Tras confirmar la CGT la convocatoria al paro general para este jueves cuando la reforma laboral se trate en Diputados, los gremios del transporte salieron a mostrar su adhesión, por lo que la huelga es total.
A diferencia de otras medidas de fuerza en la que no se plegaron, ahora la sumatoria al paro de los transportistas le quita al Gobierno un factor determinante en su cometido por restarle volumen a la medida.
«Los gremios enrolados en Ugatt garantizamos el paro total de los medios de transporte de pasajeros», señalaron en la Unión Asociaciones Sindicales de Trabajadores del Transporte que comanda el maquinista Omar Maturano.
En la UTA, en tanto, señalaron: «Somos un gremio confederado y si la CGT define una medida de fuerza la vamos a acompañar». Con eso el gremio de los colectiveros al mando de Roberto Fernández se diferencia de la postura que tuvo en el paro general de abril de 2025.
Como contó LPO, el paro no nace del clima general. Lo que cambió la posición negociadora de la CGT fue un episodio puntual. Mientras avanzaba el debate en el Senado, el oficialismo incorporó durante la madrugada la modificación del régimen de licencias por enfermedad.
La inclusión del artículo, sin discusión previa y fuera del texto original, fue leída en el sindicalismo como una ruptura de los acuerdos informales que todavía sostenían el diálogo.
Una protesta liderada por oficiales retirados desató una fuerte tensión este lunes en Mar del Plata, donde el jefe de la departamental local, comisario mayor Cristian Fontana, fue atacado a golpes por uno de los manifestantes.
Entre los reclamos centrales, aparece la exigencia de un aumento salarial del 80%, mayor cobertura de IOMA, subir a 12 mil pesos el valor de las horas Cores (extra) y un aumento del 50% de las horas Polad (servicios adicionales).
La protesta que llegó a cortar un carril de la neurálgica avenida Independencia se hizo frente a la Comisaría Primera y tuvo como portavoz al ex jefe de la policía marplatense, Marcelo Di Pasqua, desafectado en 2017 por el gobierno de María Eugenia Vidal, acusado por el supuesto encubrimiento de un narcotraficante.
También armador local durante 2025 de «Unión y Libertad», uno de los sellos filo-libertarios que compitieron en las pasadas legislativas, Di Pasqua sostuvo a los medios locales que la protesta «no tiene banderías políticas».
Al lugar de apersonó el comisario mayor Fontana que, mientras era abordado por un grupo de familiares y retirados, fue golpeado por un manifestante.
#URGENTE Le pegaron una trompada al jefe de la Departamental de Mar del Plata, Cristian Fontana, en la movilización que realizan familiares y efectivos retirados para pedir aumentos salariales y mejores prestaciones médicas para la policía. pic.twitter.com/a53kT4tR19
La escena se da días después del fuerte conflicto que se registró en Santa Fe, donde el gobernador Maximiliano Pullaro tuvo que ceder al intenso reclamo policial, levantó sanciones contra quienes habían abandonado el servicio y otorgó subas que bordean el 50%.
En declaraciones a 0223, Di Pasqua dijo que, si bien hay puntos en común con la protesta santafesina, en Mar del Plata «no se verá afectada la seguridad» ya que la movilización la realizan principalmente familiares y policías retirados, aunque sostuvo que los efectivos «apoyan el reclamo».
La protesta tuvo como portavoz al ex jefe de la policía marplatense, Marcelo Di Pasqua, desafectado en 2017 por el gobierno de María Eugenia Vidal, acusado por el supuesto encubrimiento de un narcotraficante.
«El policía que recién ingresa cobra entre 800 y 900 mil pesos de bolsillo y un comisario a cargo, alrededor de 2 millones de pesos. Esto hace que haya policías que salen a trabajar de Uber. Conozco comisarios que lo hacen», agregó.
Fuentes con llegada a los manifestantes señalaron a LPO que la escalada de las protestas dependían mucho de cómo se iba a resolver el conflicto en Santa Fe y que si en esa provincia los uniformados lograban su cometido, eso podría generar reacciones en otras jurisdicciones, como Buenos Aires.
Di Pasqua dijo que los efectivos que respaldan la protesta no aparecieron en el corte porque «no pueden levantar la voz porque son sancionados».
La última vez que se desató una protesta policial de efectivos de la Bonaerense fue el 9 de septiembre de 2020 en plena pandemia y a las puertas de la Quinta de Olivos. Por esa rebelión, en 2021 el entonces ministro de Seguridad Sergio Berni desafectó a 400 policías.
Los bruscos cambios de gabinete que el cordobés Martín Llaryora realizó en los últimos días del 2025 se reflejaron con las recorridas por los festivales que hicieron los tres jugadores en los que el gobernador tiene puesta la expectativa para la sucesión de la intendencia de Daniel Passerini.
Y que, particularmente, se observaron con mayor nitidez en la reciente edición del Cosquín Rock por la presencia de Miguel Siciliano, Juan Pablo Quinteros y Marcelo Rodio, ministros de Seguridad, Vinculación Comunitaria y Secretario de Cultura, respectivamente.
Son los tres hombres por los que Llaryora apuesta para la capital cordobesa en el 2027 y son quienes, además, se mostraron en el verano que termina como parte de una sutil intervención de la Provincia sobre la gestión municipal.
«Son las apuestas de Llaryora por la ciudad y esto se vio reflejado, primero con los cambios en el gabinete que él hizo a fines del año pasado; pero mucho más por la presencia de los tres en casi todos los festivales. Por ahí en el Cosquín Rock quedan más expuestos por la visibilidad del festival, pero estuvieron en todos», dijo una persona que conoce que el gobernador tiene estas tres cartas en la baraja a la hora de pensar en la intendencia cordobesa 2027.
Con diferencias, fortalezas y debilidades, el tridente de funcionarios provinciales tiene territorio y conocimiento por la capital cordobesa. Siciliano quiso ser el candidato en el 2023 cuando Llaryora finalmente se inclinó por Passerini, quien en ese momento era su viceintendente; y, a pesar de su recorrido en la gestión provincial pocos se animan a sacarlo de la pelea.
De hecho, cuando se lo nombró a cargo de la cartera de Vinculación, a los viguistas salieron a aclararles que no era un gesto en contra de ese armado del PJ capitalino, sino una señal de presencia de la Provincia en la ciudad de Córdoba. Aclaración que, de todas maneras, no a todos dentro de ese esquema los dejó conformes.
Los tres están en carrera, Llaryora disfruta de controlar el ecualizador del tridente y necesita sacarlos a la cancha a todos.
Siciliano fue jefe de bloque del oficialismo en la Unicameral en la primera parte de la gestión llaryorista, luego fue candidato y renunció a asumir la banca en Diputados para integrar el gabinete provincial.
Es más, si no entra en la discusión por la intendencia, algunos creen que tiene destino en el ministerio de Gobierno una vez que el actual dueño de ese despacho, Manuel Calvo, vaya a una pelea por un escaño en Diputados y arme desde el Congreso la ingeniería nacional de Llaryora rumbo al 2031.
Quinteros tiene el aval de Llaryora para la pelea pero, de la misma manera que Siciliano, es resistido por la vieja guardia del peronismo por su pasado denunciante en contra del exgobernador Juan Schiaretti.
Quinteros tiene el aval de Llaryora para la pelea. Lógicamente al igual que el resto; pero, de la misma manera que Siciliano, es resistido por la vieja guardia del peronismo por su pasado denunciante en contra del exgobernador Juan Schiaretti. Por esto el viguismo rechaza su proyección; a pesar de que el titular de Seguridad cuenta con el respaldo explícito de Llaryora.
El nivel de conocimiento lo pone en carrera -dicen en El Panal que es el ministro más conocido del gabinete-; pero la gestión al frente de una cartera sensible como la que lidera lo deja siempre al límite.
Por su parte, Rodio aprovechó este verano la pantalla de Cultura, tal cual se lo había pedido el propio gobernador cuando le transmitió la decisión de su pase de Transporte a Cultura en diciembre pasado.
Tiene la agenda naranja en la mano, aunque Siciliano es el otro que alcanza esa terminal con Deportes y se acerca a Cultura. «Están bien entre ellos», respondió un funcionario acerca del presente entre Siciliano y Rodio, y algunas disputas del 2023 cuando los dos integraban el gabinete municipal llaryorista.
Los tres están en carrera, Llaryora disfruta de controlar el ecualizador del tridente y necesita sacarlos a la cancha a todos. «Le encanta poner a varios jugadores en carrera. Aparte, cree que la oposición tampoco tiene muy claro qué pondrá en la Ciudad. No lo tienen en la Provincia, menos para la intendencia», cerró un llaryorista.
El aumento de los alquileres por encima de la inflación en la Ciudad y el Conurbano agudizan la crisis habitacional y comienza a incidir en el nivel de demanda. Eso, en un contexto donde más de 200 mil inmuebles permanecen ociosos.
Según un reciente informe de Reporte Inmobiliario, el alquiler de departamentos en el Gran Buenos Aires registró aumentos que superaron el 50% en 2025, muy por encima del 31,5% de inflación anual que midió el Indec.
En zona norte se registran los valores más exorbitantes (alquileres que, en algunos casos superan los 2 millones) y en el sur del conurbano los más bajos aunque, en términos comparativos, sufren un ritmo de incremento similar.
Así, los departamentos de dos ambientes subieron un promedio del 52% interanual, mientras que los de tres ambientes un 51,6%.
Según el Colegio de Martilleros bonaerense, alquilar demanda más del 36% del salario. Eso, sostiene la entidad, «ubica a gran parte de los inquilinos en el límite del umbral de asequibilidad recomendado internacionalmente».
Esa presión sobre la economía familiar se refleja en un informe publicado por el Colegio de Martilleros bonaerense y la Universidad del Noroeste bonaerense (UNNOBA) durante el último trimestre de 2025.
En ese estudio al que tuvo acceso LPO, se expuso que el valor promedio de un alquiler equivale al 36% del salario formal.
Según la entidad, ese dato «ubica a gran parte de los inquilinos en el límite del umbral de asequibilidad recomendado internacionalmente».
En la Ciudad, en tanto, los alquileres aumentaron 32% durante el cuarto trimestre de 2025, según la Dirección de Estadística porteña. En promedio, los monoambientes se acercan a los 500 mil pesos, mientras que un tres ambientes supera el millón.
Los monoambientes son los que registran mayor demanda (muchos universitarios que llegan a la Ciudad) por lo que son los que sufrieron el mayor aumento interanual, del 34,1%.
Como contraparte, estudios recientes, como el de Tejido Urbano, expone que cuatro de cada diez jóvenes no logran irse de la casa de sus padres.
Para alquilar en la Ciudad, especialistas coincideen en que el mayor peso está en el costo de las expensas, que promedian los 250 mil pesos mensuales.
Mientras la junta electoral partidaria extendió a este martes el plazo para trasladar impugnaciones en los 32 distritos que aparecen con dos o más listas, se extrema la tensión interna en el PJ de Tigre, con acusaciones cruzadas entre las dos listas que se presentaron para competir por la conducción del partido a escala local.
En las últimas horas, desde la Lista 2 Celeste y Blanca «Lealtad Peronista» que lleva como candidato al massista Luis Samyn Ducó acusaron eventuales irregularidades en la presentación de avales por parte de la lista que apoya Julio Zamora y que lleva al frente al hermano del intendente, Mario Zamora.
«Existen denuncias de vecinos cuyos datos y firmas habrían sido utilizados sin autorización. Incluso un candidato de nuestro espacio aparecería -según se nos informó- dentro de sus avales, pese a no haber firmado», advirtieron en la lista que agrupa al massismo, La Cámpora, el axelismo y el Evita.
De confirmarse, en esa línea interna sostuvieron que «estaríamos frente a falsificaciones y uso indebido de datos personales».
En paralelo, dieron cuenta de testimonios de vecinos que aseguran haber sido «presionados o intimidados» para firmar avales. «Eso no es una discusión política: eso, de comprobarse, es un delito».
Esas acusaciones surgen en respuesta a un comunicado previo del zamorismo en el que se denunciaron «acciones de intromisión» por parte de «organizaciones políticas ajenas a nuestro partido» y definieron las versiones de posible impugnación de su lista como «operaciones de baja estofa a las que ya estamos acostumbrados».
En medio de la pelea que crece con el massismo por el control del distrito, la lista de Zamora habló de «patrullas de control ideológico» que «están hostigando a aquellos afiliados que avalaron nuestra lista».
» No pudieron juntar 50 personas para conformar una lista y pretenden conducir el Partido Justicialista de Tigre», acusaron desde la lista de Samyn Ducó al espacio de Zamora
Frente a eso, en el sector que agrupa al massismo, el kirchnerismo y el axelismo apuntaron: «Resulta llamativo que quienes abandonaron el Partido Justicialista ahora se presenten como sus guardianes. Se fueron del PJ, encadenaron la sede del partido, compitieron por afuera y obtuvieron apenas un resultado marginal. Hoy vuelven, no por convicción, sino por miedo a perder poder».
Tras acusan a la lista de Zamora de buscar «victimizarse», señalaron: «El día del cierre de listas presentaron una nómina incompleta, sin reunir siquiera el mínimo de integrantes requerido. No pudieron juntar 50 personas para conformar una lista y pretenden conducir el Partido Justicialista de Tigre».
Como contó LPO, en el peronismo no le perdonan a Zamora haber jugado por fuera de la estrategia electoral del PJ en las últimas legislativas.
El intendente de Tigre compitió con la alianza de centro Somos Buenos Aires, con la que sacó poco más de 4 puntos como candidato a senador por la Primera y con la que su lista quedó tercera en su distrito, 16,5 puntos abajo del candidato de Fuerza Patria, Sebastián Rovira, que Massa posiciona para competir por la comuna en 2027.
«Quienes rompieron la unidad del peronismo, quienes decidieron competir contra el propio movimiento y quienes fracasaron electoralmente, hoy intentan desviar la atención con acusaciones infundadas. La pregunta es simple: ¿de verdad creen que la culpa siempre es de otros?», señalaron en la lista de Samyn Ducó.
Y agregaron: «El peronismo de Tigre no necesita operaciones ni excusas. Necesita coherencia, respeto por los afiliados y reglas claras. Y eso empieza por hacerse cargo de los propios actos».
En ese contexto, la Junta Electoral del PJ extendió el plazo para la exhibición de avales hasta este lunes por la tarde y el plazo para trasladar impugnaciones hasta estee martes. La disputa por la legitimidad de los avales se vuelve central para conocer si habrá o no interna en el PJ de Tigre.
El gobierno logró algo que hace un año parecía imposible: estabilizar el tipo de cambio, recomponer reservas y llenar de dólares al sistema financiero. Pero mientras el tablero financiero muestra tranquilidad, la economía cotidiana está en ruinas. Es como una vidriera ordenada que no logra ocultar el desorden del depósito. La pregunta empieza a repetirse incluso entre economistas que apoyaron el programa: ¿para qué sirve la calma financiera si la inflación no baja y la actividad no arranca?
La palabra que repiten los economistas más cercanos al modelo de Milei y Caputo es «estaflación», una de las peores pesadillas económicas posibles, que mezcla alta inflación con recesión.
En el Gobierno Milei y Caputo parecen ajenos a esta realidad y celebran triunfalistas las buenas noticias del frente cambiario y financiero,. Desde el inicio del año el Banco Central acumuló más de USD 2.000 millones de divisas y logró encadenar casi un mes completo con saldo comprador. Las reservas volvieron a superar los USD 45.000 millones, el nivel más alto en tres años, en un contexto de dólar estable. Una novedad para la Argentina reciente.
El tipo de cambio oficial retrocedió 4% en febrero y se movió alrededor de los $1.400 en el segmento mayorista, lejos del techo de la banda cambiaria. Y los depósitos en dólares del sector privado rozan los USD 38.000 millones, un máximo histórico a fines de enero.
Pero lel otro lado de la vitrina aparece la economía real. En noviembre se destruyeron 28.800 puestos registrados: el sector privado perdió 13.100, el Estado 13.000 y casas particulares 2.700.
El programa económico actual va perdiendo musculatura. Si esto no termina en mejora de la calidad de vida de la gente, el sacrificio no tiene justificación.
Los salarios registrados cerraron 2025 con una caída real interanual de 2,1% y el retroceso se concentró en el último cuatrimestre, con una baja real acumulada de 2,5%. En diciembre, además, el salario real promedio del sector privado cayó por cuarto mes consecutivo, con una merma acumulada de 2,4% entre septiembre y diciembre.
Según la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, el número de empleadores pasó de 512.357 en noviembre de 2023 a 490.419 en noviembre de 2025: 21.938 menos. Son persianas que bajan mientras el mercado mira la curva del dólar. La industria cerró diciembre con una utilización de capacidad instalada de 53,8%, por debajo de noviembre 57,7% y también de diciembre de 2024 que marcó un 56,7%.
El economista Carlos Melconian.
Ahí aparece la pregunta ineludible: ¿para qué sirve la calma financiera si continúa el flagelo de la inflación, el freno de la actividad y el desplome del consumo?
Carlos Melconian lo dijo con tono de auditoría: «El Gobierno a lo largo de dos años no ha logrado quebrar la estanflación, es decir una economía que está parada y con inflación». Agregó que el nivel de actividad «cayó y después rebotó, pero ya está en niveles iguales a otros del 2011 para acá». Y remató: «Si esto no termina en mejora de la calidad de vida de la gente, el sacrificio no tiene justificación».
En efecto, todo parece indicar que la estabilidad cambiaria no es un plan de crecimiento. Juan Carlos de Pablo, uno d elos economistas más cercanos a Milei a quien suele visitar en Olivos, se sumó a las críticas con su última columna: «El problema es la inflación, no la canasta del IPC». De Pablo se preguntó porque «los precios siguen subiendo aun con tipo de cambio estable o en baja», algo que obliga a complejizar la discusión frente a las argumentaciones simplistas de los «devaluomaníacos» y los «devaluofóbicos».
La política de tasas elevadas para mantener la calma cambiaria antes de las elecciones, y sus secuelas, son quizás los principales factores que permiten explicar la mala performance de la economía en meses recientes; lo que se está discutiendo es la velocidad de la desinflación y su costo en actividad y empleo.
Marcos Buscaglia, en una interesante columna en La Nación se pregunta hasta cuando durará la actual estanflación. «La política de tasas elevadas para mantener la calma cambiaria antes de las elecciones, y sus secuelas, son quizás los principales factores que permiten explicar la mala performance de la economía en meses recientes; lo que se está discutiendo es la velocidad de la desinflación y su costo en actividad y empleo». Y describió una economía «a dos velocidades», con el sector primario de campo, minería y energía expandiéndose y sectores de alto empleo como industria y construcción, cayendo.
Miguel Kiguel también puso el acento en el efecto recesivo de mantener las tasas altas para sostener el carry trade, un problema que anticipó Domingo Cavallo. «Cuando las tasas son muy altas durante mucho tiempo, el crédito se vuelve caro y muchas empresas postergan inversión. Eso impacta en la economía real, aunque el frente financiero esté más ordenado». También Ricardo Arrizazu, otro favoritos de Milei, planteó que la estabilidad financiera es una condición necesaria pero no suficiente si el crédito no llega a la producción.
De manera que ya son varios e importantes los economistas que coinciden en que el error es pensar que la economía financiera y la economía real funcionan en compartimentos separados. Las tasas que sostienen la estabilidad cambiaria también encarecen el crédito y cambian los incentivos: invertir produce menos que financiarse. En ese contexto, el capital se desplaza hacia la renta y la producción pierde peso
«El error es pensar que el sector financiero y la economía real están escindidos. Las tasas que sostienen la calma cambiaria también encarecen el crédito, empujan a las empresas a recortar y vuelven racional vivir de la renta en vez de invertir. Es una relación de depredación: el capital se alimenta de una producción que adelgaza», comentó a LPO otro de los especialistas consultados.