Sociedad

  • La pasión nómade

     

    —Te imagino como una Mary Poppins, que va bajando aquí y allá a ver lo que pasa.

    La antropóloga mexicana Rossana Reguillo sonríe encantada con esta imagen que le regala Francisco Goldman, el periodista norteamericano con quien comparte el taller anfibio “Adentro, al borde o afuera. Crónicas de la diversidad juvenil en América Latina”. Luego aclara: “hay una diferencia fundamental con esa chica de paraguas: yo no llego a solucionar problemas”.

    —¿Con qué figura te autodefinirías entonces?

    —Mi maestro Carlos Monsiváis, con tono burlón, me decía que yo era la Sarita García —que es la abuelita del cine mexicano— de los jóvenes. Pero lo que más me gustaba es que él me hacía entender que yo le escribía a los jóvenes y no que escribía sobre los jóvenes.

    De su maestro, Reguillo aprendió la importancia del “estar ahí”, de tomarse el tiempo y el trabajo de entender las cosas desde adentro. Inmediatamente fantasea con otra autodefinición: se le ocurre el personaje de Zelig, de Woody Allen, capaz de ser un transformista, de inmiscuirse y vivir una situación aún sin pertenecer a ella. Tampoco le convence del todo:

    —No se trata de mimetizarse o convertirse, porque así pierdes también la capacidad crítica.

    Reguillo hace crónica, investigación académica y también periodismo. En Buenos Aires, al terminar uno de los días de taller, tuiteó: “Ya guardando los cuadernos del día: la presidenta Cristina K. es un personaje q me encantaría etno-carto-cronicar; q cosas suceden con la K”. Etno-carto-cronicar: ahí está la clave de su método.

    Reguillo tiene una pasión nómade por América Latina. Cuando se trata de encontrarle un origen a esa pasión política, la imagen es difusa pero es la primera que se le viene a la cabeza. Es jovencísima, calza seguramente jeans, y está junto a unas cincuenta personas protestando por la Guerra de Vietnam frente al consulado norteamericano en la bella Guadalajara, su ciudad natal.

    Aquella escena de manifestante antiyanqui ahora se conecta con otra escena, esta vez en el corazón del imperio: con el mismo pelo lacio y los ojos chispeantes, Reguillo recorrió durante cuatro meses en el otoño de 2011 el Zuccotti Park, un parque enquistado en el medio del distrito financiero de Nueva York y desde el que se vislumbraban las Torres Gemelas antes del 11-S. Sólo que el paisaje que le interesó ya es radicalmente otro: Zucotti Park hoy es la sede del movimiento Occupy Wall Street. Ha sido rebautizado por los ocupas como Liberty Park y si se levanta la vista se ven los jóvenes que han extendido sus carpas y que dicen “we are the crisis”.

    Reguillo fue a dar clases a la gran manzana pero se metió de lleno en ese territorio clave de las nuevas insurgencias que hoy se multiplican a escala global.

    —Es como si toda mi vida me hubiera preparado para terminar ahí, en medio de ese movimiento tan maravilloso —reflexiona para, como una versátil trapecista, saltar de los momentos iniciáticos de su vida política al aquí y ahora.

    En la máquina del recuerdo cobra fuerza también una aventura anterior: un viaje de mochilera que la llevó de México hasta Buenos Aires en una travesía de diez meses, de la que aun se siente orgullosa.

    —No he sido especialmente marchante pero recorrer el continente y luego, en 1985, estar en la Nicaragua sandinista me abrieron la cabeza y me sacaron del localismo mexicano.

    Ahora no lleva mochila, sino cartera de cuero negro y pequeña valija para su Mac Air plateada, pero el viaje le sigue resultando igualmente vital. Con esa militancia asociada a recorrer territorios vincula su obsesión por entender las distintas formas de movilización juvenil en América latina. También los rasgos de la tarea investigativa que más le convence:

    —Yo sigo a los sujetos jóvenes y eso me hace ir de un territorio a otro. Me muevo con una metodología nómade.

    Ahora Rossana está en el frío despiadado de Buenos Aires donde salir a fumar es un esfuerzo, pero aun así vale la pena, con guantes y bufanda. Los cigarrillos Benson&Hedges la acompañan todo el tiempo y marcan la pausa del intensivo taller con jóvenes periodistas de América Latina.

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    Reguillo viene de una familia disfuncional. Así califica al matrimonio de su madre, una chiapaneca rica hija de un hacendado cafetalero porfirista, y su padre, un combatiente republicano en la Guerra Civil Española, luego preso en un campo de concentración en Francia y finalmente refugiado en México. Su madre le transmitió la fascinación por el relato. De niña le contaba una y otra vez historias de princesas mayas que se suicidaban para huir de los españoles. Reguillo creció acompañada de heroínas combativas que se aferraban a la vida de la manera más difícil. Su madre, desheredada tras el casamiento con el rebelde extranjero, también le legó la osadía vital que mancomuna a muchas mujeres.

    De su padre tiene una herencia precisa: la militancia por la justicia es una tarea que no acaba nunca. En esa línea, la economía de guerra en la que se crió era una prueba más de firmeza y, sobre todo, de coherencia.

    —Para él dejar un pedazo de mantequilla en el plato era un pecado.

    Cuando Rossana estaba convencida de ser una pequeña princesa maya de 15 años, fue su padre quien le dijo muy seriamente que debía empezar a pagarse sus estudios. Así inició un recorrido por múltiples empleos.

    —Me acuerdo el primero. Era una agencia de autos y yo debía atender el teléfono y decir todo el tiempo “Volkswagen Albarrán a sus órdenes”. Duré seis meses. Luego hice de mesera, de vendedora y de muchas otras cosas. Tal vez por eso hoy puedo ser una investigadora todo terreno.

    Así como el relato oral es un sonido materno, la pasión por los libros tiene la marca paterna. Su padre era un lector obsesivo. En su casa había libros por todos lados, en cualquier sitio. Nunca le resultaron un objeto extraño. Pero cobraron un nuevo sentido cuando la salvaron en un momento difícil. A los once años tuvo un accidente con una moto que la obligó a muchas operaciones, durante varios años. Cuando sus amigas se iban de paseo, la niña herida se refugiaba en las letras contra el dolor y la incomodidad. Esa intimidad con las historias, especialmente las de princesas suicidas, le enseñó desde muy temprano que las batallas nunca se abandonan.

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    Rossana no deja de consultar por Twitter y Facebook las noticias del otro movimiento que más la inquieta, la llamada Primavera Mexicana. Y es que esa otra movilización joven la tiene más que inquieta, eufórica. “Todo se está yendo a la chingada y eso es muy interesante”, dice frente a sus alumnos. “Eso no lo tuiteen”, aclara, conciente de que muchas de sus frases mientras se desarrolla el seminario pasan inmediatamente al espacio virtual. “No te preocupes que esto no sale de Latinoamérica”, le susurra Ricardo Corredor, de Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, sin poder evitar la risa.

    El movimiento mexicano se llama YoSoy132.mx. Se inició hace apenas algunas semanas y fue un sacudón para todo el país, a punto de celebrar elecciones presidenciales el próximo 1 de julio. Lo que empezó como un acto de interpelación de alumnos universitarios al candidato del PRI, Enrique Peña Nieto (bautizado el “Gel boy”), por su responsabilidad en la represión brutal conocida como la Masacre de Atenco (2006), hoy es una fuerza ingobernable que tiene nerviosos a muchos políticos.

    “Este movimiento detonó una conversación colectiva impensada en México. No es casual ni de generación espontánea”. El contexto no es menor: seis años de violenta guerra narco, doce años de gobierno del PAN, con la dudosa última elección presidencial que le dio el poder a Calderón y un país que tiene la ciudad más vigilada de todo el mundo: Ciudad Juárez. La sorpresa existe y Reguillo la celebra pero también reconoce allí todo un tejido micropolítico que venía creciendo. “Estos movimientos son lugares de potencia pura: entre algo que deja de existir y algo que todavía no tiene lugar”.

    Además, insiste en no perder de vista el mapa global. “Aquí tenemos que identificar bien a los enemigos, a los que se creen mentes bienpensantes. Primero el señor Zizek, que dice que la revolución es una cosa seria y que entonces como vio divertirse a los jóvenes en Nueva York, dijo que así no se hace política. Segundo al señor Bauman, que al visitar Madrid dijo que esos jóvenes son pura emoción, incapaces de razón, y que la política es un asunto racional”.

    Para Reguillo, todos aquellos que le piden una agenda o un programa a estos movimientos son los que no entienden nada. Ella ve en estas protestas jóvenes la pregunta fundamental: ¿cómo cambia lo que cambia?

    “Me pregunto si no será el momento de pensar: todo se está yendo a la chingada, hay que estar atentos y entender el vértigo”.

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    Reguillo lleva más de tres décadas investigando la condición juvenil. Combate los discursos clichés: la satanización o la exaltación de los jóvenes. Y le interesa el mapa comparativo de norte a sur del continente.

    Los sigue. Los busca. Le inquietan. Les admira su capacidad de acción e invención. Le preocupa que en México, por ejemplo, las opciones que tienen más a mano son tres: incorporarse a las estructuras del crimen organizado, migrar a Estados Unidos en condiciones súper precarias o vincularse al ejército. En sus análisis, no olvida la dimensión de clase pero tampoco las derivas singulares de las biografías. En ese marco se pregunta cuáles son las dimensiones del poder que impactan en la vida de los jóvenes. “No hay que olvidar la responsabilidad que tenemos al narrar esa condición juvenil. Por eso no me gustan los nombres tales como ‘tribus urbanas’ porque además de usar un adjetivo que los vincula a lo arcaico, les reduce su capacidad de agencia”.

    Los jóvenes condensan lo que una sociedad teme. Sobre ellos se practican permanentes “semánticas de bautizo” que también influyen en su subjetividad. Así las etiquetas se suceden y Reguillo las tiene identificadas en las últimas tres décadas: en los años ‘70 eran rebeldes sin causa o problemáticos revolucionarios, luego pasaron a ser hedonistas marihuaneros, después violentos e irresponsable, ahora también desimplicados que viven en las redes sociales”.

    A Reguillo le fascina escucharlos y leerlos. Escuchar es un elemento clave. Por un lado, es la forma de entender el concierto de voces de lo real, pero también tiene una función de antídoto contra la pretensión de uniformidad del mundo. Y una cosa más:

    —Cuando tu escuchas pones en el centro la voz de los protagonistas del día a día, también como portadores de memorias. Y eso es irremplazable.

    Siguiendo esas premisas ha tomando como principal terreno etnográfico a las redes sociales. Ahí se está cocinando un nuevo frente de batalla y de habla colectiva vinculada a la red. En la firma personal —yo adhiero, yo comparto, yo firmo, etc.— Reguillo visualiza una nueva conquista del nombre propio.

    —Con tu firma ya puedes hacer algo. No hace falta que estés en un colectivo de obreros o de lesbianas”. Pero también sitúa ahí una desjerarquización radical de la palabra que permite la mezcla de registros en el FBK de cualquier joven: un video de música, junto a una convocatoria y un artículo de periódico comentado por una amiga.

    ¿Qué impacto político tiene este modo de la palabra? Para Reguillo, vuelve a estos jóvenes participantes de causas más que de instituciones “y eso los vuelve súper rápidos, como se ve en el movimiento #yosoy132”. Reguillo, como la Sarita García con que bromeaba Monsiváis, los cuida pero también les advierte los peligros de marearse con la fiesta de la propia voz. Pero hay un peligro mayor: “Yo les digo que se pongan Colonia Siete Machos y mucho ajo contra los partidos de izquierda y de derecha que los ven como un botín electoral”.

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    En 2009, en plena neurosis colectiva por la llamada epidemia de la gripe A (influenza), Reguillo llevó un diario-blog que fue muy leído y en el que experimentó con la exigencia de escribir cada día. Se llamó “Diario de la epidemia”. De sus jóvenes amigos blogueros dice haber aprendido lo fundamental: el timing. “Soy su discípula en ese registro”. Recién después de esa experiencia se animó a construirse una personalidad feisbukera que califica de exitosa.

    —Al FBK le dedico mucho tiempo y diálogo con los nativos digitales. Hoy muchos chicos de los barrios y las villas tienen su blog o su FBK y entonces echan por tierra esa idea de que sólo hablan con ellos los periodistas que se creen Malinowski en las Islas del Pacífico por entrar a una villa.

    De nuevo, hay un arte de hacer basado en la combinación. Un arte táctico. En FBK, dice, no puedes ser sólo erudito, o sólo fashion o sólo humorístico. Tienes que saber mezclar. Ahí está la clave.

    —Para mí FBK es un dispositivo de investigación de una nueva habla política.

    Con Twitter es un poco distinto. Todo rollo tiene que caber en 140 caracteres. Aunque evita las polémicas mantiene fluidos intercambios.

    —Son registros que no tienen nada que ver con la idea moderna de control de la palabra.

    ¿Es periodista? ¿Es académica? ¿Es cronista? «Para mí lo anfibio es la perspectiva de la colaboración», sintetiza. No le interesa el periodismo militante «porque siempre ya sabe». Tampoco la academia que sólo se muerde la cola: «basa su autoridad en su propia autoridad».

    —Yo me mezclo con el periodismo pero tengo ventajas: los plazos largos. Y como investigadora tengo la obligación de transparentar mi método para buscar su validación. Pero además hay algo más: el impacto indirecto de lo que hago a través de la docencia.

    La contaminación de estilos está desde el principio. Su trabajo inicial –el libro Crónicas de la diversidad– fue un suerte de aguafuertes de personajes urbanos. Pero sin perder el horizonte del rigor. ¿Cómo trabaja Reguillo? Primero, acumula y acumula datos (blogs, ciertas bases de datos, revistas, etcétera). Luego sigue y confía en algunos actores clave, a ciertos cronistas e investigadores y finalmente, la parte más experimental, la cybernografía: esa vuelta de tuerca sobre el territorio virtual.

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    Tiene dos hijos y un marido que es un conocido historietista político.

    —Mis hijos vivieron conmigo la experiencia de escritura de las tres tesis que hice. Me acompañaban al barrio y a las reuniones de tatuadores. Nunca viví la maternidad como un impedimento de hacer cosas. Más bien lo contrario. ¡Claro que fue mucha chamba!

    Reguillo tiene una rutina que disfruta muchísimo. Por empezar, los paseos con su nieta. Pero también sus escapadas a una casa en el mar, a unas pocas horas de Guadalajara. Además de trabajar y estudiar, medita en el agua.

    —Para mí nadar es como una forma de la meditación. Mientras nado pienso y descanso, se me ocurren cosas.

    No le gusta manejar en carreteras muy grandes: los espacios tan abierto le dan “sustillo”.

    Está ahora mismo cerrando una investigación. Se llama Cuando morir no es suficiente:

    —La situación límite de la violencia en México me llevó a los rituales de la muerte que practica el narco. A la sobredramatización de la muerte que hacen.

    Aquí la ha inspirado mucho el libro de Adriana Cavarero llamado Horrorismo (2010) del que tomó una idea: se destruye primero para poder matar. Alrededor de estas cuestiones está pensando el funcionamiento de una “narcomachine” (lo dice con un tono tan mexicano que no parece una palabra en inglés). Dice no haber elegido esto.

    —Son temas que se te imponen.

    A pesar del frío, Rossana vuelve a fumar. Y después de una bocanada larga, dice:

    —A mí lo que no me gusta es no entender.

    La entrada La pasión nómade se publicó primero en Revista Anfibia.

     

  • Echaron al funcionario de Caputo que no declaró departamentos, pero sigue Adorni

     

    El gobierno terminó echando este domingo a Carlos Frugoni, el secretario de Infraestructura que los libertarios arrojaron a la exposición pública para tapar el escándalo de Manuel Adorni. Asediado por una campaña mediática instrumentada por un sector de LLA, Frugoni habría presentado su renuncia este sábado y el ministro de Economía, Luis Toto Caputo, se la habría aceptado 24 horas después.

    El ex funcionario reportaba al titular del Palacio de Hacienda, pero también era muy cercano a Nicky Caputo y, por propiedad transitiva, al propio Mauricio Macri. Como Frugoni no declaró al menos seis propiedades en Miami, en Casa Rosada decidieron usar su nombre para desgastar al ex presidente, que se jacta de que el PRO es el espacio que le aporta a Javier Milei los funcionarios eficientes que sostienen la gestión.

    En rigor, el gobierno barre a Frugoni apenas tres días antes que Adorni se presente en el Congreso ante la oposición, a regañadientes y sin voluntad de esclarecer las sospechas de corrupción que hunden la imagen de Milei. El intento de apelar a la washing machine de la comunicación política difícilmente revierta el saldo negativo del efecto Adorni.

    Como contó LPO, Macri ya instruyó a Ricardo Lorenzetti para que conforme una mayoría en la Corte junto a Carlos Rosenkrantz y ponga en apuros a Milei. Además, Macri se reunió con Paolo Rocca para buscar su apoyo: confía que la crisis económica terminará por desgastar a los libertarios y espera ser el candidato de la derecha en 2027.

    El gobierno filtró las casas de Frugoni en Miami para pegarle a Macri y tapar el escándalo Adorni

    Frugoni no siempre fue un hombre tan próspero como su patrimonio actual lo indica. A mediados de los 2000 tuvo que regresar a la Argentina después de un estrepitoso fracaso en Europa con una desarrolladora inmobiliaria que no funcionó: «Volvió sin un peso. Algunos llegamos a prestarle plata para que le comprara ropa a los hijos», contó a LPO un ex alumno del Colegio Cardenal Newman.

    Según Clarín, Frugoni adjudica a su carrera en el mundo privado, algo difícil de convalidar por su fatídica experiencia en España. Por eso, sus amigos del Newman destilan bronca.

     

  • Mahiques metió por la ventana el pliego de un fiscal cercano a Tapia y Toviggino

     

    Juan Bautista Mahiques incluyó entre los 22 pliegos que mandó este viernes al Senado el de Rául Agustín Rubiero, el fiscal general adjunto en lo laboral que asumió su cargo en octubre pasado.

    Hombre cercano al ministro de Justicia, Rubiero es miembro del tribunal de apelaciones de la AFA desde el 10 de diciembre de 2021 y estaba en lista complementaria del Concurso 405 del Poder Judicial. Competía para la Sala D de la Cámara Civil.

    Mahiques apuró el trámite de Rubiero porque uno de los concursantes ternados, Alejandro Laje, renunció a su propia postulación, y enseguida escaló la posición del fiscal porteño.

    Sin embargo, fuentes judiciales indicaron a LPO que el envío del pliego de Rubiero viola el artículo 48 del Reglamento de concursos. Allí dice que «si se tratare de un concurso destinado a cubrir más de un cargo, se hará saber al Poder Ejecutivo Nacional el modo en que han sido conformadas las ternas y la lista complementaria, y que ante el supuesto de que alguna de las ternas se torne incompleta, previo a la utilización de la lista complementaria, deberá considerar prioritariamente a los postulantes que integran las ternas y que no hayan sido seleccionados, en razón de tratarse de concursantes que han quedado mejor posicionados en el orden de mérito establecido».

    Mahiques designó a la hija del abogado de Toviggino en una fiscalía y desautorizó a Karina

    En efecto, los otros dos postulantes de la terna de Laje son Luis Crovi y Miriam Feigelman. El gobierno está en la obligación de justificar por qué razón no los consideró prioritariamente antes enviar el pliego de Rubiero que estaba en lista complementaria.

    Los reflejos de Mahiques para blindar al presidente de la AFA, Claudio «Chiqui» Tapia, y el tesorero de la institución, Pablo Toviggino, habrían sido parte de sus credenciales para su ascenso. De hecho, LPO informó que el ascenso del actual ministro obedecía a la necesidad de salvar tanto a Tapia como a su padre, que festejó su cumpleaños en la quinta de Toviggino.

    El envío del pliego de Rubiero viola el artículo 48 del Reglamento de concursos. Allí dice que si se tratare de un concurso destinado a cubrir más de un cargo, se hará saber al Poder Ejecutivo Nacional el modo en que han sido conformadas las ternas y la lista complementaria, y que ante el supuesto de que alguna de las ternas se torne incompleta, deberá considerar prioritariamente a los postulantes que integran las ternas y que no hayan sido seleccionados.

    En efecto, el clan Mahiques está hiperconectado con la entidad del fútbol local. Esteban Mahiques, el hermano de Juan Bautista recientemente designado ad-honorem como jefe de gabinete de la cartera de Justicia, también integró el tribunal de disciplina de la AFA y uno de los dirigentes de la asociación celebró la llegada del nuevo ministro bajo la esperanza de que empezara una etapa de «moderación» en la pelea del gobierno contra Tapia y Toviggino.

    Desde que asumió Mahiques, la batalla entre el juez en lo penal económico Marcelo Aguisnky y el juez de Campana Adrián González Charvay, el magistrado que prefiere la AFA, permanece abierta pero con dilaciones en la Cámara de Casación que beneficiarían a Tapia.

    El ministro también congeló el accionar de los veedores que pesquisan los balances de la entidad. Acaso el juego de pinzas se complete con la postulación de jueces para las vacantes en el fuero penal económico, donde el juez Diego Amarante, a cargo del Juzgado N°6, procesó a Tapia y Toviggino por la retención indebida de aportes.

     

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    Lo echaron del gobierno por ocultar propiedades… pero a otros no: el caso Frugoni vuelve a exponer la doble vara de Milei

     

    El desplazamiento de Carlos Frugoni, funcionario del Ministerio de Economía, por ocultar propiedades en Estados Unidos abre una pregunta incómoda que el oficialismo evita responder: ¿por qué a algunos los echan y a otros, con situaciones similares, los sostienen?

    Por Roque Pérez para NLI

    La salida de Frugoni se produjo luego de que se confirmara que tenía al menos siete u ocho inmuebles en Florida sin declarar ante los organismos argentinos, además de sociedades en el exterior utilizadas para adquirirlos. El caso no fue menor: se trata de un funcionario clave en el área de infraestructura, bajo la órbita directa del ministro Luis Caputo.

    El escándalo que terminó en despido

    La investigación periodística reveló que Frugoni omitió incluir en sus declaraciones juradas propiedades valuadas entre 140.000 y 310.000 dólares cada una, muchas de ellas adquiridas a través de firmas registradas en Delaware, una jurisdicción conocida por su opacidad.

    El propio funcionario terminó admitiendo la irregularidad. Reconoció que no había declarado esos bienes y aseguró que se trataba de un “error” que estaba intentando corregir.

    Pero el daño ya estaba hecho. La normativa argentina es clara: todo funcionario debe declarar la totalidad de su patrimonio, tanto en el país como en el exterior, y la omisión puede configurar delitos como enriquecimiento ilícito u omisión maliciosa.

    En ese contexto, el Gobierno decidió avanzar con su salida. Una decisión que, en apariencia, busca mostrar firmeza frente a la corrupción.

    La incómoda comparación con Adorni

    Sin embargo, el caso abre una contradicción evidente. Porque mientras Frugoni fue eyectado, Manuel Adorni sigue en su cargo pese a estar bajo cuestionamientos patrimoniales y judiciales similares, tal como ya trascendió en distintas investigaciones públicas.

    La comparación no es menor: ambos casos giran en torno a inconsistencias en declaraciones juradas, patrimonio no declarado o bajo sospecha, y posibles irregularidades en el manejo de bienes.

    Entonces, la pregunta es inevitable:
    ¿por qué a Frugoni sí y a Adorni no?

    Discrecionalidad, relato y costo político

    La respuesta parece menos jurídica que política. Frugoni era un funcionario técnico, prescindible dentro del esquema de poder. Adorni, en cambio, es una figura central en la comunicación del gobierno de Milei, con exposición mediática diaria y rol estratégico en la construcción del relato oficial.

    En otras palabras, no todos los funcionarios valen lo mismo dentro del dispositivo político.

    El gobierno intenta instalar una narrativa de “tolerancia cero” frente a irregularidades, pero los hechos muestran otra cosa: la vara cambia según el peso político del implicado.

    Un problema más profundo

    El caso Frugoni no es un hecho aislado. Se inscribe en una serie de episodios que golpean el discurso de transparencia de la actual gestión, especialmente en áreas sensibles como la obra pública y la administración de recursos.

    La utilización de sociedades en el exterior, la omisión de bienes y las inconsistencias patrimoniales no son meros tecnicismos: son señales de posibles circuitos de opacidad que contradicen el discurso anticasta.

    Y cuando la reacción del Estado es selectiva, el problema se agrava.

    La pregunta que queda abierta

    El desplazamiento de Frugoni podría haber sido un gesto de institucionalidad. Pero pierde fuerza cuando no se aplica el mismo criterio a todos.

    Porque en política, tan importante como sancionar es hacerlo sin discrecionalidad.
    Y hoy, la sensación que queda es otra:
    no hay una política anticorrupción, sino una administración del costo político de cada escándalo.

     

  • Padres de la escuela de los Adorni hablan de invitaciones a viajes a Madrid y Disney

     

    La comunidad educativa de la escuela que utilizan los Adorni está conmocionada y podrían abrir un nuevo escándalo si trascienden los chats de los padres, que acumulan indignación por el cambio de estilo de vida del jefe de Gabinete desde que es funcionario público, confirmaron a LPO tres fuentes al tanto de la situacieon.

    Como producto de esa incomodidad, el grupo de WhatsApp que utilizaban los padres del establecimiento educativo de gestión privada típico de clase media, se terminó partiendo. Ahora, según comentaron las fuentes, hay uno donde solo se habla de cuestiones operativas y otro donde se despachan con críticas filosas contra Adorni.

    El problema se habría generado cuando una de las madres afirmó que Bettina Angeletti, la pareja del vocero que terminó siendo justamente la razón por la que se destapó la olla, estaba de vacaciones en Madrid junto a otras cinco madres del colegio. El hallazgo fue casual, al toparse en Instagram con la foto de las mujeres en la capital española.

    Sospechan que los Adorni también viajaron a Disney, además de Punta, Aruba, Nueva York y Llao-Llao

    La especulación de las familias que se abrieron un chat paralelo al oficial es que el matrimonio Adorni habría financiado el viaje, en una prodigalidad similar a la que exhibió el jefe de Gabinete con su viaje con invitados a la isla paradisíaca de Aruba, donde desembolsó más de 15 mil dólares en cash, que hoy investiga la justicia.

    Las dos jubiladas que le vendieron el departamento al funcionario serían, en realidad, abuelas de chicos del colegio.

    Pero los chimentos de la escuela no se detienen allí. Las dos jubiladas que le vendieron el departamento al funcionario serían, en realidad, abuelas de chicos del colegio. 

    El razonamiento elaborado por parte de la comunidad de la escuela indicaría que la pareja Adorni-Angeletti habría buscado congraciarse con los padres con las supuestas invitaciones a viajes. De hecho, también se menciona una escapada a Disney, gracias al meteórico ascenso social del actual jefe de Gabinete.

     

  • Bullrich cede lugares al peronismo qen comisiones claves, para juntar votos para eliminar las PASO

     

    Patricia Bullrich cambió de estrategia con el peronismo en el Senado ante el riesgo de que Karina Milei la aísle como lo hizo con Victoria Villarruel. La exministra de Seguridad aceptó al filo del fin de semana otorgarle al interbloque de José Mayans seis lugares en la comisión de Relaciones Exteriores y Culto y otros seis en la de Asuntos Constitucionales, acaso más importante que la primera porque por ahí debería tramitarse la discusión sobre la reforma política que impulsa Javier Milei.

    En la de Relaciones Exteriores, el formoseño anotó los nombres de Marcelo Lewandowski, Juan Manzur, Jorge Capitanich, Adán Bahl, Juliana di Tullio y Anabel Fernández Sagasti, mientras que para la de Asuntos Constitucionales todavía no se conoce el detalle de los senadores que se sumarán.

    El giro de la jefa de la bancada libertaria se produce después de una refriega que duró todo el verano con Mayans y el PJ, que reclamaban el respeto a la proporcionalidad de los bloques para la integración de las comisiones. De hecho, el peronismo sigue sin incorporarse a la comisión de Acuerdos, la que discute los pliegos de los jueces, porque allí Bullrich sólo le dejó tres sillas.

    Un senador libertario admitió ante LPO que «se hizo un esfuerzo para ajustar lo que se podía en las comisiones donde no había conformación completa». Aunque reconoció que el peronismo «está abajo» de lo que correspondería por representación en la comisión de Acuerdos, reivindica como un hecho positivo «la voluntad de compensar y dar lugares» en las otras.

    Llaryora negocia con la Rosada votar la eliminación de las Paso si dejan a Bornoroni solo

    Sin embargo, un colega de su bloque admitió que la maniobra no se concretó sin hacer las cuentas. «Entiendo que los números siguen siendo favorables de la comisión, eso da tranquilidad», dijo.

    Fuentes parlamentarias argumentan que a Bullrich no le quedó otra que aceptar las condiciones del peronismo porque el gobierno está complicado para conseguir las voluntades que necesita en el debate de la eliminación de las PASO, la reforma de la Boleta Única de Papel (BUP) y el financiamiento de las campañas políticas. La especulación, en base a los primeros contactos informales, es que ni los gobernadores radicales ni los peronistas quieren suprimir las primarias pero que los representantes del PJ en la Cámara Alta podrían aceptar la modificación del reglamento de la BUP, para que se establezca la validez del tilde en el primer tramo para producir efecto arrastre en el resto de la tira.

    Di Tullio, Bahl y Capitanich.

    Además, la ex ministra de Seguridad observa en cada reunión de mesa política como el gobierno queda cada vez más absorbido por Karina y la relación del Poder Ejecutivo con el Congreso es administrada por Martín Menem, de relación directa con la hermana presidencial. En términos formales, Milei no tiene otro interlocutor en el Senado que la propia Bullrich porque no hay diálogo con Villarruel ni tampoco con el presidente provisional de la cámara, Bartolomé Abdala.

    La tortuosa construcción libertaria con Bullrich habría terminado beneficiando al peronismo en el mismo terreno donde venía perdiendo desde el recambio legislativo de diciembre. «Siempre existe un lado bueno», celebró un senador peronista de larga experiencia y agregó: «la verdad es que no entiendo ninguna decisión que esté en contra del reglamento interno, está claro en artículo 91 y también en 93, así que debería saldarse esa discusión absurda».

    La tortuosa construcción libertaria con Bullrich habría terminado beneficiando al peronismo en el mismo terreno donde venía perdiendo desde el recambio legislativo de diciembre. ‘Siempre existe un lado bueno’, celebró un senador peronista.

    Frente a esa situación, Capitanich presentó dos proyectos propios, uno para convertir las PASO en una competencia voluntaria u optativa y otro para «garantizar transparencia, regular la publicidad digital y asegurar financiamiento electoral claro y trazable».

    También el radical Eduardo Vischi elaboró uno para que las primarias «dejan de ser obligatorias para los ciudadanos, eliminando la sanción o carga pública de asistir». Su iniciativa, según su entorno, «admite la preinscripción de los electores, optimizando la organización del acto electivo; posibilita que las agrupaciones sin competencia interna eviten esta instancia; y establece un umbral mínimo del 10% del padrón para que se lleven adelante».