La Dirección de Turismo de la Municipalidad de Villa Regina informa que este jueves 25 la actividad denominada ‘Coloreando mi ciudad’ se desarrollará en el barrio 201 Viviendas.
Para ello se convoca a niños y niñas de entre 8 y 12 años a participar para disfrutar de una mañana llena de aprendizajes, dibujos y colores. El punto de encuentro será la Plaza del Comahue a las 10 horas.
La actividad es gratuita y para más información o consultas, los interesados pueden comunicarse al 2984904350.
Si la crisis del 2001 tuvo una banda de sonido, esa música latió a ritmo de cumbia. Y la cumbia se metió en el rock, como parte de una latinoamericanización general. La otra parte se la llevó el llamado rock barrial: un espasmo callejero narrativo empecinado en contar qué ocurría en las esquinas del Conurbano. Hoy ese espacio fue ganado por el trap y derivados: una cazuela en el que se cocen ecos del hip hop, el reggaeton y también, omnipresente, la cumbia. Más allá de la rítmica, hay similitudes: ambos momentos históricos revelaron una música de “texto” que delimita una línea tensada entre, digamos, Pablo Lescano y L-Gante.
El presente de fines de diciembre de 2021 aparece definido por el desastre doble de macrismo y pandemia. Los dos años de cuarentena propulsaron una música indoors, compuesta con los elementos con los que se contaba –una reactualización de la filosofía punk- y diseminada a través de las redes. El encierro pandémico exacerbó los cambios de paradigmas de la industria del entretenimiento e impulsó aún más a las plataformas digitales, esa tendencia hacia las “no cosas” a las que refiere el pensador coreano-alemán Byung-Chul Han.
El periodista Nicolás Igarzábal investigó las llamadas “nuevas músicas urbanas” y menciona los vínculos entre aquella escena y la actual y el “hazlo vos mismo” que supone esta estética. “Pensemos nada más que L-Gante, un cumbiero influido por el reggaeton con vocación rapera, cuyo despegue se dio en plena pandemia a través de una session de Bizarrap: allí arengan con dos vinos de cartón en mano, en un ejemplo de trap barrial”. Igarzábal también avanza sobre la veta tecnológica del fenómeno. “El trap es una música muy económica al momento de hacer un tema, todo lo contrario de lo que implica armar una banda con instrumentos y alquilar salas de ensayo y de grabación. Ahí está el poder de adaptación de la escena trapera: tanto la producción como el consumo suceden en computadoras y celulares. Es la música popular ideal para superar la crisis de la industria discográfica”.
La historia de Los Redondos es singular por donde se la mire. Sobre todo cuando el Indio, en los 90, se reconfigura en héroe de la clase trabajadora.
Así como hace dos décadas el abismo político, social y económico tuvo más que ver con la perversión de arrastre de la década menemista que con la impericia de la Alianza, musicalmente el abismo de esa escena ocurrió tres años después, con Cromañón. Siempre las fechas de los procesos históricos aparecen desfasadas. 2004 fue para el rock lo que el 2001 para el país: mucha muerte, demasiada. Ambos hechos se relacionan profundamente, desde lo político y lo cultural: la corrupción estructural de ciertas instituciones, la futbolización del rock, la precariedad empresarial, una pauperización generalizada. La pérdida de la inocencia de la fiesta de las bengalas salió muy cara. A barajar y dar de nuevo.
El menemismo fue largo y algunas canciones que resultaron proféticas engalanaron las cortinas de los programa de televisión. Ya en 1998 Bersuit Vergarabat anunciaba el estallido –como su fuera el epílogo de Sr. Cobranza, y desde los bordes –desde la periferia de París, desde Barcelona, desde Cartagena, pero esencialmente desde la calle de cualquier lugar- Manu Chao deslizaba una música urgente que funcionaba como un machacante loop rebelde. Cualquiera podía tocar sus canciones, cualquiera podía cantar. El rock se maceraba en las ochavas de los arrabales y en los monoblocks con lo que había: cerveza, fasito, algún aparato para grabar adquirido en el 1 a 1. Para formar una banda bastaba aprender un par de acordes con la profesora de guitarra de la cuadra, llamar a tres amigos y calcar yeites de los Rolling Stones y Creedence. La degeneración de ese rock fue lo que se incendió en Cromañón.
Resulta llamativo que, visto en perspectiva, el rock barrial –también llamado peyorativamente rock chabón– se espejara en el fenómeno de los Redonditos. La trayectoria de “Los Redó” –como lo apocoparon “las bandas”, la manera que encontraron de asesinar el espíritu de Patricio Rey – es singular por donde se la mire. Surgidos como una banda de niños ricos que no tenían tristeza pero sí deseos de experimentar, brote de la alta burguesía de La Plata, los Redonditos conjugaron en una misma propuesta contracultura, política, hippismo, vanguardia y ambición. Sobre todo el Indio, en los años 90 se reconfiguraron en héroes de la clase trabajadora. O, con más precisión, héroes de los expulsados del régimen menemista. Si se tiene en cuenta que el disco debut fue de 1985 (Gulp!), Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota fueron estupendos comentaristas de la democracia recuperada en 1983. No parece casual que se disolvieran centímetros antes del precipicio por donde se despeñaron De la Rúa, Cavallo y compañía. Pasaron del “¡a brillar mi amor!” de la primavera alfonsinista al “lujo es vulgaridad” de los años del menemato, para diluirse con la Alianza y la enfática desolación que supone la frase “¡No da más la murga de los renegados!”.
Patricio Rey fue un estupendo comentarista de la democracia: su debut fue en el 85, con Gulp! Se disuelve centímetros antes del precipicio por donde se despeñaron De la Rúa, Cavallo y compañía.
Los Redonditos tocaron el 4 de agosto en el 2001 en el estadio Chateau Carreras de Córdoba y anunciaron el show de fin de año en Unión de Santa Fe para el 8 de diciembre. Ese concierto nunca se realizó. La fecha programada provocó tensiones internas: la banda iba a tocar sobre un volcán en erupción. Con la sabiduría con que siempre manejaron las tensiones, el terceto encargado de tomar decisiones dijo “basta”. El 2 de noviembre de 2001, Poli Castro, Skay Beilinson y el Indio Solari lanzaron el comunicado oficial que decía que paraban. El impasse que se volvió definitivo.
El rock barrial tomó la colectora de los Redonditos. Cuando la banda de La Plata se disolvió, como diría T. S. Eliot, “en un rápido suspiro”, otros artistas ocuparon el espacio vacío. Algunos sobrevivieron y construyeron su propia épica; otros desaparecieron. Fue en aquellos tiempos en que el periodista Pablo Plotkin observó al rock como uno de los últimos espacios de aventura: “El acceso a la informática encerró a una parte de los jóvenes compositores argentinos a la soledad de su disco rígido. La banda de rock sigue siendo el lugar de la aventura, pero el individualismo electrónico se afianza como alternativa perfecta para aquellos que no están dispuestos a lidiar con problemas de convivencia y caprichos de baterista”, escribió.
Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado no son un premio consuelo: son parte del sistema de eslabones que supone una tradición.
Esa idea de aventura es la que proyecta el Indio Solari con Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. Los conciertos realizados el último fin de semana en La Plata –el regreso a la presencialidad, luego del fantástico show virtual de Epecuén – reafirmaron la vigencia de una épica. La aparición del Indio Solari como un holograma para cantar seis canciones le da un nuevo condimento heroico a la leyenda ricotera. Todo lo que ocurre alrededor del Solari es gesto, hazaña, epopeya. Las “bandas” no necesitaron la presencia del líder para llevar a cabo cada uno de los rituales: los cantitos, el pogo bestial con Ji ji ji, el desborde emotivo. Muchos recién habían nacido cuando los Redonditos se separaron. Sin embargo, el rescate de los Fundamentalistas es más que un premio consuelo: es el sistema de eslabones que supone una tradición.
Hoy los festivales esponsorizados post pandemia diseñan listas sábanas en las que se mezclan el rock con traperas y traperos para todos los gustos. Se trata de una escena abigarrada, que combina emergentes con consagrados que aspiran esquivar los quince minutos de fama warholianos: Ysy A, Duki, NeoPistea, Ca7riel, Nicki Nicole, Zaramay, Acru, Cazzu y, en otro nivel, Wos. Habrá que volver a escuchar qué dicen las canciones –en estos casos, largas parrafadas- para concluir que siempre el rock y derivados como el noble freestyle fueron y son uno de los más certeros testimonios líricos del doloroso péndulo político y social de la Argentina.
Colombia se prepara para las elecciones presidenciales y en el progresismo reina el optimismo. A dos semanas de la primera vuelta, la última encuesta de la consultora Invamer antes de la veda a Iván Cepeda con 44,6 por ciento.
Es una cifra que, por primera vez, lo encamina a la idea de ganar en primera vuelta que ha planteado su campaña, algo que de todas formas parece complicado.
Por su parte, el outsider Abelardo De la Espriella deja aún más atrás a Paloma Valencia. Alcanza el 31,6 % y duplica a la candidata uribista, que registra 14 %,quebrando así su nueva estrategia de «voto útil».
En este marco, Cepeda resiste en los escenarios de segunda vuelta. En las otras encuestas, el candidato del Pacto Histórico aparece perdiendo fuerza en segunda vuelta frente a los candidatos de derecha.
Pero la Invamer muestra un escenario distinto. Ahí, Cepeda se impondría con más de siete puntos de ventaja sobre Abelardo de la Espriella y con ocho puntos sobre Paloma Valencia.
La encuesta confirma que no hay cupo para una tercera vía. En primera vuelta, Sergio Fajardo y Claudia López registran 2,4 % y 2,2 % de intención de voto, respectivamente. La cifra, aunque no cambia demasiado frente al mes anterior, sigue bajando.
Cepeda resiste en los escenarios de segunda vuelta. En las otras encuestas, el candidato del Pacto Histórico aparece perdiendo fuerza en segunda vuelta frente a los aspirantes de derecha.
En segunda vuelta, en un escenario hipotético entre Iván Cepeda y Sergio Fajardo, el candidato de izquierda tiene una ventaja de más de 28 puntos.
A su vez, el petrismo y antipetrismo divide en partes iguales al país. Ante la pregunta de si votarían por un candidato a favor o en oposición al gobierno, 47,9% dice que votaría por uno a favor de Petro y 48,4% por uno en oposición.
Además, la desaprobación del presidente subió un punto (50,4%), mientras que su aprobación bajó otro (45.8%). El mes pasado ambas habían coincidido casi que en el mismo lugar.
El orden público, el principal problema para los encuestados con el 40,8%, la cifra más alta desde 2017. En segundo lugar se encuentran las necesidades básicas, que incluye la calidad y el cubrimiento de la salud.
A propósito de orden público, hay un capítulo sobre seguridad y la política de paz total, el 62,1% de los encuestados considera que el proyecto de paz total va por mal camino. Asimismo, el 64,5% se siente más inseguro por esta política y el 73,8% cree que el Estado ha perdido control de territorio.
La primer compe del año se va a llevar a cabo en el «Play-On» ubicado en un predio dentro de la Isla 58 de Villa Regina. Este domingo a partir de las 17:30hs. Nos tomamos enero para poder reactivar un espacio al aire libre en uno de los lugares más naturales y dados para la…
La emblemática sala del cine teatro Círculo Italiano fue el escenario de una nueva presentación de la Orquesta Filarmónica de Río Negro, con el estreno del concierto para trompeta y orquesta de Guillo Espel. Este concierto tuvo como solista al reconocido músico Fernando Ciancio, trompetista solista de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires y ganador…
¿Por qué trabajamos cada vez más desde la década de 1980, a pesar de ser + ricos que nunca? ¿Por qué hay millones de personas en la pobreza cuando somos + que suficientemente ricos para erradicarla por siempre?
Pampa Energía es uno de los casos más llamativos del mercado argentino. Mientras YPF acumula una suba cercana al 50 por ciento en lo que va del año y Vista trepa alrededor del 58 por ciento, la compañía de Marcelo Mindlin muestra una caída cercana al 2 por ciento, pese a haber presentado resultados sólidos y mantener una posición destacada dentro del sector energético.
La diferencia de desempeño genera preguntas entre los inversores. Sobre todo porque Pampa logró combinar en los últimos meses varios factores que, en teoría, suelen ser celebrados por el mercado: crecimiento operativo, acceso al financiamiento, mejora de ingresos regulados y expansión de proyectos vinculados a Vaca Muerta.
En el primer trimestre de 2026 la empresa mostró un fuerte crecimiento de sus principales indicadores. Las ventas aumentaron 38 por ciento, el EBITDA avanzó 48 por ciento y el resultado neto mejoró 40 por ciento respecto del mismo período del año anterior.
Sin embargo, la acción no acompañó el rally que experimentaron otras compañías energéticas. Para Nicolás Sibecas, de Inversiones Andinas, la explicación principal se encuentra en el negocio de petróleo y gas, donde la compañía tomó una decisión financiera que hoy juega en contra de la percepción del mercado.
«El diferencial más importante respecto de YPF y Vista es que Pampa tiene hedgeado el precio del petróleo. Mientras otras compañías capturaron de manera más directa la suba del crudo, Pampa vendió parte de esa exposición a cambio de mayor previsibilidad», explicó el analista.
Según detalló Sibecas, el precio promedio realizado por la empresa durante el primer trimestre incluso resultó inferior al registrado un año atrás, por lo que la mejora del segmento estuvo explicada casi exclusivamente por el aumento de la producción y no por mayores precios internacionales.
El diferencial más importante respecto de YPF y Vista es que Pampa tiene hedgeado el precio del petróleo. Mientras otras compañías capturaron de manera más directa la suba del crudo, Pampa vendió parte de esa exposición a cambio de mayor previsibilidad.
La propia compañía informó en su balance que mantiene cubiertas ventas de petróleo por un año adicional a un precio de 65 dólares por barril Brent. Con el crudo cotizando actualmente cerca de los 95 dólares, el mercado entiende que Pampa seguirá sin capturar plenamente ese escenario favorable durante los próximos trimestres.
En un contexto donde los inversores buscan exposición directa a la suba del petróleo, esa estrategia de cobertura terminó convirtiéndose en una desventaja relativa frente a empresas como Vista o YPF, cuyos resultados reflejan más rápidamente los movimientos del mercado internacional.
Paradójicamente, mientras el segmento petrolero explica parte del castigo bursátil, otras áreas del negocio muestran una evolución muy favorable. El área de generación eléctrica fue la gran protagonista del trimestre, impulsada por las nuevas regulaciones que mejoraron los precios y beneficiaron especialmente a las compañías con integración entre producción de gas y generación de energía.
Las ventas de ese segmento crecieron 91 por ciento y el resultado neto pasó de una pérdida de 49 millones de dólares a una ganancia de 88 millones, reflejando uno de los mayores saltos de rentabilidad dentro de la compañía.
Operación de Pampa Energía en Vaca Muerta.
A pesar de la floja performance bursátil, Sibecas considera que la valuación actual resulta atractiva. Según su análisis, la empresa cotiza a menos de cuatro veces el EBITDA esperado para 2026 y presenta múltiplos inferiores a los de varios competidores del sector energético.
El especialista también destaca que el mercado podría estar subestimando el potencial de crecimiento de los próximos años. La producción en Rincón de Aranda pasaría de unos 20.000 barriles equivalentes diarios actuales a alrededor de 45.000 desde 2027. A eso se suma su participación en Southern Energy, el primer proyecto argentino de exportación de gas natural licuado, además de su presencia en el oleoducto Vaca Muerta Sur.
Desde Rava Bursátil, Milo Farro coincide en que los fundamentos de largo plazo siguen siendo sólidos. «Pampa Energía es una empresa con bajo nivel de endeudamiento. Con aproximadamente un año de resultado operativo puede afrontar toda su deuda neta. Además combina expansión petrolera con una importante capacidad de generación de caja en energía eléctrica», sostuvo.
Farro señaló que actualmente la acción cotiza en torno a los 86 dólares en Nueva York, cerca de un 10 por ciento por debajo de su máximo histórico. Para el analista, esa situación refleja también el perfil más defensivo de la compañía. A diferencia de Vista o YPF, cuya valuación depende en mayor medida del negocio petrolero, Pampa posee una estructura diversificada que incluye generación eléctrica, petroquímica y participaciones estratégicas en empresas como TGS y Transener.
Esa diversificación reduce la volatilidad y brinda mayor estabilidad, pero también limita el entusiasmo de los inversores cuando el mercado se concentra exclusivamente en la historia petrolera de Vaca Muerta. Por eso, varios analistas creen que el verdadero catalizador para la acción podría llegar cuando finalicen las coberturas actuales sobre el petróleo y comiencen a reflejarse plenamente el aumento de producción y los proyectos de exportación. Allí, sostienen, podría empezar a cerrarse la brecha que hoy separa a Pampa de las grandes ganadoras del sector energético argentino.
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