TRAS LOS FUEROS: Karina Milei cada vez más cerca de candidatearse en el 2027
Karina Milei analiza una candidatura para 2027 mientras se acumulan causas y denuncias judiciales a su alrededor y crece la posibilidad de una derrota política de su hermano en las próximas elecciones.
Por Roque Pérez para NLI

En los últimos días tomó fuerza dentro del mundo político libertario una versión que, hasta hace poco, parecía improbable: Karina Milei analiza la posibilidad de convertirse ella misma en candidata en las elecciones de 2027. Nadie termina de precisar todavía para qué cargo podría competir —diputada nacional, senadora, legisladora porteña o incluso otra posición dentro del armado que conduce junto a su hermano—, pero el movimiento tiene una lectura que excede largamente una candidatura más. La hermana del Presidente estaría pensando en construir su propia plataforma electoral en un momento en que el futuro político de Javier Milei ya no aparece tan despejado como al comienzo de su mandato y mientras sobre ella se acumulan denuncias, investigaciones y expedientes judiciales.
La versión no equivale todavía a una candidatura oficial. Tampoco existe, hasta ahora, un anuncio público de Karina Milei en ese sentido. Pero distintas fuentes vinculadas al armado político de la secretaria general de la Presidencia señalan que la posibilidad de que compita en 2027 comenzó a ser discutida con mayor seriedad. Y allí aparece una palabra que inevitablemente forma parte de la conversación: fueros. Una eventual banca legislativa le otorgaría las inmunidades previstas por la Constitución para diputados y senadores, aunque de ningún modo significaría el cierre de las investigaciones ni una impunidad automática frente a la Justicia. La diferencia jurídica es importante, pero el dato político también lo es: una dirigente rodeada de expedientes podría ingresar a una elección buscando, al mismo tiempo, preservar poder institucional.
ANDIS, $LIBRA y un frente judicial que no deja de crecer
El expediente que concentra buena parte de las miradas es la investigación por el escándalo de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS). La causa se originó a partir de los audios atribuidos al entonces titular del organismo, Diego Spagnuolo, en los que se describía un supuesto esquema de retornos vinculados con la compra de medicamentos y otros insumos. En esas grabaciones aparecen menciones a Karina Milei y Eduardo “Lule” Menem, entre otros nombres del círculo presidencial. La Justicia investiga posibles delitos relacionados con cohecho, administración fraudulenta, asociación ilícita y negociaciones incompatibles, entre otras hipótesis.
El expediente fue mucho más allá de la discusión sobre la autenticidad de los audios. Hubo allanamientos, secuestro de teléfonos y documentación, análisis de contrataciones y movimientos vinculados con la droguería Suizo Argentina, además de testimonios destinados a determinar si las conversaciones registradas reflejaban hechos concretos. Uno de los elementos que agregó tensión al caso fue la declaración de Fernando Cerimedo, quien afirmó ante la Justicia que Spagnuolo le había hablado con anterioridad de situaciones similares a las posteriormente conocidas a través de las grabaciones.
El segundo gran frente es el denominado caso $LIBRA, originado por el lanzamiento de la criptomoneda promocionada públicamente por Javier Milei y posteriormente investigada por la Justicia. Karina fue denunciada penalmente por presuntos delitos vinculados con cohecho y tráfico de influencias, a partir de su supuesto papel en la coordinación de reuniones entre el Presidente y personas relacionadas con el proyecto. En este expediente, corresponde distinguir nuevamente entre una denuncia y una imputación formal: que una persona sea denunciada no significa que la Justicia haya probado un delito ni que exista una condena.
Pero el listado no termina allí. También se abrió una investigación vinculada con la contratación estatal de Andrea Juárez, una mujer del entorno de Karina Milei que reconoció haber realizado tareas personales para la funcionaria mientras estaba vinculada laboralmente con el Estado. La fiscalía comenzó a analizar las circunstancias de esa contratación y la eventual existencia de irregularidades.
A esto se sumó una denuncia contra Javier y Karina Milei por el supuesto uso de recursos públicos para viajes personales, en la que se plantearon posibles delitos como malversación de caudales públicos, peculado y abuso de autoridad. Nuevamente, se trata de una denuncia y de una investigación en trámite, no de una sentencia que determine responsabilidad penal.
Y existe además otro frente judicial alrededor de los audios atribuidos a Karina Milei, cuya difusión derivó en una batalla judicial y en una denuncia impulsada desde el propio Gobierno. Aunque este expediente no constituye una causa de corrupción contra la secretaria general, contribuye a completar el particular escenario en el que se encuentra la principal operadora política del Presidente: cada vez más poderosa dentro del oficialismo y, al mismo tiempo, cada vez más expuesta judicialmente.
La hermana del Presidente empieza a pensar en su propio 2027
El dato político más sugestivo es que Karina Milei no está actuando como una funcionaria que piensa en retirarse. Todo lo contrario. Está construyendo estructura territorial, ordenando el partido y preparando el escenario electoral de 2027. Como presidenta de La Libertad Avanza, su tarea dejó de limitarse a la organización interna del espacio y pasó a involucrar directamente la definición de candidaturas, alianzas y estrategias electorales en distintos distritos.
Hasta ahora, el discurso oficial sostiene que el objetivo central es conseguir la reelección de Javier Milei. Karina fue una de las principales impulsoras de esa estrategia y construyó buena parte de su poder precisamente alrededor de la idea de garantizar la continuidad del proyecto libertario más allá de las elecciones legislativas de 2025.
Pero una cosa es trabajar para la reelección de Javier Milei y otra, muy diferente, es no tener un plan propio.
Y allí es donde el rumor adquiere otra dimensión.
¿Qué pasa si el escenario de 2027 no resulta tan favorable para el Presidente como pretende imaginar hoy la Casa Rosada? La pregunta no supone anticipar el resultado de una elección. Simplemente coloca sobre la mesa una posibilidad política evidente: quien durante estos años construyó una estructura partidaria nacional, manejó candidaturas, disciplinó dirigentes y acumuló una cuota extraordinaria de poder difícilmente quiera quedar fuera del tablero si cambia el escenario presidencial.
Karina Milei es, además, mucho más que la hermana del Presidente. Es la principal administradora del poder político interno de La Libertad Avanza, la mujer que intervino en la construcción partidaria, en el armado electoral y en la selección de dirigentes. Su eventual candidatura significaría que aquella figura que durante los primeros tiempos del Gobierno aparecía detrás de escena podría finalmente pedirle a los votantes que la coloquen en una boleta.
Y si esa boleta fuera legislativa, aparece nuevamente la cuestión de los fueros.
¿Una banca como blindaje?
La palabra “fueros” tiene una enorme potencia política, pero conviene precisar qué significa jurídicamente. Los fueros parlamentarios no eliminan causas penales ni impiden que una persona sea investigada, procesada o eventualmente condenada. La Constitución establece inmunidad de arresto para legisladores y contempla mecanismos específicos para avanzar sobre esa protección mediante el desafuero. Por lo tanto, presentar una eventual candidatura de Karina Milei como una maniobra exclusivamente destinada a escapar de la Justicia sería, por ahora, una interpretación política y no un hecho probado.
Pero también sería ingenuo ignorar el contexto.
Si una funcionaria sobre la que pesan múltiples denuncias e investigaciones decidiera competir por una banca legislativa, la cuestión de los fueros pasaría inevitablemente a formar parte de la discusión pública. Más aún si esa candidatura apareciera en un momento en que el oficialismo necesitara conservar poder institucional frente a un eventual cambio en la composición del Congreso o ante un escenario político menos favorable.
El dato que vuelve especialmente interesante la versión es que Karina no necesita hoy ser candidata para ejercer poder. Ya tiene un lugar central en el Gobierno y en La Libertad Avanza. Por eso, si finalmente decidiera ponerse en una boleta, la pregunta no sería simplemente qué cargo quiere ocupar. Habría que preguntarse qué necesita preservar.
Poder político. Estructura partidaria. Capacidad de negociación. O, eventualmente, protección institucional frente a un escenario judicial que podría prolongarse durante años.
Ninguna de esas hipótesis puede presentarse todavía como una certeza. Pero todas ayudan a explicar por qué una eventual candidatura de Karina Milei genera tanta atención dentro y fuera del oficialismo.
La paradoja es notable. La mujer que construyó buena parte de la maquinaria electoral destinada a garantizar la continuidad de su hermano podría terminar necesitando construir su propia continuidad política. Y mientras Javier Milei busca llegar a 2027 con la posibilidad de renovar su mandato, Karina aparece cada vez más instalada en el centro de una pregunta diferente: qué hará ella si el poder presidencial deja de ser suficiente para garantizar el control del escenario.
Por ahora, Karina Milei no anunció ninguna candidatura. Pero el rumor dejó de circular como una extravagancia de pasillo y comenzó a adquirir volumen político. Y mientras ANDIS, $LIBRA, las contrataciones bajo investigación, las denuncias por utilización de recursos públicos y los demás expedientes continúan su recorrido judicial, la secretaria general de la Presidencia sigue construyendo poder.
Si finalmente aparece en una boleta en 2027, habrá que mirar no solamente qué cargo busca. También habrá que mirar qué necesita proteger.




