La Secretaría de Obras y Servicios de la Municipalidad de Villa Regina informa que a partir de hoy miércoles se retoma el horario habitual de las 20 para el inicio del recorrido del camión recolector de residuos domiciliarios en los siguientes sectores de la ciudad:
Albino Cánova, Piana, Puerto Argentino, Mitre, Los Ángeles, Malvinas y Belgrano (el servicio se presta los días martes, jueves y domingos).
Los Fresnos, Businelli, Antártida, 25 de Mayo, Belgrano, Provincial y Matadero (lunes, miércoles y viernes).
La trama oculta detrás de las elecciones en Río Negro. Mientras el país digiere los resultados de las legislativas de medio término, en Río Negro, el tablero político parece haber movido fichas con una estrategia mucho más compleja de lo que aparenta. ¿Fue una elección al servicio de la provincia o una jugada maestra pensada…
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Cabrón Patagonia Argentina es un proyecto enogastronómico familiar con una totalitaria filosofía de I+D+i para crear grandes vinos y gastronomía de vanguardia. Ruta Provincial Nº 7 Valle Azul, Río Negro, Rio Negro,
El presidente sigue jugando con el patrimonio histórico nacional.
Por Alcides Blanco para NLI
La trascendida decisión del gobierno de Milei de retirar el sable corvo del General José de San Martín del Museo Histórico Nacional para devolver su custodia al Regimiento de Granaderos a Caballo no es un simple gesto administrativo ni un acto de reparación histórica inocente. Es, ante todo, una operación política sobre los símbolos, una disputa por el sentido de la historia nacional y por quién tiene derecho a representarla.
El sable corvo no es un objeto neutro. Nunca lo fue. Desde que San Martín lo empuñó en las guerras de independencia hasta hoy, su recorrido estuvo atravesado por conflictos, disputas ideológicas y lecturas políticas que reflejan las tensiones profundas de la Argentina.
San Martín, el sable y la soberanía
San Martín adquirió su sable en Londres, en 1811, antes de regresar al Río de la Plata. No era un arma ceremonial, sino un instrumento de guerra: sobrio, eficaz, sin ornamentos. Lo acompañó en el cruce de los Andes, en Chacabuco, Maipú y en la liberación de Chile y Perú. Pero su mayor carga simbólica llegó después de su muerte.
En su testamento, San Martín decidió legar el sable a Juan Manuel de Rosas, agradeciéndole explícitamente la defensa de la soberanía nacional frente a las potencias extranjeras. Ese gesto no fue casual ni anecdótico: expresa una concepción política clara del Libertador, que entendía la independencia no como un hecho cerrado sino como una lucha permanente contra el imperialismo.
Ese solo dato alcanza para desmontar cualquier intento de convertir a San Martín en una figura vacía, despojada de contenido político.
Tras décadas en manos privadas, el sable fue donado al Estado argentino y, en 1897, pasó al Museo Histórico Nacional, donde se consolidó como patrimonio público, accesible a toda la ciudadanía y contextualizado dentro de un relato histórico integral.
Un objeto siempre disputado
A lo largo del siglo XX, el sable corvo fue desplazado, ocultado, robado y recuperado. Durante la proscripción del peronismo fue sustraído por la Resistencia Peronista como símbolo de soberanía popular; durante la dictadura de Onganía fue retirado del museo y entregado a los Granaderos por decreto; y recién volvió a una lógica plenamente museística en democracia.
Cada traslado respondió a una concepción distinta del pasado: militarización del símbolo, apropiación política, o restitución al ámbito civil. No hay neutralidad posible cuando se trata del principal emblema material del Libertador.
Por qué Cristina llevó el sable al museo en 2015
En 2015, el gobierno de Cristina Kirchner dispuso el traslado del sable corvo nuevamente al Museo Histórico Nacional. La decisión estuvo acompañada de fundamentos claros y explícitos.
El argumento central fue que San Martín pertenece al pueblo argentino, no a una institución en particular. El sable debía estar en un museo público, bajo criterios profesionales de conservación, investigación y exhibición, y no en un ámbito castrense de acceso restringido. La idea fue desmilitarizar el símbolo, sin negar la dimensión militar de San Martín, pero incorporándolo a una lectura más amplia: la de un líder político, americanista y profundamente comprometido con la soberanía.
Cristina también inscribió la decisión en una política de memoria coherente con su gobierno: los símbolos nacionales deben ser civiles, públicos y democráticos, no herramientas de construcción de autoridad ni objetos sacralizados fuera del debate histórico. El Museo Histórico Nacional permitía explicar el sable junto a documentos, contextos y contradicciones, evitando convertirlo en un fetiche.
Fue, además, una definición política clara: la historia como patrimonio colectivo, no como recurso de legitimación del poder de turno.
Milei, los granaderos y la apropiación emocional
La decisión de Milei de revertir ese traslado no puede leerse aisladamente. Forma parte de una estrategia sostenida de construcción simbólica, en la que el presidente busca asociarse personalmente con figuras y cuerpos históricos de alta carga emocional.
No es un dato menor que Milei haya cultivado una relación especial con el Regimiento de Granaderos a Caballo, incluyendo el episodio ampliamente difundido en el que los granaderos le entregaron un regalo por su cumpleaños, provocando una escena de llanto y exaltación emocional cuidadosamente registrada por las cámaras.
Esa escena no fue espontánea ni inocente: construyó una imagen de investidura emocional, de validación histórica, de conexión directa con la épica sanmartiniana. La restitución del sable a los Granaderos profundiza esa narrativa: Milei se coloca simbólicamente bajo la sombra de San Martín, como si la autoridad del Libertador pudiera transferirse por proximidad, por escenografía o por decreto.
Un cierre que incomoda
San Martín nunca buscó el culto personal. Rechazó honores, se exilió, evitó la política facciosa y legó su sable no a un ejército, sino a un dirigente que —según su propio criterio— defendía la soberanía nacional frente a las potencias extranjeras.
Usar su figura hoy para construir legitimidad personal, mientras se desmantelan políticas públicas, se ajusta al pueblo y se subordina la economía a intereses externos, no es un homenaje: es una contradicción histórica.
El sable corvo no necesita ser “devuelto” a nadie. Pertenece a la historia del pueblo argentino. Cada vez que se lo mueve para reforzar una narrativa de poder, se lo aleja un poco más del sentido profundo que San Martín le dio en vida.
Y la historia, tarde o temprano, suele pasar factura.
Dina Migani dirige la Secretaría de medio ambiente del gobierno de Rio Negro, además es dueña de Quinpe SRL una empresa que vende químicos a empresas de fracking. Quinpe fue denunciada por un ex empleado por contaminar con químicos peligrosos en las acequias que se usan para riego en Fernández Oro y que terminan en el Rio Negro.
Los bruscos cambios de gabinete que el cordobés Martín Llaryora realizó en los últimos días del 2025 se reflejaron con las recorridas por los festivales que hicieron los tres jugadores en los que el gobernador tiene puesta la expectativa para la sucesión de la intendencia de Daniel Passerini.
Y que, particularmente, se observaron con mayor nitidez en la reciente edición del Cosquín Rock por la presencia de Miguel Siciliano, Juan Pablo Quinteros y Marcelo Rodio, ministros de Seguridad, Vinculación Comunitaria y Secretario de Cultura, respectivamente.
Son los tres hombres por los que Llaryora apuesta para la capital cordobesa en el 2027 y son quienes, además, se mostraron en el verano que termina como parte de una sutil intervención de la Provincia sobre la gestión municipal.
«Son las apuestas de Llaryora por la ciudad y esto se vio reflejado, primero con los cambios en el gabinete que él hizo a fines del año pasado; pero mucho más por la presencia de los tres en casi todos los festivales. Por ahí en el Cosquín Rock quedan más expuestos por la visibilidad del festival, pero estuvieron en todos», dijo una persona que conoce que el gobernador tiene estas tres cartas en la baraja a la hora de pensar en la intendencia cordobesa 2027.
Con diferencias, fortalezas y debilidades, el tridente de funcionarios provinciales tiene territorio y conocimiento por la capital cordobesa. Siciliano quiso ser el candidato en el 2023 cuando Llaryora finalmente se inclinó por Passerini, quien en ese momento era su viceintendente; y, a pesar de su recorrido en la gestión provincial pocos se animan a sacarlo de la pelea.
De hecho, cuando se lo nombró a cargo de la cartera de Vinculación, a los viguistas salieron a aclararles que no era un gesto en contra de ese armado del PJ capitalino, sino una señal de presencia de la Provincia en la ciudad de Córdoba. Aclaración que, de todas maneras, no a todos dentro de ese esquema los dejó conformes.
Los tres están en carrera, Llaryora disfruta de controlar el ecualizador del tridente y necesita sacarlos a la cancha a todos.
Siciliano fue jefe de bloque del oficialismo en la Unicameral en la primera parte de la gestión llaryorista, luego fue candidato y renunció a asumir la banca en Diputados para integrar el gabinete provincial.
Es más, si no entra en la discusión por la intendencia, algunos creen que tiene destino en el ministerio de Gobierno una vez que el actual dueño de ese despacho, Manuel Calvo, vaya a una pelea por un escaño en Diputados y arme desde el Congreso la ingeniería nacional de Llaryora rumbo al 2031.
Quinteros tiene el aval de Llaryora para la pelea pero, de la misma manera que Siciliano, es resistido por la vieja guardia del peronismo por su pasado denunciante en contra del exgobernador Juan Schiaretti.
Quinteros tiene el aval de Llaryora para la pelea. Lógicamente al igual que el resto; pero, de la misma manera que Siciliano, es resistido por la vieja guardia del peronismo por su pasado denunciante en contra del exgobernador Juan Schiaretti. Por esto el viguismo rechaza su proyección; a pesar de que el titular de Seguridad cuenta con el respaldo explícito de Llaryora.
El nivel de conocimiento lo pone en carrera -dicen en El Panal que es el ministro más conocido del gabinete-; pero la gestión al frente de una cartera sensible como la que lidera lo deja siempre al límite.
Por su parte, Rodio aprovechó este verano la pantalla de Cultura, tal cual se lo había pedido el propio gobernador cuando le transmitió la decisión de su pase de Transporte a Cultura en diciembre pasado.
Tiene la agenda naranja en la mano, aunque Siciliano es el otro que alcanza esa terminal con Deportes y se acerca a Cultura. «Están bien entre ellos», respondió un funcionario acerca del presente entre Siciliano y Rodio, y algunas disputas del 2023 cuando los dos integraban el gabinete municipal llaryorista.
Los tres están en carrera, Llaryora disfruta de controlar el ecualizador del tridente y necesita sacarlos a la cancha a todos. «Le encanta poner a varios jugadores en carrera. Aparte, cree que la oposición tampoco tiene muy claro qué pondrá en la Ciudad. No lo tienen en la Provincia, menos para la intendencia», cerró un llaryorista.
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