también dio su voto positivo a la modificación dando de este modo la espalda a sus representados . El único voto negativo fue del legislador Pablo Barreno del bloque del FdT por el cicuito Valle Inferior.

Y como suele pasar en política tampoco se demoró mucho en que quedaran expuestas las verdaderas intenciones políticas del proyecto que por supuesto pisaron el discurso informativo del cipoleño Caldiero, cuando otros legisladores de diversos bloques hincaron el ojo específicamente en el ducto que proyecta realizar YPF con una inversión millonaria ya anunciada. Se olvidaron del debate, y se expresaron abiertamente a favor del proyecto como si ya estuviese definido.

LA LUCHA SIEMPRE EN LA CALLE

Las asambleas del Currú Leufe, representante de las Asambleas socio-ambientales de la provincia de Río Negro se expresaron, “la gobernadora de Río Negro, legisladores provinciales y el intendente del Municipio de San Antonio Oeste desconociendo la legislación provincial y la voluntad popular, se expresaron públicamente a favor de la exportación de gas por el Puerto San Antonio Este. Incluso el intendente Casadei decretó esta intención de interés municipal (decreto N°1847/21).”

Agregaron también que “es un paso más en la profundización del extractivismo. La ciudadanía rionegrina ya ha dado sobradas cuentas de conocimiento de sus derechos, es clara al momento de posicionarse frente a proyectos que acuñan peligro de contaminación de nuestras zonas frágiles y productivas y suman “El modelo de desarrollo propuesto por el gobierno da continuidad a las políticas de saqueo que han sido ininterrumpidas y acordadas por todos los gobiernos, nacional y provinciales. Todo esto en connivencia con el empresariado y el poder judicial, quienes vienen trabajando para romper todas y cada una de las matrices productivas históricas de nuestra provincia y no cesan en promover proyectos que privilegian a los grandes empresarios del país, que sólo dejarán destrucción en nuestros territorios”.

Para finalizar “Estamos convencidxs que en su defensa seremos muchxs e incansables. Instamos a todos los vecinos y vecinas de nuestro territorio a construir un espacio que unifique la lucha ambiental con la social y la económica, a partir de otras formas de desarrollo”.

En el comunicado emitido por el colectivo Multisectorial Golfo San MatiasDefendamos nuestro golfo se informó que la modificación viola principios básicos de jurisprudencia ratificados por el país y asentados en el Acuerdo Regional de Escazú, el primer tratado ambiental de América Latina y el Caribe”, también aportaron que el principio de no regresión dice que la normativa ambiental no puede alterarse para vulnerar derechos ambientales ya adquiridos. También se violenta el principio de progresividad de la Ley General de Ambiente, la cual establece que se debe ir hacia una mayor protección ambiental, nunca retroceder”.

Hay tiempo hasta la segunda vuelta en la legislatura el 9 de septiembre para poder frenar la modificación de la ley 3.808. Habrá actividades durante la semana y el mismo día de la sesión frente a la legislatura provincial.

Defendamos el Golfo Azul.
NO a la modificación de la ley 3.808.

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    Cuando el tango fue perseguido: la historia secreta de una música que nació en los márgenes y terminó conquistando el mundo

     

    El tango nació en los márgenes de Buenos Aires y Montevideo, fue despreciado por las elites y terminó convertido en símbolo cultural argentino y patrimonio de la humanidad.

    Por Alcides Blanco para NLI

    Antes de convertirse en patrimonio cultural de la humanidad, antes de llenar teatros europeos y antes de ser presentado como una de las grandes expresiones culturales de Buenos Aires y Montevideo, el tango fue una música incómoda, asociada a los márgenes urbanos, a los conventillos, a los prostíbulos, a los patios compartidos y a una población de inmigrantes que estaba transformando aceleradamente la sociedad rioplatense. Su historia comenzó mucho más lejos de las postales elegantes con las que posteriormente sería identificado y estuvo atravesada por una mezcla cultural extraordinaria en la que confluyeron tradiciones afro-rioplatenses, músicas europeas, ritmos criollos y experiencias populares nacidas en una ciudad que crecía a una velocidad desconocida. El tango no nació como símbolo oficial de la Argentina: fue primero una expresión de quienes estaban construyendo una nueva sociedad desde abajo, y justamente por eso durante décadas despertó rechazo entre sectores que consideraban que aquella música representaba un mundo marginal, desordenado y moralmente peligroso.

    Una música nacida de una ciudad que estaba cambiando

    Durante las últimas décadas del siglo XIX, Buenos Aires experimentó una transformación demográfica y social gigantesca. La llegada masiva de inmigrantes europeos modificó los barrios, las formas de trabajo, el idioma cotidiano y las relaciones sociales, mientras miles de personas se instalaban en conventillos donde convivían familias de distintos orígenes y tradiciones. Al mismo tiempo, sobrevivían expresiones musicales y culturales vinculadas con la población afrodescendiente y con las tradiciones criollas. En ese territorio de mezclas, tensiones y encuentros comenzó a desarrollarse una música que todavía no tenía las características perfectamente definidas que hoy asociamos con el tango.

    La palabra “tango”, además, tiene una historia anterior a la consolidación del género rioplatense y fue utilizada durante siglos en distintos lugares para referirse a espacios de reunión y manifestaciones musicales de poblaciones afrodescendientes. En el Río de la Plata, el término terminó asociado a una forma particular de música y baile que fue desarrollándose durante la segunda mitad del siglo XIX. La evolución no fue producto de un único inventor ni puede atribuirse exclusivamente a una comunidad: el tango fue una creación colectiva, surgida de una sociedad profundamente mezclada en la que distintas tradiciones terminaron encontrando una forma nueva de expresarse.

    Buenos Aires y Montevideo fueron los dos grandes escenarios de ese proceso. Las dos ciudades compartían una misma cultura rioplatense, intercambiaban músicos y repertorios y estaban conectadas por una navegación cotidiana que hacía del Río de la Plata mucho más un puente que una frontera. Por eso resulta difícil establecer una nacionalidad exclusiva para los primeros años del tango. Antes de convertirse en un emblema argentino o uruguayo, fue fundamentalmente rioplatense.

    La música comenzó a circular en lugares que las clases acomodadas no consideraban apropiados para sus reuniones. Los primeros espacios vinculados al tango estuvieron relacionados con cafés populares, academias de baile, patios de conventillo y zonas portuarias, además de ambientes prostibularios que tuvieron una importancia considerable en la historia temprana del género. Esta procedencia fue determinante para la reputación que adquiriría durante décadas: bailar tango era, para muchos sectores de la sociedad tradicional, acercarse a un universo considerado vulgar y peligroso.

    El baile que escandalizó a las elites

    La incomodidad no estaba solamente en la música, sino también en el cuerpo. El tango introducía una forma de bailar en pareja caracterizada por una proximidad física que resultaba escandalosa para los códigos sociales dominantes de finales del siglo XIX. El abrazo tanguero, la improvisación, los movimientos de las piernas y la sensualidad implícita en determinados estilos eran difíciles de conciliar con las normas de comportamiento público de las clases respetables.

    La reacción moral no fue exclusivamente argentina. Cuando el tango comenzó a circular por Europa a comienzos del siglo XX, sectores religiosos y conservadores también cuestionaron el baile por considerarlo demasiado sensual. Sin embargo, ocurrió algo que terminaría transformando completamente su historia: las elites europeas comenzaron a bailar aquello que las elites porteñas habían considerado una expresión marginal.

    París desempeñó un papel fundamental en ese proceso. Hacia la década de 1910, el tango se había convertido en una verdadera moda entre determinados sectores de la sociedad francesa y europea. La difusión internacional produjo un efecto inesperado en Buenos Aires: aquello que había sido despreciado por su origen social comenzó a adquirir prestigio precisamente porque había logrado conquistar los salones europeos.

    La transformación cultural fue enorme. El tango comenzó a ser interpretado por músicos cada vez más profesionales, aparecieron orquestas estables y se desarrollaron formas musicales más complejas. La incorporación del bandoneón, instrumento de origen alemán que terminó convirtiéndose en uno de los sonidos fundamentales del género, contribuyó decisivamente a darle una identidad sonora propia. Con el tiempo, músicos como Eduardo Arolas, Vicente Greco, Roberto Firpo y Francisco Canaro ayudaron a transformar las agrupaciones iniciales en orquestas capaces de desarrollar repertorios cada vez más elaborados.

    Pero todavía faltaba una revolución.

    Gardel y la transformación de una música en identidad

    La aparición de Carlos Gardel modificó para siempre la relación entre el tango y la cultura popular argentina. Nacido a fines del siglo XIX y convertido durante las décadas de 1910 y 1920 en una figura internacional, Gardel consiguió algo que ningún músico anterior había logrado con semejante intensidad: convertir la canción tanguera en una forma de narrar la vida urbana, la nostalgia, el desarraigo, el amor perdido, la pobreza, el barrio y el paso del tiempo.

    El tango dejó entonces de ser principalmente una música destinada al baile y adquirió una dimensión narrativa. La aparición del tango canción, especialmente después de “Mi noche triste”, permitió que las letras ocuparan un lugar central y que el género comenzara a contar historias. Los personajes del tango ya no eran únicamente bailarines de los arrabales: eran trabajadores, inmigrantes, hombres y mujeres separados por la distancia, personas que habían abandonado el barrio para intentar progresar y que descubrían que el ascenso social también podía significar pérdida y nostalgia.

    Esa transformación coincidió con una Argentina que estaba atravesando cambios profundos. La inmigración había creado una sociedad urbana nueva y la expansión de la educación, los medios gráficos, el teatro y posteriormente la radio permitieron que el tango llegara a públicos cada vez más amplios. La música que había nacido en los márgenes comenzó a convertirse en una especie de idioma emocional de Buenos Aires.

    Durante las décadas de 1930 y 1940 llegó la llamada época de oro del tango, cuando las grandes orquestas alcanzaron una popularidad extraordinaria y el género ocupó un lugar central en la vida cultural argentina. Aníbal Troilo, Osvaldo Pugliese, Juan D’Arienzo, Carlos Di Sarli y muchos otros músicos desarrollaron estilos diferentes, demostrando que el tango podía contener múltiples tradiciones sin perder su identidad.

    La historia tenía una ironía evidente: una música que había sido despreciada por su origen popular se había convertido ahora en una de las principales expresiones culturales del país.

    Del margen al patrimonio mundial

    El tango volvió a experimentar una transformación profunda durante la segunda mitad del siglo XX. La aparición del rock, los cambios en las formas de entretenimiento y las transformaciones sociales hicieron que perdiera parte del protagonismo masivo que había tenido durante su época de oro. Sin embargo, lejos de desaparecer, comenzó a desarrollar nuevas formas de resistencia cultural.

    En ese proceso fue fundamental Astor Piazzolla, cuya obra llevó el tango hacia territorios que provocaron fuertes enfrentamientos con los sectores más tradicionalistas. Su llamado “tango nuevo” incorporó elementos del jazz y de la música clásica y modificó estructuras rítmicas y armónicas, generando una polémica que llegó a ser profundamente política y cultural. Para sus críticos, aquello ya no era tango; para Piazzolla y sus seguidores, en cambio, era precisamente la forma de mantener vivo al género mediante su transformación.

    La discusión revelaba una cuestión que había acompañado al tango desde su nacimiento: ¿qué convierte a una música en auténtica? Si el tango había surgido de una mezcla de culturas, había cambiado al pasar de los barrios a los salones, había incorporado instrumentos extranjeros y había evolucionado de la música instrumental a la canción, resultaba difícil sostener que existiera una única forma legítima de tocarlo.

    En 2009, la UNESCO incorporó el tango a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, reconociendo su dimensión cultural compartida por Argentina y Uruguay. La declaración internacional terminó de completar una transformación extraordinaria: aquella expresión que había sido considerada vulgar y marginal pasó a ser reconocida como una manifestación cultural de valor universal.

    La historia del tango contiene, en realidad, una enseñanza que excede ampliamente a la música. Las culturas populares rara vez nacen en los lugares donde las instituciones esperan encontrarlas. Surgen en las calles, en los barrios, en los espacios de encuentro y en las mezclas inesperadas que producen las sociedades cuando personas de distintos orígenes comparten una ciudad. El tango fue posible porque Buenos Aires y Montevideo eran ciudades en transformación, porque los inmigrantes trajeron nuevas músicas, porque sobrevivían tradiciones afro-rioplatenses y porque los sectores populares encontraron formas propias de apropiarse de aquello que llegaba desde otros lugares.

    Por eso resulta tan revelador que una expresión que alguna vez fue asociada con los márgenes haya terminado convirtiéndose en uno de los símbolos culturales más reconocibles de la Argentina. El tango no fue creado desde arriba para representar al país; fue creado desde abajo y, con el tiempo, el país terminó reconociéndose en él. En sus acordes quedaron registrados los cambios de una sociedad entera: la inmigración, el crecimiento de las ciudades, la pobreza, el ascenso social, la nostalgia, los conflictos de clase, las transformaciones familiares y la permanente tensión entre tradición y modernidad.

    Quizás allí esté la verdadera razón de su supervivencia. El tango nunca fue una música inmóvil. Nació de una mezcla, cambió cuando llegó a Europa, se transformó con Gardel, se expandió con las grandes orquestas y volvió a reinventarse con Piazzolla. Su historia demuestra que una tradición no permanece viva porque se conserve intacta, sino porque encuentra nuevas generaciones capaces de discutirla, transformarla y volver a hacerla propia. Y aquella música que alguna vez fue considerada demasiado vulgar para los salones terminó haciendo algo todavía más importante: convirtió las voces de los márgenes en parte de la memoria cultural de un país y, finalmente, del mundo.

     

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  • Kicillof encabezó un acto con la CGT en Chaco: «Milei, la culpa del endeudamiento de las familias es tuya»

     

    Axel Kicillof estuvo en Chaco para participar del acto de normalización de la CGT en esa provincia del norte que reúne a más de 70 organizaciones sindicales, aliadas importantes para la consolidación de su candidatura presidencial.

    La conducción que se oficializó este jueves en Resistencia está compuesta por Adrián Bellomi (Sanidad) e Isaías Alegre (Camioneros). El proceso se desarrolla en el marco de la renovación de las estructuras regionales de la CGT que comenzó este año, luego del ciclo de normalización y unificación impulsado en distintas provincias.

    Para el bonaerense, el acto supuso un importante respaldo a su candidatura. Esta semana, Bellomi -un dirigente que responde a Héctor Daer- explicitó el respaldo de la central chaqueña a Kicillof y lo ubicó como la figura del movimiento obrero para la construcción de una alternativa política.

    «Para nosotros, como CGT, consideramos que Kicillof es el futuro presidente de la Argentina», dijo Bellomi en declaraciones a Cosmovisión TV de Formosa.

    Kicillof cree que le conviene estar lejos de Cristina y Massa y patea las negociaciones a marzo

    Kicillof llegó al Centro de Convenciones del Sindicato Empleados de Comercio acompañado por Daer y por el ex gobernador y senador nacional, Jorge Capitanich.

    Apenas tomó el micrófono para hablar a los dirigentes preguntó si aguantaban cuatro años más de gobierno libertario. Tras el «No» que surgió de la tribuna, afirmó: «La pelota la tenemos nosotros. Es cuestión de organizar, de convencer, de buscar a todos y de humildad. Para vencer la clave es construir y abrazar a todos. No hay nada más potente que la militancia peronista. No nos van a ganar con computadoras ni algoritmos».

    La pelota la tenemos nosotros. Es cuestión de organizar, de convencer, de buscar a todos y de humildad. Para vencer la clave es construir y abrazar a todos. No hay nada más potente que la militancia peronista.

    Siguió con una dura crítica a la gestión económica de Milei y se enfocó en problemáticas como el endeudamiento particular y la morosidad en el pago de esos préstamos.

    «Cierres de empresas, despidos, precarización laboral, salarios que no alcanzan, servicios públicos con tarifas dolarizadas, destrucción del aparato productivo. Nos dicen que la macro anda bien, que el problema es la micro. Yo le contesto al gobierno de Milei: ¿Qué macro va a andar bien, si a la gente no le alcanza?», dijo Kicillof habló detrás de una bandera con la leyenda «Las Malvinas son argentinas», igual a la que agitaron los jugadores de la selección tras el partido contra Inglaterra.

    Kicillof junto al intendente de Colonia Benítez, Sergio Phipps.

    «Ha saltado a la luz, como síntoma y resultado del desastre que están haciendo en la Argentina, el problema del endeudamiento de las familias. Los escuchamos con crueldad a Milei y a sus ministros decir que cada uno sería responsable de haberse endeudado. Un presidente que odia al pueblo que gobierna dijo que nadie les puso una pistola en la cabeza, que es un problema entre privados. Mentira, llegaron con el proyecto de reprimir el salario de los trabajadores», subrayó el gobernador de Buenos Aires en el acto en Resistencia.

    Tras afirmar que existe una «parafernalia mentirosa de la desregulación», que provocó «un festival de endeudamiento a tasas impagables», Kicillof remarcó: «Milei, la culpa es tuya. El problema no son los argentinos, no son los privados. El problema de la Argentina tiene nombre y apellido: se llama Javier Milei».

    Desde el entorno de Kicillof aseguran que quedaron conformes con la visita y aseguran que empiezan a notar que finalmente la crisis le impacta al Presidente libertario.

    Sobre el mediodía viajó a Colonia Benítez, una localidad agrícola gobernada por el intendente peronista Sergio Phipps, con quien firmó un convenio de cooperación y asistencia recíproca.

    «Impulsamos esta herramienta porque estamos en las antípodas de un Gobierno nacional que se desentiende por completo de sus obligaciones básicas y abandona a las provincias y a los distritos», dijo Kicillof y agregó que «frente a este modelo egoísta, que excluye a los pueblos del interior, estamos dispuestos a seguir defendiendo la producción, el trabajo, el federalismo y la integración».

    El acuerdo promueve la colaboración recíproca y la articulación de programas y acciones en materia de salud, educación, seguridad, ciencia y tecnología, conectividad y modernización de distintas áreas de gobierno.

     

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