Caputo prepara un canje de deuda para sortear el mega vencimiento de USD 5.348 millones de octubre
Luis Caputo logró renovar la totalidad de los vencimientos de deuda en la última licitación, pero acumuló un nuevo problema financiero para fines de octubre. El Tesoro deberá enfrentar obligaciones por USD 5.348 millones en títulos dollar-linked, el mayor vencimiento del año de este tipo de instrumentos, luego de trasladar parte de los compromisos de septiembre y sumar nuevas colocaciones. La operación permitió ganar tiempo, aunque dejó una fuerte concentración de deuda en un contexto de creciente desconfianza del mercado.
El dato surge del último informe de Cohen, que detalló que el Tesoro adjudicó $8,62 billones frente a vencimientos por $8,61 billones, con un rollover del 100,1%. Sin embargo, detrás de esa renovación prácticamente perfecta aparece una dificultad: el Gobierno consigue refinanciar sus compromisos, pero lo hace con plazos cada vez más cortos y sin lograr convencer a los inversores de extender sus posiciones más allá de las elecciones de 2027.
La concentración de octubre tiene su origen en una operación realizada durante septiembre. En aquella oportunidad, Economía lanzó un canje para reducir los vencimientos de la D30S6, un instrumento ajustado por el dólar oficial que acumulaba obligaciones por casi USD 4.400 millones. La adhesión alcanzó el 75% y permitió reducir el compromiso inmediato a unos USD 1.100 millones. Pero buena parte de los títulos fueron reemplazados por otros con vencimientos apenas unas semanas después.
Según los datos de Max Capital, aquella operación trasladó USD 2.419 millones a octubre, otros USD 843 millones a noviembre y apenas USD 70 millones a junio de 2028. Es decir, la mayor parte de los inversores aceptó postergar el cobro, pero por un período relativamente breve. Las posteriores adjudicaciones de títulos dollar-linked terminaron elevando la concentración de octubre hasta los USD 5.348 millones que ahora registra Cohen.
Justina Gedikian, estratega de Renta Fija de Cohen, consideró que el Gobierno tiene margen para administrar el vencimiento. «Respecto a los vencimientos en dollar-linked, el Tesoro ya mostró que tiene herramientas para administrarlo. En septiembre convirtió el 75% de la D30S6 y bajó ese vencimiento de casi USD 4.400 millones a unos USD 1.100 millones, y en las licitaciones viene renovando el 100% de lo que vence», explicó.
La especialista anticipó que Economía podría repetir la fórmula utilizada el mes pasado. «Lo más probable es que repita la estrategia con un canje o con oferta de cobertura más larga en las licitaciones de octubre», señaló. De concretarse, Caputo podría evitar un desembolso concentrado a fin de mes, aunque a costa de trasladar nuevamente obligaciones hacia adelante.
El problema es que el mercado viene mostrando una marcada resistencia a financiar al Tesoro a plazos largos. Por cuarta licitación consecutiva, Economía evitó ofrecer instrumentos en pesos con vencimientos desde 2028, ante la necesidad de convalidar rendimientos cercanos a CER más 11% y TAMAR más 9%. En la última colocación, el plazo promedio de los títulos adjudicados fue de apenas 5,8 meses y todas las obligaciones vencen antes de diciembre de 2027.
La desconfianza también aparece en la deuda denominada en dólares. El informe semanal de Cohen mostró que el Bonar con vencimiento en 2027 rendía 8,5% anual, mientras que el título comparable de 2028 ofrecía 13,3%. La tasa implícita para extender la inversión entre ambos vencimientos alcanzaba el 19,7%, una diferencia que refleja el elevado costo que exige el mercado para asumir riesgo argentino más allá del calendario electoral.
El vencimiento dollar-linked agrega un componente cambiario. A diferencia de la deuda tradicional en dólares, estos instrumentos se cancelan en pesos ajustados por la evolución del tipo de cambio oficial. Por lo tanto, el Tesoro no necesita reunir USD 5.348 millones de reservas para pagarlos. El riesgo aparece si una parte importante de los inversores decide no renovar sus posiciones y utiliza los pesos recibidos para demandar dólares, algo que dependerá también de quiénes sean los tenedores de los títulos.
La situación llega mientras Caputo sostiene una estrategia de estabilidad cambiaria. Según Cohen, el dólar oficial acumulaba una suba de apenas 4,4% durante 2026, frente a una inflación de 23%, mientras el tipo de cambio real multilateral había retrocedido 10%. En ese escenario, un vencimiento concentrado de instrumentos de cobertura cambiaria obliga al Gobierno a administrar cuidadosamente la liquidez y las expectativas de devaluación.
Por ahora, las últimas licitaciones muestran que Economía conserva capacidad para renovar sus compromisos. Pero el verdadero desafío será conseguir que los inversores vuelvan a aceptar instrumentos de mayor duración sin exigir rendimientos prohibitivos. De lo contrario, Caputo podrá seguir superando cada vencimiento, aunque al precio de trasladar una y otra vez la presión financiera hacia los meses siguientes.

