Toto Caputo choca con Milei por el control del super ente que define las tarifas de luz y gas
La designación del presidente del nuevo Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (ENReGE) quedó empantanada por la denuncia penal contra Federico Veller, el candidato que impulsan la secretaría de Energía María del Carmen Tettamanti y el coordinador del área energética y viceministro de Economía, Daniel González, con el aval de Toto Caputo.
Se trata de una pelea central, porque el flamante organismo deberá controlar a todas las empresas de gas y energía eléctrica, una herramienta crítica en el modelo libertario, muy apalancado en su relación con los grandes grupos que operan en el área de la energía.
Las entrevistas a los 22 postulantes terminaron hace un mes, todos los plazos están vencidos y nadie quiere poner la firma para avanzar con una terna que incluya al funcionario denunciado por presuntas irregularidades vinculadas con la petrolera británica Harbour, sancionada por operar en Malvinas.
El concurso quedó atrapado en una interna que enfrenta a Caputo y sus funcionarios con el comité evaluador, que integran funcionarios que se referencian directamente en el presidente Milei, que resisten las presiones para incorporar a Veller entre los tres finalistas. Y todo indica que el cortocircuito es parte de la pérdida de poder que enfrenta Caputo por los malos resultados de su plan, que agita las internas hasta con su propio equipo.
El comité está integrado por Osvaldo Rolando, exinterventor del ENRE y antiguo ejecutivo de Edesur; Marita Crespo y Santiago Urbiztondo. Los tres tienen la responsabilidad de evaluar los antecedentes de los aspirantes y elevar una terna. Pero la denuncia judicial contra Veller convirtió una decisión administrativa en un problema político. Ninguno quiere quedar asociado a una designación que podría terminar bajo la lupa de la Justicia.
Como reveló LPO, la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA) denunció penalmente a Tettamanti, al exsecretario de Energía Eduardo Rodríguez Chirillo, a Veller y a representantes de Harbour Energy Argentina por las autorizaciones otorgadas a la petrolera británica, que opera en Malvinas, ignorando la prohibición que fija la ley del kirchnerismo. La presentación menciona presuntos delitos de abuso de autoridad, incumplimiento de los deberes de funcionario público, negociaciones incompatibles y cohecho.
La denuncia llegó cuando Veller aparecía como el favorito para conducir el organismo. Incluso había mantenido una reunión con integrantes del directorio del ENReGE, interpretada dentro del sector como un anticipo de su desembarco. La noticia judicial alteró esos planes y dejó a sus promotores frente a un dilema: insistir con un candidato cuestionado o resignar el control de una de las áreas más sensibles de la política energética.
El calendario tampoco ayuda. El 2 de octubre venció el plazo previsto para elevar la recomendación del ministro de Economía al Poder Ejecutivo, de acuerdo con el cronograma que se fijó por decreto oficial. Ese término contemplaba quince días corridos desde el 17 de septiembre. Superada esa fecha, tampoco se concretó la comunicación de los fundamentos de la decisión presidencial a la comisión bicameral del Congreso, una instancia que no tiene un plazo específico. El procedimiento quedó detenido antes de llegar a esa etapa.
El coordinador del área energética, Daniel González.
En el sector energético sostienen que Santiago Caputo podría meterse en el tema ante el desgaste de Veller y promover a Flavio Emir Ramírez, director nacional de Distribución y Transporte, cercano al subsecretario de Energía Eléctrica, Damián Sanfilippo.
Pero hay una tercera figura que amenaza con alterar el reparto de poder. Se trata de Mario Cairella, exvicepresidente de Cammesa, que aparece como el favorito de Javier Milei para conducir el ENReGE. Cairella se presentó al concurso y, según fuentes del sector, habría quedado entre los finalistas. El rechazo del ministro Toto Caputo y su equipo a Cairella, representa un desafío directo a Milei.
La candidatura de Cairella ganó peso a partir de un acercamiento directo con Milei. En el sector energético aseguran que el Presidente valora su perfil técnico y lo considera una alternativa para conducir el nuevo ente.
Pero la preferencia presidencial se choca con la resistencia de Daniel González, que rechaza su designación. Cairella tuvo una salida conflictiva de Cammesa por sus diferencias con González y Tettamanti. Por eso, la posibilidad que Milei termine eligiéndolo activó las alarmas en el equipo energético.
«Daniel González quiere quedarse con el nuevo ente a toda costa, prefiere mantener congelado el concurso antes que elevar una terna que le abra al Presidente la puerta para designar a un funcionario que no responde a su conducción», explicó a LPO un funcionario al tanto de la tensión interna.
De hecho, es el modelo que se aplicó a Cammesa, la compañía que administra el mercado eléctrico mayorista. Tras la salida de Cairella, la conducción evitó una definición rápida de su reemplazo. «Le esconden el tema a Milei, para no abrir la puerta a una definición que perjudique sus intereses», agregó el funcionario consultado.
En efecto, la falta de nombramientos definitivos le permite a González conservar influencia sobre estructuras sobre las que no tiene mando legal. Sin firma en el ministerio, González conserva poder a través del control de las empresas y organismos que dependen de la Secretaría de Energía. «Se cuida de firmar, pero define todo», explicó la fuente consultada.
El problema es que esa estrategia tiene costos institucionales. El ENReGE fue creado por la Ley de Bases para unificar las funciones del ENRE y el Enargas. Su directorio tiene cinco integrantes, con mandatos de cinco años, y debe contar con independencia funcional y presupuestaria. El organismo concentra todas las decisiones sobre tarifas, inversiones, calidad del servicio y obligaciones de las empresas concesionarias. Un poder descomunal.
La presidencia permanece vacante desde la renuncia de Néstor Marcelo Lamboglia, que dejó el cargo con efecto desde el primero de junio, menos de un mes después de asumir. Desde entonces, Vicente Serra quedó a cargo de la conducción, acompañado por los vocales Marcelo Nachón, Griselda Lambertini y Sergio Falzone.
El Gobierno creó el nuevo ente con la bandera de la profesionalización y la independencia de las decisiones políticas de turno, pero en los hechos el concurso que debía garantizar idoneidad y transparencia terminó preso de una interna muy opaca por el control de la regulación energética.
