El Instituto Crecer, hace años cuenta con un gran equipo de trabajo, que a cargo de su directora, Miriam Troncozo, apuesta a brindar herramientas para el acceso al mercado del trabajo.
Dichas capacitaciones, están destinadas a personas en situación de vulnerabilidad y son de vital importancia para quienes quieran y necesiten insertarse en el mundo laboral.
Las egresadas, en su gran mayoría, accedieron gracias al convenio firmado entre el Área de mujer y diversidad y el Instituto, donde se acordaron becas al 50% y al 100%.
En el acto, además de familiares y amigos, estuvieron presentes, la Legisladora Provincial, Marcela Ávila, la Secretaria de Desarrollo Social, Luisa Ibarra, y la Responsable del Área Mujer y Diversidad, Fabyola Parra.
El municipio de Villa Regina lanzó la iniciativa “Regina Libre de Pirotecnia” acompañado del hashtag #YoMeSumo. Desde #LaTapa nos unimos a la iniciativa para lograr tener una ciudad sin pirotecnia, respetando a todo aquel al que los fuegos de artificio le generen algún tipo de trastorno. Celebramos que desde el 2012 esté vigente la ordenanza…
En tiempos de crisis económica el argentino sabe buscar opciones que colaboren con el cuidado de la economía intrafamiliar. Los vaivenes económicos a lo largo de la historia del país conformaron al sujeto argentino como un eximio buscador de variables que colaboren con el ineludible ajuste doméstico que lo lleve a llegar a fin de…
Ignacio Fidanza analizó junto a Rolando Graña la estrategia de Karina Milei, que bajó línea entre los libertarios para que los candidatos locales dejen de tensionar con los gobernadores. «Karina pidió que no jodan a los gobernadores y está bajando candidatos libertarios», dijo el directo de LPO en GPS.
«Fue un balde de agua fría. Estas declaraciones, esta bajada de línea de Karina Milei y lo que está pasando es que prácticamente ya casi no hay en la cancha ningún candidato de verdad a gobernador de la Libertad Avanza», explicó Fidanza sobre la orden de Karina, que pidió «dejar de joder» a los gobernadores.
Los mandatarios provinciales son clave para el gobierno y depende de ellos para sancionar leyes en el Congreso.
El oficialismo negocia para eliminar las Paso. Los aliados peronistas podrían apoyar esa iniciativa, pero a cambio piden que el gobierno les ponga candidatos de baja intensidad.
Karina en principio aceptó la demanda y eso provocó la bronca de los postulantes libertarios que se ilusionaban con ser candidatos a gobernadores en 2027. Además, cuestionan el plan para los próximos cuatro años en caso de que Javier Milei reelija.
«La discusión de los libertarios es ‘¿qué gobernabilidad estamos construyendo para el segundo mandato, porque si vamos a entregar todas las provincias y bueno, un pato rengo de presidente sin gobernadores implica un desgaste?'», dijo Fidanza.
En el marco de la campaña de forestación impulsada por la Dirección de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Municipalidad de Villa Regina, se comenzó con la distribución de las estacas de sauce llorón y de podos de rosas a juntas vecinales e instituciones de la ciudad. En la mañana de este jueves, el Secretario…
Luis Caputo replicó los datos de industria y construcción de abril con tono de festejo. El ministro subrayó que el indicador tendencia ciclo creció 0,1% en el caso del IPI manufacturero (industria) y 0,3% en el caso del ISAC (construcción), y que con eso acumularon cinco y seis meses consecutivos de variación positiva, respectivamente.
El ministro de Economía también destacó que en construcción hubo en marzo una suba de 2,5% interanual en los puestos registrados privados y de 14,5% en la superficie autorizada por permisos de edificación. Se trata de recortes e indicadores marginales que no refelan la estadística dura de los sectores.
En abril, el Índice de Producción Industrial manufacturero cayó 2,8% interanual, acumuló una baja de 2,4% en el primer cuatrimestre y retrocedió 2,1% contra marzo en la serie desestacionalizada. La construcción también cayó 2,8% interanual y se desplomó 4% mensual, aunque todavía conserva una suba acumulada de 2,1% en el primer cuatrimestre.
En la industria, doce de las dieciséis divisiones manufactureras tuvieron caídas interanuales. Maquinaria y equipo bajó 20,2%; industrias metálicas básicas, 11,2%; prendas de vestir, cuero y calzado, 15,9%; alimentos y bebidas, 2,4%; vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes, 10,7% y productos textiles, 22,2%, entre otras.
Las únicas ramas con signo positivo fueron sustancias y productos químicos, con una suba de 16,7%; productos de tabaco, con 6,5%; refinación de petróleo, coque y combustible nuclear, con 5,6%; y madera, papel, edición e impresión, con 4,1%. En químicos, además, pesa una base de comparación particular: en abril de 2025 el polo petroquímico de Bahía Blanca había sido afectado por las inundaciones y falta de suministro de gas natural.
El Indice de Producción Industrial manufacturero cayó 2,8% interanual, acumuló una baja de 2,4% en el primer cuatrimestre y retrocedió 2,1% contra marzo en la serie desestacionalizada. La construcción también cayó 2,8% interanual y se desplomó 4% mensual.
La estadística confirma lo que ya es una marca registrada del modelo de Milei, el bloque textil fue uno de los más golpeados con una caída del 22,2% interanual, pero la rama de maquinaria también encendió una alarma fuerte. Cayó 20,2% interanual, con maquinaria agropecuaria abajo 29,7% y aparatos de uso doméstico en baja de 26,9%. En el primer trimestre, las ventas nacionales de tractores cayeron 41,4% y las de cosechadoras, 6,2%.
La siderurgia también se desplomó con un caída del 19,3%, y el complejo automotor tampoco acompañó. Según ADEFA, las ventas a concesionarios de autos y utilitarios nacionales cayeron 50,6% interanual en abril. Las exportaciones de autos bajaron 34,7%, aunque las de utilitarios subieron 60,7%.
La construcción mostró un serrucho. El ISAC cayó 2,8% interanual y 4% mensual desestacionalizado. El empleo registrado de la construcción mostró una mejora, pero sobre una base todavía baja. En marzo hubo 384.157 puestos privados registrados, con una suba de 2,5% interanual y 1,6% acumulada en el primer trimestre. La superficie autorizada por permisos de edificación en 246 municipios llegó a 1.396.405 metros cuadrados, con una suba de 14,5% interanual. En el primer trimestre acumuló un alza de 4,5%.
La encuesta cualitativa del INDEC muestra un sector sin euforia. Entre las empresas dedicadas a obras privadas, 75,5% cree que la actividad no variará entre mayo y julio. Entre las empresas de obra pública, 60% no espera cambios y un 25,6% prevé una caída. Las privadas que esperan una baja mencionan como principales causas la caída de la actividad económica y los altos costos de construcción. En obra pública, pesan la caída de la actividad y los atrasos en la cadena de pagos.
En ese clima, Ricardo Arriazu dejó una definición que el Gobierno podría leer como respaldo, pero que también contiene una advertencia. En la Convención Anual de Camarco dijo que «los planetas están alineados para la Argentina». Pero enseguida marcó la paradoja: los sectores que crecen son oferentes de divisas y poco demandantes de empleo, como agro, minería y energía. En cambio, los sectores que caen son demandantes de divisas y de mano de obra: industria, construcción y comercio.
Sobran divisas y falta demanda de mano de obra. Los sectores que hoy crecen son oferentes de divisas y poco demandantes de mano de obra, como la agricultura, la minería y la energía. En cambio, los sectores que registraron caídas son demandantes tanto de divisas como de mano de obra. Ahí se ubican la industria y la construcción y el comercio.
Arriazu resumió la rareza de época con una frase filosa: «Sobran divisas y falta demanda de mano de obra». También advirtió que la construcción sigue alrededor de 30% por debajo de los niveles de mediados de 2023 y reclamó crédito para reactivar la actividad.
La lectura más dura aparece en el informe de I+D, la consultora Industria y Desarrollo de Diego Coatz. Coatz fue jefe de economía de la UIA y dejó la cámara en medio de diferencias con la línea de Martín Rappallini frente al gobierno. En el mundo fabril, su salida fue leída como una señal del malestar de una parte de la industria que no compra la postal oficial.
I+D sostuvo que la actividad industrial cayó fuerte en abril luego de la recuperación de marzo y que la producción está estancada con tendencia a la baja desde hace más de un año. Según la consultora, la industria está 5,7% por debajo del pico de febrero de 2025, el máximo del gobierno de Milei, y 15,1% debajo del pico histórico de la última década, registrado en noviembre de 2017. Además, empeoró su proyección para 2026: ahora espera una caída industrial de 1,9% anual.
El informe también advierte que los datos adelantados de mayo no muestran un rebote claro. Autos cae 20,9% interanual, cemento baja 1,5% y la venta de materiales para la construcción apenas repunta 1,5%. En abril, 11 de los 16 sectores retrocedieron contra marzo y 9 ramas están más de 33% por debajo de sus máximos de los últimos diez años.
I+D agrega otra capa al problema. Las exportaciones de manufacturas de origen industrial crecieron 43,3% interanual en abril, pero la mitad de esa suba se explicó por oro y carbonato de litio, dos productos de origen minero que entran en la estadística.
La consultora habla de un «efecto sándwich»: precios y demanda a la baja, costos al alza. Los precios industriales avanzaron 23,1% interanual en abril, sin contar refinación de petróleo, mientras el IPC general subió 32,4% y los servicios treparon 43,1%. En esa pinza quedan atrapadas la rentabilidad, la inversión y el empleo.
El dato social completa el cuadro: 51,8% de los industriales dice que su principal problema es la demanda interna insuficiente; sólo 3,3% espera aumentar personal en los próximos tres meses; 17,7% prevé reducir dotación; en el último año se perdieron 45.000 empleos industriales formales directos y 79.200 totales; cerraron 1.800 pymes industriales; y se pierden seis empleos industriales por hora.
El ministro Toto Caputo salió a mostrar que el Gobierno tiene cubiertos los próximos vencimientos de deuda, pero dejó una frase que abrió otra discusión. El ministro reconoció que el swap con Estados Unidos de USD 20 mil millones está supuestamente disponible, aunque no puede usarse de manera automática, ni ingresa en las reservas. Si la Argentina necesitara activarlo otra vez, habría que volver a negociar con Washington.
La definición apareció durante la conferencia de prensa en la que Caputo presentó el programa financiero del Gobierno. La puesta en escena buscó transmitir calma. Pero la explicación sobre el swap dejó una zona gris.
«El swap con Estados Unidos está disponible. Si se requiriera, por supuesto tendríamos que ir a, tendríamos que charlarlo nuevamente», dijo Caputo. La frase fue el dato político de la conferencia. Confirmó que la línea existe, pero también reconoció que su uso depende de una nueva conversación con el Tesoro norteamericano.
Después completó: «hay como una especie de creencia que porque el año que viene es un año electoral, algo va a pasar. Nosotros, si bien nos preparamos para eso, no es el escenario base. De vuelta, nuestro trabajo es prepararnos para el peor escenario, y así lo hacemos».
Lo concreto es que para el mercado, el respaldo del Tesoro de Estados Unidos funcionaba como un prestamista de última instancia, comprometido a volcar la cantidad de dólares que sean necesarios para contener una corrida cambiaria, figura que se diluyó con las declaraciones del ministro.
El swap con Estados Unidos está disponible. Si se requiriera, por supuesto tendríamos que ir a, tendríamos que charlarlo nuevamente.
Caputo intentó desactivar la idea de que el año electoral pueda derivar en una crisis cambiaria o financiera. Pero al mismo tiempo reconoció que el Gobierno trabaja con un plan de emergencia. «Si uno mira las herramientas que vamos a tener el año que viene, son muchísimo más grandes y más amplias de las que tuvimos en el 2025», aseguró.
El ministro también ató la calma financiera a los fundamentos de la economía. «Pero la realidad es que creemos que estas reacciones obedecen también a los fundamentos económicos, o sea, no son casuales», afirmó. Luego agregó: «Y la economía va a seguir mejorando, la inflación va a seguir bajando, la economía va a seguir recuperando, y el escenario político se va a ir clarificando».
«Entonces, en ese escenario, la verdad, no creería que algo de eso va a pasar. Pero como dije, nos preparamos para que si eventualmente pase, no sea un, pues pasara, no sea un problema para los argentinos», cerró Caputo. La frase dejó expuesta la tensión del mensaje oficial. No espera una crisis, pero prepara un dique.
Lo cierto es que el swap con Estados Unidos nunca funcionó como una transferencia directa de dólares a las reservas. Al momento de la firma, no sumó un solo dólar a las brutas ni a las netas del Banco Central. Quedó asentado apenas como una «línea de liquidez vigente contractualmente» dentro de las notas marginales de los estados contables del BCRA.
El Tesoro de Estados Unidos también aclaró desde el inicio que no estaba transfiriendo dinero a la Argentina. Lo que habilitaba era un cupo disponible. Es decir, una línea que podía ser usada bajo determinadas condiciones. El Gobierno la presentó como un respaldo de gran volumen, pero en los papeles no engrosó la caja del Banco Central.
La operación también tuvo otra cara. Scott Bessent, el secretario del Tesoro norteamericano, la calificó públicamente como un negocio sumamente rentable para Estados Unidos. La describió como un «home run deal», un éxito total. No habló como un funcionario que había hecho asistencia financiera clásica. Habló como alguien que había cerrado una operación ganadora.
La estrategia que ejecutó el Tesoro de Estados Unidos mezcló auxilio geopolítico a Javier Milei con una jugada de mercado muy conocida en el mundo de los fondos de cobertura. Bessent viene de ese universo. Y la mecánica tuvo el ritmo de una apuesta financiera: entrar cuando el activo está castigado, cobrar tasa y salir cuando el precio mejora.
El primer movimiento fue comprar pesos baratos. Durante la corrida cambiaria previa a las elecciones legislativas de octubre de 2025, el Tesoro norteamericano volcó dólares del tramo activado, unos 2.500 millones, para comprar pesos argentinos en plena devaluación. Esa intervención ayudó a frenar la escalada del dólar libre y le dio aire político al Gobierno en un momento crítico.
El segundo movimiento fue hacer tasa. Los pesos adquiridos por Estados Unidos no quedaron quietos. Fueron colocados de inmediato en instrumentos financieros remunerados del propio Banco Central, con tasas muy elevadas, cercanas al 4 por ciento mensual en ese momento. Según balances oficiales posteriores del BCRA, la Argentina terminó pagándole al Tesoro norteamericano más de 17 millones de dólares netos sólo en concepto de intereses por el trimestre que duró la operación.
El tercer movimiento fue la salida con ganancia. En enero de 2026, ya con el mercado cambiario estabilizado después de las elecciones, el Gobierno argentino recompró la totalidad de esos pesos y le devolvió los dólares a Washington. Estados Unidos se desprendió de los pesos a un valor conveniente y cerró su posición con decenas de millones de dólares en ganancias líquidas.
El resultado fue nítido. Washington no se quedó con un solo peso argentino en su cartera. Cobró intereses. Recuperó los dólares. Y además obtuvo una ganancia financiera sobre la operación. Para Estados Unidos fue una jugada redonda. Para la Argentina, fue una asistencia con un costo significativo.
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