La Dirección de Ambiente y Desarrollo Sustentable y la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Villa Regina invitan a participar del ‘Taller virtual de instrucción canina’ que organiza la agrupación ‘Soñar está bueno’.
El mismo será dictado por la instructora canina Samanta Lipnik vía zoom el sábado 24 de abril a las 19 horas.
Los cupos son limitados. Para mayor información o inscripciones comunicarse al 2984-274160.
Una nueva #reseñaliteraria del Profe Adrián Merino, en esta ocasión la novela corta de Philippe Claudel «La nieta del señor Linh». La nieta del señor Linh es una novela corta del escritor francés Philippe Claudel. Este texto posee las características de los libros que se leen de un tirón: capítulos cortos y la dosis justa…
En Rio Negro, se licito amplias zonas de la provincia para hacer fracking y se proyecta que se extienda al resto de la provincia. También en áreas productivas, como en valle medio, el “área Chelforó”.
Mandíbula ThI-GH-1: (1) vista lateral; (2) vista oclusal; (3) vista lingual. Mandíbula ThI-GH-10717: (4) vista lateral derecha; (5) vista oclusal. Mandíbula ThI-GH-10978: (6) vista lateral; (7) vista lingual.
Un reciente descubrimiento arqueológico en Marruecos volvió a sacudir las bases de la historia evolutiva humana. Nuevos restos fósiles de homínidos, hallados en la cantera Thomas I, en las cercanías de Casablanca, aportan evidencia concreta de que la evolución del género Homo en África fue mucho más compleja, diversa y temprana de lo que durante décadas sostuvo el relato dominante de la paleoantropología.
Los fósiles, con una antigüedad estimada en alrededor de 773.000 años, corresponden a individuos que no encajan plenamente en ninguna de las especies humanas clásicamente aceptadas. No son Homo antecessor, no son Homo heidelbergensis, pero tampoco pueden clasificarse como una forma temprana de Homo sapiens. Justamente allí radica su enorme importancia histórica.
Un eslabón africano olvidado
Durante mucho tiempo, la narrativa científica estuvo fuertemente eurocentrada. Sitios como Atapuerca, en España, ocuparon el centro del escenario al momento de explicar los orígenes del linaje humano moderno. Sin embargo, este nuevo hallazgo en el norte de África refuerza una idea cada vez más sólida: África no fue sólo el lugar de origen de la humanidad, sino también el escenario de múltiples linajes humanos coexistiendo, mezclándose y desapareciendo.
Las mandíbulas, dientes y vértebras recuperadas presentan una combinación de rasgos primitivos y otros sorprendentemente avanzados para su antigüedad. Esa mezcla sugiere la existencia de poblaciones africanas arcaicas que podrían haber sido ancestros comunes tanto de los humanos modernos como de los neandertales y denisovanos, mucho antes de lo que indicaban los modelos tradicionales.
Datación precisa y contexto cultural
El contexto geológico del sitio permitió aplicar técnicas de datación altamente confiables, ubicando los restos cerca del límite Matuyama–Brunhes, un punto clave del Pleistoceno medio. Esta precisión temporal convierte al hallazgo en uno de los registros humanos mejor datados de ese período en África.
Junto a los restos humanos aparecieron herramientas líticas de tipo achelense, lo que demuestra que estos homínidos no sólo caminaban erguidos y tenían una anatomía compleja, sino que también dominaban tecnologías de fabricación de instrumentos, cazaban y se adaptaban activamente a su entorno.
El fin de una evolución lineal
Este descubrimiento golpea de lleno a una de las ideas más persistentes del siglo XX: la evolución humana como una línea recta, ordenada y progresiva. La evidencia muestra exactamente lo contrario: una historia hecha de ramificaciones, cruces, adaptaciones regionales y extinciones.
Lejos de ser una excepción, estos fósiles africanos confirman que el camino hacia Homo sapiens fue un proceso largo, caótico y profundamente colectivo, en el que distintas poblaciones humanas aportaron rasgos que, miles de años después, terminarían confluyendo en nuestra especie.
Marruecos, clave para entender quiénes somos
El norte de África vuelve a posicionarse como una región central para comprender los orígenes de la humanidad. Desde Jebel Irhoud hasta la cantera Thomas, Marruecos ofrece un registro fósil que desarma prejuicios, cuestiona dogmas y obliga a revisar los manuales de historia.
Cada nuevo hallazgo confirma que la historia humana no pertenece a un solo continente ni a una sola tradición académica. Es una construcción global, profundamente africana en sus raíces, y mucho más compleja de lo que el sentido común heredado quiso admitir.
En su discurso de hoy en el Foro Económico Mundial de Davos, Milei volvió a desplegar una narrativa que excede largamente la economía y se adentra en una concepción ideológica de la historia, la cultura y la civilización. Más allá de las reiteradas defensas del capitalismo de libre mercado, hubo un eje particularmente revelador: la idea de que América arrastra una supuesta “deuda civilizatoria” con Occidente y que su misión histórica sería saldarla regresando a la filosofía griega, el derecho grecorromano y los valores judeocristianos.
Lejos de ser una simple reflexión cultural, este planteo condensa una visión profundamente política, excluyente y funcional a un proyecto de poder.
La “deuda civilizatoria”: una noción problemática desde el origen
Cuando Milei afirma que América debe “pagar una deuda civilizatoria” a Occidente, introduce una categoría que no es neutra ni inocente. Hablar de deuda implica subordinación, implica aceptar que existe un centro civilizatorio legítimo —Europa y su tradición occidental— y una periferia que debe agradecer, imitar y reparar.
Esta idea desconoce deliberadamente que América no es una hoja en blanco escrita por Grecia, Roma o el cristianismo europeo. Es un continente atravesado por civilizaciones milenarias, por procesos históricos propios, por luchas sociales, políticas y culturales que no pueden reducirse a una herencia importada. La noción de deuda borra de un plumazo a los pueblos originarios, las tradiciones populares, las experiencias emancipatorias y los proyectos políticos que disputaron —y disputan— el sentido mismo de la modernidad. Nos deja sin identidad.
Además, el concepto remite peligrosamente a las viejas justificaciones coloniales: Europa como portadora de civilización, América como territorio incompleto que debe “agradecer” lo recibido. No es una novedad discursiva: es un reciclaje ideológico con lenguaje contemporáneo.
Filosofía griega y derecho grecorromano: apropiación selectiva del pasado
El llamado de Milei a “inspirarse en la filosofía griega” y “abrazar el derecho grecorromano” opera como una selección interesada de la historia. No se trata de un análisis académico ni de una reivindicación crítica del pensamiento clásico, sino de una utilización simbólica para legitimar un orden político y económico actual.
La Grecia clásica y Roma no fueron paraísos de libertad universal: fueron sociedades atravesadas por la esclavitud, la exclusión política, la desigualdad estructural y la negación de derechos a amplios sectores de la población. Presentarlas como modelos morales sin esas contradicciones es falsear la historia.
Más aún, Milei invoca estas tradiciones como si condujeran de manera natural a un capitalismo desregulado y a un Estado mínimo, cuando buena parte de la filosofía clásica discutió justamente los límites del poder económico, la función de la comunidad y la centralidad de lo público. No hay herencia universal: hay recortes ideológicos.
Valores judeocristianos: moral selectiva y contradicción política
El tercer pilar del discurso fue el llamado a “retornar a los valores judeocristianos para salvar a Occidente”. Aquí la operación es doble. Por un lado, se construye un supuesto consenso moral único, invisibilizando otras tradiciones éticas, espirituales y culturales que forman parte tanto de América como del mundo occidental contemporáneo.
Por otro lado, se produce una contradicción evidente entre el discurso y la práctica política. Valores como la solidaridad, el cuidado del prójimo, la justicia social y la dignidad humana, históricamente asociados a la tradición judeocristiana, chocan de frente con políticas de ajuste, desprotección social y mercantilización extrema de la vida.
La apelación religiosa funciona así como un recurso retórico de legitimación, no como una guía ética real. Se invocan valores abstractos mientras se impulsan medidas concretas que profundizan la desigualdad y la exclusión.
Una idea de civilización que excluye
El discurso de Milei en Davos no propone una civilización plural ni un diálogo entre culturas. Propone una restauración: un Occidente idealizado, homogéneo, jerárquico y alineado con un modelo económico específico. Todo lo que queda fuera de ese canon —otras identidades, otros proyectos políticos, otras formas de organización social— aparece como desviación, amenaza o atraso.
La “deuda civilizatoria” no es, entonces, una reflexión histórica. Es una herramienta política que busca ordenar el mundo entre quienes encajan en ese relato y quienes deben ser corregidos, disciplinados o descartados.
En definitiva, el discurso de Milei en Davos revela con claridad que su proyecto no se limita a la economía: aspira a redefinir qué se entiende por civilización, quién tiene derecho a representarla y quién debe someterse a ella. Bajo una retórica grandilocuente sobre Grecia, Roma y los valores judeocristianos, se esconde una visión regresiva que empobrece el pasado, simplifica el presente y clausura la diversidad del futuro.
El medioambiente es uno de los ejes editoriales de nuestro medio. En Villa Regina contamos con un basural a cielo abierto y en altura (con lo que esto implica), que de manera formal o informal suele estar incendiado, si a esto le sumamos que vivimos en un valle la problemática es cada vez más compleja….
Pacha Mama o Madre Tierra son expresiones comúnmente utilizadas para mencionar al planeta Tierra en distintos países, término que expresa la interdependencia existente entre los seres humanos, las demás especies vivas y el planeta en el que todos convivimos. Para lograr un justo equilibrio entre las necesidades económicas, sociales y ambientales de las generaciones presentes…
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