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53 personas se capacitan en el Instituto Crecer

53 personas se capacitan en diferentes oficios a través de los cursos que brinda el Instituto Crecer. Esto es posible a partir del convenio que en marzo pasado firmó el Intendente Marcelo Orazi con la institución que contempla el otorgamiento de becas para capacitaciones destinadas a personas en situación de vulnerabilidad y la posibilidad de acceder a los cursos que brinda la institución tanto a beneficiarios de programas sociales como a no beneficiarios.

La Secretaría de Desarrollo Social, a través del Área Mujer y Diversidad, coordinó la elaboración de los listados de las personas beneficiadas.

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  • Mahiques cedió a la presión de Comodoro Py y postergó otro año la reforma que pasa el poder a los fiscales

     

    El ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, hizo saber este viernes que el nuevo modelo penal de enjuiciamiento se posterga hasta febrero de 2027. Es el tercer atraso en la implementación de un modelo que ayudaría a reducir la politización de los juzgados federales y que fue la bandera del ex ministro Mariano Cúneo Libarona, que dejó el gobierno sin lograr su instrumentación.

    Ahora, Mahiques adujo razones ligadas a los recursos para justificar esta nueva postergación, cuando hace unos días había indicado que no era ese motivo para suspender su inicio. El modelo ya se aplica en doce provincias pero se posterga en el fuero más sensible, porque juzga los casos de corrupción de los funcionarios del gobierno nacional.

    Definido por la Constitución de 1994, el acusatorio lleva un retraso de 31 años en su aplicación. Su implementación provoca un cambio total de funciones y de influencias. Los todopoderosos jueces federales pierden su poder de investigar que pasa a los fiscales. Los tiempos eternos de las causas se terminan. Los trámites dejan de ser secretos y cada acto se transparenta en una audiencia pública.

    Comodoro Py no tiene ninguna urgencia por cambiar esa realidad. Hoy los jueces de Retiro reciben una denuncia, la pisan años y la usan como herramienta de negociación política. «La saco y en un minuto tengo sentado a un diputado, a un ministro o al jefe de gabinete. La meto en un cajón y consigo que me deban algo», le dice un juez santafesino a LPO.

    El gobierno ahora no descarta abrir la negociación de la Corte con Comodoro Py para acordar una «paz judicial» 

    Otro tema central que también complica su instrumentación es la interna que existe para elegir el fiscal coordinador del nuevo sistema. Una suerte de mini procurador que tendrá peso en la definición de quien tomará cada causa.

    Un tema central que también complica la instrumentación del sistema acusatorio es la interna que existe para elegir el fiscal coordinador del nuevo sistema. Una suerte de mini procurador que definirá quien tomará cada causa.

    En el acusatorio son los fiscales los que, al controlar las investigaciones, toman el poder de los jueces. Lo que vienen rosqueando entre el Ministerio de Justicia y la Procuración General de la Corte es quién se queda con el rol de fiscal coordinador que define la línea de persecución y la asignación de cargas de trabajo. La interna se disputa entre tres exponentes del Ministerio Público Federal porteño.

    Uno es Diego Luciani, fiscal de la causa Vialidad, que terminó en condena contra Cristina Kirchner. El otro es Carlos Stornelli, el fiscal de instrucción de la causa Cuadernos con una historia polémica, como estar en rebeldía en la causa por espionaje ilegal donde fue condenado Marcelo D’Alessio. El tercero es Ramiro González, el que celebró su cumpleaños con una fiesta de lujo en la que cantó Cristian Castro, y en la que estuvieron jueces federales, el operador macrista Daniel Angelici y hasta el ministro de la Corte Ricardo Lorenzetti.

    Los jueces Daniel Petrone y Diego Barroetaveña.

    «La pelea sigue siendo la misma, quién dirige la Procuración y el fiscal responsable. Hasta que ellos no tengan el nombre de quien va a alinear la tropa en Comodoro Py no van a hacer nada», dice un analista y funcionario que tiene su despacho en Retiro.

    Coincide con esto Javier Alfie, director Ejecutivo del Instituto en Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (Inecip). «No hay nada más allá que una lucha de tribus al interior de la Procuración para definir cómo se tramitan causas que involucran corrupción. En esta pelea intervienen mafias judiciales que controlan Comodoro Py por quien se queda con la manija. Esta indefinición rutinaria que traba el acusatorio lo que hace es buscar que se prolongue un modelo garante de impunidad sistémica», le dijo a este medio.

    El fiscal que investigó a Cristina por Vialidad suena como coordinador del nuevo modelo acusatorio

    En el Inecip indican que van 13 años desde que se aprobó el Código Procesal Penal. Son tres años desde que el gobierno reactivó su implementación en todo el país, que anunció que lo haría en dos años. Y dos años desde que por primera vez se anunció una fecha de entrada en vigencia para Comodoro Py.

    Esta indefinición rutinaria que traba el acusatorio lo que hace es buscar que se prolongue un modelo garante de impunidad sistémica.

    Es esto, y no la mentada cuestión de recursos no asignados para el cambio, la que llevó a Mahiques a postergar el arranque de un sistema que, sin que se definieran nombramientos especiales, funciona en la mitad de la Argentina. Cuneo Libarona lo hizo dos veces. Debía empezar el 11 de agosto de 2025, lo cambió al 10 de noviembre del mismo año y al llegar esa fecha lo volvió a diferir para el 27 de abril de este año.

    El calendario vuelve a estirarse. La Procuración General de la Corte a cargo de Eduardo Casal, que lleva un interinato de ocho años, indica que para cambiar el modelo judicial primero hay que garantizar recursos humanos, tecnológicos y edilicios.

    Los problemas y justificativos que se dan para solicitar y obtener la venia del poder político para no empezar nunca con el acusatorio en Comodoro Py son materia pendiente de resolución en las 12 provincias que arrancaron con este sistema. Es un pretexto.

    «Es un pretexto absoluto ese planteo», dice un funcionario desde adentro de la Justicia Federal de Rosario. «Los problemas y justificativos que se dan para solicitar y obtener la venia del poder político para no empezar nunca con el acusatorio en Comodoro Py son materia pendiente de resolución en las 12 provincias que arrancaron con este sistema». Que rige en Mendoza, Rosario, Mar del Plata, Salta, Corrientes y Bahía Blanca entre otras jurisdicciones.

    En ningún lugar tienen resuelto los temas de nombramientos. En Rosario los jueces de garantías que afrontan las audiencias iniciales donde se imputa a un detenido son magistrados de Tribunales Orales que cubren esa función. En Corrientes para los juicios orales actúan un juez de General Roca y otro de Formosa.

    Los jueces Ercollini y Martínez di Giorgi.

    Los que en la Procuración definen con Casal para ver quién es el ungido como fiscal coordinador son Juan Manuel Olima y Juan Manuel Casanova. Pero nada saldrá sin la anuencia de la Casa Rosada o, por lo menos, una negociación.

    En ese rumbo la que está tratando de tender puentes con Comodoro Py es Karina Milei, quien tiene preocupación e interés en que les frenen las causas en contra en camino. Con una gestión que ya atraviesa los últimos dos años la sensibilidad y el poder de presión de los jueces federales se activa. Mahiques y Santiago Viola, como delegados de Karina, van a querer incidir en los nombramientos de fiscal coordinador y fiscal revisor con el fin de suavizar los compromisos judiciales en la Casa Rosada.

    Una reunión de Borinsky con Santiago Caputo agitó las versiones de su candidatura a la Corte

    La puja por poner el procurador de la Corte que conduce a los fiscales federales también es parte de esta martingala. Los que buscan sentarse en la silla de Casal son los jueces Ariel Lijo y Mariano Borinsky, que también suena como posible candidato a la Corte Suprema.

    Hay fiscales que se bancan sin una palabra que un juez federal tenga un pedido de indagatoria sin citar a los implicados durante siete años. Hay una morosidad tremenda del trabajo judicial en Comodoro Py, que tiene récord nacional en demoras y en cantidad de funcionarios.

    Lo que hace doblarse de ironía a funcionarios judiciales que siguen esta rosca eterna es la preocupación que, tanto en la Procuración como en el ámbito de los jueces federales, alegan por los posibles inconvenientes de la entrada del acusatorio.

    «Lo dicen muy serios fiscales que se bancan sin una palabra que un juez federal, por ejemplo, tenga un pedido de indagatoria sin citar durante siete años a los implicados. Hay una morosidad tremenda del trabajo judicial en Comodoro Py, que tiene récord nacional en demoras y en cantidad de funcionarios», dice el juez rosarino que habla con LPO.

    Esa capacidad política de jugar con los tiempos en el sistema acusatorio se termina. Los fiscales federales investigan desde el inicio, deben llevar de inmediato a audiencia de imputados a breve lapso, que no deciden ellos sino una oficina de gestión judicial. Los jueces solo valoran las pruebas en una sala frente a público que entra sin restricciones.

    Los jueces Borinsky y Hornos.

    El Inecip consignó en un documento del año pasado que los fiscales federales de la CABA tienen la carga de trabajo más baja de todo el país. «Solo el 1 % de las condenas de Comodoro Py corresponden a delitos de alto impacto. El sistema acusatorio es imprescindible para optimizar el uso de los recursos y mejorar la actual tasa de 1 % de eficacia político-criminal».

    Aunque después Comodoro Py le dobló el brazo, el año pasado a esos números Cuneo Libarona se los refregó a los fiscales que pedían prórroga porque no podrían enfrentar delitos complejos sin recursos. Le mandó una carta a Casal diciendo que solo el 3% de las causas que manejan son por delitos relevantes. Por ejemplo, en Comodoro Py las causas por narcocriminalidad representaron en 2024 el 0,84% del total, las de corrupción el 0,51% y las de criminalidad económica el 0,08%.

    «Y eso pasa en un fuero en CABA con una cantidad desproporcionada hacia otros distritos en relación a sus recursos humanos», dice Alfie. «Incluso las fiscalías por la cantidad de empleados son incomparables a las jurisdicciones del interior del país».

     

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  • Aluvional

     

    La IA establece: “un aluvión es un flujo rápido y violento de lodo, agua, tierra y escombros que desciende por laderas, quebradas o cauces, arrastrando materiales sueltos […] estos deslizamientos pueden causar graves daños materiales y personales debido a su gran capacidad destructiva y velocidad”. Aluvional es un buen adjetivo para definir a los tiempos que corren y a Play, la obra de Matías Umpierrez que durante más de 110 minutos nos arrastra a una narración rota a través de retazos —textuales, visuales, sonoros—, de tecnologías anacrónicas, de lenguas marginales recortadas sobre el fondo de una hegemónica, de marionetas antropomórficas de gatos, de cabezas desmembradas, de escenas de crimen. El efecto es hipnótico y la fascinación que produce es dilemática. Dejarse arrastrar por ella es ceder a la vocación destructiva de la que la misma obra advierte: fascinación y fascismo comparten una misma raíz. La fascinación provocada por la exposición constante al exceso y flujo de estímulos indiferenciados, grises, causa la indolencia humana. Se trata de una desjerarquización no liberadora sino opresiva, en la medida en que erosiona el valor de la autoridad y el efecto de frontera de la verdad.

    La fascinación liberada por la tecnología —de la que los tecnofascismos son expertos— al deshacer los límites entre realidad-ficción, literalidad-metáfora, verdad-mentira instituye el mayor de los escepticismos —como nos recuerda Play a través de Arendt— que es el terreno donde arraiga el fanatismo. Sobreponerse a esa saturación es el desafío al que invita Play. Hacer pausa. Suspender el flujo para interrogar las clasificaciones, identificar a cuáles de ellas quedan pegados ciertos afectos que incitan formas de la violencia y sobre cuáles esos mismos afectos resbalan. Una pausa para habitar la desorientación y la angustia, para decir no a la solución psicotrópica fallida que busca silenciar el trauma provocado por las guerras. Interrumpir esa aceleración aluvional que Play trae a escena como praxis política o última chance que sensibilice y haga lugar para el advenimiento de un régimen de poder y dominación diferente al de la hipnocracia.

    Las lenguas 

    Las lenguas se mezclan, son emitidas por diferentes dispositivos cuando no son pronunciadas por el actor (y autor) de Play. Sin embargo, no todas tienen igual peso. El inglés domina, en tanto el español, el alemán, el francés, el ruso, el chino, el japonés le siguen en saga. Otras, como el mapuzungun, el suajili, el norcoreano están ahí para producir interferencias. Se triunfa en inglés pero se fracasa en español (latino). Se señala el artificio de la lengua pero sin renunciar a su prescindencia. Se juega con las variaciones de sentido que puede producir un desplazamiento en el significante. De la apropiación revolucionaria de los Tupinambá por Oswald de Andrade a la torsión del “Tupí or not Tupi this is de question” del poema shakesperiano. 

    De esa intraducibilidad de las lenguas que condensa la incomunicabilidad de las experiencias colectivas pero singulares es deudora Play. Vocablo para el cual, señala el autor: “No existe traducción […] se imprimió globalmente como un posible código de orden social: jugar, reproducir, tocar, movimiento, maniobra, pieza teatral […]. Tocar la sensibilidad del pueblo. Ejecutar una maniobra que construya ‘cambio’. PLAY es una invitación al origen de la palabra, al descubrimiento, a una forma de interpretar el mundo. PLAY […] pone en tensión la realidad y la ficción, el orden y el caos […] PLAY no sólo inicia; reproduce y transforma”.

    El mito

    El mito fue y sigue siendo uno de los recursos culturales más antiguos (y eficaces) para, en el seno del caos, ordenar, clasificar y justificar las jerarquías sociales. Ellos trabajan sobre relatos orales y escombros de historia, sus motivos suelen ser tan recurrentes como sus desplazamientos. Para interpretarlos se reclama más de un sentido. 

    En Play el mito se encuentra desde el inicio —no podía ser de otro modo— para señalar un momento anterior a la caída donde reinaba la convivialidad amorosa (entre seres humanos pero también con la naturaleza), el entendimiento pleno y la abundancia. En ese reino sin escasez ni propiedad privada, la ley no era necesaria. A esa edad de oro sólo le siguió una lenta pero inexorable degradación. ¿Qué provocó la caída? Play no lo explica, pero lo sugiere: un odio mal direccionado. El resentimiento de un unicornio que no supo diferenciar al verdugo del señuelo; que confundió a la doncella utilizada para generar su acercamiento y confianza, con los cazadores que sólo la usaron como instrumento para masacrarlo. De esos equívocos está hecha no sólo Play sino la historia. 

    En efecto, Umpierrez se inspira en el reconocido historiador Robert Darnton y en su libro La gran matanza de gatos y otros episodios en la historia de la cultura francesa (1984) para nombrar las partes de su obra. Como Darnton, un clásico de la historia cultural, el autor de Play “piensa utilizando cosas y todo lo que la cultura le ofrece” para aproximarse al tiempo oscuro que busca explicar. A pesar de la diferencia de estatuto del archivo del que ambos echan mano es posible reconocer en Umpierrez ese gesto de Darnton de alumbrar una época de opacidad y de transición en la cual la revolución era inanticipable. 

    La ciudad como texto (I) recoge el mito de Coney Island (EE.UU., 1916) como una narrativa de poder capaz de realizar arquitectónicamente el sueño de un orden eficiente, de consumo y prosperidad. Como si aquella ciudad que Darnton leía bajo el prisma de una procesión de corporaciones múltiples de finales de 1700 se hubiera reducido 200 años después a la supremacía de una corporación económica que fagocita cualquier otro “orden” imaginable que se le contraponga, convirtiendo a todo lo que su avidez devora a imagen y semejanza de sí mismo. La antropofagia como movimiento creativo y de resistencia anticolonial es refuncionalizado por la violencia del capital. 

    La ciudad —como orden de justificación de las injusticias y violencias del capital, como dirían Boltanski y Chiappello— no sólo está hecha de obnubilantes rascacielos sino del brillo de Hollywood que busca llevar a escena otra masacre: la de 32 adolescentes de una escuela de Virginia. Ese brillo impide ver no sólo la precarización de quienes allí trabajan sino el destino de quienes procuran luchar contra las violencias de los desalojos y la persecución. En esa ciudad vigilada el descubrimiento de las lógicas de explotación que lo sostienen, antes que conducir a una reconciliación promisoria, llevan a la catástrofe. Los escombros que ella deja, como único consuelo, serán recogidos en silencio por los que callaron ante las atrocidades.   

    Violencias

    Si no hay justicia que haya venganza, aunque no sea redentora sino mítica. En medio de un mundo distópico que hace del valor de la libertad la coartada para la miseria, la opresión, el imperialismo y la guerra, los puntos de fuga se angostan. Otra vez se produce un desplazamiento: se sacrifica al animal con derechos en lugar de al amo con privilegios. Se masacra al débil molesto, se sobreactúa la parodia del juicio popular, para seguir reproduciendo el sistema de explotación normal. De La gran matanza de gatos (II) hacia la reproducción del abuso sexual, la expurgación de homosexuales o la exhibición orgullosa de la esclavitud. 

    Nada parece trastocar, sin embargo, el modelo aspiracional de la masa expoliada: todxs queremos comprar la casa propia, conseguir un buen trabajo, tener una oportunidad de éxito. Y todo, mientras ocurre Gaza a cielo abierto, índice histórico de una especie humana que devino genocida y que evidencia —como dice Segato en Play—  que “la Ley es el poder de muerte”. Y todo mientras los líderes de la ultraderecha dicen preocuparse por la baja en la tasa de la natalidad, replicando viejas teorías conspiranoicas que revitalizan ideas paranoicas del “gran reemplazo”. Y todo mientras los drones realizan el trabajo “limpio” del aniquilamiento y a los soldados les resta el trabajo sucio de comunicar los decesos. Pero La anatomía de la ciudad de las letras (III) produce el silenciamiento. No sólo lo hace a través de las dictaduras, los fascismos históricos y la represión. También se sirve de la cultura de masas, de canciones que enseñan que “hay que cerrar la boca para vivir mejor”. Así, del silenciamiento producido por las bombas de Malvinas o de cualquier otra guerra al quitarse la vida para “no ver, ni oír, ni hablar” hay menos pasos de los que uno imagina. 

    Revolución 

    ¿Puede nacer la poesía de la sumisión, del dominio y de la opresión? No hay respuesta fácil. Hay una inquietud y algo inquietante. Una doncella, adolescente, es usada como carnada y se vuelve injustamente depositaria del odio. Un adolescente denuncia que le han devorado el alma y dirige su odio hacia otros 32 adolescentes, sus (mal) presuntos verdugos. Unos niños y adolescentes hijos de obreros son conducidos al esplendor de la ciudad, siendo luego engañados y asesinados cuando la batalla entre sus padres y los dueños estalla. Otro niño es incitado al suicidio cuando al desobedecer una orden de la madre descubre el secreto de los lobos, expertos del engaño. Un adolescente se enamora de un chatbot al punto de romper todo otro lazo y perderse para siempre quitándose la vida. Una muy joven mujer negra es esclavizada y vejada por una familia aristocrática. Dos adolescentes jóvenes amigos son enviados a la guerra sin ninguna formación y al detonar un cañón quedan sordos de por vida.

    La adolescencia es ese lugar de transición, de umbral e indeterminación que emerge como metáfora de la fragilidad, pero también de potencia de algo que pudo y aún podría ser. En ese aún no ser, puede gestarse un ser-de otro-modo-al que estamos en apariencia destinados a ser. Ese momento de indeterminación, en algún sentido de incertidumbre, puede sacar sus fuerzas de la infancia de la que busca distanciarse (Dice Pedro Lemebel: “La infancia siempre es una pérdida en algún sentido. Debe ser por la alegría o por el optimismo con que uno la vive, aunque sea pobre, aunque sea proletario. Después se vive con la idealización de la infancia, que quizá no fue tan maravillosa, pero uno la recuerda bajo esa idealización”). 

    Quizás habitando esa incertidumbre con la alegría de quien juega podamos escapar de “una sociedad rota, atrapada en la repetición, como si cada vida quedara suspendida en un karma que obliga a aferrarse a un único modo de vivir para ser feliz” (Play). Cuando el curso normal parece conducir a cruzar “una línea y convertirse en asesinos” o a “darse su fin con un simple tiro en la cabeza” una conspiración revolucionaria puede hacer toda la diferencia. 

    La entrada Aluvional se publicó primero en Revista Anfibia.

     

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