«Esto no es un modelo de consumo, es de inversión», explica uno de los ganadores de la era Milei
Luis Galli dejó una serie de definiciones útiles para leer el momento empresario. El presidente, CEO y accionista de Newsan defendió el modelo de Javier Milei, explicó el crecimiento de Edison Energía junto a los Neuss y puso en palabras una idea que en el Gobierno prefieren decir en voz más baja: este no es un programa pensado para empujar el consumo, sino para ordenar condiciones de inversión.
Galli no es un jugador menor. Es el número uno de Newsan, el grupo creado por la familia Cherñajovsky y liderado por Rubén Cherñajovsky. La empresa construyó su poder desde Tierra del Fuego y se consolidó como el mayor ensamblador de electrónica de consumo del país, pero desde que asumió Milei vive una agresiva expansión que metió al grupo en negocios de perfumería, alimentos y la gran apuesta: Energía. Un rubro donde pasaron en estos años libertarios de nada a ser grandes jugadores, asociados a los Neuss, lo que encendió sospechas de un capitalismo de amigos de perfume libertario.
En poco tiempo, el flamante grupo Edison armó un mapa de generación, transporte y distribución eléctrica que lo puso en el centro del nuevo tablero energético.
En una entrevista con Jairo Straccia en el stream de El Cronista, Galli fue consultado por la cercanía de los Neuss con Santiago Caputo y por la ventaja que puede dar ese vínculo a la hora de presentarse en una licitación. El CEO de Newsan buscó llevar la explicación al terreno operativo. «Del lado nuestro también veníamos haciendo negocios con ellos y ellos tenían la experiencia de distribuidoras. Acá el negocio más difícil de manejar es la distribución. Ellos son dueños de Edersa, que es la distribuidora de Río Negro. Entonces, nos dio cierta tranquilidad que tenían la capacidad de haber operado distribuidoras», afirmó.
El contraataque de Karina: mandó a investigar la Fundación Faro y va contra los Neuss
El crecimiento de Edison fue tan rápido que el propio Galli lo reconoció sin vueltas. «Edison en un año y medio se transformó en una de las tres o cuatro compañías de energía eléctrica más importantes de Argentina», dijo. Y agregó otro número fuerte: «Nosotros hemos invertido más de 700 millones de dólares en el último año y medio».
La entrevista también dejó una postal curiosa sobre Guillermo Moreno. Galli no quiso evaluarlo como funcionario, pero sí contó que a Newsan le resultó útil. «Fue una persona que a nosotros nos sirvió muchísimo», dijo. Según relató, en tiempos de restricción externa, Moreno les pedía a los importadores asociarse con exportadores para compensar las divisas que drenaban por las importaciones. En el caso de ellos les propuso incursionar en el negocio de la pesca, una idea que inicialmente les generó resistencias y terminó sindo un negocio fenomenal.
«Pasamos de ser compradores de kit o producto terminado para importar, a tener una mesa donde recibíamos exportadores», recordó. Y contó que cada tanto Moreno se lo recuerda con picardía: «Gracias a mí se transformaron en los primeros exportadores de pesca del país».
Sobre el gobierno de Milei, Galli fue todavía más claro. «Después de dos años y medio, el saldo es sumamente positivo», definió. Dijo que la Argentina venía de una inestabilidad muy grande y que la estabilidad macroeconómica que defiende el Gobierno puede convertir un proceso vicioso en uno virtuoso. En su lectura, la baja de la inflación, el saldo comercial positivo y la reducción del riesgo país abren un horizonte para que vuelvan inversiones de grupos argentinos y extranjeros. «Más tarde o más temprano», aclaró.
Pero el tramo más político apareció cuando habló de Tierra del Fuego. Galli reconoció que el régimen fueguino es similar al RIGI. «Es un régimen. Al final lo que dice es: hacé un montón de inversiones en un lugar donde queremos desarrollar, porque si no nadie hubiera invertido ahí. Invertí, generá laburo, te damos condiciones especiales desde el punto de vista impositivo», explicó.
Luego dejó una advertencia que cruza a la industria electrónica con la minería, el petróleo y el gas. «Lo peor que le puede pasar a Argentina es que dentro de tres, cuatro, cinco años, cuando los RIGI estén en pleno funcionamiento, empecemos a cuestionar a la industria de oil and gas o a la industria minera porque decimos que pagan menos impuestos», sostuvo. Para Galli, detrás de esos beneficios hay grupos que asumieron riesgos bajo un marco normativo. Es la defensa de Tierra del Fuego con el idioma del mileísmo.
Lo más crudo, sin embargo, fue su definición sobre el consumo. Galli dijo que la comparación con 2023 puede ser engañosa porque, según su mirada, aquel consumo estaba «muy apalancado» y «tenía muchos anabólicos». Después completó: «Este no es un modelo de gobierno que favorezca el consumo o propicie el consumo. Es un modelo que propicia la inversión. Y esa inversión tiene que decantar en una mejora de consumo que seguramente va a llevar mucho más tiempo», anticipó.
La frase ordena mejor que muchos documentos oficiales la lógica económica libertaria. Primero inversión, después empleo, después salarios, después consumo. Una escalera larga para una sociedad que mira la góndola todos los días. El empresario no lo presentó como una critica, sino como una descripción. Pero en esa descripción se cuela el costo social del programa: la demanda interna no está en el asiento delantero.
Galli también contó qué miran los inversores extranjeros antes de traer dólares. «La consulta recurrente de ellos es si este proceso es capaz de seguir más allá de un período presidencial», dijo. Y agregó que la pregunta de fondo es si la Argentina puede demostrar que, «venga quien venga», dará continuidad a las políticas, seguridad jurídica y no volverá a ser «la Argentina pendular».
Por eso Straccia le planteó un escenario incómodo: qué pasaría si el año que viene gana la oposición, por ejemplo Axel Kicillof. Galli no dramatizó. «Me reconvierto», contestó entre risas. Después lo envolvió en la cultura interna del círculo rojo: «Nos victimizamos poco y actuamos mucho». Dijo que, si cambian las condiciones, el grupo dedica poco tiempo a quejarse y mucho a buscar dónde pararse y dónde encontrar oportunidades.
Ese cierre quizá sea el mejor retrato de la etapa. El empresariado que hoy celebra a Milei no necesariamente se ata al mástil. Pide reglas estables, usa los regímenes promocionales, compite por activos públicos, defiende la seguridad jurídica y, si cambia el viento, ajusta las velas. En el país pendular, los que más hablan de permanencia suelen ser también los que mejor aprendieron a moverse.
