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DEFENDAMOS NUESTRO GOLFO

La Legislatura de Rio Negro aprobó en primera vuelta con 42 votos a favor y solo 1 en contra, este jueves 25 de agosto el proyecto de ley presentado por el gobierno de Arabela Carreras y acompañado por todos los bloques que conforman la legislatura provincial, para modificar la Ley N° 3.308 (Ley de Hidrocarburos provincial) que data de 1999 con el objetivo de construir un oleoducto y una terminal desde la cual exportar petróleo de Vaca Muerta.

La ley denominada como “Ley Lasalle” debido al ex legislador radical Alfredo Lasalle en su Art 1 prohibe expresamente en el Golfo San Matías y en el mar territorial rionegrino las tareas de prospección, exploración y extracción petrolífera y gasífera, la instalación de oleoductos, gasoductos u otros ductos para el transporte de hidrocarburos y sus derivados y la construcción de terminales para la carga y descarga de buques que transporten esos productos. El artículo 15 del proyecto de ley modifica el artículo 1º de la Ley Nº 3308, que impide la instalación de oleoductos o gasoductos y de terminales para carga y descarga de buques.

Es bueno aclarar que si bien se recuerda a la ley con el nombre del legislador, dicha norma surge de la movilización y accionar de los pueblos costeros hace 27 años quienes juntaron más de 12 mil firmas con la campaña “NO al oleoducto” para decirle que no en 1995 al proyecto de YPF que instaba construir un oleoducto desde Puesto Hernández provincia de Neuquén, hasta 15 km al sur de Las Grutas. La actividad turística y pesquera, históricas fuentes de trabajo genuino y perdurable, no podían ponerse en riesgo dentro de un ambiente valioso y sensible, que apenas hacía dos años había sido declarado Área Natural Protegida con el nombre de Bahía de San Antonio. La inmediata reacción de los habitantes fue contundente.

La pesca, el turismo y el desarrollo sustentable son incompatibles con el proyecto de construcción del oleoducto de YPF desde vaca muerta hasta Punta Colorada. Sin embargo la lógica del partido provincialista que gobierna Rio Negro es que las actividades siempre son compatibles. Así quedó demostrado con las habilitaciones para que YPF perfore en Allen desde el 2013 entre medio de la producción frutícola. Allen, productora de peras por excelencia, hoy es una zona de sacrificio.

Video. Luciano Cutrera

UNA SESIÓN PARA EL OLVIDO

El miembro informante sobre el proyecto de Ley en la sesión del jueves 25 de agosto, fue el legislador por JSRN (Juntos Somos Rio Negro) Sebastián Caldiero (circuito Alto Valle Oeste) quien hizo hincapié en fundamentar la modificación de la ley para “poder sentarse en la mesa de discusión” ya que con la ley existente Rio Negro se encuentra sin siquiera la posibilidad de analizar proyectos y propuestas. Que si bien como afirmó Caldiero “hay un interés nacional en todo esto”, la idea es modificar, para poder analizar y discutir, basándose en el debate como principio de todo, en función de mejorar las condiciones de vida de los rionegrinos y rionegrinas.

No debió pasar mucho tiempo para que Luis Noale, legislador por el FdT, expresara que el proyecto no se debatió, y salió en primera vuelta con mucha rapidez, aunque todos los bloques acompañaron sin chistar. Y aclaró que mucho menos se escuchó a organizaciones ambientalistas, vecinos y vecinas, o bien a quienes viven de la pesca o el turismo en el mismo Golfo de San Matías. Más allá de la contradicción bien planteada por Noale, el legislador circuital por la costa atlántica también dio su voto positivo a la modificación dando de este modo la espalda a sus representados . El único voto negativo fue del legislador Pablo Barreno del bloque del FdT por el cicuito Valle Inferior.

Y como suele pasar en política tampoco se demoró mucho en que quedaran expuestas las verdaderas intenciones políticas del proyecto que por supuesto pisaron el discurso informativo del cipoleño Caldiero, cuando otros legisladores de diversos bloques hincaron el ojo específicamente en el ducto que proyecta realizar YPF con una inversión millonaria ya anunciada. Se olvidaron del debate, y se expresaron abiertamente a favor del proyecto como si ya estuviese definido.

LA LUCHA SIEMPRE EN LA CALLE

Las asambleas del Currú Leufe, representante de las Asambleas socio-ambientales de la provincia de Río Negro se expresaron, “la gobernadora de Río Negro, legisladores provinciales y el intendente del Municipio de San Antonio Oeste desconociendo la legislación provincial y la voluntad popular, se expresaron públicamente a favor de la exportación de gas por el Puerto San Antonio Este. Incluso el intendente Casadei decretó esta intención de interés municipal (decreto N°1847/21).”

Agregaron también que “es un paso más en la profundización del extractivismo. La ciudadanía rionegrina ya ha dado sobradas cuentas de conocimiento de sus derechos, es clara al momento de posicionarse frente a proyectos que acuñan peligro de contaminación de nuestras zonas frágiles y productivas y suman “El modelo de desarrollo propuesto por el gobierno da continuidad a las políticas de saqueo que han sido ininterrumpidas y acordadas por todos los gobiernos, nacional y provinciales. Todo esto en connivencia con el empresariado y el poder judicial, quienes vienen trabajando para romper todas y cada una de las matrices productivas históricas de nuestra provincia y no cesan en promover proyectos que privilegian a los grandes empresarios del país, que sólo dejarán destrucción en nuestros territorios”.

Para finalizar “Estamos convencidxs que en su defensa seremos muchxs e incansables. Instamos a todos los vecinos y vecinas de nuestro territorio a construir un espacio que unifique la lucha ambiental con la social y la económica, a partir de otras formas de desarrollo”.

En el comunicado emitido por el colectivo Multisectorial Golfo San MatiasDefendamos nuestro golfo se informó que la modificación viola principios básicos de jurisprudencia ratificados por el país y asentados en el Acuerdo Regional de Escazú, el primer tratado ambiental de América Latina y el Caribe”, también aportaron que el principio de no regresión dice que la normativa ambiental no puede alterarse para vulnerar derechos ambientales ya adquiridos. También se violenta el principio de progresividad de la Ley General de Ambiente, la cual establece que se debe ir hacia una mayor protección ambiental, nunca retroceder”.

Hay tiempo hasta la segunda vuelta en la legislatura el 9 de septiembre para poder frenar la modificación de la ley 3.808. Habrá actividades durante la semana y el mismo día de la sesión frente a la legislatura provincial.

Defendamos el Golfo Azul.
NO a la modificación de la ley 3.808.

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  • La secretaria de Energía criticó a la industria y crece la pelea por el precio del gas

     

     La secretaria de Energía, María Tettamanti, profundizó la pelea del Gobierno con las industrias por el costo del gas en invierno. La funcionaria rechazó los reclamos de las cámaras empresarias y sostuvo que los problemas del sector privado no se explican por el precio de la energía.

    «Si algún sector industrial está complicado en esta transición económica, no es culpa de la energía», afirmó Tettamanti en el Midstream & Gas Day organizado por Econojournal. La funcionaria dijo que la energía argentina es «muy competitiva» y que el aumento de los costos por la guerra afectó a todos los países. «De hecho, en algunos países fue peor porque no tienen energía», agregó. Y cerró con una definición política: «Hay que atacar las causas, no las consecuencias».

    La frase cayó en medio de un conflicto abierto. La Unión Industrial Argentina, la Cámara de la Industria Aceitera y los grandes consumidores de gas venían acumulando reclamos por el aumento inesperado de los costos de abastecimiento, la falta de previsibilidad y el riesgo de cortes en pleno pico de consumo invernal.

    El Gobierno reasumió la importación de GNL a través de Enarsa para evitar un impacto directo sobre las tarifas residenciales. Pero al mismo tiempo decidió que las industrias absorban el costo real del gas importado, sin subsidios directos. La cuenta quedó partida en dos. Los hogares quedaron protegidos del shock. Las fábricas, en cambio, quedaron expuestas al precio pleno.

    Caputo festejó el dato de industria y construcción, pero los números del Indec muestran caídas

    El enojo empresario tiene tres frentes. El primero es el precio. En las subastas de Enarsa por el GNL regasificado, las industrias se encontraron con valores que podían rozar los 20 dólares por millón de BTU, casi cinco veces el valor del gas local. En una primera compulsa, el precio informado fue de 19,76 dólares por millón de BTU y la subasta quedó desierta. Nadie quiso convalidar ese número.

    El caso de CIARA volvió más ruidosa la pelea. La cámara aceitera denunció falta de transparencia después de que Enarsa informara, pocas horas antes de una subasta, un aumento del 47% en el costo de regasificación. El valor pasó de 3,50 a 5,16 dólares por millón de BTU. Para las cerealeras, ese salto alteró la planificación, encareció el costo exportador y golpeó procesos críticos como el secado de granos, la generación eléctrica y la producción vinculada a fertilizantes.

    Si algún sector industrial está complicado en esta transición económica, no es culpa de la energía.

    El segundo frente son los cortes. A fines de mayo, unas 130 fábricas ya sufrían restricciones totales o parciales de gas. El problema pegó sobre todo en Córdoba, el Litoral y el NOA, donde la capacidad de transporte no alcanza cuando sube la demanda residencial. Según los industriales, las interrupciones no se limitaron a contratos interrumpibles. También alcanzaron a empresas con contratos firmes y semifirmes, que pagan más para tener mayor seguridad de suministro.

    El impacto no es administrativo. Una planta que se queda sin gas tiene que parar líneas, reorganizar turnos, usar combustibles alternativos más caros o absorber costos que después aparecen en toda la cadena. La Unión Industrial de Córdoba lo planteó en esos términos: producir bajo incertidumbre diaria y sobrecostos extraordinarios complica el empleo, la inversión y los precios.

    El tercer frente es el traslado del riesgo. ACIGRA, que reúne a grandes consumidores industriales, cuestionó que el nuevo esquema obliga a las empresas a estimar con precisión cuánto gas necesitarán durante el invierno. Si compran de más, pagan un sobrecosto millonario por un insumo que quizás no usan. Si compran de menos, o si el sistema se satura, pueden quedarse sin abastecimiento.

    Por eso las cámaras llevaron el reclamo al Ministerio de Economía. La mesa chica de la UIA se lo planteó a Luis Caputo y a Pablo Lavigne. La propuesta fabril fue pagar el costo real del GNL, pero sin absorber todo el salto provocado por la guerra. En la entidad plantean que pasar de 10 dólares a 22 o 23 dólares por millón de BTU es inviable para una industria golpeada por caída de demanda, presión impositiva, márgenes comprimidos y dificultades financieras.

    El conflicto tiene una historia corta, pero intensa. En febrero, mediante la Resolución 33/2026, Economía había convocado a una licitación nacional e internacional para elegir un «comercializador» privado. Ese operador debía importar GNL, regasificarlo en Escobar y venderlo en el mercado interno. El objetivo era sacar esa carga financiera del Estado y reducir el riesgo fiscal.

    La idea duró poco. A fines de abril, el Ejecutivo dio marcha atrás. La licitación, en la que aparecían jugadores como Trafigura y Naturgy, quedó cancelada y la operatoria volvió a Enarsa. El motivo fue doble. Por un lado, la volatilidad internacional y la suba del gas por la tensión geopolítica. Por otro, las ofertas privadas llegaron más caras de lo previsto. Economía intervino la licitación después de ofertas de 4,91 y 4,95 dólares por millón de BTU, más del doble del costo que venía pagando Enarsa por el mismo concepto.

    El Gobierno eligió entonces una solución intermedia. Enarsa compra, el Estado ordena, pero las industrias pagan. La administración libertaria evita un salto tarifario pleno en hogares para no pegarle a la inflación, cuida el superávit fiscal con subsidios más focalizados y descarga sobre el sector productivo el costo más duro del invierno.

    Tettamanti defendió esa arquitectura con una frase que resume la doctrina oficial. «La eficiencia se logra cuando los precios reflejan los costos», dijo. También insistió en que el sector privado debe «contractualizar» y que el Plan Gas termina en 2028 y no será renovado. Cuando le preguntaron a qué precio, respondió: «No sé a qué precio, la verdad es que no tengo ni idea». Y agregó: «No es mi responsabilidad, no es mi obligación y no es mi rol». Su rol, explicó, es fijar reglas.

    La neutralidad también es reparto. El Estado conserva intacto el poder de cortarle el gas a la industria, desentendiéndose de la obligación de garantizárselo.

    Alejandro Di Palma, del Instituto de Energía Scalabrini Ortiz, lo resumió con una fórmula incómoda para el discurso oficial: «La neutralidad también es un reparto». Para el especialista, la Secretaría de Energía no puede decir que solo fija reglas y después desentenderse del precio, porque esas reglas ya definen ganadores y perdedores. «El Estado conserva intacto el poder de cortarle el gas a la industria, desentendiéndose de la obligación de garantizárselo», señaló. En su lectura, el racionamiento no se privatizó: lo que se privatizó fue el riesgo.

    La paradoja es que el Estado se retira de la garantía, pero no del mando. Sigue definiendo la demanda prioritaria. Sigue ordenando cortes. Sigue obligando a las distribuidoras a ejecutar restricciones con cuadrillas y controles. 

    El punto físico también desarma parte del relato. Tettamanti admitió que el sistema llega al invierno con la misma capacidad de transporte que el año pasado, igual o mayor producción en Neuquén y una cantidad similar de barcos de GNL. Si la restricción está en los caños y no en la molécula, mandar a la industria a comprar gas no agrega un metro cúbico al sistema. Apenas reordena por precio una escasez que antes se administraba por instrucción. La señal de precios no construye gasoductos.

    Ahí aparece la renta escondida. Vaca Muerta produce gas barato, pero en los picos de consumo el precio lo fija el GNL importado. La brecha entre el gas local y el importado no expresa solo un costo. También expresa la falta de infraestructura. El industrial que paga el sobreprecio no paga únicamente energía. Paga la escasez de transporte que el propio Estado no resolvió, ni este gobierno ni los anteriores.

    El equilibrio actual tiene otro dato incómodo: cierra porque la economía está fría. La red no desborda, en parte, porque buena parte de la industria está de rodillas. Si la actividad se recupera, el límite del transporte va a aparecer con más fuerza. 

    La discusión, entonces, excede el invierno. Vaca Muerta puede ser una plataforma para abaratar la energía de la producción local o una caja de renta exportadora. Son dos países distintos. 

     

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  • Irán lanza misiles a Israel y Trump le pide a Netanyahu que no responda

     

    Irán lanzó misiles sobre Israel y generó una alerta máxima en Medio Oriente. Con la guerra cumpliendo 100 días y las negociaciones para alanzar un alto al fuego más cerca del fracaso que del éxito, la región puede entrar nuevamente en una escalada. 

    Las Fuerzas de Defensa de Israel lanzaron un ataque contra los suburbios de Beirut, provocando una represalia iraní que amenaza con involucrar también a objetivos estadounidenses en la región.

    La escalada comenzó a última hora de la noche, cuando Irán lanzó varias oleadas de misiles que activaron las sirenas antiaéreas por primera vez desde la entrada en vigor del alto el fuego. 

    El ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, advirtió que «Teherán debe arder», mientras aviones de combate israelíes despegaban para responder con ataques sobre territorio iraní. 

    Trump explotó contra Netanyahu: «Estas loco, estarías en prisión sino fuera por mi, el mundo te odia»

    Informado de inmediato sobre la escalada, el presidente estadounidense Donald Trump intentó rebajar la tensión durante una entrevista con Fox News. «Ya lanzaron sus misiles, basta de eso», dijo dirigiéndose a Irán, al que instó a regresar a la mesa de negociaciones y alcanzar un acuerdo. 

    «El ataque contra Beirut hizo que Israel cruzara todas las líneas rojas», afirmó el mando militar iraní al reivindicar la operación como respuesta al bombardeo israelí contra la periferia sur de la capital libanesa. El ataque alcanzó apartamentos en dos edificios situados en el barrio de Dahiyeh, considerado uno de los principales bastiones de Hezbolá respaldado por Irán. 

    Ya lanzaron sus misiles, basta de eso

    Hasta ahora, esa zona había permanecido relativamente al margen de los ataques, habiendo sido alcanzada solo en dos ocasiones desde mediados de abril. Trump aseguró previamente haber pedido al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, que realizara operaciones «más quirúrgicas» contra Hezbolá. Sin embargo, poco después del ataque, medios saudíes informaron que Israel había notificado previamente a Estados Unidos sobre la operación. 

    Antes de la represalia iraní, el diputado iraní Ebrahim Rezaei había advertido en la red social X: «Daremos una respuesta firme y dolorosa al ataque del régimen sionista contra Dahiyeh. Estos perros rabiosos deben ser castigados y puestos en su lugar. Esta noche observen el cielo de los territorios ocupados».  Horas después, Irán lanzó su respuesta militar. 

    Por su parte, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, también había amenazado a Washington, acusando a Estados Unidos de respaldar la ofensiva israelí. 

    La nueva crisis se produce mientras Trump insiste en que un acuerdo con Teherán está «muy cerca». No obstante, sigue sin ceder en una de las principales exigencias iraníes: el desbloqueo inmediato de 24.000 millones de dólares en activos congelados. «Eso ocurrirá más adelante», afirmó el mandatario estadounidense. «Si se comportan bien y hacen un buen trabajo, entonces comenzaremos a hablar de ello», añadió. 

    Irán condiciona cualquier acuerdo a la liberación de esos fondos, exigiendo que al menos la mitad sea desbloqueada en el momento de la firma. Según la prensa internacional, Washington también estudia la posibilidad de redirigir parte de los recursos iraníes hacia aliados del Golfo afectados por ataques de Teherán. 

    El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, habría encargado una evaluación de los daños causados por Irán, aunque sin especificar qué activos estarían implicados. Teherán rechazó de inmediato esa posibilidad, afirmando que sus bienes «no son un botín de guerra de Washington ni un fondo de compensación para sus aliados». 

    Trump dijo que la propuesta de paz de Irán «es una basura» y amenaza con romper la tregua 

    Trump también volvió a referirse al programa nuclear iraní y reiteró que está dispuesto a colaborar con Teherán para retirar y destruir su uranio enriquecido. «Si alcanzamos un acuerdo y mantenemos buenas relaciones, retiraremos el uranio y lo destruiremos, ya sea en el lugar o en otro sitio», declaró.  «Lo haremos con ellos o sin ellos. Pero no permitiremos que nos disparen, ¿queda claro?», afirmó 

    Asimismo, advirtió que, si fracasan las negociaciones, Estados Unidos estaría dispuesto a destruir las instalaciones nucleares iraníes «con extrema dureza». «Nos retiraremos antes de hacerlo, de modo que nuestra seguridad quede garantizada», concluyó. 

     

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  • TODO PASA

    Y si la casa es una aulaYEl gesto los pliegues de otra máscara Y si el invierno una primavera que avanzaYUn mundo reconvertido en miedo y esperanza Y si el abrazo se perdió entre la añoranza y las defensas de un tiempo retenido en las fronteras del albaYNo encontramos la salida de un laberinto lleno…

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  • Elige tu propio Santilli

     

    Hay una historia que pinta de cuerpo y alma al flamante jefe de Gabinete. Corría el año 2009. Diego Santilli acababa de conseguir su primer cargo ejecutivo en el Gobierno porteño: ministro de Espacio Público. El jefe de Gabinete era Horacio Rodríguez Larreta y veía al Colo como un posible competidor para la sucesión de Mauricio Macri. Larreta había centralizado toda la comunicación y la pauta publicitaria en su figura. Era habitual verlo en las pantallas de las estaciones de subte, incluso más que a Macri. Santilli quería hacerse más conocido, pero la orden era dejarlo afuera. Hasta que descubrió que en el contrato de la basura había un fondo destinado a fomentar la ecología y el reciclado. Y se mandó, esquivando el cerco de Larreta. Ahí fue cuando en los cines se vio a Santilli, promoviendo el cuidado del ambiente. Y usó el Ministerio para empezar a promover su propia imagen. 

    Otros tiempos. 

    Santilli llega hoy a la jefatura de Gabinete reconvertido al credo de la extrema derecha y con la idea de relanzar el Gobierno de La Libertad Avanza, aceitar los contactos políticos y cimentar su camino a la gobernación bonaerense o a la jefatura de Gobierno porteña, dos destinos que —en su momento— Macri le negó.

    Entrador, campechano, Santilli es el prototipo de operador político: un político profesional que destina horas a almuerzos, cafés, y rosca sin mezquinar tiempo. Es todo lo que Milei decía despreciar y, para hacer un salto temporal, Macri como presidente también: los rosqueros eran “los orcos”, que se metían en el barro, y los “elfos” eran la nueva política. Milei trocó esa división en “casta” y “argentinos de bien”. Lo que queda claro: Santilli es alguien que sabe meterse en el barro de la política. Y ambos presidentes lo necesitaron. 

    Durante bastante tiempo, en las usinas de LLA, gastaron a Santilli por acompañar desde el discurso sin nada a cambio. Era, para bosses trolls como El Gordo Dan, un cero a la izquierda, un arribista. Pero todo cambió el año pasado cuando logró ir tercero en la boleta bonaerense —después de Karen Reichardt— como parte de un acuerdo entre LLA y el PRO que negoció Cristian Ritondo (otro personaje importante en la vida política de Santilli). Luego vinieron las revelaciones del pago de Fred Machado a José Luis Espert y “El Profe”, al que Milei —sin escuchar las advertencias— le había dado la cabeza de la boleta, se cayó.

    Entonces Karina Milei eligió a Santilli para que encabezara la campaña. No se privó de nada: hizo spots diciendo “para votar al Colorado, marcá al Pelado”, fue al programa del Gordo Dan y se comprometió a pelarse si ganaba la elección. Finalmente, con la victoria bajo el brazo, se cortó un poco el pelo en los estudios de Carajo. Ese rapado fue como su bautismo: ya era un mileísta más.

    Cuando lo nombraron ministro de Interior, comenzó a acumular poder internamente, pese a que Adorni le hacía la marca personal (al principio, quería estar en todos los encuentros que el nuevo ministro tenía con los gobernadores). De hecho, cuando lo nombraron, le recortaron funciones a su ministerio para que tuviera poco manejo de áreas con caja.

    Pero todo esto fue lo que se vio públicamente. Detrás hubo horas y más horas de trabajo de artesano para construir relaciones personales de confianza con los principales actores de LLA. De rosca, vamos. Fue construyendo un lugar que pocos tienen: puede hablar con Karina Milei y con Santiago Caputo, además de con el presidente. Ese fue su principal valor: al elegirlo, ningún sector de la interna oficialista resigna nada.

    ¿Cómo lo hizo?

    Cuando Milei asumió como presidente, Santilli era diputado. A diferencia de otros dirigentes del PRO, giró su discurso público hacia la prédica anticasta y comenzó a tuitear como el más libertario. Al punto de que los compañeros de bancada PRO lo gastaban: “El Colo se sobregiró”, decían. El Colo, más bien, leyó los tiempos.

    Junto con Cristian Ritondo se convirtió en uno de los dirigentes que más trabajó para tender puentes entre amarillos y violetas. Con extensa experiencia parlamentaria, los dos trabajaron más que los mileístas para que se aprobara la Ley Bases. Hicieron la mayoría de los acuerdos luego de la gaffe de Oscar Zago —entonces jefe de bloque— que terminó con la caída de la primera Ley Ómnibus.

    Hubo una suerte de división de frentes con Ritondo: mientras el jefe de la bancada PRO estableció una relación cercana con Santiago Caputo, Santilli fue por el karinismo. El Colo cimentó sus vínculos con los Menem: primero fueron cenas con Lule y con Darío Wasserman, titular del Banco Nación y marido de Pilar Ramírez, la lugarteniente porteña de la secretaria general de la Presidencia. De esas cenas empezó a participar la hermanísima. Y luego Santilli comenzó a compartir comidas mano a mano con ella. Ninguno de esos encuentros se filtró a la prensa, algo que ayudó a construir una relación de confianza mucho antes incluso de asumir un cargo en el gabinete. Fueron dos años de construir vínculos. Sobre esa construcción llegó Santilli al lugar donde está hoy. Convergieron la astucia del Colo con la tendencia del gobierno a incendiarse: siempre Santilli aparece para apagarles el fuego. Un operador sonriente, dispuesto y útil. Así fue, también, como se ganó un lugar en la mesa política del Gobierno.

    La primera negociación electoral de la que tuvo que participar fue con Sebastián Pareja, hombre duro de la hermanísima, que lo relegó al tercer lugar en la lista con la idea de esconderlo. Es el contrincante de Santilli por la gobernación bonaerense. Salvo que el Colo dé un giro y vuelva a su primer amor: la jefatura de Gobierno porteña (algo que por ahora niega).

    Peronista y millonario

    De chico la pasaba mal por ser pelirrojo. Un compañero grandote “como King Kong” lo jodía todos los días: “Fideos con tuco, fideos con tuco”. Hasta que El Colo le dio una buena patada en la entrepierna. No fue la única vez que su color del pelo fue el protagonista: una vez, con otros amigos traviesos del colegio, tiraron huevos e intentaron huir. Pero el cura del colegio lo cazó al vuelo después de correrlos tres cuadras. Le gritó: “Dejá de correr, Santilli, que vos sos colorado y ya te reconocí”. Estuvo un año entero sin recreo.

    Hijo de una familia acomodada de Palermo, Santilli se fue y volvió de la casa paterna hasta los 32 años. Se recibió de contador público en la UBA y después hizo posgrados afuera: Marketing en Berkeley; Mercados de Futuros y Opciones en el Instituto de Industrias Futuras en Washington, y Administración y Gestión Pública en la Escuela de Administración Pública de París. Terminó su ciclo en el exterior trabajando como broker en el World Trade Center: lo recordó en una entrevista que le hice hace tiempo: “Había comenzado a funcionar el mercado de opciones y futuros (Commodity Futures Trading Commission) y era uno de los mercados más volátiles con los que las empresas se financiaban. Me fui a operar en las Torres Gemelas, en el pit, el recinto de transacciones. Es igual que en las películas. Me iba bien porque estaba acostumbrado a la volatilidad argentina”.

    Su jefe de ese entonces murió en el atentado del 11 de septiembre. “Para entonces era director del Banco Ciudad. Llegué a mi despacho y tenía un televisor chiquito, de 14 pulgadas, detrás de una puerta de madera. Entonces, vengo entrando y veo una torre incendiada y un avión que se estrella contra la segunda. Y digo: ‘No me acuerdo de esta película. No la vi esta’. Y después me di cuenta que estaban transmitiendo en vivo. No lo podía creer. Era donde había laburado”, cuenta Santilli. 

    Volvió a la Argentina en 1994 y se reinsertó en el peronismo. De nuevo, Santilli: “Me acuerdo que me llamó la atención cuando iba a Ciencias Económicas en la UBA que no veía representado al peronismo. Era todo Franja Morada. Ahí me puse a militar en la Juventud Peronista. Me metí a hacer lo que hace todo el mundo cuando empieza: militar en la Unidad Básica, repartir volantes, alguna pintada en algún paredón que en ese momento eran grandes. Ahora, cada vez quedan menos. No era bueno como letrista. Tal vez con algún blanqueado anduve bien, pero como letrista no era bueno”.

    En política tuvo ayuda de su padre, Hugo Santilli, dirigente peronista y de River Plate. Fue uno de los doce que apoyaron a Carlos Saúl Menem para derrotar a Antonio Cafiero en la interna. Menem recompensó a Hugo Santilli con la presidencia del Banco Nación. Pero Santilli se terminó yendo, principalmente por sus diferencias con Domingo Cavallo. En la Capital, el padre de El Colo peleó contra Carlos Grosso, pero perdieron con el peso que sumó Franco Macri. Era un peronista histórico: trabajó para el tercer gobierno de Juan Domingo Perón, en el ministerio de Bienestar Social. Se peleó con José Lopez Rega y tuvieron que huir a Córdoba con toda la familia.

    También el paso de Santilli padre por la presidencia de River dejó historias que marcan al Colo. En una oportunidad, en la cancha de Ferro, el entonces presidente del club le pidió al comisario que bajara a unos hinchas que estaban colgados moviendo el alambrado y los oficiales le respondieron: “Señor, ese es su hijo”.

    “Una vez, mi viejo se iba en una gira – recuerda el Colo – me dio la llave del despacho para buscarle algo y veo quince remeras. Pensé que eran para regalar. Nos llevamos una remera cada uno y nos fuimos a jugar a la plaza Chile con mi hermano. Cuando fue a la gira no estaban las remeras y casi se arma un lío con Adidas, hasta que mamá nos vio. Eran las de los jugadores”. 

    Del menemismo al PRO

    En los noventa, cuando volvió a la Argentina, mezcla de yuppie y dirigente peronista —muy en la vibra del menemismo—, Santilli se metió de cabeza en el PJ comandado por Miguel Ángel Toma, que fue su padre político y el de Ritondo. Se sumaron a la campaña de “Palito” Ortega presidente (allí Santilli coincidió tanto con Sergio Massa, como con Jorge Capitanich y Horacio Rodríguez Larreta). 

    A mediados de los noventa Santilli recaló en  la dirección de Migraciones, a cargo de Hugo Franco. Luego fue al Instituto de Previsión Social de Buenos Aires, nombrado por el entonces gobernador Carlos Ruckauf junto a Larreta. Desembarcó allí de la mano de Gustavo Béliz. Fue entonces cuando conoció a su primera esposa, la periodista Nancy Pazos, quien apuntaló su carrera política; con ella tuvo tres hijos. Desde 2014 está en pareja con la ex modelo y empresaria Analía Maiorana.

    En 2003, la dupla Ritondo-Santilli acompañó a Daniel Scioli como candidato a jefe de gobierno porteño, pero Néstor Kirchner se llevó a Scioli como compañero de fórmula. Allí se encontró con un límite dentro del PJ porteño: Alberto Fernández. Recordó: “Fueron épocas durísimas. Entró a Diputados a reemplazar a Daniel Scioli, que se va y deja una vacante. Era muy duro: rodeaban el Congreso, las sesiones era difícil que sucedieran, estaban las asambleas. Ahí conozco bastante a Eduardo Duhalde, tengo una relación mucho más importante. Él era presidente y yo secretario de la comisión de Presupuesto. Un montón de temas me tocó trabajarlos con él”. 

    Fueron los años en que empezaron a tomar cuerpo los proyectos políticos de Néstor Kirchner y Mauricio Macri. Entonces Santilli eligió e hizo su movimiento: “Ahí tenés un grupo del peronismo que va a buscarlo a Kirchner para ser candidato a presidente. Ese grupo lo comandaba Alberto Fernández, que tenía una enemistad manifiesta sobre mi persona. No sé por qué. Será porque le gané la interna en la Ciudad. Entonces, dije: ‘Acá no tengo ninguna posibilidad de construir y de crecer’. Y ahí fui a buscarlo a Mauricio. Él tenía valores más parecidos a los míos que los del kirchnerismo.”

    Así se sumó a un partido naciente llamado Compromiso para el Cambio, junto con Ritondo y Juan Pablo Schiavi. Conoció a Macri, con el que realmente nunca terminó de llevarse bien. Fueron épocas de Santilli desarrollando su muñeca política como vicepresidente primero de la Legislatura. Eran comunes los “acuerdos de los Diegos”, por Santilli y el entonces jefe del bloque kirchnerista, Diego Kravetz.

    Pero Santilli quería llegar a un cargo ejecutivo y lo logró en 2009, cuando Macri lo nombró ministro de Espacio Público, cargo que luego tuvo que dejar para ser senador. Mientras tanto, intentó hacerse más conocido y empapeló la ciudad con portadas del libro para chicos Familia Verde, que publicó en 2014, para reforzar su perfil ecologista. “Me gustaría ser el Al Gore de Macri, por su trabajo con el ambiente”, me decía en esa época. De nuevo, otros tiempos.

    La relación con Rodríguez Larreta, que era tirante, mejoró mucho. Al punto que conformaron una fórmula para ganarle a Gabriela Michetti en la interna PRO. Lo acompañó como vicejefe en dos gestiones. La segunda le cerró la posibilidad de ser candidato a jefe de Gobierno, porque la Constitución porteña impide presentarse después de dos mandatos, ya sea como jefe o vicejefe.

    Espiado por el uno

    Cerrado su sueño de ser jefe de Gobierno, Santilli se volcó a la provincia de Buenos Aires. En 2023 compitió por la gobernación, pero Macri y Patricia Bullrich apoyaron a Néstor Grindetti, que le ganó la interna. Era la segunda vez que Macri lo dejaba fuera de competencia.

    El punto de no retorno con Macri fue cuando se conoció que el grupo de espías llamado “Super Mario Bross” había tenido como uno de sus objetivos a Santilli. Uno de los agentes involucrados en el espionaje ilegal era Alan Ruiz, que fue grabado sin su conocimiento hablando sobre el Colorado: “El uno le bajó el dedo a Santilli. Santilli gastó 1.600.000 de dólares el año pasado. Y no usa tarjeta de crédito. Es un narco. No hay forma que tenga… No, no. Me refiero a la operatoria. No hay forma que justifique el nivel de vida que tiene. Se fue con su pareja a Dubái. Se fue con las hijas de la pareja nueva, con la suegra, con la mujer. Se fue con dos amigos. Pagó 260 mil dólares, así de una, el hotel, el avión. O sea, tiene un nivel de vida que no da con lo que gana nadie”. 

    Ruiz también mencionaba una mudanza de la suegra de Santilli desde Pompeya a un departamento en la calle República Árabe Siria, en una de las zonas más elegantes del territorio porteño. “Le metimos un flaco de una empresa de limpieza”, se jactó.

    Santilli se presentó como querellante contra los espías de Macri en 2020. El macrismo intentó vender que habían sido “cuentapropistas”, que espiaban y extorsionaban sin seguir órdenes de sus superiores. Ya separada de Santilli, Nancy Pazos nunca lo creyó: “Cuando Macri mandó a espiar a mis hijos fue mi límite, y queda clarísimo que no eran cuentapropistas”. Santilli y su familia fueron espiados desde julio de 2018, con seguimientos a los integrantes. Anotaban a donde iba, en qué auto se movía y con quienes se juntaba. En código, le decían a Santilli “el objetivo pibe”. Ruiz les decía que era por una causa por enriquecimiento ilícito, pero Santilli no tenía ninguna.

    Lo máximo que llegó a tener fue una aparición de offshores en las investigaciones internacionales conocidas como Panamá y Paradise Papers. Ahí se mencionaron 14 cuentas vinculadas a su familia. Santilli explicó que dos eran de su hermano, una era una vieja empresa que tuvo con Nancy Pazos (vendía quesos y dulces) radicada en la Argentina que cerró en 2014 y la única que seguía siendo de él era Sanfor Investment SA.

    De hecho, en su declaración jurada de 2020, declaró un patrimonio total de $17.955.421 ante las autoridades porteñas. Señaló que tenía el 50 por ciento de Sanfor Investment SA (el resto es de su padre y su hermano), que se dedica al desarrollo inmobiliario y la construcción. 

    Después del espionaje, no es raro que la relación con Macri no sea del todo buena. Santilli no le pidió permiso ni para ser ministro del Interior de Milei, ni para ser jefe de Gabinete. Sí lo llamó antes de asumir, porque buscará tender puentes para una alianza del PRO y LLA en 2027. “Pero no es empleado de Macri”, aclaran en su entorno. 

    Cuatro días después de asumir como Jefe de Gabinete de Milei, Santilli dio una entrevista con La Nación donde dejó en claro su lejanía con el partido amarillo: “Yo soy del proyecto del Presidente, quiero que reelija, quiénes son los candidatos de PRO es un tema de PRO”.

    Quien también puso en duda la honestidad de Santilli y su patrimonio fue el propio Presidente. En enero de 2023 además de insultarlo, decía que tenía que “explicar su estilo de vida”. En mayo de 2023, Milei dijo: “Yo no tengo la culpa si Juntos por el Cargo tiene un pésimo candidato, horrible, como el caso de Santilli, que es un engendro que estaba en Capital y lo pasaron a Provincia. La gente se da cuenta cómo se mueve por los negocios cierta parte de la política y es lógico que tenga ese rechazo”. Algunos meses más tarde, tuiteó: “No hay nadie que no diga que (Santilli) es un corrupto”, y reafirmó que es quien “se pagaba la fiesta de cumpleaños con la tuya” y que integraba “un pantano de corrupción, delincuencia, y vínculos con el crimen organizado, manejada por los mismos de siempre hace décadas”.

    De ahí, a nombrarlo ministro del Interior en noviembre del año pasado y ahora, jefe de Gabinete. Otro salto más en una carrera que ya acumula varios partidos y varios gobiernos.

    La entrada Elige tu propio Santilli se publicó primero en Revista Anfibia.

     

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