se-viene-otro-domingo-de-plaza

Se viene otro Domingo de Plaza

La Dirección de Cultura de la Municipalidad de Villa Regina invita a disfrutar de un nuevo encuentro en el marco del ciclo ‘Domingos de Plaza’.

A partir de las 20 horas en la Plaza de los Próceres se presentarán Sol Álvarez, Micaela Calvo, Jardín eléctrico y Hora libre.

Además la agrupación ‘Soñar está bueno’ dispondrá de urnas cerca del escenario para recolectar útiles escolares para luego armar kits que serán entregados en el comedor Jesús de barrio La Graava.

Difunde esta nota

Publicaciones Similares

  • |

    Un ADN solidario

    Si de algo podemos fiarnos es de la solidaridad con la que orgullosamente podemos contar cuando la necesidad se vuelve «primer plano». Está claro que no todo se resuelve con movilizaciones solidarias, pero cada vez que alguien se propone a colaborar por una causa en común, el pueblo se hace presente. Hace dos años atrás…

    Difunde esta nota
  • El alquiler del country de la madre de Adorni se pagó un año por adelantado y en dólares

     

     Como esos futbolistas que firman su primer contrato en Primera y salen a acomodarle la vida a toda la familia, Manuel Adorni intentó hacer lo mismo cuando se convirtió en funcionario del gobierno de Javier Milei y creyó que comenzaba su carrera al estrellato.

    El problema es que lo hizo de forma tan desprolija que terminó complicando a todos; a sus hermanos, a la madre y ahora a uno de sus tíos, que quedó bajo la lupa judicial por el alquiler de una casa en un country, Fincas de Iraola II, en el partido de Berazategui.

    A esa propiedad Adorni mudó a su madre, como anticipó LPO en exclusiva, y según comentan en el barrio, pidió pagar las expensas en efectivo. Ante la revelación de este medio, la justicia que investiga el presunto enriquecimiento ilícito del jefe de Gabinete de Javier Milei, le pidió a los administradores del country que confirmen que allí vive la madre de Adorni y le remitan toda la documentación de la operación.

    El Renacido

    De ese requerimiento surgió que el contrato no está a nombre de Silvia Pais sino de Juan Pais, tío del jefe de Gabinete y hermano de su madre. El acuerdo fue firmado por dos años con un valor mensual de 1.100 dólares. Pero lo más llamativo es que se habría pagado un año de alquiler por adelantado, con el desembolso de 12.000 dólares en efectivo, en lo que ya es una marca registrada de los movimientos de dinero de la familia Adorni.

    El contrato no está a nombre de Silvia Pais, la madre de Adorni, sino de Juan Pais, tío del vocero y hermano de la mujer. El acuerdo fue firmado por dos años con un valor mensual de 1.100 dólares. El alquiler se habría pagado un año por adelantado con el desembolso de 12.000 dólares en efectivo.

    La información fue remitida al juzgado junto con otros datos como el monto de las expensas, que rondan los 500 mil pesos mensuales, y la documentación vinculada a la ocupación de la vivienda.

    La revelación que se pagó un año del alquiler por adelantado se suma a otras revelaciones escandalosas de los gastos de Adorni que se conocieron esta semana, como la compra de sábanas de lujo por ocho millones de pesos y un flipper de los Locos Addams por ocho mil dólares. 

    Adorni formó parte de la comitiva que acompañó a Milei a Rosario el Día de la Bandera

    La Justicia ya había comenzado a investigar la mudanza de la madre de Adorni al exclusivo barrio privado, concretada hace unas semanas atrás y ahora buscan saber cómo se financia su estadía en el lugar.

    Los investigadores quieren determinar quien afronta los gastos y bajo qué condiciones se firmó el contrato de alquiler, bajo la hipótesis que la mudanza es parte del desbordado giro de gastos de Adorni desde que es funcionario público, un indicio muy claro de enriquecimiento ilícito, que se suma a su confesión de haber evadido impuestos por al menos medio millón de dólares, un delito por el que podrían inhibirlo de ocupar cargos de por vida.

     [Marijuan pidió la indagatoria del hermano de Adorni por mentir en las declaraciones juradas]  

    La incorporación del tío de Adorni a esta operación arrastra a otro integrante de la familia al caso. La semana pasada, el fiscal Marijuan pidió la indagatoria de Francisco Adorni, hermano del vocero y legislador bonaerense, por las inconsistencias en su declaración juradas, que modificó dos veces, la última para bajar el monto del patrimonio que declaró inicialmente.

    Francisco Adorni arrastra escándalos desde el inicio de la gestión de Milei, cuando como reveló LPO en exclusiva, el actual jefe de Gabinete hizo que lo nombraran en el Ministerio de Defensa en el preciso momento que se despedía a decenas de miles de empleados del Estado, y luego logró que lo ascendieran

    La Justicia analiza el destino de los dólares que los hermanos Adorni dicen haber encontrado años atrás en una caja de zapatos la casa de su padre, una de las coartadas elegidas junto con la aparición de Bitcoins en un pendrive, para justificar su desmesurado crecimiento patrimonial.

    También se supo por esa época que la madre y la tía del jefe de Gabinete habían sido nombradas en la Legislatura bonaerense. Parecía una contradicción para quien se la pasaba despotricando contra el Estado y los ñoquis, pero luego vendría el escándalo interminable cuando subió a su esposa, Betina Angeletti al avión presidencial para pasear por Nueva York a expensas del erario público.

    Ahora, la Justicia analiza el destino de los dólares que los hermanos Adorni dicen haber encontrado años atrás en una caja de zapatos la casa de su padre, una de las coartadas elegidas junto con la aparición de Bitcoins en un pendrive, para justificar su desmesurado crecimiento patrimonial. El problema es que la supuesta herencia contradice declaraciones del propio Adorni que dijo en los medios que sólo heredó deudas.

    Con un agravante, como los dos hermanos Adorni no coordinaron bien sus declaraciones juradas y la supuesta herencia declarada no coincidía en ambas presentaciones, por eso se amontonan las rectificaciones.

     

    Difunde esta nota
  • Actividades deportivas suspendidas

    La Municipalidad de Villa Regina informa que debido a las medidas sanitarias extraordinarias anunciadas por el Ministerio de Salud de Río Negro a las que adhiere la Municipalidad de Villa Regina se suspenden los siguientes eventos: -3° Fecha del Campeonato Patagónico de Motocross -3° Fecha del Rally Regional -16° Trekking al Indio Comahue -‘Mundo Boca…

    Difunde esta nota
  • ¿Por qué funciona el discurso anticomunista?

     

    En la campaña electoral de 2023, los gritos vehementes de Javier Milei denunciando el “zurdaje comunista” generaron incredulidad y hasta risas. ¿A quién le hablaba?, ¿a quién convocaba con ese discurso antiguo? pensamos muchos. Un asombro similar produjeron las declaraciones de Donald Trump, que en 2019 denunció el “Green New Deal” (la propuesta de un nuevo acuerdo ecologista) como “un Caballo de Troya para el socialismo en Estados Unidos”. Más lejano aun pudo parecer el lema “Comunismo o libertad” usado en la campaña electoral de 2021 por Isabel Díaz Ayuso, la actual Presidenta de la Comunidad de Madrid. Y desde luego, está el caso de Jair Bolsonaro, uno de los pioneros en reavivar la tradición anticomunista. Hasta hace poco tiempo, en su dispersión y heterogeneidad estas menciones podían parecer trasnochadas o anacrónicas, dada la desaparición del horizonte del comunismo soviético. Sin embargo, esos candidatos han llegado al poder. Entonces: ¿trasnochados ellos o ingenuos nosotros?

    Estos líderes forman parte de una lista más larga de quienes, con mayor o menor vehemencia, reclaman contra la conspiración comunista, socialista o colectivista que aqueja al mundo. De la ecología a las políticas de género, de los impuestos al cuidado humanitario de inmigrantes, o la educación sexual, hoy muchas de las causas y valores de la renovación de la cultura democrática de las últimas décadas han sido tachados de comunistas, como un avance totalitario y opresor. En el caso de los sectores ultraliberales, la educación y la salud públicas –y todas las políticas redistributivas o progresivas– son consideradas nuevas formas de comunismo. Así, la gran familia de las nuevas derechas parece estar viviendo otra vez la Guerra Fría, más cerca del delirio paranoide que de algún enfrentamiento real con opciones anticapitalistas.

    ¿Anacrónico?

    El primer dato a considerar es que el anticomunismo de estos líderes no es una novedad; tiene una larga historia de persecución política y pensamiento conspirativo que atraviesa todo el siglo XX de Occidente y que se remonta incluso a décadas anteriores a la Guerra Fría, al menos hasta la Revolución Rusa de 1917. Lo mismo sucede con la historia de estas derechas: la novedad que representan tiene profundas raíces en la historia del conservadurismo y el nacionalismo de cada país y a escala global (1). Por tanto, el anticomunismo es tan antiguo como la historia de las derechas que hoy tratamos de entender. Pero esto no significa que el fenómeno actual sea la mera continuidad de ese pasado o que pueda pensarse como la simple reverberación del fascismo de entreguerras. Hay en las derechas radicales una novedad indiscutible en la manera en que disputan sus intereses bajo el juego político de la democracia liberal, al mismo tiempo que la socavan por dentro, tal como han señalado agudos observadores (2). ¿Cuál es la novedad de su anticomunismo? ¿Por qué y para qué movilizar imaginarios en apariencia old fashioned, especialmente para las jóvenes generaciones a las que se dirigen?

    Se suele decir que el anticomunismo es un discurso anacrónico, en un mundo donde, desde la caída del Muro de Berlín (1989) y la disolución de la Unión Soviética (1991) el comunismo no existe más como opción política. Por esa razón, el componente antimarxista de las nuevas derechas suele ser relegado como un dato más de una retórica florida. Esta perspectiva tiende a descartar el problema, considerando como una mera estrategia discursiva al elemento ideológico que organizó buena parte del conflicto político del siglo XX. La dificultad reside en entender “comunismo” en términos geopolíticos literales, como si solo se refiriese al mundo soviético, a los partidos comunistas en Occidente o a la defensa de un modelo anticapitalista. Y tal vez ese no sea el ángulo más productivo para pensar el problema. La pregunta es, más bien, otra: ¿qué están diciendo cuando dicen “comunismo”, y qué potencial político tiene hoy volver a movilizar este término?

    Feminismo, género, diversidades sexuales, raciales o religiosas, educación sexual, cambio climático, migraciones, islamismo, redistribución del ingreso, protección de las minorías y de los sectores sociales más vulnerables… La lista de ideas, proyectos o sujetos tachados de “marxismo cultural” o “socialismo” –según las declinaciones de cada profeta– muestran, de una punta a la otra del mapa global, que “comunismo” designa hoy los valores del llamado mundo “progresista” de las últimas décadas (“woke”, en su versión despectiva). En otros términos, el anticomunismo es una declinación a la antigua del actual antiprogresismo, con la diferencia de que hoy la disputa se produce dentro del capitalismo y con variaciones muy relativas. Sin embargo, en esas variaciones relativas, que parecen marginales dentro del capitalismo, se juega la vida de millones de personas. Al apelar a la potencia simbólica del término “marxista” o “comunista”, los líderes de derecha buscan recuperar la fuerza mayor de ese combate en el Occidente liberal (de todas maneras, la evocación no es igual en todos, y de hecho algunos líderes, como Marine Le Pen o Giorgia Meloni, no recurren tanto a la batería discursiva anticomunista). En cualquier caso, todos defienden el mismo sentido antiprogresista que los vehementes antimarxistas Santiago Abascal o Javier Milei.

     

    Antiprogresismo

    El segundo dato clave –ya muy conocido– es que el antiprogresismo es hoy el centro de la batalla cultural de las nuevas derechas globales, que en cada país adquiere sus propios contornos –antiperonista y ultraliberal en Argentina, islamobófico y antimigratorio en Europa o Estados Unidos–. Esa guerra cultural de la “internacional reaccionaria” parte del supuesto de que la izquierda, a pesar de su fracaso en la construcción del socialismo, se impuso en el terreno cultural. La verdadera lucha debería apuntar, para las fuerzas conservadoras, a la hegemonía del progresismo que destruye la sociedad occidental con su pensamiento “políticamente correcto” (3). Por eso mismo, se presentan como la rebelión contra un sistema que suponen conquistado y dominado por el progresismo y la izquierda. Por muy anacrónico que parezca, el anticomunismo es coherente y está en el corazón del proyecto ideológico de las nuevas derechas.

    El anticomunismo propone respuestas fáciles en un mundo atravesado por miedos, incertidumbres y sentimientos de disolución social.

    Una mención aparte merece el combate contra el feminismo y la “ideología de género”, combate que va más allá de sus élites dirigentes. ¿Por qué el feminismo y la diversidad sexual están en el centro de la disputa y de la denuncia anticomunista sobre el “marxismo cultural”? En la actual configuración de las democracias liberales, pocas cosas –o casi ninguna– representan una amenaza real al orden social. Sin embargo, el feminismo, en su impugnación antipatriarcal (que incluye el cuestionamiento del orden heterosexual como norma), conserva un poder subversivo y antisistema que no tiene ningún otro factor del progresismo actual (independientemente de las corrientes dentro del feminismo). Así, estas derechas, que se proclaman antisistema, luchan en realidad por la preservación de un orden social blanco, masculino y colonial que sienten socavado. Tal como lo hacía el anticomunismo del pasado, que veía el orden occidental en peligro e imaginaba conspiraciones paranoicas de la Casa Blanca a la Casa Rosada, de los hippies a las guerrillas, de las minifaldas al peronismo. Es aquí, en la lucha por la preservación del sistema, donde la impugnación de “marxista” o “comunista” aplicada al feminismo encuentra todas sus resonancias pasadas.

    Si bien la batalla cultural antiprogresista unifica a las nuevas derechas radicales, sus diferencias no son menores, especialmente en cuestiones como la economía y el nacionalismo. Estas variaciones indican, también, que el florecimiento de fuerzas radicales de derecha debe ser explicado en función de procesos y tradiciones locales –y no meramente como una “ola global”–. Es aquí donde el anticomunismo de Milei adquiere su rasgo distintivo: no se trata de la impugnación de las agendas culturales del progresismo biempensante, sino de la destrucción de todo resabio de políticas orientadas a las grandes mayorías sociales entendidas como formas de estatismo y colectivismo. Se trata de la gestión desnuda en favor de los intereses del tecno-capitalismo concentrado internacional. Con ello, el neoliberalismo argentino –en la versión iracunda de Milei– retoma una larga tradición de nuestras derechas. Basta con evocar la última dictadura para constatar que las derechas fueron tan anticomunistas como neoliberales y autoritarias, y que su principal oponente fueron las políticas estatistas, keynesianas y redistributivas, en general asociadas al peronismo y al kirchnerismo. Desde luego, esto parece dejar a Milei lejos del proteccionismo de Trump, pero muy cerca de la defensa compartida del tecno-capitalismo. En todo caso, el anticomunismo neoliberal de Milei se alinea cómodamente con el de Bolsonaro o José Kast.

    Dentro de estas variaciones nacionales, algunos argumentos de orden geopolítico explican los tópicos anticomunistas de manera más concreta, sin los efectos anacrónicos que parecen tener en boca de líderes como Milei. El caso más claro es Trump y su batalla por la supervivencia del poder imperial estadounidense frente a China. Ello le permite, sin excesivos retorcimientos históricos, identificar su enemigo en el “comunismo oriental”. De la misma manera, su electorado de origen latino vota entusiasta la condena a la “troika de la tiranía”, tal como la llamó su Consejero de Seguridad Nacional en 2018, John Bolton, a los gobiernos de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Por la misma razón estratégica pero en sentido inverso, en Hungría Viktor Orban dejó de lado su discurso anticomunista –que asociaba la Rusia de hoy con la Unión Soviética– para pasar a una cercanía más pragmática con Vladimir Putin.

    Significante vacío

    Volvamos a nuestras preguntas de partida: ¿por qué y para qué movilizar el imaginario anticomunista? Si, una vez más, dejamos de pensar el comunismo en términos literales, surge un último elemento clave: el potencial político-simbólico del discurso anticomunista en su larga historia. Con mayor o menor pregnancia según los países, “comunista” ha funcionado también como un potente significante vacío negativo, capaz de ser llenado con los más diversos contenidos y sujetos, como un otro absoluto, peligroso y amenazante. Tanto es así que Alice Weidel, la dirigente de la extrema derecha de Alternativa para Alemania (AfD), puede permitirse decir que Adolf Hitler era un “comunista”.

    La noción de significante vacío es particularmente útil para entender el peso del anticomunismo en Argentina, donde –salvo algunos momentos– no ha habido fuerzas de izquierda importantes, a diferencia de países como Brasil o Chile, donde el comunismo evoca miedos históricos bien reales. En Argentina “comunista” es, entonces, un sentido a ser llenado, que sirve para polarizar y designar un otro peligroso que pone en riesgo “nuestro” orden social y moral, nuestra comunidad. Es, por ello, un enemigo absoluto que debe ser eliminado (4). En la historia argentina, la denuncia del “peligro rojo” ha servido para generar miedos sociales y justificar la persecución de trabajadores, partidos de izquierda, peronistas y antiperonistas, mujeres, jóvenes, gays o artistas “transgresores”, cuyas prácticas, ideas o deseos parecían hacer tambalear el orden occidental y cristiano. Movilizado con fines instrumentales o con auténtica convicción ideológica, “comunista” o “marxista” ha funcionado en boca de las derechas como designación automática de un culpable de todos los males. Así, el anticomunismo finalmente propone certezas y respuestas fáciles en un mundo atravesado por miedos, incertidumbres y sentimientos de disolución social y amenaza sobre la comunidad de pertenencia. Esta potencia simbólica es la que sigue funcionando en el apelativo “comunista” aplicado en el presente. Por eso mismo, la pandemia de Covid –epítome máximo de la disolución final por venir– fue también un momento de renacimiento del anticomunismo.

    Es entonces este gran poder performativo de la acusación de “comunista”, tan sedimentado históricamente en el mundo occidental, lo que permite que las nuevas derechas –herederas al fin y al cabo de largas tradiciones conservadoras– sigan utilizando el término para arremeter en su batalla cultural. Sin duda, la movilización antiprogresista ha logrado dar una nueva vida al “miedo rojo” para las generaciones desencantadas de nuestro tiempo.

    1. Para el caso argentino, véase: Sergio Morresi y Martín Vicente, “Rayos en un cielo encapotado: la nueva derecha como una constante irregular en Argentina”, en Pablo Semán (coord.), Está entre nosotros, Buenos Aires, Siglo XXI, 2023.
    2. Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, Cómo mueren las democracias, Barcelona, Ariel, 2018; Steven Forti, Democracias en extinción, Barcelona, Akal, 2024.
    3. Pablo Stefanoni, “Las mil mesetas de la reacción: mutaciones de las extremas derechas y guerras culturales del siglo XXI”, en J. A. Sanahuja y Pablo Stefanoni (eds.), Extremas derechas y democracia: perspectivas iberoamericanas, Madrid, Fundación Carolina, 2023.
    4. Ernesto Bohoslavsky y Marina Franco, Fantasmas rojos. El anticomunismo en la Argentina del siglo XX, UNSAM, 2024.

     

    Difunde esta nota
  • |

    EL CERO NO SUMA

    Argentina, país que desde un 24 de noviembre del 2010 por el Decreto 1800 y posteriormente ratificado en ley 26.870 en el año 2013, declara al Vino como su bebida nacional. Esta ley que busca difundir las características culturales que implique la producción, elaboración y consumo del vino argentino y sus tradiciones. El vino es…

    Difunde esta nota
  • |

    DOS ESCENARIOS, MUCHOS ARTISTAS

    Este fin de semana se celebra en Villa Regina la #FiestadelaVendimia2020 y la Dirección de Cultura con Silvia Alvarado a la cabeza tuvo el atino de crear dos escenarios para poder generar más espacios para artistas locales, quienes estarán compartiendo la escena cultural de la #Vendimia con colegas regionales y nacionales. Las aperturas en el…

    Difunde esta nota

Deja una respuesta