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Continúan los trabajos para mejorar la captación de agua en las plantas

La Secretaría de Obras y Servicios de la Municipalidad de Villa Regina continuó esta semana con los trabajos para mejorar el caudal de captación de agua en las bombas. En este caso se llevaron adelante tareas de dragado en la entrada del río Negro para alimentar el filtro y, de esta manera, aumentar el caudal en la boca toma de la planta de General Enrique Godoy.

Por otro lado quedó en funcionamiento una bomba que incrementará el abastecimiento al sistema de bombeo, a partir del trabajo realizado por el Director de Obras Sanitarias Daniel Paravano junto al personal de mecánicos de bomba.

Esto se suma a lo realizado en la boca toma de la planta de bombeo de la Avenida Juan XXIII con el mismo objetivo.

El secretario de Obras y Servicios Francisco Lucero explicó que la tarea apunta a que “pueda ingresar mayor caudal a la toma donde están las bombas que impulsan el agua a la planta potabilizadora, de esta manera nos estamos adelantando a la situación que no sólo nosotros vamos a tener con la emergencia hídrica que se anunció desde la AIC”.

Lucero aclaró que, más allá de estos trabajos, “será fundamental la colaboración de los vecinos en el uso racional del agua”.

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  • Alertan que Espinoza avanza en una Saladita sobre un predio nacional y recrudece la interna libertaria

     

    Las sospechas de un acuerdo entre Fernando Espinoza y Nación para la instalar una Saladita en un predio de Villa Celina recrudecen las tensiones en la interna libertaria de La Matanza, donde Leila Gianni acusó a la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) que controla el karinismo de no darle respuestas sobre el tema.

    «Qué raro che? Ni Fernandito ni el Aabe respondieron mi pedido de Info sobre la feria ilegal que están armando en Villa Celina en un predio del Estado Nacional. Pero ni lentos ni perezosos ya retiraron el cartel…», posteó Leila en X en alusión a la cartelería instalada en el predio que marcaba que el inmueble pertenece a Nación.

    Desde mediados de julio, vecinos e instituciones de Celina alertan que un predio de 12.450 m2 que era usado por un club y donde entrenaban chicos fue cercado y asfaltado con hormigón en tiempo récord por el municipio matancero.

    Qué raro che? Ni Fernandito ni el Abbe respondieron mi pedido de Info sobre la feria ilegal que están armando en Villa Celina en un predio del Estafo Nacional. Pero ni lentos ni perezosos ya retiraron el cartel… pic.twitter.com/daGGEEQtht

    — Leila Gianni (@Leigianni) August 7, 2026

    Las versiones que circulan advierten que en ese playón se instalará una feria con más de 200 puestos y con un pedido de ingreso de USD 5.000. Fuentes territoriales consultadas aseguran que ese proyecto de Saladita sobre un predio del Estado nacional es motorizado por dirigentes sindicales cercanos al Municipio.

    Semanas atrás se había instalado en ese predio un cartel que exponía que el mismo «pertenece al Estado Nacional» y que estaba destinado «al desarrollo de un espacio verde, recreativo y socio comunitario». Ahí, también se aclaraba que existía un trámite administrativo en curso de «solicitud de permiso precario de uso gratuito».

    El predio donde advierten que se instalará una feria con más de 200 puestos.

    La solicitud respondía al Club Deportivo y Centro Cultural 9 Estrellas. Sin embargo, esta semana se retiró el cartel, alimentando las suspicacias sobre el avance de la feria.

    Al exponer esos movimientos, Gianni aprovechó para denunciar en redes que no solo el municipio de Espinoza no le respondió a sus pedidos de informes, sino que tampoco lo hizo la AABE, que encabeza Tania Yedra, funcionaria que responde a Pilar Ramírez, la dirigente de Karina Milei en la Ciudad.

    En la interna libertaria circuló que Leila también alertó del tema a la estructura partidaria que comanda Sebastián Pareja en la provincia, pero que tampoco tuvo respuestas, algo que no sorprende en un contexto donde La Libertad Avanza está fracturada en La Matanza.

    Leila Gianni amenaza con abandonar La Libertad Avanza tentada por Villarruel 

    LPO contó que una vez que asumió la banca en diciembre, Gianni pidió la jefatura del bloque pero Pareja la dejó en mano de Lorena Ramos, ex vice de la UCR local y esposa del hoy diputado provincial Luis Ontiveros.

    Tras ese desplante, Gianni armó un bloque aparte con dos concejales del PRO, Hernán Finocchiaro y Javier Ferreyra y con Ricardo Lococo, que también entró por La Libertad Avanza.

    A Ramos la acusan de jugar para Fernando Espinoza en el Concejo y de centralizar las críticas en Gianni que, enfrentada con Pareja, no descarta abandonar La Libertad Avanza. 

     

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    Por qué la Revolución Rusa de octubre fue en realidad en noviembre

     

    La fecha que quedó grabada en la historia responde a un calendario que Rusia ya no utiliza. La insurrección bolchevique comenzó el 25 de octubre de 1917 según el calendario juliano, pero esa misma jornada correspondía al 7 de noviembre en el calendario gregoriano. La diferencia de 13 días explica por qué la Revolución de Octubre ocurrió, para buena parte del mundo, en noviembre.

    Por Alcides Blanco para NLI

    La historia suele quedar atrapada en los nombres con los que fue bautizada. La Revolución de Octubre es uno de los ejemplos más famosos. Durante generaciones, millones de personas aprendieron que el 25 de octubre de 1917 los bolcheviques encabezados por Vladimir Lenin tomaron el poder en Rusia y pusieron en marcha uno de los procesos políticos más trascendentales del siglo XX. Sin embargo, si alguien viajara hasta aquella misma fecha utilizando el calendario que actualmente rige en la mayor parte del mundo, descubriría algo aparentemente desconcertante: el 25 de octubre ruso era el 7 de noviembre para el resto de Europa.

    No se trata de un error histórico ni de una modificación posterior de los acontecimientos. La explicación está en una cuestión aparentemente menor, pero fundamental para comprender cómo se registraban las fechas en la Rusia de comienzos del siglo XX: el Imperio ruso todavía utilizaba el calendario juliano, mientras que la mayoría de los países europeos ya se regían por el calendario gregoriano, establecido en 1582 por iniciativa del papa Gregorio XIII. Entre ambos calendarios existía entonces una diferencia de 13 días.

    Por eso, cuando los bolcheviques avanzaron sobre los principales puntos estratégicos de Petrogrado durante la noche del 24 al 25 de octubre de 1917 según el calendario juliano, en los países que utilizaban el calendario gregoriano ya era la noche del 6 al 7 de noviembre. La revolución que Rusia llamó “de Octubre” ocurrió, entonces, en noviembre según el calendario que hoy utilizamos.

    Dos calendarios para una misma revolución

    Para entender el asunto hay que retroceder algunos siglos. El calendario juliano había sido introducido por Julio César en el año 46 antes de Cristo y durante muchísimo tiempo fue utilizado como referencia en Europa. El problema era que su cálculo del año solar contenía una pequeña diferencia que, acumulada durante siglos, provocaba un desplazamiento progresivo de las fechas respecto de las estaciones.

    En 1582 se introdujo el calendario gregoriano para corregir ese desfasaje. Los países católicos comenzaron a adoptarlo rápidamente, aunque otros Estados europeos lo hicieron mucho después. Rusia, vinculada además a la tradición de la Iglesia ortodoxa, mantuvo durante siglos el calendario juliano.

    Así, mientras Francia, España, Italia y otros países europeos ya utilizaban el calendario gregoriano, Rusia continuaba registrando oficialmente sus acontecimientos con el sistema anterior. La diferencia, que durante buena parte de la historia había sido de 10 u 11 días, llegó a 13 días en los siglos XX y XXI.

    Eso significa que un acontecimiento fechado oficialmente en Rusia como 25 de octubre de 1917 debe convertirse en 7 de noviembre de 1917 al trasladarlo al calendario gregoriano.

    La confusión se vuelve todavía mayor porque los propios protagonistas de la revolución utilizaron las fechas del calendario vigente en Rusia. Para ellos, aquella jornada era efectivamente octubre. El nombre Revolución de Octubre no fue una equivocación: era la denominación correcta dentro del sistema de fechas que utilizaba el Estado ruso.

    La revolución que cambió el siglo XX

    Pero detrás de esos 13 días existe una historia mucho más profunda. La revolución no surgió de la nada ni comenzó y terminó en una única jornada. 1917 fue el resultado de una crisis acumulada durante años, agravada por la Primera Guerra Mundial, la pobreza, el hambre, las enormes desigualdades sociales y el agotamiento de un régimen autocrático que tenía en el zar Nicolás II su máxima autoridad.

    Rusia había ingresado en la Primera Guerra Mundial en 1914 y el conflicto tuvo consecuencias devastadoras. Millones de soldados murieron, resultaron heridos o fueron tomados prisioneros. La economía se deterioró, las ciudades comenzaron a sufrir problemas de abastecimiento y la población campesina soportó enormes sacrificios.

    En febrero de 1917 —también aquí hay que hacer la conversión de calendario— una oleada de huelgas, protestas y movilizaciones terminó provocando la caída del zar Nicolás II, que abdicó el 15 de marzo según el calendario gregoriano, correspondiente al 2 de marzo del calendario juliano.

    La monarquía había caído, pero la crisis estaba lejos de resolverse.

    Se formó un Gobierno Provisional, mientras paralelamente se fortalecían los soviets, consejos integrados por trabajadores y soldados. Se produjo así una situación de poder dual: por un lado, las instituciones del Gobierno Provisional; por otro, una estructura política nacida de la movilización popular.

    El problema fundamental era que el nuevo gobierno decidió continuar la guerra. Para una población exhausta, esa decisión resultó cada vez más difícil de aceptar.

    En ese escenario crecieron los bolcheviques, encabezados por Lenin, que sintetizaron buena parte de sus consignas en demandas que podían ser comprendidas fácilmente por una sociedad atravesada por la crisis: paz, pan y tierra.

    Del 25 de octubre al 7 de noviembre

    Durante el otoño ruso de 1917, la situación política se volvió explosiva. Los bolcheviques lograron aumentar su influencia en los soviets de Petrogrado y Moscú y comenzaron a preparar una insurrección destinada a desplazar al Gobierno Provisional.

    La noche del 24 al 25 de octubre del calendario juliano, fuerzas revolucionarias ocuparon puntos estratégicos de Petrogrado: puentes, estaciones, centrales de comunicaciones y edificios fundamentales para controlar la ciudad.

    El objetivo era aislar al Gobierno Provisional y tomar los centros neurálgicos del poder.

    El episodio más simbólico fue la toma del Palacio de Invierno, sede del Gobierno Provisional. En las horas siguientes, los ministros fueron detenidos y el poder quedó en manos del Consejo de Comisarios del Pueblo, encabezado por Lenin.

    Pero aquí aparece nuevamente la cuestión del calendario.

    Para los rusos de aquel momento, el asalto decisivo estaba ocurriendo el 25 de octubre de 1917. Para los países que utilizaban el calendario gregoriano, era el 7 de noviembre.

    Cuando la revolución pasó a ser estudiada internacionalmente, muchos historiadores comenzaron a utilizar las fechas gregorianas para facilitar la comparación con los acontecimientos del resto del mundo. Sin embargo, el nombre original permaneció: Revolución de Octubre.

    La paradoja quedó instalada para siempre.

    Lenin, Trotsky y una revolución que no terminó aquella noche

    Otro error frecuente consiste en imaginar la Revolución de Octubre como un golpe instantáneo que produjo inmediatamente un Estado soviético consolidado. En realidad, la toma del poder fue el comienzo de un proceso mucho más largo.

    Los bolcheviques debieron enfrentar a sus adversarios políticos, reorganizar el Estado, hacer frente a la resistencia armada y, finalmente, atravesar una guerra civil que se extendió desde 1918 hasta aproximadamente 1922.

    Entre las figuras centrales del proceso estuvieron Lenin y León Trotsky, quien tuvo un papel decisivo en la organización militar de la revolución y en la creación del Ejército Rojo. También participaron miles de dirigentes, militantes, obreros, soldados y campesinos cuyas historias quedaron muchas veces subordinadas a los nombres de los grandes líderes.

    La revolución tampoco fue un fenómeno exclusivamente urbano. La cuestión de la tierra, el poder de los terratenientes y la situación de los campesinos fueron elementos fundamentales para entender la crisis del viejo régimen.

    En 1918, el nuevo gobierno decidió adoptar oficialmente el calendario gregoriano. Rusia pasó directamente del 31 de enero al 14 de febrero de ese año, eliminando así los 13 días de diferencia que existían con el calendario occidental.

    Desde entonces, Rusia comenzó a utilizar el mismo calendario civil que gran parte del mundo.

    Pero la revolución ya había quedado bautizada.

    ¿Entonces fue en octubre o en noviembre?

    La respuesta correcta es: en ambos, dependiendo del calendario utilizado.

    El acontecimiento comenzó el 24-25 de octubre de 1917 según el calendario juliano vigente en Rusia. Esa misma fecha correspondía al 6-7 de noviembre de 1917 según el calendario gregoriano.

    Por eso, cuando hoy se conmemora la Revolución de Octubre el 7 de noviembre, no se está cambiando la historia. Se está utilizando el calendario que Rusia adoptó posteriormente.

    La paradoja tiene incluso una dimensión simbólica. La revolución que pretendía romper con el viejo orden terminó siendo recordada con una fecha perteneciente a un sistema de calendario que el nuevo poder abandonaría pocos meses después.

    La historia, como suele ocurrir, también está hecha de pequeños detalles.

    Trece días separan octubre de noviembre. Pero esos trece días también sirven para recordar algo más importante: las fechas históricas no existen aisladas del mundo que las produjo. Detrás de una jornada revolucionaria hubo una guerra, millones de personas movilizadas, una monarquía en crisis, hambre, desigualdad, luchas políticas y una sociedad que había llegado al límite.

    La Revolución de Octubre fue, entonces, una revolución de noviembre para nuestro calendario. Pero siguió siendo de octubre para quienes la hicieron.

    Y así quedó grabada en la memoria histórica: una revolución que ocurrió en noviembre, pero que la historia decidió llamar Octubre.

     

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