La Dirección de Turismo de la Municipalidad de Villa Regina comparte las actividades planificadas para este fin de semana:
*Tardes Dulces: Continuamos la semana de la Dulzura con la pastelería y panificación artesanal de emprendedores locales. Este viernes 9 nos acompaña Paola Pavian con panificación y repostería vegana.
El sábado 10 Rosi Arrieta con chocolatería, alfajores y conitos de dulce de leche artesanales y el domingo 11 será el turno de Muñoz Alicia.
Durante los tres días a partir de las 14 y hasta las 18 horas.
*Caminatas Recreativas: Salimos de de caminata guiada el viernes 9 y sábado 10 a las 15 horas. El punto de encuentro será la Oficina de Turismo. Con la inscripción te llevás un cafecito gratis a elección para la vuelta. Actividad gratuita con cupo limitado y protocolo COVID- 19.
*GastroArte en RuGliano: junto a la Dirección de Cultura los invitamos a ser parte de la propuesta que une a nuestros artistas locales y lo mejor de la gastronomía regional. Este fin de semana es el turno de RuGliano quienes se sumaron a la propuesta con un almuerzo el domingo 11 de Lasagna italiana acompañada de tabla de fiambres, pan casero, y variados postres que incluyen conservas y tartas de manzana. La música estará a cargo de los artistas Alexis y Pablo.
Reservas al 2984 865960
*Feria ReEmprender: La Plaza de los Inmigrantes se vuelve a vestir de Feria el domingo 11 con un nuevo horario de invierno a partir de las 14 horas. Nos acompañan artesanos y emprendedores locales de variados rubros.
Se distribuyen más de 717 mil dosis de Sputnik V en todo el país. Del total, 361.800 corresponden al componente 1 y 355.400 al 2, dosis que serán distribuidas de acuerdo con el criterio dispuesto por el Ministerio de Salud, en base a la cantidad de población de cada distrito. Un total de 717.200 dosis de la vacuna Sputnik…
El partido político de Alicia Kirchner, Kolina, lanzó el operativo clamor para que Cristina Kirchner pueda ser candidata, luego del reclamo ante la ONU que anunciaron los nuevos abogados de la ex presidenta.
Esta semana, Cristina sumó a Rafael Valim y Javier Borrego, los abogados de Lula que anunciaron en una conferencia de prensa que la ex presidenta puede presentarse en las PASO. Además dijeron que analizan presentar una cautelar que le permita ser candidata en las generales de 2027.
Tan sólo un día después, el partido de Alicia armó un encuentro en la Ciudad para empezar a «construir las condiciones políticas» para que Cristina pueda volver a ser candidata.
El encuentro se tituló «Poder elegirla» y fue encabezado por el presidente de Kolina en la Ciudad, el legislador Andrés La Blunda. La actividad se desarrolló en el espacio La Palabra, en el microcentro y también contó con la participación de la legisladora Delfina Velázquez y del analista Artemio López.
Durante la apertura, La Blunda sostuvo que la condena contra la expresidenta no constituye solamente una persecución individual, sino una intervención directa sobre la voluntad popular. «Cuando Cristina está proscripta, estamos proscriptos también todos aquellos que queremos elegirla. La condena afecta a Cristina, pero la inhabilitación afecta al pueblo», dijo el legislador.
«La operación económica necesita una operación judicial. Necesitan que Cristina esté presa y proscripta. Necesitan que millones de argentinos no podamos elegirla», señaló La Blunda, quien convocó a una «sublevación democrática» basada en la organización, la movilización y el voto, y no en la violencia ni en el odio.
Por su parte, Artemio López planteó que la candidatura de Cristina no puede ser meramente testimonial, sino que debe sostenerse por convicción política.
Velázquez retomó la reciente carta difundida por Cristina y destacó la importancia de sostener una construcción política organizada, territorial y colectiva frente al intento de disciplinar y fragmentar al peronismo.
La Blunda advirtió además que no alcanza con derrotar electoralmente a Javier Milei si el próximo gobierno mantiene sus reformas, convalida el endeudamiento y conserva los pilares centrales de su programa económico.
«No podemos derrotar electoralmente a Javier Milei para después institucionalizar su programa desde un gobierno peronista. En 2027 no alcanza con vencer a Milei: tenemos que vencer su modelo económico», dijo el legislador.
En el gobierno ya aceptan que Javier Milei no se salvaría de ir un ballotage el año que viene, una instancia que quieren evitar porque las encuestas le dan al gobierno rechazos cercanos al 60 por ciento.
El periodista Julián Alvez reveló en Infobae que en la Rosada ya evalúan un escenario de balotaje pese al optimismo que intentan transmitir figuras de peso en el gobierno como Luis «Toto» Caputo, que dijo que Milei ganará en primera vuelta «por paliza».
La paliza que pronostica Caputo no se condice con las encuestas. La última de Management & Fit reveló que un 57% votaría por un «cambio total» de gobierno y políticas de gestión. Quienes votarían por la continuidad del gobierno son el 39.7%.
Estos números, de repetirse en octubre del 2027, tienen doble lectura. Por un lado no le alcanzan a Milei para ganar en primera vuelta y por otro le dan un panorama sombrío al libertario en el ballotage.
Dentro del 39,7% que votaría la continuidad, un 23,7% pide cambios en las políticas de gestión. A esos le habla Patricia Bullrich cuando pide que aumente la velocidad de los resultados del plan económico para que tengan un impacto positivo en la vida cotidiana.
El sondeo de M&F revela otro dato preocupante para el gobierno, que es que sigue cayendo la imagen de Milei. La percepción negativa del presidente es del 53,5%, mientras que la positiva es de sólo el 30,6%.
En 1928 un grupo de taxistas porteños encontró una solución desesperada frente a la falta de pasajeros: llevar varias personas por el mismo recorrido. Así nació el colectivo argentino.
Por Alcides Blanco para NLI
Hoy parece imposible imaginar una ciudad argentina sin colectivos. Están en los barrios, atraviesan avenidas, conectan localidades, llevan trabajadores de madrugada, estudiantes, jubilados, familias enteras y millones de pasajeros todos los días. Tienen colores, números, recorridos, terminales, empresas, sindicatos y hasta una cultura propia. Sin embargo, hubo un momento en que el colectivo no existía. Y su nacimiento no ocurrió en un laboratorio, ni en una oficina de planificación urbana, ni como resultado de una gran política estatal. Surgió de una necesidad mucho más sencilla y mucho más argentina: un grupo de trabajadores necesitaba encontrar la manera de seguir viviendo de su oficio cuando los pasajeros empezaron a desaparecer.
La historia se remonta a 1928, cuando los taxistas porteños atravesaban una situación complicada por la competencia de otros medios de transporte. Buenos Aires ya contaba con una extensa red de tranvías, una creciente oferta de ómnibus y una línea de subterráneos que desde 1913 conectaba Plaza de Mayo con Primera Junta. Para los taxistas, competir contra esos sistemas significaba ofrecer un servicio mucho más caro por pasajero. La cantidad de clientes comenzó a disminuir y el problema se convirtió en una cuestión de supervivencia económica.
Fue entonces cuando apareció una idea que, vista desde hoy, parece obvia, pero que en aquel momento significaba cambiar completamente la lógica del taxi: si una persona sola no podía pagar el viaje, podían viajar varias y compartir el costo.
De La “Malaria” Al Primer Colectivo
Los protagonistas de aquella transformación eran taxistas que acostumbraban reunirse en un café de la zona de Floresta. Las fuentes coinciden en que el punto de referencia estuvo en el área de Rivadavia y Lacarra, aunque existen distintas versiones acerca del lugar exacto y de quién fue el primero en proponer la idea. Esa incertidumbre no le quita valor a la historia; por el contrario, muestra que el nacimiento del colectivo fue menos parecido a una invención individual que a una respuesta colectiva frente a una crisis.
Aquellos trabajadores ya habían probado algo parecido en ocasiones especiales. Los fines de semana podían trasladar grupos de pasajeros hacia el hipódromo, las canchas de fútbol o distintos puntos de la ciudad. La novedad de 1928 consistió en convertir esa práctica ocasional en un servicio regular, con recorrido fijo y tarifa determinada.
El 24 de septiembre de aquel año comenzaron los primeros viajes. Los automóviles utilizados seguían siendo, básicamente, taxis modificados. No tenían la apariencia del colectivo que conocemos actualmente y su capacidad era reducida. Las primeras unidades podían transportar alrededor de cinco pasajeros, aunque rápidamente comenzaron a incorporar asientos adicionales y modificaciones en las carrocerías para aumentar la cantidad de personas transportadas.
La tarifa era parte fundamental del negocio. El viaje podía costar 10 centavos hasta Flores y 20 centavos hasta Primera Junta, bastante menos de lo que hubiera significado contratar un taxi completo. El conductor no necesitaba conseguir un único pasajero dispuesto a pagar todo el viaje: podía llenar los asientos con varios usuarios que abonaban individualmente.
Había nacido una nueva lógica económica.
Y esa lógica terminaría transformando Buenos Aires.
El Invento Que El Estado Primero Miró Con Desconfianza
Los primeros colectivos circularon en una especie de zona gris. El sistema era demasiado nuevo como para encajar cómodamente en las categorías existentes y, al mismo tiempo, competía directamente con servicios de transporte ya establecidos.
Los primeros conductores llegaron incluso a escribir con tiza sobre sus vehículos los destinos que cubrían. Era una manera improvisada de informar a los pasajeros, pero también una señal de que nadie sabía todavía exactamente qué iba a convertirse aquel experimento. Con el tiempo aparecieron carteles, colores, recorridos más definidos y unidades especialmente carrozadas.
La competencia no tardó en generar conflictos. El colectivo comenzó a disputar pasajeros con tranvías y ómnibus y enfrentó cuestionamientos, regulaciones y diferentes intentos de ordenar su funcionamiento. El Estado terminó interviniendo y, hacia fines de 1932, la Municipalidad de Buenos Aires reglamentó el servicio, estableció recorridos y comenzó a numerar las líneas.
Es un detalle importante porque muestra cómo muchas veces la innovación aparece antes que la regulación. Primero surge una necesidad, después una solución improvisada y finalmente las instituciones intentan adaptar sus normas a una realidad que ya está funcionando.
El colectivo siguió ese camino.
Primero fue un taxi que llevaba varios pasajeros. Después fue un auto-colectivo. Más tarde, una unidad carrozada específicamente para transportar personas. Finalmente, se convirtió en un sistema de transporte masivo.
Y terminó siendo parte de la identidad argentina.
Mucho Más Que Un Medio De Transporte
Hay algo especialmente interesante en esta historia: el colectivo no nació simplemente como una innovación tecnológica. Nació como una innovación laboral.
Los protagonistas no estaban intentando revolucionar el transporte mundial. Querían trabajar.
La competencia de los tranvías y los ómnibus había reducido sus posibilidades de obtener ingresos y ellos encontraron una manera de ofrecer un servicio más barato sin abandonar su oficio. El resultado fue una transformación que excedió completamente las intenciones originales.
Con el tiempo, el colectivo permitió conectar zonas que no tenían acceso directo a los grandes sistemas ferroviarios o tranviarios. Facilitó el crecimiento de barrios, acompañó la expansión del área metropolitana y convirtió al transporte automotor en una pieza fundamental de la vida urbana.
También creó una nueva relación entre conductor y pasajero. A diferencia de otros medios de transporte masivo, el colectivo tenía una dimensión mucho más cercana: el chofer conocía las calles, los barrios, las paradas y muchas veces a los propios pasajeros. En los primeros tiempos, incluso debía anunciar a viva voz el recorrido para captar clientes.
Con los años aparecerían las empresas, los sindicatos, las regulaciones, las grandes carrocerías y las redes de líneas que conocemos actualmente. Pero en el origen estaba aquel pequeño automóvil convertido en transporte compartido.
Hay otra cuestión que tampoco debería perderse de vista. La historia oficial suele contar el nacimiento del colectivo como una simpática anécdota porteña: unos taxistas se reunieron en un café y tuvieron una idea. Pero debajo de esa postal hay una historia mucho más profunda sobre trabajo, competencia y supervivencia económica.
El colectivo nació porque había una crisis.
Nació porque un grupo de trabajadores vio caer su fuente de ingresos y decidió modificar la forma de prestar el servicio.
Nació porque había pasajeros que necesitaban viajar más barato.
Y nació porque alguien comprendió que podía convertir un problema individual —el taxi vacío— en una solución colectiva: varios pasajeros compartiendo un mismo recorrido.
Esa lógica terminaría dando nombre al invento.
Quizás por eso el colectivo sea uno de los objetos más interesantes para comprender la sociedad argentina. No es solamente un vehículo. Es una consecuencia material de la forma en que una ciudad crece, de cómo se mueve su población y de cómo los trabajadores encuentran respuestas frente a las transformaciones económicas.
Un siglo después, aquella idea improvisada sigue recorriendo las mismas calles.
La primera línea porteña inició sus viajes en 1928 desde la zona de Lacarra y Rivadavia hacia Primera Junta, pasando por Flores. Con el tiempo, ese recorrido se expandió y aquella experiencia dio origen a un sistema que terminaría multiplicándose por Buenos Aires y por todo el país.
Lo extraordinario no es solamente que los taxistas hayan inventado el colectivo.
Lo extraordinario es que una solución pensada para enfrentar una crisis laboral terminó convirtiéndose en una de las instituciones cotidianas más importantes de la vida argentina.
Cada vez que un colectivo dobla una esquina, levanta a un pasajero en una parada o atraviesa un barrio antes del amanecer, hay algo de aquella vieja historia que todavía continúa.
Porque hace casi un siglo, unos trabajadores que no querían quedarse sin trabajo decidieron que, si solos ya no podían sostener el viaje, tal vez la solución fuera viajar juntos.
Con la necesidad de recuperar para el peronismo cordobés el estratégico departamento Colón, segundo partido de la provincia y el mayor aglomerado del área metropolitana de Córdoba, el gobernador Martín Llaryora desplegó a dos figuras de pesos para arrinconar a los intendentes que ocupan ese territorio, casi todos aliados a La Libertad Avanza.
Los intendentes de las principales ciudades de ese distrito (Jesús María, Río Ceballos, Villa Allende, Mendiolaza y La Calera) ya viajaron a Casa Rosada junto con Gabriel Bornoroni, quien construye su propia territorialidad para disputar la Gobernación en 2027, probablemente en el primer cuatrimestre del año.
Para contrarrestar el movimiento, Llaryora dispuso que el peronista Gustavo Brandan tome a su cargo la relación con los intendentes, y que haga foco en los de Colón, y designó como ministro de Cooperativas a Gabriel Frizza, exintendente de Jesús María por el PRO. En esa ciudad gobierna el Federico Zárate, el delfín de Luis Picat, el diputado nacional radical que se desafilió para sumarse a LLA.
Brandán, que fue intendente de Colonia Caroya y ministro de Cooperativas, asumirá en las próximas horas como secretario de Gobierno, en reemplazo del designado jefe de Gabiente Manuel Calvo; mientras que Frizza juró como titular de Cooperativas este jueves. En el interior de Córdoba, las cooperativas son un Estado paralelo porque proveen agua, electricidad, internet y servicios financieros.
A todos esos intendentes no peronistas de Colón, La Libertad Avanza ya les hizo saber que si no se suman a la alianza libertaria le plantarán un candidato que podría hacerlos perder. Se sabe que los electorados liberatrio y del PRO son idénticos. Hay bemoles en La Calera, pero la lógica es la misma: condicionar a los jefes comunales que buscarán su reelección.
Estos intendentes tienen tres alternativas: adelantar las elecciones municipales 30 días respecto de las provinciales, pegarlas a la fecha que decida Llaryora o postergarlas hasta octubre, y especular con que LLA sea derrotada en la elección provincial y quede desinflada. Esta es la apuesta del llaryorismo: que los no peronistas dejen la elección local para el segundo semestre de 2027.
«Ponemos dos pesos pesados a armar la ingeniería electoral de Colón», confiaron a LPO en El Panal respecto del tándem Brandan-Frizza. En 2023, Llaryora llevó como vicegobernadora a Myrian Prunotto, también de Colón, y ganó por un puñado de votos (41,2% sobre los 40,1% de Juez). Pero en 2025, en la elección legislativa nacional, LLA sumó 45% y relegó a Schiaretti a los 2,5 puntos.
El ascenso de Frizza también se lee un gesto hacia los votantes del PRO. Se suma al desembarco de Hernán Lacunza y del empresario Ércole Felipa en el directorio del Banco de Córdoba. En El Panal tienen claro que deben iniciar un juego de seducción al 15% de votantes liberales/conservadores que en elecciones provinciales suelen pendular hacia el peronismo. Al menos eso pasó cuando al frente estaba Juan Schiaretti.
La Dirección de Turismo de la Municipalidad de Villa Regina propone una nueva jornada de feria de artesanos reginenses ‘ReEmprender’ para acompañar la música de los ‘Domingos de Plaza’. Además, desde el sector de las casitas de artesanos en la Plaza Primeros Pobladores, saldrá una nueva caminata recreativa por la ciudad. A partir de las…
Difunde esta nota
Deja una respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.