La trama detrás de la caída de una red narco que transportaba 500 kilos de cocaína por la Hidrovía

La trama detrás de la caída de una red narco que transportaba 500 kilos de cocaína por la Hidrovía

 

Todo había empezado como en una película floja: un grupo de guardavidas en una playa de Monte Hermoso que estaba entrenando en enero de este año encuentra un bolso en la orilla del mar y al abrirlo advierten varios ladrillos de cocaína. Eso desata una investigación fiscal que termina este lunes, 700 kilómetros más arriba, con cinco detenidos en la zona de San Nicolás por intentar sacar desde el río Paraná 500 kilos de cocaína en buques que transitan por la Hidrovía.

Es una situación que tiene una habitualidad notoria, que implica cargamentos de cocaína con destino de exportación, y que cada tanto se registran con situaciones en la que son detectados. En esta ocasión hubo una pesquisa de meses que desembocó este lunes con una vigilancia encubierta realizada por Prefectura Naval en Ramallo que siguió a una lancha con tres tripulantes en cercanías del club Somisa. El seguimiento dejó ver que a la lancha subían varios bultos de una camioneta y que después seguía viaje hasta San Nicolás, hasta acercarse a un buque amarrado en el Puerto. Cuando izaban los bultos al buque los encargados de la tarea fueron detenidos.

Esta es una práctica tan rutinaria que la Prefectura Bajo Paraná dispuso vigilancias en la zona portuaria de Rosario hasta San Lorenzo, en Santa Fe, ya que la mayor cantidad de casos detectados se dan en esta zona. Los fiscales federales de la de la Procuración de Narcotráfico (Procunar) le hicieron saber a Prefectura Naval que la organización bajo seguimiento «podía operar entre las ciudades de Rosario, Ramallo, San Nicolás, Capitán Bermúdez y Granadero Baigorria» donde posiblemente contaminarían buques en navegación.

https://www.lapoliticaonline.com/santa-fe/la-justicia-cree-quelos-470-kilos-de-cocainadetectados-al-azar-en-el-puerto-de-vicentin-son-un-indicio-de-trafico-habitual/

El bolso encontrado el 26 de enero en Pehuén Co tenía 35 kilos de cocaína en casi veinte panes. Los panes tenían diferentes etiquetas. Dos decían «Moncler» y «Stefano Ricci». Eso orientó las pesquisas de la Procunar. La cercanía del lugar donde fue encontrado el bolso con lugares donde amarran buques de ultramar en el puerto bahiense dejaban vislumbrar que la carga podía ser transportada fuera del país.

Después de las detenciones, en una audiencia tras el descubrimiento de la cocaína que iba a embarcar en San Nicolás, la fiscal federal Patricia Cisnero explicó que la contaminación de buques en la Hidrovía es un fenómeno reiterado. Se le llama «rip-off» y consiste en «acercar una pequeña embarcación a un buque de mayor porte para infectarlo con la droga, con la probable colaboración de algún integrante de la tripulación», mediante un sistema de izado. Para ello, los estupefacientes son acondicionados en bolsos estancos que permiten proteger la carga del contacto con el agua.

Las pericias del bolso encontrado en Pehuen Có en enero y otros elementos determinaron que había sido adquirido por Sebastián Di Seri y que iría a ser despachado en un buque a ultramar. Lo que se cree es que ese bolso se cayó al agua y se perdió entre otros que sí fueron subidos a cubierta.

El segundo hecho del planteo fiscal ocurrió este lunes en San Nicolás cuando se intentó subir a un buque en el puerto 499 kilos de cocaína. Parte de esa carga, unos 232 kilos, estaban en la lancha aledaña al barco. El resto de la sustancia se encontró en 7 bolsos en un garaje de la calle Laprida 245 en Ramallo, a veinte kilómetros, que tenían un peso total de 267 kilos. Eran parte de la misma operación, dijeron los fiscales Cisnero y el titular de Procunar, Diego Iglesias.

Hidrovía: viaje a la primera línea de infiltración narco

Para determinar la conexión entre el caso de Bahía Blanca y San Nicolás fue fundamental una operación en Mercado Libre. Se supo que el 18 de marzo de 2025 Sebastián Di Seri había comprado 25 bolsos estancos de 80 litros. Esos bolsos tenían características coincidentes con los encontrados en uno y otro lugar.

El análisis de las comunicaciones telefónicas, los movimientos de los investigados y los registros de geolocalización permitieron más tarde a los fiscales de Procunar establecer vínculos entre Di Seri con las personas que, meses después, serían detenidas esta semana en San Nicolás. Estos son Damián Leyria, Antonio Straccia, Jorge Ayala y Jorge Miño. También con las evidencias obtenidas se reconstruyeron distintos desplazamientos hacia localidades de la costa del río Paraná.

La fiscal Cisnero dijo este martes en audiencia que en las últimas semanas las tareas de inteligencia permitieron inferir que se preparaba una nueva operación de contaminación de un buque.

En particular, el seguimiento de los investigados y las escuchas permitieron establecer desplazamientos hacia Ramallo y la utilización de distintos vehículos, entre ellos una camioneta Ford Ranger y un auto Citroën C3.

El 7 de agosto, los investigadores observaron movimientos de los vehículos de los sospechosos entre Ramallo y distintos puntos de la costa del río Paraná. En una de las vigilancias se constató que tres hombres acoplaban un trailer a la Ford Ranger, sobre el que se encontraba una embarcación semirrígida denominada «Gran Brack». Fueron los vehículos seguidos hace cuatro días que llevaron al decomiso de los 500 kilos.

Las líneas intervenidas a Di Seri, el que había comprado los 25 bolsos en Mercado Libre, dieron pautas razonables de que buscaban infectar un barco con el cargamento de cocaína. Un ejemplo fue una conversación captada a Straccia el 22 de marzo

-Escuchá, mañana le dije al «capitán» que nos mande la plata que nosotros le dejamos allá cuatro.

Una llamada de Leyra del 24 de julio indicó a los investigadores que se iba a producir una maniobra de tráfico de cocaína.

-Está ahí, pero no confirman, nosotros no podemos salir hasta que confirmen boludo. Estamos los seis. Tengo un hombre dentro de mi casa hace tres días. Estamos trabados, no nos contestan de arriba-, dijo Leyra hace dos semanas.

Su interlocutor le respondió: «Está complicado el tema de los barcos ahora». Y aludió a algún tipo de iluminación para identificar puntos de contacto.

El 28 de julio Leyra se comunicó con Ayala. Le dijo: «Escuchame viejo, se suspendió. Está viniendo Gustavo (por Straccia), igual te van a dar la plata. Ahora vamos a trabajar en Rosario, ahora te cuento, va para allá, va par Rosario».

Confirman que era habitual el tráfico de cocaína en el puerto de Vicentin: «Hacemos esto dos o tres veces por mes»

Todos estos elementos indiciarios permitieron que Prefectura siguiera y detuviera al grupo que fue llevado a audiencia este martes ante la jueza federal de Bahía Blanca María Gabriela Marrón.

«Nos encontramos frente a una verdadera organización narcocriminal, con una clara y persistente duración en el tiempo, con una logística importante, tanto de recursos materiales como económicos. Una organización que tiene presencia y territorialidad y capacidad de operación en distintas jurisdicciones de nuestro país», sostuvo Iglesias durante la audiencia, según indicó el portal Fiscales.gob.ar.

El jefe de la Procunar detalló que por el volumen de cocaína secuestrado, el valor de la droga podía variar sustancialmente según el destino. Estimó que, en una zona portuaria de la provincia de Buenos Aires, la sustancia representaría no menos de 2,5 millones de dólares. Si lograba salir del país y llegar a Europa, el valor ascendería a no menos de 16 millones de dólares, mientras que, según la hipótesis de la fiscalía, en otro continente más lejano podría alcanzar los 45 millones de dólares.

La jueza dejó presos a los cinco detenidos y les impuso prisión preventiva por 180 días.

Los casos en donde se advierte droga son esporádicos y no indican que es porque la droga no pase. En junio de 2025 se descubrió, por la denuncia de un capitán de un buque filipino, un cargamento de 470 kilos de cocaína en el buque de tripulación amarrado en el puerto de Vicentin en San Lorenzo. En julio de 2022 se detectó que en el puerto frente al Monumento a la Bandera fueron metidos 1300 kilos de cocaína en una carga de maní llegada de Córdoba. En mayo de 2022 en un barco puerto frente a Australia con 40 mil toneladas de harina de soja encontraron 50 kilos de cocaína junto a un buzo de nacionalidad brasileña sin vida. El barco había sido cargado en Renova, en Timbúes, y pasado por el puerto de Santos en Brasil.

 

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    Karadagián vs. Gatica: Hace 69 años, una pelea que debía ser un show terminó en tragedia

     

    El 10 de agosto de 1957, Martín Karadagián y José María “El Mono” Gatica protagonizaron en La Bombonera un insólito enfrentamiento entre un luchador de catch y uno de los grandes boxeadores populares de la Argentina. Lo que había sido pensado como un espectáculo y una ayuda económica para Gatica terminó, apenas 18 minutos después, con una lesión que marcaría para siempre al ídolo del boxeo.

    Por Alcides Blanco para NLI

    Hay historias deportivas que parecen inventadas por un guionista. Y hay otras que, justamente por haber ocurrido de verdad, resultan todavía más extraordinarias. La que protagonizaron Martín Karadagián y José María “El Mono” Gatica pertenece a esa segunda categoría. Hace exactamente 69 años, el 10 de agosto de 1957, un campeón del catch y una de las máximas figuras del boxeo argentino se subieron a un ring montado en La Bombonera para protagonizar un combate que pretendía combinar espectáculo, deporte y solidaridad. Terminó siendo otra cosa.

    La primera aclaración es importante porque con el paso del tiempo la historia quedó asociada al Luna Park, escenario mítico del boxeo argentino y lugar donde Gatica había construido buena parte de su leyenda. Pero aquella tarde el enfrentamiento se realizó en la cancha de Boca. El Archivo General de la Nación conserva incluso el registro fílmico de aquel acontecimiento y confirma la fecha y el escenario: 10 de agosto de 1957, estadio de Boca Juniors.

    El protagonista del catch era Martín Karadagián, un armenio nacido en Buenos Aires que había convertido la lucha profesional en un espectáculo de masas mucho antes de que aparecieran en televisión los inolvidables “Titanes en el Ring”. Karadagián era un personaje extraordinario: atleta, empresario, luchador y, sobre todo, un hombre que entendía como pocos el valor del espectáculo. Sabía que para triunfar no alcanzaba con pelear: había que construir personajes, historias y rivalidades capaces de atrapar al público.

    Del otro lado estaba José María Gatica, el “Mono”, uno de los grandes ídolos populares que produjo el boxeo argentino. Había sido una figura gigantesca en el Luna Park, donde sus combates convocaban multitudes, y había construido una relación particularmente intensa con los sectores populares. Pero en 1957 su situación era muy diferente a la de sus años de gloria.

    Gatica: del Luna Park y la gloria a una Argentina que había cambiado

    Para comprender aquella pelea hay que mirar más allá del ring. Gatica había sido una figura estrechamente vinculada al peronismo y, después del golpe de Estado de 1955 que derrocó a Juan Domingo Perón, quedó atravesado por el nuevo clima político. Su carrera ya no era la misma, sus mejores años deportivos habían quedado atrás y sus problemas económicos se habían profundizado.

    El “Mono” había ganado mucho dinero durante su carrera, pero también había gastado buena parte de aquella fortuna. Para colmo, el contexto político posterior a la caída de Perón complicó todavía más sus posibilidades de volver a ocupar el lugar que había tenido en el boxeo argentino. En ese escenario apareció la propuesta de Karadagián.

    La idea era sencilla en apariencia: realizar un espectáculo que enfrentara a dos figuras de disciplinas diferentes y, al mismo tiempo, generarle un ingreso a Gatica. El encuentro fue promocionado como una especie de combate extraordinario, una rareza deportiva que permitía poner frente a frente al campeón del catch y al célebre boxeador.

    Había, además, un acuerdo. No se trataba de una pelea convencional. Los dos hombres habían ensayado y se suponía que el enfrentamiento debía mantener ciertos códigos del espectáculo. El público debía disfrutar de la mezcla de boxeo y lucha sin que aquello terminara convirtiéndose en una verdadera batalla.

    Pero algo salió mal.

    Dieciocho minutos que cambiaron la historia

    Aquella tarde de invierno el clima tampoco acompañó. El cielo gris y el frío conspiraron contra la expectativa de una multitud. La cancha de Boca no se llenó como habían imaginado los organizadores y el escenario distó bastante de convertirse en el gigantesco acontecimiento popular que se había proyectado.

    Aun así, cuando comenzó el combate, el espectáculo rápidamente adquirió otro tono.

    Gatica era boxeador. Su instinto estaba asociado al combate cuerpo a cuerpo, a la competencia, a imponerse sobre el rival. Karadagián, en cambio, pertenecía a otro universo: el de las tomas, las llaves, las caídas y la teatralidad del catch. Lo que debía ser una demostración controlada comenzó a endurecerse.

    Según los relatos posteriores, Gatica se tomó la pelea más en serio de lo acordado. Karadagián respondió desde su propio terreno y utilizó una toma que terminó provocándole una grave lesión en una de las piernas al boxeador. El enfrentamiento duró apenas 18 minutos. Lo que había comenzado como espectáculo terminó con Gatica lesionado y con una consecuencia que lo acompañaría durante el resto de su vida.

    La versión más difundida sostiene que la lesión fue producto de una acción deliberada de Karadagián ante la pérdida de control del combate. Pero también existen relatos que ponen el acento en que Gatica había roto previamente las reglas acordadas y que el luchador simplemente respondió dentro de la lógica de su disciplina. Lo que sí permanece fuera de discusión es el desenlace: Gatica quedó con una lesión permanente en una de sus piernas y caminó rengo hasta su muerte, seis años después.

    Y allí aparece uno de los elementos más trágicos de la historia. Gatica no era simplemente un boxeador lesionado. Era un ídolo popular que ya atravesaba una etapa de decadencia. Aquella tarde, el hombre que alguna vez había llenado el Luna Park terminó protagonizando un espectáculo que pretendía ayudarlo y que, paradójicamente, terminó agregando otra herida a una vida que ya venía golpeada.

    Dos leyendas populares frente a frente

    Con el paso del tiempo, la pelea adquirió una dimensión casi mitológica. En buena medida porque Karadagián y Gatica representan dos maneras diferentes de entender el deporte popular argentino.

    Gatica era el boxeo como ascenso social, como identidad de barrio, como orgullo de los sectores populares. Su figura estaba profundamente vinculada con el público que encontraba en sus peleas una representación de sus propias luchas y aspiraciones. Karadagián, por su parte, fue uno de los grandes constructores de la cultura del espectáculo deportivo argentino. Años después convertiría esa capacidad en un fenómeno televisivo gigantesco con Titanes en el Ring.

    Por eso aquella tarde en La Bombonera fue mucho más que una pelea extraña. Fue el encuentro de dos mundos que, en la Argentina de los años 50, podían convivir perfectamente: el deporte y el espectáculo, la competencia y la ficción, el ídolo deportivo y el personaje popular.

    También quedó como una muestra de que detrás de los grandes nombres existen seres humanos atravesados por sus propias circunstancias. Karadagián quería montar un espectáculo y ayudar a un colega. Gatica necesitaba dinero y buscaba mantenerse cerca del mundo que lo había convertido en famoso. Ninguno de los dos podía imaginar que aquella tarde gris terminaría convertida en uno de los episodios más recordados de sus vidas.

    Karadagián todavía tendría por delante décadas de gloria y terminaría transformándose en uno de los personajes más reconocibles de la televisión argentina. Gatica, en cambio, tendría un final mucho más doloroso. El 12 de noviembre de 1963, a los 38 años, murió luego de ser atropellado por un automóvil en Avellaneda.

    Pero la imagen de ambos sobre aquel ring permanece.

    El 10 de agosto de 1957, en La Bombonera, Martín Karadagián y José María Gatica protagonizaron una pelea que debía ser una fiesta y terminó convertida en tragedia. No fue en el Luna Park, aunque el mítico estadio porteño estuvo presente simbólicamente durante todo el episodio: era el lugar donde Gatica había construido su leyenda y el escenario que, inevitablemente, aparecía en la memoria de todos cuando se hablaba del “Mono”.

    Sesenta y nueve años después, aquella tarde sigue siendo una de esas historias que explican por qué el deporte argentino no puede entenderse solamente a través de resultados, campeonatos y estadísticas. Porque a veces, detrás de una pelea, hay una época entera.

     

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  • Efecto Ravier: el dólar alcanzó un récord histórico

     

     El oficial alcanzó un nuevo máximo nominal por tercer día consecutivo. También avanzaron el mayorista, el MEP y el CCL, mientras los bonos volvieron a caer y el riesgo país siguió en alza. En las mesas financieras aseguran que las declaraciones del vocero presidencial sobre un dólar de $1.800 terminaron de acelerar la demanda de cobertura.

    El dólar cerró este viernes otra jornada alcista y volvió a marcar un récord nominal. Fue la tercera rueda consecutiva de subas para el tipo de cambio oficial, en un mercado que llegó al cierre con más demanda de cobertura y con los bonos bajo presión. La tensión también se reflejó en el riesgo país, que volvió a subir a 437 puntos, en una señal de mayor cautela entre los inversores.

    En las pantallas del Banco Nación, el dólar minorista terminó en $1.510 para la venta y $1.460 para la compra, su valor más alto desde la implementación del nuevo esquema cambiario. El dólar mayorista cerró en torno a $1.489, mientras que el MEP finalizó cerca de $1.515, el contado con liquidación alcanzó $1.574. Por su parte el blue terminó en $1.550, con una leve baja del 0,3%. 

    En algunas mesas de dinero atribuyen buena parte de la suba de la cotización a las declaraciones del vocero presidencial, Adrián Ravier. El funcionario sostuvo eque un dólar de $1.800 «es una posibilidad»  y relativizó ese escenario al considerar que implicaría una corrección acotada. La definición cayó en un mercado especialmente sensible a cualquier señal oficial sobre el tipo de cambio.

    «Cuando un funcionario pone un número sobre la mesa, el mercado deja de discutir si puede pasar y pasa a calcular cuándo», resumió un operador consultado por LPO. En la City sostienen que esas declaraciones terminaron de darle impulso a una demanda de cobertura que ya venía creciendo en las últimas ruedas.

    Pero el efecto más fuerte de los dichos del vocero presidencial se estaba dando por fuera de lo visible para el público común. Fuentes del mercado dijeron a LPO que empezaron a verse desarmes de posiciones de carry trade.

     Una devaluación de ese tenor deja sin sentido el carry trade y que nada menos que el vocero de Milei salga a anticiparla, le mete presión extra al dólar. Lo que es casi lo mismo que decir que atenta contra la estabilidad del programa económico que se sostiene con la tranquilidad del dólar.  

    Es que los operadores del mercado apuestan a la estabilidad del tipo de cambio para seguir haciendo una diferencia con las tasas en pesos frente al dólar planchado, un negocio que se vuelve inviable si el vocero presidencial anticipa que podría haber una devaluación del 20 por ciento.

    Otra fuente del mercado dijo que en los últimos días ya venía subiendo de a poco el desarme de carry trade. «Esperemos que no impacten mucho esos comentarios», agregó.

    Un operador consultado por LPO intentó restarle dramatismo a la declaración al sostener que Ravier dijo «una obviedad» y agregó que todo el mercado cree que el dólar estará arriba de $ 1700 en diciembre. El problema es que Ravier lo ubicó incluso más arriba y no precisó cuando ocurriría el salto.

    El episodio dejó expuesta una contradicción incómoda para el Gobierno. Mientras el equipo económico insiste en que el régimen cambiario funciona y que no existe atraso del dólar, uno de sus principales voceros instaló públicamente una cotización bastante más alta para los próximos meses. Ese mensaje fue leído como una validación implícita de una depreciación adicional del peso.

     

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