Sociedad

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    Cristina Kirchner renovó su defensa con abogados internacionales y prepara una nueva batalla judicial por la condena en Vialidad

     

    Cristina Fernández de Kirchner decidió reforzar su estrategia judicial con la incorporación de dos abogados de reconocimiento internacional, con experiencia en causas de alto impacto político en América Latina. La exmandataria busca llevar su condena a nuevos escenarios jurídicos y profundizar el reclamo por lo que considera una persecución política con consecuencias institucionales.

    Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI

    Una nueva etapa en la defensa de Cristina Kirchner

    La condena en la causa Vialidad abrió una nueva etapa en la estrategia judicial de Cristina Fernández de Kirchner. Luego de que la Corte Suprema dejara firme la sentencia que impuso seis años de prisión y la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos, la expresidenta decidió modificar el esquema de su defensa y sumar especialistas extranjeros con trayectoria en litigios vinculados a derechos humanos y persecución política.

    En la carta abierta difundida este miércoles, Cristina anunció la incorporación de dos abogados de prestigio internacional que tendrán como objetivo avanzar en una discusión que exceda los tribunales argentinos: el planteo de que su caso debe ser analizado bajo los estándares del derecho internacional de los derechos humanos.

    La decisión no es solamente jurídica. En el entorno de la exmandataria interpretan que la disputa dejó de estar limitada al expediente por la obra pública en Santa Cruz y pasó a convertirse en una discusión sobre los límites entre una condena penal y sus efectos sobre la participación democrática de una dirigente política.

    Cristiano Zanin y Marco Stabile, los nombres detrás de la nueva estrategia

    Uno de los nuevos abogados que se incorporará a la defensa es Cristiano Zanin Martins, reconocido internacionalmente por haber sido el abogado principal del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva durante la batalla judicial derivada de la causa Lava Jato.

    Zanin tuvo un rol central en la estrategia que logró revertir las condenas contra Lula, luego de que el Supremo Tribunal Federal de Brasil declarara la incompetencia del juez Sergio Moro y cuestionara la actuación judicial que había llevado adelante la causa. Su incorporación a la defensa de Cristina no es casual: el paralelismo entre ambos procesos forma parte del argumento político que el kirchnerismo viene sosteniendo desde hace años alrededor del concepto de lawfare, entendido como la utilización de herramientas judiciales con fines de disputa política.

    El otro nombre que se suma al equipo es el abogado italiano Marco Stabile, especialista en derecho internacional y derechos humanos. Su participación apunta a reforzar la dimensión internacional del reclamo y a explorar vías ante organismos externos al sistema judicial argentino.

    Del expediente argentino a la discusión internacional

    La incorporación de estos abogados marca un cambio de enfoque. Hasta ahora, la defensa de Cristina había concentrado sus esfuerzos principalmente en las instancias nacionales, con planteos de nulidad, cuestionamientos al proceso y críticas a la actuación de jueces y fiscales.

    La nueva estrategia apunta a instalar el caso en otro terreno: el de los derechos políticos y las garantías democráticas. En su carta, Cristina sostuvo que la verdadera sanción que enfrenta no es únicamente la condena penal, sino la imposibilidad de volver a competir electoralmente por una inhabilitación de por vida.

    Ese punto es clave porque transforma el eje de la discusión. Mientras sus adversarios sostienen que la prohibición de ejercer cargos públicos es una consecuencia legal de una sentencia firme, desde el kirchnerismo argumentan que esa medida produce un efecto político equivalente a una proscripción, al impedir que sea la ciudadanía quien decida sobre su futuro electoral.

    La apuesta de la defensa será, entonces, intentar que esa discusión sea observada bajo parámetros internacionales y no únicamente desde la interpretación de los tribunales argentinos.

    La sombra del lawfare y el antecedente Lula

    La elección de Zanin tiene además un fuerte componente simbólico. El abogado brasileño se convirtió en una figura asociada a la defensa de Lula frente a una estructura judicial que, según denunció el Partido de los Trabajadores brasileño, había sido utilizada para impedir su regreso a la política.

    Para el kirchnerismo, el recorrido de Lula funciona como antecedente de una disputa donde una condena judicial puede tener consecuencias electorales determinantes. Para sus críticos, en cambio, se trata de casos diferentes en los que las condenas deben analizarse por sus pruebas y fundamentos propios.

    Esa tensión atraviesa hoy el escenario argentino: la discusión ya no se limita a si Cristina Kirchner es responsable o no de los delitos por los que fue condenada, sino a si una decisión judicial puede tener como consecuencia excluir definitivamente a una dirigente del sistema político.

    Una batalla judicial que también es política

    La llegada de los nuevos abogados confirma que Cristina Kirchner no piensa cerrar la discusión con la resolución de la Corte Suprema. Por el contrario, busca trasladar el conflicto a nuevos ámbitos y convertir su situación judicial en una discusión sobre democracia, representación y derechos políticos.

    En un escenario donde el peronismo atraviesa una etapa de reorganización y el gobierno de Javier Milei busca consolidar su proyecto político, la estrategia judicial de Cristina vuelve a tener un impacto directo sobre la disputa política nacional.

    La defensa renovada no sólo buscará revertir o cuestionar aspectos jurídicos de la condena, sino instalar una pregunta que atraviesa todo el debate: si una dirigente elegida durante dos décadas por millones de argentinos puede quedar definitivamente fuera de la competencia electoral por una decisión judicial.

    La respuesta a esa pregunta será, en los próximos meses, uno de los principales capítulos de la disputa institucional argentina.

     

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    Cristina Kirchner denunció una “proscripción perpetua” y volvió a poner en debate el rol de la Justicia en la democracia argentina

     

    En una carta abierta difundida este miércoles, Cristina Fernández de Kirchner afirmó que la inhabilitación para ejercer cargos públicos constituye la verdadera pena que enfrenta y advirtió que el fallo judicial que la condenó tiene consecuencias que exceden su situación personal. La exmandataria volvió a plantear que existe una disputa política detrás de su condena y llevó el conflicto al terreno de los derechos democráticos.

    Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI

    La carta de Cristina y la denuncia de una condena que trasciende la prisión

    Cristina Fernández de Kirchner volvió a instalar en el centro de la discusión política el concepto de proscripción política. En una carta abierta publicada este miércoles, la expresidenta sostuvo que la consecuencia más profunda de la condena judicial en su contra no es la restricción de su libertad ambulatoria, sino la imposibilidad permanente de competir electoralmente y ejercer cargos públicos, una sanción que definió como una “pena principal” y que, según su planteo, afecta el derecho colectivo de millones de ciudadanos a elegir a sus representantes.

    El planteo de Cristina se inscribe en una discusión que atraviesa a la política argentina desde la confirmación de la condena en la causa Vialidad. La Corte Suprema dejó firme la sentencia que estableció una pena de seis años de prisión y la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos, una resolución que desde el peronismo fue interpretada como un mecanismo de exclusión política contra la principal dirigente opositora al gobierno de Javier Milei.

    En su escrito, la exmandataria apuntó al funcionamiento del sistema judicial y sostuvo que una democracia no puede reducirse únicamente al acto electoral, sino que requiere instituciones capaces de garantizar la participación política y el respeto de los derechos fundamentales. La crítica apunta así a una cuestión más amplia: qué ocurre cuando una decisión judicial tiene efectos directos sobre la competencia política y sobre la representación de un sector social determinado.

    Una disputa que excede el caso Vialidad

    El conflicto judicial alrededor de Cristina Kirchner se convirtió en uno de los principales ejes de la disputa política argentina. Para sus seguidores, la condena representa una forma moderna de persecución política mediante herramientas judiciales; para sus críticos, se trata de una consecuencia institucional derivada de una causa penal por corrupción que atravesó todas las instancias judiciales.

    La causa Vialidad, que investigó irregularidades en la adjudicación de obra pública en Santa Cruz, terminó con una condena que no sólo afectó a la expresidenta sino que modificó el escenario político nacional al impedirle presentarse a elecciones. La inhabilitación perpetua se convirtió así en el punto central del debate, incluso por encima de la pena económica o de la modalidad de cumplimiento de la condena.

    Desde el kirchnerismo sostienen que la exclusión electoral de Cristina tiene un impacto institucional porque se trata de una dirigente que conserva un peso político significativo dentro del peronismo y que, aun fuera de un cargo formal, continúa funcionando como una referencia para una parte importante del electorado. La discusión ya no pasa solamente por la culpabilidad o inocencia en una causa judicial, sino por los límites entre la Justicia penal y la competencia democrática.

    El escenario internacional y el reclamo por las garantías judiciales

    La carta también volvió a colocar la mirada sobre los organismos internacionales de derechos humanos. Cristina Fernández de Kirchner sostiene que su situación debe ser analizada bajo el marco de las garantías previstas en tratados internacionales, argumentando que el derecho a elegir y ser elegido forma parte de los derechos políticos fundamentales.

    La estrategia jurídica y política de la exmandataria apunta a transformar la discusión desde una cuestión estrictamente penal hacia un debate sobre la calidad democrática. La tesis que plantea es que una condena judicial puede tener consecuencias que exceden a la persona involucrada cuando implica impedir que una dirigente pueda competir por el voto popular.

    Desde sectores opositores al kirchnerismo rechazan esa interpretación y sostienen que no existe una proscripción sino una consecuencia legal derivada de una sentencia firme. Allí se encuentra uno de los grandes puntos de tensión del debate argentino actual: si una condena judicial que impide ejercer cargos públicos debe ser considerada una aplicación legítima de la ley o si, por sus efectos políticos, constituye una limitación excepcional al principio democrático de representación.

    La pelea por el futuro político del peronismo

    Más allá del expediente judicial, la situación de Cristina Kirchner impacta directamente sobre la reorganización del peronismo. La imposibilidad de competir electoralmente modificó los equilibrios internos del espacio y abrió una discusión sobre liderazgo, renovación y estrategia frente al gobierno de Javier Milei.

    La exmandataria busca mantener vigente la idea de que su exclusión no es solamente un problema individual, sino una disputa por el rumbo político del país. En esa lectura, la condena judicial forma parte de una batalla más amplia por definir quiénes pueden participar plenamente del sistema democrático.

    La discusión sobre Cristina Kirchner, entonces, continúa ubicada en una zona donde se cruzan justicia, política y democracia. Mientras sus adversarios sostienen que las instituciones actuaron dentro de sus atribuciones, sus seguidores denuncian que una decisión judicial terminó produciendo un efecto político irreversible: sacar de la competencia electoral a una dirigente que, durante dos décadas, ocupó un lugar central en la vida pública argentina.

     

  • Cristina deja abierta la idea de una candidatura: «ninguna proscripción logró apagar la voluntad popular»

     

    Cristina Kirchner presentó su plan de recurrir a la ONU para que debata su condena y dejó en el aire la idea de la candidatura pese a la prohibición: «ninguna proscripción logró apagar la voluntad popular».

    La expresidenta publicó una carta donde explica la estrategia de llevar su caso ante el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, con el asesoramiento del abogado de Lula, Rafael Valim, y del español Javier Borrego. 

    «Ante ese Comité, todos los jueces argentinos que participaron en mi juzgamiento serán sometidos al escrutinio del Derecho Internacional», advirtió Cristina. «Allí deberán responder no ante un gobierno ni ante un partido político, sino ante los principios universales de independencia judicial», agregó.

    Recalde y Wado, las opciones del kirchnerismo para ir de vice de Cristina

    Pero lo más interesante del texto de Cristina es que deja clara señales de no que piensa correrse de la discusión política y hasta dejó flotando en el aire la idea de una candidatura pese a la prohibición judicial, como anticipó LPO.

    «Todas y cada una de las arbitrariedades cometidas contra mí tienen un solo objetivo: proscribirme de la vida política. La proscripción perpetua es, en realidad, la pena principal. La privación de la libertad por seis años es sólo la accesoria. Quieren impedir que una parte del pueblo argentino pueda volver a elegir libremente el proyecto que representa sus esperanzas», sostuvo Cristina.

    La presidenta del PJ nacional dijo que la proscripción tiene «como destinatario a un proyecto político», «constituye una violación de los derechos políticos de cada argentino» y  «le arrebata al pueblo el derecho de decidir su propio destino».

    Luego, escribió la frase más sugestiva de todo el texto. «La historia de nuestro pueblo demuestra que ninguna injusticia ha sido eterna y que ninguna proscripción ha logrado apagar definitivamente la voluntad popular», afirmó. «Tengo una fe inmensa en la conciencia democrática del pueblo argentino», agrega.

    La historia de nuestro pueblo demuestra que ninguna injusticia ha sido eterna y que ninguna proscripción ha logrado apagar definitivamente la voluntad popular

    Como contó este medio, la idea de un sector del kirchnerismo es que Cristina ocupe el primer lugar de la lista en 2027 y obligar a la justicia electoral a explicitar su impugnación. Eso, creen, le daría una enorme centralidad a la ex presidenta que estará en los afiches de campaña y quizás hasta en la Boleta Única en Papel. 

    El plan incluye que Cristina elija a un vice que luego quedaría como el primero oficializado como

    candidato a presidente. Más allá de la idea de ganar centralidad, el plan tiene como objetivo complicar a Axel Kicillof y su idea de prescindir del kirchnerismo en el armado de su candidatura. Cerca de Cristina creen que si ella es candidata todo el aparato territorial del kirchnerismo la acompañaría y ella tendría control total de la lapicera para armar las listas. 

    Carta Abierta: El costo democrático de la politización de la justicia.https://t.co/TlXxHOAgqr

    — Cristina Kirchner (@CFKArgentina) July 29, 2026

     

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    La represa Futaleufú, otra licitación bajo sospecha: el Gobierno prepara un proceso para favorecer a grupos cercanos al poder

     

    La nueva licitación de la represa Futaleufú quedó bajo sospecha. Chubut reclama participación y advierte que el Gobierno podría diseñar un proceso favorable a grupos empresarios cercanos al poder.

    Por Celina Fraticiangi para NLI

    La renovación de una concesión estratégica vuelve a poner en discusión el modelo energético de Milei

    Mientras el Gobierno nacional avanza con una nueva ola de privatizaciones y concesiones de activos estratégicos, la Central Hidroeléctrica Futaleufú, una de las principales generadoras de energía del país, quedó en el centro de una nueva controversia. La decisión de extender nuevamente la concesión vigente mientras se prepara una licitación nacional e internacional despertó fuertes cuestionamientos desde Chubut, donde denuncian que el proceso podría terminar favoreciendo a empresarios con llegada a la Casa Rosada y volver a relegar los intereses de la provincia que alberga el complejo.

    La discusión trasciende el aspecto administrativo. Lo que está en juego es el futuro de una represa que produce alrededor de 560 MW de potencia instalada, cuya energía históricamente alimentó a la planta de aluminio de Aluar en Puerto Madryn y que representa uno de los activos hidroeléctricos más importantes del país. La definición sobre quién administrará esa infraestructura durante las próximas décadas también implica decidir quién captará la renta de un recurso estratégico y cuál será el papel del Estado y de las provincias en ese esquema.

    Un nuevo aplazamiento mientras se prepara la licitación

    La concesión original otorgada durante el proceso de privatizaciones de los años noventa venció en 2025. Sin embargo, el Gobierno nacional decidió sucesivamente prorrogar su vigencia hasta llegar a una nueva extensión que lleva la operación hasta diciembre de 2026, o hasta que concluya un nuevo proceso licitatorio. La explicación oficial sostiene que la complejidad técnica de los pliegos hace necesario mantener la continuidad operativa mientras se organiza la futura adjudicación.

    No obstante, la acumulación de prórrogas comenzó a generar sospechas. Diversos sectores políticos y especialistas en energía sostienen que el Ejecutivo estaría utilizando ese tiempo para diseñar un esquema licitatorio cuyas condiciones podrían beneficiar a determinados grupos económicos, reproduciendo un mecanismo que ya fue cuestionado en otros procesos de privatización impulsados durante la gestión de Javier Milei.

    Chubut reclama un lugar en una decisión que considera propia

    Uno de los principales focos del conflicto es la participación de la provincia de Chubut. Tras la reforma constitucional de 1994, los recursos naturales pasaron a ser de dominio provincial, argumento con el que el gobierno chubutense reclama intervenir de manera efectiva en la definición del futuro de Futaleufú.

    La provincia incluso acudió a la Corte Suprema para exigir que se reconozca ese derecho y sostiene que no puede volver a repetirse un esquema donde las decisiones se toman exclusivamente desde Buenos Aires mientras el territorio donde se encuentra la represa recibe escasos beneficios económicos y sociales.

    El reclamo también apunta a una histórica desigualdad. Desde distintos sectores de Chubut recuerdan que cuando se construyó la central se prometieron tarifas preferenciales, desarrollo regional y un fuerte impulso para las localidades cercanas. Sin embargo, sostienen que muchas comunidades continúan pagando algunas de las tarifas eléctricas más elevadas del país e incluso existen poblaciones ubicadas a pocos kilómetros del complejo que todavía no forman parte del sistema interconectado nacional y dependen de generación mediante combustibles fósiles.

    El antecedente de las privatizaciones y el peso de Aluar

    La historia de Futaleufú explica buena parte del debate actual. El complejo comenzó a proyectarse a principios de la década de 1970 y fue inaugurado en 1978, durante la última dictadura militar, con un objetivo central: abastecer de energía barata a la producción de aluminio. Desde entonces quedó estrechamente vinculada a Aluar, la única productora de aluminio primario del país.

    Con las privatizaciones impulsadas por el menemismo en 1995 nació Hidroeléctrica Futaleufú S.A., sociedad que pasó a operar la central durante treinta años y en la que Aluar quedó como accionista mayoritario. Ese modelo permitió garantizar el suministro eléctrico para la empresa, pero también consolidó un esquema que desde hace años es cuestionado por sectores políticos y sociales de Chubut, que consideran que la provincia nunca recibió una participación equivalente al valor estratégico de sus recursos naturales.

    Una política energética cada vez más concentrada

    La controversia por Futaleufú no aparece aislada. Forma parte de una política más amplia del Gobierno nacional orientada a volver a concesionar centrales hidroeléctricas, profundizar la participación privada en infraestructura energética y reducir el rol operativo del Estado.

    En ese contexto, los críticos advierten que las futuras licitaciones podrían terminar concentrando aún más el control de recursos estratégicos en grandes grupos empresarios, especialmente si los pliegos establecen requisitos técnicos o financieros que sólo puedan cumplir un número reducido de compañías. Esa posibilidad alimenta las denuncias sobre procesos «a medida», una expresión que comenzó a repetirse en distintos conflictos vinculados con licitaciones nacionales durante la actual administración.

    Un recurso estratégico cuyo destino vuelve a debatirse

    La definición sobre Futaleufú excede la continuidad de una concesión. Lo que deberá resolverse en los próximos meses es si la Argentina consolida un modelo donde las grandes centrales hidroeléctricas continúan administradas bajo esquemas de fuerte predominio privado o si las provincias logran ganar protagonismo en la gestión de recursos que la Constitución reconoce como propios.

    Mientras el Gobierno prepara los pliegos de la futura licitación, crecen las presiones para que el proceso garantice competencia real, transparencia y participación provincial. En caso contrario, la sospecha de que la concesión termine diseñada para beneficiar a actores cercanos al poder podría convertirse en uno de los conflictos políticos y económicos más relevantes del sector energético durante el segundo semestre del año.

     

  • Bornoroni le dio a Juez la foto con Santilli para enfriar el fantasma del pacto con Llaryora

     

    Después de los gestos de Casa Rosada al llaryorismo, y viceversa, este martes el esquema opositor en Córdoba tuvo un manto de tranquilidad por la foto en jefatura de Gabinete entre Diego Santilli, Gabriel Bornoroni y Luis Juez. Reunión que fue casi a pedido del senador para tratar de enfriar el fantasma del pacto que agita el peronismo cordobés con los Milei de cara al 2027.

    Y que, en el último tiempo, se tradujo con envío de fondos adeudados a la provincia y otra sintonía desde que el gobernador Martín Llaryora puso como interlocutor con Balcarce 50 al nuevo jefe de gabinete provincial, Manuel Calvo. En un rol casi inédito para la orgánica del cordobesismo en este cuarto de siglo.

    Si bien a la salida de la reunión de la oposición cordobesa con Santilli, el libertario Bornoroni se mostró exultante en redes; el más apurado de ambos por la demostración de una foto que sirva para seguir conteniendo tropa y rechazar el acuerdo entre el peronismo y la Casa Rosada era Juez. Molesto, sobre todo en el último tiempo, por los envíos de partidas del Gobierno nacional y una foto que rápidamente logró Calvo con Santilli.

    «Juez necesitaba que Bornoroni se de cuenta que hay cosas que le están pasando por el lado, como el envío de 400 mil millones de pesos de un saque, y eso el peronismo lo va a capitalizar. Porque son pícaros y hace rato que están en esto», dijo una fuente al tanto de lo que ocurrió en la reunión con ‘el Colorado’.

    En las últimas semanas, Bornoroni y Juez -con mucha más vehemencia que el libertario- salieron a desestimar la posibilidad de un acuerdo de la Nación con el cordobesismo y repiten a coro que los Milei quieren ganar Córdoba. Análisis que no comparten en el PJ mediterráneo donde ven la posibilidad de reeditar el pacto con Macri del 2015 y el 2019, con el rol del exgobernador Juan Schiaretti jugando en el tablero nacional para dividir el voto PJ.

    Llaryora nombra a Calvo jefe de Gabinete para cerrar el acuerdo con Milei

    Posibilidad de la que descreen por completo en el juecismo. «Ya lo liquidó el año pasado (Gonzalo) Roca en la elección. Esos famosos 7 puntos que dicen que tiene Schiaretti son del 2023. ¿Vos te crees que después de la paliza del año pasado los conserva?», lanzó un juecista frente a la hipótesis de un Schiaretti al servicio de la reelección de Llaryora.

    En tanto, hay otro factor que observa el Frente Cívico y no está en el fantasma del pacto, sino en la chance de que Bornoroni quiera jugar la doble chance: candidatura a gobernador primero (la elección sería entre marzo y abril) y después al Senado en caso de derrota. «Si gana de arranque en la primera, no hay por qué pensar en el Senado», dicen.

    No obstante, esa receta en el manual de Karina y Lule Menem existe: jugar a ganador con Bornoroni en la Provincia y, en caso de que no funcione, llevar al libertario al Senado. Porque, como ya contó LPO, los Milei quieren puros en el Congreso en caso de una reelección del libertario.

     

  • Santilli echó al secretario de Ciencia y busca el reemplazante con Karina y Santiago: «No me meto en internas»

     

    Diego Santilli echó a Darío Genua, el secretario Innovación y Ciencia al que ya le había sacado el control de varias áreas clave, y ahora buscará el reemplazante con Karina Milei y Santiago Caputo.

    «El cambio no tiene nada que ver con ninguna interna», dijeron cerca del jefe de gabinete. Es que Genua respondía al sector de Santiago Caputo y su salida desató especulaciones sobre otro avance de Karina en el gabinete. 

    Sin embargo, el reemplazante lo propondrá Santilli y lo someterá a consideración de Caputo, Karina y el presidente.

    La salida de Genua responde a la pésima relación que arrastraban con Santilli, a quien conocía desde antes de la gestión libertaria. Algunos modos rígidos del ex funcionario determinaron su expulsión del gabinete.

    La caída de Rodrigo Lugones, detrás del avance de Santilli sobre Enacom y Arsat 

    «Es un cambio de gestión, Santilli trabaja en equipo y con Genua tiene diferencias irreconciliables en la modalidad de trabajo», dijeron en la jefatura de gabinete.

    La salida de Genua se empezó a cocinar cuando le sacaron el control del Enacom, Arsat y el Correo Argentino, que pasaron de la Secretaría de Innovación y Ciencia a la Jefatura de Gabinete. 

    Si bien pertenecía al sector de Caputo, Genua reportaba directamente a Rodrigo Lugones, socio del asesor de Milei en la consultora Move. Como anticipó LPO, Lugones colmó la paciencia de Karina por los manejos opacos en varios resortes del Estado que controlaba políticamente y hasta su socio Caputo tomó algo de distancia de él.