Este fin de semana, la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Villa Regina puso en marcha el ciclo ‘Domingos de Plaza’ para que los vecinos puedan disfrutar de distintas expresiones de la mano de artistas reginenses.
Rey David, Alicia Triviño y Zule Vega animaron la primera entrega en la Plaza de los Próceres.
El área de Cultura a cargo de Silvia Alvarado agradece a los músicos por su participación y a quienes se acercaron por respetar los protocolos establecidos.
El Intendente Marcelo Orazi encabezó esta mañana una reunión de gabinete en la que participaron sus cinco secretarios: Guillermo Carricavur de Gobierno, Ariel Oliveros de Coordinación, Luisa Ibarra de Desarrollo Social, Francisco Lucero de Obras y Servicios y Mirta Sánchez de Economía y Finanzas. En el encuentro se analizaron las distintas gestiones desarrolladas durante la…
Sebastián Pareja afirmó que La Libertad Avanza tiene como objetivo eliminar el Senado bonaerense para convertir a la Legislatura de la provincia en unicameral. «Estamos cansados de sostener bancas y contratos políticos mientras el Estado provincial abandona sus funciones esenciales», dijo el diputado que cuenta en la Legislatura con 10 senadores y 20 diputados.
Pareja retoma una versión periodística publicada el fin de semana que afirmó que el peronismo en la provincia trabaja en un proyecto para ampliar la cantidad de senadores y diputados bonaerenses.
«Mientras colapsan la salud, la educación y la seguridad, al kirchnerismo no se le ocurre mejor idea que proponer un aumento de la cantidad de legisladores en ambas cámaras», dijo en un posteo publicado en las redes.
Esos trascendidos fueron negados de manera enfática tanto por los bloques de Fuerza Patria como desde el gobierno de Axel Kicillof.
La propuesta de Pareja tiene el tono y la impronta libertaria. Sin embargo, es un tema que se discute hace varios años en la provincia. Unas 15 provincias más la Ciudad de Buenos Aires cuentan con sistema unicameral. Incluso varias provincias pasaron de un sistema bicameral a un cámara única. Córdoba y Tucumán son dos ejemplos.
El problema para avanzar con la iniciativa es que se requieren consensos, algo en que ni el peronismo ni los libertarios están dispuestos a trabajar. La actividad legislativa tanto en el Senado como Diputados es mínima producto de la falta de acuerdos y de las internas en los bloques mayoritarios: Fuerza Patria y La Libertad Avanza.
Para pasar a una Legislatura unicameral hace falta una reforma de la Constitución bonaerense. Eso se puede lograr de dos maneras: una convención constituyente o un proyecto de ley aprobado por dos tercios refrendado por los bonaerenses en una consulta popular.
Uno de los proyectos ingresados en los últimos meses fue redactado por el diputado de Bahía Blanca, Héctor Gay. En el texto propone la creación de una Convención Reformadora que trabajará durante 120 días reordenar, correlacionar, y enumerar el articulado de la Constitución bonaerense para convertir a la Legislatura en unicameral.
El municipio reginense, con Carolina Cailly como representante legal, presentó una medida cautelar ante el juzgado civil N°21 donde se solicitó el cese de la demolición de la chimenea Fioravantti, el recurso fue aceptado por la jueza Paola Santarelli, pero el trabajo realizado sobre las bases de la construcción ya no puede retrotraerse. Si bien…
Ante la falta de apetito inversor, YPF Luz y la empresa de energía renovable Genneia decidieron postergar su salida a Wall Street. No se trata solamente de una operación que quedó en el camino. La pregunta que circula entre bancos y empresas es si se terminó el interés de la bolsa de Nueva York por financiar empresas y provincias argentinas, que aportó una cantidad importante de dólares al actual modelo económico.
Voceros de ambas compañías lo desvincularon de la suba del riesgo país y afirmaron a LPO que la decisión de postergar las IPO obedece a razones del «mercado internacional».
Genneia había presentado ante la Securities and Exchange Commission (SEC) la documentación para realizar una oferta pública inicial (IPO) y solicitó cotizar simultáneamente en Nueva York y Buenos Aires bajo el símbolo GENN. JP Morgan avanzó incluso con el registro de los ADS. De concretarse, habría sido la primera salida a Bolsa de una compañía argentina en Estados Unidos desde 2019. La empresa llegaba con ventas por USD 376,8 millones, una ganancia neta de USD 97,2 millones y un EBITDA ajustado de USD 286,5 millones en los doce meses terminados en marzo.
Pero según confirmaron a LPO fuentes de la empresa «los bancos asesores nos dijeron que era mejor esperar a septiembre u octubre» o cuando se encuentre apetito del mercado. «Genneia mantiene la decisión de sali al mercado, pero va a esperar el momento adecuado», agregaron las fuentes.
En efecto, esta semana Genneia comunicó a los inversores que no avanzará con la operación. El dato tiene un peso especial porque no se trata de una empresa cualquiera. Es la principal generadora renovable del país, con 2.009 MW de capacidad instalada, 1.646 MW renovables y el 98% de sus ingresos denominados en dólares. Es, en otras palabras, una de las niñas bonitas del sector estrella de la economía argentina. Si Genneia considera que no es el momento, la señal para los que vienen detrás es bastante menos amable.
Hasta hace pocas semanas el sector energético parecía tener una autopista financiera propia. El clima cambió. Durante la primera mitad de agosto, el riesgo país acumuló una suba cercana al 10% y volvió a moverse en la zona de los 480 puntos básicos, después de haber tocado 402 puntos a comienzos de julio. Son algunas decenas de puntos que cambian mucho. Encarecen el costo de fondeo de empresas y provincias y obligan a los inversores a exigir mayores rendimientos para asumir riesgo argentino.
Hasta ahora había ocurrido exactamente lo contrario. El primer semestre fue una fiesta de deuda corporativa. Las empresas argentinas emitieron obligaciones negociables por 9.632 millones en 169 series, un 8% más que durante el mismo período del año anterior. Más de la mitad fue absorbida por el negocio energético: 5.307 millones de dólares, equivalentes al 55% del total. YPF encabezó el ranking con 833 millones, seguida por Pampa con 700 millones, Edenor con 640 millones, Vista con 617 millones y Pluspetrol con 500 millones.
Esas cinco compañías concentraron el 62% del financiamiento energético. Pero la lista fue mucho más extensa. Pan American Energy colocó 375 millones de dólares en Nueva York. Tecpetrol levantó 750 millones; TGS, 500 millones; Genneia, 400 millones; CGC 300 millones; Oldelval 116 millones; Capex 71 millones.
También salieron a buscar dólares otros bancos, desarrolladoras inmobiliarias, agropecuarias, telefónicas y hasta empresas de maquinaria agrícola.
El cierre de la canilla de Wall Street sería un problema central para el programa económico. El modelo de Milei atravesó distintas estaciones, pero todas tuvieron un denominador común: necesitó una fuente extraordinaria de dólares cuando se agotaba la anterior.
Las provincias recorrieron el mismo camino. El ajuste de las transferencias nacionales y la paralización de la obra pública federal las empujaron a buscar financiamiento propio justo cuando la caída del riesgo país les abría nuevamente Wall Street.
Córdoba obtuvo USD 800 millones este año, después de haber colocado USD 725 millones en 2025. Santa Fe consiguió USD 800 millones al 8,1%; Chubut, USD 650 millones al 9,45%; la Ciudad de Buenos Aires, USD 600 millones al 7,8%; Neuquén, USD 500 millones; y Entre Ríos, USD 300 millones. Sólo esas operaciones movilizaron más de USD 3.600 millones durante 2026.
El presidente de YPF, Horacio Marin.
Esos dólares hicieron bastante más que financiar empresas y gobernadores. Una parte terminó abasteciendo el mercado cambiario. Las compañías y provincias emitían deuda, ingresaban las divisas y vendían los dólares necesarios para afrontar gastos y proyectos en pesos. El Banco Central encontraba así oferta adicional sin depender exclusivamente de la liquidación de exportaciones.
Por eso el eventual cierre de esa canilla sería un problema para el programa económico. El modelo de Milei atravesó distintas estaciones, pero todas tuvieron un denominador común: necesitó una fuente extraordinaria de dólares cuando se agotaba la anterior.
El primer año contó con el fuerte impulso exportador provocado por la devaluación inicial, la mas grande de la historia económica argentina. Después llegaron los dólares del blanqueo. Más tarde aparecieron el FMI, los organismos multilaterales, los repos y en el 2025 el respaldo financiero del Tesoro estadounidense.
Durante 2026 se sumaron dos motores. Por un lado, exportaciones elevadas y una balanza energética favorecida no sólo por el crecimiento de Vaca Muerta sino por un precio internacional del petróleo extraordinario por la guerra en Medio Oriente.
Y por otro lado apareció la deuda. Empresas y provincias aprovecharon la compresión del riesgo argentino y generaron un flujo financiero que complementó el comercial. El segundo trimestre muestra la magnitud del salto: las emisiones corporativas saltaron de USD 3.956 millones entre enero y marzo a 5.676 millones entre abril y junio, un aumento del 43%.
Ahora ambas canillas pierden presión al mismo tiempo. El petróleo dejó atrás los valores excepcionales, el ciclo de mayor liquidación agrícola quedó atrás y el aumento del riesgo país encarece las colocaciones privadas y subsoberanas.
Por eso, se entiende la urgencia de Luis Caputo por encontrar los dólares que están dentro del país pero fuera del circuito financiero, a los que intenta atraer con la ley de inocencia fiscal y la posibilidad de préstamos en dólares que anunció este jueves, ofreciendo a esos dólares del colchón una tasa en moneda dura si los bancarizan.
Pero el problema de fondo es que el programa necesita financiamiento en dólares para sostener el puente entre una fuente de divisas y la siguiente. Durante meses ese puente pareció ensancharse. Las empresas emitían, las provincias emitían, Vaca Muerta exportaba y el riesgo país bajaba. La interrupción de la salida de Genneia plantea la pregunta: qué ocurre si Wall Street decide esperar a ver que pasa con la reelección de Milei.
La decisión del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva de retirar a su embajador en Buenos Aires marca un hecho sin precedentes en cuatro décadas de democracia. La escalada llega después de una nueva serie de agravios públicos de Milei contra el presidente brasileño y vuelve a poner en discusión el costo político, económico y comercial de una diplomacia basada en la confrontación permanente.
Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI
La relación entre Argentina y Brasil acaba de ingresar en uno de sus momentos más delicados desde el retorno de la democracia. El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva decidió retirar a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, y reducir la representación diplomática al nivel de encargado de negocios, una señal política de enorme gravedad que en la práctica implica congelar el vínculo institucional entre las dos principales economías de Sudamérica mientras persistan las agresiones de Milei. La medida fue comunicada oficialmente por el Palacio de Itamaraty luego de una nueva escalada verbal protagonizada por el mandatario argentino, quien durante el fin de semana volvió a descalificar públicamente a Lula con insultos personales y cuestionamientos políticos.
La decisión brasileña constituye mucho más que un gesto protocolar. Desde la reconstrucción democrática iniciada en los años ochenta, Argentina y Brasil construyeron una política de Estado basada en la cooperación estratégica, la integración económica y la consolidación del Mercosur como herramienta de desarrollo regional. Gobiernos de distintos signos políticos mantuvieron ese principio incluso en momentos de profundas diferencias ideológicas. Carlos Menem convivió con Fernando Henrique Cardoso; Néstor Kirchner y Cristina Fernández fortalecieron la alianza con Lula; Mauricio Macri preservó los canales institucionales con Michel Temer y posteriormente con Jair Bolsonaro. Nunca antes un conflicto estrictamente político había derivado en una degradación formal de la representación diplomática de semejante magnitud.
La explicación ofrecida por Brasil fue contundente. Desde Itamaraty señalaron que las reiteradas agresiones personales de Milei contra Lula, sumadas a los cuestionamientos dirigidos contra instituciones brasileñas, tornaron imposible mantener la normalidad diplomática. La decisión implica que el embajador Bitelli no regresará a Buenos Aires mientras persista el actual escenario político, dejando la representación brasileña en manos de un funcionario de menor rango, una figura utilizada habitualmente cuando las relaciones atraviesan una crisis seria pero sin llegar a la ruptura formal.
La respuesta del Gobierno argentino no modificó el tono del conflicto. La Cancillería calificó la decisión brasileña como «unilateral» y sostuvo que responde a motivaciones «ideológicas», aunque evitó hacer cualquier referencia a las expresiones utilizadas por Milei contra Lula. El comunicado oficial volvió a responsabilizar exclusivamente al gobierno brasileño por el deterioro del vínculo, una postura que profundiza la distancia entre ambas administraciones y reduce aún más las posibilidades de una recomposición inmediata.
Detrás del conflicto diplomático aparece un dato imposible de ignorar: Brasil es el principal socio comercial de la Argentina, el principal destino de las exportaciones industriales nacionales y un actor determinante para sectores como la industria automotriz, la maquinaria agrícola, la energía, la producción metalúrgica y numerosos complejos manufactureros. Cada deterioro político termina generando incertidumbre entre empresas, inversores y exportadores que dependen de un flujo comercial construido durante décadas. Si bien la decisión brasileña no implica por ahora restricciones económicas, el mensaje político introduce un factor adicional de inestabilidad para un país que atraviesa una profunda recesión, dificultades para generar divisas y una creciente dependencia del financiamiento externo.
La crisis también representa un golpe para el Mercosur. Mientras el bloque intenta redefinir su papel frente a un escenario internacional cada vez más competitivo, la confrontación entre Buenos Aires y Brasilia debilita la capacidad de negociación regional y erosiona uno de los pilares históricos del proceso de integración sudamericano. No se trata únicamente de una diferencia entre presidentes, sino de un conflicto que afecta el funcionamiento de instituciones, mecanismos de coordinación y agendas comunes desarrolladas durante décadas.
Desde la llegada de Milei al poder, la política exterior argentina abandonó la tradicional búsqueda de consensos regionales para privilegiar los alineamientos ideológicos. Los enfrentamientos con gobiernos latinoamericanos, las tensiones con organismos multilaterales y la identificación casi exclusiva con determinados liderazgos internacionales fueron modificando el perfil diplomático argentino. La relación con Brasil constituye probablemente el ejemplo más evidente de esa transformación: un vínculo históricamente considerado estratégico quedó subordinado a la confrontación política y a declaraciones públicas que, finalmente, terminaron produciendo consecuencias institucionales concretas.
Contenido simbólico
La decisión de Lula adquiere además un fuerte contenido simbólico. Brasil eligió responder mediante los mecanismos tradicionales de la diplomacia, evitando una ruptura total pero dejando en claro que considera inaceptables los ataques reiterados del presidente argentino. En términos internacionales, retirar a un embajador constituye una de las sanciones políticas más severas antes de la ruptura de relaciones, y suele reservarse para situaciones excepcionales.
Mientras tanto, Argentina enfrenta un escenario complejo. La crisis se produce en momentos en que el Gobierno necesita recuperar inversiones, fortalecer el comercio exterior y mejorar su inserción internacional. Sin embargo, la política exterior vuelve a convertirse en un frente de conflicto que suma incertidumbre a una economía ya golpeada por la caída del consumo, el deterioro industrial y la fragilidad financiera. El episodio deja una pregunta abierta sobre los costos que puede tener para el país una estrategia diplomática basada más en la confrontación personal que en la defensa pragmática de los intereses nacionales.
Llegamos al refugio canino APAN (asociación protectora de animales), cuando las colaboradoras ya habían terminada con la jornada de trabajo. Estaban en el refugio desde las 6:30 am, principalmente en verano se intenta ir bien temprano ya que durante la tarde el calor es sofocante, la atención para los refugiados es de lunes a lunes,…
Difunde esta nota
Deja una respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.