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Continúan las actividades turísticas en Regina

Esta semana continuaron las distintas actividades propuestas desde la Dirección de Turismo de la Municipalidad de Villa Regina en el marco del programa ‘Sentite Turista’.

El miércoles se llevó a cabo una excursión especialmente organizada para un grupo de reginenses a fin de conocer uno de los emprendimientos de Turismo Rural: Chacra Arana. Fue la oportunidad de recorrer las actividades que se desarrollan en la chacra, como la producción de lúpulo, cría de ovejas, el sector cervecero y hostel.

Por otro lado, el viernes de la semana pasada se disfrutó de una caminata interpretativa del sector de Barda Sur cruzando el río en la balsa. El recorrido guiado estuvo acompañado por una especialista en geología quien dio detalles sobre las características de formación geológica del valle así como las diferencias paisajísticas entre la Barda Sur y la Barda Norte.

La Dirección de Turismo invita a vecinos y visitantes a acercarse a la oficina ubicada en Florencio Sánchez 817 o comunicarse al 2984 904350 a fin de conocer las próximas actividades que se llevarán a cabo durante la temporada estival, siempre bajo los protocolos establecidos.

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  • Según una encuesta, Kicillof le ganaría a Milei en un escenario de balotaje

     

    Una encuesta de la consultora QSocial midió a Javier Milei enfrentando al peronismo en dos escenarios distintos: uno rivalizando con Axel Kicillof y otro con Sergio Massa, tanto en una primera vuelta como en un balotaje. En un escenario de primera vuelta enfrentando al gobernador bonaerense, Milei saca 31% de los votos, pero Kicillof le sigue muy de cerca con el 29%. Más atrás aparecen Myriam Bregman con 11 puntos y Juan Schiaretti con 8 puntos.

    En caso de un balotaje, Kicillof se impondría a Milei por un punto. El gobernador llegaría al 42% mientras que el Presidente conseguiría el 41%. En tanto, el porcentaje de votos que no definió su voto en ese escenario es del 17%.

    En tanto, en el caso de una primera vuelta con Massa la diferencia es un poco mayor. Milei llegaría al 31% (al igual que contra Kicillof) mientras que el líder del Frente Renovador sacaría 22%. En ese escenario, Bregman suma algunos puntos llegando al 15% y Schiaretti mantiene sus 8 puntos.

    En el gobierno ya aceptan que Milei hoy no se salvaría de ir al ballotage 

    Donde se amplía la diferencia en favor del líder libertario es en un eventual balotaje con Massa. El Presidente llegaría a los 42 puntos, mientras que Massa se queda por detrás con un 38%. De todos modos, el porcentaje de los encuestados que dicen no saber a quien votar en ese escenario es del 20%.

    El trabajo de la consultora que coordina el exPoliarquía Lucas Klobovs, mide además los pisos y techos de los eventuales candidatos. En el caso de Milei el 58% asegura que Nunca lo votaría, el 25% dice que Seguro lo votaría y el 15% afirma que Podría llegar a votarlo. Este último ítem supone el margen de crecimiento del candidato.

    Javier Milei.

    En el caso de Kicillof la opción Nunca lo votaría es algo menor y llega al 53%. En tanto, el 26% dice que Seguro lo votaría y el 17% que Podría llegar a votarlo.

    Mientras tanto, Massa es quien arrastra la opción Nunca lo votaría más elevada, llegando al 62%. Apenas un 10% dice que Seguro lo votaría y un 27% asegura que Podría llegar a votarlo.

    El trabajo de QSocial deja en evidencia un cuadro de situación complejo. Los indicadores de humor social se mantienen en niveles de pesimismo elevado, sin mostrar signos de recuperación.

    El 57% rechaza a Milei y Kicillof lo supera en imagen

    Solo el 15% de los argentinos evalúa positivamente la situación actual del país, mientras que la mirada negativa trepó al 49%, uno de los valores más altos de la serie histórica. La desesperanza también se refleja en las expectativas a futuro: apenas el 24% cree que el país estará mejor el año que viene, y un contundente 58% considera que la nación está peor que cuando asumió el actual gobierno.

    La economía sigue siendo el eje central del malestar según la encuesta. La evaluación positiva de la economía nacional cayó al 11% por sexto mes consecutivo, mientras que el 46% de la población cree que empeorará en el próximo año. La situación personal no es más alentadora: el 45% califica negativamente su propia economía, nueve puntos por encima de la medición anterior. Incluso dentro del núcleo libertario, la percepción positiva sobre la economía personal se derrumbó, pasando del 68% en febrero al 40% actual.

    Sergio Massa.

    El endeudamiento y la falta de ahorro también asoman como indicadores críticos. El 70% de los argentinos asegura que su nivel de deuda aumentó en el último año, y el 66% confiesa no tener capacidad de ahorro, el registro más alto desde que se realiza la medición. En el día a día, el 77% tuvo que recortar gastos para llegar a fin de mes, y el 41% afirma que sus ingresos no alcanzan para cubrir las necesidades básicas del hogar.

    En este contexto de profundo malestar, la aprobación de la gestión de Milei subió tres puntos, ubicándose en el 34%, mientras que la desaprobación bajó al 61%. Sin embargo, esta recuperación parece circunscripta al núcleo oficialista y a los segmentos del PRO e independientes, tras la salida de Adorni y la incorporación de Santilli. La mejora no logra trasladarse a la confianza en la capacidad del gobierno para resolver los problemas del país: la percepción de incapacidad trepó al 63%, uno de los valores más altos de la serie.

     

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    La lapicera: el invento argentino que cambió la escritura y nació de una obsesión con la tinta

     

    Antes de la lapicera, escribir significaba convivir con plumas, tinteros y manchas. La historia de László Bíró y el invento que transformó para siempre la escritura cotidiana.

    Por Redacción de NLI

    Hay objetos que utilizamos tantas veces a lo largo de nuestra vida que terminamos olvidando que alguna vez no existieron. Una lapicera sobre un escritorio, dentro de una mochila escolar o perdida en el fondo de un cajón parece formar parte del paisaje natural de cualquier sociedad alfabetizada, al punto de que pocas personas se detienen a pensar qué significaba escribir antes de que aquel pequeño instrumento llegara a nuestras manos. Durante siglos, poner palabras sobre un papel implicó convivir con tinteros, plumas, manchas y una serie de dificultades que hoy parecen casi prehistóricas: había que controlar la cantidad de tinta, evitar que el papel absorbiera demasiado líquido, mantener la punta en condiciones y recargar constantemente el instrumento. La lapicera moderna cambió todo eso porque resolvió un problema aparentemente sencillo pero extraordinariamente persistente: cómo transportar tinta dentro de un objeto pequeño y conseguir que esa tinta llegue al papel únicamente cuando queremos escribir.

    La solución terminaría llevando el nombre de un periodista húngaro que observó un detalle cotidiano mientras trabajaba y consiguió transformarlo en una idea revolucionaria. László Bíró, nacido en Budapest en 1899, no pertenecía originalmente al mundo de la fabricación de instrumentos de escritura, pero su trabajo periodístico lo puso frente a una diferencia que despertó su curiosidad: la tinta utilizada en las imprentas se secaba con mucha mayor rapidez que la tinta de las plumas convencionales. Aquella observación sería el punto de partida de una serie de experimentos que desembocarían en el bolígrafo moderno, un invento que posteriormente encontraría en la Argentina uno de los capítulos fundamentales de su historia.

    Antes de la birome, escribir era una pequeña hazaña cotidiana

    Durante siglos, la escritura estuvo condicionada por la herramienta utilizada para realizarla. Las plumas de aves, especialmente las de ganso, fueron fundamentales en Europa porque podían cortarse y afilarse hasta obtener una punta capaz de retener una pequeña cantidad de tinta y depositarla sobre el papel. El procedimiento funcionaba, pero exigía cierta habilidad y un mantenimiento permanente. La persona que escribía debía tener cerca un recipiente con tinta y calcular cuidadosamente cuándo volver a cargar la pluma, porque una cantidad excesiva podía provocar una mancha y una cantidad insuficiente podía interrumpir la escritura.

    La aparición de las plumas metálicas durante el siglo XIX mejoró considerablemente la situación, pero no eliminó el inconveniente esencial: la tinta seguía siendo un elemento externo al instrumento. Las estilográficas fueron otro paso decisivo porque incorporaron depósitos internos que permitieron llevar tinta dentro de la propia herramienta, pero el problema del flujo continuaba siendo complejo. La tinta debía tener una consistencia adecuada y el mecanismo interno tenía que conseguir que llegara hasta la punta sin derramarse ni secarse.

    La cuestión puede parecer menor desde nuestra perspectiva actual, pero durante siglos condicionó la manera en que millones de personas escribieron. La escritura no dependía únicamente de saber formar letras o construir palabras; también requería dominar el comportamiento físico de un líquido y de un instrumento. La gran innovación del bolígrafo consistió en separar finalmente la escritura de buena parte de esas dificultades.

    Bíró comprendió que la tinta de imprenta ofrecía una pista importante. Era más espesa que la utilizada habitualmente en las plumas y, precisamente por esa característica, no se comportaba bien dentro de los mecanismos tradicionales. Sin embargo, tenía una ventaja decisiva: una vez depositada sobre el papel, se secaba con rapidez y no producía las mismas manchas que las tintas convencionales.

    El desafío consistía entonces en encontrar una manera de hacerla circular.

    La pequeña esfera que resolvió un problema de siglos

    La respuesta de Bíró fue extraordinariamente ingeniosa porque no intentó obligar a la tinta a comportarse como la tinta de una estilográfica. En lugar de diseñar un canal cada vez más sofisticado para conducirla hasta el papel, desarrolló un sistema basado en una pequeña esfera ubicada en la punta del instrumento. Esa bolita podía girar mientras el usuario desplazaba la lapicera sobre la superficie, recogiendo tinta desde el depósito interno y depositándola sobre el papel de manera controlada.

    La idea parece evidente después de haber sido inventada, que es precisamente una de las características de los grandes inventos. Antes de que existiera, sin embargo, había que imaginar que una pieza tan diminuta podía resolver el problema de transportar una tinta espesa y convertirla en una línea continua.

    La importancia de esa esfera no reside solamente en su funcionamiento mecánico. Lo verdaderamente revolucionario fue que permitió integrar en un único objeto el depósito de tinta, el mecanismo de transporte y la punta de escritura, eliminando buena parte de los elementos que durante siglos habían acompañado al acto de escribir.

    La persona que utilizaba una birome ya no necesitaba un tintero, ni debía detenerse constantemente para recargar una pluma, ni tenía que preocuparse demasiado por la cantidad de tinta que había en la punta. Podía guardar el instrumento en un bolsillo, trasladarlo hasta cualquier lugar y comenzar a escribir inmediatamente.

    La tinta, por primera vez, viajaba con quien escribía.

    La Argentina ocupa un lugar fundamental en esta historia

    La historia de Bíró tiene además una particularidad que la vuelve especialmente significativa para los argentinos. Durante la Segunda Guerra Mundial, el inventor llegó a la Argentina junto con su hermano Georg Bíró, químico que colaboró en el desarrollo de la tinta y del mecanismo. Aquí continuó trabajando sobre su invento y encontró las condiciones necesarias para avanzar hacia su producción y comercialización.

    En 1943, los hermanos Bíró obtuvieron una patente argentina para el sistema de escritura que habían desarrollado. La empresa que posteriormente comercializó el producto utilizó el nombre Birome, formado a partir de los apellidos de Bíró y su socio Juan Jorge Meyne. Con el tiempo, aquella denominación comercial terminó incorporándose al habla cotidiana de nuestro país hasta convertirse en una palabra prácticamente equivalente a lapicera.

    La paradoja es extraordinaria: un invento nacido de la observación de un periodista húngaro terminó dejando una huella tan fuerte en la cultura argentina que el apellido de su creador se convirtió en una palabra de uso cotidiano. Millones de personas que dicen “pasame una birome” probablemente nunca hayan escuchado hablar de László Bíró, pero están pronunciando una versión abreviada de su nombre.

    Argentina, además, no fue simplemente un lugar de paso en su trayectoria. El país formó parte del desarrollo y de la expansión comercial del invento, hasta el punto de que la historia de la birome quedó vinculada de manera permanente con Buenos Aires y con la industria argentina de mediados del siglo XX.

    De la invención a la revolución cotidiana

    Una cosa es inventar un objeto y otra muy distinta conseguir que ese objeto cambie la vida de millones de personas. Para que una innovación se convierta realmente en un fenómeno social tiene que ser accesible, resistente, relativamente económica y fácil de fabricar. La birome consiguió reunir esas características y por eso pudo salir del ámbito de los experimentos para convertirse en un elemento habitual de escuelas, oficinas, comercios y hogares.

    La Segunda Guerra Mundial también contribuyó indirectamente a su expansión. Las características de la tinta y del mecanismo resultaban particularmente útiles para determinadas actividades en las que las estilográficas tradicionales podían presentar dificultades, y posteriormente el producto encontró un mercado civil cada vez mayor. La producción industrial permitió reducir costos y mejorar la confiabilidad del mecanismo, mientras que la sencillez del diseño facilitó su fabricación a gran escala.

    Ese proceso modificó algo mucho más importante que la industria de los instrumentos de escritura: modificó la relación cotidiana de las personas con la escritura.

    Una herramienta que antes requería cierta preparación pasó a estar disponible permanentemente. Los estudiantes podían llevar varias en la mochila, los empleados podían guardarlas en un bolsillo y los comerciantes podían utilizarlas durante toda una jornada sin necesidad de detenerse para cargar tinta. La escritura manual se volvió portátil en un sentido que anteriormente era difícil de imaginar.

    Y esa portabilidad tuvo consecuencias culturales. Una persona podía escribir en un banco de plaza, en un colectivo, en una estación, en una fábrica, en una escuela o en la calle sin necesidad de preparar previamente el espacio de trabajo. La herramienta de escritura dejó de pertenecer exclusivamente al escritorio y pasó a acompañar a la persona.

    El invento que terminó transformando la escuela

    Probablemente ningún espacio cotidiano haya incorporado la lapicera con tanta intensidad como la escuela. Durante generaciones, aprender a escribir había implicado aprender simultáneamente a manejar un instrumento relativamente delicado. La aparición de una herramienta barata, resistente y sencilla redujo considerablemente esa dificultad y permitió que millones de estudiantes se concentraran en aquello que realmente importaba: aprender a escribir.

    La lapicera también transformó la relación entre el objeto y su propietario. Una pluma estilográfica podía tener un valor importante, ser reparada, limpiada y conservada durante décadas. Una birome económica podía perderse y ser reemplazada por otra sin que aquello representara una tragedia económica. La escritura se convirtió así en una actividad apoyada sobre un objeto prácticamente descartable, una característica que anticiparía una transformación mucho más amplia de la cultura material del siglo XX.

    Esa transformación tuvo ventajas evidentes, pero también introdujo una nueva lógica de consumo. Cuando un objeto se vuelve suficientemente barato como para ser reemplazado en lugar de reparado, cambia nuestra relación con él. La birome fue uno de los primeros instrumentos de uso cotidiano en los que esa lógica se volvió especialmente evidente: su valor ya no estaba necesariamente en conservarla durante toda la vida, sino en disponer de una herramienta funcional cada vez que fuera necesaria.

    El hombre detrás de la palabra «birome»

    La historia de László Bíró también sirve para recordar que los grandes inventos rara vez son el resultado de una única inspiración instantánea. Detrás de la birome hubo experimentación, modificaciones, problemas técnicos, búsqueda de materiales, desarrollo de tintas y colaboración con otras personas. La famosa bolita de la punta fue solamente la parte visible de un proceso mucho más complejo.

    Además, el éxito comercial del invento no convirtió automáticamente a su creador en el dueño absoluto de una fortuna gigantesca. La historia de la propiedad intelectual está llena de casos similares: quien descubre una solución tecnológica puede no ser necesariamente quien controla las fábricas, las redes comerciales y los mercados capaces de convertir esa solución en un producto mundial.

    La diferencia entre inventar y producir a escala es fundamental para entender la historia económica de la tecnología. Una idea puede nacer en un pequeño taller, pero para convertirse en un objeto presente en millones de hogares necesita una estructura industrial completamente diferente.

    Bíró aportó la solución técnica.

    La industria convirtió esa solución en un fenómeno mundial.

    Una revolución que todavía llevamos en el bolsillo

    Hoy vivimos rodeados de pantallas y dispositivos digitales. Escribimos mensajes con los pulgares, redactamos documentos en computadoras y firmamos contratos mediante sistemas electrónicos. Buena parte de la escritura cotidiana abandonó el papel, pero la lapicera continúa apareciendo cada vez que necesitamos completar un formulario, tomar una nota, firmar un documento, resolver un ejercicio o simplemente escribir algo que queremos conservar fuera de una pantalla.

    Eso explica una de las paradojas más interesantes de este invento: la tecnología digital redujo enormemente el uso de la escritura manual, pero no consiguió volver obsoleta la herramienta que hizo de esa escritura una actividad sencilla y portátil.

    La razón quizás esté en que escribir a mano conserva una dimensión física que ningún teclado reproduce exactamente. La presión de la mano, la velocidad del trazo, la forma de las letras y hasta la personalidad de una firma quedan impresas sobre el papel de una manera que pertenece exclusivamente a quien escribe. Una lapicera no transmite solamente palabras: deja una huella.

    Y todo eso depende de una pequeña esfera que gira dentro de una punta.

    Resulta difícil pensar en muchos inventos que hayan tenido una relación tan directa con la vida cotidiana y que, al mismo tiempo, pasen tan inadvertidos. La birome no necesita electricidad, conexión a internet, baterías ni conocimientos técnicos. Es una tecnología extraordinariamente sencilla que resolvió un problema extraordinariamente antiguo.

    Por eso su historia merece ser contada.

    Porque detrás de ese objeto que aparece olvidado sobre cualquier escritorio existe una cadena de transformaciones que atraviesa la historia de la escritura, la industria, la guerra, la inmigración, la tecnología y hasta la identidad argentina. Y porque cada vez que alguien dice “pasame una birome”, sin saberlo está pronunciando el apellido de un hombre que observó cómo funcionaba una imprenta, se preguntó por qué aquella tinta podía resultar más práctica que la que utilizaban las plumas y terminó encontrando una solución que permitió que la tinta dejara de ser un obstáculo para convertirse, simplemente, en una línea que acompaña el movimiento de la mano.

    Ese fue el verdadero milagro de la birome: hacer que algo que durante siglos había requerido paciencia, técnica y cuidado se volviera tan sencillo que termináramos olvidando que alguna vez escribir fue difícil.

     

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  • En las FFAA sospechan que el anuncio de Milei es la antesala para dejar una base naval en manos de Trump

     

    En el marco de la cadena nacional anunciada para hablar de las Islas Malvinas, Javier Milei anunció la firma de un DNU para dotar de mayores recursos al Ministerio de Defensa para construir una base militar en Tierra del Fuego. 

    El anuncio se produce en medio de una profunda crisis en donde las Fuerzas Armadas no cuentan con salarios, equipamiento y presupuesto para cumplir con la misión que el Presidente le está encomendando. Además, cabe recordar que Milei eliminó la obra pública y compró unos aviones que, por una restricción de Inglaterra que él mismo aceptó, no tienen radar ni alcance para operar en el Atlántico Sur.

    LPO habló con el presidente de la Liga Naval, el marino Fernando Morales quien planteó que «si se analiza fuera del contexto que el que lo dice es Javier Milei, el discurso es correcto porque habla de usurpación, remarca la importancia de la Antártida y de la necesidad de una base naval fuerte en el sur, que no se pueden explotar recursos mientras dure el conflicto como plantea la ONU y que tenemos para penalizar administrativa y penalmente a los empresarios que lo hagan es cierto». 

    Sin embargo, Morales planteó que «o el señor Milei cambió 180 grados su pensamiento histórico o le cambiaron libreto. Ayer nomás, Federico Sturzenegger, seguía sosteniendo que las Fuerzas Armadas están sobredimensionadas, que tiene muchos hombres para los recursos que tienen, es decir, al sentido inverso: no faltan recursos, sobran». 

    Milei llamó a la unidad nacional por la causa Malvinas: «Las islas son nuestras y nos las arrebataron»

    «El razonamiento es: ¿Para que queremos 21 aviadores si tenemos 10 aviones o para que queremos 24 mil marinos si hay cuatro barcos? Esto no solamente lo dice el ministro sino que lo sostiene todos los afiles mediáticos», agregó. 

    Por otro lado, Morales asegura que «difícilmente se pueda hablar de reequipamiento militar cuando lo primero que no estás reequipando es el salario y la salud. Ningún militar va a ir una guerra si no tiene garantizado que no tiene donde atenderse si le cortan un dedo o cobra un 1.300.000 pesos como gana un piloto de F-16». 

    Difícilmente se pueda hablar de reequipamiento militar cuando lo primero que no estás reequipando es el salario y la salud. Ningún militar va a ir una guerra si no tiene garantizado que no tiene donde atenderse si le cortan un dedo o cobra un 1.300.000 pesos como gana un piloto de F-16

    Otro militar en actividad consultado por LPO dijo que «el reequipamiento que necesitan las Fuerzas Armadas están totalmente fuera del alcance presupuestario. El gasto en Defensa es el 0,6 del PBI y debería pasar, por lo menos, al 2 por ciento para que sea un reequipamiento medianamente rápido». «Este gobierno quitó el Fondef, que garantizaba una suma importante de dinero para reequipamiento y lo sacaron». 

    «Podaron 40 mil millones de pesos en horas de entrenamiento. Esto es menos vuelos, menos navegación, menos inmersión para los buzos, tienen congelado los proyectos de submarinos y le ordenaron al jefe de la Armada cerrar la base de Punta Indio con el pretexto de una renovación de la doctrina aeronaval cuando no prevista ninguna compra de caza sino que solo de aviones de reconocimiento pesquero», continuó. 

    «La declaración de Trump sobre Malvinas es una presión al Reino Unido, no un gesto a Milei»

    Por último, un militar retirado remarcó que «tenemos en venta media base naval y ahora estas vendiendo los terreno de la base naval. Entre el discurso y la realidad y el futuro cercano hay una disociación muy grande». 

    «Lo que se sospecha es que es la antesala para anunciar una fuerte presencia militar en Estados Unidos para defender el Atlantico Sur y hacerse cargo de una base militar en Ushuaia para que sea como las bases estadounidenses, como la que tienen en Cadiz, en donde los norteamericanos se hacen cargo del mantenimiento, operan la base y los españoles manejan un pedacito», concluyó.

     

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  • De Loredo se quedó con la UCR y ahora tiene las manos libres para ser candidato

     

    En un fallo que sorprendió incluso a los deloredistas, el juez Hugo Vaca Narvaja rechazó la apelación que había hecho el mestrismo por lo resuelto de la Junta Electoral de la UCR y de esta manera quedó proclamado como presidente del radicalismo cordobés Matías Gvozdenovich. Un hombre que responde de manera directa a Rodrigo de Loredo y que, además, conduce el bloque del radicalismo en la Legislatura cordobesa.

    Lo resuelto por la Justicia le allana el camino a De Loredo de cara al 2027 porque le da el control total del partido con la conducción del Comité Provincia, se queda con los delegados nacionales, pero, además, tendrá mayoría en el congreso partidario. El órgano del radicalismo que define las alianzas y que, incluso, le permite en el caso de que quisieran modificar la carta orgánica.

    De esta manera, el fallo de Vaca Narvaja se vuelve una pésima noticia para el llaryorismo y para el senador Luis Juez; porque deja a De Loredo más cerca de cerrar una alianza con el libertario Gabriel Bornoroni de cara al año próximo en un frente opositor al cordobesismo.

    Además, condiciona de manera muy compleja el futuro del exintendente Ramón Mestre en el marco de la mala praxis que tuvo la oposición a De Loredo dentro de la interna. Y con los serios inconvenientes que tuvieron para armar candidaturas en algunos circuitos. Por caso, en el departamento Río Cuarto.

    En tanto, los problemas para el peronista Martín Llaryora radican en la chance de un contacto que pueda existir entre los libertarios cordobeses y el radicalismo conducido por De Loredo. De hecho, hace unos meses el propio ex diputado estuvo en Casa Rosada conversando con Lule Menem sobre la posibilidad de este escenario de acuerdo y hay contactos entre algunos alfiles del deloredismo y Bornoroni.

    Acercamiento que preocupa ahora a Juez en el marco de socio exclusivo de los libertarios en Córdoba y frente a la chance de perder protagonismo en la alianza, en caso de un ingreso del radical al acuerdo.

    Precisamente, la primera reacción en redes de De Loredo dejó un mensaje entre líneas sobre la territorialidad y el peso de la UCR: «Los intentos del gobierno por intervenir de forma directa en la vida de nuestra organización política encontró aliados, pero también encontró una realidad: la abrumadora mayoría de dirigentes, intendentes, legisladores y concejales que trabajan en cada rincón de Córdoba para que lideremos una propuesta de gobierno el año que viene».

    En tanto, aquellos que en la tarde de este viernes hablaron con Marcos Ferrer, el deloredista que deja el cargo de presidente, cuentan que se agarró de una metáfora que usó el juecismo en su momento. «Juez decía que nosotros teníamos el auto sin el 08. Ahora tenemos el auto y el 08 para empezar a hablar», lanzó el intendente de Río Tercero.

    Esta porción del radicalismo cordobés también reconoce que en el marco de un frente opositor son los que tienen mayor plasticidad: «si cae la imagen de Milei, a Bornoroni le va a pasar lo mismo. Y Juez quedó pegado hace rato en ese esquema, con lo cual le va a resultar difícil querer tomar distancia. En términos de imagen y territorio, hoy para Bornoroni es un socio más rentable el radicalismo que el juecismo». 

     

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  • El domingo, una caminata para disfrutar del atardecer reginense

    La Dirección de Turismo de la Municipalidad de Villa Regina invita a participar de la caminata denominada ‘Atardeceres reginenses’ el próximo domingo 14 a las 19 horas. La actividad es gratuita aunque requiere previa inscripción, para lo cual los interesados deberán dirigirse a la Oficina de Turismo en Florencio Sánchez 817. El punto de encuentro…

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    ALLEN, ZONA DE SACRIFICIO: ESTRENO SERIE WEB

    Luego de la realización del 1er cortometraje documental «ALLEN, ZONA DE SACRIFICIO» estrenado en el año 2019, el realizador Rionegrino Alejo Estrabou en embarcó en la realización de una serie web de 10 capítulos que se estará estrenando en redes a partir del próximo 23 de Agosto

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