La corrupción ornamental es solamente una sensación estética: el adorno a funcionarios está en tu mente.
Por Alfonsina Madry para NLI
Algunos quisquillosos afirman que así como existió y existe la corrupción estructural, también existe la ornamental. Es decir: adornar a los funcionarios para que con disimulo tuerzan el brazo en favor de tal o cual interés. O se les dé como adorno una mordida por acelerar o apadrinar lo que por naturaleza burocrática y legal sería lento o inviable.
Funcionario adornado, entonces, patrimonio abultado y bien ornamentado con inmuebles, rodados y consumos variados. Además, ¡a cuenta del Estado! Todo esto, claro, lo pregona el mal pensado, el comunardo, el woke apestado o el progre izquierdizado.
Pero en el éter, señor, abundan los bien pensados que hablan de abnegados ministros deslomados. Los progres catequizados por izquierdistas redomados los tildan de trols bien pagados y, para colmo, apoyados por servicios de bots contratados por el ahora cooptado Estado.
El periodista pautado, por natural mesurado, si le hablan de adornados, da siempre un paso al costado. Pero los babys, desbocados, los revuelcan por el lodo: hablan hasta por los codos -¡y de cualquier modo!- del deslomado Manolo, mimado pero envidiado. ¡Amalaya con la suerte que les ha tocado a los presuntos adornados!
“¡Bienhaiga, niña Argentina, todos los adornados que tienes, millares de manolitos viajados y propietarios!” cantan los impenitentes comunistas en streaming y reeles, ofendiendo la memoria de Rosarito Vera. Y hasta se acuerdan de los aspirantes a la primera mansión por la bondad del Nación.
Mabel y Raúl, azorados, a San Manuel Bueno, mártir, le rezan esperanzados: “Que la corrupción ornamental sea solo sensación, como fuera la inflación mental en los tiempos de Tetaz. Nunca hubo estructural, ¡que no haya ornamental!”.
El encuentro entre el gobernador bonaerense Axel Kicillof y el presidente colombiano Gustavo Petro en España dejó una señal política de alto impacto regional: el mandatario sudamericano no sólo destacó el rol del dirigente argentino, sino que lo proyectó abiertamente como una figura presidencial capaz de revertir la crisis que atraviesa el país.
La reunión se dio en el marco de la Movilización Progresista Mundial, convocada por el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, un espacio que reúne a líderes y referentes del campo popular con el objetivo de articular respuestas comunes frente al avance de las derechas en distintos puntos del planeta. Allí, Kicillof participó como uno de los exponentes más relevantes del progresismo argentino.
Un respaldo explícito desde Colombia
El gesto más contundente llegó pocas horas después del encuentro, cuando Petro publicó en su cuenta oficial un mensaje que rápidamente generó repercusión política y mediática. En ese posteo, el presidente colombiano afirmó que se reunió con “el alcalde de Buenos Aires @Kicillofok, quien posiblemente será presidente de Argentina para sacarla de su colapso”, y agregó que “la unidad del progresismo argentino es fundamental para el mundo”.
La referencia no es menor: Petro no sólo valida el liderazgo de Kicillof dentro del espacio opositor, sino que además enmarca la situación argentina en una crisis de magnitud, alineando su diagnóstico con una mirada crítica sobre el rumbo económico y social del gobierno de Milei.
Kicillof en el tablero internacional
La presencia del gobernador bonaerense en este tipo de foros internacionales consolida su perfil como dirigente con proyección más allá de las fronteras nacionales. En un contexto donde Milei se alinea con sectores ultraliberales y de derecha a nivel global, Kicillof aparece como una contraparte que articula con líderes que promueven modelos de desarrollo con inclusión social y mayor intervención estatal.
Durante la Movilización Progresista Mundial, los ejes giraron en torno a la defensa de la democracia, la justicia social y la necesidad de construir alternativas frente al ajuste y la desigualdad. En ese marco, la experiencia de la provincia de Buenos Aires fue presentada como un caso de resistencia a las políticas de recorte impulsadas por el gobierno nacional.
El respaldo de Petro se suma a una serie de gestos internacionales que posicionan a Kicillof como una figura clave dentro del mapa político regional, en un momento en el que la oposición argentina debate liderazgos y estrategias de cara al futuro.
La disputa por el liderazgo opositor
El mensaje del presidente colombiano también impacta en la interna del peronismo y del campo popular, donde la discusión por la conducción política sigue abierta. La mención directa a Kicillof como posible presidente introduce un elemento externo que fortalece su figura en medio de ese debate.
En paralelo, el llamado a la unidad del progresismo argentino refuerza una idea que viene ganando terreno: sin cohesión interna, no habrá posibilidad de construir una alternativa sólida frente al modelo de Milei. En ese sentido, el gesto de Petro funciona como un llamado de atención, pero también como un espaldarazo.
En un escenario de crisis económica, deterioro social y tensiones políticas, la proyección internacional de Kicillof y los apoyos que comienza a cosechar no son un dato menor. Por el contrario, empiezan a configurar una narrativa donde su figura trasciende lo local y se inscribe en una disputa más amplia, con impacto regional.
El tuit de Petro, breve pero contundente, sintetiza esa mirada: Argentina necesita salir del colapso y, para eso, el progresismo debe unirse. Y en ese esquema, Kicillof aparece, cada vez más, como una pieza central.
El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, volvió a apuntar con dureza contra el rumbo del gobierno nacional y dejó una definición que resume el clima político actual: “en cada fracaso dicen que entramos en una nueva etapa”, en referencia directa a la gestión de Milei.
La crítica no fue aislada ni casual. Desde España, donde participa de la Movilización Progresista Mundial convocada por el presidente Pedro Sánchez, Kicillof trazó un diagnóstico demoledor sobre el modelo libertario, al que acusó de cambiar de rumbo permanentemente para justificar sus propios errores.
Un modelo que se contradice
Durante una entrevista radial, el mandatario bonaerense profundizó su cuestionamiento y aseguró que Milei “cambia de teoría como de campera”, en una frase que apunta a la falta de coherencia del programa económico oficial.
El ejemplo que utilizó no es menor: recordó que el propio Milei sostenía que los precios no debían moverse ante shocks externos, pero ahora el Gobierno atribuye la inflación a factores internacionales como conflictos bélicos. Un giro discursivo que expone la fragilidad del relato libertario.
En ese marco, Kicillof dejó en evidencia una de las principales tensiones del presente económico: la distancia entre lo que el Gobierno prometía y lo que efectivamente está ocurriendo.
Sin consumo, sin inversión y con salarios planchados
El gobernador fue más allá del plano discursivo y puso el foco en los efectos concretos del ajuste. Señaló que el modelo actual se caracteriza por la caída del consumo, la retracción de la producción y la ausencia total de inversión pública, un combo que, según su mirada, va a contramano de cualquier estrategia de crecimiento.
Incluso reveló que en el exterior le consultan cómo puede funcionar una economía en esas condiciones: “cómo puede crecer un país sin consumo, con salarios que no suben y sin obra pública”, sintetizó, dejando al descubierto el desconcierto que genera el experimento libertario.
La disputa política que se viene
Las declaraciones de Kicillof no sólo apuntan a marcar errores de gestión: también consolidan su posicionamiento como uno de los principales referentes opositores al gobierno de Milei.
En un contexto de ajuste, recesión y tensiones internas dentro del oficialismo, el mensaje del gobernador bonaerense busca instalar una idea clara: no hay “nueva etapa”, hay un modelo que no funciona y que intenta reinventarse para sobrevivir políticamente.
Y en esa disputa, el peronismo empieza a ordenar su discurso alrededor de una crítica que gana fuerza: el problema no es la etapa, es el rumbo.
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, volvió a quedar en el centro de la polémica tras conocerse un nuevo viaje familiar a Bariloche en el que habría gastado más de 6.000 dólares solo en alojamiento en un hotel de lujo, en medio de la investigación por presunto enriquecimiento ilícito que ya lo tiene bajo la lupa.
Por Roque Pérez para NLI
Otro capítulo de gastos en dólares
Según la información difundida por la agencia Noticias Argentinas, el funcionario realizó una escapada junto a su familia durante un fin de semana largo, pocos meses después de asumir funciones, y se hospedó en el exclusivo hotel Llao Llao, uno de los más caros del país.
El dato más llamativo es que solo el costo de la habitación habría superado los 6.000 dólares, sin incluir pasajes aéreos ni consumos dentro del hotel, que suelen tener valores elevados.
Este nuevo episodio vuelve a exponer una contradicción cada vez más difícil de sostener: el discurso de austeridad del gobierno de Milei frente a los gastos personales de sus principales funcionarios.
Lujo en medio del ajuste
El hotel elegido por Adorni no es un destino cualquiera. Se trata de un símbolo del turismo premium en la Patagonia, frecuentado por empresarios y figuras de alto poder adquisitivo.
En ese contexto, el viaje generó fuertes cuestionamientos políticos, sobre todo porque ocurre en un escenario económico marcado por el ajuste, la caída del poder adquisitivo y el recorte del gasto público que impulsa Milei.
La imagen es difícil de disimular: mientras se le exige sacrificio a la población, un funcionario clave del gobierno aparece vinculado a consumos en dólares en uno de los hoteles más exclusivos del país.
Una causa judicial que se agrava
El viaje a Bariloche no es un hecho aislado. Forma parte de una serie de movimientos que ya están siendo investigados por la Justicia en una causa por presunto enriquecimiento ilícito.
Días atrás, se confirmó que Adorni también viajó a Aruba con su familia en primera clase, con pasajes que costaron unos 5.800 dólares en total, mientras se analizan los gastos de alojamiento en un resort all inclusive.
En ese marco, el fiscal federal Gerardo Pollicita ordenó levantar el secreto fiscal y bancario del funcionario para rastrear el origen de los fondos utilizados en estos viajes.
El problema político que crece
El caso empieza a tener un impacto político más amplio. No solo por el contraste con el relato oficial, sino porque cada nuevo viaje conocido amplía las dudas sobre la consistencia entre los ingresos declarados y el nivel de gastos.
Además, estas revelaciones contradicen declaraciones previas del propio Adorni, quien había minimizado sus viajes personales, lo que suma un nuevo elemento de desgaste en la escena pública.
En un gobierno que hizo de la “casta” su principal bandera discursiva, el escándalo golpea en un punto sensible: la credibilidad.
El gobernador bonaerense es el dirigente político con mejor imagen positiva.
Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI
Una nueva encuesta nacional volvió a sacudir el tablero político argentino: el gobernador bonaerense Axel Kicillof aparece como el dirigente con mejor imagen del país, mientras que Javier Milei quedó fuera del top 3 en medio de un marcado deterioro de su valoración pública.
El relevamiento, difundido en los últimos días, confirma un cambio de clima que ya venían insinuando distintos estudios: el desgaste del Gobierno empieza a impactar directamente en la figura presidencial, que pierde centralidad incluso en el ranking de dirigentes mejor valorados.
Kicillof consolida su liderazgo
El dato más contundente del informe es el posicionamiento de Kicillof, que no solo lidera la tabla de imagen sino que amplía diferencias con el resto de los dirigentes. La encuesta lo ubica como el político con mejor percepción pública, consolidándolo como principal referencia opositora a nivel nacional.
No se trata de un fenómeno aislado. Otros estudios recientes ya mostraban al mandatario bonaerense en ascenso, capitalizando el rechazo al ajuste económico y la pérdida de poder adquisitivo en amplios sectores sociales.
En ese contexto, su figura aparece asociada a una alternativa política frente al rumbo económico actual, lo que explica su crecimiento sostenido en la consideración pública.
Milei fuera del podio y en caída
Del otro lado, el dato más significativo es la caída de Milei, que queda desplazado del podio de dirigentes con mejor imagen. El retroceso no solo es simbólico: refleja un deterioro que distintas encuestas vienen registrando en los últimos meses.
El desgaste está directamente vinculado al impacto del ajuste económico, la recesión y la falta de mejoras en la vida cotidiana. Estudios recientes muestran que la desaprobación del Gobierno crece mientras se consolida una percepción negativa en amplios sectores de la sociedad.
Incluso indicadores como el Índice de Confianza en el Gobierno vienen marcando caídas sostenidas, con especial impacto en el conurbano bonaerense y en los sectores jóvenes.
Un nuevo escenario político
El corrimiento de Milei del top 3 y el ascenso de Kicillof no son solo una foto del presente: empiezan a delinear un escenario político distinto de cara a lo que viene.
Mientras el oficialismo enfrenta el desgaste de la gestión y una economía que no logra mejorar las condiciones de vida, la oposición comienza a reordenarse alrededor de figuras con mayor nivel de aceptación.
En ese marco, la encuesta deja una señal clara: el humor social está cambiando y, con él, también el mapa de poder. La caída de Milei y el crecimiento de Kicillof no son hechos aislados, sino parte de una tendencia que empieza a consolidarse en la opinión pública.
Al Recibir la Medalla Cineteca Nacional de México en reconocimiento a su aporte a la memoria cinematográfica latinoamericana habló de la negación que tenemos con el país que somos.
Por Jorgelina Áster para NLI
En las premiaciones, nuestras creadoras no pierden la oportunidad de referirse a las realidades dolorosas que atraviesan el país. Así como Samanta Schweblin al recibir el Anea hizo hincapié en el ataque económico-cultural del gobierno de LLA que hiere a la UBA, Lucrecia Martel se refirió al ocultamiento sistemático de la existencia y padecimiento de las comunidades indígenas en la Argentina.
La directora, está vez premiada por la Cineteca México, tras recibir -el pasado viernes 10- la Medalla, máximo galardón que otorga la institución, dijo que “La historia argentina se las arregló durante 200 años para que los ciudadanos argentinos no sepamos de la existencia de las comunidades”, y que en “Argentina, la negación que tenemos con el país que somos es absoluta».
También destacó esta problemática en el contexto de Latinoamérica: “No vamos a lograr ser naciones independientes y salir de esta espiral de fracasos económicos y culpas políticas hasta que no comprendamos el vínculo que tenemos con las comunidades indígenas, la importancia que tienen en nuestra cultura.”.
La ceremonia de entrega de la Medalla a Martel, premio que en el pasado también distinguió a directores como Costa-Gavras y Pino Solanas, tuvo un plus: la proyección de su documental Nuestra Tierra; también, en el mismo marco celebratorio, un encuentro de intercambio de la directora con el público.
Sobre el documental, evocó su experiencia: “Enfrentarse con el espejo de Nuestratierra fue fuerte. En Tucumán mismo, que está a 90 kilómetros de la comunidad, no se conocía a los chuschas.”, dijo. Y agregó: “Desde nuestra educación, las comunidades indígenas desaparecieron en el siglo XIX con la campaña del desierto y decíamos: «¡Uy sí, el genocidio, qué triste!» y nos sacamos de encima este problema».
Las autoridades de la Cineteca Nacional mexicana destacaron que el conjunto de la obra de Lucrecia Martel “se distingue por una exploración continua del sonido, la fragmentación del punto de vista y una mirada crítica hacia las estructuras sociales, particularmente en relación con la clase, el género y las realidades coloniales en América Latina”.