Política

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    Privatización exprés: el Gobierno habilitó a los nuevos dueños de las represas del Comahue a operar y cobrar sin trámite cerrado

     

    Mientras el cambio de titularidad todavía no fue aprobado en forma definitiva, el Ministerio de Economía autorizó un régimen excepcional para que los compradores privados de las principales represas del país ya operen, despachen energía y cobren en el Mercado Eléctrico Mayorista. Una decisión que consolida la privatización por la vía de los hechos.

    Por Roque Pérez para NLI

    El Gobierno volvió a dejar en claro cuál es su prioridad: garantizar el negocio privado, aun cuando eso implique forzar los marcos regulatorios vigentes. A través de la Resolución 7/2026 de la Secretaría de Energía publicada hoy en el Boletín Oficial, se habilitó a los nuevos compradores de las represas del Comahue a operar, facturar y cobrar energía en el Mercado Eléctrico Mayorista (MEM) desde la toma de posesión, aunque el cambio de titularidad todavía no esté formalmente aprobado.

    La medida alcanza a los complejos hidroeléctricos Alicurá, El Chocón, Cerros Colorados y Piedra del Águila, activos estratégicos para el sistema eléctrico nacional, cuyo control vuelve a quedar en manos privadas mediante un proceso acelerado y con mínimos resguardos regulatorios.


    Un régimen “excepcional” hecho a medida del negocio

    La resolución crea un régimen definido como excepcional, transitorio e instrumental, que en los hechos funciona como un atajo administrativo. Bajo el argumento de evitar “interrupciones operativas”, el Gobierno permite que las empresas adjudicatarias actúen como agentes plenos del MEM, con acceso al despacho, a la liquidación de energía y al cobro de ingresos, sin haber completado todos los requisitos exigidos por la normativa vigente.

    El propio texto oficial reconoce que no se trata de una aprobación definitiva del cambio de titularidad, pero aun así ordena que el sistema funcione como si esa aprobación ya existiera. Primero se garantiza la caja; después, si queda tiempo, se terminan los papeles.


    Los beneficiarios de la habilitación exprés

    Las empresas favorecidas por la medida son:

    • Edison Inversiones S.A.U., adjudicataria de Alicurá y Cerros Colorados
    • BML Inversora S.A.U., adjudicataria de El Chocón
    • Central Puerto S.A., adjudicataria de Piedra del Águila

    Desde la fecha de toma de posesión, estas compañías pasan a operar comercialmente centrales estratégicas, aun cuando el cambio de titularidad siga siendo, en términos legales, un trámite inconcluso.


    CAMMESA, alineada para garantizar la continuidad del negocio

    La resolución instruye de manera explícita a CAMMESA para que realice todas las adecuaciones necesarias en materia de registros, representación comercial, despacho, garantías y liquidación de transacciones. En la práctica, se le ordena adaptar el sistema eléctrico a la privatización, en lugar de exigir que la privatización se ajuste plenamente a las reglas del sistema.

    De este modo, CAMMESA vuelve a quedar reducida a un rol administrativo, destinada a sostener la operatoria privada incluso cuando los procesos regulatorios no están completos.


    Privatizar primero, legalizar después

    Este tipo de decisiones genera hechos consumados. Una vez que las empresas ya operan, cobran y administran centrales estratégicas, cualquier intento posterior de revisión implica conflictos operativos, reclamos judiciales y eventuales litigios internacionales. Es una estrategia conocida: cuando se quiera discutir la legalidad o la conveniencia de la privatización, ya será tarde.

    Las represas del Comahue no son simples activos comerciales. Cumplen un rol clave en la generación eléctrica, la regulación de caudales, el desarrollo regional y la planificación energética de largo plazo. Sin embargo, el Gobierno decidió tratarlas como un negocio financiero más, priorizando la señal al mercado y la urgencia fiscal por sobre el interés público.


    Un modelo energético sin Estado

    La Resolución 7/2026 expone con claridad el rumbo del modelo energético que impulsa Milei y el Ministerio de Economía: menos control, más excepciones y máxima seguridad jurídica para los compradores privados, mientras el Estado se corre de su función de regulación y planificación.

    La privatización ya no se discute en el Congreso ni se debate públicamente. Se ejecuta por resoluciones administrativas, bajo la lógica del hecho consumado. Primero se entrega, después se explica. Y, si hace falta, después se regulariza.

     

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    La mentira liberal en números: casi la mitad de la historia argentina fue gobernada por modelos de ajuste

     

    Mientras el discurso dominante insiste en culpar al peronismo de todos los males económicos, un repaso histórico frío y ordenado muestra otra cosa: el liberalismo —en sus distintas versiones— fue la política económica más aplicada en la Argentina desde el siglo XIX hasta hoy.

    Por Alcides Blanco para NLI

    Durante décadas, los voceros del poder económico repitieron que la Argentina “fracasa por culpa del populismo”. Sin embargo, al agrupar y analizar todas las gestiones presidenciales desde 1862 según su orientación económica, los números cuentan una historia muy distinta, y bastante incómoda para el relato oficial.


    El liberalismo, el verdadero modelo dominante

    Si se agrupan los gobiernos liberales, conservadores y neoliberales —desde el modelo agroexportador del siglo XIX hasta el ultraliberalismo actual— el resultado es contundente:
    el 46,5 % de las presidencias argentinas respondieron a políticas de mercado, apertura, endeudamiento y ajuste.

    Ahí entran los gobiernos oligárquicos de la Generación del ’80, la Década Infame, las dictaduras cívico-militares con ministros formados en el credo del mercado, el menemismo, el macrismo y el experimento extremo que hoy encarna Milei.
    Casi la mitad de la historia argentina fue gobernada bajo recetas liberales, y es justamente ese período el que dejó como herencia la dependencia externa, la primarización de la economía y la deuda estructural.


    El peronismo, mucho menos de lo que dicen

    En el otro extremo del discurso hegemónico aparece el peronismo, señalado como si hubiera gobernado “eternamente”. Pero los datos desmienten el mito:
    los gobiernos peronistas y kirchneristas representan apenas el 25,6 % del total histórico.

    Un cuarto de la historia, no más.
    Ahí se incluyen el peronismo clásico de Juan Domingo Perón, los intentos de reconstrucción productiva tras el desastre neoliberal y el ciclo kirchnerista, que apostó a la industria, el mercado interno, la redistribución del ingreso y la recuperación del rol del Estado.

    Paradójicamente, el espacio que menos tiempo gobernó es el que más carga con las culpas, incluso por crisis que estallaron tras largos períodos de liberalismo financiero.


    Radicales, desarrollistas y transiciones: el espacio intermedio

    El 27,9 % restante corresponde a gobiernos que no encajan del todo en ninguno de los dos polos: radicales, desarrollistas y gestiones de transición.
    Yrigoyen, Illia, Alfonsín y Frondizi intentaron distintos equilibrios entre Estado y mercado, casi siempre condicionados por estructuras económicas heredadas, presiones externas o golpes de Estado.

    No es un dato menor: cada intento de construir un camino propio fue interrumpido o asfixiado, casi siempre en nombre de “ordenar la economía”.


    El gráfico que no muestran

    Si esta historia se traduce en un gráfico de torta, el resultado es demoledor para el sentido común instalado:

    • Casi la mitad del círculo pertenece al liberalismo
    • Apenas un cuarto corresponde al peronismo y al kirchnerismo
    • El resto se reparte entre modelos mixtos y transiciones frágiles

    No hay hegemonía populista.
    No hay exceso de Estado permanente.
    Lo que sí hay es una recurrencia sistemática del ajuste como política de fondo.


    Una conclusión incómoda

    La pregunta ya no es por qué la Argentina tiene problemas estructurales.
    La pregunta es por qué, después de más de 150 años de liberalismo recurrente, todavía se lo sigue presentando como una novedad salvadora.

    Los números no opinan.
    Pero cuando se los ordena, desmienten el principal mito económico de la Argentina contemporánea.

    Listado

    Siglo XIX – consolidación del modelo agroexportador

    • Bartolomé Mitre (1862–1868)
      Liberal clásico – agroexportador, pro-británico
    • Domingo Faustino Sarmiento (1868–1874)
      Liberal desarrollista temprano – modernización, educación, infraestructura
    • Nicolás Avellaneda (1874–1880)
      Liberal ortodoxo – ajuste fiscal, pago de deuda externa
    • Julio Argentino Roca (1880–1886)
      Liberal oligárquico – consolidación del Estado y del modelo agroexportador
    • Miguel Juárez Celman (1886–1890)
      Liberal financiero extremo – especulación, endeudamiento
    • Carlos Pellegrini (1890–1892)
      Liberal conservador pragmático – ordenamiento tras la crisis
    • Luis Sáenz Peña (1892–1895)
      Liberal conservador débil
    • José Evaristo Uriburu (1895–1898)
      Liberal conservador
    • Julio Argentino Roca (1898–1904)
      Liberal oligárquico – expansión exportadora
    • Manuel Quintana (1904–1906)
      Liberal conservador
    • José Figueroa Alcorta (1906–1910)
      Liberal conservador con reformas institucionales

    Radicalismo y crisis del modelo liberal

    • Roque Sáenz Peña (1910–1914)
      Liberal reformista – apertura política
    • Victorino de la Plaza (1914–1916)
      Liberal conservador
    • Hipólito Yrigoyen (1916–1922)
      Radicalismo popular – intervencionismo moderado, Estado árbitro
    • Marcelo T. de Alvear (1922–1928)
      Radicalismo liberal – continuidad agroexportadora
    • Hipólito Yrigoyen (1928–1930)
      Radicalismo estatista incipiente

    Década Infame y transición al industrialismo

    • José Félix Uriburu (1930–1932)
      Conservador corporativista
    • Agustín P. Justo (1932–1938)
      Liberal conservador – pacto Roca-Runciman
    • Roberto M. Ortiz (1938–1942)
      Liberal reformista
    • Ramón Castillo (1942–1943)
      Conservador oligárquico

    Peronismo clásico

    • Juan Domingo Perón (1946–1952)
      Peronismo clásico – industrialista, estatista, redistributivo
    • Juan Domingo Perón (1952–1955)
      Peronismo pragmático – ajuste moderado y planificación

    Golpes, desarrollismo y vaivenes

    • Eduardo Lonardi (1955)
      Antiperonismo conservador
    • Pedro Eugenio Aramburu (1955–1958)
      Liberal antiperonista – apertura y ajuste
    • Arturo Frondizi (1958–1962)
      Desarrollismo – industrialización con capital extranjero
    • José María Guido (1962–1963)
      Liberal conservador
    • Arturo Illia (1963–1966)
      Desarrollismo nacional – Estado fuerte, regulación
    • Juan Carlos Onganía (1966–1970)
      Autoritarismo tecnocrático – liberalismo empresarial
    • Roberto M. Levingston (1970–1971)
      Desarrollismo nacionalista
    • Alejandro A. Lanusse (1971–1973)
      Transición – liberal moderado

    Retorno y crisis del peronismo

    • Héctor J. Cámpora (1973)
      Peronismo popular – redistributivo
    • Juan Domingo Perón (1973–1974)
      Peronismo clásico – pacto social
    • María Estela Martínez de Perón (1974–1976)
      Peronismo desordenado – crisis inflacionaria

    Dictadura y neoliberalismo

    • Jorge Rafael Videla (1976–1981)
      Neoliberalismo financiero – Martínez de Hoz
    • Roberto Viola (1981)
      Continuidad neoliberal
    • Leopoldo F. Galtieri (1981–1982)
      Neoliberalismo en crisis
    • Reynaldo Bignone (1982–1983)
      Transición – colapso económico

    Democracia contemporánea

    • Raúl Alfonsín (1983–1989)
      Socialdemocracia débil – Estado presente con crisis
    • Carlos Menem (1989–1999)
      Neoliberalismo extremo – privatizaciones, convertibilidad
    • Fernando de la Rúa (1999–2001)
      Neoliberal ortodoxo – ajuste y endeudamiento
    • Eduardo Duhalde (2002–2003)
      Peronismo productivista – salida de la convertibilidad
    • Néstor Kirchner (2003–2007)
      Kirchnerismo – neodesarrollismo, Estado activo
    • Cristina Fernández de Kirchner (2007–2015)
      Kirchnerismo – profundización del modelo industrial y redistributivo
    • Mauricio Macri (2015–2019)
      Neoliberalismo financiero – endeudamiento y ajuste
    • Alberto Fernández (2019–2023)
      Peronismo moderado – keynesianismo limitado
    • Javier Milei (2023– )
      Ultraliberalismo / anarco-capitalismo – ajuste brutal, desregulación extrema

     

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    Cuando la humanidad se puso de pie: el hallazgo que empuja nuestros orígenes siete millones de años hacia atrás

     

    Un estudio científico reciente confirmó que uno de los primeros antepasados del ser humano ya caminaba erguido hace siete millones de años. El descubrimiento obliga a reescribir uno de los capítulos centrales de la evolución humana y derriba una de las ideas más repetidas sobre nuestro origen.

    Por Alcides Blanco para NLI

    Durante décadas, la historia oficial de la evolución humana sostuvo que primero creció el cerebro y recién después llegó la caminata erguida. Pensar, razonar, y solo más tarde caminar. Esa secuencia acaba de ser puesta en duda por una investigación que aporta pruebas sólidas de que nuestros ancestros se pararon sobre dos piernas mucho antes de volverse “inteligentes”.

    El protagonista de esta revisión histórica es Sahelanthropus tchadensis, una especie que vivió en África central hace aproximadamente siete millones de años. Hasta ahora, se lo conocía sobre todo por su cráneo, descubierto a comienzos de este siglo. Pero el nuevo estudio analizó huesos clave del cuerpo que revelan algo decisivo: no era un simio cuadrúpedo, sino un homínido que ya caminaba erguido.

    Las pistas que dejó el cuerpo

    Los investigadores se concentraron en restos óseos del fémur y del antebrazo. No se trata de huesos cualquiera: el fémur es fundamental para sostener el peso del cuerpo al caminar, y su forma revela cómo se desplazaba un ser vivo.

    El análisis mostró estructuras óseas que solo aparecen en especies adaptadas al bipedalismo, como puntos de inserción muscular que permiten estabilizar la cadera y mantener el equilibrio sobre dos piernas. Estas marcas no se encuentran en los chimpancés ni en otros simios actuales, pero sí en homínidos que caminan erguidos.

    En otras palabras: el cuerpo de Sahelanthropus estaba diseñado para moverse en posición vertical, aunque aún conservara la capacidad de trepar árboles.

    Caminar antes de pensar

    Uno de los datos más impactantes es que Sahelanthropus tenía un cerebro pequeño, comparable al de los simios. Esto refuerza una conclusión incómoda para muchas teorías clásicas: la marcha erguida no fue consecuencia de un gran desarrollo intelectual, sino un paso previo.

    Primero vino el cuerpo adaptado a caminar largas distancias. Después, mucho tiempo después, el cerebro comenzó a expandirse. La humanidad, según esta evidencia, nació desde los pies hacia arriba.

    Un cambio profundo en la historia humana

    Este hallazgo empuja el origen del bipedalismo más atrás de lo que se creía y redefine el punto de partida de nuestra línea evolutiva. Ya no se trata solo de fósiles dispersos, sino de pruebas anatómicas directas que muestran cómo se movían nuestros ancestros.

    También refuerza la idea de que la evolución humana fue un proceso gradual, lleno de etapas intermedias: seres que no eran ni simios ni humanos, pero que ya caminaban erguidos mientras conservaban rasgos primitivos.

    Los primeros pasos de lo que somos

    Caminar sobre dos piernas liberó las manos, permitió transportar objetos, observar el entorno desde otra altura y, con el tiempo, transformó por completo la relación entre el cuerpo y el mundo. Ese gesto aparentemente simple —ponerse de pie— fue uno de los actos más revolucionarios de la historia natural.

    Hoy sabemos que ocurrió mucho antes de lo que nos contaron. Y que, siete millones de años atrás, alguien muy parecido a un simio dio un paso que todavía estamos caminando.

     

  • Una Moneda al Aire: Una Semana Después de la Batalla en el Senado

    La semana pasada, el viernes 11 de julio, la jornada estuvo cargada de trascendencia, y es fundamental analizar cada una de sus aristas para comprender el panorama actual. No nos referimos, claro está, al retorno de Paredes a Boca, sino a las votaciones que tuvieron lugar en el Senado de la Nación. Examinemos qué balance…

  • ¿Y ahora qué?

    La condena a Cristina produjo un sismo en la política argentina y sobretodo en el espectro político a su alrededor. El reivindicado “vamos a volver” plantea un horizonte hacia donde dirigirse. La pregunta ahora es ¿cómo se volvería? Difícil pensar en si mejores o peores como en la última experiencia kirchnerista sino en algo más…