La Dirección de Turismo de la Municipalidad de Villa Regina comparte las actividades planificadas para este fin de semana:
*Tardes Dulces: Continuamos la semana de la Dulzura con la pastelería y panificación artesanal de emprendedores locales. Este viernes 9 nos acompaña Paola Pavian con panificación y repostería vegana.
El sábado 10 Rosi Arrieta con chocolatería, alfajores y conitos de dulce de leche artesanales y el domingo 11 será el turno de Muñoz Alicia.
Durante los tres días a partir de las 14 y hasta las 18 horas.
*Caminatas Recreativas: Salimos de de caminata guiada el viernes 9 y sábado 10 a las 15 horas. El punto de encuentro será la Oficina de Turismo. Con la inscripción te llevás un cafecito gratis a elección para la vuelta. Actividad gratuita con cupo limitado y protocolo COVID- 19.
*GastroArte en RuGliano: junto a la Dirección de Cultura los invitamos a ser parte de la propuesta que une a nuestros artistas locales y lo mejor de la gastronomía regional. Este fin de semana es el turno de RuGliano quienes se sumaron a la propuesta con un almuerzo el domingo 11 de Lasagna italiana acompañada de tabla de fiambres, pan casero, y variados postres que incluyen conservas y tartas de manzana. La música estará a cargo de los artistas Alexis y Pablo.
Reservas al 2984 865960
*Feria ReEmprender: La Plaza de los Inmigrantes se vuelve a vestir de Feria el domingo 11 con un nuevo horario de invierno a partir de las 14 horas. Nos acompañan artesanos y emprendedores locales de variados rubros.
Con el objetivo de definir y coordinar acciones a desarrollar en forma conjunta, el Secretario de Coordinación Ariel Oliveros y la Secretaria de Desarrollo Social Luisa Ibarra visitaron esta mañana la sede de APANDI y se reunieron con su titular José Luis Fuertes. Acompañaron además el Director de Ambiente y Desarrollo Sustentable Hugo Curzel y…
Y ahora, la ciencia dictamina el veredicto final. Y si antes lxs sospechxs eran: los plebeyos o legos, damas o caballeros, proletarios o burgueses; sacerdotes, obejas y herejes; vagos, sabiondos y delincuentes; aristócratas, oligarcas y demócratas; amos, esclavos y esclavos de esclavos; capitalistas o comunistas; de alguna «raza» de los cánones oficiales o de algún…
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Un equipo internacional de arqueólogos descubrió en la selva de Petén, Guatemala, una estructura ceremonial del período Preclásico Terminal que habría sido utilizada para rituales y posibles sacrificios humanos. El hallazgo, considerado excepcional por los investigadores, aporta nuevas evidencias sobre una de las etapas menos comprendidas de la civilización maya y obliga a revisar el origen y la evolución de sus prácticas religiosas.
Por Alcides Blanco para NLI
Durante décadas, la imagen de la civilización maya quedó asociada a sus imponentes pirámides, sus extraordinarios conocimientos astronómicos y matemáticos y un sistema de escritura que aún hoy continúa revelando secretos. Sin embargo, el reciente descubrimiento de un altar ceremonial de más de dos mil años de antigüedad en el sitio arqueológico El Tigre, en el departamento guatemalteco de Petén, vuelve a poner en primer plano otro aspecto de aquella sociedad: la compleja dimensión religiosa en la que los rituales de sangre ocupaban un lugar central.
La estructura fue bautizada «Okox», palabra que significa «hongo» en lengua maya q’eqchi’ debido a su particular forma circular. Los trabajos arqueológicos comenzaron en 2025 y reunieron especialistas de Guatemala, Francia, México y Canadá, quienes lograron identificar un edificio ceremonial excepcionalmente conservado correspondiente al Período Preclásico Terminal (100 a.C.-150 d.C.), varios siglos antes del momento de máximo esplendor de la civilización maya.
Un edificio único para comprender un período poco conocido
El altar posee aproximadamente 2,2 metros de altura y cinco metros de diámetro, construido con enormes bloques de piedra caliza cuidadosamente tallados. A diferencia de muchas estructuras similares deterioradas por el tiempo, conserva molduras decorativas y hasta restos de pintura roja, elementos que permiten reconstruir con mayor precisión la estética ceremonial de aquella época.
Los investigadores sostienen que la calidad de la construcción demuestra que no se trataba de un espacio secundario, sino de un edificio destinado a ceremonias de enorme importancia política y religiosa. Además, la estructura aparece asociada a una plataforma rectangular que, en conjunto, supera los diez metros de longitud.
Pero el verdadero impacto del descubrimiento llegó con las excavaciones realizadas bajo y alrededor del edificio.
Los arqueólogos encontraron los restos de un bebé de menos de tres meses enterrado debajo de un recipiente ceremonial, además del entierro de un niño de entre siete y nueve años. Ambos habrían sido depositados durante la construcción del altar como parte de rituales fundacionales.
En el centro de la estructura apareció además el esqueleto de un hombre adulto de entre treinta y cuarenta años acompañado por una espina de mantarraya, instrumento ampliamente conocido en el mundo maya por su utilización en ceremonias de autosacrificio mediante perforaciones rituales. Para los especialistas, ese elemento sugiere que el individuo ocupaba un importante rol religioso o político dentro de la comunidad.
La asociación entre estos entierros y la construcción del edificio constituye una fuerte evidencia de prácticas rituales que podrían incluir sacrificios humanos, aunque los investigadores mantienen la cautela científica hasta completar todos los estudios bioarqueológicos.
La religión maya, mucho más compleja que los estereotipos
Durante mucho tiempo la imagen de los sacrificios humanos quedó dominada por las descripciones realizadas por los conquistadores españoles, muchas veces utilizadas para justificar la conquista. Sin embargo, la arqueología moderna ha permitido construir un panorama mucho más complejo.
Las investigaciones muestran que los mayas concebían el universo como un delicado equilibrio entre el mundo humano y el divino. La sangre representaba una sustancia sagrada capaz de alimentar a los dioses y garantizar el orden cósmico, la fertilidad de las cosechas y el ciclo del tiempo.
No todos los sacrificios involucraban la muerte. Los gobernantes y sacerdotes practicaban con frecuencia autosacrificios, perforándose lengua, orejas o genitales mediante espinas de mantarraya para ofrecer su propia sangre durante ceremonias públicas.
Cuando existían sacrificios humanos, estos respondían a contextos muy específicos: dedicación de edificios, funerales de personajes de alto rango, conflictos militares o acontecimientos considerados extraordinarios. Precisamente por ello, el hallazgo de Okox resulta tan relevante, ya que documenta este tipo de prácticas varios siglos antes del auge clásico de la civilización.
Los especialistas consideran que este descubrimiento permitirá comprender mejor cómo evolucionaron las creencias religiosas mayas antes del período comprendido entre los siglos III y IX d.C., cuando ciudades como Tikal, Palenque, Copán o Calakmul alcanzaron su máximo desarrollo.
Lejos de reforzar los antiguos estereotipos sobre una cultura exclusivamente asociada a la violencia ritual, el hallazgo confirma algo mucho más interesante para la arqueología: la religión maya fue un sistema profundamente sofisticado, donde arquitectura, astronomía, poder político y ceremonias formaban parte de una misma visión del universo. Cada nuevo descubrimiento permite reconstruir ese complejo rompecabezas y demuestra que, más de dos mil años después, la selva de Petén continúa guardando piezas fundamentales para comprender una de las grandes civilizaciones de América.
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