Política

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    ESCÁNDALO: la Justicia confirmó el viaje de lujo de Adorni a Aruba con toda su familia

     

    El jefe de Gabinete vuelve a quedar en el centro de la escena judicial tras confirmarse que voló en primera clase a una isla paradisíaca junto a su familia. La investigación ahora apunta a una pregunta clave: quién pagó realmente esos gastos.

    Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI

    La situación de Manuel Adorni suma un nuevo capítulo explosivo. La Justicia confirmó que el funcionario viajó en primera clase a Aruba junto a su esposa y sus hijos para pasar las fiestas de fin de año, en medio de una causa que ya venía acumulando sospechas sobre su patrimonio.

    El dato no es menor: no se trata de un simple viaje, sino de un traslado en condiciones de lujo que vuelve a poner en tensión el discurso oficial contra la “casta” y la realidad de algunos de sus principales funcionarios.

    Un viaje de lujo bajo la lupa judicial

    Según surge de la investigación, el fiscal Gerardo Pollicita accedió a información de la aerolínea que confirma que Adorni viajó acompañado por su esposa Bettina Angeletti y sus dos hijos.

    El costo total de los pasajes en primera clase asciende a unos 5.800 dólares, una cifra significativa que ahora forma parte del expediente judicial.

    Pero ese número podría ser apenas la punta del iceberg: la Justicia también busca determinar cuánto se gastó en alojamiento y otros consumos durante la estadía en la isla caribeña, un destino asociado al turismo de alto poder adquisitivo.

    El viaje se habría extendido desde fines de diciembre de 2024 hasta los primeros días de enero de 2025, en pleno período festivo.

    La clave: el origen del dinero

    El punto más delicado no es el viaje en sí, sino cómo se financió. La causa judicial avanza justamente sobre ese eje: verificar si los gastos son compatibles con los ingresos declarados por el funcionario.

    En ese marco, el juez de la causa ordenó levantar el secreto bancario y fiscal de Adorni y su entorno, una medida que permite reconstruir movimientos financieros, consumos con tarjeta y posibles inconsistencias patrimoniales.

    El objetivo, según se desprende del expediente, es contrastar esos datos con las declaraciones juradas del funcionario y determinar si hubo irregularidades o enriquecimiento ilícito.

    Un escándalo que no llega solo

    El viaje a Aruba no es un hecho aislado. Se suma a una serie de episodios que ya venían generando ruido: vuelos privados, cuestionamientos por operaciones inmobiliarias y denuncias por el crecimiento de su patrimonio en poco tiempo.

    De hecho, la fiscalía también analiza otros traslados realizados por el funcionario, en un expediente que ya acumula múltiples líneas de investigación y que amenaza con escalar políticamente.

    En ese contexto, la confirmación judicial del viaje en primera clase no hace más que reforzar una imagen que choca de frente con el relato oficial de austeridad.

    Entre el discurso y la realidad

    El caso expone una contradicción difícil de disimular: mientras el gobierno sostiene un ajuste fuerte sobre amplios sectores de la sociedad, uno de sus principales funcionarios aparece vinculado a viajes de lujo cuya financiación todavía no logra explicar con claridad.

    La investigación recién empieza a mostrar sus primeros resultados concretos, pero el daño político ya está hecho. Porque más allá de lo que determine la Justicia, el dato es contundente: el relato anticasta vuelve a quedar en entredicho frente a prácticas que parecen ir exactamente en sentido contrario.

     

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    Samanta Schweblin no se calla

     

    Al recibir el Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana se refirió a la muy castigada, descuidada y abandonada universidad pública y gratuita de Buenos Aires.

    Por Alfonsina Madry para NLI

    La noche del 8 de abril fue gratificante para Samanta Schweblin: en el Museu Marítim de Barcelona, Rosa Montero, presidenta del jurado, anunció que El buen mal, que se “destaca por plasmar en un volumen de relatos nuevos mundos turbadores, fascinantes y complejos, recorre magistralmente la frontera entre lo posible y lo imposible con una prosa hipnótica, de una belleza inquietante que sitúa la tradición del cuento en su punto más alto”, era el libro ganador de la primera edición del Premio Aena.

    Sin turbación ante el millón de euros que representa hacerse con este galardón, la Schweblin tomó la palabra para agradecer y también poner blanco sobre negro el daño irreparable que significa la cruzada anticultural libertariana  para la UBA, a la que atribuyó haber contribuido a profundizar su pasión lectora. “La muy castigada, descuidada y abandonada universidad pública y gratuita de Buenos Aires”, dijo sin pelos en la lengua.

    En lo referido al contexto editorial y el universo de las premiaciones, hizo hincapié en una realidad que, como destacó aquí, en NLI, semanas atrás Silvina Belén en “Cuentos de novela”, castiga a la narrativa breve. En su discurso, Schweblin señaló que la elección de su libro implica “una declaración de principios” del jurado y de la esencia del premio:

    Pienso en otros grandes premios internacionales: se premian novelas y novelas y novelas extraordinarias, por supuesto, y muy de cuando en cuando tiene que aparecer una Alice Munro o una Jhumpa Lahiri para romper los cánones y lograr asomar un libro de cuentos. Me encanta que este premio incluya otros géneros más allá de la novela, y hoy este premio da su primer paso premiando la excepción. Me emociona de verdad pensar que estoy recibiendo un premio que es también un reconocimiento al género del cuento.

    El buen mal, excepcional colección de cuentos que el año pasado Samanta Schweblin dio a la imprenta (Seix Barral, 2025), compitió con narraciones de consagrados escritores como Canon de cámara oscura, novela de Enrique Vila-Matas. El Premio es iniciativa de Aena, empresa pública aeroportuaria de España, la mayor del mundo en el sector, con la que colaboran la Fundación Gabo y la Cátedra Vargas Llosa.


     

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    Patagonia en la mira: entre ejercicios militares, incendios sospechosos y la entrega de recursos estratégicos en tiempos de guerra global

    Mientras el Ejército despliega el operativo Kekén en la Patagonia, Argentina enfrenta una tormenta perfecta: alineamiento con EE.UU. e Israel nos pone en el radar de Irán, incendios arrasan bosques sin presupuesto, modifican la Ley de Glaciares y Mekorot avanza sobre el agua.

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    María Mercedes Sarasa: entre comercio y alianzas en la Buenos Aires colonial

     

    Hija de un funcionario clave del Cabildo, viuda de un comerciante y luego esposa de un militar ligado al poder virreinal, María Mercedes Sarasa no sólo administró negocios en la Buenos Aires colonial sino que también se movió con precisión dentro de las redes políticas y económicas de su tiempo. Su historia, reconstruida a partir de documentos y estudios académicos, revela cómo las mujeres podían intervenir activamente en un sistema que no estaba pensado para ellas.

    Por Alcides Blanco para NLI

    Una mujer dentro del circuito comercial colonial

    María Mercedes Sarasa nació en el seno de una familia estrechamente vinculada al poder político de Buenos Aires. Su padre, Javier Saturnino de Saraza y Mador, ocupó cargos reiterados en el Cabildo —regidor, alcalde en distintos niveles y defensor de pobres—, lo que situaba a la familia en el núcleo de la administración colonial. En 1784 se casó con Casimiro Francisco Necochea Boronte, comerciante y también regidor, integrándose de lleno en el circuito mercantil del puerto, con quien tuvo varios hijos.

    Ese entorno no era meramente social. Buenos Aires, hacia fines del siglo XVIII, funcionaba como un nodo clave del comercio atlántico, articulando exportaciones de cueros y productos ganaderos con importaciones europeas y circuitos internos hacia el Alto Perú. Las familias que ocupaban el Cabildo no sólo gobernaban: también comerciaban.


    La viudez y la continuidad del negocio

    La muerte de Necochea en 1802 no implicó la disolución de la actividad económica. Por el contrario, la documentación muestra que Sarasa continuó operando dentro de ese circuito. Investigaciones académicas basadas en fuentes comerciales y notariales indican que integró la sociedad “Vda. de Necochea y Larravide”, lo que demuestra una continuidad empresarial concreta y no meramente formal.

    Durante al menos ocho años, según reconstrucciones basadas en registros comerciales, participó en operaciones de importación y exportación, utilizando mecanismos habituales del comercio colonial como la consignación de mercancías a cuenta y riesgo propio. Esto implicaba asumir costos, riesgos y decisiones sobre la circulación de bienes en una red que conectaba Buenos Aires con Montevideo y la península ibérica.


    El documento que lo prueba todo

    El dato más contundente aparece en un acuerdo fechado en 1805, conservado en el Archivo Histórico. Allí, María Mercedes Sarasa figura explícitamente como parte en la venta de una porción de la fragata “La Primera”.

    El documento detalla que la operación se realiza en su condición de viuda de Necochea y en acuerdo con el comerciante Manuel de Larravide, con intervención de autoridades del Cabildo encabezadas por Martín de Álzaga. La otra parte de la embarcación pertenecía a una casa comercial radicada en Cádiz, lo que evidencia la inserción directa en redes atlánticas.

    Una fragata como La Primera no era un bien accesorio. Era el instrumento central del comercio de larga distancia. A través de embarcaciones de este tipo circulaban: cueros y derivados ganaderos desde el Río de la Plata hacia Europa, manufacturas europeas hacia el puerto de Buenos Aires, y mercancías que luego se redistribuían hacia el interior del virreinato.

    Ser propietaria —aunque fuera parcialmente— de una embarcación implicaba invertir capital, asumir riesgos marítimos, participar en redes comerciales internacionales y negociar con actores de alto nivel económico. La operación documentada en 1805 muestra a Sarasa actuando dentro de ese esquema con plena capacidad jurídica y económica.

    Como detalla la historiadora Marcela Aguirrezabala, «Entre los años 1778 y 1810 se ve claramente que el número de mujeres vinculadas a la exportación fue mucho mayor que las que optaron por la importación (…) Esa tendencia fue así incluso en el caso de una comerciante de la talla de María Mercedes Sarasa, la viuda de Necochea, quien desde que empezó a operar en 1802 hasta 1810 exportó en 13 oportunidades según nuestros datos e importó efectos sólo en cinco ocasiones, entre 1803 y 1805«.


    Redes comerciales y poder político

    La presencia de figuras como Martín de Álzaga en la operación no es un detalle menor. Álzaga era uno de los principales comerciantes de Buenos Aires y una figura clave del poder económico local. Su intervención como autoridad en el acuerdo indica que Sarasa operaba en un nivel donde comercio y política estaban profundamente entrelazados.

    Ese entramado se refuerza con otro dato documental: el 9 de diciembre de 1805, Sarasa contrajo matrimonio con José María del Pino (con quien también tendrá descendencia), capitán del Cuerpo de Artillería e hijo de Joaquín del Pino. Este vínculo la conectó directamente con la élite virreinal, consolidando su inserción en redes de poder que excedían lo estrictamente económico.


    Una comerciante, no una excepción

    La documentación disponible permite afirmar sin ambigüedades que María Mercedes Sarasa no fue una figura pasiva ni un caso aislado de administración doméstica. Fue una comerciante activa que participó en una sociedad mercantil, operó en circuitos de importación y exportación, consignó mercancías a cuenta propia y fue copropietaria de al menos una embarcación utilizada en el comercio atlántico.

    Estos datos, respaldados por fuentes documentales y estudios académicos, obligan a revisar la imagen tradicional de las mujeres en la colonia. No se trata de afirmar que el sistema era igualitario, sino de reconocer que existían márgenes de acción que algunas mujeres ocuparon de manera efectiva y documentable.


    Del archivo a la historia

    La reconstrucción de esta trayectoria se apoya en documentos conservados en repositorios históricos y en investigaciones desarrolladas en ámbitos como el CONICET y la Universidad de Buenos Aires. Estos trabajos, inscriptos en la historia social, permiten recuperar experiencias que durante mucho tiempo quedaron fuera del relato dominante.


    Fuentes y referencias

    Archivo Histórico de la Nación, acuerdo de 1805 sobre la fragata La Primera.

    Investigaciones de Marcela Aguirrezabala sobre comercio y género en el Río de la Plata.

    Estudios del Instituto de Historia Argentina sobre redes mercantiles coloniales.

    Documentación comercial y notarial del período conservada en repositorios públicos.

    Documentos eclesiásticos.

     

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    ENCUESTA: Kicillof se consolida como principal referente opositor y reordena el tablero político

     

    Un nuevo relevamiento nacional confirma un dato que ya se venía insinuando en distintos estudios: Axel Kicillof emerge como el dirigente opositor mejor posicionado frente al desgaste del gobierno de Milei, en un contexto de creciente malestar social y caída de la imagen oficial.

    Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI

    La política argentina empieza a acomodarse, otra vez, alrededor de un eje clásico: oficialismo en retroceso y oposición en reconstrucción. En ese escenario, una encuesta difundida en las últimas horas de la consultora Trends muestra que Axel Kicillof se ubica como el principal referente opositor, consolidando un liderazgo que trasciende la provincia de Buenos Aires y se proyecta a nivel nacional.

    El dato no aparece en el vacío. En paralelo, distintos relevamientos coinciden en señalar un deterioro sostenido en la percepción social del gobierno. Un informe reciente indica que el 59% evalúa negativamente la gestión nacional, mientras que apenas un 39% la considera positiva, reflejando un diferencial claramente adverso . En ese clima, la figura de Kicillof gana centralidad.

    El desgaste de Milei y el crecimiento opositor

    El ascenso del gobernador bonaerense no puede explicarse sin el contexto económico y social. La pérdida de poder adquisitivo, la persistencia de la inflación y la caída del consumo impactan directamente en la imagen del oficialismo, generando un escenario propicio para el crecimiento de alternativas políticas.

    Incluso estudios recientes muestran que la desaprobación de Milei supera ampliamente a su aprobación, con indicadores que en algunos casos rozan o superan el 55% de rechazo . Este desgaste no solo erosiona al gobierno, sino que también abre un vacío de representación que empieza a ser ocupado por figuras opositoras con mayor volumen político.

    En ese marco, Kicillof aparece como una síntesis: gestión territorial, estructura política y capacidad de disputar agenda. No es casual que otros sondeos ya lo ubicaran con la mejor imagen dentro del espacio opositor, incluso por encima de otras figuras del peronismo .

    Liderazgo en construcción y disputa interna

    El crecimiento de Kicillof también reconfigura el mapa interno del peronismo. Tras la derrota de 2023, el espacio atraviesa una etapa de reordenamiento donde distintos sectores buscan posicionarse de cara al futuro electoral.

    En ese proceso, el gobernador bonaerense no solo se consolida como opositor a Milei, sino que además empieza a perfilarse como uno de los principales articuladores de una nueva etapa del peronismo, con eje en la gestión, el territorio y una narrativa que vuelve a poner en el centro el rol del Estado.

    Su fortaleza no es menor: gobierna la provincia más poblada del país, con peso electoral decisivo, y viene de consolidar su liderazgo tras imponerse en las elecciones bonaerenses y fortalecer su armado político propio .

    La encuesta difundida ahora confirma lo que en la práctica ya se venía verificando: la oposición comienza a ordenarse alrededor de una figura con capacidad real de disputar poder, mientras el oficialismo enfrenta un escenario cada vez más complejo.

    En definitiva, el dato político es claro. Mientras Milei pierde consenso social, Kicillof gana centralidad y se posiciona como el principal referente de una oposición que busca reconstruirse para volver a ser alternativa de gobierno.

     

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    Los viajes de Milei: giras millonarias, premios personales y una política exterior sin rumbo productivo

     

    Una investigación reciente reveló los costos, destinos e invitados de las giras internacionales de Milei y expuso un patrón incómodo: gran parte de los viajes oficiales no estuvieron orientados a atraer inversiones o fortalecer vínculos estratégicos, sino a actividades personales, ideológicas o de autopromoción.

    Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI

    Por detrás de la intensa agenda internacional que el Gobierno exhibe como señal de “inserción en el mundo”, comienza a consolidarse otra lectura: la de un uso sistemático de recursos públicos para sostener una agenda que, en muchos casos, parece responder más a intereses personales de Milei que a necesidades estructurales de la Argentina.

    Una investigación publicada por La Nación detalla los costos, destinos e integrantes de las comitivas que acompañaron al Presidente durante el primer semestre de gestión fuera del país, y pone en evidencia una dinámica repetida: viajes frecuentes, gastos elevados y objetivos difusos o directamente ajenos a la política exterior clásica.

    Viajes caros, objetivos difusos

    El relevamiento muestra una sucesión de destinos internacionales —Estados Unidos, España, Hungría, Chile, entre otros— que, lejos de responder a una estrategia diplomática coherente, parecen estar vinculados a eventos específicos como conferencias, foros ideológicos o entregas de premios.

    No se trata de una percepción aislada. Datos oficiales y análisis independientes coinciden en que el gasto en viajes se disparó: el presupuesto en viáticos y giras al exterior creció un 62,5%, alcanzando más de $4.100 millones proyectados para 2026.

    Ese aumento no sólo contrasta con el discurso de ajuste, sino que además coincide con una agenda internacional donde muchas giras carecieron de reuniones bilaterales relevantes o acuerdos concretos para la economía argentina, algo que distintos sectores políticos comenzaron a cuestionar abiertamente.

    Premios, conferencias y afinidad ideológica

    Al analizar en detalle los objetivos de los viajes —como exige cualquier política exterior seria— aparece un patrón claro: la centralidad de actividades de carácter personal o ideológico.

    Por ejemplo, Milei participó reiteradamente en eventos como la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), foros empresariales o encuentros organizados por sectores afines a su ideología, además de viajes destinados a recibir distinciones individuales o protagonizar conferencias.

    Incluso en 2025, uno de los viajes tuvo como finalidad recibir el denominado “Lion of Liberty Award”, mientras que otros incluyeron galas, foros privados o actos partidarios en el exterior.

    Los datos son elocuentes: casi un tercio del gasto en vuelos oficiales en los primeros meses de gestión se destinó a viajes con fines personales o partidarios, como premios o conferencias, sin impacto directo en la economía nacional.

    La ausencia de resultados concretos

    El problema de fondo no es sólo el gasto, sino la falta de resultados. En términos de política internacional, los viajes presidenciales suelen tener objetivos claros: cerrar acuerdos comerciales, atraer inversiones, fortalecer alianzas estratégicas o negociar financiamiento.

    Sin embargo, en muchos de los destinos visitados por Milei no se registraron avances significativos en esos planos. Incluso en casos donde se esperaban reuniones de alto nivel —como encuentros con líderes internacionales— estas no se concretaron o quedaron en contactos informales sin consecuencias tangibles.

    En paralelo, el propio diseño de las comitivas también generó polémica: la presencia de invitados sin rol institucional claro o vinculados al círculo personal del oficialismo refuerza la idea de que los viajes funcionaron más como plataformas de construcción política y mediática que como herramientas de gestión estatal.

    Una política exterior personalizada

    Lo que emerge de este conjunto de datos no es sólo una crítica coyuntural, sino un rasgo estructural del gobierno de Milei: la personalización extrema de la política exterior.

    Lejos de responder a una estrategia nacional articulada, las giras parecen organizadas en función de la agenda, las afinidades ideológicas y los intereses individuales del Presidente. La recurrencia de viajes a espacios como CPAC, encuentros libertarios o foros privados refuerza esa lógica.

    En ese marco, la política internacional deja de ser una herramienta para el desarrollo y pasa a convertirse en un escenario de validación personal, donde el reconocimiento simbólico —premios, discursos, fotos— adquiere más peso que los resultados concretos.

    Entre el ajuste interno y el gasto externo

    La contradicción política es evidente. Mientras el Gobierno impulsa un ajuste sin precedentes sobre jubilaciones, salarios y políticas públicas, el gasto en viajes presidenciales crece de manera sostenida y sin justificación clara en términos de beneficios para el país.

    La investigación de La Nación no hace más que poner números y nombres a una realidad que ya se percibía: una política exterior que privilegia la exposición personal de Milei por sobre los intereses estratégicos de la Argentina.

    En un contexto de crisis económica y necesidad urgente de inversiones productivas, la pregunta que queda flotando es tan simple como incómoda: ¿para qué viaja Milei?