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Color y diversión en las Jornadas de recreación artística para la niñez

Durante tres días, niños y niñas de Villa Regina disfrutaron de las actividades propuestas en las Jornadas de recreación artística para la niñez que se desarrollaron en los barrios 25 de Mayo, 201 Viviendas y Progreso.

La propuesta estuvo destinada a chicos y chicas de entre 5 y 13 años y fueron organizadas por la Municipalidad de Villa Regina con el acompañamiento de la Secretaría de Estado de Cultura de Río Negro.

Las mismas consistieron en juegos teatrales, talleres de pintura y manualidades, de escritura creativa y lectura y de máscaras.

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  • Se partió el peronismo en el Senado y se aprobó la prórroga de Mahiques por más de dos tercios de los votos

     

    El interbloque peronista en el Senado se quebró en la votación de la prórroga para que Carlos «Coco» Mahiques siga como vocal de la Cámara Federal de Casación Penal después que cumpla 75 años, en noviembre próximo. El resultado de la votación fue de 58 voluntades por la afirmativa y solo 11 por la negativa, con tres ausencias.

    Al interior de la bancada de José Mayans la fractura fue apabullante: 14 votaron a favor. Los 11 que se opusieron son los que más se identifican con Cristina Kirchner y La Cámpora o adhieren a la doctrina jurídica que denuncia las causas en su contra bajo la teoría del lawfare.

    Entre los que apoyaron a Mahiques se cuentan el santafecino Marcelo Lewandowski, el entrerriano Adán Bahl, el chubutense Carlos Linares, el pampeano Pablo Bensusán, la fueguina Cándida Cristina López, el tucumano Juan Manzur, el riojano Fernando Rejal, el puntano Fernando Salino, el sanjuanino Sergio Uñac y los santiagueños José Neder, Gerardo Zamora y Elia Esther Moreno. A ese lote del PJ y sus aliados se sumó el grupo de Carolina Moisés, Guillermo Andrada, Sandra Mendoza y Flavia Royón, que responden a los gobernadores Raúl Jalil, Osvaldo Jaldo y Gustavo Sáenz respectivamente.

    La ruptura generó irritación en el kirchnerismo. Mayans anticipó en su discurso de cierre que la línea política era no acompañar al gobierno en la votación pero reconoció con fastidio que había legisladores que sí habían decidido hacerlo. «Nosotros no vamos a acompañar, hay gente que quiere acompañar, que lo acompañe», dijo.

    Rebelión de senadores aliados porque Mahiques no mandó los pliegos que piden los gobernadores

    Moisés, que se separó del interbloque kirchnerista en febrero, justificó su voto en el recinto diciendo que «reeditar los cuestionamientos» contra Mahiques por el traslado efectuado en 2018 por Mauricio Macri «es extemporáneo». «Es improcedente, es aceptable en el debate, todos podemos opinar pero hubieron otros resortes que no se utilizaron previamente», sostuvo.

    La senadora jujeña se quejó de «los bloqueos de internas» que se produjeron durante el gobierno anterior, porque impidieron los avances con nombramientos de jueces o cambios profundos del Poder Judicial. Después de distinguir que la cobertura de las más de 200 vacantes no requerían dos tercios y se podían conseguir con 37 votos, expresó: «Loco, los peronistas también teníamos problemas, no era tan difícil».

    Mayans, en el recinto.

    La intervención de Moisés acaso funcionaba como una respuesta al chaqueño Jorge «Coqui» Capitanich, quien repasó «el sistema de incentivos y extorsiones» en el Poder Judicial señalando, entre otros hitos, la intervención de la Corte Suprema en la derogación de la ley del Consejo de la Magistratura sancionada en 2006 y la reposición de la norma de 1998. «No sigamos forzando procesos de designación con vicios de legalidad e ilegitimidad de origen», expresó.

    También la neuquina Nadia Márquez objetó que se quisiera cuestionar la «idoneidad» del candidato a continuar en el máximo tribunal penal del país. «Estamos debatiendo un tema que ya fue resuelto por la Corte, ya fue resuelto por las acordadas de la Corte y también pasó por el Consejo de la Magistratura, pasó por el Ejecutivo y vino al Congreso», indicó y agregó que «reeditar un planteo que ya fue resuelto es ignorancia o es mala fe».

    Loco, los peronistas también teníamos problemas, no era tan difícil.

    Márquez apuntó contra el rionegrino Martín Soria, quien habló de Mahiques como parte de «un selecto grupo de jueces trasladados por Mauricio Macri» para montar «una mesa de operaciones políticas». La senadora remarcó que «los traslados se pueden continuar haciendo y son nuevos nombramientos siempre y cuando las competencias no sean radicalmente distintas».

    En su discurso de cierre, Patricia Bullrich hizo un elogio del trabajo de Mahiques como camarista, juzgando «la corrupción del kirchnerismo» en referencia a la causa de los cuadernos de Oscar Centeno. «Hace más de 45 años que está en la Justicia, no son los primeros casos que juzga pero, como los de ellos son tantos, a Mahiques le tocaron todos», argumentó y luego eligió una metáfora infeliz para reivindicarlo: «Lago Escondido es un poroto al lado de las cosas que han hecho estos señores».

    Los libertarios festejaron el resultado de la votación por su contundencia pero, además, se ilusionaron con disipar el clima de nerviosismo político que mantiene sitiado al gobierno de Javier y Karina Milei desde que estalló el escándalo de Manuel Adorni. «Esto es un triunfo de Juan Bautista (Mahiques)», dijeron desde el Poder Judicial.

     

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  • La justicia investiga las tasas que cobra el Santander a sus clientes por las deudas de tarjeta

     

    Una montaña de juicios se acumula en el fuero comercial nacional por las ejecuciones de saldos adeudados que realizan los bancos contra sus clientes con tarjeta de crédito. El Banco Santander es el que lidera la presentación de demandas y ahora fiscales y jueces empezaron a mirar con lupa los intereses que cobra a su clientes.

    Según el análisis de un camarista que habló con LPO, estos procesos prosperan rápidamente  porque los clientes no se presentan. «Los resúmenes de la tarjeta no son títulos ejecutivos, sino que hay que validarlos previamente mediante un proceso que se llama preparación de la vía ejecutiva, pero la gente no se presenta en esa instancia y ahí es donde los bancos obtienen los juicios ejecutivos», explica.

    Alivio en los bancos porque bajó la mora, pero el mercado advierte: «Baja porque dejaron de prestar»

    Un fiscal advirtió a LPO que «en el fuero comercial, Banco Santander está iniciando cientos de ejecuciones contra sus clientes, por saldos adeudos de tarjeta de crédito y lo llamativo es que en todos los casos los montos que reclama superan en un 300% los límites de las tarjetas que el mismo banco aprobó».

    En el fuero comercial, Banco Santander está iniciando cientos de ejecuciones contra sus clientes, por saldos adeudos de tarjeta de crédito y lo llamativo es que en todos los casos los montos que reclama superan en un 300% los límites de las tarjetas que el mismo banco aprobó.

    Del análisis de las causas que se apilan surge que habría perforación sistemática del límite de compra de la tarjeta de crédito. «En la totalidad de los casos analizados, el banco demanda saldos que lo duplican, triplican y hasta quintuplican», dijo el fiscal y agregó: «incluso, previo a la mora los pagos mínimos superan ese límite en los resúmenes, lo que demuestra que el límite de compra en los hechos no opera como un freno de seguridad financiera, sino como un elemento ficticio que la entidad expande unilateralmente para abultar un saldo potencialmente ejecutable».

    Sin embargo, Alejandro Butti, CEO de Santander Argentina, afirmó en la conferencia Inside Argentina 2026, organizada a principios de mayo por Moody’s en Buenos Aires, que se está «llegando a un punto de inflexión» en el sistema financiero, en el buen sentido. Butti admitió en su exposición que «la mora creció» y explicó que cuando los bancos prestaban a tasa fija y después la inflación alcanzaba tres dígitos, «las cuotas se licuaban y era más fácil pagarlas».

    El ejecutivo celebró que ahora «estamos yendo a tasas de interés reales, que es como tiene que funcionar, como funciona el resto del mundo, con lo cual que la mora suba es esperable» y explicó que la mora está concentrada «en personas» por su consumo con tarjetas de crédito o préstamos personales.

    Sin embargo, la justicia analiza de manera crítica el financiamiento forzoso mediante Planes V (por Visa) o AMEX (por American Express), donde se observa el diseño de un mecanismo de anatocismo, que es el cobro de intereses sobre intereses.

    Esto se investiga en el expediente 4923/2026, que recayó en el Juzgado N° 16. De los resúmenes presentados se desprende que al cliente de Santander se le cobraron intereses compensatorios de hasta 160% anual, pagos mínimos y totales que superaron el límite de compra. La usuaria tenía un límite de compra de $6.110.200 sumando las tarjetas Visa y AMEX, pero el banco reclama $22.025.652,62. Es decir, más del triple.

    Similar es el expediente 10316/2026, que tramita ante el Juzgado N° 19. Al analizar la documentación del expediente, los fiscales detectaron que Santander autorizó refinanciaciones con tasas de 223,31% anual, incrementó unilateralmente los límites a pesar de que el cliente sólo abonaba pagos mínimos y así los pagos mínimos escalaron hasta triplicar el límite de compra. El usuario tenía un límite de compra de $15.250.000 considerando en conjunto las tarjetas Visa y AMEX y el Banco reclama $56.157.422,31. O sea, casi cuatro veces más.

    La dificultad de los clientes para afrontar sus deudas se explica, fundamentalmente, porque los salarios crecieron muy por debajo de la inflación y las tasas bancarias. La entidad crediticia, según la justicia, no congeló las cuentas ni emitió alertas de riesgo, lo que redunda en un sobreendeudamiento crónico que mina la capacidad de pago del cliente.

    Hoy estamos yendo a tasas de interés reales, que es como tiene que funcionar, como funciona el resto del mundo, con lo cual que la mora suba es esperable.

    En la Justicia, comentaron además que existen casos en los que Santander habría autorizado «transacciones masivas, consecutivas, atípicas bajo la plataforma Mercado Pago que inflaron los saldos de cuentas en plazos mínimos». «La entidad financiera soslayó unilateralmente la evaluación del riesgo crediticio que realizó para otorgarles un límite de compra determinado, para luego consolidar una deuda espuria y derivarla a la vía ejecutiva», indicaron.

    El problema de la mora con tarjetas ya es sistémico. Recientemente, el Banco Nación empezó a promocionar una línea de crédito para consolidar deudas, con una TNA del 65%. El guarismo está muy por encima del cálculo de la inflación oficial para el 2026.

     

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  • Unas 350 personas fueron atendidas en ‘Comunidad en Municipios’

    Alrededor de 350 personas fueron atendidas de manera personalizada en el marco del programa ‘Comunidad en Municipios’ que se desarrolló durante miércoles y jueves en Villa Regina. El polideportivo Cumelen fue el escenario que concentró distintas áreas del Ministerio de Gobierno y Comunidad de Río Negro. De esta manera, más de 190 personas pudieron renovar…

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  • Gemelo Digital: desmantelar y vigilar

     

    Con frases que reflejan lo que una IA entiende como máximas pensadas para el bronce, el Gobierno nacional, a través del ministerio de Capital Humano, lanzó el viernes pasado el Gemelo Digital Social. “Argentina se adelanta al futuro, porque el futuro no espera”, tuiteó Milei, repitiendo la voz en off de un video institucional difundido en redes sociales, respaldado por la ministra Sandra Petovello y por el propio presidente. El anuncio oficial no especificó cómo se replicarán los datos individuales ni qué software será utilizado.

    El futuro, según reza la estética triunfalista del poder, es una cuestión de anticipación, de proyección. O tal vez de hiperstición, ese tipo particular de ficción que, a fuerza de ser enunciada y actuada, termina volviéndose real. Es una idea acuñada por Nick Land y la Cybernetic Culture Research Unit (CCRU) que plantea que ciertas narrativas especulativas trascienden la representación de un futuro posible para, de hecho, generar las condiciones de su propia materialización. Es un mecanismo que se vuelve especialmente relevante en el contexto actual, marcado por una convergencia entre economía financiera, tecnología digital y producción cultural que reconfigura la relación entre lo simbólico y lo material. Si tradicionalmente la ideología operaba organizando el campo de lo pensable dentro de un marco dado, la hiperstición introduce una lógica performativa que transforma las condiciones de lo posible, a través de un manejo específico de las redes de circulación y replicación.

    La hiperstición no es una profecía que se cumple porque alguien adivinó el porvenir, tampoco una falsa creencia que termina sublimándose en hechos (un rumor sobre la insolvencia de un banco que acaba por hacerlo quebrar). Es una idea que produce el futuro que dice estar describiendo. Opera como un bucle en el que primero se cuenta una historia sobre cómo va a ser el mundo, sabiendo que puede articularse con decisiones e inversiones que modulan miedos y deseos para que, finalmente, el mundo se parezca cada vez más a esa historia. La hiperstición implica una autoría, una voluntad que no distingue entre lo que es y lo que se dice en pos de que la ficción y la realidad colapsen en una misma sustancia.

    El sistema del Gemelo Digital Social, según se anunció, integrará en una base unificada datos de ANSES, salud, educación, trabajo, migraciones y territorio para construir un modelo predictivo. Podrá simular escenarios y optimizar decisiones públicas en tiempo real. Se trata, en el lenguaje del oficialismo, de un salto hacia el “Estado predictivo”, un Estado que ya no reacciona después de que los problemas ocurren, sino que los prevé y los administra antes de que se manifiesten. La ambición es total, como total es el sueño de control que anima a los tecnolibertarios.

    Un detalle: el video de presentación contenía un error ortográfico que resultó una especie de condensación involuntaria de todo el proyecto. Llegando al primer minuto, una leyenda en mayúsculas afirma que el Gemelo será “el primer sistema que ayuda a predicir el futuro”. Una falta elemental, que cualquier corrector automático modifica en un segundo. Lo que se suponía un manifiesto de alta tecnología aparecía como el trabajo apurado de quien ni siquiera puede deletrear su propia promesa. Al anunciar que la inteligencia artificial puede reemplazar el juicio de lo político, el anuncio del Gemelo Digital Social intenta afirmar por adelantado un futuro que se esfuerza por cumplir desfinanciando lo público mientras compra tecnologías híper marketizadas como salvación. El error ortográfico, más que un descuido, parece ser la marca de que están desesperados por hacer real una ficción que todavía no saben ni escribir.

    La ambición es total, como total es el sueño de control que anima a los tecnolibertarios.

    Las reacciones no tardaron. La oposición presentó pedidos de informes. Especialistas advirtieron sobre la ausencia de un marco legal para la protección de datos y el peligro de que el sistema derivara en un amplio esquema de vigilancia social. Aunque no fue una respuesta al lanzamiento del Gemelo, justo este lunes se conoció la primera encíclica del Papa León XIV, que pone especial énfasis en la falta de neutralidad moral de la IA y denuncia que el control de las plataformas, las infraestructuras y los datos está en manos de “grandes actores económicos y tecnológicos que, de hecho, determinan las condiciones de acceso”.

    Y en el centro de las sospechas quedó un nombre que hace semanas tiene fascinada a la Argentina, como el flautista de Hamelin a sus ratones: Peter Thiel. El magnate tecnológico, cofundador de Palantir, dueño de una fortuna estimada en más de 23.000 millones de dólares, se reunió con Milei en la Casa Rosada a fines de abril. Pero no era su primer encuentro, ya que se habían visto en mayo de 2024 en Los Ángeles y en una visita anterior del empresario a la sede del gobierno argentino. La diferencia es que esta vez la llegada de Thiel a Buenos Aires fue mucho más aparatosa. Se instaló con su familia en una lujosa vivienda en Barrio Parque, se reunió con Santiago Caputo (el asesor estrella de Milei) y Federico Sturzenegger, y asistió al superclásico River-Boca en el Monumental. Palantir, vale recordar más allá de esa espuma, desarrolla sistemas de inteligencia y vigilancia utilizados por la CIA, el FBI y la NSA. Y el Gemelo Digital es, precisamente, uno de los tantos productos que ofrece la compañía. 

    Palantir desarrolla sistemas de inteligencia y vigilancia utilizados por la CIA, el FBI y la NSA. Y el Gemelo Digital es, precisamente, uno de los tantos productos que ofrece la compañía. 

    Pero Thiel no es una excepción ni un excéntrico solitario. Es, ante todo, la cara más visible de una élite tecno-solucionista que, desde Silicon Valley, ha diseñado y exportado al mundo una forma particular de entender el poder, la tecnología y el papel del Estado. Esta élite no constituye un monolito unificado, por el contrario, está atravesada por rivalidades personales, diferencias generacionales, disputas por el control de sus imperios y visiones enfrentadas sobre el ritmo de la innovación, el grado de alianza con el aparato estatal y el estado del mundo en general. Sin embargo, cuando se trata de leer el núcleo duro de sus proyectos (imponer la idea de que el avance corporativo y tecnológico debe primar sobre cualquier derecho colectivo, y que la democracia es un obstáculo para la eficiencia), empezamos a ver que funcionan como un proyecto de clase. La foto de la asunción del segundo gobierno de Trump con todo Silicon Valley detrás revela, justamente, que a pesar de sus rencillas internas, caminan juntos para que el derecho empresarial y el mercado se impongan como únicos horizontes posibles.

    Volvamos al caso concreto de nuestro país, donde la operación Gemelo encuentra un antecedente claro en un ensayo general que surgió hace más de un año y que (como todo ensayo) fue más torpe, más discursivo y menos operativo, pero ya contenía la matriz general. En 2025, el mismo ministerio de Capital Humano lanzó PAIDEIA, un pomposo programa para integrar inteligencia artificial en las aulas de todos los niveles y en toda la geografía del país. El término paideia representaba, en las ideas de Platón, el ideal griego de formación integral del ciudadano, un dispositivo cultural para pasar de potencia a acto las capacidades cognitivas individuales en favor del conjunto completo de la polis. El programa de la Secretaría (ex Ministerio) de Educación prometía exactamente lo contrario. En el proyecto se mencionan tres niveles (pensamiento computacional, aplicación de IA y desarrollo de IA) sin especificar jamás qué algoritmos se usarían, quién los auditaría, ni qué empresas estarían detrás. Pero mientras el programa se presentaba como la solución para la educación del futuro, el presupuesto educativo sufría una reducción real cercana al 50 por ciento, además del enorme desprecio por la investigación básica y el cierre de varios organismos fundamentales en el desarrollo científico nacional. 

    Entre PAIDEIA (que hasta ahora no se implementó) y el Gemelo digital  hay una diferencia crucial, que marca el pasaje entre ambas experiencias. PAIDEIA resultó ser principalmente humo. El Gemelo Digital, en cambio, ya tiene servidores y ya está cruzando datos sensibles, convirtiendo a los ciudadanos en variables de un modelo predictivo. Es posible pensar, entonces, que estamos ante un proyecto que va de la educación a las políticas públicas y que probablemente continuará hacia otros dominios como la salud, la seguridad y la justicia. En cada caso, la operación es similar y comienza con un debilitamiento de la institución, un anuncio de salvación tecnológica y la transferencia de poder, datos y dinero a manos privadas (a veces extranjeras, casi siempre opacas). 

    Los antecedentes de “estados predictivos” en el mundo

    Antes de que la Argentina descubriera este “Estado predictivo”, en otros países ya se habían ensayado versiones de esta misma lógica. Los resultados nos piden, como mínimo, mucha cautela. El mayor sistema de identificación biométrica del mundo se presentó como una herramienta de inclusión en India con el Aadhaar (que viene del sánscrito y significa “sustento”, “base”), un número único de 12 dígitos vinculado a los datos biométricos (incluyendo las huellas dactilares y el iris) de cada residente del país, que se obtiene voluntariamente y funciona como una llave de acceso a subsidios, cuentas bancarias y otros servicios estatales. La “Autoridad de Identificación Única de la India” (UIDAI) eligió este nombre deliberadamente para comunicar el rol del sistema como una infraestructura de identidad fundamental sobre la cual se pueden construir servicios públicos y privados. Pero sin una ley robusta de datos, el Estado terminó teniendo acceso a la biometría, los hábitos de consumo, los movimientos migratorios y las transacciones financieras de más de 1.300 millones de personas. Como resumieron algunas organizaciones de derechos digitales, el Estado del bienestar se transformó silenciosamente en un Estado observador. El problema es que cuando el sistema falla (todo sistema falla) miles de ciudadanos quedan excluidos de beneficios por un error que para cuando se arregla puede ser tarde.

    La operación comienza con un debilitamiento de la institución, un anuncio de salvación tecnológica y la transferencia de poder, datos y dinero a manos privadas (a veces extranjeras, casi siempre opacas). 

    Eso pasó en Países Bajos donde, en 2021, un escándalo masivo conocido como el “Toeslagenaffaire” provocó la caída del gobierno de Mark Rutte. La agencia tributaria neerlandesa utilizó un algoritmo, al que Amnistía Internacional llamó “xenófobo”, para detectar fraudes en los subsidios para guarderías infantiles, señalando desproporcionadamente a las personas de origen inmigrante. Hubo más de 26.000 casos de acusaciones injustas, lo que llevó a muchas familias a la ruina económica, al divorcio o a que les fueran retirados sus hijos. El impacto fue tan devastador que la investigación parlamentaria lo calificó como una “injusticia sin precedentes”. A diferencia de otros casos, la reacción ciudadana y política fue inmediata y demostró que lo que había de fondo no era un debate técnico, sino político.

    Por otro lado, en 2020 el gobierno británico implementó un sistema automatizado para detectar fraudes en el programa de beneficios universales que señaló a 200.000 personas como “sospechosas de fraude”. La investigación posterior mostró que sus modelos tenían sesgos sistemáticos por edad, discapacidad, estado civil y nacionalidad. Personas con enfermedades mentales fueron acusadas de mentir sobre su condición. ¿Les suena? La propia evaluación interna del gobierno admitió que la precisión del sistema era del 35 por ciento. El 65 por ciento restante fueron errores que recayeron sobre los más vulnerables.

    Argentina, claro, es diferente. No tiene una ley de protección de datos que regule el cruce de información entre agencias. No tiene un organismo de control independiente para la inteligencia artificial en el sector público. Y tiene un gobierno que ya ha mostrado que el cuidado de las mayorías no está entre sus prioridades. Más que adelantarnos al futuro, puede ser que estemos corriendo más rápido que nadie para repetir los errores de ayer con una fe religiosa milenaria. La diferencia es que en este suelo sagrado, cuando el algoritmo se equivoque no habrá contralor al que reclamarle.

    Argentina no tiene una ley de protección de datos que regule el cruce de información entre agencias. No tiene un organismo de control independiente para la inteligencia artificial en el sector público.

    El Gemelo Digital como un generador de angustia

    Hasta acá, la cuestión más extendida sobre los algoritmos, predicciones, empresas e ideologías. Pero falta una dimensión que suele quedar fuera del foco cuando se discuten estos temas:  la de los cuerpos de quienes habitamos en Argentina. Cuerpos que duelen, que tienen hambre y se cansan, que se enferman, se burnoutean y envejecen. Algo que en la jerga filosófica puede llamarse el “cuerpo somático” para distinguirlo de los conceptos que lo rodean o de sus espectros digitales.

    La investigadora Alejandra López Gabrielidis ha dedicado buena parte de su trabajo a pensar la tensión entre los cuerpos somáticos y los virtualizados. Su agudo diagnóstico parte de observar que lo que experimentamos como malestar en la era de la datificación no es solo una cuestión de vigilancia o de pérdida de privacidad, sino y sobre todo, una angustia de escala. Por un lado, al ser seres de carbono, estamos hechos de carne, metabolismos y ritmos biológicos, pero también de presencias compartidas y tiempos sinuosos para la digestión de lo vivido. Como forma de vida, los seres humanos hemos generado distintas formas de memoria exosomática: la capa de recuerdos, saberes y operaciones que depositamos fuera de nuestro cuerpo (en herramientas, pinturas, discos rígidos, algoritmos) y que luego actúa sobre nosotros como una especie de segundo sistema nervioso que modula lo que podemos pensar y hacer sin que lo decidamos conscientemente. Ese cuerpo de datos vive a una velocidad y en una topología radicalmente distintas a las de la carne, ya que son instantáneas, ubicuas, fragmentarias y teóricamente infinitas. El problema actual es que la aceleración a la que llegamos hace que el cuerpo somático ya no pueda seguirle el ritmo al datificado y, sin embargo, se le exige que lo haga (de ahí, muchas de las explicaciones sobre la depresión y la ansiedad como padecimientos colectivos, no individuales).

    El Gemelo Digital Social es una máquina perfecta para producir y explotar esa angustia. Porque lo que el sistema construye no es un “espejo” (como gustan de decir sus promotores), sino un molde. Toma nuestros rastros y ensambla con ellos una versión nuestra mucho más manejable que la original . Ese fragmento abstracto cobra vida como perfil que ya no necesita de nuestra presencia para existir y se puede convertir en el verdadero objeto de la gestión estatal. El cuerpo somático, mientras tanto, se queda afuera, subordinado a la exigencia de ajustarse y optimizarse. Eso es lo que López Gabrielidis ve como una carrera en la que el cuerpo de carne y hueso tarde o temprano pierde, salvo que se logren establecer canales de comunicación que compatibilicen las escalas. Pero esa salida requiere un requisito previo innegociable, que consiste en que el cuerpo de datos sea reconocido como algo que somos, no como algo que nos pertenece, o que puede pertenecerle a alguien, como una propiedad más. Al contrario, en el contexto del Gemelo Digital, ¿quién es dueño de ese otro yo que el Estado está construyendo sin debate (ni consentimiento) previo? El error ortográfico del video (“predicir”) quizás no venía tanto de predecir como de producir. Producir cuerpos clasificados y pre-optimizados.

    El error ortográfico del video (“predicir”) quizás no venía tanto de predecir como de producir. Producir cuerpos clasificados y pre-optimizados.

    Detrás de todo este artefacto con futuro incierto, y de todos sus parientes, hay siempre una pequeña frase, a veces dicha en voz baja, a veces en negritas con luces de neón: “There Is No Alternative” (conocida como TINA). En el caso del neoliberalismo clásico, la frase fue acuñada por Margaret Thatcher en 1979 para explicar que, frente al mercado, la privatización y el ajuste, el Estado sobra, salvo para poner la fuerza bruta que haga falta para que florezcan “en libertad”. Esta doctrina, que durante décadas justificó el desmantelamiento de lo público, ha encontrado en el tecnolibertarianismo actual una actualización perfecta. ¿Y qué aparece en el lugar de lo que se desmantela? Promesas de otro futuro. El Gemelo Digital, PAIDEIA, la “libertad educativa”, los vouchers, las criptomonedas salvíficas. Tecnologías que se anuncian con fuegos artificiales pero que resultan ser versiones opacas, sin auditoría, sin soberanía, sin mecanismos de apelación y casi siempre a favor de los mismos intereses. Que se horrorizan frente a la defensa de lo común o la exigencia de transparencia, previsión y rendición de cuentas. 

    Porque incluso si el Gemelo funcionara exactamente como promete, seguiría abierta una cuestión elemental: ¿qué problema político intenta resolver realmente? Porque si el objetivo es reducir enfermedades, abandono escolar o vulnerabilidad social, ¿no sería más directo (y hasta más barato) reconstruir hospitales, fortalecer la atención primaria, reabrir centros de salud mental, garantizar salarios dignos y ampliar redes de cuidado? Las políticas públicas nunca dependen solamente de la capacidad de procesar datos, sino de la idea de sociedad que organiza aquello que se decide construir.

    ¿No sería más directo (y hasta más barato) reconstruir hospitales, fortalecer la atención primaria, reabrir centros de salud mental, garantizar salarios dignos y ampliar redes de cuidado?

    Ahí es donde TINA y la hiperstición se dan la mano. Alternativas hay. Pero con el camino del monocultivo y la monotecnología se están produciendo activamente las condiciones para que desaparezcan. Desfinanciar la universidad pública no es una consecuencia inevitable de la crisis, sino una decisión. ¿Cómo leer, entonces, al Gemelo Digital? Sobre todo, cuando se presenta como una tecnología de cuidado, como una decisión disfrazada de oportunidad. 

    Lo que está en juego, al final, no es si un algoritmo puede predecir el futuro (puede, dentro de ciertos márgenes, como lo puede en márgenes aún más acotados la macroeconomía liberal). Lo que está en juego tampoco es si la tecnología es “buena” o “mala”, es quién tiene el poder de imaginar el futuro. Porque en definitiva la imaginación (justamente, la facultad que ningún gemelo digital tiene) es la única herramienta que tenemos para construir mundos que no sean una repetición de este presente. Argentina se adelanta al futuro. ¿A cuál de ellos? Ya lo veremos, la cuestión está aún abierta. Un buen comienzo sería recuperar la capacidad de decir “no” cuando nos prometen que no hay alternativa. 

    La entrada Gemelo Digital: desmantelar y vigilar se publicó primero en Revista Anfibia.

     

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