Victoria Villarruel hizo catarsis en la red social X después de los cruces con los hermanos Milei durante la apertura de sesiones y avisó que no piensa renunciar a su cargo, luego de que el presidente la acusara de golpismo por cadena nacional.
El descargo de la vice empezó a partir de unas declaraciones de Luis Petri acusándola de apostar «por el fracaso del Gobierno» y de ofrecerse a la oposición como «una alternativa» a Milei. El mendocino continuó así la línea del propio Milei que el domingo acusó a «propios» de «soñar con el sillón de Rivadavia», sumando un grosero cabezazo en dirección a Villarruel que no casualmente en ese momento era tomada por la transmisión oficial, que durante el resto del discurso la borró.
La vice comenzó cruzando a Petri, pero después fue directo a Milei. «Eso quieren, mi renuncia. Pero no se les va a dar. El 10/12/27 hasta esa fecha ocupo con honestidad mi cargo. Al que no le gusta vota lo que quiere en el próximo turno», disparó.
Eso quieren, mi renuncia. Pero no se les va a dar. El 10/12/27 hasta esa fecha ocupo con honestidad mi cargo. Al que no le gusta vota lo que quiere en el próximo turno
«Más grave fue la acusación de golpismo que sugirió el Presidente», respondió cuando la cuestionaron por haber usado el celular durante el discurso de Milei. Luego, exigió «que lo demuestre porque de palabras vacías venimos desde hace décadas en la política». En otro tuit fue menos diplomática, respondiendo a otro usuario: «dice estas huevadas y no aportan una sola prueba de sus afirmaciones».
Antes de los tuits de Villarruel, fuentes de La Libertad Avanza arriesgaron ante LPO que esta pelea «termina como el orto». «Karina se va a cansar y empieza la vía judicial y los servicios. La van a embarrar hasta el fondo y con ayuda de Caputo van a exterminar a la Vice».
Villarruel se descargó con ganas contra Petri, al que acusó de vaciar la obra social de los militares durante su paso por el Ministerio de Defensa. «Preocupante que no responda aún por el vacío que dejó en IOSFA y que hizo su funcionario mendocino. Dejó a cientos de miles de militares y familias sin atención médica en los confines del país», escribió.
«Creo que antes de divagar y comentar cómo una vecina chusma, debería ubicarse y ver cómo afronta judicialmente lo que parecería fue un desfalco de la obra social de los militares y sus familias. Sigo atentamente la causa judicial», ironizó Villarruel, que también chicaneó a Petri por sus «cosplays» y «trencitos» con Milei.
Otro que la ligó, pero menos, fue Martín Menem al que la vice señaló por «refinado» y por tener «amplios conocimientos en chupamedismo».
El costo de alimentarse en Argentina es tan disparatado como ignorado en el debate político y económico actual.
Por Nerio Corello para NLI
Aunque parezca inverosímil, el precio de los alimentos es un tema tabú. El grueso de los políticos, empresarios y economistas lo elude. Aunque se trate de la base fundamental de la economía doméstica del ciudadano común, se soslaya con la hipócrita elegancia de la referencia fugaz. En los medios aparece con intermitencia, como escándalo del día o indicador de inestabilidad transitoria.
Las personas públicas que se animan a poner el tema en primer plano sufren descalificaciones o son blanco de la falacia ad hominem. La estacionalidad, los malos hábitos alimentarios y la deficiente educación de los consumidores suelen ser argumentos que permiten a políticos y economistas acorralados salir por la tangente.
El elevado precio de los alimentos es un problema mundial, pero en Argentina un verdadero calvario. Si ya se conoce que nuestro país lidera el ranking mundial de estrés y ansiedad cotidianos 2025 (según Statista Consumer Insights), habría que averiguar cuánto incide en estos padecimientos psíquicos la dificultad para parar la olla.
Mientras el índice de precios de alimentos de la FAO mantiene una tendencia sostenida a la baja desde fines de 2025 y comienzos de 2026, según los datos de nuestro ficcional INDEC –que Marco abandonó por falta de vocación literaria-, para alimentarse en Argentina hubo que sobrellevar un incremento de más del 35% en los últimos doce meses.
Con las referencias de un SMVM de $ 352.400,-, un salario promedio pretendido (nada más que pretendido) de $1.699.284 mensuales para enero de 2026 pero un sufrido ingreso promedio per cápita del total de la población urbana de $ 956.283,-, y una Canasta Básica Alimentaria subvaluada por el INDEC en $ 453.384,-, es suficiente para encender todas las alarmas.
Sin embargo, dejarse llevar únicamente por indicadores, índices y estadísticas en general significa las más de las veces abonar discusiones bizantinas. El discurso sesgado, con datos elegidos y omitidos a discreción, suele estar a la orden del día en cualquier tema conflictivo y ganar la partida de las justificaciones o llevarnos directo, sin escalas realistas, a Narnia.
Los cálculos propios suelen dar mejores pautas de orientación aunque, claro, incrementan el estrés.
Si, por ejemplo, usted compra a estos precios promedio: un kilo de arroz $ 2.000,-. uno de harina $ 1.300,-, uno de azúcar $ 1.000,-, uno de pollo $ 4.100,-, una docena de huevos $ 7.000,-, una lata de tomates $ 1.500, unos fideos secos de medio kilo $ 1,000,-, 900 ml de aceite de girasol $ 4.200,-, medio kilo de picada $ 5.000,-, uno de paleta $ 14.000,-, un litro de leche $ 1.500,- y un kilo de pan $ 3.400,-, se gastó en esta comprita mísera bastante más del 10% de un SMVM.
Las economías individuales o familiares no pueden sostenerse con relaciones tan dispares entre ingresos y precios de alimentos. Es un punto de partida absolutamente viciado e ineludible que se agrava con los alocados costos de alquileres, servicios, salud, educación y transporte.
El destino del endeudamiento y la posterior bancarrota de las economías domésticas ya está siendo realidad.
Axel Kicillof inauguró las sesiones en la Legislatura con un discurso dirigido no sólo a los bonaerenses, sino a todos los argentinos. «Desde la provincia invito a que trabajemos juntos por una Argentina que no se arrodille, que no se entregue, que no se rinda y que no se divida».
El gobernador trazó un oscuro diagnóstico sobre el impacto de las políticas de Milei en todo el país. Habló de la caída del consumo y detalló que las ventas minoristas están 10 puntos por debajo, mientras que en mayoristas cayeron un 20%. «Desde Paolo Rocca a Cavallo, desde Mirtha Legrand a Melconian, todos le están señalando al presidente lo evidente: la Argentina no va bien», dijo.
También habló del endeudamiento de las familias. Dijo que un 9,3% del total de los créditos no se pagan. En créditos personales ese porcentaje llega al 12%. Por fuera del sistema bancario el endeudamiento es mucho peor, y llega al 24,6%.
«Casi todos los sectores productivos se desplomaron», dijo y detalló que la industria cayó un 10%, la construcción un 26% y el comercio un 6%. «Esta temporada se movilizó un millón menos de turistas a los destinos bonaerenses», planteó.
Dijo que desde que asumió Milei cerraron cerca de 30 empresas por día y que en todo el país ya son 21.938. Además, mencionó los casos bonaerenses de Whirlpool, cerámicas Ilva y Cerro Negro. La pesquera Ostramar, las alimenticias Molinos, Georgalos, Tía Maruca y Nestlé. Fate y Pirelli, en neumáticos. Las automotrices Toyota y Volkswagen. También mencionó los casos de las textiles Daas, Bicontinentar y Alpargatas, entre otras. «Los datos no dejan lugar a dudas: la Argentina vive una profunda crisis y el rumbo económico del Gobierno Nacional es un fracaso», dijo.
Felipe Sola y Axel Kicillof.
En un momento de su discurso, Kicillof dijo que le hablaría «directamente a la mayoría de argentinos» y mencionó al empresario Pyme, al industrial y al comerciante que son empujados al abismo. «A ellos les digo: no son ustedes, es el rumbo económico, es la recesión, es la caída del consumo, es la apertura importadora y el tarifazo. En otras palabras: Argentina, no sos vos, es Milei», dijo.
Además, planteó la necesidad de construir un liderazgo para enfrentar al gobierno libertario. Dijo que «el desafío no es narrar el daño, sino ofrecer una salida y demostrar que no hay que resignarse, que no estamos condenados a este modelo, que existe una alternativa mejor, una alternativa que debe ser productiva, federal y bien nacional».
Tenemos que demostrar que no estamos condenados a este modelo, que existe una alternativa mejor, una alternativa que debe ser productiva, federal y bien nacional.
Kicillof cerró su discurso con algunos slogan de campaña. «Hay otro camino», dijo y dejó en claro que le hablaba a los bonaerenses, pero también a los argentinos. «Hay otro camino, con oportunidades reales, con un Estado que acompaña, con un proyecto de desarrollo que promueva a todos los rincones de la patria», planteó.
También habló de la necesidad de bajar la inflación, un concepto económico al que el gobernador rara vez hace alusión. «Hay otro camino para bajar la inflación sin destruir la industria y el trabajo», dijo.
Federico Achaval, Federico Otermin, Gastón Granados y Leonardo Boto
En un tramo de su discurso, Kicillof lanzó fuertes críticas a Luis Caputo. «En un momento en el que los países protegen más que nunca su producción industrial, tenemos un Gobierno que festeja el cierre de empresas y que desmantela la protección», dijo y mencionó el caso del ministro de Economía que «con orgullo nos cuenta que él nunca compró ropa argentina y que por lo tanto hay que cerrar la industria textil completa».
Tenemos un Gobierno que festeja el cierre de empresas. Incluso tenemos un ministro que con orgullo nos cuenta que él nunca compró ropa argentina y que por lo tanto hay que cerrar la industria textil completa.
El Movimiento Derecho al Futuro (MDF), la línea interna de Kicillof dentro del peronismo, copó los palcos del recinto de Diputados y alentó al gobernador con piezas del clásico repertorio justicialista.
Por primera vez, el gobernador usó un atril para hablar a los senadores y diputados, un detalle que los libertarios aprovecharon para lanzar chicanas. «Kicillof arrancó copiándose del Javo y se puso un atril. Esperemos que se copie también en bajar el gasto público, la deuda y los impuestos», tuiteó Agustín Romo.
Axel Kicillof.
El ingreso del gobernador a la Legislatura dejó algunos momentos de color. El saludo con Mario Ishii fue distante, intercambiaron sonrisas, pero no hubo diálogo. El jueves, el líder de José C. Paz se quedó con un cargo clave en el Senado bonaerense: la vicepresidencia primera, un lugar en el que Kicillof buscaba ubicar a alguien de su espacio. Tras el saludo de rigor, Ishii se retiró de la Legislatura y no escuchó el discurso. Desde su entorno aseguran que tenía 39 grados de fiebre.
Cuando el gobernador saludó al diputado Fernando Rovello (PRO) intercambiaron algunas palabras. Rovello le pidió que este año oficialistas y opositores busquen una salida «entre todos» al conflicto del IOMA, la obra social del Estado bonaerense, que atraviesa una profunda crisis en muchos distritos de la provincia. Más tarde, Kicillof hablaría varios minutos sobre las políticas de Salud de su gobierno, pero no mencionó la crisis del IOMA.
El discurso de Kicillof coincidió con el primer día de clases, aunque en la provincia hubo paro ante el rechazo de la oferta salarial del gobierno. El gobernador evitó mencionar la medida de fuerza en su discurso pero sí recordó el paro nacional para reclamar contra la reforma laboral. «El paro se realizó en todas las provincias, pero en 16 provincias, incluyendo la nuestra, hoy no empezaron las clases», dijo. En uno de los palcos estaba el líder de Suteba, Roberto Baradel, y referentes de ATE como Hugo ‘Cachorro’ Godoy y Oscar de Isasi.
Tras el discurso, el Frente Renovador cuestionó al gobernador y defendió las medidas de fuerza tanto de docentes como de trabajadores judiciales. «Es un reclamo justo porque comparados con Nación y Ciudad, nuestros judiciales están super atrasados», dijo la senadora massista Valeria Arata.
El reclamo de los trabajadores judiciales es un reclamo justo porque comparados con Nación y Ciudad, nuestros judiciales están super atrasados.
En tanto, el diputado Alexis Guerrera también lanzó críticas a Kicillof. «Nuestros docentes están de paro y eso impacta sobre el sistema educativo que siempre hay que defender. Esperemos que a la brevedad se pueda resolver este conflicto porque es justo y necesario que los maestros no sigan perdiendo poder adquisitivo», dijo.
También hubo críticas desde La Cámpora por no hacer referencia a la condena sobre Cristina Kirchner. «me preocupa que como gobernador no haya hecho referencia a la detención ilegal de Cristina, para quien además humanamente esperaba una muestra de solidaridad», dijo la diputada Mayra Mendoza.
La afirmación de Milei de que “la justicia social es un robo” no es novedosa ni revolucionaria: es la versión más radical de una corriente libertaria minoritaria que la historia económica, la experiencia democrática y los grandes líderes del siglo XX pusieron en discusión. Desde Friedrich Hayek hasta Robert Nozick sostuvieron críticas conceptuales a la redistribución, pero incluso las democracias más capitalistas del mundo terminaron incorporando impuestos progresivos y políticas sociales como condición de estabilidad.
Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI
La frase de Milei se inscribe en una tradición ideológica específica: el libertarismo radical, una corriente que considera que cualquier redistribución forzada por el Estado vulnera el derecho de propiedad. Sin embargo, cuando esa tesis se contrasta con la experiencia histórica concreta de las naciones desarrolladas, el resultado es contundente: no existe un solo país moderno que funcione sin algún grado de justicia social institucionalizada.
El origen intelectual: una tesis extrema y minoritaria
El economista austríaco Friedrich Hayek tituló directamente uno de sus libros The Mirage of Social Justice. Allí sostuvo que el concepto de justicia social es un “espejismo” porque el mercado no tiene voluntad moral; por lo tanto, no puede ser justo ni injusto. Para Hayek, intentar corregir resultados del mercado implica abrir la puerta a una expansión del poder estatal.
Más explícito fue el filósofo estadounidense Robert Nozick, quien escribió en Anarchy, State, and Utopia que “taxation of earnings from labor is on a par with forced labor”, es decir, que gravar ingresos es equiparable al trabajo forzado. Esa es la raíz conceptual más cercana a la frase de Milei.
Pero incluso dentro del liberalismo clásico estas posiciones fueron discutidas. Milton Friedman, muy mencionado por Milei, por ejemplo, defendía el mercado pero aceptaba el impuesto negativo a la renta como mecanismo para asistir a los más pobres. Es decir, reconocía que algún tipo de red de contención era necesaria para que el sistema no colapsara socialmente.
El problema es que el libertarismo puro funciona como construcción teórica, pero carece de evidencia empírica en Estados complejos y democráticos.
La experiencia histórica: sin redistribución no hay estabilidad
Las grandes democracias capitalistas del siglo XX no avanzaron hacia menos Estado luego de las crisis, sino hacia más regulación y más políticas sociales.
Tras la Gran Depresión producto del derrumbe de la bolsa en 1929, Franklin D. Roosevelt sostuvo con claridad que “necessitous men are not free men”, es decir, los hombres necesitados no son hombres libres. El New Deal no fue una concesión ideológica: fue una respuesta pragmática para salvar al capitalismo de sí mismo.
En Europa, incluso líderes conservadores comprendieron la necesidad de incorporar justicia social como principio organizador. Después de la Segunda Guerra Mundial, el Reino Unido construyó su Estado de bienestar con consenso transversal. La experiencia mostró que sin cohesión social, el mercado se vuelve políticamente inviable.
El filósofo John Rawls, en A Theory of Justice, planteó el llamado “principio de diferencia”: las desigualdades solo son aceptables si benefician a los más desfavorecidos. No se trata de igualitarismo absoluto, sino de una arquitectura institucional que garantice legitimidad.
La historia económica moderna es clara: los países más desarrollados combinan mercado con impuestos progresivos, servicios públicos universales y mecanismos de redistribución. Estados Unidos, Alemania, Francia, Japón y los países nórdicos aplican impuestos a la renta, sistemas previsionales solidarios y políticas de bienestar. Ninguno abrazó el ideal libertario puro.
El caso argentino: justicia social como pacto democrático
En la Argentina, la justicia social no fue una consigna abstracta sino una reorganización concreta del vínculo entre capital y trabajo impulsada por Juan Domingo Perón. Derechos laborales, aguinaldo, vacaciones pagas y movilidad social ascendente no surgieron de la espontaneidad del mercado, sino de decisiones políticas.
Reducir ese proceso histórico a la categoría de “robo” implica desconocer que toda organización estatal moderna se basa en impuestos. Sin impuestos no hay educación pública, no hay infraestructura, no hay sistema judicial, no hay defensa, no hay estabilidad monetaria.
El propio desarrollo del capitalismo industrial necesitó del Estado para expandirse: desde la construcción de ferrocarriles hasta la financiación de universidades y sistemas científicos.
Una consigna más ideológica que aplicable
La idea de que la justicia social es un robo parte de una concepción absoluta del derecho de propiedad. Pero en la práctica, ningún país desarrollado sostiene esa tesis en términos absolutos. Incluso los modelos de baja presión fiscal mantienen impuestos indirectos, gravámenes corporativos y algún tipo de política social.
La pregunta central no es si existe redistribución —porque existe en todos los Estados modernos— sino qué nivel de redistribución garantiza estabilidad sin ahogar la actividad económica.
Los grandes líderes del siglo XX no abolieron la justicia social: la institucionalizaron como parte del contrato democrático. La experiencia histórica demuestra que cuando la desigualdad se vuelve extrema, el resultado no es más libertad sino más conflicto.
La frase de Milei, lejos de ser una novedad disruptiva, revive una discusión teórica que ya fue puesta a prueba. Y la evidencia empírica indica que las sociedades más prósperas no eliminaron la justicia social: la regularon, la administraron y la integraron como herramienta de cohesión.
El libertarismo absoluto puede funcionar como consigna. Pero solo es una utopía sin aplicación real en el mundo fuera de la imaginación descontrolada de Milei.
El régimen iraní decidió cerrar el estratégico estrecho de Ormuz donde concentra aproximadamente el 20% del gas natural licuado global y entre el 20% y el 25% del petróleo y sus derivados.
Lo comunicó el comandante de la Guardia Revolucionaria iraní y advirtió que incendiará embarcaciones que busquen ingresar a la vía fluvial, paralizando la producción mundial de petróleo. «También atacaremos los oleoductos y no permitiremos que salga ni una sola gota de crudo de la región», insistió.
El estrecho reúne alrededor de una quinta parte del consumo mundial de petróleo pasa por el estrecho de Ormuz, una ruta comercial que conecta a los productores de petróleo de Medio Oriente con mercados clave en la región de Asia-Pacífico, Europa y América del Norte.
Este angosto canal -en su punto más estrecho separa a Omán de Irán tan solo 33 kilómetros- es una vía marítima clave para el comercio global que está ahora en el foco de los mercados.
«El estrecho (de Ormuz) está cerrado. Si alguien intenta pasar, los héroes de la Guardia Revolucionaria y la armada regular incendiarán esos barcos», afirmó Ebrahim Jabari, asesor principal del comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria, en declaraciones divulgadas por medios iraníes. Se trata de la primera vez que Irán anuncia un cierre completo del estrecho y amenaza con ataques militares al tráfico marítimo.
El estrecho (de Ormuz) está cerrado. Si alguien intenta pasar, los héroes de la Guardia Revolucionaria y la armada regular incendiarán esos barcos.
Un informe de la BBC indica que las disrupciones previstas en el mercado global del petróleo debido a este conflicto dispararon el precio del crudo en las últimas horas, incluso antes de que Teherán anunciara el cierre del estrecho de Ormuz. Lo mismo sucedió con el precio del gas natural, que este lunes subió un 40% en Europa.
Limitado al norte por Irán y al sur por Omán y los Emiratos Árabes Unidos (EAU), este corredor -que tiene solo unos 50 km de ancho en su entrada y salida, y aproximadamente 33 km en su punto más estrecho- conecta el Golfo con el mar Arábigo.
Militares iraníes en un buque de guerra de la nación islámica.
El canal tiene dos vías marítimas, y cada una mide apenas 3 km. Más allá de su extensión, el estrecho es lo suficientemente profundo como para permitir el paso de los barcos petroleros más grandes del mundo.
En los últimos dos años alrededor de 20 millones de barriles de petróleo pasaron diariamente por el estrecho de Ormuz, según estimaciones de la Administración de Información Energética de EEUU, lo que representa un comercio energético anual de más de US$500.000 millones.
El cierre afecta con fuerza a todos los países del Golfo como Arabia Saudita, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos a los que Irán decidió atacar por su alineamiento con Israel y Estados Unidos.
Esta mañana, los iraníes bombardearon dos refinerías, una saudí y otra en Kuwait y la empresa Qatar Energy forzó la suspensión total de la producción de gas natural licuado (GNL) luego que sus dos principales centros de procesamiento fueran blanco de ataques con drones.
China apoya a Irán en salvaguardar su soberanía, seguridad, integridad territorial y dignidad nacional
Pero esta ofensiva pueda golpear también a China, quien se pronunció en defensa del régimen de los ayatolá y el mayor comprador global de petróleo iraní. Esto podría involucrar más activamente a China en el conflicto que durante las primeras horas se limitó a un comunicado de una línea en donde expresó preocupación.
Ahora, el ministro chino de Exteriores, Wang Yi, dijo que «China apoya a Irán en salvaguardar su soberanía, seguridad, integridad territorial y dignidad nacional».
Wang, también miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de China, tuvo una conversación telefónica solicitada por el ministro iraní de Exteriores, Seyed Abbas Araghchi. El diplomático reiteró la postura de principios de China sobre la situación actual en Irán y expresó su apoyo a Irán en la salvaguardia de sus derechos e intereses legítimos.
Una lancha de la Guardia Revolucionaria patrullando en el estrecho de Ormuz.
«China ha instado a Estados Unidos e Israel a cesar de inmediato las operaciones militares, evitar una mayor escalada de las tensiones e impedir que el conflicto se extienda por la región de Medio Oriente», agregó.
«China cree que, en la grave y compleja situación actual, Irán puede mantener la estabilidad nacional y social, atender las preocupaciones razonables de sus países vecinos y garantizar la seguridad de los ciudadanos e instituciones chinos en Irán», concluyó.
Se espiraliza la crisis recaudatoria municipal y el derrumbe de la cobrabilidad de las tasas locales aparece como una problemática central expuesta por los intendentes en sus mensajes de apertura de sesiones ordinarias.
A la nueva caída de la coparticipación que alarma en las provincias y que tiene su efecto dominó en las comunas, se suma el drástico descenso en el cobro de tributos municipales, que empuja a los intendentes a recortar los ya limitados planes de obras previstos con fondos propios.
El caso de Tandil es un exponente del golpe de la recesión en el interior bonaerense. El radical Miguel Lunghi alertó un desplome recaudatorio inédito en sus seis periodos como intendente, con una merma cercana a los 15 puntos.
En 2025, los niveles medios de cobrabilidad que estaban en el orden del 70%, cayeron a un 56%. Lunghi habló de «severas dificultades económicas» para los vecinos y que impacta en la percepción de tributos por parte del municipio.
A esa problemática, el intendente de Tandil sumó las deudas de los estamentos superiores. Así, acusó que la Provincia le debe a su municipio 2.500 millones y el Gobierno nacional, 500 millones. Eso, sumado a los 3.500 millones menos de lo previsto por coparticipación.
«Son 6.500 millones de pesos que no llegaron a Tandil. Son, o mejor dicho, podrían haber sido, 80 cuadras de pavimento, o 140 de cordón cuneta, o la posibilidad de comenzar con una obra estratégica y necesaria para una ciudad en expansión», dijo.
Como contó LPO, la preocupación de las provincias está centrada en la debilidad persistente del IVA, impuesto directamente vinculado al consumo y que es un componente central de la masa coparticipable. Cuando cae el IVA, cae automáticamente la coparticipación.
Para febrero, se espera que los indicadores muestren una contracción del orden del 7% en los recursos coparticipables.
En Tandil, durante 2025 los niveles medios de cobrabilidad que estaban en el orden del 70%, cayeron a un 56%.
En Trenque Lauquen, el radical Francisco Recoulat, dijo que los números que ilustran la caída de la coparticipación son «sorprendentes» y «preocupantes». «Al 20 de febrero había ingresado solo el 50% de lo previsto. Eso nos obliga a un esfuerzo enorme para sostener servicios y salarios», dijo.
Con el mismo problema, otro intendente del noroeste bonaerense señaló a LPO que, con lo que hoy recauda su comuna, solo alcanza para cumplir los servicios esenciales. «No estamos pudiendo proyectar casi nada de obras o programas nuevos para el año», dijo.
En el conurbano, el desplome de la recaudación se siente con mayor fuerza en algunas zonas. Por caso, en Esteban Echeverría, Fernando Gray reveló: «Nos cayó un 30% la recaudación».
En su discurso de apertura de sesiones en el Concejo Deliberante local, Gray señaló: «Estamos optimizando gastos porque vamos a tener que cubrir más cosas todavía» y detalló que la demanda en el Hospital Santamarina subió un 30%.