martinez-gimenez-ganaron-el-rally-‘ciudad-de-villa-regina’

Martínez-Giménez ganaron el Rally ‘Ciudad de Villa Regina’

El Rally ‘Ciudad de Villa Regina’ tuvo un apasionante desarrollo: desde la largada simbólica del viernes hasta las dos intensas jornadas de competencia plena. Con una gran convocatoria de pilotos y de fanáticos de los fierros que colmaron las bardas durante ambos días, culminó en la tarde de hoy domingo con la premiación que tuvo lugar frente a la Plaza de los Próceres.

El Intendente Marcelo Orazi encabezó la entrega de premios, acompañado por el Ministro de Gobierno de Río Negro Rodrigo Buteler, el Secretario de Deportes Diego Rosatti, la legisladora Marcela Ávila, el presidente del Concejo Deliberante Edgardo Vega, el Comisionado de Fomento de Valle Azul Heber Trincheri y funcionarios municipales. Participó también el presidente de la Asociación Volantes de General Roca (AVGR) Jorge ‘Goyo’ Martínez.

El binomio conformado por Rauly Martínez y Matías Giménez se impusieron en la clasificación general y la categoría A6.

Mauro Debasa – Angel Rivero vencieron en la N2, Federico Fernández – Pablo Orellana en la Copa N2, Claudio Simonelli – Matías Aman en la A7y Pablo Cufré – Darío Martinez en la A1.

El Alto Valle Este vivió a pleno la tercera fecha del Campeonato Regional de Rally.

“Organizar un evento de ese tipo lleva muchas horas de trabajo pero la satisfacción es enorme. Quiero agradecer a todos los que estuvieron involucrados en la organización porque salió todo perfecto”, manifestó el Intendente Orazi.

Difunde esta nota

Publicaciones Similares

  • PRIMER DÍA DEL HINCHA DEL ATLÉTICO REGINA

    En conmemoración por el primer día del hincha del Club Atlético Regina se realizó en las instalaciones de la Av Rivadavia un breve acto organizado por la Comisión Directiva del club en homenaje a personas que han sido parte de la historia de la institución. En una primera etapa se hizo el descubrimiento de una…

    Difunde esta nota
  • Trump recibió a Flavio Bolsonaro en la Casa Blanca pero evitó apoyar su candidatura

     

    La búsqueda de una foto con Donald Trump se convirtió en la nueva apuesta internacional de Flávio Bolsonaro. El hijo mayor de Jair Bolsonaro desembarcó en Washington con la expectativa de concretar una reunión en la Casa Blanca que le permita reposicionarse políticamente en medio de una campaña golpeada por sus vínculos con el dueño del Banco Master acusado de estafador, escándalos financieros y una caída estrepitosa en las encuestas.

    El encuentro fue impulsado por su hermano Eduardo Bolsonaro, quien mantiene vínculos con figuras cercanas al trumpismo en Estados Unidos y hace casi un año que se encuentra exiliado en Washington operando contra la economía brasileña para perjudicar al gobierno de Lula. 

    Un dato importante que marcan en los medios brasileños es que hasta este martes la agenda oficial de la Casa Blanca no incluía ninguna referencia a una reunión entre Trump y Flávio Bolsonaro, lo que alimentó incertidumbre dentro del propio comando político del senador.

    Lula aprovecha la crisis de imagen de Flavio Bolsonaro y estira su ventaja

    Bolsonaro necesitaba una ofensiva internacional de estas caracteristicas para dar vuelta un momento delicado para su candidatura sobre todo tras quedar envuelto en la crisis del Banco Master y conocerse conversaciones con el banquero Daniel Vorcaro, investigado por una presunta megafraude financiera. 

    Bolsonaro necesitaba una ofensiva internacional de estas caracteristicas para dar vuelta un momento delicado para su candidatura sobre todo tras quedar envuelto en la crisis del Banco Master y conocerse conversaciones con el banquero Daniel Vorcaro, investigado por una presunta megafraude financiera

    El senador admitió haber negociado millones de dólares para financiar una película sobre su padre, aunque negó irregularidades. El episodio impactó en su imagen pública y deterioró su competitividad electoral frente a Lula. 

    En ese contexto, el bolsonarismo apuesta a reconstruir centralidad política con una postal internacional. La eventual foto junto a Trump aparece como un intento de revivir la asociación ideológica entre ambos espacios, que marcaron la relación entre Brasil y Estados Unidos durante los gobiernos de Bolsonaro y Trump entre 2019 y 2021. 

    De acuerdo con versiones publicadas en Brasil, Flávio Bolsonaro pretendía además discutir con funcionarios estadounidenses temas vinculados al combate contra organizaciones criminales como el PCC y el Comando Vermelho, buscando que sean clasificadas como organizaciones terroristas, algo que Lula rechazó en el encuentro bilateral que mantuvo con Trump la semana pasada. 

    Lula a Trump: «Quiero que Estados Unidos vuelva a ver a Brasil como un socio estratégico»

    Otra de las agendas que llevaron los bolosonsaro a la reunión con Trump es un respaldo en torno a la «libertad de expresión» en redes sociales, una bandera central del trumpismo y del bolsonarismo en la actual campaña electoral brasileña y que Lula pretender avanzar en regulaciones con el apoyo de la Corte Suprema de Justicia. 

    Trump vive horas turbulentas en lo que respecta a su política internacional. La guerra contra Irán que duraría 4 o 5 semanas ya está cerca de cumplir tres meses y no hay indicios de un acuerdo inminente. Esto dejó la visita de Flavio Bosloanro en un tercer plano de importancia para la Casa Blanca. 

    En la campaña de Lula tomaron con tranquilidad el encuentro y afirmaron a LPO que forma parte de un juego lógico en una elección pareja que va a definirse por aspectos locales. «Se fue a Estados Unidos  para no dar explicaciones a la justicia de Brasil y los jubilados estafados por el Banco Master», afirmó un funcionario de Lula. 

     

    Difunde esta nota
  • Señaladores con obras de artistas plásticos reginenses

    En el marco del Día del Libro, la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Villa Regina editó una serie de señaladores para obsequiar con obras de artistas plásticos reginenses que se encuentran disponibles en la sede de la Dirección y también en las bibliotecas barriales. Los artistas que prestaron sus obras para realizar la…

    Difunde esta nota
  • El Indio nos dio un código

     

    1.

    “Hoy se murió mi juventud” leí en estos días de duelo, inmenso duelo colectivo por el Indio Solari. No sé si a mí se me murió ahora la juventud, pero sí que apareció convertida en una montaña de sensaciones intensas en el cuerpo, una avalancha de extrañores y recuerdos precisos de alegrías extremas y también penas gigantes, acompañados siempre o mejor desatados por su música. Esas canciones retumbando en loop en mi cabeza, en mi garganta, en mi cuerpo y condenándome al insomnio, a llorar mientras bailo sola o con otrxs.

    2.

    La presentación de Gulp, en Cemento, el primer recital al que fui en mi vida. Patricio Rey y los Redonditos de Ricota, un nombre larguísimo e insólito que nunca había escuchado. Creo que fue allí mismo que me compré -ya devenida en instantánea fanática- el cassette en la puerta, toda una inversión para una piba de 18 que vivía sola y trabajaba-estudiaba-y-militaba. Pero donde más cerca estuve de rozarlos fue en el Parakultural, creo que en 1986, en una de esas noches alucinantes en el sótano húmedo de charcos y cables sueltos en las que podías toparte con las Gambas al Ajillo, los títeres de Ubú Rey, delirar con los poemas de Alfonsina declamados por el delirante trío de Urdapilleta, Tortonese y Batato Barea. ¡Batato! Verlo caminar despampanante y tan bello hacia acá, y sentir por un instante fugaz que me estaba mirando, sí, a mí, la más tímida del mundo. Temblar empequeñeciendo y sentir su piel acariciando la mía mientras seguía camino a los fondos-camerinos. Y allí en esa penumbra refulgente de golpe, sin aviso, un microconcierto de los Redondos. “El infierno está encantador”. Pude ir seguido al Parakultural. Me hacía entrar gratis Giancarlo, amigo y compañero de militancia con el que compartíamos casa, una insólita buhardilla con techo de dragones dorados justo frente a la Central de Policía a la que apodamos “la boca del lobo”. Giancarlo conocía al flaco de la entrada y lograba colarnos. No hubiéramos podido pagar una entrada al tugurio. Eran micro-recitales (éramos cien, doscientos, no más) de una intensidad que luego se hizo multitud sin disolverse. Eso que cuenta el Indio de que “éramos tan pocos que el borde de los escenarios se hacía permeable y emancipaba a artistas y espectadores de sus roles acostumbrados”, eso mismo era lo que pasaba en ese caldo de cultivo delirante que eran las noches del Parakultural. Cualquiera terminaba arriba de la tarima, todos nos emborrachábamos de amor abajo. Seguí yendo al Pakacultural hasta que cerró, en medio de la desesperación hiperinflacionaria y los inicios del menemato. Creo que mi última vez fue la noche en que me dejó el Gato, el novio más lindo y drogón que tuve. Pero esa noche no tocaban los Redondos sino Palo Pandolfo con Don Cornelio y la Zona. Estaba tan triste que me fui sola antes de que terminaran de tocar, y llegué caminando y lloriqueando desde San Telmo hasta Saavedra.

    3. 

    Considerándome ricotera, me perdí la misa, la multitud, el fenómeno de masas. La última vez que los escuché en vivo fue la noche feroz en que la cana detuvo, torturó y asesinó a Walter Bulacio, un pibe del conurbano bonaerense de 17 años, en la puerta de Obras Sanitarias, después de hacer razzias en los bondis que llegaban hasta allí y llevarse muchísima gente detenida porque sí. Walter estaba como muchos otros escuchando el concierto desde afuera del estadio porque no tenía plata para pagar la entrada. La policía presionaba con sus métodos atroces para que los Redondos transaran en pagar sus servicios, y para evitar esa infame transacción, el Indio se arriesgó a revolucionarlo todo dejando de tocar en la capital del país. Desde entonces, el fenómeno ricotero que no dejó de crecer y crecer y crecer, sucedió en esos márgenes, ciudades chicas y pueblos que recibían de golpe cientos de miles de personas que peregrinaban desde todas partes del país, para estar allí presentes en la misa ricotera. Pasó de todo, incluso personas muertas en esos descomunales recitales autogestionados, pero los Redondos no cedieron a la policía. Walter Bulacio nunca más. Tampoco tranzaron con las discográficas, lo que explica que sean tan absolutamente desconocidos en el resto del mundo, aún cuando el rock argentino suele brillar bastante. Me sorprendió mucho ese absoluto desconocimiento internacional de algo que aquí -para todxs nosotrxs- es tan indiscutible, ineludible. Cada vez que en una clase o en una conferencia en otras partes de América Latina o Europa hablé de los Redonditos para dar cuenta de la escena underground argentina en tiempos de dictadura y primera posdictadura, o para presentar la “estrategia de la alegría” (Jacoby dixit) como una de las tácticas de resistencia al terror disciplinador (el Indio lo dijo entonces y nos lo sigue diciendo ahora mismo, en este nuevo tiempo fascista: “hay que cuidar el estado de ánimo”). Sobre todo hablé de él para explicar el proyecto de investigación y curaduría colectiva “Perder la forma humana”. Con mucho de incredulidad y una pizca de curiosidad algunxs estudiantes los empezaron a descubrir. Me acuerdo de una joven música mexicana que luego de escucharlos por primera vez me decía: “no suenan como nada de lo que una puede esperar”. 

    4.

    El Indio nos regaló tanto. También nos regaló el nombre. “Perder la forma humana” es la frase de Carlos Castaneda con la que el Indio remata una de sus respuestas en la preciosa entrevista que Daniela Lucena y Gisela Laboureau le hicieron en 2011 como parte del proyecto impulsado por la Red Conceptualismos del Sur y el Museo Reina Sofía:  “Existencialismo cínico, contracultura, mayo francés, beatniks, nueva izquierda, anti-psiquiatría y música de rock como hilo musical brindaron el desfile de ideas que me empujaron hacia el futuro con una alegría impúdica que aún conservo. Monologuistas contestatarios, bailarinas de strip-tease y músicos de happening-rock intentábamos carecer de identidad con la intención de vivir en revolución permanente. (…) La idea era ‘perder la forma humana en un trance que desarticule las categorías vigentes y provea emociones reveladoras’» (Perder la forma humana, Madrid, Museo Reina Sofía, 2012). Empezamos ese proyecto indagando en los nuevos modos de entrecruzamiento entre arte y política en los años ochenta latinoamericanos en 2008, una treintena de investigadores de distintos puntos de América Latina focalizándonos en reconstruir la trama de relaciones entre los recursos creativos de los movimientos de derechos humanos en Chile y Argentina, la eclosión de prácticas artísticas (sobre todo performances) asociadas a las disidencias sexuales, los espacios (sobre todo nocturnos) de sociabilidad juvenil y nacimiento de pank (escrito así con “a”) en las barriadas periféricas de ciudades como Sao Paulo, las redes de solidaridad que lograban desbordar las fronteras nacionales y llevar la denuncia de la masacre que se estaba viviendo en buena parte del continente a otras partes. Teníamos claro que el título de ese ambicioso proyecto tenía un denominador común en el cuerpo como soporte de la intervención política, como territorio de violencia y represión, y también de experimentación y libertad. Habíamos ensayado distintos títulos, “Poner el cuerpo”, “Cuerpos desobedientes”, en las instancias previas a la exposición que concretó el proyecto y la publicación que la acompañó. Hasta que apareció esa imagen luminosa que nos trajo el Indio y que habilitaba a pensar al mismo tiempo en el cuerpo como lugar de masacre, desaparición forzada, fosa común, y a la vez de fuga, metamorfosis, mutación. 

    5. 

    “¿Era todo?, pregunté. Soy una ilusa”. Alguna vez escribí solo eso en una carta que no tuvo ninguna respuesta. Otra vez, en el medio de una fiesta, alguien me deslizó al oído el mejor piropo imaginable: “sos la gran bestia pop”. El indio nos dio tanto: nos dio un código, un lenguaje poético que está allí, en las paredes, en las banderas, en las remeras, en las gargantas, las lenguas, las bocas.  Imágenes punzantes, justas, imborrables, disponibles en su magia, como invocaciones o sortilegios. Imágenes movilizantes, danzantes y festivas. El indio nos dio canciones. La banda sonora de nuestras vidas. El viernes en la Plaza de Mayo nos reunimos en multitud, una muchedumbre espontánea (que siguió el sábado en el Obelisco y el domingo en Villa Domínico, cuadras y cuadras de gente haciendo fila para despedirlo), y aquí y allá se armaban micro-recitales alrededor de una guitarra, un bombo o un reproductor musical. En torno a ese rito, cantábamos, bailábamos, nos abrazábamos, llorábamos y hacíamos pogo. Un pogo entre desconocidxs que nos cuidamos y duelamos juntxs. “Se murió mi papá”, decía un flaco llorando a la cámara. Después supe que es Gastón Fernández, militante de HIJOS y de SIMECA, el sindicato de motoqueros que fue clave en las manifestaciones del 2001. “No mi padre biológico, mi papá de la vida. El que nos sopló al oído a los pibes de la esquina y nos enseñó ‘poné tu rebeldía acá’. Yo soy militante por los Redondos, porque me hubiera muerto como el resto de mis amigos, pero estoy acá”.  “Yo ya no puedo cumplir hazañas que prometí / Solo seguir cantando”, se despidió el Indio en 2021. Acá estamos también, agradecidxs y sin poder parar de llorar, y prometiéndonos que por el Indio y con él vamos a seguir cantando, vamos a seguir bailando, y ojalá también atreviéndonos a inventar nuevas canciones.

    La entrada El Indio nos dio un código se publicó primero en Revista Anfibia.

     

    Difunde esta nota
  • Servicio de balsa durante los próximos feriados

    La Secretaría de Obras y Servicios de la Municipalidad de Villa Regina informa que el servicio de balsa en la Isla 58 durante los próximos feriados se prestará de acuerdo al siguiente cronograma: *Miércoles 24 de marzo y viernes 2 de abril: sin servicio. *Jueves 1 y sábado 3 de abril: el servicio se prestarán…

    Difunde esta nota

Deja una respuesta