Autor: Invitad@ Especial

  • Dura casi dos horas pero se te pasará volando: el drama romántico que ya es lo más visto de Netflix

     

    A pesar de que con el inminente estreno de Estado eléctrico parece que Netflix vaya a volver a las andadas de esas producciones enormemente costosas, la realidad general del terminal sigue siendo en la actualidad, la de una marca que prioriza los proyectos pequeños de fácil retorno económico y que además, crea productos audiovisuales internacionales que consiguen ser líderes en diferentes países. Ese es precisamente el caso del último drama romántico más visto de Netflix: la adaptación de una novela que ha encandilado a los suscriptores de la marca californiana.

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    No es la primera vez en la que la empresa fundada por Reed Hastings y Marc Randolph logra crear un relato viral por todo el mundo, bajo la producción de un países que no habitúan a configurar proyectos comerciales de tan largo alcance. Sin embargo, la posibilidad de estar presente a un golpe de mando (o tecla) en la televisión o dispositivo de cualquier hogar de Europa, Asia, África o Estados Unidos lleva, a una gran facilidad para ese trasvase cultural entre fronteras. En el formato fílmico tenemos ejemplos de la talla de la noruega Trol, la francesa En las profundidades del Sena e incluso, largometrajes españoles con el impacto mediático de La sociedad de la nieve, Nowhere y El hoyo… desconocemos si nuestra recomendación de hoy alcanzará este nivel de reproducciones histórica-lo tiene complicado-pero por el momento, Una historia de amor en Copenhague va camino de ser una de las películas nórdicas más vistas en el 2025 de la «gran N roja». Pero, ¿de qué trata esta triste trama que mezcla temas como el amor o la maternidad?

    ‘Una historia de amor en Copenhague’

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    Estrenada el pasado 26 de febrero, la sinopsis oficial del que por el momento es el drama romántico más visto de Netflix es la siguiente: «Después de hallar el amor en Emil, un padre soltero, Mia, escritora de profesión, se enfrenta junto a él a los desafíos de los tratamientos de fertilidad para tener hijos juntos».

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    En el elenco de Una historia de amor en Copenhague, encontramos a algunos de los rostros más reconocibles del cine danés, con Rosalinde Mynster y Joachim Fjelstrup. A la primera la hemos visto en repartos de producciones como La impaciencia del corazón, Persona non grata o Un asunto real. Sin una gran filmografía, a él lo hemos visto en otras cintas y series de su país; Algo en que creer (2017), Memorias de una escritora (2022) y en la reciente nominada al Oscar a la mejor película internacional, La chica de la aguja (2024). Sara Fanta Traore (La enfermera), Magnus Millang (Otra ronda), Bahar Pars (Descansa en Paz), Anders W. Berthelsen (Mifune) y Mille Lehfeldt (Una segunda oportunidad), completan el elenco secundario de esta emocionante trama de menos de dos horas.

    Tras las cámaras, se esconden las cineastas Ditte Hansen y Louise Mieritz, las cuales en realidad debutan en el formato del largometraje. Antes de plasmar audiovisualmente la obra escrita por la escritora Tine Høeg, este dúo de directoras únicamente habían dirigido la serie Chorus Girls, con una carrera que se inició en la interpretación.

    El drama romántico más visto de Netflix

    Actualmente, Una historia de amor en Copenhague es el drama romántico más visto de Netflix, ocupando el cuarto puesto en el Top 10 de películas de habla no inglesa de la compañía. Con sólo una semana en la prestigiosa lista de la major, el filme acumula 12 millones de horas vistas y 7 millones de reproducciones, casi empatando en sus estadísticas con Squad 36 y a muy poquito de Oni-Goroshi: Ciudad de los demonios.

    Así, entre historias de terror y acción, la película ha logrado hacerse un hueco consiguiendo ser la primera opción en dos países y permaneciendo en el Top 10 de territorios tan diferentes como Costa Rica, Bélgica, Malta o Israel. Su desenlace conmoverá a los espectadores, escapándose de los tópicos más habituales de un género que lleva conquistando al público de la plataforma de streaming desde prácticamente, su salto internacional. Una opción de visionado fantástica que de seguro, alcanzará un puesto bastante más alto dentro de poco en la viralidad indisoluble de la corporación.

     

  • El lamento de David Cantero tras su marcha de Mediaset: «Es la primera vez que estoy desempleado»

     

    El pasado jueves día 6 de marzo se anunció, de manera inesperada, que David Cantero y Mediaset España habían cerrado las condiciones para dar por finalizada la etapa profesional del periodista en la compañía después de casi 15 años al frente de de Informativos Telecinco 15:00h, y más recientemente, de la edición de fin de semana. Al día siguiente, le presentador mandó un comunicado en redes sociales explicando su marcha pero durante la madrugada del martes 11 de marzo, Cantero ha vuelto a escribir en su perfil de Instagram y, entre otras cosas, ha confesado que: «Esta es la primera vez en mi carrera que estoy desempleado. Es una sensación extraña, pero estimulante. No sé aún cómo, ni dónde, pero seguiré en ello».

    El despido de David Cantero

    Tras casi 15 años al frente de Informativos Telecinco 15:00h, y más recientemente, de la edición de fin de semana, David Cantero y Mediaset España cerraron las condiciones para dar por finalizada la etapa profesional del periodista en la compañía después de casi 15 años de fructífera y brillante trayectoria, tal y como anunció la compañía el jueves 6 de marzo.

    David Cantero presentador

    En su comunicado, Mediaset España destacó que durante estos últimos 15 años, Cantero había sido una figura clave en Informativos Telecinco, aportando rigor, cercanía y el inconfundible estilo que le ha convertido en uno de los comunicadores más valorados de nuestro país. «Su contribución ha sido esencial en la evolución de los servicios informativos de la cadena».

    Tras conocerse la noticia, el propio presentador hizo un comunicado a través de su perfil de Instagram en el que confirmó que su marcha no fue por «jubilación». «La vida es una sucesión de cambios más o menos inesperados, trascendentales. Y este lo es. Ya sabéis que soy discreto. Yo me he ido sin hacer ruido, casi en silencio», explicó. «Me voy de Mediaset, tranquilo, agradecido. Han sido 15 años extraordinarios y dejo atrás infinidad de buenos recuerdos, de buenos momentos, de buenos amigos y compañeros que voy a echar muchísimo de menos», contó.

    David Cantero en un evento en Madrid

    El periodista quiso ser sincero sobre cómo ha sido su marcha y cuál va a ser su futuro profesional: «Digamos que ha sido una separación de mutuo acuerdo, amistosa, acordada… dura, porque es dura, pero amable», reconoció.

    El nuevo mensaje de David Cantero

    Cinco días después de conocerse la noticia, durante la madrugada del 11 de marzo, Cantero ha vuelto a escribir en su perfil de Instagram sobre su nueva situación: «Si miro atrás siempre me veo ligado a la televisión, detrás y delante de las cámaras, hasta de niño soñaba con ellas. La tele, una de mis ‘cosas favoritas’… Siempre, desde muy jovencito, he vivido agarrado a una cámara, mirando a través de ella o directamente al objetivo. He sido muy afortunado. He podido ganarme la vida durante 43 años gracias a mi verdadera pasión».

    Lo que más ha llamado la atención de este texto ha sido la siguiente afirmación: «Esta es la primera vez en mi carrera que estoy ‘desempleado’. Es una sensación extraña, pero estimulante. No sé aún cómo, ni dónde, pero seguiré en ello».

    María Casado y David Cantero en Informativos Telecinco (Mediaset).

    Además, Cantero también ha agradecido el aluvión de mensajes de cariño que ha recibido durante estos días: «Gracias a todas y a todos por tantísimo cariño, apoyo, respeto y admiración, muchísimo más de lo que nadie merece. No tendré muchos de los galardones periodísticos que otros tienen, pero os aseguro que este es el mejor premio que se pueda desear».

    Los años de David Cantero en Mediaset

    Tras 28 años trabajando en RTVE al frente de El Telediario o programas como Informe Semanal, Cantero arrancó como presentador de la edición de sobremesa de Informativos Telecinco de lunes a viernes, a partir del lunes 13 de septiembre de 2010. Primero lo hizo junto a Marta Fernández hasta el 3 de diciembre de 2010, después en solitario​ y desde el 18 de julio de 2011 con Isabel Jiménez​, estando acompañados seguidamente por Sara Carbonero(2010-2015), Pablo Pinto (2015-2017), José Antonio Luque (2017-2023), J. J. Santos (2023) y Manu Carreño (2023-2024) en los deportes.

    Isabel Jiménez

    El 29 de diciembre de 2023​ se despidió de la edición de sobremesa de Informativos Telecinco para pasar a conducir desde el 20 de enero de 2024 las ediciones de fin de semana de Informativos Telecinco con José Ribagorda y Leticia Iglesias. Desde el 21 de septiembre de 2024 ha estado copresentando las ediciones de fin de semana junto con María Casado, produciéndose el reencuentro de ambos 14 años después de haber estado juntos el Telediario Fin de semana de TVE.

     

  • ‘Avatar 3’: James Cameron revela una duración descomunal para la nueva película de la saga

     

    En la actualidad, parece que uno de los principales baluartes de la experiencia cinematográfica es la extensa duración de las películas. Una cualidad antagónica a los tiempos de la inmediatez en los que vivimos y sobre todo, que consumimos a nivel audiovisual. La viva prueba de ello se manifiesta en cintas de perfiles aurorales como Los asesinos de la luna de Martin Scorsese o la reciente The Brutalist, de Brady Corbet. Pero la tendencia sobre la prolongación de los metrajes no se reduce únicamente a las piezas más llamativas de la temporada de premios, sino también de aquellos productos comerciales que despliegan grandes presupuestos y que pretenden asombrar a los espectadores a cada plano, el mayor tiempo posible. Ahora, la nueva acometida en este sentido será-cero sorpresa-Avatar 3. Pues el director James Cameron ha revelado en una reciente entrevista la duración exacta que tendrá el cierre de la primera trilogía sobre Pandora y los Na’vi.

    Avatar 3

    Desde que en 2009 estrenase la primera entrega de la multimillonaria franquicia, el realizador canadiense no tiene otra cosa en mente más allá de realizar un seguimiento exhaustivo de una obra que va camino de convertirse en la propiedad intelectual con más dinero acumulado (en menor cantidad de películas) de la historia del celuloide. Porque entre otras cosas, el largometraje original es el filme más taquillero en el recorrido comercial de la industria de la exhibición, manteniéndose en el Top 1 de la lista gracias a los 2.923 millones de dólares aunados en el estreno y en sus sucesivos regresos a las salas. La secuela, Avatar: El sentido del agua (2022) tampoco se queda muy atrás. La continuación tardía ocupa el tercer puesto en el top, habiendo configurado una cartelera con 2.320 millones de dólares. Por lo que se espera que Avatar 3 mantenga la misma senda y al menos, termine en un puesto alto de la prestigiosa lista.

    La duración de ‘Avatar 3’

    película más esperada de Disney

    Avatar 3 en realidad, llevará por título oficial Avatar: Fuego y ceniza. Presentándonos por primera vez a una tribu de Pandora que no será tan pacifista como los dos clanes que hemos conocido en las entregas anteriores. Avatar duró 161 minutos (2 h. y 41 minutos), Avatar: El sentido del agua tuvo una prolongación del metraje en 192 minutos (3 h. y 12 minutos). Avatar: Fuego y ceniza no tiene todavía un duración oficial, pero Cameron ya ha contado que será todavía más larga que la secuela bajo el motivo de un desarrollo más extenso de los personajes.

    el sentido del agua

    «En pocas palabras, teníamos demasiadas grandes ideas concentradas en el primer acto de la segunda película. El sentido del agua se movía como un tren bala y no profundizábamos lo suficiente en los personajes. Así que dije ‘Chicos, tenemos que dividirla’», explicaba el director de Terminator, Mentiras arriesgadas y Titanic. Por ello, Cameron tiene claro que estaremos todavía más tiempo sentados en las butacas:

    Disney D23

    «La tercera película será un poco más larga que la segunda», le contaba el autor a Deadline. De esta forma, sabemos que Avatar 3 durará por encima de las tres horas y teniendo en cuenta el tiempo de exposición de la anterior, la cosa podría estar en torno a las tres horas y media.

    Avatar 3

    La cinta volverá a contar con Sam Worthington y Zoe Saldana en los papeles protagonistas principales y también, tendremos el regreso de Stephen Lang, Jack Champion, Bailey Bass, Jamie Flatters, Cliff Curtis, Britain Dalton y Sigourney Weaver. Entre los nuevos personajes e intérpretes que encontraremos en la tercera parte están la ganadora del Oscar, Michelle Yeoh y Oona Chaplin. La sinopsis oficial que por el momento tenemos de Avatar: Fuego y ceniza es la siguiente: «La tercera entrega de la saga Avatar, presenta al Pueblo de las Cenizas, un clan Na’vi no tan pacífico que utilizará la violencia si lo necesita para conseguir sus objetivos, aunque sea contra otros clanes».

    ¿Cuándo se estrena?

    Avatar 3

    Avatar: Fuego y ceniza llegará a los cines el próximo el 19 de diciembre de 2025. No obstante, ya están programadas tanto Avatar 4 como Avatar 5. La primera llegará en 2029 y la siguiente en 2031. Lo que llevará a que Cameron tenga 76 años cuando termine su saga. Eso sí, entre la dos próximas cintas, el director estrenará Last Train From Hiroshima. La adaptación de la dilogía de libros de de Charles Pelllegrino (‘Last Train From Hiroshima’ y ‘Ghosts of Hiroshima’) que narra los hechos reales de un hombre que sobrevivió a los bombardeos nucleares de Hiroshima y Nagasaki.

     

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    ‘Mickey 17’ se estrella en cines: un presupuesto desorbitado lapida lo nuevo del director de ‘Parásitos’

     

    La crisis generalizada del mercado de la exhibición no es ningún secreto en Hollywood, pues ya nada parece garantizar un éxito asegurado en el box office internacional. Ni tener a estrellas de cine como protagonistas, ni la visión de un gran cineasta tras las cámaras y ni siquiera, el propio hecho de pertenecer a una franquicia reconocida. Los espectadores cada vez acuden menos a las salas y en la industria todavía no saben como poner remedio a que el público tradicional ahora reciba el nombre de «suscriptores» y que estos, prefieran consumir los contenidos audiovisuales en sus hogares. La última en protagonizar esta tendencia peyorativa para el negocio ha sido Mickey 17. El filme de ciencia ficción protagonizado por Robert Pattinson ha tenido un estreno muy pobre y todo apunta a que Warner Bros tendrá en consecuencia, grandes pérdidas económicas por ello.

    Mickey 17

    Una de las principales alternativas para paliar la audiencia deficitaria de la cartelera pasa por crear productos cinematográficos menos arriesgados. Porque Mickey 17 ha tenido un presupuesto de casi 200 millones de dólares, si contamos su gasto promocional. Y eso, teniendo en cuenta la tipología autoral de su planteamiento, es un error estratégico considerable para una compañía que debía saber ya lo que hacía al poner el proyecto en manos de un cineasta como Bong Joon-ho (Parásitos). Porque en realidad, Mickey 17 no es otra cosa que una sátira de ciencia ficción sin una gran ambición por la espectacularidad y a pesar de las buenas críticas, el boca a boca entre el público no parece estar funcionando. En la taquilla estadounidense, la cinta ha aunado 19 millones de dólares, llegando a superar los 50 en el primer recorrido internacional de un fin de semana que ha terminado de sepultar a la última proyección de Marvel, Capitán América: Brave New World.

    Los presupuestos altos lo tienen difícil

    El ejemplo reciente de la casa de las ideas viene a reiterar el cambio de paradigma en la meca del cine. Porque Capitán América: Brave New World lleva recaudados 370 millones de dólares en todo el mundo, pero al igual que le acaba de ocurrir a Mickey 17, su inversión presupuestaria es completamente excesiva como para que el retorno de la asistencia a las salas pueda cubrir ese gasto desmesurado que en otro tiempo, habría sido inequívocamente sencillo de recuperar.

    Furiosa

    De hecho, si repasamos los últimos grandes fracasos taquilleros del cine comercial, la mayoría de ellos poseen unos presupuestos un tanto descabellados para estos tiempos donde cada vez es más complicado atraer a los espectadores al patio de butacas. Furiosa costó 168 millones de dólares, El especialista tuvo una partida 130 millones y Joker: Folie à Deux partió de un desembolso de 200 millones de dólares. Cifras que llevan a que dichas películas tengan que recaudar muchísimo dinero para comenzar a ser rentables. Así, esto es lo que le sucederá a Mickey 17 si no logra al menos, alcanzar entre los 250 y los 300 millones de dólares. A partir de ahí, el trabajo del realizador surcoreano comenzará a poder obtener beneficios para la major.

    ¿De qué trata ‘Mickey 17’?

    Mickey 17

    La sinopsis oficial de Mickey 17 es la siguiente: «Mickey 17 es un miembro de una tripulación prescindible que ha sido enviado a un planeta congelado para colonizarlo. Cada una de las muertes de sus clones anteriores ha supuesto un avance sideral para la empresa para la que trabaja. Pero después de un fallo y tras la no muerte de Mickey 17, Mickey 18 aparece a la mañana siguiente bajo una legislación que prohibe que dos mismos clones puedan convivir al mismo tiempo».

    Además de tener a un Pattinson por partida doble, Mickey 17 concentra en su reparto a nombres como Naomi Ackie (Parpadea dos veces), Mark Ruffalo (Shutter Island), Toni Collete (Hereditary), Anamaria Vartolomei (El conde de Montecristo) y Steven Yeun (Minari), entra otros. En la fotografía, el filme contó con el responsable visual de Seven y Midnight Paris, Darius Khondji.

    Mickey 17

    Mickey 17 sufrió muchos retrasos por parte de Warner y desde la prensa norteamericana, se filtraron varios rumores de que al estudio no le había convencido nada el montaje final del cineasta. Todo apunta a que la cinta no alcanzará las previsiones de la marca, mientras Joon-ho está sumergido ya en su nuevo proyecto. Una cinta de animación todavía sin título que versa sobre un drama con criaturas de las profundidades marinas y seres humanos. Tras su paso por cines, lo más probable es que Mickey 17 termine llegando a principios de mayo a la plataforma de Max.

     

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    La serie española que tienes que ver si te gustó ‘La casa de papel’: con Álex González y Silvia Alonso

     

    Desde el éxito indiscutible de la serie La casa de papel, las series sobre atracos se han multiplicado. En las plataformas de streaming hemos podido disfrutar de series como Tú también lo harías en Disney+ o El robo del siglo, El asalto al Banco Central y Caleidoscopio en Netflix. La novedad es que estas series no se centran solo en el robo, sino que también nos explican los problemas personales de los protagonistas y las razones por las que han tomado la decisión de perpetrar el atraco. Para los que les gustan este tipo de ficciones, otra buena opción puede ser la serie Ladrones: la tiara de santa Águeda que se estrenará el próximo 18 de junio en la plataforma de streaming Disney+, dirigida por Inma Torrente (Valeria, Los enviados) y protagonizada por los actores Álex González, Silvia Alonso y Asier Etxeandia. Esta nueva serie narra un robo imposible que tiene lugar en una isla paradisíaca y se puede definir como un thriller en el que se combina la acción, la aventura y el romance.

    La serie Ladrones: la tiara de santa Águeda ha sido producida por Disney+, que sigue apostando por las ficciones españolas, en colaboración con Plano a Plano (El príncipe, Allí abajo, Valeria, Un cuento perfecto). Una serie de solo 6 episodios que viene a rellenar el vacío dejado por La casa de papel, ya que, aunque ya se está rodando la temporada 2 del spin-off Berlín, sus seguidores tienen ganas de más robos y amores imposibles. Esta serie ha sido rodada en localizaciones de República Dominicana, Málaga y Madrid y puede ser una buena opción para los seguidores de La casa de papel.

    Esta nueva serie de atracos imposibles está dirigida por Inma Torrente (Valeria, Los enviados), aunque ha contado con Alejandro Bazzano (Mar de plástico, La casa de papel, Cicatriz) como director de dos episodios. Los creadores son los guionistas Verónica Marzá (Mar de plástico, Cicatriz), Pablo Roa (Vis a vis, La casa de papel, Cicatriz) y Fernando Sancristóbal (La casa de papel, Tierra de lobos). El actor Álex González junto con Verónica Marzá, Pablo Roa, César Benítez y Ángel Armada son los productores ejecutivos.

    Ladrones serie

    ¿Qué pasa en la serie Ladrones: la tiara de santa Águeda?

    La protagonista de esta serie es Amber (Silvia Alonso), la cual es una de las más brillantes ladronas del mundo que, después de un robo fallido en Las Vegas, prepara su próximo golpe. Esta vez el objetivo de esta atrevida ladrona será la tiara de santa Águeda, una joya valorada en 240 millones de dólares, que portará durante su boda la hija del magnate mexicano del petróleo Emilio Villegas (Asier Etxeandia) y que se encuentra en Isla Esperanza, un lugar perdido en el Pacífico.

    Amber lleva tres años preparándose para realizar el robo y para lograrlo se ha infiltrado en la familia Villegas como institutriz. Este plan se tuerce cuando aparece en la isla el ladrón Rui (Álex González) con el que tuvo una complicada relación en Las Vegas durante otro de sus atracos.

    La vicepresidenta de producción original de Disney+ España Sofía Fabregas ha indicado lo siguiente sobre esta producción: ·»Desde Disney+ España estamos orgullosos y satisfechos de dar un paso más en nuestra producción original y continuar con nuestro compromiso con ficciones de calidad que lleguen a todos los espectadores. Ladrones: la tiara de santa Águeda, es una ambiciosa serie enmarcada en el género de robos que ofrece ingredientes de comedia romántica y de acción. Además del gran trabajo de guion de los creadores Verónica Marzá, Pablo Roa y Fernando Sancristóbal; Álex González y Silvia Alonso elevan cada secuencia consiguiendo una serie única y adictiva».

    Ladrones serie

    El reparto de esta serie de acción, comedia y misterio

    Los protagonistas de la serie Ladrones: la tiara de santa Águeda son el actor Álex González, al que conocemos por ficciones como Desde el mañana, Operación Marea Negra, El Príncipe y Vivir sin permiso, y la actriz Silvia Alonso a la que hemos visto en Sin instrucciones o ‘Fuerza de Paz, También tiene un papel de peso el actor Asier Etxeandia al que hemos visto en ficciones como Dolor y gloria, La novia o Sky Rojo.

    Además en el reparto de esta serie, están los actores Antonio Pagudo, Olga Hueso, Albert Baró, Alicia Jaziz, Jan Buxaderas, Eduardo Gómez, Cumelén Sanz, Oliver Ruano, Milena Radulovic, Saibon Wang y Ainhoa Santamaría, entre otros muchos.

    La serie Ladrones: la tiara de santa Águeda es uno de los estrenos más esperados de 2025 en Disney+. Además, a esta plataforma de streaming van a llegar este año las series Daredevil: Born Again, la temporada 4 de The Bear, la temporada 2 de Andor, Alien: Planeta Tierra, Ironheart, Entrepreneurs, Paradise, Chad Powers, Custodia compartida y Pesadillas: La desaparición.

     

  • ¿Por qué funciona el discurso anticomunista?

     

    En la campaña electoral de 2023, los gritos vehementes de Javier Milei denunciando el “zurdaje comunista” generaron incredulidad y hasta risas. ¿A quién le hablaba?, ¿a quién convocaba con ese discurso antiguo? pensamos muchos. Un asombro similar produjeron las declaraciones de Donald Trump, que en 2019 denunció el “Green New Deal” (la propuesta de un nuevo acuerdo ecologista) como “un Caballo de Troya para el socialismo en Estados Unidos”. Más lejano aun pudo parecer el lema “Comunismo o libertad” usado en la campaña electoral de 2021 por Isabel Díaz Ayuso, la actual Presidenta de la Comunidad de Madrid. Y desde luego, está el caso de Jair Bolsonaro, uno de los pioneros en reavivar la tradición anticomunista. Hasta hace poco tiempo, en su dispersión y heterogeneidad estas menciones podían parecer trasnochadas o anacrónicas, dada la desaparición del horizonte del comunismo soviético. Sin embargo, esos candidatos han llegado al poder. Entonces: ¿trasnochados ellos o ingenuos nosotros?

    Estos líderes forman parte de una lista más larga de quienes, con mayor o menor vehemencia, reclaman contra la conspiración comunista, socialista o colectivista que aqueja al mundo. De la ecología a las políticas de género, de los impuestos al cuidado humanitario de inmigrantes, o la educación sexual, hoy muchas de las causas y valores de la renovación de la cultura democrática de las últimas décadas han sido tachados de comunistas, como un avance totalitario y opresor. En el caso de los sectores ultraliberales, la educación y la salud públicas –y todas las políticas redistributivas o progresivas– son consideradas nuevas formas de comunismo. Así, la gran familia de las nuevas derechas parece estar viviendo otra vez la Guerra Fría, más cerca del delirio paranoide que de algún enfrentamiento real con opciones anticapitalistas.

    ¿Anacrónico?

    El primer dato a considerar es que el anticomunismo de estos líderes no es una novedad; tiene una larga historia de persecución política y pensamiento conspirativo que atraviesa todo el siglo XX de Occidente y que se remonta incluso a décadas anteriores a la Guerra Fría, al menos hasta la Revolución Rusa de 1917. Lo mismo sucede con la historia de estas derechas: la novedad que representan tiene profundas raíces en la historia del conservadurismo y el nacionalismo de cada país y a escala global (1). Por tanto, el anticomunismo es tan antiguo como la historia de las derechas que hoy tratamos de entender. Pero esto no significa que el fenómeno actual sea la mera continuidad de ese pasado o que pueda pensarse como la simple reverberación del fascismo de entreguerras. Hay en las derechas radicales una novedad indiscutible en la manera en que disputan sus intereses bajo el juego político de la democracia liberal, al mismo tiempo que la socavan por dentro, tal como han señalado agudos observadores (2). ¿Cuál es la novedad de su anticomunismo? ¿Por qué y para qué movilizar imaginarios en apariencia old fashioned, especialmente para las jóvenes generaciones a las que se dirigen?

    Se suele decir que el anticomunismo es un discurso anacrónico, en un mundo donde, desde la caída del Muro de Berlín (1989) y la disolución de la Unión Soviética (1991) el comunismo no existe más como opción política. Por esa razón, el componente antimarxista de las nuevas derechas suele ser relegado como un dato más de una retórica florida. Esta perspectiva tiende a descartar el problema, considerando como una mera estrategia discursiva al elemento ideológico que organizó buena parte del conflicto político del siglo XX. La dificultad reside en entender “comunismo” en términos geopolíticos literales, como si solo se refiriese al mundo soviético, a los partidos comunistas en Occidente o a la defensa de un modelo anticapitalista. Y tal vez ese no sea el ángulo más productivo para pensar el problema. La pregunta es, más bien, otra: ¿qué están diciendo cuando dicen “comunismo”, y qué potencial político tiene hoy volver a movilizar este término?

    Feminismo, género, diversidades sexuales, raciales o religiosas, educación sexual, cambio climático, migraciones, islamismo, redistribución del ingreso, protección de las minorías y de los sectores sociales más vulnerables… La lista de ideas, proyectos o sujetos tachados de “marxismo cultural” o “socialismo” –según las declinaciones de cada profeta– muestran, de una punta a la otra del mapa global, que “comunismo” designa hoy los valores del llamado mundo “progresista” de las últimas décadas (“woke”, en su versión despectiva). En otros términos, el anticomunismo es una declinación a la antigua del actual antiprogresismo, con la diferencia de que hoy la disputa se produce dentro del capitalismo y con variaciones muy relativas. Sin embargo, en esas variaciones relativas, que parecen marginales dentro del capitalismo, se juega la vida de millones de personas. Al apelar a la potencia simbólica del término “marxista” o “comunista”, los líderes de derecha buscan recuperar la fuerza mayor de ese combate en el Occidente liberal (de todas maneras, la evocación no es igual en todos, y de hecho algunos líderes, como Marine Le Pen o Giorgia Meloni, no recurren tanto a la batería discursiva anticomunista). En cualquier caso, todos defienden el mismo sentido antiprogresista que los vehementes antimarxistas Santiago Abascal o Javier Milei.

     

    Antiprogresismo

    El segundo dato clave –ya muy conocido– es que el antiprogresismo es hoy el centro de la batalla cultural de las nuevas derechas globales, que en cada país adquiere sus propios contornos –antiperonista y ultraliberal en Argentina, islamobófico y antimigratorio en Europa o Estados Unidos–. Esa guerra cultural de la “internacional reaccionaria” parte del supuesto de que la izquierda, a pesar de su fracaso en la construcción del socialismo, se impuso en el terreno cultural. La verdadera lucha debería apuntar, para las fuerzas conservadoras, a la hegemonía del progresismo que destruye la sociedad occidental con su pensamiento “políticamente correcto” (3). Por eso mismo, se presentan como la rebelión contra un sistema que suponen conquistado y dominado por el progresismo y la izquierda. Por muy anacrónico que parezca, el anticomunismo es coherente y está en el corazón del proyecto ideológico de las nuevas derechas.

    El anticomunismo propone respuestas fáciles en un mundo atravesado por miedos, incertidumbres y sentimientos de disolución social.

    Una mención aparte merece el combate contra el feminismo y la “ideología de género”, combate que va más allá de sus élites dirigentes. ¿Por qué el feminismo y la diversidad sexual están en el centro de la disputa y de la denuncia anticomunista sobre el “marxismo cultural”? En la actual configuración de las democracias liberales, pocas cosas –o casi ninguna– representan una amenaza real al orden social. Sin embargo, el feminismo, en su impugnación antipatriarcal (que incluye el cuestionamiento del orden heterosexual como norma), conserva un poder subversivo y antisistema que no tiene ningún otro factor del progresismo actual (independientemente de las corrientes dentro del feminismo). Así, estas derechas, que se proclaman antisistema, luchan en realidad por la preservación de un orden social blanco, masculino y colonial que sienten socavado. Tal como lo hacía el anticomunismo del pasado, que veía el orden occidental en peligro e imaginaba conspiraciones paranoicas de la Casa Blanca a la Casa Rosada, de los hippies a las guerrillas, de las minifaldas al peronismo. Es aquí, en la lucha por la preservación del sistema, donde la impugnación de “marxista” o “comunista” aplicada al feminismo encuentra todas sus resonancias pasadas.

    Si bien la batalla cultural antiprogresista unifica a las nuevas derechas radicales, sus diferencias no son menores, especialmente en cuestiones como la economía y el nacionalismo. Estas variaciones indican, también, que el florecimiento de fuerzas radicales de derecha debe ser explicado en función de procesos y tradiciones locales –y no meramente como una “ola global”–. Es aquí donde el anticomunismo de Milei adquiere su rasgo distintivo: no se trata de la impugnación de las agendas culturales del progresismo biempensante, sino de la destrucción de todo resabio de políticas orientadas a las grandes mayorías sociales entendidas como formas de estatismo y colectivismo. Se trata de la gestión desnuda en favor de los intereses del tecno-capitalismo concentrado internacional. Con ello, el neoliberalismo argentino –en la versión iracunda de Milei– retoma una larga tradición de nuestras derechas. Basta con evocar la última dictadura para constatar que las derechas fueron tan anticomunistas como neoliberales y autoritarias, y que su principal oponente fueron las políticas estatistas, keynesianas y redistributivas, en general asociadas al peronismo y al kirchnerismo. Desde luego, esto parece dejar a Milei lejos del proteccionismo de Trump, pero muy cerca de la defensa compartida del tecno-capitalismo. En todo caso, el anticomunismo neoliberal de Milei se alinea cómodamente con el de Bolsonaro o José Kast.

    Dentro de estas variaciones nacionales, algunos argumentos de orden geopolítico explican los tópicos anticomunistas de manera más concreta, sin los efectos anacrónicos que parecen tener en boca de líderes como Milei. El caso más claro es Trump y su batalla por la supervivencia del poder imperial estadounidense frente a China. Ello le permite, sin excesivos retorcimientos históricos, identificar su enemigo en el “comunismo oriental”. De la misma manera, su electorado de origen latino vota entusiasta la condena a la “troika de la tiranía”, tal como la llamó su Consejero de Seguridad Nacional en 2018, John Bolton, a los gobiernos de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Por la misma razón estratégica pero en sentido inverso, en Hungría Viktor Orban dejó de lado su discurso anticomunista –que asociaba la Rusia de hoy con la Unión Soviética– para pasar a una cercanía más pragmática con Vladimir Putin.

    Significante vacío

    Volvamos a nuestras preguntas de partida: ¿por qué y para qué movilizar el imaginario anticomunista? Si, una vez más, dejamos de pensar el comunismo en términos literales, surge un último elemento clave: el potencial político-simbólico del discurso anticomunista en su larga historia. Con mayor o menor pregnancia según los países, “comunista” ha funcionado también como un potente significante vacío negativo, capaz de ser llenado con los más diversos contenidos y sujetos, como un otro absoluto, peligroso y amenazante. Tanto es así que Alice Weidel, la dirigente de la extrema derecha de Alternativa para Alemania (AfD), puede permitirse decir que Adolf Hitler era un “comunista”.

    La noción de significante vacío es particularmente útil para entender el peso del anticomunismo en Argentina, donde –salvo algunos momentos– no ha habido fuerzas de izquierda importantes, a diferencia de países como Brasil o Chile, donde el comunismo evoca miedos históricos bien reales. En Argentina “comunista” es, entonces, un sentido a ser llenado, que sirve para polarizar y designar un otro peligroso que pone en riesgo “nuestro” orden social y moral, nuestra comunidad. Es, por ello, un enemigo absoluto que debe ser eliminado (4). En la historia argentina, la denuncia del “peligro rojo” ha servido para generar miedos sociales y justificar la persecución de trabajadores, partidos de izquierda, peronistas y antiperonistas, mujeres, jóvenes, gays o artistas “transgresores”, cuyas prácticas, ideas o deseos parecían hacer tambalear el orden occidental y cristiano. Movilizado con fines instrumentales o con auténtica convicción ideológica, “comunista” o “marxista” ha funcionado en boca de las derechas como designación automática de un culpable de todos los males. Así, el anticomunismo finalmente propone certezas y respuestas fáciles en un mundo atravesado por miedos, incertidumbres y sentimientos de disolución social y amenaza sobre la comunidad de pertenencia. Esta potencia simbólica es la que sigue funcionando en el apelativo “comunista” aplicado en el presente. Por eso mismo, la pandemia de Covid –epítome máximo de la disolución final por venir– fue también un momento de renacimiento del anticomunismo.

    Es entonces este gran poder performativo de la acusación de “comunista”, tan sedimentado históricamente en el mundo occidental, lo que permite que las nuevas derechas –herederas al fin y al cabo de largas tradiciones conservadoras– sigan utilizando el término para arremeter en su batalla cultural. Sin duda, la movilización antiprogresista ha logrado dar una nueva vida al “miedo rojo” para las generaciones desencantadas de nuestro tiempo.

    1. Para el caso argentino, véase: Sergio Morresi y Martín Vicente, “Rayos en un cielo encapotado: la nueva derecha como una constante irregular en Argentina”, en Pablo Semán (coord.), Está entre nosotros, Buenos Aires, Siglo XXI, 2023.
    2. Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, Cómo mueren las democracias, Barcelona, Ariel, 2018; Steven Forti, Democracias en extinción, Barcelona, Akal, 2024.
    3. Pablo Stefanoni, “Las mil mesetas de la reacción: mutaciones de las extremas derechas y guerras culturales del siglo XXI”, en J. A. Sanahuja y Pablo Stefanoni (eds.), Extremas derechas y democracia: perspectivas iberoamericanas, Madrid, Fundación Carolina, 2023.
    4. Ernesto Bohoslavsky y Marina Franco, Fantasmas rojos. El anticomunismo en la Argentina del siglo XX, UNSAM, 2024.