|

¿Cuánto cuesta gestar?

Una “nueva” polémica irrumpió en el ecosistema de medios de comunicación y redes sociales. Lena Dunham, la creadora de series aparentemente muy famosas como Girls, Too much y Tiny Furniture, acaba de tener un bebé por “gestación subrogada”. Antes de empezar, debo confesarme: no la conocía mucho; a sus producciones, menos. La estudio un poco: voz de esa generación que llamamos millennials, vehículo de un progresismo pop que encarna feminismo, denuncia racismo, gordofobia y clasismo, y deja un poco (un poco) bicicleteando en el aire a la parte mainstream de la industria audiovisual, sus personajes de plástico y sus “conflictos” siempre resolubles. Consulto entre amigas (vamos a hacerle un poco de honor a Lena y sus girls, después de todo): personajes no hegemónicos, guiones no esperables, una protagonista gorda y “desprolija” antes del “body-positive”. Las escenas de sexo son más desencuentros que encuentros. Síntesis: Girls es sobre lo sucio y torpe de la vida.

Quisiera evadir el circuito que nos obliga a hablar de subrogación solo cuando alguien famoso la usa. Pasó con la escritora feminista nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie; pasó con Lady Gaga (¿otra feminista pop?). Como (por ahora) no es posible, hagamos de la ocasión una reflexión. Los términos “subrogación”, “gestación por sustitución” o “gestación subrogada” refieren a un arreglo reproductivo a través del cual una mujer (quisiera decir una “persona con útero” pero tal vez es mucho) gesta para otra persona o pareja, que será(n) le(s) progenitor(es) del bebé. A quien lleva el embarazo se la conoce como gestante. La subrogación puede ser “tradicional” (práctica ahora en desuso, poco incentivada por los consensos bioéticos) cuando se usan los óvulos de la gestante, o (más común por estos días) “gestacional”, cuando se usan los óvulos de quien será la madre, o de una donante. Puede ser altruista o solidaria (entre familiares o no) cuando no hay intercambio de dinero, pero también puede haberlo. Puede ser “de palabra” o a través de un contrato. Puede ser en el país o transnacional.

Si los hijos son de “quien dio a luz”, entonces la gestante es madre, y tenemos un problemón. Porque si hay algo que hicieron las tecnologías reproductivas es disociar toda esa cadena práctica-semántica que teníamos por “natural”.

En Argentina no hay una ley específica sobre el tema. Hubo un intento por legislarlo cuando se discutió el anteproyecto del Nuevo Código Civil y Comercial, pero falló (hay que aceptarlo: era demasiado complicado). Poco después, entre 2017 y 2024, hubo en la Ciudad de Buenos Aires una Disposición (un logro, sobre todo, de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans [FALGBT]) que habilitaba la inscripción preventiva del bebé que iba a nacer por subrogación solidaria en la circunscripción como hije de quienes encaraban el proyecto (nombrados como “progenitores”, aunque también usualmente reconocides como “comitentes”, es decir quienes expresan la voluntad procreacional de reproducirse). La norma habilitó la realización de procesos de subrogación en la Ciudad, pero también fue objeto de abusos (por ejemplo, hacer mudar a gestantes a la CABA para que el parto ocurriese bajo el amparo de la mencionada Disposición). A esto se sumó más tarde “el destape” de casos ocurridos en clínicas de la Ciudad y de Córdoba, en donde algunos centros reproductivos, agencias y profesionales de la psicología, la medicina y el derecho, quedaron involucrados en acusaciones y juicios por trata de personas, aparentemente por reclutar gestantes en condiciones tan vulnerables que no podían ejercer libremente su autonomía gestacional (uno de estos juicios acaba de terminar, desestimando la impugnación de trata).

Y para complicar aún más las cosas, en años recientes saltó a la luz la existencia de un circuito de turismo reproductivo en el que Argentina figuraba como polo oferente de gestantes “baratas”, con las reglas que imponía “el mercado”. En este clima enrarecido y ciertamente inquietante desde el punto de vista de la justicia reproductiva y los derechos humanos, la Corte Suprema ratificó en 2024 eso que ya decía (problemáticamente) el flamante Código Civil y Comercial: que los nacidos por reproducción asistida son de “quien dio a luz” (y también del hombre o de la mujer que prestó su consentimiento).

Las técnicas procreativas nos dicen que no hay nada “continuo” entre sexo, fertilización, concepción, embarazo, parto y mater/paternidad. Toda esa equivalencia se fue bastante al diablo porque lo que los microscopios y el detallado control técnico del proceso reproductivo nos han mostrado es que esa “cadena” no es una cadena en absoluto.

Si los hijos son de “quien dio a luz” (dictum jurídico que heredamos del “mater semper certa est” del ¡derecho romano! pero que sigue vivito y coleando en nuestros días, por supuesto de manera bastante anacrónica), entonces la gestante es madre, y tenemos un problemón. Porque si hay algo que hicieron las tecnologías reproductivas (y para lo cual, desde luego, prácticas como la adopción, el aborto o la anticoncepción son su analogía histórica) es disociar toda esa cadena práctica-semántica que teníamos por “natural”, por lo menos, hasta que nació Louise Brown, la primera bebé concebida fuera de un cuerpo humano, en 1978 (y quien, dicho sea de paso, estuvo de visita en Buenos Aires hace diez días). Las técnicas procreativas nos dicen que no hay nada “continuo” entre sexo, fertilización, concepción, embarazo, parto y mater/paternidad. Toda esa equivalencia se fue bastante al diablo porque lo que los microscopios y el detallado control técnico del proceso reproductivo nos han mostrado es que esa “cadena” no es una cadena en absoluto. A cada momento la fragilidad del proceso acecha con toda su desmesura, a cada paso algo puede quebrarse: el sexo puede no ser una fertilización, la fertilización puede no ser una concepción, una anidación en el útero puede no traducirse en un embarazo. Estamos más acostumbrades a gestionar “los riesgos” de ese supuesto encadenamiento (típicamente: embarazarnos si no usamos protección anticonceptiva), que a pensar que nada de eso es una continuidad sin rupturas.

Pero no, no lo es. Gestar no equivale a ser madre, y para probar este punto ni siquiera es necesario mirar a la gestación subrogada o las técnicas de procreación. Basta sincerarnos un poco con lo que tenemos al lado: ¿cuántas madres hay que no gestaron, cuántas que gestaron y no pudieron o no quisieron maternar (esto último nos resulta intolerable, pero ¿quién se animaría a decir que no hay casos así?), cuántas hay que “hacen” de madre sin serlo, aunque hayan gestado? Analogías sobran, lo que falta es que reconozcamos que son esas mismas prácticas culturales que disocian gestación de maternidad las que se juegan en la subrogación tal como la conocemos hoy. Remito acá de nuevo al problema de cómo nombramos: no es ideal hablar de “maternidad subrogada” ni de “madre subrogada” y toda la familia de palabras en torno a lo “materno”, porque a menos que entendamos la maternidad de una manera estrechísimamente biológica (es decir, llevar adelante un embarazo y parir), claramente lo que se subroga (“poner a alguien o algo en lugar de otra cosa”) no es la maternidad (que sobre todo es criar, alimentar, amar). La gestante gesta, no materna. En ocasiones, puede ser parte de la vida de ese bebé y de ese niñe que gestó, aunque no siempre es el caso. Gestar, parir y amamantar hijes puede ser importantísimo como lugar donde lo materno toca a la vez la naturaleza y la cultura, pero no es de ninguna manera la única forma en la que podemos ser madres. ¿Hasta cuándo vamos a seguir sosteniendo que siempre “madre es la que es cierta, la que gesta?”

Gestar no equivale a ser madre, y para probar este punto ni siquiera es necesario mirar a la gestación subrogada o las técnicas de procreación. ¿Cuántas madres hay que no gestaron, cuántas que gestaron y no pudieron o no quisieron maternar?

La gestación subrogada nos resulta antipática porque nos obliga a salir de la comodidad remanida de las continuidades, nos impulsa a pensar que una cosa no lleva a la otra y que hay muchas más cosas entre un embrión y un bebé de las que sueña nuestra vana filosofía. No quiero decir algo tan soberbio como “vengo del futuro”, pero es posible que las cosas se nos sigan complicando. La postergación de la maternidad, la crisis mundial de la fertilidad, la globalización que hace estallar los límites trasnacionales, la digitalización de los vínculos y de las monedas, la mayor aceptación de la reproducción asistida y sí, como bien analizó la socióloga Eva Illouz, la economización de nuestra intimidad, de nuestro cuerpo y de nuestras relaciones, son todas causas (y aún hay más) de lo que aparenta ser un aumento sostenido en la demanda de gestación subrogada alrededor del mundo. La reproducción se nos está haciendo distribuida y (me gustaría pensar, aunque es un poco utópico) colaborativa: deja de ser la prerrogativa de un solo cuerpo y se vuelve cada vez más el resultado de procesos atravesados por cuerpos diversos en diferentes estados de estimulación, envejecimiento y evolución.

La gestación subrogada no nos resulta contracultural solo porque disocie gestar de maternar. Es, primeramente, un problema para los feminismos (y, de manera más general, para los progresismos), porque tiene metida la cuestión de clase, de género y de raza (y geopolítica) en el medio: ¿quién gesta para quién? ¿bajo qué condiciones? ¿hay autonomía gestacional? ¿hay derechos reproductivos? No son preguntas menores, son clave. Me gustaría recoger el guante de esa incomodidad que nos produce la subrogación no para dar respuestas definitivas a estas preguntas (no las tengo), sino para ayudar(me) a observar(nos) en esos sentidos comunes que acechan en la cultura sin que nos lo propongamos. Uno de estos es que el dinero y el cuerpo son antitéticos. Al menos en el occidente moderno, pensamos que el cuerpo, el sexo, la intimidad, la reproducción, les hijes y la vida en general son algo que debe estar completamente disociado de la plata. Cuando estos se juntan, creemos, ocurren atrocidades o prácticas que tendemos a caracterizar como impuras, como actividades que nos causan repulsión: el trabajo sexual, la venta de niños o de órganos. Obviamente, ninguno de estos tres ejemplos es igual al anterior: cada uno tiene sus particularidades y se definen, en principio, por vínculos muy diferentes con el derecho: mientras que la oferta de trabajo sexual no está penalizada en muchos países, existe un consenso universal contra la venta de órganos o de niñes.

La gestación subrogada no nos resulta contracultural solo porque disocie gestar de maternar. Es, primeramente, un problema para los feminismos, porque tiene metida la cuestión de clase, de género y de raza (y geopolítica) en el medio.

Pero me gustaría preguntarme, en otros casos más cotidianos ¿es realmente siempre así? ¿Vivimos en mundos tan purificados que el cuerpo, la vida, la reproducción, el sexo no se tocan jamás con el dinero, salvo en esas prácticas que circunscribimos como impúdicas, indecentes, ilegales, peligrosas? Lo dudo. Me parece, por el contrario, que nuestros mundos están atravesados por una relación constante entre dinero y amor, entre dinero y sexo, entre dinero e hijes, entre dinero y matrimonio (y siguen los éxitos). La subrogación nos obliga a preguntarnos por esos vínculos, nos conmina a mirarnos de cerca en los tráficos entre dinero y procreación sobre los que sabemos mucho más de lo que pensamos. Disculpen que recuerde acá algo tan passè como el Manifiesto Comunista, pero ya en ese documento de 1848 Marx y Engels afirmaron que “la burguesía ha desgarrado el velo de emocionante sentimentalismo que encubría las relaciones familiares, y las ha reducido a simples relaciones de dinero”. La familia en el capitalismo implica ya, desde esta visión, una relación económica. 

Lo anterior no es para sugerir que es genial que haya un mercado de gestantes y niñes nacidos por subrogación (los mercados son, por definición, abusivos), sino para que apacigüemos un poco los ánimos y nos reconozcamos ya constituides por esas relaciones económicas que tanto aborrecemos en un plano ideal. Subestimamos nuestro propio saber práctico sobre cómo gestionar los vínculos difíciles entre dinero, familia, sexo y amor. Daría para un tratado entero, pero como analizo en un libro de próxima aparición en la serie Presente y Futura (Siglo XXI), el dinero es un vehículo de muchas más cosas que una compraventa. Lo usamos para regalar, premiar, recompensar, agradecer, prestar, retribuir, amar. Para el sociólogo Marcel Mauss el dinero originalmente fue una forma de lo sagrado. ¿Qué pasaría si entendemos al dinero como algo distinto de una compra y un sometimiento? ¿Puede el dinero ser una forma de agradecer a una persona el inmenso don, en última instancia no retribuible, de convertirme en madre? ¿Puede ser una manera de compensar el lucro cesante de quien gesta? ¿Puede ser que lo que el dinero pague sea fuerza de trabajo gestacional? Mi investigación con parejas argentinas que realizaron subrogaciones en Ucrania indica que el dinero intercambiado era sobre todo entendido como una manera de expresar una inmensa gratitud con la gestante, muy alejada de la idea del dinero como la fría compra de una mercancía. En ese trabajo mostramos junto a Natacha Salomé Lima que usualmente las gestantes y las comitentes mantenían una relación de gran cercanía durante el embarazo y por varios años luego del parto, que ese vínculo había sido iniciado en muchos casos por la propia gestante, y que se trataba de una relación de cuidado, agradecimiento y preocupación mutua.

¿Vivimos en mundos tan purificados que el cuerpo, la vida, la reproducción, el sexo no se tocan jamás con el dinero, salvo en esas prácticas que circunscribimos como impúdicas, indecentes, ilegales, peligrosas? Lo dudo.

Volvamos, por último, a la clase, la raza y el género. Sí, la gestación subrogada, especialmente en su versión mal llamada “comercial”, contiene inmensos riesgos. Uno palmario es la posibilidad de que se convierta en un vehículo más de explotación de clase (y de raza, de género y geopolítica); en otra forma en la cual las clases pudientes (y blancas) pueden (ab)usar de la desposesión y de quienes solo tienen su fuerza de trabajo para sobrevivir en esta durísima fase del capitalismo que habitamos. Hay muchas maneras de evitar este escenario, pero dudo que la fórmula mágica sea la prohibición. Sobran las pruebas, más que contundentes, de que todos los intentos de prohibición de eso que no queremos —las drogas, el alcohol, la prostitución— fallan sistemáticamente. Porque vivimos en el capitalismo, y porque el cambio cultural implica una transformación profunda de la reproducción, que se tornará cada vez más distribuida entre individuos, procesos, dispositivos y países, nuestra mejor opción es regular. Hay al menos nueve puntos que una buena regulación debería tener en cuenta. A saber:

1) Reconocer la autonomía gestacional. Todes tenemos diferentes grados de libertad, y esta es en gran medida el resultado de nuestro emplazamiento en la posesión de los medios de producción. Negar que la autonomía gestacional existe, y que una mujer puede decidir gestar para otres (de manera solidaria o por plata), es convertirnos en el patrón que queremos evitar ser.

2) Sincerar nuestra relación con el dinero. El dinero es nuestras relaciones sociales, pero no tiene una función unívoca entre ellas. Circula a veces comprando, a veces pagando, a veces compensando, a veces regalando, a veces indemnizando, a veces ayudando, a veces agradeciendo, a veces amando.

3) La subrogación no puede ser un medio para ganar plata, porque de ese arreglo nace una persona. Pero que no sea comercial no significa que no haya algún intercambio de dinero. Son cosas distintas.

4) Reconocer el inmenso trabajo de gestar. Mientras aún dependamos como especie de cuerpos con la capacidad de traer al mundo a otro individuo, empecemos por reconocer esa capacidad como central, en vez de seguir haciéndola la causa de la opresión de las mujeres. Reconocer, a veces, puede implicar entregar dinero, una mercancía que, después de todo, es especialmente útil en el capitalismo.

5) Donde la subrogación implique un intercambio de dinero, es preciso estipular montos máximos a esa compensación con el objetivo, precisamente, de evitar la constitución de un mercado.

6) Desarrollar dispositivos que permitan evaluar el ejercicio auténtico de la autonomía gestacional, evitando que la razón para gestar sea la pura necesidad económica.

7) Instituir mecanismos contractuales para que quien posee el dinero no pueda decidir sobre la gestante, su cuerpo, cómo va a parir, qué puede comer o reglamentar su vida.

8) Asegurar que la subrogación sea solo para quienes no pueden advenir a la mater/paternidad de otra forma, sea debido a su orientación sexual o a alguna causa orgánica.

9) Y, por sobre todo, garantizar el derecho a la identidad (genética, gestacional, familiar) de les niñes gestados por subrogación, así como sus derechos plenos a la ciudadanía.

Es posible que suene a ciencia ficción, pero la gestación subrogada puede ser feminista, puede tener que ver con el cuidado, con el amor, con el futuro, con nuestra evolución y con la justicia reproductiva. Veamos si es posible. 

Agradezco a Laura Fernández Cordero, Nicolás Freibrun y Nicolás Viotti por ayudarme (otra vez) a pensar estas cuestiones.

La entrada ¿Cuánto cuesta gestar? se publicó primero en Revista Anfibia.

Te puede interesar

  • Lamine Yamal fue desconvocado por tratamiento médico no autorizado

     

    El joven talento del Barcelona, Lamine Yamal, fue liberado de la convocatoria para los partidos contra Georgia y Turquía, pero el motivo no fue una simple lesión. Detrás de su baja se esconde un escándalo de comunicación y procedimientos médicos que desató el «malestar» de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). El jugador se sometió a un tratamiento sin el consentimiento ni la notificación previa del equipo médico nacional.


    El detonante fue un procedimiento invasivo de radiofrecuencia al que Lamine Yamal fue sometido esa misma mañana para tratar molestias en el pubis. Según un comunicado oficial de la RFEF, los servicios médicos de la Selección se enteraron de la intervención a las 13:47 horas del lunes 10 de noviembre, el día que todos debían concentrarse. La Federación expresó su «sorpresa y malestar» al descubrir que un jugador convocado había pasado por un tratamiento de esta índole sin comunicación previa al cuerpo médico de ‘La Roja’.


    La situación se agravó cuando, solo a las 22:40 de ese día, la RFEF recibió un reporte médico que confirmaba la intervención y recomendaba un periodo de reposo de entre siete y diez días para el futbolista. Ante este escenario, la Federación tomó la drástica decisión de desvincular temporalmente a Yamal para priorizar su salud y recuperación total. La RFEF dejó claro que, si bien desean su pronta mejoría, la falta de coordinación y la autonomía médica ejercida desató un conflicto protocolario a nivel nacional.


    El impacto en España ha sido notable. Con solo 18 años, Lamine Yamal es considerado una de las grandes promesas del fútbol europeo y una pieza esencial en los planes de la Selección de Luis de la Fuente de cara al Mundial 2026. Para cubrir su inesperada baja, el seleccionador ya ha convocado a Jorge de Frutos, jugador del Rayo Vallecano. Este incidente pone el foco en la tensión entre los clubes y las selecciones nacionales en el manejo de las lesiones y los tratamientos de sus estrellas.

    The post Lamine Yamal fue desconvocado por tratamiento médico no autorizado first appeared on Alerta Digital.

     

  • Culminó otra jornada de Fútbol Femenino en Villa Regina

    Organizado por la Dirección de Deportes del Municipio, se llevó a cabo la 9º Fecha de la Liga Municipal de Fútbol Femenino en nuestra localidad. En el día de ayer, domingo 3 de noviembre, en las canchas que tiene el predio Banco Nación, ubicadas en la intersección de Juan XXIII y Lisandro de La Torre,…

  • Concejal libertario cruzó a los ex combatientes que criticaron a Milei y agitó: «Si hay que ir a la guerra, se irá»

     

    Embanderado en la repentina centralidad que el Gobierno le da a la causa Malvinas, el concejal del PRO La Plata Nicolás Morzone protagonizó un escandaloso episodio en el recinto legislativo, donde cargó contra ex combatientes por criticar a Milei y desplegó una abierta arenga belicista: «Si hay que ir a la guerra, se irá», lanzó.

    En una estrategia que La Libertad Avanza bonaerense despliga en todos los concejos de la provincia, este jueves el bloque libertario presentó un proyecto de adhesión al último mensaje presidencial relativo a Malvinas.

    Durante el tratamiento de ese punto, Morzone dividió su intervención en justificar una eventual escalada bélica de las tensiones con el Reino Unido y en acusar de «agrupación kirchnerista» al Centro de Ex Combatientes (Cecim) La Plata que definió la cadena nacional de Milei como «un acto de hipocresía extrema».

    Ex combatientes desconfían de Milei: «Nos quiso vender tortuga por galgo»

    «Es hora que las Malvinas sean reconocidas como argentinas. Y quiero decirle a los platonistas, a los idealistas, que los derechos no nacen por espasmo, los derechos se conquistan y si hay que ir a la guerra, se irá a la guerra», espetó Morzone sentado en su banca ante su mate de algarrobo con terminaciones en alpaca y bombilla al tono.

    Al hablar de un hecho «histórico» que «es producto a una alineación de rediscusión del orden político internacional vigente», el concejal del PRO se entusiasmó al punto de encontrarse cuestionando al actual titular de su partido, Mauricio Macri, por la escasez de carnalidad en la política exterior con Estados Unidos durante su mandato.

     «Desde el 83 a la fecha, ningún presidente siguió un lineamiento ortodoxo de verticalidad en términos de respaldar las políticas de EE.UU y occidente en el mundo. Los demás presidentes, incluido, me hago cargo, el de nuestro gobierno, llevaron adelante una neutralidad que no nos llevó a buen puerto», dijo. 

     Quiero decirle a los platonistas, a los idealistas, que los derechos no nacen por espasmo, los derechos se conquistan y si hay que ir a la guerra, se irá a la guerra 

    Morzone, que viene de presentar un proyecto pidiendo que la plaza Juan Domingo Perón pase a llamarse Lionel Messi, aludió al ex secretario de Estado norteamericano Henry Kissinger para exponer su visión geopolítica en torno a Malvinas.

    «La diplomacia siempre es permanente. Ahora, cuando hay que discutir realmente el dominio, es con el cuchillo entre los dientes, preparándose para todo, para la máxima instancia», dijo el edil, al parafrasear al promotor de las dictaduras latinoamericanas en los 70.

    Milei suspendió su viaje a Londres en medio de la tensión por Malvinas 

    Y agregó: «Celebro que el presidente de la Nación quiera llevar adelante un acuerdo con Estados Unidos para generar una gran militarización y un fortalecimiento de nuestra defensa nacional».

    Enseguida, Morzone apuntó a los ex combatientes que denunciaron que el cambio discursivo de Milei en el tema responde al «declive que tiene el gobierno tanto en gestión como imagen, recurriendo esta vez a Malvinas como el salvavidas que esconda sus miserias de corrupción y acción política de la entrega».

    «Quiero dirigirme al Cecim: ¿en qué se han transformado?, ¿quién les pide tanto? ¿La Cámpora? ¿Van a renunciar a los propios valores de la Nación que fueron a discutir? Decirle sinvergüenza, hipócrita al presidente por hacer un anuncio por lo que ellos mismos fueron a dejar su vida», dijo Morzone.

     «Han desnaturalizado una agrupación que primigeniamente se construyó para generar memoria colectiva de Malvinas en una agrupación kirchnerista y eso genera profunda vergüenza», acusó Morzone a los ex combatientes del Cecim La Plata. 

    Tras esos dichos, desde el bloque peronista salieron al cruce de Morzone, a quien acusaron de «cobarde», «sinvergüenza» y «maleducado» por arremeter contra los veteranos de Malvinas.

    Ante la escalada de vociferaciones, tuvo que intervenir el presidente del Concejo, Marcelo Galland. Sin embargo, los ánimos no se calmaron.

    «Han desnaturalizado una agrupación que primigeniamente se construyó para generar memoria colectiva de Malvinas en una agrupación kirchnerista y eso genera profunda vergüenza», acusó Morzone a los ex combatientes del Cecim La Plata.

    Milei llevó a Boris Johnson al balcón de la Rosada y le pidió que le consiga una foto con Mick Jagger 

    Y al advertir que seguían los gritos desde la bancada peronista, fue por más contra los veteranos: «Esto no es un rancherío de Arturo Seguí, es el Concejo Deliberante». «Ponga orden o sáquela del recinto», dijo el concejal PRO en referencia a la concejal peronista Gisela Di Dio.

    Por su parte, el concejal peronista Juan Manuel Granillo Fernández hizo un desagravio al Cecim y apuntó contra Morzone: «Sería un poco más valiente decírselo en la cara en vez de vociferar aprovechando un micrófono».

    Por la fuerte tensión, se tuvo que ir a un cuarto intermedio y los cruces siguieron en los pasillos del Palacio Municipal donde funciona el Concejo.

     

  • |

    PROPUESTAS Y ACTIVIDADES DEPORTIVAS EN LA PLAZA DE LOS PRÓCERES

    En la plaza de los próceres se llevará a cabo a partir de las 18hs del miércoles 6 de abril un evento repleto de actividades deportivas al aire libre por el dia mundial de la actividad física. El día 6 de abril, se celebra el Día Mundial de la Actividad Física y la Dirección de…

  • Los abogados de Cristina convocaron a la prensa y hay expectativa que la ONU que favorezca su candidatura

     

    Los abogados de Cristina Kirchner convocaron a una conferencia de prensa para este martes en el que anunciarán novedades en la resolución de la ONU contra su prohibición de ser candidata.

    «Son novedades muy positivas», dijeron a LPO allegados a los nuevos abogados de Cristina, que llevaron el caso al Comité de Derechos Humanos de la ONU. Los letrados dijeron que en octubre ese órgano podría aceptar el reclamo y se entusiasman con una recomendación del organismo internacional a favor de la ex presidenta.

    La defensa de Cristina en el plano internacional está integrada por Javier Borrego, ex juez del Supremo Tribunal de España y el brasileño Rafael Valim, ex abogado de Lula y especialista en Lawfare, que se sumaron al penalista Carlos Beraldi.

    En los tribunales argentinos repiten que un pronunciamiento del Comité de la ONU no tiene ninguna validez legal y que hay doctrina de la Corte Suprema que niega que exista una cuarta instancia internacional contra fallos locales.

    Por más que no tenga validez legal, el kirchnerismo quiere usar el pronunciamiento de la ONU para lanzar la candidatura de Cristina y, como anticipó LPO en exclusiva, espera hacerlo el 17 de octubre. La elección del Día de la Lealtad Peronista es un mensaje directo a Axel Kicillof.

    Como se reveló en el podcast A Sangre Fría de LPO, cerca de Cristina y en distintos sectores del peronismo están trabajando para unirse en una candidatura contra el gobernador bonaerense.

     

  • Garrahan: el Gobierno y la dirección del hospital no se presentaron a la paritaria

     

    Como en la última reunión, no hubo propuesta de recomposición salarial para los trabajadores y profesionales del centro pediátrico nacional. ATE y APyT anunciaron movilizaciones para esta tarde y la continuidad del plan de lucha. Por Canal Abierto.


    El Gobierno nacional y el Consejo de Administración del Hospital Garrahan se ausentaron de la audiencia de negociación convocada en la Secretaría de Trabajo para discutir aumentos salariales con los trabajadores. Así, el conflicto en el centro de salud especializado en enfermedades oncológicas en niños, sube de nivel.

    Durante la última audiencia realizada el miércoles 4 de junio, ningún funcionario del Poder Ejecutivo concurrió al encuentro con los delegados gremiales, incumpliendo con la Conciliación Obligatoria vigente.

    Alejandro Lipcovich, delegado General de la Junta Interna de ATE, informé: “Como si esto fuera poco, anunció su retiro la presidenta del Consejo de Administración (Soraya El Kik). El Gobierno insiste en no hacer propuesta alguna de recomposición salarial para destrabar el grave conflicto. Mientras tanto, se agrava la crisis de sus funcionarios, repudiados por el conjunto del hospital. Deberían irse también Menehem, Dalmazzo y Pérez que están llevando al Garrahan al abismo de la mano de Milei y Lugones. ¿Cómo podría sostenerse el principal hospital pediátrico del país con enfermeras ganando salarios inferiores a la línea de pobreza?”.

    Gerardo Oroz, Adjunto, comentó: “Están a la defensiva, porque la rebelión interna se profundiza y porque el apoyo popular es enorme. Por eso, iremos a la Plaza de Mayo a las 16 horas, a defender el salario y la salud pública. Mañana a las 13 realizaremos asamblea para definir continuidad de nuestro plan de lucha”.

    Por su parte, Rodolfo Aguiar, secretario General de ATE Nacional, denunció: “Nadie cree el verso de que no hay plata. Plata hay. Con todo lo que le aumentaron a la SIDE en el último año y medio se podría costear fácilmente el incremento en el Garrahan. Queremos un Gobierno que priorice curar y no espiar”.

    El sindicato exige elevar el piso salarial de los trabajadores del hospital infantil a $1.819.121, que es el ingreso mínimo (no el óptimo ni el deseable) para cubrir los costos de una Canasta Alimentaria Mínima y acceder a otros bienes y servicios básicos. Esta cifra surge del relevamiento hecho por el sindicato utilizando como base los datos oficiales del INDEC.

    La Asociación de Profesionales y Técnicos (APyT) del Hospital Garrahan también realizará hoy una nueva movilización a Plaza de Mayo en el marco de la denuncia de ajuste y falta de presupuesto por parte del Gobierno.

    Fuente: https://canalabierto.com.ar/2025/06/11/garrahan-el-gobierno-y-la-direccion-del-hospital-no-se-presentaron-a-la-paritaria/