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CAP. 6 «JUSTICIA» Estreno serie web

Allen, Zona de sacrificio

En 2013, fruto de la movilización de vecinos y chacareros, se sanciona una ordenanza anti-fracking para evitar que se realice esta actividad en Allen, sin embargo es derogada tres meses más tarde por el superior tribunal de justicia de Rio Negro. Desde ese momento se instalan pozos de fracking en zonas rurales y pegado a barrios humildes, forzando a vecinos y chacras a convivir con muy diversos malestares. Sin embargo establecer algún tipo de acuerdo o acción legal contra las empresas es muy difícil. En 2017 después de un gran derrame en una chacra, se logra que la justicia condene a YPF por contaminación por primera vez.

Luego de la realización del 1er cortometraje documental “ALLEN, ZONA DE SACRIFICIO” estrenado en el año 2019, el realizador Rionegrino Alejo Estrabou en embarcó en la realización de una serie web de 10 capítulos que se estrena en redes a partir dehoy 23 de Agosto. La publicación será de un capítulo estreno por semana.

Sinopsis de la serie:
En Allen, un pueblo productor de frutas se impone el fracking en 2013, a pesar de la oposición del pueblo y de conseguir una ordenanza anti-fracking, es derogada luego, por el superior tribunal de justicia de Rio Negro. A casi diez años de la llegada de las torres de fracking a la zona de chacras, la convivencia empieza a ser insostenible. Contaminación del agua, aire y tierra, ruidos molestos, enfermedades, tierra improductiva y un pueblo que económicamente agoniza.

Son diez capítulos que cuentan distintas temáticas de esta convivencia “forzosa” con el fracking a través del relato de vecinos, funcionarios, organizaciones sociales y material de archivo.

Desde 2013 que se instalan las torres, Allen fue cambiando, uno de los cambios significativos es que la gente dejó de consumir agua de red y de pozos, que antes tomaba sin problemas. Otro gran cambio se dio en su economía regional, la fruticultura, Allen es el mayor (o era) exportador de peras de Latinoamérica, cuando llegan las torres, se instalan sobre el terreno de los frutales. Desde el gobierno sostienen que puede convivir ambas actividades, sin embargo vecinos y fruticultores no están de acuerdo, porque ese terreno productivo queda “arrasado”. Otro cambio importante se produce en la vida cotidiana, las torres se instalan cerca de barrios y zonas habitadas, como es una actividad industrial intensiva trabaja las 24 horas del día. Produciendo ruido y vibraciones constantes. Los vecinos relatan la rotura de sus casas y que no pueden dormir de noche, además relatan enfermedades nuevas que aparecieron desde la llegada del fracking. El gobierno provincial y nacional, subsidian actualmente el fracking, en la búsqueda de dólares.
Allen es el primer lugar en territorio rionegrino, pero ya se licitaron grandes zonas para extenderlo al resto de la provincia, también en zona de valles, compitiendo con la economía regional que es la agricultura. Este documental se propone preguntarse que pasa con la llegada del fracking a un lugar. ¿Y qué pasa si se contamina el agua del Rio Negro que alimenta de agua a toda la provincia?.

@invitado-especial Alejo Estrabou

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  • Tráiler de ‘Materialistas’: Dakota Johnson está en un triángulo amoroso entre Chris Evans y Pedro Pascal

     

    Todavía queda mucho para la próxima edición de los Oscar, pero si la Academia ya ha anunciado a Conan O’Brien otra vez como presentador de la ceremonia, bien podría también prestar atención a los que Celine Song y A24 nos tiene preparado con Materialistas. Una comedia romántica que parece mucho más positiva que su pasada ópera prima, la celebrada Vidas pasadas. Con ella, Song se posicionó como una de esas nuevas autoras a tener en cuenta en una industria donde cada vez más, las presencia de cineastas femeninas ya no representa algo anecdótico dentro de la primera línea de Hollywood.

    Materialistas

    Otra vez, la realizadora surcoreana escribe y dirige este filme protagonizado por Dakota Johnson. La ganadora del premio Razzie a la peor actriz por Madame Web, da vida aquí a una ambiciosa casamentera neoyorquina que se debate entre su pareja ideal y su imperfecta relación con su ex. Ambos personajes son interpretados por Chris Evans y Pedro Pascal, quienes a juzgar por este primer adelanto competirán por el amor del rol de Johnson. Un giro glamuroso para la carrera de Song, pasando de dirigir a un reparto prácticamente desconocido a este trío mediático de estrellas que podremos ver el próximo verano cuando se estrene Materialistas. La producción marca la segunda colaboración entre la directora y el prestigioso sello independiente que la ayudó con su debut cinematográfico, tras iniciar su carrera como una de las múltiples guionistas de la serie La rueda del tiempo.

    Materialistas

    En la fotografía, Song vuelve a contar con la labor de Shabier Kirchnner, la figura tras la mágica luz urbana y rural que pudimos disfrutar en Vidas pasadas. En cambio, en el apartado musical sí que se ha dado un cambio esencial con la incorporación de Daniel Pemberton, nominado al Oscar a la mejor canción gracias a El juicio de los 7 de Chicago. Completando el elenco secundario, Materialistas reúne a Marin Ireland, Louisa Jacobson, Dasha Nekrasova, Sawyer Spielberg, Zoe Winters y Will Fitz

    Tráiler de ‘Materialistas’

    Desde luego, el adelanto promocional de Materialistas se ve mucho menos intenso y trascendental de lo que fue en su momento el drama sobre el amor y el destino que unía y separaba a Nora (Greta Lee) y Hae Sung (Yoo Teo). El nuevo largometraje respira una atmósfera un tanto despersonalizada, mostrándose más como ese prototipo de comedia romántica que tantas veces hemos visto en la escena audiovisual más mainstream. Tendremos que esperar para ver si como sugieren los múltiples carteles y créditos del tráiler, el estatus de cineasta de Song termina apreciándose en la factura final de la película.

    Johnson ya explicó en su entrevista para el podcast Happy Sad Confused, lo bien que se lo había pasado compartiendo elenco con sus dos coprotagonistas masculinos: «Me encantó muchísimo. Es uno de esos momentos especiales, y creo que en mi trabajo, en cada momento me sentí muy inspirada y conectada con ambos (Evans y Pascal) y con todos en el set. Fue una experiencia maravillosa». Más tarde, le contó a IndieWire lo «agradecida» que se sentía de haber sido elegida para Materialistas y que Song era una «cineasta magistral».

    Materialistas

    Killer Films de Christine Vachon produce el largometraje junto con David Hinojosa, Pamela Koffler y Song. Dicha productora fue del mismo modo, la que se encargó de producir Vidas pasadas.

    Un trío de actores muy ocupados

    La presencia de Johnson en Materialistas supone un respiro para la actriz. Porque últimamente, la hija de Don Johnson y Melanie Griffith venía de protagonizar varios fracasos comerciales y críticos. La estadounidense estrenará este año Splitsville, acompañada por Adria Arjona Arjona y Verity, compartiendo pantalla con Anne Hathaway y Josh Harnett.

    En la misma senda peyorativa se encuentra la filmografía de un Evans que no levanta el vuelo desde que se despidió del UCM (Universo Cinematográfico de Marvel). El agente invisible, Lightyear, El negocio del dolor y Ghosting…todas estas películas le han valido al ex Capitán América más de una crítica en su reciente elección de papeles. Por suerte, en 2025 se pondrá a las órdenes de Romain Gavras en Sacrifice y de Ethan Coen en Honey Don’t. Aunque desde luego, el que no admite ni un segundo de descanso es el actor chileno. Pascal estará en Eddington, los último de Ari Aster, Weapons de Zach Cregger y en el largometraje de The Mandalorian y Grogu. Todo ello sin pasar por alto su debut como Reed Richards en Los Cuatro Fantásticos: Primeros pasos.

    Materialistas llegará a los cines el próximo 13 de junio de 2025.

     

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  • La mano derecha de Sturzenegger pidió un dólar más alto y agita la interna económica

     

    Lucas Llach no es un economista más dentro del oficialismo. Aunque no ocupa un cargo es la mano derecha real del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. Por eso, cuando afirmó que el dólar está «forzado hacia abajo», dejó expuesta una discusión interna que enfrenta la estrategia de pisar el dólar de Toto Caputo y objeta el FMI.

    Durante una entrevista con Maxi Montenegro en Ahora Play, Llach cuestionó la explicación oficial sobre la desaceleración de la economía. «¿Cuál es la hipótesis oficial de por qué la economía está a baja intensidad? El riesgo Kuka ya no puede ser. El riesgo país es de 400 puntos», afirmó. Para el economista, tampoco alcanza con atribuir el menor desempeño a la apertura comercial o al cambio estructural. «Cuando se habla de dos velocidades dicen que es lógico que la industria caiga por las importaciones o por el cambio estructural. Pero, aun suponiendo que eso pudiera argumentarse para la industria, en la construcción no», sostuvo.

    Su diagnóstico fue todavía más lejos. Señaló que la construcción incluso se beneficia de insumos importados más baratos, pero aun así no logra recuperarse. «La construcción tiene insumos en dólares más baratos por la apertura, si querés. ¿Y por qué falla? Porque el costo de construir es muy alto respecto a los precios». 

    Luego comparó el escenario actual con los primeros años de la década del noventa. «Cero no es una tasa de crecimiento para una Argentina que está en una revolución de recursos naturales, orden fiscal y reformas. A principios de los 90 el crecimiento era del 5, 6 o 7%». Y remató con una definición que cayó como una piedra en el equipo económico: «A mí no se me ocurre otra hipótesis que un tipo de cambio que está forzado hacia abajo».

    Georgieva sugirió en una reunión con empresarios que el dólar tiene que estar más alto

    Las declaraciones de Llach tampoco aparecen en el vacío. Expresan una mirada que circula en el entorno de Sturzenegger, es uno de los funcionarios con mejor vínculo con Kristalina Georgieva, que como reveló LPO en exclusiva, en la reunión que mantuvo en Buenos Aires con empresarios afirmó que el dólar debería estar más alto y dijo que al organismo no le preocupa el impacto que tendría en la inflación. La titular del FMI incorporó este año a Sturzenegger a un Consejo Asesor del Fondo y la sintonía entre ambos volvió a quedar en evidencia durante la reciente visita de Georgieva al país.

    ¿Cuál es la hipótesis oficial de por qué la economía está a baja intensidad? El riesgo Kuka ya no puede ser. El riesgo país es de 400 puntos. A principios de los 90 el crecimiento era del 5, 6 o 7%. A mí no se me ocurre otra hipótesis que un tipo de cambio que está forzado hacia abajo.

     La afirmación de Georgieva pidiendo una devaluación controlada en la cena en el Palacio Duhau, surgió luego que ella comentara que el gobierno tenía que acumular más reservas y un empresario le preguntara cómo se podía seguir acumulando divisas un programa económico que ya exhibe exportaciones en niveles récord. Fue ahí que dijo que se podían aumentar por precio o cantidades y todos entendieron que se refería a una corrección, que por ejemplo empuje al campo a liquidar los USD 10 mil millones que atesora. 

    Ese planteo choca de frente con la estrategia de Milei y Caputo. En las últimas semanas, distintos informes privados revelaron que el Gobierno intervino para impedir que el dólar mayorista superara la zona de los $1.500. La versión comenzó a circular entre las mesas de dinero y terminó ganando fuerza cuando los datos diarios del Banco Central, que mostraron un movimiento inusual en la cuenta que el Tesoro mantiene en la autoridad monetaria.

    Los analistas detectaron que el 28 de julio, justamente el día en que el Banco Central interrumpió una racha de 135 jornadas consecutivas de compras de divisas y el dólar mayorista tocó los $1.500, los depósitos en dólares del Tesoro cayeron unos USD 146 millones mientras sus depósitos en pesos aumentaron el equivalente a USD 141 millones.

     Portfolio Personal Inversiones interpretó esa secuencia como una venta de dólares del Tesoro para abastecer la demanda y evitar un salto del tipo de cambio. Según esta sociedad de bolsa, habría sido la primera intervención de ese tipo desde octubre del año pasado.

    La compra de dólares de personas creció en julio y agita el debate sobre el tipo de cambio

    Ese mismo día se fijaba el tipo de cambio de referencia para una letra atada al dólar. Cuanto más alto cerrara la cotización, mayor sería el costo para el Tesoro. Por eso, el Gobierno tenía un incentivo extra para contener la suba. Así, el Central tampoco compró dólares por primera vez desde enero e incluso habría intervenido en el mercado secundario de bonos dólar linked, donde el volumen operado alcanzó los USD 403 millones, el mayor desde junio.

    Desde la consultora 1816 hablaron directamente de una nueva «línea en la arena». Si durante buena parte del primer semestre ese límite había sido $1.400, ahora el mercado interpreta que el Gobierno no quiere que el dólar supere los $1.500.

    La consultora 1816 habla de una nueva «línea en la arena» que Caputo trazó para el dólar. Si durante buena parte del primer semestre ese límite fue $1.400, ahora el mercado interpreta que el Gobierno no quiere que el dólar supere los $1.500.

    Según 1816, entre letras y bonos que protegen frente a una devaluación ya hay alrededor de USD 12.000 millones de valor nominal en manos privadas, de los cuales USD 6.600 millones vencen antes del final del mandato de Milei. 

    La discusión excede al equipo económico. El nuevo vocero presidencial, Adrián Ravier, sostuvo que dentro del esquema de bandas el dólar podría ubicarse cerca de los $1.800 sin comprometer el programa económico. Una opinión que no compratió el equipo económico que enfureció con el vocero.

    En las redes apareció enseguida el «dólar Ravier», una forma irónica de describir un tipo de cambio más alto. Detrás de la chicana del «dólar vocero» quedó instalada una discusión de fondo sobre si el peso se apreció demasiado y si conviene permitir una corrección para recuperar competitividad, como pide el campo.

    El ministro Toto Caputo y el presidente del Banco Central, Santiago Caputo.

    Uno de los primeros en respaldar esa idea fue Salvador Di Stefano, un habitual defensor del equipo económico, que dejó en evidencia con su giro el malestar de los productores agropecuarios, a quien suele asesorar. En un extenso posteo explicó las maniobras del gobierno para sostener el tipo de cambio en sus valores actuales y luego en una entrevista con radio La Voz, confirmó que existe una gran retención de soja, maíz y trigo por parte de los productores y sugirió que el Gobierno debería «poner un terroncito de azúcar» para incentivar la venta de granos. 

    Carlos Maslatón aprovechó esa explicación para cargar contra la política cambiaria oficial. «Agradezco que confirmes que el gobierno sostiene el tipo de cambio artificial bajo pagando intereses y aumentando la deuda pública. 100% Martínez de Hoz puro», escribió.

    Arriazu advirtió que «la corrida va a existir» y afirmó que el crecimiento dependerá de que los argentinos dejen de comprar dólares

    La referencia a Martínez de Hoz apunta los faroles hacia Ricardo Arriazu, uno de los pocos economistas respetados por Milei y uno de los diseñadores del programa económico de la última dictadura, que volvió a colocar la dolarización de los ahorros en el centro de su análisis. 

    «Por lejos la variable macro más importante es cuántos dólares compra la gente», afirmó. Recordó que el año pasado los argentinos adquirieron USD 40.000 millones y estimó que este año podrían comprar alrededor de USD 30.000 millones. 

    Así, mientras el debate gana intensidad, los datos del balance cambiario muestran la tensión del programa. En junio la cuenta corriente cambiaria registró un superávit de USD 857 millones, un 60% menor al de un año atrás. Las exportaciones alcanzaron un récord de USD 9.438 millones, pero las importaciones crecieron hasta USD 6.420 millones. Y la salida de utilidades y dividendos por USD 1.023 millones, la cifra más alta desde 2010.

    La cuenta financiera, en tanto, mostró un déficit de USD 3.181 millones. La formación de activos externos financiera alcanzó USD 2.458 millones y la no financiera otros USD 2.065 millones, parcialmente compensados por préstamos financieros por USD 961 millones. 

    A eso se suma el comportamiento de los ahorristas. En junio las personas humanas compraron USD 2.445 millones en billetes y divisas sin destino específico, por encima de mayo, y acumulan USD 15.300 millones en lo que va del año.

    Con ese telón de fondo, la frase de Llach adquiere un peso político distinto. Mientras Caputo y Bausili tratan de sostener un dólar de $1.500, desde el entorno de Sturzenegger -el funcionario más cercano al FMI- aparece una voz que sostiene que esa ancla cambiaria es hoy el principal freno para la actividad. La discusión dejó de ser un intercambio entre economistas. Ya atraviesa el corazón del programa económico de Milei. 

    Qué buen posteo, Salvador, ideal que así lo expliques y que seas vos el autor. Agradezco que confirmes que el gobierno sostiene el tipo de cambio artificial bajo pagando intereses y aumentando la deuda pública. 100% Martínez de Hoz puro. Que se fundan todos. https://t.co/UsmO15KJBz

    — Carlos Maslatón (@CarlosMaslaton) August 3, 2026

     

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    El 29 de julio Marlene leyó la noticia en su celular mientras viajaba en subte, como todos los días, para ir al terciario donde enseña francés a estudiantes de hotelería. Se paralizó. Inmediatamente empezó a perseguirse. Se preguntó si alguna vez la habrían escuchado conversando con su novio, renegando con los dos mangos que le pagan a los docentes o con la burocracia argentina. ¿Ahora podrían mandarla de vuelta a Francia después de 5 años en Buenos Aires?  El decreto que acaba de publicar Milei que modifica por segunda vez durante su gobierno la Ley Nacional de Migraciones la enfrenta a esa posibilidad. 

    El decreto 681/2026 modifica la ley sin pasar por una sesión parlamentaria. Establece que ahora el Estado puede cancelar la residencia o expulsar extranjeros por motivo de “haber dirigido mensajes de odio en forma oral o escrita, o incitado a la violencia contra el pueblo argentino en su conjunto, o contra algún ciudadano argentino, motivado en la nacionalidad de este último; haber realizado o participado en actos de ultraje de símbolos patrios nacionales”.

    Como justificación, afirma que el aumento de discursos de odio contra los argentinos pone en riesgo la convivencia y convierte esa falta de respeto en un motivo para revisar el derecho a permanecer en el país.

    La pregunta que surge inevitablemente es ¿cómo se definirá qué constituye un discurso de odio y qué garantías habrá para evitar interpelaciones arbitrarias? 

    Algunas paradojas

    El Gobierno responde al supuesto problema del «racismo contra los argentinos», instalado en un intenso debate en redes sociales durante el Mundial de fútbol, del que participaron personajes como el actor estadounidense Samuel Jackson, quien afirmó que Argentina es el país más racista y su mensaje fue replicado por distintas figuras públicas internacionales. No entraremos  en esa  discusión, sino en lo que parece una salida rápida por parte de la Presidencia mediante una medida que introduce una diferenciación jurídica basada en el origen nacional.

    El Gobierno justifica la reforma diciendo que protegerá a los argentinos frente a discursos discriminatorios. Pero la herramienta consiste justamente en diferenciar personas según su nacionalidad. Es decir: para combatir una discriminación se institucionaliza otra. No es solamente una contradicción política. Es una paradoja democrática.

    La segunda paradoja es que el Gobierno denuncia discursos de odio mientras hace del discurso agresivo una forma de gobierno. Mediante insultos permanentes, la creación de enemigos internos, el menosprecio continuo hacia periodistas, científicos, docentes universitarios, artistas, y opositores políticos, durante su campaña — y más aún desde que asumió la presidencia —, no ha cesado en insultar a quien le parece oportuno en cada discurso y posteo en redes.

    El Gobierno justifica la reforma diciendo que protegerá a los argentinos frente a discursos discriminatorios. Pero la herramienta consiste justamente en diferenciar personas según su nacionalidad.

    Entonces ¿quién decide qué constituye odio cuando el propio Estado utiliza sistemáticamente una retórica de confrontación? ¿qué garantías existen de que el concepto «discurso de odio» no termine utilizándose en otras esferas como amedrentamiento?

    El decreto probablemente tenga menos efecto por la cantidad de expulsiones que por el mensaje político que produce. Pero este efecto no es menor, la autocensura, el miedo, la incertidumbre y la sensación de una pertenencia continuamente condicionada, generando parálisis y malestar.

    Este decreto, además, no se produce en el vacío, sino que refuerza un cambio en la mirada y gestión migratoria que inició con un decreto anterior,  el DNU 366/2025, publicado el 29 de mayo de 2025, que modificó de manera amplia la Ley de Migraciones N.º 25.871. Fue la primera reforma integral del régimen migratorio desde la sanción de la ley de 2004 y se realizó sin pasar por el Congreso, algo que a esta altura ya parece habitual.

    El DNU de 2025 amplió los supuestos por los cuales una persona puede ser inadmitida o expulsada, facilitó la expulsión de extranjeros con condenas penales, habilitó el cobro de prestaciones de salud a extranjeros que no sean residentes permanentes y también habilitó a las universidades nacionales a cobrar aranceles a estudiantes extranjeros sin residencia permanente, e introdujo modificaciones en los criterios para acceder a la ciudadanía, incluyendo mecanismos vinculados a inversiones.

    Esta reforma significó un cambio en la filosofía de la política migratoria argentina, cuya ley, promulgada en 2004, había sido reconocida internacionalmente por concebir la migración como un derecho humano y por garantizar el acceso a derechos básicos independientemente de la situación documental. 

    El DNU 366/2025 desplazó el eje hacia una lógica de control, seguridad y prevención del delito, acompañado de la creación de una policía migratoria que realiza controles en espacios de la Ciudad y el AMBA donde se concentran migrantes andinos, trabajadores, a los cuales se criminaliza por su color de piel y su clase social.

    Es en ese contexto que el decreto sancionado hace unos días puede leerse como una segunda parte de esta reforma: si el DNU 366/2025 amplió las herramientas para controlar el ingreso, la residencia y la expulsión, la nueva modificación incorpora un criterio adicional con la posibilidad de evaluar la permanencia de una persona migrante también en función de expresiones consideradas ofensivas hacia «el pueblo argentino», su cultura o su identidad nacional. No sólo dejan de protegerse derechos sino que el merecimiento para habitar en el país depende de un mérito que se debe demostrar continuamente, ahora también en su discurso o su silencio.

    No sólo dejan de protegerse derechos sino que el merecimiento para habitar en el país depende de un mérito que se debe demostrar continuamente, ahora también en su discurso o su silencio.

    Una foto de los migrantes

    Si el decreto se apoya en la idea de una amenaza creciente asociada a la migración, los datos dibujan un paisaje bastante diferente. El porcentaje de personas migrantes nacidas en el extranjero en la Argentina es del 4,2% de la población total en viviendas particulares, según los datos oficiales del INDEC de acuerdo al último censo realizado en 2022. Esto equivale a un total de 1.933.463 personas. Se trata del porcentaje más bajo del último siglo y una proporción casi igual a la del Censo de 2010 (4,4%). 

    El principal país de origen de esta población sigue siendo Paraguay, con el 27%, seguido por Bolivia con el 17,5% y Venezuela con el 8,4%, porcentaje que se incrementó sobre todo desde el censo de 2010 reemplazando a Perú en ese tercer puesto. Más del 73% de la población de origen migrante vive en la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires, en un flujo históricamente vinculado al trabajo, el comercio y las redes familiares.

    Tampoco la asociación entre migración y delito encuentra respaldo consistente en la evidencia disponible. A nivel nacional, las personas extranjeras representan alrededor del 6% de la población carcelaria, una proporción que se ha mantenido relativamente estable a lo largo de los años y que guarda relación con su peso dentro de la población residente. La percepción de una participación mucho mayor suele surgir de observar únicamente el sistema penitenciario federal, donde los extranjeros representan entre el 21 y el 23% de las personas detenidas. Esa diferencia, sin embargo, responde a que la justicia federal concentra la investigación de delitos transnacionales, como el narcotráfico o la trata de personas, en los que es más frecuente la participación de personas de distintas nacionalidades. Considerando el conjunto de la población migrante que vive en Argentina, las estadísticas muestran que menos del 0,3% se encuentra privada de su libertad, una proporción similar a la de la población nacida en el país. Los datos, en otras palabras, no sostienen la idea de que la migración constituya, en sí misma, un factor de criminalidad.

    Sin embargo, la construcción del migrante como sujeto sospechoso ha demostrado ser una herramienta política persistente: aun cuando los datos la desmienten, la percepción de amenaza continúa siendo un recurso eficaz para justificar mayores controles y restricciones.

    La contribución de la población migrante tampoco suele ocupar un lugar central en el debate público. Los migrantes participan activamente del mercado laboral, especialmente en sectores como la construcción, la agricultura, el trabajo doméstico, el comercio, la industria textil y los servicios, donde muchas veces cubren tareas con alta demanda y baja cobertura. También consumen, pagan impuestos, alquilan viviendas, emprenden pequeños negocios y sostienen circuitos económicos que forman parte de la vida cotidiana de las ciudades argentinas. Lejos de constituir una carga excepcional para el Estado, distintos estudios muestran que su utilización de los sistemas de salud y educación responde, en términos generales, a patrones similares a los del resto de la población residente.

    La construcción del migrante como sujeto sospechoso ha demostrado ser una herramienta política persistente.

    Algo similar ocurrió con el debate sobre las universidades públicas. El Gobierno sostuvo que los estudiantes extranjeros «inundaban» las aulas e incluso llegó a afirmar que representaban el 39% de la matrícula de la Universidad de Buenos Aires. La propia UBA desmintió esa cifra: los estudiantes internacionales representan apenas el 2,5% del total de la matrícula y el 6,1% en la Facultad de Medicina, la unidad académica con mayor proporción de alumnos extranjeros.

    El endurecimiento de la política migratoria impulsado en los últimos años no responde, entonces, a una transformación demográfica extraordinaria, sino a un cambio en la forma en que el Estado decide mirar la migración: menos como una cuestión de integración y más como un problema de seguridad y control.

    Este cambio tampoco ocurre en el vacío, sino que replica la política que ha adoptado Trump en los Estados Unidos, tanto durante su campaña con un fuerte discurso anti inmigrante, como durante su mandato, donde la policía migratoria (ICE) adquirió una gran visibilidad por el incremento de redadas, detenciones y deportaciones, así como por las críticas de organizaciones de derechos humanos respecto del trato a las personas migrantes, las condiciones de detención y la separación de familias.

    El discurso antiinmigrante también ha ganado fuerza en Europa, donde distintos sectores políticos presentan la migración como una «amenaza», una «estampida» o una «invasión». Esa narrativa encuentra un terreno fértil cada vez que ocurre un episodio de llegada masiva de personas, como el que vemos estos días en Ceuta, ciudad autónoma española ubicada en el norte de África que constituye, junto con Melilla, la única frontera terrestre entre la Unión Europea y Marruecos. Desde el jueves 30 de julio hasta el lunes 3 de agosto más de 50.000 personas ya habían cruzado o intentado cruzar hacia ese enclave en la mayor crisis migratoria de su historia reciente. La tragedia dejó decenas de personas muertas durante la travesía y, tras el operativo desplegado por las autoridades españolas, la gran mayoría de quienes ingresaron fueron devueltos a Marruecos. El episodio deja abiertas muchas preguntas sobre la instrumentalización de las personas migrantes en contextos de tensión internacional y el uso del miedo como estrategia política.

    El discurso antiinmigrante también ha ganado fuerza en Europa, donde distintos sectores políticos presentan la migración como una «amenaza», una «estampida» o una «invasión».

    Sin embargo, convertir un episodio extraordinario como el de Ceuta en la imagen paradigmática de la migración resulta problemático. La excepcionalidad de estas escenas, amplificadas por su enorme impacto visual y mediático, termina alimentando la idea de una frontera permanentemente desbordada y de una migración fuera de control. Esa representación contrasta con la realidad argentina: los flujos migratorios hacia el país son comparativamente reducidos, estables y se producen, en su inmensa mayoría, por vías regulares, muy lejos de las escenas de crisis humanitaria que suelen ocupar las portadas internacionales.

    Milei y el camino de la erosión democrática 

    Si abrimos el foco al problema, saltan las alertas de las mediciones sobre erosión democrática frente a la estrategia de gobernar por decreto que el gobierno de Milei desplegó desde su primera semana en el poder. El índice de V-Dem que mide el estado de la democracia a nivel global, alertó que desde 2023 Argentina vive un periodo de retroceso democrático. En un análisis específico de caso, a través de la metodología de Marcadores de Erosión Democrática, Asuntos del Sur analizó el funcionamiento de la democracia en Argentina a partir de seis dimensiones: el contexto político, social y cultural nacional; la movilización y legitimación de un proyecto ideológico de cambio; la participación en redes antidemocráticas globales; la competitividad del sistema de partidos; las reformas orientadas a mantener y concentrar el poder; y las limitaciones a libertades civiles y políticas. El gobierno de Javier Milei erosiona la democracia en al menos 5 de las 6.

    Las dimensiones de libertades civiles y políticas; movilización y legitimación del proyecto ideológico de cambio; y participación en redes antidemocráticas globales, se encuentran en el nivel más grave de deterioro, lo que indica una autocratización profunda cuyo impacto puede ser de largo plazo y requerir reconstrucción desde cero. Mientras que las dimensiones de contexto político, social y cultural y reformas para la concentración de poder registran un valor de alerta medio. La medida de condicionar la libertad de expresión de las personas migrantes no hace más que profundizar ese camino. Afecta específicamente a un segmento de la población, pero daña la democracia para todos. 

    No es la primera vez que el gobierno de Milei intenta silenciar las voces que le resultan incómodas. La separación del espectro político entre “buenos y malos” y el ruido de las redes sociales le han servido para intentar aleccionar a periodistas, artistas, colectivos de género y opositores políticos. Pero es la primera vez que el gobierno trata de institucionalizar el silencio. 

    No es la primera vez que el gobierno de Milei intenta silenciar las voces que le resultan incómodas.

    Sin embargo, las medidas en contra de la población migrante rara vez despiertan el interés y la protesta de sectores más amplios de la sociedad. Por el contrario, los discursos que promueven la polarización en contra de ese sector calan hondo en el río revuelto de las emociones digitales que el gobierno bien sabe agitar. 

    Javier Milei ha avanzado sin oposición visible contra los derechos de los extranjeros y esa soledad se siente en las vidas migrantes. 

    Abdou, por ejemplo, vende pantalones deportivos sobre su manta en la calle Mitre desde hace 15 años, cuando llegó de Senegal. Aprendió a negociar con la policía en los numerosos operativos que en diferentes momentos intentaron “limpiar” a los manteros de Balvanera (Once para la mayoría de los porteños). Pero hace un mes, por primera vez llegó la policía migratoria a pedir documentos, él tiene su DNI gracias a un programa especial que se abrió en 2022 para regularizar a los migrantes senegaleses en la Argentina. Su amigo, Charlie, que llegó desde Perú hace tres años no tuvo la misma suerte, la policía lo llevó esposado y hoy tiene una orden de expulsión. Por primera vez Abdou tuvo miedo, muchos años vivió sin el DNI, pero nunca sintió ese peligro inminente, esa búsqueda que se parece tanto  a una caza de brujas.

    Evelina, que sólo tiene su cédula de identidad boliviana, llegó hace unos días al Centro de Salud de su barrio, en el Bajo Flores, con doce semanas de embarazo para solicitar un IVE. A la administrativa del CESAC le dio el número de DNI de una amiga argentina. La empleada dudó, le preguntó por su nombre, y la acusó de usurpación de identidad. Para su suerte, una trabajadora social que trabajaba en el lugar escuchó la discusión, y se acercó para interceder: le dijo que no se preocupara, que podía empadronarse con su célula boliviana y Evelina fue derivada con la obstétrica. Una amiga suya que fue a otro CESAC de la ciudad no tuvo la misma suerte de ser asesorada y debió irse sin ver a la médica.

    Efectos

    El decreto pretende combatir los discursos de odio habilitando una nueva forma de discriminación, esta vez dirigida a la población migrante. Tal vez no derive en expulsiones masivas, pero ese no parece ser su efecto más profundo. Lo que produce, antes que nada, es incertidumbre. Introduce la idea de que el derecho a permanecer ya no depende únicamente de cumplir la ley, sino también de la posibilidad de que las propias palabras sean interpretadas como una amenaza. El derecho a quedarse empieza, de algún modo, a depender también del derecho a hablar.

    El decreto pretende combatir los discursos de odio habilitando una nueva forma de discriminación, esta vez dirigida a la población migrante. Tal vez no derive en expulsiones masivas, pero ese no parece ser su efecto más profundo.

    Desde que leyó aquella noticia, Marlene ya no quiere hablar cuando está en el subte o en la calle, le da miedo que se le escape una palabra de más, mucho menos postear en redes sociales. Abdou, con quince años en la Argentina, revisa si tiene las llaves, el celular pero también su DNI antes de salir a la calle. El padre de Evelina cada vez habla más seguido con los vecinos del Bajo Flores, sus paisanos están preocupados, los grupos de whatsapp se han activado, se avisan de los operativos, y también de las respuestas de los abogados del CELS, de CAREF y otras organizaciones que tratan de darles mayores precisiones sobre los trámites de radicación, los papeles que deben juntar para llevar a la Dirección Nacional de Migraciones, y los plazos que se han extendido, otra paradoja de un gobierno que aumenta requisitos pero no el personal para atenderlos. 

    Las políticas públicas no sólo producen efectos administrativos; también producen emociones, silencios y formas de habitar un país. Un país que se describe como abierto a la migración y que se enoja profundamente cuando lo acusan de racista, pero que en su respuesta institucional sólo profundiza las desigualdades.

    La entrada Puedes quedarte si te callas se publicó primero en Revista Anfibia.

     

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