Política

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    La sed privatizadora de Milei: el Estado en liquidación

     

    Mientras el país enfrenta una recesión sin fin y el salario real sigue en caída, el gobierno de Milei acelera la entrega de los bienes públicos más estratégicos de la Argentina. Energía, agua, rutas, trenes, y hasta el control de los ríos están en la mira del mercado. Caputo y compañía lo llaman “eficiencia”; el pueblo, pérdida de soberanía.

    Por Ignacio Álvarez Alcorta para Noticias La Insuperable

    El remate de la patria

    La administración de Javier Milei avanza sin pausa en su proyecto de privatizar empresas y activos estratégicos, una agenda que busca borrar la presencia del Estado en sectores clave de transporte, energía e infraestructura. En los próximos días, el Gobierno abrirá licitaciones para rutas nacionales y cuatro represas hidroeléctricas, los primeros pasos de un plan que, según el propio oficialismo, “no se detendrá”.

    En los despachos del Ministerio de Economía y la llamada Agencia de Transformación de las Empresas Públicas —una estructura creada para coordinar las privatizaciones— ya circula el borrador con la lista de compañías que podrían pasar total o parcialmente a manos privadas durante la segunda etapa de gestión. Entre ellas, figuran nombres que tocan fibras sensibles del patrimonio nacional: Enarsa, AYSA, Transener, Belgrano Cargas, la Hidrovía y Nucleoeléctrica Argentina.


    Rutas y represas en subasta

    El primer capítulo del remate será la llamada “ruta del Mercosur”, cuya concesión se definirá en noviembre. Siete empresas privadas compiten por quedarse con la operación y el cobro de peajes en un corredor vial clave para el comercio regional. Luis Caputo celebró el avance afirmando que “el sector privado invertirá, hará obras y administrará con más eficiencia mejores rutas”, el mantra que repite el gobierno para justificar el retiro del Estado.

    Pocos días después, el 7 de noviembre, se abrirán las ofertas para la reprivatización de cuatro represas hidroeléctricas fundamentales para el suministro eléctrico del país. AES Argentina, Enel, Central Puerto y Orazul —empresas que ya controlan esos activos— buscan renovar su dominio por décadas. El Gobierno espera recaudar entre 500 y 700 millones de dólares, monedas al lado de lo que se gastan por semana en sostener el carry trade, y que además no garantizan que se destinen a inversiones productivas y vayan directo al pago de deuda.


    Enarsa, AYSA y Transener: el corazón energético bajo amenaza

    La ofensiva privatizadora apunta también a Enarsa, la empresa estatal de energía creada tras la destrucción del aparato energético durante el menemismo. Según trascendió, el Ejecutivo planea venderla “por unidades”, empezando por las represas del Comahue. En paralelo, se prepara la venta de las acciones estatales en Transener, la principal transportista de electricidad del país, y la valuación de AYSA, encargada del agua y saneamiento del Área Metropolitana.

    El plan es claro: entregar a privados los servicios esenciales que hoy garantizan el acceso a energía y agua a millones de argentinos. Como en los ‘90, el discurso de la “eficiencia” sirve de excusa para el desguace.


    Belgrano Cargas, Hidrovía y Nucleoeléctrica: el control del territorio

    Antes de fin de año, el Gobierno busca avanzar con la privatización del Belgrano Cargas, el sistema ferroviario que conecta el norte argentino con los puertos exportadores. Le seguirán los nuevos pliegos para la Hidrovía del Paraná, arteria por donde circula el grueso de las exportaciones agroindustriales, y la venta parcial de Nucleoeléctrica Argentina, la empresa que administra las centrales nucleares del país.

    De concretarse, la soberanía energética, logística y territorial quedará en manos privadas y extranjeras, consolidando un modelo extractivista donde el Estado es apenas un gestor de negocios para otros.


    La próxima estación: Arsat, Aerolíneas y Correo Argentino

    Aunque la Ley Bases ya habilitó una primera tanda de privatizaciones, el Gobierno prepara una nueva lista para enviar al Congreso en los próximos meses. Allí figuran Arsat, Aerolíneas Argentinas y Correo Argentino, empresas que quedaron fuera de la primera ola pero que Milei y su entorno no piensan dejar afuera de su cruzada “antiespíritu estatal”.

    “Quitar al Estado de la economía”, repiten los libertarios, sin reparar en que el Estado somos todos: el que sostiene rutas, subsidia energía, garantiza agua potable o conecta pueblos. El proyecto de Milei, presentado como modernización, es una reedición acelerada del saqueo menemista, ahora con un discurso libertario y el aval del poder económico más concentrado.


    El riesgo de entregar el futuro

    Detrás del relato de “eficiencia y libre mercado”, lo que avanza es una transferencia masiva de riqueza pública a manos privadas, muchas de ellas extranjeras. La misma historia que dejó al país sin trenes, sin industria y con millones de excluidos.

    Milei no sólo quiere un Estado chico: quiere un Estado ausente, uno que deje de ser garante del interés nacional para convertirse en espectador del negocio de unos pocos. La “revolución liberal” que promete no es otra cosa que la vieja privatización de la patria.

     

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    ESCÁNDALO: ¿Qué tiene que ver Karen Reichardt con Fred Machado?

     

    Un tuit que toca de cerca a la electa diputada.

    Por Tomás Palazzo para Noticias La Insuperable

    El hilo lo abrió Rodolfo Tailhade, pero la historia ya venía escrita en los tribunales de Texas y en los despachos de la ultraderecha local. En un tuit que retumbó este viernes, el diputado kirchnerista recordó que entre 2015 y 2019, el narco argentino Federico “Fred” Machado transfirió más de tres millones de dólares a Vidal “Vidalito” Bada Vázquez, el empresario bonaerense detrás de Lácteos Vidal, la misma firma que Patricia Bullrich y su aliada Florencia Arietto presentaron como una “pyme familiar perseguida por la mafia sindical”.

    Lo nuevo no es solo la plata ni los vuelos: es el nombre que Tailhade deslizó al final del mensaje, con ironía y puntería. “Vos, @KarenReichardt1, ¿por casualidad sabés algo de los negocios de Fred Machado?”. La pregunta quedó flotando, pero la conexión que sugiere abre otra capa del escándalo que Noticias La Insuperable viene siguiendo desde principios de octubre.


    Del Bank of America a Carlos Casares

    Según reveló este portal en la nota “Los vuelos, la coca, el dinero y las minas: la red de Espert, Machado y los Bada Vázquez”, la justicia estadounidense investiga a Fred Machado por lavado de dinero proveniente del narcotráfico a través de su firma Wright Brothers Aircraft Title Inc., epicentro de un entramado financiero que mezcla aviones, criptomonedas y minas de oro.

    En los registros bancarios del Bank of America —incorporados a la causa USA vs. Mercer-Erwin et al.— aparecen los movimientos que Tailhade detalló: transferencias millonarias desde la cuenta de Machado hacia los Bada Vázquez, que suman más de 3 millones de dólares.

    En paralelo, la justicia argentina allanó las empresas y el domicilio de los Bada en Carlos Casares, tras descubrirse que una avioneta vinculada a su grupo empresarial fue usada para transportar 352 kilos de cocaína en Ibicuy, Entre Ríos. El avión había sido vendido a los narcos por apenas 13 mil dólares, cuando su valor real superaba los 250 mil.


    Espert, los vuelos y el patrón narco

    El nexo político más visible es José Luis Espert, el diputado libertario que firmó con Machado un contrato de un millón de dólares y realizó 36 vuelos en aeronaves ligadas al empresario. Uno de esos vuelos, según denunció Juan Grabois, apagó el transpondedor al salir de Florida y reapareció sobre Rosario, un movimiento típico de las “narcoflotillas” bajo investigación en Texas.

    En esa misma red aparecen también los Bada Vázquez —aportantes de campaña de Bullrich— y Claudio “El Lechuga” Ciccarelli, primo y supuesto testaferro de Machado, con quien los Bada compartieron una empresa minera, Eco Friendly S.A., que intentó quedarse con la mina de oro de Andacollo, en Neuquén.


    El círculo liberal y las minas del narco

    La trama se completa con sociedades cruzadas: María Cecilia Roncero, esposa de Vidal Bada Vázquez, es socia de Ciccarelli en esa firma minera. Ambos figuraron en el intento de “salvataje” de la mina neuquina, que se frustró cuando el nombre de Machado comenzó a aparecer en las causas de lavado.

    El reparto accionario de Eco Friendly S.A. muestra la red con claridad: Vidal Bada (47%), Roncero (48%) y Southcross Logistics (5%), una firma de transporte internacional con ramificaciones en Miami. Todos caminos que conducen al mismo lugar: el entorno del empresario narco condenado en Texas, financista del libertarismo argentino.


    Reichardt y el silencio que habla

    Tailhade no incluyó a Karen Reichardt —ex modelo y actual legisladora provincial libertaria— por casualidad. Su nombre aparece entre quienes defendieron públicamente a los dueños de Lácteos Vidal durante el conflicto gremial con el sindicato lechero ATILRA, repitiendo el discurso de “pyme perseguida” que impulsaron Bullrich y Arietto.

    Hoy, con las pruebas de la justicia estadounidense y las transferencias bancarias sobre la mesa, esa defensa política adquiere otro color. Si los Bada eran “una pyme acosada”, ¿por qué recibían millones desde la cuenta de un narco del Cártel de Sinaloa?

    Reichardt aún no respondió. Pero la pregunta de Tailhade parece menos retórica que estratégica: ¿qué tanto sabe el círculo libertario sobre los negocios de Fred Machado y sus socios?


    El corazón del entramado

    Lo que las causas argentinas y texanas están mostrando es un esquema transnacional de lavado, contrabando y financiamiento político, que une al empresariado liberal con el dinero sucio del narcotráfico.

    Y en ese mapa, los nombres se repiten: Machado, Espert, Bada Vázquez, Bullrich… y ahora Reichardt.
    Un rompecabezas que ya no se arma en los laboratorios del liberalismo, sino en los tribunales de dos países.

     

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    Francos se va del Gobierno y Milei pone a Adorni como jefe de Gabinete

     

    También lo hizo el ministro del Interior, Lisandro Catalán

    Por Celina Fraticiangi para Noticias La Insuperable

    Guillermo Francos presentó este viernes por la noche su renuncia como jefe de Gabinete, en el primer movimiento interno tras la victoria legislativa del oficialismo. Lo reemplazará Manuel Adorni, actual secretario de Comunicación y vocero presidencial. La decisión se conoció mientras Milei mantenía una reunión con Mauricio Macri en la Quinta de Olivos, un dato que no pasó desapercibido en el tablero político.

    Francos difundió su dimisión a través de su cuenta de X, después de varias negativas y versiones cruzadas sobre su salida. En su carta de renuncia señaló: “Ante los persistentes trascendidos sobre modificaciones en el Gabinete Nacional, me dirijo a usted con el objeto de presentarle mi renuncia al cargo de Jefe de Gabinete de Ministros, para que pueda afrontar sin condicionamientos la etapa de gobierno que se inicia luego de las elecciones nacionales del pasado 26 de octubre”.

    El exfuncionario también agradeció “la oportunidad de servir con lealtad y patriotismo a nuestro país y a su gobierno”, en un tono de despedida que buscó evitar cualquier lectura de conflicto. Sin embargo, su partida deja expuesto el reacomodamiento interno del mileísmo tras la avanzada macrista, que viene ganando peso en los ministerios clave.

    Del diálogo al desplazamiento

    Francos había asumido el 3 de junio de 2024, tras reemplazar a Nicolás Posse en un intento por darle al gobierno libertario una cara dialoguista. Su última gestión como jefe de Gabinete fue la reunión con 18 gobernadores y dos vicegobernadores, el jueves pasado en el Salón Eva Perón de la Casa Rosada, apenas un día después de los comicios.

    Con tono casi de balance, Francos afirmó: “Por extraña coincidencia, mi primer acto como ministro del Interior y mi último como jefe de Gabinete fueron reunir a los gobernadores de las provincias con el Poder Ejecutivo Nacional, con el objeto de encontrar mecanismos de diálogo y generación de consensos, imprescindibles para avanzar en las reformas estructurales que la Argentina necesita”.

    Su salida coincidió además con la renuncia de Lisandro Catalán al Ministerio del Interior, lo que sugiere un recambio completo en las áreas políticas del Gobierno, tradicionalmente encargadas de tender puentes con las provincias y el Congreso.

    Un cierre con aroma a desplazamiento

    Desde la Oficina del Presidente, el comunicado oficial destacó su rol en las llamadas “reformas estructurales”: la Ley Bases, la Ley Antimafias y el Juicio en Ausencia, todas iniciativas con fuerte resistencia opositora y cuestionamientos judiciales. “La Nación estará siempre en deuda con él”, concluyó el texto difundido por el entorno presidencial.

    Pero la elección de Adorni, un funcionario sin experiencia en gestión y con perfil estrictamente mediático, refuerza la idea de un Gabinete cada vez más concentrado en la comunicación antes que en la gestión.

    Mientras Milei y Macri definen los nuevos equilibrios de poder, el desplazamiento de Francos marca el fin de la etapa “dialoguista” del Gobierno y el comienzo de una fase donde el discurso libertario se fusiona con la estrategia política del PRO.

     

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    Macri sangra, Milei festeja: siete diputados del PRO se pasan al bloque libertario

     

    Los ediles de Bullrich pegaron portazo.

    Por Roque Pérez para Noticias La Insuperable

    La fractura dentro del PRO que Mauricio Macri buscaba evitar terminó estallando en el Congreso. Siete legisladores cercanos a Patricia Bullrich abandonaron el bloque amarillo y anunciaron que se integran a La Libertad Avanza, dejando en evidencia una interna que venía escalando desde hace meses.

    Los protagonistas del salto son Damián Arabia, Sabrina Ajmechet, Laura Rodríguez Machado, Silvana Giudici, Patricia Vázquez, María Luisa González Estevarena y Carlos Almenda, todos identificados con el sector que responde directamente a la actual ministra de Seguridad. El movimiento, que se venía tejiendo en silencio, terminó de concretarse con su aval político explícito.

    El fin de una tregua imposible

    La tensión entre Macri y Bullrich se arrastra desde la campaña porteña, pero en los últimos tiempos se volvió insostenible. Lo que parecía una simple disputa de liderazgo dentro del PRO terminó mutando en una ruptura estructural. En el bullrichismo aseguran que la decisión responde a “diferencias de enfoque” con la conducción macrista, aunque en los hechos se trata de un reposicionamiento dentro del esquema libertario.

    La expulsión de Arabia del partido, firmada por Macri a mediados de año, había sido una señal clara del distanciamiento. Hoy, esa sanción se lee como el punto de quiebre de una relación política que no volverá a recomponerse.

    Un PRO que se achica y un Milei que se agranda

    Con la salida de estos siete diputados, el bloque amarillo pierde peso en la Cámara baja, mientras Milei amplía su base legislativa en un momento clave, con debates sensibles por delante. En los pasillos del Congreso el movimiento se interpretó más como un reacomodamiento natural del tablero que como una sorpresa.

    Dentro del oficialismo libertario celebran la jugada como un triunfo táctico: sin ofrecer cargos ni acuerdos formales, Milei logra sumar aliados y consolidar su presencia parlamentaria. “Es la política de la atracción: los otros se desarman solos”, ironizó un legislador libertario ante Noticias La Insuperable.

    El ocaso del liderazgo macrista

    Mientras tanto, Macri intenta mantener la narrativa de que el PRO sigue fuerte, pero la realidad lo desmiente. Cada nueva fuga lo deja más aislado y sin poder de conducción sobre un espacio que alguna vez fue su bastión. En su entorno intentan restarle dramatismo, pero la imagen de Bullrich abrazada al proyecto libertario ya circula por los pasillos del poder como la verdadera foto del presente político argentino.

    El macrismo atraviesa su momento más delicado desde la derrota electoral de 2019. Lo que alguna vez fue el eje de la derecha argentina hoy se disuelve entre las manos de su fundador, mientras el gobierno libertario absorbe sus restos con paciencia quirúrgica.

     

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    Al final te suben los impuestos

     

    El Gobierno de Milei oficializó el aumento de los impuestos sobre los combustibles líquidos y al dióxido de carbono mediante el Decreto 782/2025, publicado en el Boletín Oficial. El incremento, que había sido postergado hasta después de las elecciones legislativas, impactará en las naftas y el gasoil desde noviembre y traerá otra carga directa al bolsillo de los consumidores.

    Por Ignacio Álvarez Alcorta para Noticias La Insuperable

    A través del decreto firmado por Milei, Guillermo Francos y Luis Caputo, se establece un nuevo esquema de actualización para el Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL) y el Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC) que gravan las naftas y el gasoil.
    El Gobierno lo justifica asegurando que, “con el propósito de continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible, resulta necesario diferir parcialmente los incrementos remanentes originados en las referidas actualizaciones”. Sanata.

    El aumento se aplicará parcialmente desde el 1° de noviembre, y el resto —correspondiente al remanente de 2024 y los dos primeros trimestres de 2025— entrará en vigencia el 1° de diciembre, según figura en el Boletín Oficial.


    Cuánto suben los impuestos

    En el caso de las naftas, el incremento será de $15,557 por litro en el impuesto a los combustibles líquidos y de $0,953 en el impuesto al dióxido de carbono.
    Para el gasoil, el aumento será de $12,629 por litro en el impuesto principal, mientras que el monto fijo actualizado para el tratamiento diferencial (zona Patagonia) será de $6,844, y el impuesto al CO₂ alcanzará los $1,441.

    Según estimaciones del sector, sólo con esta actualización de noviembre el precio de la nafta podría subir cerca del 4 %, y el del gasoil alrededor del 3 %. Con la aplicación completa en diciembre, los aumentos totales podrían ubicarse entre 8 % y 10 %, dependiendo de la zona y el tipo de combustible.


    Postergado hasta pasar las urnas

    El aumento llega luego de una seguidilla de subas en luz, gas y transporte, y tras haberse pospuesto estratégicamente antes de las elecciones legislativas.
    Mientras durante la campaña Milei repitió el mantra de la “reducción de impuestos”, lo cierto es que su gobierno volvió a ajustar los gravámenes sobre productos de consumo masivo. Una contradicción que ni el relato libertario puede maquillar.

    Además, el propio decreto reconoce que los incrementos remanentes se aplicarán de manera trimestral según la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) informado por el Indec, lo que garantiza que los aumentos se mantendrán en el tiempo, atados a la inflación que el propio gobierno no logra contener.


    Lo que significa para la gente

    Más caro llenar el tanque. Los conductores verán el impacto directo en el surtidor. Para los trabajadores que usan su auto o dependen del transporte público, el aumento se trasladará sin escalas al costo diario de movilidad.

    Presión inflacionaria. El argumento oficial de que el ajuste “estimula el crecimiento económico” choca con la realidad: más impuestos a la energía y los combustibles significan nuevos aumentos de precios en cascada.

    Inequidad regional. Si bien se mantiene un tratamiento diferencial para la Patagonia, la estructura sigue castigando a las regiones con mayores costos logísticos y menores ingresos.

    Desgaste político. Después de prometer que bajaría la presión fiscal, Milei termina subiéndola. Y con cada factura, cada carga de combustible, el costo político se multiplica.


    Mientras tanto, la “libertad” prometida por el oficialismo se traduce en una mayor carga impositiva y en un nuevo golpe al bolsillo. Porque al final, como siempre, la motosierra no pasó por el poder económico, sino por los consumidores.

     

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    Pablo Quirno, el canciller con una fortuna sin declarar y un apellido con historia

     

    El hombre de confianza de Luis Caputo, sin experiencia diplomática y con una fortuna de $160 millones, asumió como nuevo canciller pese a no haber actualizado su declaración jurada de 2024. La Oficina Anticorrupción lo señala como “sujeto obligado” y advierte que no hay registros de presentación. Su designación refuerza el poder del ala financiera dentro del gobierno de Milei y destapa un entramado familiar ligado al macrismo, los negocios y la opacidad.

    Por Tomás Palazzo para Noticias La Insuperable

    Cuando Javier Milei designó a Pablo Quirno Magrane al frente de la Cancillería, no sólo ratificó el predominio del ala financiera sobre la política exterior: también reavivó viejos fantasmas del macrismo y puso bajo la lupa la transparencia de su propio gabinete. Cercano al ministro de Economía Luis “Toto” Caputo, el flamante canciller llega sin trayectoria diplomática, pero con un extenso prontuario como operador financiero global y un patrimonio declarado de $160 millones que ya debería haberse actualizado ante la Oficina Anticorrupción (OA).

    El tecnócrata globalizado

    Formado en la University of Pennsylvania, Quirno pasó casi dos décadas en J. P. Morgan como director de Fusiones y Adquisiciones para América Latina. En 2018 fundó Samsom Capital Advisers, consultora dedicada a reestructurar deuda de gobiernos y corporaciones. Desde allí cultivó vínculos con los mismos bancos y fondos que hoy negocian con el Estado argentino. Su llegada al Palacio San Martín no es casual: fue la mano ejecutora de Caputo en las tratativas con el FMI y los bonistas privados, durante las gestiones macristas y libertarias.

    Pero su única declaración jurada, presentada en diciembre de 2023 al asumir como secretario de Finanzas, ya está vencida. La OA lo tiene registrado como “sujeto obligado” y confirmó que “a la fecha no se cuenta con información sobre la presentación 2024”. La omisión es grave: Quirno maneja información económica privilegiada y participa de negociaciones internacionales con entidades donde antes trabajó o tiene contactos directos.

    Transparencia selectiva

    Mientras Milei repite que su gobierno “no tolera la corrupción”, su nuevo canciller elude un deber básico de transparencia. Nadie en Economía ni en Cancillería explicó por qué incumplió la norma que obliga a presentar la actualización patrimonial antes del 31 de julio. El contraste es brutal: un gabinete que se jacta de “moralizar la política”, pero cuya cúpula financiera oculta sus bienes bajo la alfombra.

    Los $160 millones declarados (unos US$ 440 mil al tipo de cambio de entonces) incluían propiedades y depósitos —la mayoría en el exterior— y ninguna inversión en el país. A la luz de la inflación y la devaluación, esa cifra hoy carece de sentido económico. Lo que inquieta no es el monto, sino el vacío de información sobre cómo evolucionó. En un contexto donde los funcionarios suelen ampararse en la opacidad del sistema para ocultar su enriquecimiento, no actualizar la declaración equivale a no rendir cuentas al pueblo.

    El linaje conservador

    El apellido Quirno no es nuevo en los círculos del poder. Su abuelo, Avelino Quirno Lavalle, fue uno de los fundadores del Partido Conservador Popular y, según archivos históricos, llegó a “prestarle” su domicilio a Hugo Byttebier, un ex SS belga cercano a Adolf Eichmann. Su padre, Avelino Quirno Ugarte, integraba los clubes sociales de la élite porteña y era presentado por La Nación como “un hombre de conducta intachable”.

    Pablo Quirno Magrane siguió esa línea: durante el gobierno de Mauricio Macri fue coordinador general de la Secretaría de Finanzas, luego jefe de Gabinete de Caputo en el Ministerio de Finanzas, y finalmente director del Banco Central. En ese paso por el BCRA, autorizó el funcionamiento del banco digital Brubank, propiedad de Juan Bruchou, ex Citi. «Curiosamente», años más tarde, su propio hijo, Pablo Quirno (h), se convirtió en director financiero de Brubank.

    El clan financiero

    Los vínculos familiares no terminan ahí. Otro de sus hijos, Marcos Quirno, se licenció en Letras pero terminó en J. P. Morgan EE.UU., ingresando casi al mismo tiempo que su padre desembarcaba en el Ministerio de Hacienda macrista. Los Quirno, padre e hijos, se mueven entre bancos, consultoras y cargos públicos, un recorrido que muestra cómo el llamado “mejor equipo de los últimos 50 años” sigue reencarnando en el presente libertario.

    Del macrismo al mileísmo

    Con Milei, el círculo se cierra: Quirno vuelve al Estado por la puerta grande, ahora como canciller. El economista reemplaza a Gerardo Werthein, otro empresario sin experiencia diplomática, lo que confirma que la política exterior argentina quedó en manos de los mercados. Su gestión se orientará a fortalecer lazos con Wall Street y a garantizar la “confianza” de los inversores, un objetivo que parece pesar más que la soberanía o los intereses nacionales.

    El saldo moral: en rojo

    La Oficina Anticorrupción aún no aplicó sanciones, pese a que la omisión de Quirno configura una falta administrativa grave. La inacción oficial contrasta con la celeridad con que el Ejecutivo persigue a trabajadores o funcionarios opositores bajo pretexto de “falta de transparencia”. En definitiva, el caso Quirno resume el espíritu del mileísmo: tecnócratas de la banca global convertidos en diplomáticos, patrimonios en penumbra y discursos de pureza moral que se disuelven ante la primera planilla vacía.

    Si la transparencia es la nueva moneda del poder, el canciller de Milei empieza su gestión en rojo.