Sociedad

  • Moyano presiona a Kicillof y amenaza con marchar a Gobernación si escala el conflicto con recolectores

     

    Crece la tensión entre Pablo Moyano e intendentes del peronismo por el control de la recolección de residuos y el camionero avisó que, de escalar la tensión, le llevará la protesta a Axel Kicillof frente a la Gobernación.

    Luego de protagonizar una marcha con quema de neumáticos en Villa Gesell contra el axelista Gustavo Barrera, este viernes Moyano estuvo en La Plata para acusar que, por razones económicas, desde la gestión de Julio Alak le pidieron a la prestataria Esur recortes que podrían afectar a 150 trabajadores de la recolección.

    «No lo vamos a permitir», advirtió Moyano que, al igual que en el caso de Villa Gesell volvió a reclamar intervención a Axel Kicillof. De no encontrar respuestas y escalar el conflicto, el camionero prometió llevar el reclamo a Gobernación.

    «En caso de que toquen a un trabajador de la empresa Esur, quien les habla, conjuntamente con la rama de recolección, vamos a estar movilizándonos, primero a la Municipalidad y, en caso de seguir avanzando, vamos a llevar adelante un paro general en toda la provincia de Buenos Aires y movilizarnos a la Gobernación», dijo.

    Encuadrado en el ala sindical más cercana al kirchnerismo, Pablo le metió presión a Kicillof para que «se ponga al frente de la defensa de los trabajadores de la recolección de residuos».

    Como contó LPO, el conflicto suma tensión a la interna del peronismo y amaga con espiralizarse a otros municipios, en un contexto donde varios intendentes buscan reducir los gastos al extremo ante el derrumbe de la coparticipación y la recaudación por tasas.

    Ahí, muchos piensan en tocar los convenios que tenían con empresas recolectores, controladas históricamente por Camioneros.

    Pablo Moyano cruzó a un intendente de Kicillof por el manejo de residuos y le plantó una protesta frente al municipio

    Ante eso, Moyano avisó que no está dispuesto a ceder. «Si uno doblega al sindicato, todos se van a animar», dijo Damián Comas, titular de la seccional de La Costa y uno de los dirigentes cercanos a Pablo.

    En Gesell, la intervención del Ministerio de Trabajo provincial congeló el conflicto por un mes. «En caso de que vuelvan a intentar achicar el cuadro en Villa Gesell, nuevamente vamos a movilizar», avisó Moyano. 

    Asamblea de trabajadores de Esur con Pablo Moyano, que avisó que hará un paro provincial con marcha a Gobernación si hay despidos.

     

  • Docentes de la UBA organizan una clase pública frente al departamento de Adorni en Caballito

     

    Docentes de la UBA organizaron clases públicas frente al departamento de Manuel Adorni en Caballito como protesta por el ajuste a los sueldos y para reclamar por la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario.

    El ajuste del gobierno a los salarios de los docentes universitarios provocó una pérdida del poder adquisitivo cercano al 36%. En la UTN ya hubo más de mil docentes que presentaron su renuncia por el congelamiento de sus sueldos.

    En la conferencia de prensa que organizó para explicar su vuelo privado a Punta del Este y la presencia de su mujer en el avión presidencial durante el viaje a Nueva York, Adorni terminó admitiendo que había comprado un departamento en Caballito que no figura en su declaración jurada del año pasado.

    Esa propiedad salió a la venta en 2024 y estaba publicada en 340 mil dólares. La vivienda está ubicada en una de las zonas más cotizadas de Caballito, a metros de la avenida Pedro Goyena.

    Adorni reveló que tiene otro departamento y complicó a Adorni 

    También está a una manzana de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Desde allí partirán los participantes de la clase pública el próximo martes a las 9.30 que convocó la Asociación Gremial Docente bajo la consigna «Aplicación ya de la Ley de Financiamiento Universitario».

    «Yo hago lo que quiero con mi dinero», desafió Adorni en la conferencia. En medio del ajuste y la crisis económica, su discurso no fue bien recibido.

    Según una encuesta de Innova, el 70% de los consultados cree que el jefe de Gabinete es corrupto.   

    No ayudó a mejorar su situación que un día después de la conferencia el piloto del vuelo privado a Punta del Este contradijo al jefe de Gabinete y aseguró que la empresa de Marcelo Grandío pagó la factura del viaje.  

     

  • Milei puso de primer diputado en la Ciudad al abogado del fondo buitre que perdió con YPF

     

    El estudio de Alejandro Fargosi, primer candidato a diputado por la lista de Milei en Capital, fue patrocinante del fondo buitre Burford en el juicio por Aerolíneas que le costó a la Argentina 400 millones de dólares.

    Burford le había comprado a la familia Eskenazi los derechos para litigar contra el Estado. Esperaban un resultado similar a la victoria que obtuvieron contra la Argentina en el CIADI.

    En esa ocasión, los buitres habían adquirido el juicio de Marsans por la expropiación de Aerolíneas. Representado por el estudio Fargosi & Asociados, Burford ganó cerca de 140 millones de dólares, 976% más de lo que había invertido para litigar.

    El estudio Fargosi se llevó al menos 922 mil dólares de honorarios que fueron pagados por el estado argentino.

    Cristina y Kicillof destacaron el fallo de EEUU y recordaron a Milei que gracias a la nacionalización de YPF tiene los dólares para aguantar

    Al momento del fallo, durante la presidencia de Mauricio Macri, Diego, uno de los hijos de Fargosi era directivo de Aerolíneas. Antes, Diego había trabajado en la empresa durante la gestión del Grupo Marsans.

    Su padre Alejandro también había litigado contra Aerolíneas durante el menemismo, pocos años después de la privatización.

    Allegados al diputado aseguraron que Alejandro Fargosi se desligó del estudio familiar en 1987.

     

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    YPF: Cristina y Kicillof desmontan el relato tras el fallo en EEUU y reivindican la expropiación

     

    Tras la decisión de la Cámara de Apelaciones de Nueva York que revocó la millonaria condena contra la Argentina por la expropiación de YPF, Cristina Kirchner y Axel Kicillof salieron a fijar posición y apuntaron contra años de operaciones políticas y judiciales. Ambos coincidieron en un punto central: la recuperación de la petrolera en 2012 fue legal y estratégica para el país.

    Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI

    La resolución judicial representa un giro clave en una causa que amenazaba con un pago superior a los 16 mil millones de dólares, una cifra que equivalía a una porción significativa del presupuesto nacional.

    Cristina: “la expropiación se hizo conforme a derecho”

    La ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner fue contundente al analizar el fallo. Sostuvo que la decisión de la Justicia estadounidense confirma que la expropiación de YPF se realizó dentro del marco legal argentino, desmontando así uno de los ejes del litigio impulsado por los fondos demandantes.

    En su mensaje, además, destacó el trabajo del equipo jurídico que defendió al país durante años y remarcó que el proceso judicial había sido utilizado políticamente para cuestionar una medida soberana.

    El planteo de Cristina no es nuevo, pero cobra otra dimensión tras el fallo: la nacionalización había sido aprobada por amplia mayoría en el Congreso en 2012 y respondía a un escenario crítico en materia energética, marcado por la caída de reservas y producción bajo control de Repsol.

    Kicillof: “quedan expuestos años de mentiras”

    Por su parte, el gobernador bonaerense Axel Kicillof, quien fue uno de los principales impulsores de la recuperación de YPF desde el Ministerio de Economía, afirmó que la decisión judicial deja en evidencia “años de mentiras” construidas alrededor del caso.

    Kicillof insistió en que la estrategia de defensa del Estado argentino fue correcta desde el inicio y cuestionó a quienes instalaron que la expropiación había sido irregular o perjudicial. En esa línea, también apuntó contra el uso político del litigio por parte de sectores que buscaron desacreditar la política energética del kirchnerismo.

    El fallo de la Cámara no sólo revoca la condena previa, sino que además reconoce que la interpretación de la ley argentina realizada en instancias anteriores era errónea, debilitando así el núcleo del reclamo de los fondos litigantes.

    Una causa atravesada por intereses y fondos buitres

    El conflicto judicial se originó tras la expropiación del 51% de YPF en 2012, cuando el Estado argentino decidió recuperar el control de la empresa frente a un escenario de desinversión y caída productiva.

    Años después, fondos como Burford Capital compraron los derechos de litigio de accionistas minoritarios y avanzaron en tribunales estadounidenses, logrando en 2023 una sentencia favorable que obligaba a la Argentina a pagar una suma multimillonaria.

    Ese fallo fue ahora revertido, en lo que constituye uno de los reveses más importantes para los fondos especulativos en litigios contra el país.

    Más que un fallo: una disputa política

    Aunque el Gobierno de Milei celebró la decisión como un logro propio, lo cierto es que el fallo impacta directamente en el corazón de una política de Estado impulsada durante el kirchnerismo.

    En ese marco, las declaraciones de Cristina y Kicillof no sólo buscan reivindicar la legalidad de la expropiación, sino también reinstalar el debate sobre el rol del Estado en sectores estratégicos como la energía.

    Porque detrás del expediente judicial no sólo se discutía una cifra millonaria: también estaba en juego la legitimidad de una decisión política que marcó un punto de inflexión en la historia económica reciente.

     

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    ¿Apareció d’Artagnan? Hallan un esqueleto que podría ser el del cuarto mosquetero

     

    Un descubrimiento inesperado en Países Bajos podría cambiar lo que se sabía sobre la muerte del célebre mosquetero que inspiró “Los tres mosqueteros”. Un esqueleto hallado bajo una iglesia, una bala de mosquete y una moneda francesa vuelven a poner en escena una historia que mezcla realidad, mito y literatura.

    Por Alcides Blanco para NLI

    El hallazgo que sacudió a la historia

    Más de 350 años después de su muerte, el nombre de Charles de Batz de Castelmore, conocido como d’Artagnan, volvió a ocupar titulares. Todo comenzó casi por accidente: un hundimiento parcial del suelo en una iglesia de Maastricht, en Países Bajos, obligó a realizar obras de reparación.

    Durante esos trabajos apareció un esqueleto enterrado en una zona extremadamente particular: debajo del altar, un lugar que en el siglo XVII estaba reservado a figuras de alto rango o relevancia.

    Ese detalle, lejos de ser anecdótico, es el primer indicio fuerte que despertó el interés de los investigadores.


    Quién fue realmente d’Artagnan

    Lejos del personaje romántico de la literatura, d’Artagnan fue un militar francés real, capitán de los mosqueteros al servicio de Luis XIV, con un rol clave en operaciones militares y políticas de la época.

    Murió en 1673 durante el asedio de Maastricht, en plena guerra franco-neerlandesa, cuando una bala de mosquete lo alcanzó en combate.

    Su figura fue inmortalizada siglos después por Alejandro Dumas en la novela Los tres mosqueteros, donde se transformó en uno de los personajes más famosos de la cultura occidental.

    Sin embargo, el destino de su cuerpo siempre fue un misterio.

    Un esqueleto hallado bajo el altar de una iglesia en Maastricht podría ser el del mosquetero d’Artagnan.

    Las pistas que apuntan al mosquetero

    Lo que convierte este hallazgo en potencialmente histórico no es solo la ubicación del esqueleto, sino una serie de elementos que coinciden con los registros de la época:

    • Una moneda francesa encontrada junto a los restos, que sugiere origen o vínculo con Francia.
    • Lesiones en el torso compatibles con una bala de mosquete, similares a las que habrían causado su muerte.
    • El lugar del entierro, reservado para personas de alto estatus.

    Además, existe una hipótesis histórica que cobra fuerza: debido al contexto de guerra y las condiciones del momento, el cuerpo de d’Artagnan no habría sido trasladado a Francia, sino enterrado en la propia Maastricht.

    Todo encaja… pero todavía no hay confirmación.


    El adn, la clave final

    Actualmente, los restos fueron trasladados a un instituto arqueológico y se están realizando análisis de ADN en un laboratorio europeo para comparar el material genético con descendientes de la familia del mosquetero.

    Los especialistas insisten en la cautela:
    aunque los indicios son fuertes, solo la evidencia científica podrá confirmar si se trata realmente de d’Artagnan.


    Entre la historia y el mito

    El posible hallazgo vuelve a poner en primer plano una figura que siempre vivió en el límite entre la realidad y la ficción.

    Durante siglos, d’Artagnan fue más conocido por su versión literaria que por su existencia histórica. Hoy, paradójicamente, un conjunto de huesos podría devolverlo al terreno de lo real.

    Si se confirma la identidad, no solo se resolvería un enigma de más de tres siglos: también se cerraría una de las historias más fascinantes de la Europa moderna, donde un soldado de carne y hueso terminó convertido en leyenda universal.

     

  • ¿Quién siente Vaca Muerta?

     

    Hay tantas maneras de mirar Vaca Muerta como interesados en su entramado. Para algunos es la esperanza del país, política de Estado, una locomotora económica. Para otros, una formación geológica subterránea o un mar que se secó. Para otros, una ubicación geográfica indefinida que llega hasta donde lleguen los pozos. Para otros, un megaproyecto sobre su territorio. Para otros, un desierto disponible. Para otros, un lugar hermoso. Para otros, todo eso convertido en objeto de investigación artística, como Geonnitus, una instalación inmersiva audio-táctil-visual sobre el fracking.

    Para ver Geonnitus en el Colón hay que entrar por Viamonte 1168, atravesar un pasillo con fanáticos de la ópera, bajar unas escaleras y por fin llegar a un enorme subsuelo tipo industrial. Oscuro. Nos ubican en unos bancos de madera rústica, de frente y al mismo nivel de una escenografía semicircular. Andamios. Dos pantallas. Dos pelopinchos llenas. Caños y tubos que corren paralelos y se cruzan -parecen mapas de las líneas de subte-, y terminan en una bomba de agua o quizá siguen hasta las piletas. En la penumbra, brilla el bronce de instrumentos de viento sostenidos por músicos vestidos con mamelucos de la empresa YPF. 

    Comienza (alerta spoiler). 

    Durante sesenta minutos, las pantallas transmitirán imágenes del territorio conocido hacia afuera como Vaca Muerta: planos fijos de la meseta, rocas, montañas, animales (vacas lecheras, cabras, caballos, zorritos, liebres, ñandúes, gatos, un pavo real), paredes rajadas, garrafas, hornallas prendidas, un cementerio, plantas. Polvo. Un skyline de plataformas industriales. Camiones. Camiones. Camiones. Predominan las tomas nocturnas en las que lo único que se mueve son puntitos blancos que van y vienen, las luces de una circulación que nunca duerme. Y lenguas de fuego que duran segundos hasta transformarse en nube negra y desaparecer, escupidas por unas chimeneas finas y largas, los “mecheros”. 

    También hay primeros planos de las “anacondas”, mangueras que atraviesan la tierra como lava para sacar el agua de los ríos y redirigirla a la extracción del shale. Claro, eso emulan los caños naranjas del decorado. Los instrumentos de viento le ponen sonido ambiente a la escena. Junto con los caños, que tienen la arquitectura de un órgano tubular, simulan el viento de la Patagonia, ese viento único de la Patagonia, y el ruido y las explosiones de las máquinas penetrando el suelo. Un suelo que se logra partir con agua, la “fractura hidráulica”: el fracking.

    Escenas sutiles para representar una operación tan cuantificable como imposible de dimensionar a escala humana. Se trata del agua dulce de los ríos Neuquén, Limay y Colorado, cada vez más flacos por la escasez de lluvia y nevadas. De ellos se extraen enormes volúmenes para el proceso de fractura de la roca: cada pozo puede emplear entre 80 y 100 millones de litros del agua local, algunos hasta 120 millones. Una de las imágenes que referencia la obra es cuando la empresa transportadora de petróleo Oldelval en 2021 usó una Pelopincho de lona para intentar controlar un derrame. Pero la afectación al agua que no es visible es la que queda debajo de la tierra, contaminada con químicos y arena. En Pelopinchos serían 200 mil para cada pozo y, al día de la fecha, se estima que hay unos tres mil pozos ya fracturados por el entramado petrolero-gasífero del fracking

    Desde los medios del sector se suele mencionar a Vaca Muerta como el segundo yacimiento de gas no convencional y el cuarto de petróleo no convencional de todo el mundo. Este dato saltea el hecho que “no convencional” está lejos de ser una ventaja. Esta forma de extracción energética es una de las llamadas “energías extremas”, y tienen consecuencias intensivas en todo sentido: ambiental, económico y social. A pesar de los rimbombantes anuncios que comparan a Neuquén con el Medio Oriente, el proyecto no llega a posicionar ni cerca de los primeros 20 jugadores en la geopolítica energética, ni de posicionar a Argentina como jugador de peso en el mapa mundial. 

    Geonnitus muestra lo alevoso pero también lo invisible del planeta, la escala cuántica: los músicos y el sistema tubular también reproducen ciertos zumbidos inauditos para la percepción humana. Capas sonoras y visuales crean un clima melancólico, de ciencia ficción distópica. Imposible no recordar al viento que despeinó a Leila Guerriero mientras escribía Los suicidas del fin del mundo, o a las cadenas de bicicleta de Marcela Armas que, formando la silueta de México, se desangraban en petróleo, o las personas retratadas por Pablo Piovano en su ensayo Fracking en Vaca Muerta. 

    La parte de Geonnitus que sigue atrapando a Marina Aizen, una de las creadoras del proyecto en 2023, es “el momento fracking”, el instante en el que a la roca le inyectan explosivos hechos con agua, arena y químicos a mucha presión para sacarle petróleo. “El movimiento de las máquinas se ve como deditos con guante negros que se mueven, es la presión entrando al pozo”, dice Aizen. En ese momento, el suelo del Centro de Experimentación del Teatro Colón vibra. Y el ruido ensordece -como si estuviéramos en una resonancia magnética-. 

    El nombre de la obra usa una palabra inventada, mezcla de “geo”, por tierra, y “nnitus”, por el ruido, por esa invasión en el sistema auditivo que es el tinnitus. “Es un neologismo que podríamos traducir como el ruido que hace la tierra, el grito sordo que lanza luego de haber sido explotada”, escribe Pablo Shanton, otro de sus gestores, en el libro/catálogo que regalan al entrar. Shanton analiza: “Esta es una arquitectura concebida como por luthier (…) a la manera del legendario Intonarumori del futurista Luigi Russolo”. En el mismo catálogo, la crítica cultural Graciela Speranza destaca que la obra, al crear una miniatura de Vaca Muerta “imita su complejidad pero le quita solemnidad con una cuota de humor en los dispositivos, como de cómic retrofuturista”. 

    ¿Desde dónde observa Geonnitus? ¿Cuál es la mirada subjetiva que enfoca el despliegue territorial que las petroleras hacen? ¿En qué cuerpos resuenan los sismos?

    Como un cuerpo que recibe y emana, el cuerpo territorio neuquino está atravesado por un entramado complejo que funciona a presión. La presión aparece por todos lados: fractura la roca porosa donde están diluídos los hidrocarburos a kilómetros de profundidad, extirpa las arenas desde el fondo del delta entrerriano para ser mezcladas con las aguas cristalinas de los ríos que bajan de la Cordillera y con una serie de químicos contaminantes. Con presión se le inyecta ese cocktail a las rocas compactas, para quebrarlas y extraer los los recursos que allí están guardados. La industria del shale suele explicar que el fracking es la manera de acceder a los fósiles «atrapados», aunque nunca aclara de qué escapa el archivo geológico.

    La presión también se ejerce sobre los cuerpos que habitan el territorio. ¿Quién siente Vaca Muerta? En las proyecciones, Geonnitus muestra cómo los animales observan los ductos y padecen el ruido y los sismos ¿sin comprender? Entre trabajadores petroleros se mencionan más animales como metáforas de las herramientas utensilios:las enormes mangueras que llevan agua se llaman “anacondas”, las bombas que cubren el paisaje son “cigüeñas”. Las formas del paisaje bautizan a las formas de la intervención. Incluso apropiándose de una forma de nombrar mapuche, que les dicen “caracol” a las piedras con fósiles. 

    ¿Qué hace sucia a una energía? ¿Por qué decir “gas fósil” o “combustibles fósiles” se ha convertido en sinónimo de sucio o contaminante? Fósil es otra cosa: en la piedra es un rezago inminente de lo que alguna vez vivió, un retrato de lo que murió hace miles de años. Pero los fósiles de Vaca Muerta no son de dinosaurios o grandes animales. La mayor parte del petróleo y el gas se extrae de rocas con enormes concentrados con contenido orgánico de algas, fitoplancton y bacterias que almacenan carbono desde hace miles de años hasta que en el “momento fracking” (etapa de la fractura) lo liberan a la atmósfera, profundizando la alteración al balance en el cual el sistema tierra se estacionó a lo largo de miles de años. La culpa no es del “caracol” -como les llaman los mapuche a los fósiles- en la tierra, pero la mala prensa de la palabra fósil, ligada a lo viejo, arcaico y contaminante, toma protagonismo al tipificar las energías que necesitamos abandonar. 

    El único estímulo sensorial que le falta activar a Geonnitus es el olor a podrido. Vaca Muerta huele, apesta. Es un territorio y un entramado social que se sacrifica, cementerio de desechos industriales en los basureros petroleros y su entramado ilegal. La trazabilidad del proceso no sólo agota un bien natural y común como lo es el agua dulce, sino que luego de usarla la devuelve al territorio, contaminada, en pozos sumideros ¿Cómo garantizar que los sismos inducidos no generan nuevas grietas que filtran esos desechos en las fuentes de agua potable? ¿Bajo qué riesgos se encuentran las represas cercanas, que sostienen el agua y los derechos de poblaciones río abajo?

    En sala contigua a la que alberga a la instalación, hay un tablón sostenido por dos caballetes e iluminado por una luz cenital lleno de planos, pegados con cinta scotch, de los sismos recientes. ¿De quién es la naturaleza? ¿Quién la conserva? Más de la mitad del presupuesto de la provincia de Neuquén depende de la economía del petróleo y el gas. 

    El proceso 

    Geonnitus es otra de las acciones de la organización Periodistas por el Planeta para hablar de esas industrias más allá de la narrativa del empleo y las divisas. Durante muchos años, la ONG organizó viajes con periodistas para impulsar nuevas conversaciones sobre cambio climático, pérdida de diversidad y desaparición de ambientes. Pero, sienten, no tuvieron mucha suerte.  

    En uno de esos viajes, organizados junto a la ONG Earthworks, los periodistas pudieron presenciar el registro de imágenes con una cámara infrarroja que detecta fugas de gases que ni el ojo ni la nariz humana pueden sentir. “Yo te muestro un caño y vos decís ahí no pasa nada, pero cuando lo enfocás ves que le surge como un fantasma encima, de colores: son los gases de metano, altamente venenosos.” El resultado de esta acción no tuvo el impacto en la opinión pública que habían imaginado. Pensaron: acá hay un límite. ¿Será que la prensa está cooptada por el discurso de las empresas y de la clase política, por eso el blindaje? Esto, sumado a la desmovilización social mientras Vaca Muerta está en el centro de la agenda nacional; antes, con las disputas y expectativas con la construcción del gasoducto Néstor Kirchner; hoy, con un modelo económico que proyecta capitalizar la riqueza natural en inversiones extranjeras. 

    Volvamos a la búsqueda de nuevas narrativas para hablar de las policrisis que atraviesa nuestro planeta. Periodistas por el Planeta decidió que la estrategia era incidir a otra escala y con otros lenguajes. Convocaron a un grupo de artistas, pasajes a Neuquén mediante, les alquilaron un hotel en Añelo y los invitaron a pasar unos días en contacto directo con el territorio, recorriéndolo sin consignas ni condicionamientos. Buscaban una lectura singular. Que eligieran su propia aventura. 

    Javier Areal Vélez, Cecilia Castro, Florencia Curci, Julián D´Angiolillo y Leonello Zambón, los artistas de Geonnitus, descubrieron pueblos, rutas, comunidades mapuche, hasta alguna casita que quedó rodeada por una de las empresas de energía más poderosa a nivel global. Se movieron como uno más, aunque una tarde, al final del día, los cruzó una camioneta y su conductor les dijo: “Vimos que hoy estuvieron en tal y tal y tal lugar”. Meses después, volvieron a Vaca Muerta acompañados de guías locales a modo de lenguaraz. Como en la crónica de viajes, en realidad el narrador hablará del territorio pero más de cómo pisar ese paisaje lo transformó para siempre. 

    Uno de los momentos que más impactó al grupo de artistas fue cuando estuvieron frente a la roca madre de Vaca Muerta y pudieron verla, tocarla, olerla. “A partir de ese encuentro, incorporamos referencias a la escala geológica, el contacto con un tiempo que nos excede -cuenta Florencia Curci, artista sonora-. Y cierta pista de que en la relación entre humanos y rocas hay otras historias para explorar.” 

    Cuando todo eso se convirtió en guión, la dificultad fue conseguir sala. No sólo por lo complejo que es montar obras de arte electrónico (se necesitan instalaciones eléctricas robustas y mantenimiento especial al incluir elementos “vivos”) sino por limitaciones para poder decir “fracking” en su programación. Entonces decidieron que se estrenaba igual. En el centro de Investigaciones para el Futuro, en Villa Lynch, partido de San Martín, descentralizado de la agenda cultural porteña, en el galpón-taller de Zambón, otro de los artistas. Hicieron muchas presentaciones, siempre con las gradas llenas. Al terminar cada activación, mientras el público quedaba con la guardia baja, se iniciaba una conversación pública sobre Vaca Muerta con distintos referentes. Estuvieron el investigador y ex Greenpeace Hernán Pérez Orsi, el geógrafo Javier Grosso, Ariel Slipak de FARN, el biólogo Guillermo Folguera, el investigador del OPSur Víctor Quilaqueo, la investigadora Maristella Svampa y la crítica cultural Graciela Speranza. 

    A Speranza, Geonnitus le gustó tanto que la mencionó en una presentación en el MOMA. Año 2024. Presentaba el libro colectivo Momentum: art and ecology in the contemporary Latin America, y la destacó como “hito en el arte ecológico latinoamericano”. Elogió que la obra se aleja “de los apocalipsis espectaculares del cine catástrofe o la ciencia ficción climática” para dar formas de “lenta violencia, desastres que se gestan y avanzan gradualmente, catástrofes anónimas sin estrellas patagónicas”, y por el entramado entre arte, instituciones y modos de investigación y saberes que cruza. Destacó que las imágenes no tienen la belleza hegemónica típica de los románticos del siglo XIX, del humano que se siente chiquito frente a la intensidad de la naturaleza. Las entiende como “un nuevo sublime posnatural”, registro de “una naturaleza moldeada por los excesos del propio hombre en tratos con el planeta”.

    Geonnitus no sólo nos acerca a una escala micro y molecular. También, a una escala planetaria y a una dimensión del tiempo más allá de nuestra época, esa que de solo pensarla puede llevarnos a la parálisis, lo que Timothy Morton, el filósofo inglés, nombra “hiperobjetos”. Quizás por eso, además, no logran que los periodistas amplifiquen la denuncia a pesar de pisar el territorio, escuchar a las comunidades locales o acceder a las alertas de la ciencia,aunque estén firmadas por la Facultad de Agrarias de la Universidad Nacional del Comahue o el Instituto Ambiental de Estocolmo. 

    Más allá de las narrativas convencionales -de las empresas, del activismo, de la academia- el arte que dialoga con el eje cultura-naturaleza se vuelve “sede temporaria de refugiados políticos de distintos campos”, “una vía heterodoxa de conocimiento que abre el diálogo con otros saberes, otras formas de vida y otras especies”, continúa Speranza. Que desafía al pensamiento crítico y apela a otros lenguajes para repensar nuestro lugar en el mundo. “Si en el discurso de la política, de la economía e incluso de la ciencia reina un pragmatismo estrecho, incapaz de imaginar lo que vendrá, el arte no se conforma con esa versión empobrecida de realismo. Da entidad material a las metáforas y vuelve realistas las fantasías a primera vista impracticables.” 

    La entrada ¿Quién siente Vaca Muerta? se publicó primero en Revista Anfibia.