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‘Coloreando mi ciudad’ en las 201 Viviendas

La Dirección de Turismo de la Municipalidad de Villa Regina informa que este jueves 25 la actividad denominada ‘Coloreando mi ciudad’ se desarrollará en el barrio 201 Viviendas.

Para ello se convoca a niños y niñas de entre 8 y 12 años a participar para disfrutar de una mañana llena de aprendizajes, dibujos y colores. El punto de encuentro será la Plaza del Comahue a las 10 horas.

La actividad es gratuita y para más información o consultas, los interesados pueden comunicarse al 2984904350.

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  • Ucrania: una paz que avanza a la fuerza

     

    En menos de 72 horas, la relación transatlántica cambió de naturaleza y todo parece indicar que los ucranianos han perdido la guerra. El 12 de febrero de 2025, el flamante secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, dio inicio a las negociaciones de paz en Ucrania. Ya desde un comienzo cedió ante las dos principales exigencias de Moscú: la no adhesión de Kiev a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la ratificación de las “nuevas realidades territoriales”, es decir, la anexión de cuatro regiones ucranianas a Rusia, así como también de Crimea. Al día siguiente, tras una larga conversación telefónica con Vladimir Putin, el presidente Donald Trump anunció su intención de reunirse con su par ruso en Arabia Saudita –sin los ucranianos ni los europeos– y expresó su deseo de que pronto se organicen elecciones en Ucrania. Finalmente, el 14 de febrero, en un discurso pronunciado en una conferencia en Munich, el vicepresidente estadounidense, más que abordar la cuestión ucraniana, reprochó a los dirigentes europeos el hecho de que deshonraran las aspiraciones de sus propios pueblos restringiendo la libertad de expresión en las redes sociales o anulando las elecciones en Rumania por supuestas injerencias rusas (1).

    Semanas antes, Trump había lanzado una ofensiva comercial al aumentar los aranceles a las importaciones de Canadá, México y la Unión Europea, y también había expresado sus intenciones anexionistas sobre Groenlandia (2). Sin embargo, de ahora en adelante, ya no se trata tan sólo de manipular a sus “aliados” para que compren más armas o para equilibrar la balanza comercial. Al declarar que Estados Unidos no les concedería garantías de seguridad ni a Ucrania ni a las tropas europeas que pudieran desplegarse para hacer cumplir un eventual alto el fuego, Trump inevitablemente sembró dudas sobre la solidaridad estadounidense en caso de un ataque al territorio de un miembro de la OTAN. Sin su contrapartida de seguridad, el vínculo transatlántico se parecería más bien a una completa relación de dependencia.

    No obstante, desde 2022, Estados Unidos ha “invertido” un promedio de 35.300 millones de dólares por año en Ucrania (3). Mucho más que los 3.000 a 5.000 millones de dólares que Washington destinó cada año a Israel antes del ataque del 7 de octubre de 2023 y el equivalente a casi la mitad de los gastos militares anuales para Afganistán entre 2001 y 2019 –un esfuerzo para financiar una ocupación militar y operaciones directas–. El nivel de apoyo a Ucrania se sitúa, por lo tanto, en algún punto intermedio entre la ayuda brindada a un aliado histórico en Medio Oriente y el compromiso de una intervención directa en el campo de batalla en su propio nombre. Pero a Trump poco le importa todo eso: la guerra en Ucrania no es la de Estados Unidos, sino la de su antiguo rival Joseph Biden…

    Errores de cálculo

    Evidentemente, la magnitud de la ayuda occidental llevó a Kiev a cometer un error y la alentó a rechazar la negociación. En la primavera boreal de 2022, incluso antes de que Occidente le proporcionara su apoyo militar, la resistencia ucraniana podía enorgullecerse de haber frustrado la operación de cambio de régimen fomentada por el Kremlin y de haber minimizado las pérdidas territoriales. Después de cuatro semanas de combates, los beligerantes estaban cerca de llegar a un acuerdo. En Estambul, Kiev aceptó un estatus de neutralidad –es decir, renunció a adherirse a la Alianza Atlántica– y confirmó su intención de no dotarse de armas nucleares. A cambio, buscaba conseguir la retirada voluntaria de Moscú de los territorios que había ocupado desde el 24 de febrero. Sin embargo, Kiev necesitaba garantía de seguridad por parte de los líderes occidentales, quienes se la negaron. Boris Johnson se convirtió en el portavoz de la posición occidental durante una visita a la calle Bankova, sede de la Presidencia ucraniana. El Primer Ministro británico afirmó que nunca firmaría un acuerdo con Putin. Por eso, lo que ofrecían no eran garantías, sino armas (4).

    Europa deberá pagar la reconstrucción de Ucrania y, al mismo tiempo, afrontar los costos de su seguridad.

    Por un tiempo fue posible creer que dicha apuesta resultaría exitosa. Tras una primera contraofensiva, en noviembre de 2022, Kiev recuperó la ciudad de Jersón, ubicada en la orilla derecha del río Dnieper. Se desató la euforia. La palabra “negociaciones” se volvió tabú. No alinearse con los objetivos ucranianos –es decir, recuperar por la fuerza las fronteras de 1991– equivalía a firmar un pacto con el diablo. Los grandes medios de comunicación occidentales respaldaron el decreto ucraniano de octubre de 2022 que prohibía las negociaciones con Putin, a quien buscaban llevar ante la justicia internacional por crímenes de guerra (5).

    Sin embargo, la segunda contraofensiva ucraniana de junio de 2023 resultó en una derrota. En los medios de prensa, los estadounidenses expresaron su descontento: Kiev habría escatimado demasiado sus hombres para privilegiar ataques tácticos dispersos a lo largo del frente en lugar de enviar soldados en masa a los campos de minas rusos con la esperanza de traspasar las defensas del adversario y cortar el puente terrestre entre Rusia y Crimea (6). Bajo la presión de Washington, Kiev redujo la edad de reclutamiento de 27 a 25 años en abril de 2024, pero en diciembre se negó a bajarla a los 18 años. Así, la apuesta hecha en base a las exhortaciones occidentales fracasó trágicamente. Tanto el costo humano –cientos de miles de muertos y heridos– como los sacrificios exigidos a la sociedad fueron en vano (7).

    Como lógica consecuencia, durante el mismo período, Rusia experimentó una suerte inversa. El inicio de su “operación militar especial” resultó un fiasco. Los servicios de inteligencia rusos sobrestimaron los apoyos con los que contarían tanto por parte de la población como dentro de las élites ucranianas. El Ejército se estancó en los barrios periféricos de la capital ucraniana y fracasó en su intento de tomar el control del país. El Kremlin decidió entonces concentrar su dispositivo militar en el Donbass y Crimea. Concebida inicialmente como una expedición relámpago, la guerra fue cambiando de escala y de naturaleza. La movilización forzada decretada en septiembre de 2022 provocó una ola de protestas y exilios.

    Atrapada en su propia guerra, Rusia agravó su situación en materia de seguridad. Su “operación militar especial” tenía como objetivo, por un lado, prevenir que Ucrania se rearmara –antes de que Kiev recuperara por la fuerza las regiones separatistas prorrusas– y, por otro lado, poner un freno a la expansión de la OTAN hacia el Este. No obstante, unos meses después del inicio del conflicto, Rusia enardeció el patriotismo de un adversario que recibía un flujo continuo de armas y que contaba con el respaldo de una Alianza Atlántica reforzada con dos nuevos miembros: Suecia y Finlandia, que limitan con la zona ártica, estratégica para Moscú. Los dirigentes europeos reforzaron los batallones enviados al flanco oriental de la alianza, incluida Francia, que hasta entonces se oponía a una presencia permanente. La fuerza de reacción rápida de la OTAN cuadruplicó su número de efectivos; también continuó la construcción de la nueva base antimisiles estadounidense en Polonia, en donde los norteamericanos elevaron su presencia militar a 10.000 soldados. Lejos de calmarse, en Rusia las preocupaciones respecto de la seguridad se intensificaron por no haber previsto la fuerza y la unidad de la reacción occidental. Empero, al apostar por la consolidación de sus defensas detrás del Dnieper, Rusia logró estabilizar el frente. Los avances territoriales, como la toma de Bajmut en mayo de 2023, se consiguieron a costa del sacrificio de numerosas tropas, en un país ya golpeado por su crisis demográfica.

    El Presidente estadounidense parece elevar a Rusia al rango de nueva aliada.

    Si bien Rusia mostró debilidades militares, la resiliencia de su economía resultó sorprendente. El Banco Central había acumulado suficientes reservas para asumir una confrontación financiera con Occidente. Logró sostener eficazmente el rublo y salvar su sistema bancario a pesar del congelamiento de sus activos en Europa y Estados Unidos. En cuanto a las sanciones energéticas, terminaron volviéndose en contra de los propios impulsores europeos: el aumento de los precios del gas compensó la pérdida de los volúmenes enviados al Viejo Continente, dando tiempo a Rusia para reorientar sus exportaciones de hidrocarburos hacia Asia (8). El fracaso de la estrategia de aislamiento se volvió evidente porque, si bien Moscú se vio obligada a recurrir a “Estados parias”, como Corea del Norte o Irán, para obtener armas o soldados, la realidad es que no le faltaron socios económicos interesados en sus descuentos energéticos. Los países que forman el núcleo del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) vieron con preocupación la ofensiva punitiva financiera de Washington contra uno de sus miembros y profundizaron de forma preventiva su cooperación para reducir el uso del dólar en sus intercambios. En 2024, BRICS acogió a cinco miembros nuevos, entre los que destacan los Emiratos Árabes Unidos, un actor clave en las nuevas rutas del petróleo ruso (véase el artículo de págs. 12-14).

    ¿Acercamiento al hermano menor?

    Al elegir negociar cara a cara con Moscú, Trump le ofrece una vía de escape al Kremlin. El Presidente estadounidense parece elevar a Rusia al rango de nueva aliada. Las concesiones, por ahora sólo verbales, resultan vertiginosas: reanudación de las negociaciones sobre el desarme, promesa de reincorporación al G7 y, a largo plazo, levantamiento de las sanciones. Aunque el Presidente estadounidense trate de morigerar estas promesas en las próximas semanas, la solidaridad transatlántica parece estar ya profundamente deteriorada.

    Estas declaraciones podrían cerrar la era geopolítica que comenzó en 1949. Tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos creó la Alianza Atlántica para imponer su influencia a la mitad de Europa, mientras que la otra mitad se alineaba primero con el bloque soviético y luego se unía al Pacto de Varsovia en 1955. Sin embargo, a fines de la década de 1980, el último líder soviético, Mijail Gorbachov, al frente de un país agotado por la carrera armamentista, se comprometió con una serie de concesiones unilaterales y desordenadas: aceptó la reunificación de Alemania y su adhesión a la OTAN sin obtener garantías escritas sobre la no expansión de la alianza occidental en Europa del Este. De este modo, el antiguo instrumento de seguridad sobrevivió a la Guerra Fría, y la Unión Europea, al expandirse, permaneció firmemente vinculada a Washington. Aunque en 1989 y 1990 se llegó a considerar por un momento la posibilidad de implementar un nuevo sistema de seguridad, no surgió ninguno alternativo tras la disolución de la URSS en 1991. Si bien el conflicto ruso-ucraniano tiene en parte su origen en esta oportunidad perdida, su resolución negociada está provocando una reconciliación ruso-estadounidense a espaldas de Europa.

    En Munich, el vicepresidente James David Vance incluso señaló una nueva dirección estratégica de Estados Unidos: “A Putin no le interesa ser el hermano menor en una coalición con China” (9). ¿Se trata del regreso a la estrategia de triangulación que había puesto en marcha el presidente estadounidense Richard Nixon en 1971 al acercarse al “hermano menor” (en ese entonces, China) para aislar mejor al enemigo principal (la URSS)? Si este es el “plan”, Trump tendrá dificultades para romper el eje Rusia-China. Pekín, si bien se molestó por el hecho consumado de la invasión rusa y le ha reprochado a Moscú su abuso de la amenaza nuclear, no le ha retirado su apoyo. China suministra de manera discreta tecnologías necesarias para el complejo militar-industrial ruso, al mismo tiempo que profundiza su cooperación militar con Moscú. Aunque desequilibrada, esta relación se basa en una fuerte frustración compartida respecto de un orden internacional dominado por Estados Unidos desde el final de la Guerra Fría.

    ¿Y Europa?… Europa se encuentra en la peor situación posible: ya debilitada por la crisis energética que ella misma provocó al renunciar –a petición de Washington– al gas ruso barato y pronto golpeada también por la guerra comercial decretada por la Casa Blanca, ahora se ve obligada a gestionar en soledad las consecuencias del revés occidental en Ucrania. Mientras la confrontación con Rusia alcanza un nivel incandescente y sus arsenales se han vaciado en favor de Kiev, Europa se prepara para aumentar de forma urgente su gasto militar, lo que implica comprar armamento estadounidense. Washington le exigía un “reparto de la carga” de la financiación de la alianza. Ahora la carga es doble: pagar la reconstrucción de Ucrania (que, a esta altura, Rusia deja de buena gana en manos de la Unión Europea) y, al mismo tiempo, asumir su propia seguridad. El gasto parece simplemente inasumible para los presupuestos europeos y augura nuevas divisiones.

    1. Benoît Bréville, “Liquidación electoral”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, enero de 2025.
    2. Philippe Descamps, “Affoler la meute”, Le Monde diplomatique, París, febrero de 2025.
    3. “Ukraine support tracker”, Kiel Institute for the World, 2024.
    4. Samuel Charap y Sergueï Radchenko, “¿Podría haber terminado la guerra en Ucrania?”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, julio de 2024. Volodimir Zelensky se esfuerza en negar el papel que habría desempeñado así Johnson; véase también Shaun Walker, “Zelensky rejects claim Boris Johnson talked him out of 2022 peace deal”, The Guardian, Londres, 12 de febrero de 2025.
    5. Véase, por ejemplo, “Soutenir l’Ukraine pour assurer la paix”, Le Monde diplomatique, 10 de enero de 2023.
    6. Alex Horton y John Hudson, “US intelligence says Ukraine will fail to meet offensive’s key goal”, The Washington Post, 17 de agosto de 2023.
    7. Hélène Richard, “Ucrania, una sociedad dividida por la guerra”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, noviembre de 2023.
    8. Hélène Richard, “Sanciones de doble filo”, Le Monde diplomatique, noviembre de 2022.
    9. Bojan Pancevski y Alexander Ward, “Vance wields threat of sanctions, military action to push Putin into Ukraine deal”, The Wall Street Journal, Nueva York, 14 de febrero de 2025.

     

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  • Mahiques dijo que no conoce a Tapia, pero tiempo atrás lo había reconocido

     

    Juan Bautista Mahiques le concedió este viernes una entrevista al diario La Nación para negar que estuviese trabajando en el blindaje judicial de Claudio «Chiqui» Tapia y Pablo Toviggino, tal como informó LPO. «Nadie vine a blindar a nadie», dijo el ministro de Justicia, pese a que se convirtió en el relevo de Mariano Cúneo Libarona por la recomendación de Martín Menem y Daniel «Tano» Angelici a Karina Milei.

    Durante el reportaje también negó su relación con los dirigentes del fútbol argentino, además de su vínculo con Tapia. «No conozco a Claudio Tapia, no tengo ningún tipo de injerencia ni relación ni absolutamente nada con la AFA», sostuvo.

    Sin embargo, el ministro dijo todo lo contrario apenas asumió y le brindó una nota al periodista Luis Majul en LN+. En esa ocasión, el conductor televisivo le hizo escuchar incluso una cerrada defensa de su persona que hizo Javier Milei, en el mismo canal: «Mahiques es una persona con mucha experiencia, con mucho trabajo en la función pública y como toda persona pública sufre operaciones donde lo acusan falsamente de tener vínculos con la AFA, lo cual es falso y no los tiene», dijo el Presidente.

    Después de compartir esa pieza ante la audiencia, Majul le preguntó a Mahiques: «¿Tiene o no tiene vínculos con la AFA?». «Vínculos, a qué nos referimos con vínculos. ¿Los conozco? Sí, los conozco. Conozco a muchos dirigentes del fútbol. Yo juré como fiscal general de la Ciudad de Buenos Aires e inmediatamente creé, entre otras fiscalías, la fiscalía especializada en eventos masivos. Esa fiscalía tenía que investigar la violencia en el fútbol. A partir de ahí, firmé convenios con todos los presidentes de todos los clubes de fútbol», respondió el ministro.

    Mahiques coloniza el fuero comercial para ayudar a Tapia y Toviggino

    Incisivo, Majul repreguntó: «¿No los conocía de antes ni a Tapia ni a Toviggino?». «Sí, los conocía de antes. Yo había estado en el Tribunal de Resolución de Disputas de la FIFA en 2016. Lo conocía a Tapia, me lo había cruzado socialmente. O sea, no soy ni de cerca amigo ni nada por el estilo», contestó Mahiques contradiciendo a Milei.

    Su reconocimiento sobre su incorporación al tribunal de la F

    IFA demuestra que al ministro le incomodaría la proximidad de la audiencia por la disputa por la competencia del juzgado de Campana, Adrián González Charvay, y el juez Marcelo Aguinsky, con asiento en Comodoro Py, por la causa de la mansión de Pilar. Ese litigio escaló hasta la Sala I de la Cámara de Casación, presidida por Diego Barroetaveña e integrada por Mariano Borinsky y Alejandro Slojar como subrogantes.

    No conozco a Claudio Tapia, no tengo ningún tipo de injerencia ni relación ni absolutamente nada con la AFA.

    Barroetaveña y Borinsky se pronunciaron a favor de abrir el recurso de queja de los defensores de los presuntos testaferros de Toviggino y deberán tomar testimonio el próximo 12 de agosto. Barroetaveña, además de ser el titular del máximo tribunal penal del país, integró el tribunal de Ética de la AFA, mientras que Borinsky, un magistrado tan apasionado por su vocación como por el fútbol, aceptó que la Casación debía tomar el caso aunque en otras ocasiones falló en sentido contrario.

    Tapia y Toviggino aspiran a que la causa tramite en la sede de Campana, donde estiman un tratamiento más benévolo. Mahiques, por su parte, se pasó los últimos meses negando que su padre, Carlos «Coco» Mahiques, hubiera festejado su 74° cumpleaños en la mansión de Pilar, cuya propiedad está bajo investigación.

    Contra la repentina asepsia de Mahiques, consta la autorización de la Comisión de Administración y Financiera del Consejo de la Magistratura, fechada el 21 de diciembre de 2017, para que pueda integrar el tribunal de Resolución de Disputas de la FIFA. El artículo 1° de aquel documento público, firmado por los consejeros Luis María Cabral, Ángel Rozas y Léonidas Moldes, dispensó al por entonces representante del Poder Ejecutivo en el Consejo de la «inhabilidad» prevista en el reglamento de la Justicia nacional.

    En rigor, el ministro asumió su cargo en marzo pasado con la misión de aplacar el avance judicial de las causas que atormentaban a Karina, como LIBRA, Andis y Adorni. Pero también escaló desde la Procuración porteña para aliviar a la AFA, asediada por la denuncia del empresario Guillermo Tofoni.

     

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  • Un ministro de Lula cruzó a Milei por apoyar a Flavio Bolsonaro: «¿Quién se cree este imbécil?»

     

    El viaje que realizará Javier Milei a Brasil empieza a generar ruido en el gobierno de Lula. El Presidente llegará a San Pablo el 25 de julio para participar del acto de lanzamiento de la candidatura de Flavio Bolsonaro y tiene la intención de pasar por Brasilia para visitar a Jair Bolsonaro en su prisión domiciliaria. 

    Flavio estuvo en Buenos Aires la semana pasada como parte de una gira que busca relanzar una campaña que no despega en las encuestas producto de su cercanía con el banquero estafador, Daniel Vorcaro, el apoyo que le dio a los aranceles que impuso Donald Trump y la interna feroz que tiene con la ex primera dama, Michelle Bolsonaro. 

    En ese marco, LPO adelantó que una importante fuente del gobierno brasileño le bajó el tono a la visita y dijo que «no esperamos nada de Milei. Puede hacer lo que le parezca mejor». «Nosotros seguiremos trabajando con responsabilidad para tener la relación más seria posible», agregó y se animó a bromear con un: «viva la libertad, carajo». 

    Pero quien salió fuertemente a cuestionar el viaje fue Guilherme Boulos, Secretario General de Brasil y uno de los funcionarios mas combativos del gobierno de Lula.

    Milei viaja a Brasil para apoyar a Flávio y visitar a Bolsonaro en su prisión domiciliaria

    Boulos publicó un furioso posteo en X que dice: «¡GRAN NOTICIA! Javier Milei anunció hoy que vendrá a Brasil para participar en la campaña de Flavio Bolsonaro. Es el presidente más rechazado de América Latina, que elevó la jornada de trabajo a 12h por día y quiere legalizar el tráfico de órganos humanos». «Va a quitar votos al Bolsonarinho. ¿Qué cree este imbécil que tiene para enseñarle al pueblo brasileño?», escribió.

    Javier Milei anunció hoy que vendrá a Brasil para participar en la campaña de Flavio Bolsonaro. Es el presidente más rechazado de América Latina, que elevó la jornada de trabajo a 12h por día y quiere legalizar el tráfico de órganos humanos. Va a quitar votos al Bolsonarinho. ¿Qué cree este imbécil que tiene para enseñarle al pueblo brasileño?

    Boulos es la primera figura pública en opinar sobre la visita de Milei y suele ser un funcionario muy activo en redes sociales a la hora de confrontar con representantes de la derecha. De hecho, es el dirigente en el gobierno más radicalizado dado que integra el Partido Socialismo y Libertad (PSOL) que suele ir por fuera de las alianza del Partido de los Trabajadores en las elecciones y líder histórico del Movimiento de los Trabajadores Sin Techo (MTST).

    El funcionario fue dos veces candidato presidente (en 2018 y 2022) pero se acercó con más fuerza a Lula en la previa de las últimas elecciones presidenciales y fue apoyado por el presidente brasileño para su candidatura como alcalde de San Pablo en noviembre de 2024.

    Luego, en 2025 fue nombrado como Secretario General de la Presidencia, un cargo importante en lo que respecto a las relaciones con los partidos políticos y el Congreso.

    Un integrante del gobierno de Lula explicó a LPO que «Guilherme tiene licencias para este tipo de publicaciones en redes y cuenta con el apoyo del presidente». En ese sentido, anticipó que Lula dará una rueda de prensa esta semana en donde se espera que emita una opinión sobre el viaje de Milei para apoyar al bolsonarismo.

    Un integrante del gobierno de Lula explicó a LPO que «Guilherme tiene licencias para este tipo de publicaciones en redes y cuenta con el apoyo del presidente». En ese sentido, anticipó que Lula dará una rueda de prensa esta semana en donde se espera que emita una opinión sobre el viaje de Milei para apoyar al bolsonarismo.

    No es la primera vez que Boulos habla de Milei en redes. En diciembre del año pasado, fue el encagado de responderle al libertario cuando publicó un mapa de Sudamérica que se mostraba dividido en dos. 

    Milei se bajó de la cumbre de Mercosur y recibió a Flavio Bolsonaro en Olivos

    Por un lado la franja de países gobernados por gobierno de derecha como Argentina, Chile, Bolivia, Perú y Ecuador que mostraban desarrollo y prosperidad contra los países dominados por la izquierda a los que la ilustración los asemeja a la miseria y la pobreza.

    Entre esos países aparece Brasil. Por eso, Boulos citó esa imagen y respondió: «El ataque del presidente argentino al pueblo brasileño es vergonzoso. Parece más bien la alucinación de alguien que busca el consejo de voces externas para intentar gobernar un país. Milei es la cara de la ultraderecha: estupidez y prejuicio».

     

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