Sociedad

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    La SIDE de Milei: verdades, historia y certezas

     

    El DNU 941/2025 no moderniza la inteligencia argentina: la redefine en clave autoritaria. Bajo un lenguaje técnico y eufemístico, el decreto amplía facultades, diluye controles y habilita un esquema de vigilancia política interna incompatible con el Estado de Derecho. No es una hipótesis alarmista: está escrito, negro sobre blanco.

    Por Tomás Palazzo para NLI

    El gobierno de Milei volvió a recurrir al atajo institucional del Decreto de Necesidad y Urgencia para reformular de manera integral el sistema de inteligencia nacional. Lo hizo sin debate parlamentario, sin consensos mínimos y sin explicaciones públicas serias. El resultado es un texto extenso, ambiguo y peligrosamente abierto a interpretaciones expansivas, que concentra poder en la SIDE, debilita los controles democráticos y habilita prácticas históricamente asociadas al espionaje interno y al disciplinamiento político.

    No se trata de una discusión técnica. Se trata de qué tipo de Estado se está construyendo y contra quiénes se orientan sus herramientas más opacas.


    De la inteligencia estratégica al control político interno

    El DNU 941/2025 redefine los objetivos de la SIDE ampliando de manera sustancial el concepto de “seguridad estratégica”. Bajo esa categoría difusa se incorporan amenazas que ya no se limitan a riesgos externos, sino que incluyen fenómenos internos vinculados a la “influencia”, la “injerencia”, la “desestabilización” o la “afectación del orden institucional”.

    El problema no es semántico: es político. En la historia argentina, cada vez que el Estado amplió de forma ambigua estas nociones, el resultado fue el mismo: espionaje sobre partidos políticos, sindicatos, organizaciones sociales, periodistas y referentes opositores. El decreto no prohíbe de manera explícita esas prácticas; por el contrario, las deja implícitamente habilitadas.

    La supuesta prohibición del espionaje interno queda vaciada de contenido cuando el propio texto permite acciones “encubiertas” y de “obtención de información” frente a amenazas que no están claramente definidas ni tipificadas. En otras palabras, la SIDE pasa a tener margen para decidir por sí misma qué constituye una amenaza interna, sin control previo efectivo.


    Ambigüedad deliberada y concentración de poder

    Uno de los rasgos más preocupantes del DNU es su redacción. Conceptos como “operaciones encubiertas”, “acciones preventivas”, “seguridad estratégica” o “riesgos híbridos” aparecen reiteradamente sin definiciones precisas. Esta ambigüedad no es un error técnico: es una decisión política.

    El decreto refuerza la autonomía operativa de la SIDE, reduce instancias de supervisión externa y consolida un esquema de concentración de poder en el Ejecutivo, con una cadena de mando corta y opaca. El Congreso queda relegado a un rol casi decorativo, sin herramientas reales para auditar en tiempo real las actividades de inteligencia.

    Además, se amplían las capacidades del personal de inteligencia, incluyendo facultades operativas que rozan funciones de seguridad interior. Aunque no se lo diga de forma explícita, el texto habilita una zona gris donde inteligencia y coerción comienzan a superponerse, un terreno históricamente fértil para abusos.


    Las comunidades CIFN y CITN: redes de captura masiva de información

    El decreto formaliza y potencia el rol de las llamadas comunidades CIFN (Comunidad de Inteligencia Federal Nacional) y CITN (Comunidad de Inteligencia Territorial Nacional), estructuras destinadas a articular información entre distintos organismos del Estado y actores privados. En los hechos, se trata de redes de intercambio de datos a gran escala, con escasos límites normativos y controles difusos.

    Este esquema plantea un riesgo evidente para la privacidad y las garantías constitucionales. La circulación de información sensible sin reglas claras de protección, almacenamiento y uso abre la puerta a bases de datos políticas, sociales y sindicales, algo expresamente prohibido por la legislación vigente y por estándares internacionales en derechos humanos.

    La experiencia histórica demuestra que cuando estos sistemas se expanden sin control, terminan siendo utilizados para el seguimiento de opositores y la anticipación de conflictos sociales, no para la defensa nacional.


    Elusión del Congreso y degradación democrática

    Que una reforma de esta magnitud se haya hecho por DNU no es un detalle menor. El sistema de inteligencia es, por definición, uno de los ámbitos que más control democrático requiere. Milei eligió exactamente lo contrario: evitar el debate parlamentario y avanzar por decreto.

    Esta forma de legislar no solo vulnera el espíritu de la Constitución, sino que consolida una lógica de Estado de excepción permanente, donde el Ejecutivo se arroga facultades extraordinarias sin justificación real de necesidad y urgencia.

    La inteligencia, en este esquema, deja de ser una herramienta al servicio de la soberanía nacional para convertirse en un instrumento de gobierno, orientado a garantizar gobernabilidad mediante la vigilancia y la disuasión.


    Herencias oscuras y un futuro inquietante

    Argentina conoce bien este camino. La SIDE de la democracia tutelada, la AFI del espionaje político, los archivos ilegales, las escuchas, las carpetas y los servicios como factor de poder autónomo. Nada de eso empezó con declaraciones explícitas: empezó siempre con decretos ambiguos y promesas de modernización.

    El DNU 941/2025 no crea un monstruo nuevo: reactualiza viejas prácticas, ahora bajo el ropaje del liberalismo autoritario y la retórica de la seguridad.

    La pregunta no es si estas herramientas pueden usarse mal. La pregunta es cuándo y contra quiénes. La historia argentina ofrece una respuesta incómoda pero clara.

     

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    Estados Unidos y la Doctrina Monroe: dos siglos de intervenciones, golpes y tutelaje sobre América Latina

     

    Desde 1823 hasta hoy, la Doctrina Monroe funcionó como coartada ideológica para justificar invasiones, golpes de Estado, bloqueos económicos y condicionamientos políticos sobre América Latina. Un repaso histórico, crítico y documentado de una política imperial que sigue vigente y que hoy vuelve a exhibirse en el respaldo de Washington a Milei y en el grave episodio denunciado por Venezuela como el secuestro de Nicolás Maduro.

    Por Alcides Blanco para NLI

    El origen de una doctrina imperial

    La llamada Doctrina Monroe, formulada en 1823 por el entonces presidente estadounidense James Monroe, suele presentarse en los manuales como una advertencia contra el colonialismo europeo en el continente. Sin embargo, desde sus primeros usos reales, funcionó como una autoproclamación de tutela: América no sería para los pueblos americanos, sino para los intereses de Washington. En un contexto en el que Estados Unidos aún no era potencia global, la doctrina operó como una declaración de intenciones a largo plazo, que se consolidaría con el crecimiento económico, militar y financiero del país del norte.

    A fines del siglo XIX, tras la guerra contra España y la ocupación de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, la Doctrina Monroe dejó de ser una consigna diplomática para convertirse en una herramienta activa de dominación regional, reforzada luego por el llamado Corolario Roosevelt, que legitimó la intervención directa en países latinoamericanos ante cualquier situación que Washington considerara una “amenaza”.


    Golpes de Estado y gobiernos derrocados

    Durante el siglo XX, la Doctrina Monroe fue el marco político que permitió una seguidilla de intervenciones directas e indirectas. En 1954, el gobierno democrático de Jacobo Árbenz en Guatemala fue derrocado tras una operación organizada por la CIA para proteger intereses corporativos estadounidenses. En 1964, Estados Unidos respaldó el golpe militar en Brasil; en 1973, jugó un rol decisivo en el derrocamiento y asesinato de Salvador Allende en Chile; en 1976, apoyó activamente a la dictadura argentina.

    Estos procesos no fueron excepciones, sino parte de una política sistemática: cuando un gobierno latinoamericano intentó desarrollar un camino autónomo, redistribuir riqueza o controlar recursos estratégicos, la respuesta fue la desestabilización. Golpes, sabotajes económicos, operaciones psicológicas y financiamiento a sectores opositores fueron prácticas recurrentes.


    Dictaduras, terrorismo de Estado y Operación Cóndor

    En los años setenta, la Doctrina Monroe se tradujo en su versión más brutal con la Operación Cóndor, una coordinación represiva entre dictaduras del Cono Sur, con apoyo logístico, tecnológico y de inteligencia de Estados Unidos. Miles de militantes políticos, sindicales y sociales fueron secuestrados, torturados y asesinados en nombre de la “lucha contra el comunismo”.

    Lejos de ser un desvío, este entramado represivo fue funcional a la imposición de un nuevo modelo económico: apertura irrestricta, endeudamiento externo y destrucción del aparato productivo nacional. La violencia política fue el complemento necesario del saqueo económico.


    Del intervencionismo militar al disciplinamiento económico

    Con el fin formal de la Guerra Fría, Estados Unidos no abandonó su política de injerencia, sino que la adaptó. Las invasiones militares dieron paso, en muchos casos, al disciplinamiento financiero, las sanciones económicas, el endeudamiento condicionado y el uso de organismos internacionales como herramientas de presión.

    En América Latina, esta etapa incluyó bloqueos como el impuesto a Cuba y Venezuela, persecuciones judiciales selectivas contra líderes populares —el llamado lawfare— y el financiamiento de proyectos políticos alineados con la agenda de Washington. La Doctrina Monroe mutó, pero nunca desapareció.


    Bolivia: el golpe contra Evo Morales y el laboratorio del “golpe blando”

    El caso de Bolivia es uno de los ejemplos más claros del intervencionismo estadounidense en el siglo XXI, adaptado a nuevas formas. En 2019, el presidente Evo Morales, primer mandatario indígena del país y artífice de un proceso de nacionalización de recursos estratégicos —en especial el gas y el litio— fue forzado a renunciar tras una operación de desestabilización política, mediática e institucional.

    El rol de la Organización de Estados Americanos, alineada históricamente con la política exterior de Washington, fue clave. Un informe preliminar sin sustento técnico sobre supuestas irregularidades electorales fue utilizado como excusa para legitimar un golpe de Estado que derivó en la instalación de un gobierno de facto encabezado por Jeanine Áñez, inmediatamente reconocido por Estados Unidos.

    Durante el régimen posterior al golpe, Bolivia vivió masacres en Sacaba y Senkata, persecución judicial contra dirigentes del Movimiento al Socialismo y una política de alineamiento total con Washington. El objetivo fue claro: interrumpir un proyecto soberano y disciplinar a un país que había decidido controlar sus recursos naturales y construir alianzas fuera del eje estadounidense.


    Ecuador: Rafael Correa y la persecución como método

    En Ecuador, la Doctrina Monroe se expresó a través de una modalidad cada vez más frecuente: la persecución judicial selectiva. Tras una década de gobierno de Rafael Correa, marcada por la recuperación del rol del Estado, la reducción de la pobreza y una política exterior autónoma, se desplegó una ofensiva para borrar políticamente a su principal referente.

    Correa fue víctima de un proceso de lawfare que incluyó causas judiciales armadas, condenas sin pruebas materiales sólidas y la imposibilidad de presentarse a elecciones. Todo ocurrió bajo el gobierno de Lenín Moreno, quien llegó al poder con un discurso de continuidad pero rápidamente giró hacia un alineamiento pleno con Estados Unidos, restaurando acuerdos militares, entregando información estratégica y revirtiendo políticas soberanas.

    La persecución contra Correa no fue un hecho aislado, sino parte de una estrategia regional: neutralizar líderes populares sin necesidad de tanques en la calle, usando tribunales, medios concentrados y presión internacional.


    Brasil: Lula, la cárcel y la proscripción política

    El caso de Brasil es otro capítulo central del intervencionismo contemporáneo. Luiz Inácio Lula da Silva, líder histórico del Partido de los Trabajadores y dos veces presidente, fue encarcelado en 2018 tras un proceso judicial plagado de irregularidades, que luego serían reconocidas incluso por la propia Justicia brasileña.

    La causa que llevó a Lula a prisión se construyó sin pruebas directas y tuvo como resultado inmediato su proscripción electoral, allanando el camino para el triunfo de Jair Bolsonaro, un dirigente alineado ideológicamente con Washington y funcional a sus intereses geopolíticos y económicos.

    Años más tarde, quedó demostrado que el proceso contra Lula estuvo atravesado por coordinación entre jueces, fiscales y actores externos, incluyendo cooperación informal con agencias estadounidenses. El objetivo fue inequívoco: desarticular un proyecto político autónomo que había fortalecido la integración regional, los BRICS y la independencia económica de Brasil.

    Venezuela como objetivo permanente

    Venezuela se convirtió en uno de los principales blancos de esta política en el siglo XXI. Desde la llegada de Hugo Chávez y la recuperación del control estatal sobre el petróleo, Estados Unidos desplegó una estrategia de hostigamiento constante: sanciones económicas, intentos de aislamiento diplomático, reconocimiento de autoridades paralelas y amenazas militares explícitas.

    En las últimas horas, el gobierno venezolano denunció un hecho de extrema gravedad: el secuestro del presidente Nicolás Maduro en el marco de una operación atribuida a fuerzas estadounidenses. Más allá de la versión que intenta instalar Washington, el episodio fue calificado por Caracas y por diversos actores internacionales como una violación flagrante de la soberanía y un regreso abierto a las prácticas más crudas del intervencionismo.


    Milei y el alineamiento sin matices

    En este contexto regional, la Argentina atraviesa una etapa de subordinación explícita. Durante el proceso electoral que llevó a Milei al poder, el respaldo político y económico de Estados Unidos fue público y determinante. Señales financieras, gestos diplomáticos y apoyos externos funcionaron como un mensaje claro al sistema local: había un candidato alineado con los intereses de Washington.

    Lejos de ocultarlo, Milei celebró ese respaldo y adoptó una política exterior de alineamiento automático, avalando sanciones, intervenciones y acciones que históricamente el peronismo y los movimientos nacionales habían cuestionado. El resultado es una Argentina que renuncia a la autonomía regional y se reubica, sin negociación alguna, dentro del esquema de la Doctrina Monroe.


    Una doctrina que nunca fue pasado

    A más de doscientos años de su formulación, la Doctrina Monroe sigue viva. Cambió de formas, de discursos y de métodos, pero mantiene intacto su núcleo: América Latina como zona de influencia exclusiva de Estados Unidos. Desde los golpes militares del siglo XX hasta el condicionamiento económico y las operaciones encubiertas del presente, la lógica es la misma.

    La historia demuestra que cada vez que un país latinoamericano intentó salirse de ese corset, la respuesta fue la presión, la desestabilización o la violencia. Entender ese recorrido no es un ejercicio académico: es una condición necesaria para defender la soberanía, la democracia real y el derecho de los pueblos a decidir su propio destino.

     

  • Delcy está en Caracas y toma el control del gobierno: «el único presidente es Maduro»

     

    Delcy Rodríguez reapareció tras la captura de Nicolás Maduro para ponerse al frente del gobierno de Venezuela y en una conferencia de prensa en Caracas, dejó en evidencia que las versiones que había decidido refugiarse en Rusia eran falsas

    La vicepresidenta lideró la reunión de urgencia del Consejo de Defensa y se mostró con la primera línea de la cúpula chavista como su hermano y presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, el ministro de Seguridad, Inteligencia y Justicia, Diosdado Cabello, y el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López. 

    Esto confirma, como adelantaron fuentes venezolanas a LPO, que la vicepresidenta no estaba en Rusia como circuló en algunas agencias internacionales sino que siempre se mantuvo en la capital venezolana. 

    En la conferencia de prensa, la vicepresidenta de Venezuela anunció la activación de un decreto «de conmoción externa» firmado por Maduro antes de su detención, que fue entregado al Tribunal Supremo de Venezuela, que controla el chavismo, para otorgarle la formalidad de un respaldo constitucional. Aún no está claro que medidas implica la activación de ese decreto.

    Trump anunció que negociará con la chavista Delcy Rodríguez la transición en Venezuela

    Pero el elemento mas relevante de la aparición de la vicepresidenta chavista es que se mostró en control del gobierno, luego que Trump la instalara como la autoridad con quien la Casa Blanca piensa negociar una transición, en detrimento de María Corina Machado, que intentó presionar al republicano para que instalara en el poder a su aliado, el ex candidato presidencial, Edmundo González.

    La Constitución de Venezuela establece que al no haber trancurrido la mitad del mandato de Maduro, la vicepresidenta debería convocar a nuevas elecciones presidenciales.

    Como era de esperar, la nueva líder bolivariana no confirmó que asume la presidencia y aclaró que el único jefe de estado es Nicolás Maduro, pero la Constitución establece que con el depuesto líder fuera del poder la que está en funciones es la vicepresidenta. 

    La carta magna también establece que al no haber transcurrido la mitad del mandato, Rodríguez debería convocar a elecciones. A esta altura, los pasos a seguir parece que se terminarán dando en coordinación con Estados Unidos que no confía en el liderazgo opositor para salir de la crisis.  

    El Miami Herald había revelado días atrás que en la conversación que mantuvieron Trump y Maduro, antes que se activara la detención del chavista, ambos líderes analizaron la posibilidad de un paso al costado de Maduro para que luego Delcy convocara a elecciones.

    La vicepresidenta Delcy Rodríguez junto a la plana mayor del chavismno en la reunión que mantuvieron este sábado.

    Un importante operador político que trabaja en Nueva York y opera como nexo del chavismo con la petrolera estadounidense Chevron, que opera en Venezuela, afirmó a LPO: «Lo que pasó es un cambio de piezas interno. Washington siempre hablo con Delcy. A Trump ella no le molesta, porque sabe que una transición que cuente con la colaboración del régimen es vía menos costosa para salir de la crisis». 

    «Ahora, si Caracas no se alinea con eso, el escenario puede ser peor», agregó este operadort, en referencia a la advertencia de Trump de una segunda ola de ataques.

    Debate en la Casa Blanca: Rubio va por el final total del chavismo y los trumpistas analizan una salida negociada

    Pero más allá de las especulaciones sobre una operación acordada con la cúpula del chavismo, en su conferencia Delcy Rodríguez mantuvoó una narrativa de confrontación y acusó a Estados Unidos de «violar flagrantemente el Artículo 1 y 2 de la Carta de las Naciones Unidas, pese a que Maduro había extendido su mano al pueblo estadounidense para establecer canales de comunicación diplomáticos, políticos e institucionales, basados en el respeto a la legalidad internacional».

    «Insto al pueblo a mantenerse en calma y a afrontar la situación juntos en perfecta unión nacional. Instó a que la fusión policial, militar, popular se convierta en un solo cuerpo para defender nuestra amada Venezuela en esta etapa de defensa de nuestra soberanía y de nuestra independencia nacional», concluyó.

     

  • Trump anunció que negociará con la chavista Delcy Rodríguez la transición en Venezuela

     

     Donald Trump dio una conferencia de prensa en la residencia presidencial en Mar-a-Lago junto al secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Guerra, Pete Hegseth, luego del ataque militar que forzó la captura de Nicolás Maduro. 

    Trump reivindicó la operación militar y afirmó que todo el poder militar venezolano fue destruido. Pero el dato más importante gira en torno el futuro del país sudamericano y la sucesión de Maduro en el poder. 

    En ese sentido, el presidente de EEUU dijo que «ahora vamos a gobernar el país hasta que podamos llevar a cabo una transición segura, adecuada y prudente» y confirmó que Marco Rubio está negociando con Delcy Rodriguez la transición. «La vicepresidenta habló con Marci Rubio y dijo que hará lo que nosotros digamos», reveló.

    «No queremos que otra persona asuma el poder y que se repita la misma situación que hemos vivido durante los últimos años. Así que vamos a seguir gobernando el país», aclaró, cerrando la puerta a un gobierno opositor.

    Con el aval de Trump, la CIA volvió a tener un papel crucial en la región y orquestó la captura de Maduro

    De todas formas, insistió con que el diálogo para definir los pasos a seguro no es con nadie de la oposición sino con el propio chavismo. Ante la consulta sobre María Corina Machado, dijo desconocer donde se encuentra y planteó que «no tiene respeto de la población». 

    No queremos que otra persona asuma el poder y que se repita la misma situación que hemos vivido durante los últimos años. Así que vamos a seguir gobernando el país

    Esto confirma lo que LPO adelantó en exclusivo sobre la desconfianza de la Casa Blanca con los líderes opositores que no cuenta con el apoyo interno, en especial de las Fuerzas Armadas. 

    Lo que resta saber ahora es si el diálogo de Delcy con Washington es una decisión articulada con los otros integrantes de la cúpula que pueden ocupar lugares de liderazgo en la nueva etapa como Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López.

    Esto también cristaliza la interna en el gobierno de Trump, entre los que quieren eliminar a todos los integrantes del chavismo como Marco Rubio y el trumpismo mas alienado a la lógica MAGA que busca terminar la ofensiva en esta operación y trabajar con nuevas autoridades dentro del régimen.

    La idea de «administra por cuenta» propia el país parece un punto intermedio entre esas dos corrientes que pagan en el corazón de Washington.

     

  • Milei le pidió a Trump que ponga a Edmundo González como presidente de Venezuela

     

    El Gobierno salió en fuerte defensa a la operación militar de Estados Unidos que terminó con la captura de Nicolás Maduro. 

    En un comunicado, la Cancillería planteó que «valora la decisión y la determinación demostradas por el Presidente de los Estados Unidos de América y por su Gobierno en las recientes acciones adoptadas en Venezuela».

    El ministerio de Relaciones Exteriores se refuerce a Maduro como, el líder del Cartel de los Soles, declarada como organización terrorista por el Gobierno argentino el pasado 26 de agosto». 

    A su vez,  afirma que «Argentina confía que estos acontecimientos representen un avance decisivo contra el narcoterrorismo que afecta a la región y, al mismo tiempo, abran una etapa que permita al pueblo venezolano recuperar plenamente la democracia, el imperio de la ley y el respeto de los derechos humanos de conformidad con los principios del derecho internacional, y pongan fin a la opresión ejercida durante años por el régimen autoritario».

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    En ese sentido, continúa, «el Gobierno argentino espera y apoya que esta nueva situación haga posible que las autoridades legítimamente elegidas por el pueblo venezolano en las elecciones celebradas en 2024, incluido el presidente electo Edmundo González Urrutia, puedan finalmente ejercer su mandato constitucional conforme a la voluntad popular expresada en las urnas y a las normas democráticas vigentes, destacando asimismo el liderazgo de María Corina Machado, Premio Nobel de la Paz, en la defensa de la democracia y la libertad en Venezuela».

    Por último, el comunicado «reafirma a la comunidad internacional su firme compromiso y plena disposición para lograr, por todos los medios a su alcance, el pleno retorno de la institucionalidad, la democracia y del Estado de Derecho en Venezuela, velando en todo momento por la libertad, la dignidad humana y el bienestar del hermano pueblo venezolano». 

    El Gobierno argentino espera y apoya que esta nueva situación haga posible que las autoridades legítimamente elegidas por el pueblo venezolano en las elecciones celebradas en 2024, incluido el presidente electo Edmundo González Urrutia, puedan finalmente ejercer su mandato constitucional conforme a la voluntad popular expresada en las urnas y a las normas democráticas vigentes, destacando asimismo el liderazgo de María Corina Machado

    «Argentina recuerda que el régimen venezolano es internacionalmente responsable por la integridad física y la seguridad personal del ciudadano argentino Nahuel Gallo, quien se encuentra en situación de detención arbitraria y desaparición forzada, en violación de sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos, y reitera su llamado a su inmediata liberación», concluye.

    El alineamiento de Milei con Machado contrasta con la ambigüedad de Donald Trump a la hora de definir a quien apoya para liderar la transición y, eventualmente, un nuevo gobierno opositor. 

     

  • Corina Machado presiona a Trump para que nombre a Edmundo González presidente

     

    La captura de Nicolás Maduro abre enormes interrogantes alrededor del futuro de Venezuela y una posible transición dentro del propio régimen. La líder opositora María Corina Machado, pareció intentar abordar esa posibilidad y este mediodía  publicó una carta en donde presionó directamente a la Casa Blanca para que ubique a Edmundo González como presidente de Venezuela.

    «Hoy estamos preparados para hacer valer nuestro mandato y tomar el poder», lanzó la líder de la oposición en las redes sociales. «Llegó la hora de que la Soberanía Popular y la Soberanía Nacional rijan en nuestro país», añadió. 

    Machado insistió con que González Urrutia debe asumir de inmediato el mandato  y ser reconocido como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, exhortando a todos los oficiales y soldados a acatar esta nueva dirección, algo que es muy difícil de confirmar porque del chavismo sigue contando con el control del país, sus recursos y el poder militar. 

     Por eso, las miradas se posan sobre a vicepresidenta, Delcy Rodriguez, que fue la primera en confirmar la detención de Maduro en una entrevista telefónica con la televisión estatal venezolana y es la primera apuntada ante los rumores de un cambio interno. 

    Debate en la Casa Blanca: Rubio va por el final total del chavismo y los trumpistas analizan una salida negociada

    En este contexto, circularon rumores que Delcy estaba en Rusia pero fuentes del entrono de la vicepresidenta lo desmintieron y confirmaron a LPO que se encuentra en Caracas. En la misma línea informó el New York Times.

     Hoy estamos preparados para hacer valer nuestro mandato y tomar el poder.

    En un reportaje con la cadena Fox News, Donald Trump, confirmó que Delcy fue parte de la negociación con Nicolás Maduro para una transición ordenada pero el líder republicano lo terminó descartando. En esa entrevista, el presidente de EEUU dio los primeros detalles de la operación pero no precisó a quien quiere la Casa Blanca en el poder.  «No podemos arriesgarnos a dejar que alguien más dirija Venezuela y simplemente se haga cargo de lo que él dejó. Así que estamos tomando esa decisión ahora», aseguró.

    Incluso, sugirió que podría ser Delcy al ser la vice y pareció fijar las condiciones al advertir a los funcionarios del régimen que la iban a psar muy mal sino se alineaban con la Casa Blanca. Esto abre un interrogante sobre el futuro de María Corina Machado y la oposición que, como adelantó en exclusivo LPO, no cuenta con la confianza del líder republicano.

    Delcy Rodriguez. 

    En efecto, lo que está en debate por estas horas en la Casa Blanca es quien conduce Venezuela, como reveló LPO. En paralelo, otro de las figuras importante del régimen es el ministro del Interior y hombre fuerte del chavismo, Diosdado Cabello, apareció en las calles de Caracas luego del bombardeo de Estados Unidos a instalaciones militares en Venezuela, buscando desmentir las versiones que había sido asesinado.

    Diosdado controla las fuerzas de seguridad, los servicios de inteligencia y la relación con el Poder Judicial y la Corte Suprema, además de todo el aparato del Partido Socialista Unido de Venezuela, es decir, un poder enorme en la estructura del chavismo.

    Diosdado controla las fuerzas de seguridad, los servicios de inteligencia y la relación con el Poder Judicial y la Corte Suprema, además de todo el aparato del Partido Socialista Unido de Venezuela, es decir, un poder enorme en la estructura del chavismo.

    El funcionario, que algunas agencias internacionales lo dijeron por muerto tras los ataques de EEUU, grabó un video con casco y chaleco antibalas en las calles de Caracas para denunciar la intervención militar norteamericana y arengó: «Aquí hay un pueblo organizado que sabe qué hacer».   

    Sin embargo, Diosdado y dijo que «el país está en completa calma. Confíen en el liderazgo político. Que nadie caiga en el desespero y facilite las cosas al enemigo» y exigió un pronunciamiento inmediato de los organismos internacionales ante lo que describió como un «ataque cobarde» y una «masacre». 

    «Esperamos que el mundo se pronuncie sobre este ataque contra civiles. Hemos sobrevivido a todas estas circunstancias. Los cobardes quedaron en el pasado», cerró el funcionario.

    Cabello no es un hombre más dentro de la estructura que lidera Nicolás Maduro. En tiempos de Hugo Chávez disputó la sucesión con Nicolás Maduro y tras la muerte del líder bolivariano y el desembarco de su competidor interno al poder quedó relegado. 

    El país está en completa calma. Confíen en el liderazgo político. Que nadie caiga en el desespero y facilite las cosas al enemigo

    Pasó de ser presidente de la Asamblea Nacional a jefe del bloque del chavismo y Maduro lo fue relegando del primer círculo de poder en favor de Jorge y Delcy Rodriguez. Sin embargo, en la previa de las elecciones del 28 de julio el vínculo se reconfiguró y el ahora depuesto presidente le devolvió el poder con un súper ministerio.

    Debate en la Casa Blanca: Rubio va por el final total del chavismo y los trumpistas analizan una salida negociada

    La tercera figura es la de Vladimir Padrino López, el ministro de Defensa que controla las Fuerzas Armadas Boliviarianas y aparentemente se encuentra refugiado en un búnker militar.  La falta de respuesta militar a los ataques de Estados Unidos ha causado sorpresa y alimentan las especulaciones de un acuerdo interno. 

    Lo cierto es que la línea sucesoria en Venezuela ante la ausencia del presidente no sigue con el vice sino con el presidente de la Asamblea Nacional que en este caso es Jorge Rodríguez, quien tampoco se ha expresado públicamente.