La Municipalidad de Villa Regina puso en marcha el concurso de precios N° 09/2021 para la provisión de hormigón elaborado en mixer H 17 para la obra de veredas en la plaza del barrio Belgrano.
El presupuesto oficial es de $2 millones. La fecha de apertura será el 10 de septiembre a las 11 horas. Las ofertas se reciben hasta la fecha y hora de apertura en Mesa de Entradas de la Municipalidad.
Santiago Muzio renunció a la Casa Argentina en París tras meses de polémicas por su gestión, memoria histórica y vínculos con sectores de ultraderecha.
Por Redacción de NLI
La renuncia de Santiago Muzio a la dirección de la Casa Argentina en París cerró, al menos por ahora, un capítulo incómodo para el gobierno de Milei. El funcionario, designado por la actual administración en 2024, dejó el cargo después de meses de cuestionamientos por su gestión, denuncias de residentes y polémicas que incluyeron el retiro de una placa en homenaje a los desaparecidos durante la última dictadura y actividades vinculadas a sectores de ultraderecha. La salida, además, ocurre a pocas semanas de una nueva visita de Milei a Francia, en un contexto en el que el Gobierno habría buscado evitar que el escándalo siguiera creciendo y terminara salpicando directamente al Presidente.
La Casa Argentina funciona dentro de la Cité Universitaire de París y tiene una particularidad que vuelve especialmente sensible cualquier disputa sobre su conducción: no es simplemente una residencia para argentinos que estudian o investigan en Francia, sino también una institución vinculada con la presencia cultural y académica argentina en el exterior. Por eso, lo ocurrido durante la gestión de Muzio excede una discusión interna sobre administración. La controversia terminó involucrando memoria histórica, convivencia universitaria, política exterior y la orientación ideológica que el Gobierno pretende imprimirle a espacios que tradicionalmente estuvieron vinculados con la universidad pública, la cultura y la investigación.
Una gestión atravesada por denuncias y polémicas
Muzio había llegado a la conducción de la Casa Argentina durante el gobierno de Milei y su administración fue acumulando cuestionamientos. El funcionario enfrentaba denuncias y que el Gobierno terminó presionándolo para evitar que el conflicto adquiriera mayor dimensión política antes de la visita presidencial a Francia.
Uno de los episodios que mayor repercusión generó fue el retiro de una placa que recordaba a los desaparecidos durante la dictadura argentina. El hecho resulta particularmente significativo porque la memoria de los crímenes de lesa humanidad constituye una de las construcciones democráticas más importantes de la Argentina desde 1983 y porque la Casa Argentina se encuentra inserta en un ámbito universitario internacional donde esa dimensión histórica no puede separarse de la propia identidad del país.
La controversia se profundizó con cuestionamientos relacionados con residentes y con la realización o recepción de encuentros vinculados a sectores de extrema derecha. Distintos medios señalaron que la gestión de Muzio había quedado bajo observación por decisiones internas y por sus vínculos con ámbitos políticos de ese espacio ideológico.
La combinación es políticamente explosiva para un gobierno que hizo de la batalla cultural uno de los ejes centrales de su identidad: una institución argentina en París, estudiantes y residentes, una placa de memoria retirada y actividades asociadas a la ultraderecha. Todo ello en el marco de una administración que desde su llegada al poder modificó radicalmente el discurso oficial sobre derechos humanos, memoria y el papel del Estado.
La renuncia de Muzio no borra esos episodios. Apenas cambia el nombre que estará al frente de la institución.
Cuando el problema deja de ser administrativo
La salida adquiere otra dimensión si se observa el calendario. Muzio renunció a pocos días de que el escándalo pudiera convertirse en un problema diplomático y político para Milei en Francia. La prensa argentina informó que la salida se produjo en medio de la preocupación oficial por el impacto que la controversia podía tener sobre la visita presidencial y sobre la agenda vinculada a la Paris Week, prevista para fines de septiembre.
Es allí donde una renuncia aparentemente menor empieza a revelar algo más profundo sobre el funcionamiento del Gobierno.
La administración Milei ha construido buena parte de su política exterior alrededor de la exposición internacional del Presidente, sus encuentros con líderes extranjeros, sus intervenciones políticas y su particular estrategia de alineamiento con Donald Trump y otros referentes de la derecha global. En ese esquema, cualquier escándalo producido dentro de una institución argentina en el exterior puede dejar de ser un problema burocrático para transformarse rápidamente en una incomodidad presidencial.
Y la Casa Argentina en París no es un lugar cualquiera. Está en una de las capitales políticas, culturales y diplomáticas más importantes del mundo y dentro de un espacio universitario de enorme visibilidad internacional. Una controversia vinculada con derechos humanos, estudiantes y organizaciones de ultraderecha difícilmente podía permanecer encerrada entre las paredes de una residencia.
De allí que la renuncia de Muzio pueda leerse también como una operación de control de daños.
Antes que asumir públicamente el costo político del escándalo, el Gobierno optó por cambiar al funcionario cuestionado.
El problema de fondo: qué Argentina se representa afuera
La discusión plantea además una pregunta que excede el nombre de Muzio: ¿qué Argentina quiere representar el gobierno de Milei en sus instituciones culturales y académicas en el extranjero?
Durante décadas, las casas argentinas en distintas ciudades del mundo funcionaron como espacios de encuentro para estudiantes, investigadores, artistas y ciudadanos que construían su experiencia fuera del país. La política exterior cultural podía tener gobiernos de distinto signo, pero existía una continuidad vinculada con la universidad, la investigación, la cultura y la memoria democrática.
El modelo libertario introdujo otra mirada sobre el Estado y sobre las instituciones públicas. En su concepción, buena parte de esas estructuras son vistas como espacios atravesados por privilegios, burocracias o intereses políticos que deberían ser revisados, reducidos o directamente eliminados. El conflicto de París aparece así como una expresión pequeña, pero significativa, de una disputa mucho mayor por el sentido de las instituciones argentinas.
Porque quitar una placa de homenaje a los desaparecidos no es simplemente retirar un objeto de una pared. Tampoco lo es convertir una residencia universitaria en escenario de determinadas disputas ideológicas. Son decisiones que transmiten un mensaje acerca de qué acontecimientos se consideran dignos de memoria y qué sectores políticos son considerados legítimos interlocutores.
En una institución que lleva el nombre de la Argentina, ese mensaje trasciende al funcionario de turno.
Por eso la renuncia de Muzio no debería clausurar el debate. Si el Gobierno considera que hubo errores de gestión, deberá explicar cuáles fueron. Si existieron denuncias, deberá aclararlas. Y si la salida estuvo vinculada con la necesidad de evitar un costo político para Milei antes de su visita a Francia, también sería saludable que lo explicara.
Porque cambiar al director puede apagar momentáneamente los titulares, pero no resuelve las preguntas que dejaron los meses de polémica.
La Casa Argentina seguirá allí, en París, como una representación del país. Y el verdadero interrogante ahora será qué orientación tendrá esa institución después de la salida de Muzio y si el Gobierno pretende recuperar su perfil académico y cultural o profundizar la transformación ideológica que atravesó su gestión.
La renuncia puede cerrar una crisis de nombres. Lo que todavía no está resuelto es la crisis de sentido.
Con la Legislatura cordobesa convertida en un hervidero a raíz de las denuncias por violencia de género y abuso sexual de algunos asesores y empleados, tanto del peronismo como de la UCR, la senadora nacional Alejandra Vigo salió a pedir la cabeza de la radical Alejandra Ferrero. Dentro de cuya oficina trabajaba Omar Ludueña, el radical de la capital cordobesa que militaba para el deloredismo y que se encuentra detenido desde el viernes pasado en una compleja causa por abuso sexual intrafamiliar.
«Ferrero debe renunciar», lanzó Vigo este lunes a La Voz del Interior, para fijar una coherencia en su conducta con respecto al pedido que había hecho sobre Ramón Flores, el legislador del peronismo que tenía entre sus asesores a José Villarreal, el hombre detenido por grooming y abuso sexual a menores en el norte de la provincia.
«Tengo la misma convicción que expresé firmemente en la oportunidad anterior. La nueva denuncia por abuso sexual contra un empleado de la Legislatura que cumple funciones en el despacho de Alejandra Ferrero (UCR) exige una respuesta contundente», dijo Vigo este lunes.
Presión que, puertas adentro de la Legislatura vuelve a ocasionar un ruido como en aquel momento, también dentro del oficialismo. «No hay que revolear pedidos así. No es la forma. Ella tiene que estar por encima de esto», dijo a LPO un llaryorista puro sobre el nuevo pedido de Vigo, ahora para una legisladora del radicalismo.
Y la exigencia de Vigo se conoció este lunes por la tarde, cuando también salió a la luz otra denuncia en contra de otro funcionario del peronismo: Pablo Ortíz, funcionario de Cormecor, el ente intergubernamental que gestiona los residuos de Córdoba y el Gran Córdoba. Hombre que, además, responde a Facundo Torres, el jefe del bloque del oficialismo en la Unicameral que esta mañana salió a acusar al radicalismo de «mear agua bendita cuando tenían a un abusador trabajando para el bloque».
Frase que desató la furia de un sector de la oposición y que dejó con la guardia alta a los 70 parlamentarios de la Unicameral.
Rodrigo de Loredo
Sobre el pedido de Vigo, en torno a la renuncia de Ferrero, otro peronista admitió que «no hay un orden, ni una estrategia», acerca de pedir la dimisión de la legisladora que es parte del deloredismo. «No tenemos una coordinación con el tema. Entonces, salen y piden esto, ahora saltan algunos casos cercanos a Facundo y no podemos caer en un pedido de renuncias constante», agregó la fuente del peronismo.
Torres, además, es el presidente del PJ cordobés y uno de los que se convirtió en el vocero de la acusación en contra del radicalismo desde el pasado jueves cuando estalló el caso Ludueña, el hombre que militaba para el deloredismo y antes lo había hecho para Oscar Aguad.
Maristella Svampa es socióloga, investigadora del CONICET y escritora. Nacida en el Alto Valle de Río Negro, en la ciudad de Allen. Desde hace muchos años trabaja en cuestiones ligadas a movimientos sociales y problemáticas socio ambientales, no solo acá en Argentina, sino también en perspectivas comparativas con otros países de América Latina. Visitó la…
Cuando era chica usaba buzos de mis hermanos con jeans, me gustaba la amplitud y la comodidad que me daba ese tipo de prendas masculinas (?), mi mamá me sugería que use perlitas o argollitas porque tenía que mantener la coquetería ante la “falta de femeneidad” que tenía en la elección de mi vestimenta. Esa…
La decisión de Javier Milei de sancionar a todas las empresas que participen de la explotación petrolera alrededor de Malvinas amenaza con causar problemas en la explotación de Vaca Muerta y otros yacimientos de la Argentina continental, si es que el Presidente habló en serio en su mensaje por cadena nacional.
El Presidente y su canciller, Pablo Quirno, anunciaron que las sanciones alcanzarán a accionistas, directivos y proveedores, sin importar su nacionalidad. Si cumple con ese criterio, Argentina deberá cerrarles la puerta a compañías que también necesita para desarrollar Vaca Muerta y su propio offshore.
Quirno incluso festejó este sábado que Halliburton anunciara que iba a respetar la decisión de Milei y no operaría en Malvinas. El detalle es que esa empresa -una de las más grandes en servicios petroleros- no opera en Malvinas. Es decir, no está alcanzada por las sanciones. No sucede lo mismo con otras corporaciones globales de la industria.
Declaración de Halliburton, la 2da empresa de servicios petroleros más grande del mundo sobre las Islas Malvinas%uD83C%uDDE6%uD83C%uDDF7%uD83C%uDDE6%uD83C%uDDF7%uD83C%uDDE6%uD83C%uDDF7%uD83D%uDC47%uD83C%uDFFC%uD83D%uDC47%uD83C%uDFFC%uD83D%uDC47%uD83C%uDFFC pic.twitter.com/bLOBVjIgFZ
El caso más evidente es Noble Corporation, uno de los gigantes mundiales de la perforación offshore. Un reporte internacional del mercado de plataformas identifica al semisumergible Noble Endeavor con un contrato para una campaña de once pozos en Sudamérica a partir de fines de 2026 que lo ubica en el yacimiento Sea Lion de las Malvinas. La cantidad coincide exactamente con los once pozos previstos para la primera etapa del proyecto. La petrolera israelí Navitas confirmó que el contrato de la plataforma está firmado, aunque mantiene bajo reserva el nombre del proveedor.
El problema es que Noble trabaja para la Argentina. TotalEnergies contrató a la compañía para perforar el yacimiento Fénix frente a Tierra del Fuego. Noble llevó la plataforma Noble Regina Allen hasta la Cuenca Austral para perforar los tres pozos horizontales del desarrollo.
La misma compañía especializada que Argentina necesita para perforar frente a Tierra del Fuego aparece ahora en la maquinaria que permitirá producir petróleo alrededor de Malvinas. Ese es el dilema que se esconde detrás del anuncio. El petróleo offshore funciona con un reducido club mundial de empresas capaces de perforar a cientos de metros de profundidad, operar barcos de producción, construir instalaciones submarinas, asegurar una plataforma o conseguir miles de millones de dólares para financiar un desarrollo. No hay demasiados reemplazos disponibles.
Si Milei cumple con el anuncio que hizo por cadena nacional, debería sancionar a Noble Corporation que aparece como la firma que provee las plataformas para sacar el petróleo de Malvinas. Esta firma es también la que extrae gas en el proyecto Fenix, frente a Tierra del Fuego. El Gobierno debería cancelarle ese permiso.
Otro nombre directamente involucrado es Bluewater Energy Services. Navitas contrató a la compañía para aportar el Aoka Mizu, el FPSO sobre el que descansará Sea Lion. El Aoka Mizu es prácticamente una refinería flotante. Recibirá el petróleo de los pozos submarinos, separará los fluidos, procesará y almacenará el crudo y permitirá cargarlo sobre los tanqueros que después lo llevarán al mercado internacional. Sin Aoka Mizu no hay Sea Lion.
La reconversión del barco ya suma más compañías a la lista. ICE Marine Design Group fue contratada para realizar trabajos de ingeniería sobre el casco. También aparecen proveedores vinculados a la enorme red de equipos que debe instalarse para conectar once pozos submarinos con una planta industrial que flota en medio del Atlántico Sur.
El CEO de Noble Corporation, Robert Eifler junto al vicepresidente de TotalEnergies, Thomas Gautherot.
La telaraña llega rápidamente al sistema financiero. Macquarie Bank aparece directamente vinculado a la estructura de Sea Lion. La sociedad británica mediante la cual Navitas desarrolla el proyecto constituyó en diciembre de 2025 una garantía sobre sus activos a favor del banco australiano, en los mismos días en que el proyecto cerró su financiamiento. Sea Lion consiguió alrededor de 1.000 millones de dólares de deuda senior, divididos en unos 650 millones para Navitas y 350 millones para Rockhopper. Macquarie no es solamente un banco. Es uno de los grandes jugadores mundiales en financiamiento de petróleo y gas.
Por el lado de Rockhopper aparecen Canaccord Genuity y Peel Hunt. Las dos firmas son brokers de la petrolera británica y participaron de sus operaciones de capital. Canaccord funciona además como asesor de Rockhopper en el mercado de deuda de Londres.
Otro engranaje es Netherland, Sewell & Associates, NSAI, una de las grandes consultoras internacionales de reservas. NSAI evaluó los recursos de Sea Lion para Navitas y realizó una nueva certificación para Rockhopper. Sobre esos informes se construyó la operación y la búsqueda de financiamiento que la hizo posible.
La consultora NSAI fue la que certificó las reservas del yacimiento Sea Lion de Malvinas, lo que permitió financiar la operación. Esa consultora trabajó con YPF en yacimientos de Neuquén y Mendoza. Las nuevas sanciones de Milei deberían prohibirle operar en la Argentina.
NSAI no es ajena al petróleo argentino. La consultora trabajó en evaluaciones de reservas de YPF en las cuencas Neuquina y Cuyana y mantiene vínculos con el ecosistema petrolero local. Este año representantes de la compañía participaron en Buenos Aires de actividades técnicas vinculadas a la evaluación de reservas, algunas realizadas en la torre de YPF.
La lista puede crecer mucho más. Ese es el problema para las sanciones. El mercado mundial de servicios petroleros está concentrado en gigantes como SLB, Halliburton, Baker Hughes y Weatherford. Para instalaciones submarinas, el club vuelve a achicarse alrededor de empresas como TechnipFMC, Subsea7 y Saipem.
SLB, Halliburton, Baker Hughes y Weatherford, al mismo tiempo, forman parte del engranaje cotidiano de Vaca Muerta. La Argentina necesita sus equipos, tecnología y servicios para aumentar la velocidad de perforación y fractura que requiere el salto exportador que proyecta Milei.
Richard Talley, CEO de la consultora especializada en reservas NSAI.
Pero el cuello de botella es aún más delicado en los seguros. Ninguna plataforma offshore, buque licuefactor, refinería flotante o campaña de perforación de esta magnitud puede operar sin cobertura.
El nombre del broker que estructuró el programa y la nómina de aseguradoras y reaseguradoras que tomaron el riesgo de garantizar la operación en el mar que circunda las Malvinas no fueron revelados. Es uno de los secretos más importantes de la estructura de Sea Lion. El problema es que ese mercado también está concentrado. Marsh, Aon y WTW están entre los pocos grandes brokers capaces de estructurar coberturas energéticas internacionales de semejante escala. Los tres operan en Argentina.
Sea Lion necesita además traders capaces de comprar cargamentos, conseguir barcos, financiar inventarios y colocar los barriles entre las refinerías internacionales. Otra vez aparecen pocos nombres: Vitol, Trafigura, Gunvor, Glencore y Macquarie, además de las grandes mesas comerciales de Shell, BP, Chevron y TotalEnergies.
Varias ya están profundamente conectadas con Argentina. Trafigura construyó una posición importante como compradora de crudo Medanito y desarrolló infraestructura petrolera en Bahía Blanca. Vitol también compra petróleo producido en Argentina.
El nombre del broker que estructuró el programa y la nómina de aseguradoras que tomaron el riesgo de garantizar la operación en el mar que circunda las Malvinas no fueron revelados. Es uno de los secretos más importantes de Sea Lion. El problema es que ese mercado está concentrado. Marsh, Aon y WTW están entre los pocos brokers capaces de estructurar coberturas energéticas internacionales de semejante escala. Los tres operan en Argentina.
La contradicción se vuelve todavía más visible con las petroleras. TotalEnergies, que contrató a Noble para Fénix, es uno de los grandes productores de gas de Argentina.
La presencia británica en la cadena argentina, por tanto, está lejos de limitarse a alguna empresa marginal, forma parte d ela trama densa del negocio petrolero. Buena parte del mercado internacional de seguros, financiamiento, servicios marítimos y trading que necesita la expansión petrolera argentina tiene una fuerte conexión con Londres. Por eso la tensión que el giro malvinera causó con el ministro Toto Caputo, como reveló LPO.
La amenaza anunciada por Milei consiste precisamente en utilizar el mercado argentino como arma: una compañía que contribuya a producir petróleo alrededor de Malvinas puede quedar impedida de trabajar en el territorio continental.
Pero lo curioso es que en el mercado petrolero nadie cree que las sanciones anunciadas avancen en serio, por el impacto que causaría en uno de los pocos sectores que funcionan en la economía argentina. «Va a quedar en nada», afirmó a LPO el ejecutivo de una firma importante del sector.
El CEO de Transfigura, Richard Holtum.
La potencia del castigo depende de que Argentina esté realmente dispuesta a prescindir de jugadores claves para su propio desarrollo petrolero. Ahí está el efecto búmeran que deberá administrar el Gobierno.
Para intentar aislar Sea Lion, Milei necesita amenazar a compañías que le dan financiamiento, tecnología, perforación, seguros y mercado. Pero el gobierno libertario quiere acelerar Vaca Muerta y avanzar sobre su propio offshore. Para conseguirlo necesita exactamente a ese mismo puñado de empresas que ahora debería sancionar.
En el mercado petrolero nadie cree que las sanciones anunciadas por Milei avancen en serio, por el impacto que causaría en uno de los pocos sectores que funcionan en la economía argentina. «Va a quedar en nada», afirmó a LPO el ejecutivo de una firma importante del sector.
Sea Lion ya dejó atrás la etapa de las promesas. Navitas Petroleum, de Israel, controla el 65% y la británica Rockhopper Exploration conserva el 35%. Las compañías tomaron la decisión final de inversión y proyectan unos 2.100 millones de dólares para la primera etapa. Frenar esa operación no será sencillo, como dejaron en claro este viernes ambas petroleras, con un comunicado que ninguneó sin piedad el anuncio de Milei.
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