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MEDIO AMBIENTE: VILLA REGINA AVANZA Y QUIERE SER VANGUARDIA EN LA ZONA

La economía circular es una de la herramienta más importante para reducir la cantidad de residuos urbanos y recuperar los materiales para que regresen al circuito productivo. Es la apuesta para reducir la cantidad de residuos urbanos y recuperar los materiales, la premisa parte de que todo lo que la naturaleza genera es un insumo o elemento para otro organismo. Tenemos que aprender e inspirarnos de la naturaleza misma, en donde no existe el concepto de desperdicio.

Todo lo que la naturaleza genera es un insumo o elemento para otro organismo. Este concepto básicamente lo que nos dice es que es necesario cambiar la forma que actualmente producimos y consumimos, la cual está basada en un sistema económico lineal (es decir) extracción, producción, consumo y desperdicio. Hay que valorar las prácticas ciudadanas que pueden realizarse para favorecer la economía circular.

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Villa Regina avanza en materia de medio ambiente e intenta ser vanguardia en la zona.

Con la incorporación de las maquinarias recibidas mediante el Ministerio de Ambiente y Desarrollo de la Nación para llevar adelante un plan de separación, reciclado y tratamiento de los Residuos Sólidos Urbanos (RSU) el director de medioambiente de la ciudad Hugo Curzel afirmó “queremos trabajar casi toda la zona de la microrregión del Comahue, desde Mainque hasta Valle Azul, los intendentes deberán trabajar para que Regina sea el centro”.

Respecto al funcionamiento pleno de la maquinaria para trabajar sobre los RSU Curzel explicó Calculamos que en 10 días las máquinas que recibimos de Nación van a estar en funcionamiento oficial, hemos realizado algunas pruebas, pero todavía no habíamos terminado las capacitaciones que al ser virtuales demoraron un poco más”.

Por el convenio firmado entre el municipio local y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Nación y el municipio de Regina, recibió una máquina retroexcavadora, un autoelevador eléctricomáquinas para el chipeado de restos de poda, otra para el corte de neumáticos y una moledora de vidrio; además de carro de arrastre destinado a la recolección de elementos de los recicladores urbanos (envases de vidrio, plásticos, cartones y aluminio).

 “A fin de año esperamos llegar a los 70 puntos limpios en la ciudad, donde casi el 90% de los barrios están respondiendo bien”, dijo el Director de Medioambiente y recordó que los puntos limpios son para dejar cartón, plástico, vidrios y latas de aluminio, nada más.

A fines de este mes el área comienza una prueba piloto de separación y recolección diferenciada de residuos.

En la zona estamos en la media de residuos, que es un kilo por persona. Todos estos residuos no irían a parar al basurero ni al centro de transferencia y además del impacto ambiental positivo le va a generar ahorro al Estado municipal. “A fines de mayo empezamos a trabajar con un sector de Barrio Belgrano con separación y recolección diferenciada en unas 200 casas, para hacer una prueba piloto, nos va a servir para evaluar y hacer las correcciones necesarias para después tomar otro barrio más y hacer lo mismo. Estimamos que va a ser una ecuación económica buena”.

La educación como base del aprendizaje.

Desde el Área se está planeando empezar a trabajar sobre la realización particular de compost para poder empezar a tener cada uno su quinta familiar propia, de este modo Curzel propone “empezar de alguna manera a comer más sano y equilibrado, empezar a cambiar los malos hábitos que tenemos en las comidas. Los valores de colesterol y diabetes en jóvenes y adolescentes son alarmantes. De esto se trata, el ambiente, el reciclaje, el desarrollo sustentable para tener una mejor calidad de vida, y que las generaciones venideras encuentren un planeta como corresponde” y refuerza, “el tema de la educación ambiental en los colegios es fundamental, estamos apuntando a eso”.

En este sentido la semana pasada el Senado de la Nación convirtió en ley el proyecto sobre Educación Ambiental Integral. El proyecto fue aprobado por unanimidad. La iniciativa pretende que los estudiantes de todos los niveles del país puedan adoptar un enfoque que permita comprender la interdependencia de los elementos que conforman e interactúan en el ambiente y así implementar la Educación Ambiental Integral como una política pública nacional «permanente, transversal e integral» en todos los establecimientos educativos de la República Argentina.

Audio Hugo Curzel, director de Medio Ambiente VR

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    El extraño experimento argentino que quiso llevar una ciudad entera al subsuelo

     

    Durante décadas, Buenos Aires convivió con una idea que hoy parece salida de una novela de ciencia ficción: construir una enorme red subterránea capaz de trasladar personas, vehículos, servicios y hasta actividades comerciales por debajo de la ciudad. El proyecto nunca llegó a concretarse, pero sus planos permiten descubrir otra Buenos Aires posible, una ciudad pensada para crecer hacia abajo cuando el tránsito y la expansión urbana recién comenzaban a convertirse en un problema.

    Por Redacción de NLI

    Hay ciudades que se expanden hacia arriba y otras que lo hacen hacia afuera. Buenos Aires, en cambio, comenzó muy temprano a imaginar una tercera posibilidad: crecer hacia abajo. Mucho antes de que los grandes túneles urbanos se convirtieran en una solución habitual para el tránsito de las metrópolis, ingenieros y urbanistas argentinos elaboraron proyectos para construir enormes corredores subterráneos debajo de la capital. Algunos buscaban aliviar el tránsito, otros reorganizar el transporte y hubo incluso propuestas que imaginaban verdaderas ciudades bajo la ciudad. La mayoría quedó en planos, pero esos proyectos revelan hasta qué punto Buenos Aires fue, durante buena parte del siglo XX, un laboratorio de ideas urbanísticas.

    Una ciudad que empezó a quedarse sin espacio

    A comienzos del siglo XX, Buenos Aires estaba viviendo una transformación extraordinaria. La llegada masiva de inmigrantes, el crecimiento industrial, la expansión de los barrios y el aumento constante de automóviles y tranvías estaban modificando una ciudad que había sido diseñada para una escala completamente diferente.

    El problema no era solamente la cantidad de habitantes. También comenzaba a cambiar la velocidad con la que las personas se desplazaban. Las calles que habían servido para carruajes debían soportar tranvías eléctricos, automóviles, camiones, bicicletas y peatones. La congestión empezó a convertirse en una preocupación permanente y aparecieron propuestas cada vez más ambiciosas para reorganizar el tránsito.

    En ese contexto, el subterráneo adquirió una importancia estratégica. Buenos Aires había inaugurado en 1913 la primera línea de subterráneos de América Latina, un acontecimiento que colocó a la ciudad a la vanguardia regional. Pero los planificadores entendieron rápidamente que una sola red no alcanzaría para resolver todos los problemas de movilidad que aparecerían con el crecimiento urbano.

    El subsuelo comenzó entonces a ser visto como un territorio disponible.

    No era una idea completamente descabellada. Las grandes ciudades europeas ya construían túneles ferroviarios y metropolitanos, mientras Nueva York y otras ciudades estadounidenses desarrollaban sistemas subterráneos de enormes dimensiones. La pregunta era qué podía hacer Buenos Aires con ese espacio invisible que se encontraba debajo de sus calles.

    Los proyectos que imaginaban otra Buenos Aires

    Durante el siglo XX surgieron numerosos proyectos para ampliar las redes subterráneas y construir túneles destinados a distintos usos. Algunos proponían líneas ferroviarias, otros corredores para automóviles y otros buscaban separar completamente el tránsito rápido de la circulación superficial.

    La idea central era sencilla: si la superficie estaba saturada, había que liberar espacio trasladando parte de las actividades hacia abajo.

    Uno de los aspectos más interesantes de esos proyectos era que no siempre se pensaba en túneles exclusivamente como vías de transporte. Algunos urbanistas imaginaban que el subsuelo podía albergar estacionamientos, depósitos, centros de distribución, instalaciones técnicas y servicios urbanos. En determinados planes aparecía una concepción mucho más radical: una ciudad organizada en diferentes niveles, donde cada capa tendría una función específica.

    La superficie quedaría reservada principalmente para peatones, espacios verdes y actividades urbanas, mientras los vehículos y determinados servicios circularían por debajo.

    La idea tenía un atractivo evidente. Permitía conservar el trazado histórico de las calles sin necesidad de demoler edificios enteros para construir grandes autopistas. También prometía reducir el ruido y la contaminación en determinadas zonas y liberar terrenos muy valiosos del centro porteño.

    Pero había un problema gigantesco: el costo.

    Construir túneles debajo de una ciudad consolidada significaba enfrentarse a redes de agua, cloacas, electricidad, gas, líneas ferroviarias, cimientos de edificios y una enorme cantidad de infraestructura que ya existía bajo tierra. Cada excavación podía convertirse en una obra de ingeniería de enorme complejidad.

    A eso se sumaba otra dificultad: Buenos Aires está asentada sobre terrenos cuya composición y presencia de agua subterránea hacen especialmente exigentes determinados trabajos de excavación.

    La ciudad que finalmente eligió otra dirección

    Con el paso de las décadas, Buenos Aires fue resolviendo sus problemas de movilidad mediante una combinación de alternativas: ampliación de avenidas, construcción de autopistas, extensión del subterráneo, incorporación de ferrocarriles metropolitanos y desarrollo de nuevas modalidades de transporte público.

    Algunos proyectos subterráneos llegaron a convertirse en obras concretas. Otros quedaron archivados y reaparecieron décadas después bajo nuevos nombres. Cada generación de urbanistas volvió a imaginar, de alguna manera, cómo reorganizar una ciudad que nunca dejó de crecer.

    Pero aquellos viejos proyectos tienen hoy un valor que supera la curiosidad arquitectónica. Permiten observar cómo cada época imagina su propio futuro.

    Los urbanistas de mediados del siglo XX veían el automóvil como símbolo del progreso y pensaban en corredores capaces de permitir que millones de vehículos atravesaran la ciudad con mayor velocidad. Décadas después, el problema comenzó a plantearse de manera diferente: transporte público, movilidad sustentable, bicicletas, espacios verdes y reducción del uso del automóvil volvieron a ocupar el centro del debate.

    La ciudad soñada cambió porque también cambió la idea de progreso.

    Y ahí aparece la parte más fascinante de esta historia. Los proyectos que nunca fueron construidos también forman parte de la historia urbana. Un plano guardado en un archivo puede revelar tanto sobre una sociedad como una obra terminada: muestra qué problemas preocupaban a sus dirigentes, qué tecnologías consideraban posibles y qué modelo de ciudad imaginaban para las generaciones futuras.

    Buenos Aires no terminó convertida en una ciudad subterránea. Pero debajo de sus calles existe todavía una infraestructura enorme que demuestra que aquella intuición no era completamente equivocada. Túneles ferroviarios, líneas de subterráneo, galerías técnicas, estacionamientos y redes de servicios forman una segunda ciudad invisible que funciona todos los días mientras millones de personas caminan sobre ella sin verla.

    Quizás la verdadera ciudad subterránea nunca haya sido construida porque, en realidad, Buenos Aires ya tiene una. Solo que no es la ciudad futurista que imaginaron aquellos viejos proyectos, sino una compleja red de infraestructura que sostiene silenciosamente la vida cotidiana de la superficie.

    Y cada vez que un tren entra en un túnel, un subte atraviesa una estación o una red de servicios permite que un edificio siga funcionando, aquella vieja idea vuelve a aparecer, aunque ya nadie la vea.

     

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  • Cumbre urgente la derecha boliviana en medio de la crisis del gobierno por el caso Cerimedo

     

    La detención de Fernando Cerimedo por el presunto intento de homicidio a la abogada y ex pareja, Nadia Beller, de tres tiros en la puerta de un hotel en Santa Cruz. 

    Beller dio un brutal testimonio en el que acusa al ex cerebro digital de Javier Milei de presuntos negocios ilegales con el presidente y su esposa y afirmó que Cerimedo tenía más poder que el propio Paz y que hacía negocios con la esposa del jefe de estado. 

    Esto fue una bomba expansiva al gobierno que tuvo que salir de despegarse de la figura de su ahora ex asesor personal y garantizar todas las condiciones de seguridad para Beller y la investigación judicial. 

    Rodrigo Paz publicó casi en la medianoche del martes un pateo en ex que «los hechos de violencia están llegando a extremos insospechados, con repercusiones tanto a nivel nacional como internacional. Como Presidente y Gobierno, estamos profundamente consternados por lo que está ocurriendo y estamos solicitando la colaboración de todos los niveles, tanto nacionales como internacionales, para enfrentar esta situación». 

    El caso Cerimedo complica al gobierno de Paz en Bolivia 

    El texto continuó: «Quiero expresar mi solidaridad con la Sra. Nadia Beller ante los hechos ocurridos. He instruido a las autoridades pertinentes que se realice una investigación profunda, transparente y exhaustiva, hasta esclarecer completamente lo sucedido». 

    La Sra. Beller debe contar con toda la seguridad y las garantías necesarias, al igual que el proceso de investigación, que debe desarrollarse con absoluta transparencia e independencia. La verdad debe estar por encima de todo, para que la justicia prevalezca y se haga justicia, sin excepciones y por encima de cualquier circunstancia

    «La Sra. Beller debe contar con toda la seguridad y las garantías necesarias, al igual que el proceso de investigación, que debe desarrollarse con absoluta transparencia e independencia. La verdad debe estar por encima de todo, para que la justicia prevalezca y se haga justicia, sin excepciones y por encima de cualquier circunstancia», concluyó.

    Samuel Doria Medina.

    Sin embargo, este tibio pronunciamiento no termina de explicar el grado de poder de Cerimedo en su gobierno. Pero, mientras el Ministerio Público de Bolivia imputó Cerimedo y solicitó 180 días de detención preventiva en el penal de Palmasola de Santa Cruz de la Sierra, Paz enfrenta una enorme crisis política.  

    De la cumbre participarán Jorge «Tuto» Quiroga del Partido Libre, Samuel Doria Medina de Unidad y Manfred Reyes Villa de APB cuyos bloques suman 70 de 130 diputados de la Asamblea Plurinacional y 20 de 36 senadores.

    En ese marco, los principales bloques de derecha convocaron una reunión de urgencia para definir la posición frente al gobierno. 

    De la cumbre participarán Jorge «Tuto» Quiroga del Partido Libre, Samuel Doria Medina de Unidad y Manfred Reyes Villa de APB cuyos bloques suman 70 de 130 diputados de la Asamblea Plurinacional y 20 de 36 senadores.

    Una fuente de la política boliviana consultada por LPO afirmó que «van a discutir las condiciones del adelantamiento de elecciones en un contexto de extrema debilidad del gobierno. Lo van a bajar».  

    La crisis política ya se expresó con el dos tercios de los votos de la Asamblea en favor de la censura al ministro de Economía por un caso de corrupción.

     

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