convocatoria-publica-para-cubrir-el-cargo-de-director-del-coplade

Convocatoria pública para cubrir el cargo de Director del COPLADE

El Concejo Deliberante de Villa Regina aprobó el llamado a convocatoria pública para cubrir el cargo de Director del Consejo de Planificación y Acción para el Desarrollo (COPLADE).

Los interesados podrán inscribirse a partir de este lunes 19 de abril y hasta el viernes 21 de mayo de 2021 y para ello deberán completar el formulario de inscripción que podrán descargar haciendo click en el link: convocatoria COPLADE

En este link podrán encontrar también las bases y condiciones de la convocatoria y el formulario del plan de gestión.

Para información o consultas pueden contactarse a través del mail: [email protected]

Las responsabilidades del Director del COPLADE, son, entre otras: analizar las políticas, planes, programas y proyectos de los diferentes organismos nacionales e internacionales, regionales, provinciales y locales; asesorar al Concejo Deliberante de Villa Regina en la elaboración de planes, programas y proyectos de desarrollo y proponer programas de desarrollo de interés para la población local en articulación con los planes, programas y proyectos nacionales, provinciales y locales.

Difunde esta nota

Publicaciones Similares

  • |

    HIGHLINE REGINENSE: POINT INTERNACIONAL

    Hace un mes atrás tuvimos la visita en Villa Regina de Guilherme Coury quien junto a otros dos slackers (Pablo Signoret y Rafael Bidi) ostentan uno de los records mundiales en la disciplina Highline, luego  de caminar sobre la cinta 200 metros de largo entre dos picos de los Alpes franceses a más de 3.000 metros de…

    Difunde esta nota
  • |

    Confesores imperdonables

     

    Los grandes contrastes entre los curas que influyeron en Isabel de Castilla y en la vida cotidiana de moros, judíos y cristianos.

    Y tú sin perjudicar a nadie y esposao
    Que la ley de extradición te pille
    confesao.
    – J. Sabina, Con un par

    Por Silvina Belén para NLI ·

    Llegar confesado al último suspiro era una aspiración que antaño compartían nobles y plebeyos españoles. Hoy mismo, si corriéramos algún riesgo de importancia pero igual decidiésemos tirarnos a la pileta, cualquier español podría decirnos, como Joaquín, “Que te pille confesado” casi automáticamente. El reflejo de la tradición de paladines de la cristiandad no desaparece así como así.

    Recibir el perdón divino con regularidad a través de un confesor era necesidad acuciante para el cristiano viejo. Ni qué decir para los monarcas. Y si se trataba de doña Isabel de Castilla, la reina a la que en el colegio conocíamos como Isabel  la Católica, la necesidad se multiplicaba al infinito. Sin confesor no había torrejas, ni alhajas a donar, ni colones que le hicieran la historia.

    Y a nosotros, entre maestras, profes de historia con secretas simpatías por el generalísimo con ínfulas imperiales –y aferrado al cirio-, dueños de bares y restaurantes, curas ibéricos, días de la raza más todos los etcéteras  imaginables, también nos hicieron la historia, la historia en la que Isabel quedaba fuera de cualquiera de las iniquidades que algún descreído pudiese referirnos acerca de la cristiandad peninsular de aquellos tiempos y de los que pronto les seguirían.

    Acostumbrados como estamos a los desengaños, bien podríamos soportar un inventario de las agachadas -que no fueron pocas- de la reina, igual que sobrellevamos las desilusiones cromáticas con French y Beruti,  o Cornelio Saavedra y otros tantos que, con halo de patriotismo finalmente desmentido, nos precedieron en estas latitudes que por siglos le dieron riqueza a España gracias al buen olfato atribuido a la ilustre esposa de Fernando de Aragón.

    Pero como doña Isabel también soportó arduos pesares y tuvo sus virtudes, despistes y grandezas, solamente vamos a enfocarnos en las alegrías, amarguras y desaciertos que experimentó con sus confesores, dado que siendo “La Católica” el punto no carece de interés e, incluso, de una pizca de justicia para con la chismografía histórica que cultivan las anteojudas comadres de biblioteca, gracias a quienes sabemos, por ejemplo, hasta qué punto la reina odiaba al ajo, pecado culinario peninsular si los hubiera.

    Biografías, historia del periodo y datos afines pueden hallarse con facilidad en enciclopedias tradicionales, Wikipedia o a través de la ubicua IA. Lo singular y menos registrado es todo aquello que relaciona a estos confesores entre sí, la reina, el poder y la tan mentada cultura de moros, judíos y cristianos.

    Para no zozobrar con el asunto de los confesores, hay que partir asociando el renombrado año 1492 no a Colón y el Puerto de Palos de Moguer –como tan popular como erróneamente se suele denominar al Puerto de Palos de La Frontera-  sino a Granada, con pausa obligatoria para evocar a Washington Irving y sus Cuentos de la Alhambra (La Alhambra: conjunto de cuentos y bosquejos sobre moros y españoles, 1832), digresión más que justificada para ambientar la mente.

    Feminismo regio y conquista

    Ya desde los tiempos de princesa doña Isabel  era mujer de carácter y armas tomar. A su capellán de esa etapa, Alonso de Coca, lo envió tanto a Aragón como a Francia para que conociese en persona a los dos principales nobles que la pretendían: Fernando de Aragón y el duque de Guyena. Debía informarle Coca sobre virtudes y defectos de sus posibles maridos. Era exigente y no iba a decidirse así como así. Ella misma evaluaría  luego atractivos personales y conveniencias políticas.

    Su primer confesor fue fray Mortero (Alonso de Burgos), antisemita jurado e irascible cura que introdujo la Inquisición en Castilla y León. El segundo, nada menos que el  más afamado y cruel de los inquisidores, fray Tomás de Torquemada. Durante años consentido por Isabel, cuando la Inquisición había llegado a su cenit de terrorismo recaudatorio, lo nombraron inquisidor general y la católica cambió de confesor.

     Y a partir de aquí, más allá de los devaneos con el santo oficio, comienza lo interesante.

    Fray Hernando de Talavera, prior desde 1470 de Nuestra Señora del Prado, en Valladolid –lugar de residencia de la corte en la época-,  pasó a ser desde 1474 el nuevo confesor. En las antípodas de sus predecesores, no veía con buenos ojos la Inquisición ni se lo consideraba un fanático al estilo de Torquemada. Atravesó desde 1475 junto a Isabel y Fernando la Guerra de Sucesión de Castilla que en 1479 terminó con los tires y aflojes en favor de la Católica y ostracismo de la Beltraneja.

    Hernando, con un talento para la economía que lo había convertido en un ministro de hacienda de facto, contribuyó a financiar la obsesión de la reina con la conquista de Granada, ciudad que se creía la mejor fortificada del mundo. Esa guerra, con su largo sitio, exigía recursos que la habilidad de Talavera conseguía con su don para las finanzas regias unido a un celo administrativo ejemplar.

    Merodeando las arcas también andaba Colón, a quien Hernando de Talavera llevaba cortito aunque, con intuición similar a la de Isabel, finalmente apoyó. Por muchos años el confesor, consejero y ministro de hecho de varias carteras lo fue todo para la reina. Mientras, los astros se conjugaban para que el año 1492 fuera un punto de convergencia inigualable.

    El asedio a Granada, máquina de fagocitar maravedíes reales, en 1491 había agotado la paciencia y la economía castellanas, pero también los víveres de los árabes que resistían intramuros. Alimentar a una población que había crecido exponencialmente en pocos años se hacía misión imposible. Unas y otras desgracias invitaban a la negociación, que terminó dándose en noviembre.

    Los famélicos mandamases moros estaban dispuestos a rendirse si les daban plazo y condiciones dignas. En secretas negociaciones con el rey Boabdil se llegó a un acuerdo que conjuntamente firmaron, como siempre, Isabel y Fernando, que sabía que con su esposa el patriarcado era una quimera.

    El acuerdo capitular garantizaba tolerancia, respeto y libertades para  los habitantes de la ciudad, en línea con el pensamiento nada inquisitorial de Hernando, que estuvo, por supuesto, en Granada cuando el 6 enero de 1492 los reyes católicos hicieron su entrada triunfal, con abrazo al malogrado Boabdil incluido.

    Cambio de confesor y desgracias en cadena

    Isabel cumplió el sueño de enseñorearse en Granada al tiempo que le decía adiós a su confesor, que pasó  a ser administrador apostólico del nuevo reino a la espera de la bula papal que lo nombraría al año siguiente primer arzobispo de Granada. Sin Hernando, la sombra negra del Cardenal Cisneros comenzaba así a asomar sobre la espiritualidad de la reina

    La estrategia de conversión del flamante arzobispo excluía la coacción,  el acoso y la violencia. Hacía un esfuerzo por conocer la cultura del pueblo vencido, dominar su lengua, dialogar y persuadir. Ansiaba solamente conversiones voluntarias, sinceras e incruentas. Su oposición a que los inquisidores pisaran Granada terminaría costándole muy cara.

    El nuevo confesor de Isabel, fray Francisco Jiménez de Cisneros, consideraba inaceptable el método blando de Hernando de Talavera. Quería que con los moros se hiciera lo mismo que con los judíos, a los que se había esquilmado y desterrado o convertido para después acusarlos de herejía, torturarlos, confiscarle los bienes y,  a la postre, encarcelarlos, ejecutarlos o quemarlos vivos en auto de fe.

    La diferencia radicaba en que con los judíos no se había hecho ningún acuerdo ni firmado tratado alguno. Pero con los moros los reyes católicos habían empeñado su palabra.  No obstante, Cisneros, que ya había mostrado un extremismo sin par a lo largo de su carrera eclesiástica, unas obcecaciones insanas y todo el talante de fanático que pudiera imaginarse, avanzaba con su plan.

    Con el privilegio de la cercanía del confesor, Cisneros acicateaba a Isabel. Encontró el primer resquicio formal en los “elches”, renegados de la religión cristiana, que a su juicio no estaban amparados por el tratado que comprometía a los reyes. Convenció así a los monarcas para que le abrieran la primera puerta hacia la cadena de iniquidades que iría llevando a cabo en Granada y otras ciudades cercanas.

    Isabel, golpeada por la muerte de sus hijos  Juan e Isabel,  su nieto Miguel y la locura de Juana, flaqueaba. Cayó enferma. En tanto, Cisneros seguía adelante con su proyecto: diezmaba Andalucía y zahería a Hernando de Talavera. En circular oprobio, la reina había retornado al yugo espiritual de iniciales confesores fanáticos y crueles.

    Sin haber podido honrar plenamente la palabra empeñada, en parte seguramente por las malas artes dialécticas de su último confesor, Isabel falleció a los cincuenta y tres años, en 1504. Su muerte profundizó las desgracias del equilibrado Talavera: contra toda coherencia, le cayó encima la Inquisición, que no pudiendo apresarlo a él sin más trámite, le encarceló a sus parientes cercanos. Fue la primera acusación a un Arzobispo de la que se tuviera noticia. Los denuestos del cardenal Cisneros, que aspiraba a ser inquisidor general con el apoyo del rey Fernando, habían dado fruto.

    Aunque parezca mentira, no pocos historiadores coinciden en afirmar que el agua y el aceite, es decir: Hernando de Talavera y Francisco Jiménez de Cisneros, fueron los confesores predilectos y más queridos de Isabel. Hasta Pedro Miguel Lamet, autor de Yo te absuelvo, majestad –libro recomendado para entusiastas del tema-, afirma, al referirse al deceso de la reina y a ellos, que “no pudieron encontrarse junto a su lecho de muerte ninguno de sus dos confesores predilectos”.  En fin…




     

    Difunde esta nota
  • Un zaguero de Brown de Adrogué afectado por coronavirus recibió donaciones

    Matías Rodríguez, de 20 años, este mediodía recibió en su domicilio de la zona de Esteban Echeverría (Luis Guillón), donaciones de artículos de limpieza, higiene personal y alimentos no perecederos por parte de la institución ‘tricolor’ que lo asiste desde un principio de la afectación, y de Lugones, titular de Aprevide, como lo informó Brown…

    Difunde esta nota
  • En la UCR y el PRO se suman al rechazo del peronismo a la avanzada libertaria contra las tasas

     

    Escala la polémica frente a la presentación simultánea que concejales de La Libertad Avanza realizaron en más de un centenar de municipios de la provincia para reducir o eliminar tasas locales.

    Los libertarios denunciaron que Buenos Aires es la provincia que registra el promedio de tasas más alto del país y acusaron que «una parte significativa de esas tasas no presenta una contraprestación clara en servicios».

    Frente a eso, en el gobierno bonaerense salieron fuerte al cruce de esta avanzada y, en las últimas horas, surgieron vecinalistas, radicales e incluso dirigentes del PRO que defendieron el cobro de tasas, en un contexto donde la recaudación municipal toca pisos inéditos en décadas.

     El 93,6% de la carga impositiva sobre la producción agropecuaria, tiene que ver con impuestos nacionales, que mayoritariamente son impuestos nacionales no coparticipables, es decir, que la recaudación se la queda Milei 

    «Lo que le pedimos a los concejales de La Libertad Avanza es que dejen de mentir, que dejen de llevar adelante operaciones de distracción y que se pongan a trabajar con proyectos de ordenanza», dijo el ministro de Gobierno de Kicillof, Carlos Bianco.

    Al citar una serie de estudios, Bianco detalló que las tasas municipales explican sólo el 0,9% del valor agregado bruto a precios de mercado en el promedio de las cadenas productivas argentinas. Además, representan apenas el 0,7% de la carga tributaria sobre la producción agropecuaria.

     En Florencio Varela, Andrés Watson lanzó un spot en redes donde señala que «el 70% de los vecinos no abona sus tasas municipales». Y destacó que, con la recaudación de esos tributos es «un aporte clave para sostener servicios y seguir impulsando obras en nuestros barrios». 

    «El 93,6% de la carga impositiva sobre la producción agropecuaria, tiene que ver con impuestos nacionales, que mayoritariamente son impuestos nacionales no coparticipables, es decir, que la recaudación se la queda Milei», agregó Bianco.

    En paralelo a los cuestionamientos del axelismo, varios intendentes del peronismo salieron a defender las tasas en un contexto de derrumbe de la cobrabilidad.

    En Florencio Varela, Andrés Watson lanzó un spot en redes donde señala que «el 70% de los vecinos no abona sus tasas municipales». Y destacó que, con la recaudación de esos tributos es «un aporte clave para sostener servicios y seguir impulsando obras en nuestros barrios».

    Alarma entre los intendentes por el derrumbe de la coparticipación y la recaudación por tasas

    Como contó LPO, en los discursos de apertura de sesiones legislativas locales, varios intendentes encendieron alarmas por el derrumbe de la coparticipación y la recaudación por tasas.

    Por eso, la avanzada libertaria para eliminar tasas en medio del rojo en las cuentas municipales, desató malestar no solo en el peronismo, sino también en intendentes de distintas expresiones.

    En el PRO, el intendente de Junín en uso de licencia y actual senador provincial, Pablo Petrecca definió el proyecto libertario como «una estrategia de marketing» que a un análisis profundo de la estructura impositiva, y advirtió que el debate no puede limitarse únicamente a los municipios.

     Meten en la bolsa a todas las comunas generando en la sociedad un roce innecesario, porque parece que el problema son los municipios, pero son los que dan las respuestas 

    En declaraciones a Bragado TV, Petrecca explicó que «la tasa es un costo que uno paga por una contraprestación. Si el municipio brinda el servicio, lo que hay que discutir es si el valor es el correcto o no».

    «Meten en la bolsa a todas las comunas generando en la sociedad un roce innecesario, porque parece que el problema son los municipios, pero son los que dan las respuestas, más que nada en el interior», dijo a Radio Provincia el radical Franco Flexas (Los Toldos), que habló de «un desconocimiento enorme de la provincia de Buenos Aires» por parte de los libertarios. «Son dirigentes que están en la Capital Federal y no saben lo que es un municipio».

     Las tasas municipales no son el problema de nadie 

    «De una vez por todas dejen de decir que los municipios cobran impuestos. Los municipios cobramos tasas que tienen retribución en un servicio y contribuciones. Las tasas municipales no son el problema de nadie», dijo el vecinalista Guillermo Britos (Chivilcoy).

    Mientras, en LLA atribuyeron a esta iniciativa la derogación del cobro de la tasa vial del 3% sobre los combustibles en Pinamar.

    Curioso es que, la semana pasada, concejales libertarios apoyaron la continuidad de esa misma tasa vial en Mar del Plata, donde gobierna Agustín Neme, interino de Guillermo Montenegro, socio de Milei en la provincia. Eso, a pesar de existir proyectos para su derogación. 

     

    Difunde esta nota
  • Agentes municipales rindieron examen en el marco del pase a planta

    Este lunes 20 se llevó adelante el primer examen en el marco del concurso interno para cubrir cargos en la planta permanente del Ejecutivo municipal. De esta manera se avanza con el proceso iniciado tiempo atrás producto de la decisión del Intendente Marcelo Orazi en acuerdo con los gremios. Con el objetivo de llevarles la…

    Difunde esta nota
  • Concurso de vidrieras 42° Fiesta Provincial de la Vendimia

    El Municipio de Villa Regina, a través de la Dirección de Cultura, presenta el Reglamento vigente para la participación en el concurso de Vidrieras en adhesión a la 42º Fiesta Provincial de la Vendimia 2022. Objetivo: Premiar a la mejor vidriera, acompañando a los festejos que se realizarán los días 18, 19, y 20 de…

    Difunde esta nota

Un comentario

  1. Son claros y revisable los conceptos de olvido .Me desestructuran y hacen revisar. LO DE LA CONFIANA NACIONAL creí qe era mayor

Deja una respuesta