Con el objetivo de brindar un espacio de atención integral, contención y estimulación acorde a las necesidades de los niños que asisten al lugar, el Centro de Desarrollo Infantil (CDI) de barrio El Sauce se remodelará prácticamente en su totalidad. Esto será posible a partir de las gestiones realizadas por la Municipalidad de Villa Regina que permitió hace un tiempo la firma del convenio en el marco del Plan Nacional de Primera Infancia del Ministerio de Desarrollo Social de Nación.
El miércoles, el Intendente Marcelo Orazi, acompañado de la Secretaria de Desarrollo Social Luisa Ibarra y la Directora de Promoción Social Adriana Torres, participó de una reunión virtual con el Subsecretario de Primera Infancia del gobierno nacional Nicolás Falcone, la titular de la Secretaría la Niñez, Adolescencia y Familia provincial Roxana Méndez y parte del equipo técnico.
En la oportunidad, se le transmitió al Intendente la confirmación de la aprobación de Nación del expediente para la remodelación del CDI de barrio El Sauce, cuyo edificio presenta un importante deterioro. Además, el Plan mencionado incluye la refacción de los otros dos CDI ubicados en los barrios 25 de Mayo y Matadero, y la construcción de uno nuevo.
Orazi expresó a las autoridades nacionales su agradecimiento por “la mirada federal del gobierno” y a las referentes provinciales por el acompañamiento en las gestiones.
La Corte Suprema le provocó al gobierno una fuerte derrota política con el fallo a favor de las universidades que pone en jaque el superávit fiscal sagrado de Toto Caputo. La jugada que le vendió Martín Menem a Milei para dormir el fallo no funcionó y le suma a Economía otro obstáculo en medio de la suba del dólar y el golpazo del MSCI, que declaró a Argentina en standalone. En la Rosada ya dieron por caído a Adorni, que se iría este fin de semana. La Rosada analiza reinstaurar las colectoras y los gobernadores esperan a diciembre para decidir si acuerdan con Milei para las elecciones de 2027.
Ignacio Fidanza: La Corte Suprema acaba de salir por la puerta grande de su oficialismo de estos dos años y medio, con un fallo que va a tener impacto directo en el plan económico, convalidó la Ley de Financiamiento Universitario. Atrás de esto hay una historia de la pelea en lo más alto del poder. Muy interesante. Esto es A sangre fría. Hoy es jueves 25 de junio.
Ignacio Fidanza: Bueno, la historia es así. Hacia finales del año pasado, Santilli y Santiago Caputo acordaron con Yacobitti una reformulación de la Ley de Financiamiento Universitario para ajustarla, digamos, a las pautas presupuestarias que bajaba Toto Caputo. Esto hay que recordar que en ese momento fue el momento de mayor debilidad de Santiago Caputo, porque venían de ganar la elección con la teoría de los Menem.
La teoría en el sentido de con candidatos propios y Menem se mete y dice no, yo tengo una propuesta mejor. Tengo vínculo con la Corte. Y yo puedo hacer que cajoneen este este fallo de manera eterna. Le pagamos 850.000 palos en el 26 a la universidad y este ajuste de, digamos, de la ley como la solución de fondo, lo tratamos con el presupuesto que se trata ahora, hacia fin de año. Y lo metemos en el 27. Y bueno, en el medio ¿qué pasó? Pusieron el ministro de Justicia Mahiques y entraron en una negociación con la Corte. Es cierto, hay un vínculo muy directo entre los Menem, Mahiques y Rosatti, el presidente de la Corte. Y la justicia les sacó todo lo que querían. Como 100, 200 jueces y entre ellos el hijo de Rosatti. El hijo de Rosatti, se votó y asumió la semana pasada o la anterior. Fue el primer juez en asumir de los nuevos y ahora le sacaron el fallo en contra.
Javier Laquidara: Y a la par los rectores consiguieron un aumento en simultáneo del 24% en una cuota 21 y otro de tres que el Gobierno decía bueno, le damos esto porque la Corte nos va a dar una mano y los rectores estuvieron vivos y dijeron no vamos a bajar el reclamo en la Corte, por más que acordemos esta paritaria. Y a la semana, diez días les sale el fallo, de doble derrota.
Ignacio Fidanza: Es que yo entiendo que ese acuerdo es esto que decía Menem, decir le damos 850 mil palos y yo garantizo que la Corte me cajonea el fallo. Y claro, la Corte le dijo nombrame a los jueces, la universidad le dijo dame la guita y la Corte después de todo eso dijo «Bueno, ya está todo esto, te fallo en contra». Es terrible.
Javier Laquidara: Aparte hay un pacto no escrito de que no se metía con el plan económico y se metió, lo que coincide con junio, que es un mes terrible para las arcas.
Luciana Glezer: Usualmente deficitario, fue los meses que de hecho el gobierno mostró déficit fiscal por el pago de aguinaldos en el sector público nacional. Pasa que viene con las cuentas cada vez más complicadas. La caída de la recaudación no se detiene Y una vez más, más allá del factor estacional, en este caso positivo que tuvo mayo por el pago de ganancias, las empresas.
Ignacio Fidanza: Es increíble lo que estamos viviendo, porque el gobierno no para de generarse crisis. La de Adorni, que le hizo perder a Milei entre 10 y 20 puntos y que le pone en crisis el proyecto más seguro que tenían, que hay un triunfo en primera vuelta para la reelección. El hoy está en torno a los 35, que es más o menos la base electoral del peronismo. Con cualquier cosa, con Frankenstein, con cualquier cosa, Y entonces, si esto digamos, se mantiene en estas condiciones, hay segunda vuelta y la segunda vuelta, como vimos en Latinoamérica, es una moneda en el aire. Han ganado los candidatos de la derecha, pero por diferencias ínfimas. En ese marco ahora hay una versión muy fuerte de que tal vez este fin de semana lo sacan Adorni porque lo intervinieron por todos lados.
Javier Laquidara: Y le tiene frenado el Congreso, paralizada la gestión por cómo es como jefe de Gabinete. Tuvieron que poner un vocero nuevo que todavía no habló porque él no podía hablar más. Y ahora en el Congreso no hay sesión. En el Senado no hubo sesión porque lo interpelan. Entonces lo que se anota como un triunfo, que no lo bajaron. En realidad, los peronistas están festejando que no hay sesión.
Ignacio Fidanza: Exactamente, los peronistas son muy hijos de puta para el tiempismo Entonces en medio de su desorden absoluto, hay una línea conductora que con el tema Adorni, que consiste en estirar el tema, no definirlo como sería ejecutarlo con una moción de censura, protestar y escrachar a los aliados. Decir «miren, Adorni sigue por culpa del PRO, por los gobernadores» y que el tema siga y siga y siga. Y vos ve que no dan la vida por la moción de censura, es más, hay un montón de peronistas, nosotros lo contamos, que dicen no votemos la moción de censura porque Milei se va a victimizar, nos va a acusar de golpista y encima le resolvemos el quilombo.
Entonces, como está afectando la gestión, me decía un funcionario me contó una decisión importantísima que tiene, muy importante, no lo voy escrachar acá, pero es una decisión de política económica que sería tapa de los diarios y hace cuatro meses que no la puede ejecutar porque no logra sentarse con Adorni. Y él depende del jefe de Gabinete. Adorni tiene a Meme de segunda, que viene del PRO. Pero Meme no define política, entonces es como que tiene una persona, la Jefatura de Gabinete, que quedó ahí de segunda virtual. ¿Cómo se llama Meme?
Javier Laquidara: Aimé Vázquez.
Ignacio Fidanza: Bueno, hoy es la jefa de Gabinete, pero no tiene decisión política. ¿Entonces, qué pasa? La llama el secretario de no sé qué cosa, que depende de Jefatura de Gabinete, lo llama Adorni y está prendido fuego y con la cabeza en otro lado y atiende Meme y dice bueno, listo, déjame que lo vea, lo consulto y ahí queda. Y entonces está toda la gestión que depende de Jefatura de Gabinete, entrando en un embudo. Y esto más lo del Congreso, lleva a que en el gobierno haya mucha gente que independientemente de la pelea política, no podemos seguir con Adorni, no funciona el Gobierno. Y ahí empiezan los nombres. La situación es la siguiente el nombre hay como hace rato más fuerte el candidato natural hoy en la Rosada es Quirno. Ahora, ¿cuál es el problema con Quirno? Nosotros lo contamos. Había logrado seducir a Karina Milei.
Javier Laquidara: El amor nació en Canadá.
Ignacio Fidanza: Y se afianzó en Israel.
Javier Laquidara: Claro. Y bueno, el tema de Quirno es que sabe jugar a dos bandas, el Twitter se lo maneja Santiago, dicen. Por eso es picante.
Ignacio Fidanza: Él rindió el Twitter.
Javier Laquidara: Si.
Ignacio Fidanza: Las fuerzas del cielo, cuando tenían la hegemonía del poder, exigían a los ministros «Entrégame el tuit».
Javier Laquidara: A Toto le metieron a Felipe Núñez.
Ignacio Fidanza: Entonces hay ministros que aceptaban y ministros que no. Este gobierno es muy increíble porque muchas cosas empiezan y terminan en Twitter. Hubo un quiebre de este amor. Hubo un episodio que resquebrajó el amor entre Quirno y Karina, que fue el caso Rufus, porque cuando Martín Menem lanza esa boludez y se confunde de cuenta y tuitea como si fuera Rufus, pero era él y lo deschavan.
Javier Laquidara: Pero había un video de Oría que decía que no fue.
Ignacio Fidanza: Nunca se conoció, entre todas las boludeces de que le hacen decir a Milei. Pero en ese episodio que estalla la guerra abierta…
Javier Laquidara: Entre Santiago y Menem.
Ignacio Fidanza: En ese momento Quirno tuiteó a favor de Las Fuerzas del Cielo en contra de Rufus. Y eso fue un quiebre, porque acá nosotros lo dijimos, un realineamiento inmediato. Karina dijo «Che, este que se hacía el equilibrado es de Santiago», como todo el mundo sabe que es Toto Caputo. Punto. No hace falta más que ver todas las concesiones y cosas que ganan los Neuss. O sea, todo Caputo al final del día es el tío y se sientan y arreglan. Y Quirno es de Toto Caputo. Toto Caputo está un poco celoso de que el otro sea jefe Gabinete, pero en el trade off gana. Es mejor que sea Quirno que por supuesto Sturzenegger.
Javier Laquidara: O Menem.
Ignacio Fidanza: O Menem, que quiere. Entonces eso es lo que está demorando la designación de Quirno. Karina dice «pierdo el jefe de gabinete, no me jodan, este de Santiago y Adorni era a mío. Ahí surge lo de Santilli como opción. Que es de Karina, pero tiene buen diálogo con Santiago Caputo. Y ahí está la discusión.
Javier Laquidara: Digamos que llegó al ministerio del Interior por lo mismo, porque no querían poner a nadie que fuera de nadie. Al final pusieron a Santilli para que no se enoje nadie.
Ignacio Fidanza: Y ahí está la discusión. Después me contaron que Sturzenegger está completamente loco.
Luciana Glezer: Desde que escribe poemas de amor casi eróticos, plagios básicamente creo que sí. Con la ultraactividad que tiene el Congreso pasa desapercibido Sturzenegger, que estuvo hablando de estas sociedades que se van a conformar sin persona físicas en el Congreso de la Nación y se quedó dormido en un momento de la reunión de comisión, planchado.
Ignacio Fidanza: Pero a mí me contaron una reunión que fueron unos funcionarios de una empresa pública a presentar un plan de ajuste y reestructuración y que encima los resultados habían dejado ganancias. Y Sturzenegger interrumpe al que estaba a cargo de la empresa y le dice «¿Y por qué no te la quedas vos?». «¿Cómo yo?». «Sí, quédatela». Y otro de los directores dice «¿Pero ¿cuál sería la lógica si te estamos diciendo que hay una ganancia de no sé cuántos palos verdes que vamos a aportar al tesoro»? «Y no porque nosotros tenemos acá una definición que no queremos que haya empresas públicas».
Luciana Glezer: Se está matando Sturzenegger con el titular de la Aduana, Andrés Véliz, que está recogiendo el guante y la demanda de los peritos mercantes, los despachantes de Aduana que tienen una formación técnica y han hecho una carrera para validar justamente su función. Y ahora con esto de la desregulación armaron una figura que puede ser cualquiera que se llama declarante, que claramente está atentando contra los puestos de laburo de los técnicos históricos de la Aduana. Pero para avanzar y para eliminar la figura de declarante, tienen que volver atrás con las desregulaciones de Sturzenegger que habilitaba el courier, con lo cual también puede dificultar estas compras que se hace en puerta a puerta por la medida para eliminar esa figura, con lo cual hay una tensión muy fuerte en la Aduana.
Ignacio Fidanza: Y te cuento algo, porque esto es algo que, como vos, Luciana, venimos observando de manera muy aguda nosotros en nuestra charla, que es las contradicciones que tiene el programa económico. El gobierno metió una norma que vos podés comprar afuera hasta cinco envíos por año. Bueno, muy bien, esa norma en la realidad no existe, porque vos podés hacer 20 envíos por Amazon en este año o más y te llegan. ¿Entonces, cómo funciona esto? Aparentemente Amazon tiene como una lotería de CUIT y te va cambiando el cuit sin que vos te enteres.
Luciana Glezer: Van cambiando los cuits y se han detectado compras a nombre de Eva Perón, de Juan Domingo Perón.
Ignacio Fidanza: Pero lo hace Amazon, o sea están truchando con la nuestra.
Luciana Glezer: Una vez que pusiste tu cuenta en Amazon, cualquiera que compre le puede caer.
Ignacio Fidanza: Bueno, pero esto es un debate interno en el gobierno y le dijeron a Sturzenegger y a Toto Caputo «¿por qué no sacan esta pelotudez de los cinco envíos? Lo dejan libre. ¿No somos libertarios?». Vos cuando pasas 400 dólares te empiezan a cobrar más impuestos y hay como una, ¿cómo se llama esto que te ponen los seguros?
Javier Laquidara: La franquicia.
Ignacio Fidanza: La franquicia, sube la franquicia. Sturzenegger por ejemplo desreguló todos los y no des reguló el correo, entonces hizo mierda el correo del Estado y habilitó a todos los couriers. Y ahora están sacando una norma para equiparar eso un año y medio después.
Luciana Glezer: Dinámicas esquizofrénicas, si vemos en todo el ejercicio de la gestión económica marchas y contramarchas, sentidos y contrasentidos permanentes de mente permanentemente, incluso en simultáneo, porque uno puede decir bueno, voy a enmendar lo que apresuradamente avancé sin consideración ciertas consecuencias, pero ni siquiera es a posteriori. Quizás en la misma jugada, lo que estamos viendo con el dólar lo deja correr por un lado, pero después despliega toda una cantidad de mecanismos para que no le suba. Esto da cuenta de que, por supuesto, la gestión del programa económico está caminando por una cornisa.
Ignacio Fidanza: El cepo. Vos detectaste cómo es esto del cepo que le metieron que a los fondos.
Luciana Glezer: Fondos de inversión. Estamos hablando, ya digo, inversores calificados. No para entender lo que no son los fondos de inversión, donde uno entra por las billeteras virtuales o por un banco comercial. Son inversiones más voluminosas donde parte de esas inversiones un fondo de inversión, vos vas al fondo de inversión, por ejemplo, vamos a dar un caso, Banco de Valores, que es una banca mayorista y ese tiene una apuesta en un fondo de inversión, no con la cartera de sus clientes, donde el 25% del fondo está en activos de afuera. Si están en activos extranjeros, ese fondo queda inmediatamente suspendido.
Ignacio Fidanza: Pero la clave es que si está en activos extranjeros
Luciana Glezer: 25% en dólares.
Ignacio Fidanza: Te meten un cepo.
Luciana Glezer: Suspendido, queda suspendido.
Ignacio Fidanza: Y digo algo más, si vos con dólar que compras en homebanking, que es el dólar que liberaron, el dólar oficial. Si vos compras dólar oficial con homebanking no podés comprar activos en dólares, por ejemplo bonos del Tesoro o acciones de Wall Street. Un cepo hay sobre eso.
Luciana Glezer: Tampoco puedes operar en los financieros. Hay restricciones cruzadas en todos los segmentos.
Ignacio Fidanza: Claro, por 90 días. Vos fíjate en la época de Massa vos podías comprar bonos del tesoro. Entonces estos tipos liberan el cepo para compra de dólares. Pero te pusieron ese coso entonces. Entiendo que una parte de la desconfianza de Wall Street tiene que ver con eso, que es lo que le remacha todo el tempo Cavallo, que le dice «tenés que liberar todo el cepo», basta con todo este manicomio.
Luciana Glezer: Pero hay que subrayar esta medida porque suspende fondos de inversión que estaban activos, no es menor. Y ha pasado por debajo del radar periodístico en el marco de la calificación del MSCI y que deja Argentina en el último lugar del ranking standalone. Está absolutamente atado a esto. Y cuando decimos esquizo es esquizo, ¿porque cuál es la razón para suspender un fondo de inversión de características? El temor a una salida masiva, digo, lo suspende para no tener una salida masiva y eso contradice la declaración del ministro que desde Entre Ríos dijo «hay dólares para todos.».
Ignacio Fidanza: Si hay dólares para todos, ¿por qué sube el dólar? Porque ellos en la teoría de ellos, que yo la respeto muchísimo, que los precios suben en relación a la demanda y la escasez, ¿no es cierto?
Luciana Glezer: Claro, por la ley de oferta y demanda, si sube porque hay una mayor demanda.
Ignacio Fidanza: Entonces si sube el dólar es porque hay escasez. Si sube ese bien. Pero Caputo dice que sobran. Entonces contradice un poco la teoría.
Javier Laquidara: Lo que decíamos además es que no termina de bajar el riesgo país porque el mercado no le termina de creer a Milei que va a reelegir.
Ignacio Fidanza: Bueno, eso es clave. Vos tenés ahí el tema de los gobernadores. El Gobierno está tratando de ver cómo hace equilibrio en una delgada línea, que es habilitar la reelección de gobernadores aliados a cambio de que apoyen la reelección de Milei. Ahora muchos de esos gobernadores son de otra fuerza, por ejemplo, el peronismo. Entonces ahora están con una idea muy novedosa, porque es un momento de creatividad, que consiste en lo siguiente: ahí en la mesa política, decir bueno, hagamos esto, le decimos ponele a Jaldo, el gobernador de Tucumán, que es muy amigo de ellos. Jaldo, nosotros te ponemos un candidato medio tonto o medio así que le falta fuerza.
Javier Laquidara: Sin votos.
Ignacio Fidanza: Un candidato flojo y después vos nos ayudas en octubre. ¿Ahora, cómo hace Jaldo para ayudarlos en octubre si él es del partido peronista que va a ir con un candidato? Bueno, dicen habilitemos las colectoras de nuevo y quieren meter las colectoras en la reforma política que elimine además las PASO.
Javier Laquidara: Es el proceso inverso al del 2011 que eliminó la colectora y puso la PASO. Es como volver quince años.
Ignacio Fidanza: Pero fíjate qué complicado. O sea, Jaldo debería poner sus candidatos a diputados nacionales y candidatos a senadores nacionales. Tucumán elige tres senadores nacionales, en una boleta colgada de la candidatura presidencial de Milei y en frente hay una boleta del partido peronista o como se llame en ese momento.
Javier Laquidara: ¿Te acordás que en la provincia era así? Bruera me acuerdo que repartía boleta con De Narváez en su momento. Se enojaba Kirchner.
Ignacio Fidanza: Pero lo hacía por abajo.
Javier Laquidara: Sí, por abajo.
Ignacio Fidanza: Esto es por arriba de la mesa, digamos. Es la institucionalización de eso.
Javier Laquidara: De la trampa.
Ignacio Fidanza: Sí, no sé si trampa, pero de ingeniería compleja.
Javier Laquidara: Y los gobernadores además están esperando a ver qué hacen con Milei. Algunos dicen de esperar hasta diciembre para ver si acuerdan o no. Los peronistas quieren jugar en contra, obviamente, pero algunos, como Jaldo, prefieren que le presenten al payaso Muralito, dicen ellos. Hay otros como Jorge Macri, que quieren llegar a un acuerdo electoral, otros prefieren que por lo menos Milei no les presentes candidato, que ya pasó eso en algunas provincias.
Ignacio Fidanza: Es que el dato político es que los gobernadores están viendo que acá el plan económico no está claro si va a remontar o no respecto a la gente y Milei no está claro en qué situación política llega respecto a los quilombos que tiene con Adorni más interna. Entonces dicen «esperemos». Esperemos hasta diciembre para definir, porque por ahí vale menos o por ahí vale más si vale más. Bueno, vamos, un acuerdo electoral, busquemos cómo nos colgamos y si vale menos, vamos nosotros. Entonces es verdad, tenés tres lotes. Porque además acá la otra definición de fondo que hay en este momento político es: donde en provincia, donde haya una lista de Milei y otra lista de neo PRO o lo que sea, digamos, de otra expresión de centroderecha, el peronismo puede ganar porque se divide la oferta de centro derecha. Entonces esto pone en riesgo y obliga a gobernadores como Orrego, como Frigerio, a decir «che, tenemos que ir un acuerdo con Milei, porque puede ganar el peronismo». O lo mismo Río Negro.
Javier Laquidara: Nacho Torres.
Ignacio Fidanza: Lo mismo Neuquén o lo mismo Nacho Torres, en Chubut.
Javier Laquidara: Jorge también.
Ignacio Fidanza: Jorge. Eso es muy divertido. Jorge hoy está enfrentado con Macri porque Jorge quiere acordar y Macri quiere ir con lista propia. Y Jorge dice «pero la puta madre». O sea, cuando yo quería enfrentarlo, vos querías acordar y ahora que quiero acordar vos querés enfrentarlo.
Javier Laquidara: Lo curioso es que en el gobierno que siempre estuvieron enfrentados, Santiago quería acordar y Lule no. Ahora dijeron no, bueno, vamos a hacer todos lo mismo porque si no Milei no reelige. Están diciendo hagamos la misma, acordemos.
Ignacio Fidanza: Claro, porque además vos ves lo que está pasando a nivel regional y decís, bueno, si están ganando candidatos de derecha, outsiders de derecha, pero también el otro dato político es que la izquierda crece a la par. Vos tenés en Perú y en Colombi. Cuando arrancó la elección, Petro estaba muerto, iba a salir 4.º y puso un candidato bien de izquierda, izquierda dura y terminó cabeza a cabeza. Y en Perú el outsider, que es el de izquierda, porque Keiko es como la 4.ª vez que se presenta y también de la nada llegó a 50 puntos. Entonces acá, en un balotaje, por eso volvemos al inicio de la charla, en un balotaje de gobierno… y bueno, hay que ver qué pasa si uno mira la región.
Javier Laquidara: Y el peronismo que se está matando, pero muchos dicen bueno, el año que viene tenés chance de ganar, te encuadras.
Ignacio Fidanza: Mira, para mí lo más probable sería que el candidato sea Kicillof, porque es el que más mide por lejos y que acuerde con Cristina. Y que Cristina en el final le saque todo lo que pueda. Y que vayan con ese candidato. Y entonces el peronismo va con una expresión de centro izquierda, izquierda. Y es eso, clarito, anti Milei, anti modelo de Milei. Yo vi una encuesta, te la pasé de Hugo Haime, de Tucumán, de la semana pasada. Me impresionó un dato: 38% de los tucumanos piden un cambio total del modelo. Total. Hay un 12% que dice hay que cambiar algunas cosas, pero un 38 total me parece altísimo. O sea, tener 40% de los tucumanos que dicen yo quiero todo lo contrario. Entonces ahí es donde me parece que lo lógico sería que terminen confluyendo en torno a Kicillof. Después hay otros que tienen un análisis, digamos, muy sesgado por el odio a Kicillof, porque hay mucho odio en el peronismo y el kirchnerismo, o resistencia, que dice que va a haber cuatro listas. Que es Milei, Macri/Patricia Bullrich Y en el peronismo un candidato kirchnerista y Kicillof. Entonces vamos a un escenario de cuatro listas. No sé.
Luciana Glezer: Y el peronismo Parque Norte dónde se ubica ahí, en esa oferta.
Ignacio Fidanza: Bueno, yo creo que el peronismo de Parque Norte, si lo arman, el peronismo de Parque Norte es…
Luciana Glezer: PEF. Peronismo con equilibrio fiscal o peronismo federal.
Ignacio Fidanza: Sos muy mala. PEF. El peronismo PEF está en un ejercicio de hacer un peronismo moderno. Centro, extremo centro, tipo Macron. Así, extremo centro. Yo creo que está jodido. ¿Sabes por qué? Por esto que veo que pasa en el mundo. No porque ellos hagan algo mal, sino mira lo que dice Macri. Esto es muy interesante. ¿Qué está diciendo Macri? Macri dice «acá hay que armar un candidato de derecha racional». Milei es derecha irracional, derecha loca, trastornada. Entonces él dice hagamos un candidato de derecha racional que va el balotaje contra Milei y la gente lo va a elegir. Pero yo creo que se equivoca Macri porque, eh, para mí van a elegir Milei, anti Milei, Derecha, izquierda. Entonces no hay. Y además son reformulaciones de la ancha vereda, avenida del Medio.
Luciana Glezer: Pero eso de Mauricio Macri es también lo que expresan los empresarios del Círculo Rojo, que ya su sueño y su deseo es continuar con el modelo económico. Sin Javier Milei.
Ignacio Fidanza: Totalmente. Pero vos fíjate: el círculo rojo casi siempre se equivoca, casi siempre. Jugó, por ejemplo, todo a Patricia. Entonces me parece que una cosa es lo que quieren y otra cosa es lo que ocurre. Pero lo que yo digo es un espacio para una construcción de centro de extremo centro, como sería el peronismo de Parque Norte. Me parece interesante si termina en una negociación con el candidato. Ahora, si eso quiere ser una expresión electoral independiente, creo que corre un riesgo muy alto de que le pase lo mismo que a Provincias Unida, que desapareció.
Javier Laquidara: Y al final eso funcional al rival.
Ignacio Fidanza: Porque además es como que hay matices que a nivel provincial te podés permitir que a nivel nacional no, porque hay una expresión así en una provincia va, se mete, mete cuatro o cinco legislador, un par de intendentes. Ahora a nivel país es muy difícil que haya espacio en la cancha y además si hay un balotaje. O sea, yo creo que si el peronismo no se divide está en el balotaje.
Javier Laquidara: Sí, porque si Tiene 35, 30 y pico ya está. Si Milei no llega a 45.
Ignacio Fidanza: Entonces ahí es donde digo, ¿cuál es el negocio de Cristina de un peronismo dividido que ponga en riesgo el ingreso al balotaje. Porque ahí sí, si son cuatro, ojo. Yo creo que la idea está de Macri, en realidad la única posibilidad de tener alguna chance es que el peronismo vaya dividido.
Javier Laquidara: Y que el candidato de centro se meta en el balotaje con 20 puntos.
Ignacio Fidanza: A mí me decía Olmos, cuando yo le preguntaba por esto de la posibilidad de que el peronismo vaya a un acuerdo con Larreta en la Ciudad para que Larreta después mejore en el balotaje. Toda esa teoría de Larreta. Y él me decía vos fijate Larreta si va a una interna con Jorge Macri, pierde. Y si va una interna, ponele que nuestro candidato sea Santoro, pierde. Entonces él lo que está pidiendo es que nosotros acordemos con él, pero sin en una interna para después ver si le gana a Jorge. O sea, todo el sistema político tiene que trabajar para él. Y me dice «eso en política no pasa».
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El Intendente Marcelo Orazi participó del acto encabezado por la Gobernadora Arabela Carreras en el que se abrieron los sobres de la obra que comprende la ejecución de infraestructura para 107 lotes del barrio Barazzutti que demandará una inversión de $21.615.872 e incluye redes de servicios de agua potable, red eléctrica y alumbrado público con…
El recambio en la Jefatura de Gabinete vuelve a exponer la lógica de concentración política del oficialismo libertario, que ahora deposita ese cargo clave en Diego Santilli, un dirigente que atraviesa distintas etapas del poder político argentino desde hace más de dos décadas y cuya trayectoria está profundamente entrelazada con el PRO, el macrismo porteño y la estructura estatal de la Ciudad de Buenos Aires.
Por Tomás Palazzo para NLI
La salida de Manuel Adorni y su reemplazo por Santilli no solo implica un cambio de nombres: reordena el tablero interno del Gobierno y reabre el debate sobre el perfil de quienes ocupan los principales despachos del Ejecutivo. En ese contexto, el nuevo Jefe de Gabinete asume con un historial político que lo vincula a múltiples espacios de poder, siempre dentro del mismo ecosistema de gestión y negocios del Estado.
De la política porteña al corazón del poder
Diego Santilli inició su recorrido político en la órbita de la Ciudad de Buenos Aires, donde ocupó distintos cargos durante los gobiernos del PRO. Fue parte del armado que consolidó la estructura política de Mauricio Macri en territorio porteño y luego vicejefe de Gobierno durante la gestión de Horacio Rodríguez Larreta.
Desde ese lugar, no solo tuvo injerencia en áreas sensibles de la administración, sino que también quedó asociado a un entramado de decisiones políticas y administrativas que, con el correr de los años, derivaron en reiteradas observaciones sobre el modo de contratación del Estado porteño y la cercanía entre funcionarios, militancia y empresas proveedoras.
Contratos, vínculos y la lógica del Estado como ecosistema político
Uno de los casos más mencionados en investigaciones periodísticas refiere a la adjudicación de contratos a una empresa vinculada políticamente a su entorno, SOCIV SRL, que recibió múltiples licitaciones en el ámbito del Gobierno de la Ciudad. Se destacan millonarios contratos para servicios de mantenimiento y obras públicas, adjudicados en el marco de una licitación del Ministerio de Espacio Público y Medio Ambiente porteño .
Otro antecedente remite a la adjudicación del servicio de mantenimiento del Campo de Golf Juan Bautista Segura, por casi 15,6 millones de pesos, también en la Ciudad, en un proceso donde la firma terminó siendo beneficiaria tras la desestimación de otros oferentes .
Estos hechos fueron señalados por distintos medios críticos como parte de una dinámica recurrente de contratación estatal en la que confluyen militancia política, vínculos personales y gestión pública dentro del mismo círculo de poder.
El entramado político y la acumulación de poder
Más allá de los contratos puntuales, el recorrido de Santilli muestra una característica constante: su permanencia dentro de los núcleos de decisión del PRO, acompañando distintas etapas del macrismo desde la Legislatura porteña hasta la Vicejefatura de Gobierno y su proyección nacional posterior.
En paralelo, su nombre ha sido mencionado en investigaciones periodísticas y denuncias mediáticas que apuntan a la existencia de estructuras societarias y vínculos empresariales asociados a su entorno político y familiar, en el marco de un sistema donde la frontera entre gestión pública y redes privadas aparece frecuentemente difusa.
El nuevo jefe de gabinete y la continuidad del poder
Su llegada a la Jefatura de Gabinete en reemplazo de Adorni no introduce una figura externa ni disruptiva, sino que consolida la circulación de dirigentes dentro del mismo universo político que ha gobernado la Ciudad de Buenos Aires durante más de una década.
En ese sentido, el nombramiento de Santilli refuerza la idea de continuidad más que de renovación: un dirigente formado en la estructura del PRO, con trayectoria en la administración pública porteña y fuerte inserción en los engranajes del Estado, ahora trasladado al centro de coordinación del Gobierno nacional.
El diputado provincial Facundo Tignanelli comparó -sin nombrarlo- a Axel Kicillof con el dirigente sindical Augusto Vandor, asesinado por cinco balazos en 1969 tras proponer un peronismo sin Perón.
«Soy de una familia peronista de La Matanza. Mis abuelos militaron la Resistencia Peronista creyendo y trabajando para que Perón vuelva, no para ver cómo encontraban una alternativa con Vandor», dijo el legislador de La Cámpora en una clara referencia a las tensiones entre Máximo y el gobernador bonaernese.
«Probablemente había compañeros que creían que ese posibilísimo iba a llevar a la Argentina a un buen lugar», agregó Tignanelli.
Cuando le preguntaron quiénes son quienes piensan en ese posibilismo esquivó señalar a Kicillof, pero dijo que son «quienes dicen que es una utopía pensar que Cristina pueda ser candidata» y remarcó que hay varios referentes del peronismo que se habían alejado de Cristina, pero hoy están volviendo a dialogar con ella. Quizás el caso más resonante es Miguel Ángel Pichetto.
La referencia de Tignanelli a Vandor es significativa toda vez que el dirigente de la UOM fue asesinado a balazos en su despacho del gremio tras plantear un distanciamiento con el líder del movimiento justicialista.
Soy de una familia peronista de La Matanza. Mis abuelos militaron la Resistencia Peronista creyendo y trabajando para que Perón vuelva, no para ver cómo encontraban una alternativa con Vandor.
Dos años después del asesinato, en 1971, los medios de comunicación recibieron una nota en la cual una organización autodenominada Ejército Nacional Revolucionario (ENR) se adjudicó el crimen, denominándolo «Operativo Judas»
En los últimos días, La Cámpora salió al ruedo con fuertes críticas hacia Kicillof por su estrategia electoral. El propio Máximo Kirchner fustigó al gobernador en un acto en Parque Lezama donde el kirchnerismo reclamó por la libertad de Cristina.
Allí, Máximo pidió por la libertad de la ex presidenta «porque es inocente» y dijo que quiere «tenerla a Cristina de candidata y no a candidatos por default».
El diputado apuntó contra Kicillof. «Los que todos los días hablan de la unidad ni siquiera son capaces de ir a verla a San José 1111 para ver cómo está y si necesita algo, esa es la verdad», reprochó.
Todos los martes, en homenaje a la vieja revista El Gráfico, Anfibia y Lástima a nadie, maestro analizan cada semana de la Copa del Mundo.
“Sólo un partido de fútbol”
“Es solo un partido de fútbol”. La frase de Lionel Scaloni tiene un gran defecto, en tanto busca que algo pase de largo poniéndolo en el centro. No es necesariamente su culpa: está en el centro. De hecho, Carlos Bilardo dijo algo parecido en las horas previas al histórico partido Argentina-Inglaterra de 1986, posiblemente el más importante hasta el día de hoy de la historia albiceleste: “No politics, only football”, en un inglés poco agraciado. Jorge Valdano fue más drástico, cuando planteó: “Es el partido ideal para que los estúpidos se confundan”. Hasta Maradona estaba con esa línea.
Es problemática la declaración del técnico. Una suerte de utopía de la corrección política, como si las disputas de poder y las problemáticas sociales no fueran un universo inabarcable que envuelve a todas las esferas de la vida. Incluso al fútbol. Y lo que digo, por favor, que no se entienda como un juzgamiento a los protagonistas: no hay institución futbolística más grande que la patria casetera. Podría pasarle a escritores, pintores, compositores y artistas varios: el deporte no es monopolio de sus actores principales. El fútbol también es nuestro —quizás nuestro por completo— y los pueblos construyen memoria como un mosaico complejo, es decir, como pueden. Un partido del deporte más popular del planeta es la vidriera para sensaciones inigualables, reclamos políticos, ensalzamientos culturales, proclamas sociales. O lo que se nos cante.
Carlos Bilardo dijo algo parecido en las horas previas al histórico partido Argentina-Inglaterra de 1986: “No politics, only football”.
Ricardo Giusti, que fue titular en ese partido de México 86, le dijo a Andrés Burgo en el libro El Partido, que ganarles “a los ingleses era algo para los muchachos que estuvieron en Malvinas”. Julio Olarticoechea confesó en ese mismo escrito que le avergonzaba el rótulo de “héroes” para los jugadores, porque consideraba que un título así debería quedar para los chicos que pelearon en las islas.
Es fútbol pero no es sólo fútbol. Y es Malvinas pero no es sólo Malvinas.
Pensado desde el juego, hay un ángulo ineludible. De los equipos más grandes del mundo, los sudamericanos muestran una peculiaridad: su llegada a la elite no proviene de ventajas económicas sino de un bien que no se encuentra en el desarrollo capitalista, la materia prima con valor agregado. El fútbol con picardía. La Nuestra. En general Argentina y, en menor medida, Uruguay, encuentran una referencia en esa ecuación: no tener los recursos que tienen otros y lograr ser grandes igual. Podríamos incluir a Brasil en ese grupo, aunque es un eje que ha explotado poco.
Con Inglaterra pasa exactamente lo contrario. Los inventores de este deporte empalman esa condición con su histórica economía colonial. Ese rol poderoso no lo han podido llevar al éxito. Un solo título oficial, hace sesenta años. Imperialismo futbolístico de vitrinas con espacio.
Argentina empalma, además, una suerte de anticolonialismo futbolístico y cultural. No hay otra explicación para que Maradona sea bandera en Escocia o que haya una huelga general en Bangladesh porque a Diego le cortan las piernas. Maradona no hizo ninguna reforma agraria ni expropió los medios de producción, pero sus actos se convirtieron en una ofensa objetiva a la corona, lo que los convierten en antiimperialistas de facto. El que le roba a un ladrón tiene cien años de pasión.
Las formas de pararse frente a uno de los partidos más importantes de este siglo son diversas y variadas. Vale todo: uno puede decir que Los Redondos son más grandes que Los Beatles, que la Negra Sosa canta más lindo que Amy Winehouse, que Jorge Luis Borges tiene historias mucho más interesantes para contar que William Shakespeare, que Mariana Enriquez genera mucho más sentimientos con las palabras que J. K Rowling, que el Obelisco es más lindo que el Big Ben, que nadie se acuerda de Wimbledon (eso es cierto, el domingo se jugó la final y nadie se enteró), que Los Palmeras son más que Oasis, que el mate es más rico que el té. Lo que quieran.
Es problemática la declaración del técnico. Una suerte de utopía de la corrección política, como si las disputas de poder y las problemáticas sociales no fueran un universo inabarcable que envuelve a todas las esferas de la vida.
Sólo está prohibido bajar el precio. Jugamos contra ellos. Es el partido que no sabíamos que estábamos esperando. Convivimos en silencio con el clásico del nunca jamás: veintiún años sin jugar y venimos a encontrarnos en una semifinal del mundo. Veremos habladurías, estadísticas, datos, referencias, memorias. Pica la pelota y late el corazón. Vamos a ser las mismas personas, pero nada será igual después del miércoles. Olvídense de todo lo que han aprendido. Comiencen a soñar.
Yo no lo elegí, pero desde la madrugada del domingo se me viene a la cabeza una imagen. En realidad, una escena, para ser más precisos. Es parte del libro Qué quedará de nosotros, de Eduardo Sacheri. Una novela que ficciona al inexistente Regimiento de Infantería N° 43 en la Guerra de Malvinas.
La situación mencionada se da en los últimos días de combate, en las cercanías del Monte Tumbledown. A los tres protagonistas, jóvenes de la “clase sesenta y dos”, pibes de Malvinas, les dicen el “Trío Los Panchos”, una forma socarrona de burlarlos porque están juntos todo el tiempo. En un cruce sobre el terreno para cubrir a otros compañeros, logran frenar y asustar una avanzada inglesa que hasta allí no encontraba mayores obstáculos. Uno de ellos no reacciona de la forma esperada. Dice el narrador, o dice Sacheri, como ustedes quieran: “Carlitos se gira hacia el costado y ve que el pelotudo del Conejo sonríe. Mejor dicho, se ríe. Se ríe mientras dispara”. Nosotros lloramos porque vamos a un tiempo extra de algo que miramos por televisión y el pibe se ríe.
Pero lo que más llama la atención de esa secuencia retratada en la página 388 es que un compañero cordobés, también en plena posición de combate, luego de estar dos meses mal comido, con frío, viviendo en un pozo de zorro, viendo pasar los misiles por encima de su cabeza, lanza a los cuatro vientos antárticos algo así como un soneto:
—¡Vení Thatcher, la concha bien de tu madre!
Todo será diferente
El final del Mundial no es el fin del mundo, pero un poco sí. Hace un mes que nuestra vida está ordenada por un sin fin de partidos, gambetas, goles, amores, odios y lores. Ya los días sin partidos dejan un vacío. Si la vida es eso que pasa entre mundial y mundial, el propio certámen es un interregno. Una pausa. Cómo éramos antes ya no me lo acuerdo. Cómo seremos después es imposible saberlo.
Lo paradójico es que, en realidad, nada sustancial se modifica. Cuando la atención vuelva a las luminarias tradicionales se verá lo que uno sabe. Javier Milei, por ejemplo, prepara otro de sus planes reaccionarios para una Argentina distópica: una reforma política, un tanto tramposa, para ayudarlo en su reelección. Los jubilados siguen marchando todos los miércoles. La inflación está lejos de ser eliminada y el poder adquisitivo del salario es uno de los más bajos de todos los tiempos. Los jubilados siguen marchando todos los miércoles. Jorge Macri le pega a todo lo que encuentra. Los jubilados siguen marchando todos los miércoles. Marley y Mirtha Legrand estarán al aire en pantalla, viajando y almorzando. Los jubilados siguen marchando todos los miércoles. Salen buenas series en las plataformas: recomiendo Te Encontraré, de Netflix y We are Liars, que puede verse en Amazon Prime. Los jubilados siguen marchando todos los miércoles. Hay que ser muy cagón para no defender a los jubilados. No los olvidemos.
Pensado desde el juego, hay un ángulo ineludible: la llegada de Argentina a la elite no proviene de ventajas económicas sino de la materia prima con valor agregado. El fútbol con picardía. La Nuestra. Con Inglaterra pasa exactamente lo contrario.
Nada cambia pero todo será diferente. Eso es un mundial. La semana que viene nos encontraremos en otro planeta, que a su vez será el mismo.
Volví a escuchar una canción en estos días. Es del disco El Fin del Mundo de la murga uruguaya Agarrate Catalina. Salió en 2006, el mismo año que Messi debutó en una Copa del Mundo. Es el “saludo” de un verano que los vio ganando el primer premio del carnaval. Empieza así: “El mundo efímero escenario de lucecitas amarillas. Retablo, cielo imaginario de nuestra pobre maravilla. Hay otro mundo tras el mundo. Otra ciudad tras la ciudad. Donde una antigua claridad, vuelve a brillar, en cada nuevo carnaval”.
La Copa del Mundo es como esa fiesta pagana. Carnaval más sufrimiento. Pasa la vida y los mundiales quedan. Sonrisas, llantos, rencores, licores, amargos sabores. El mundial es el nosotros más grande. Algo así como la vida.
Sobrevivir
Una recomendación, para la posteridad. Siempre hay clima de mundial, solo que a veces es más silencioso. Alguno dijo, en esa telaraña compleja llamada redes sociales, que festejar en el Obelisco un pase a cuartos contra Egipto era de equipo chico. Un poco es cierto. El tema es que esos discursos omiten la esencia de nuestros colores: la Selección no es River, Boca y nada más. También es Yupanqui, Ferro, Cañuelas, Los Cuervos del Fin del Mundo en Tierra del Fuego y Juventud Antoniana de Salta. Es el Monumental, la Bombonera, el potrero de Purmamarca y cualquier cancha que funcione debajo de la autopista. A mucha honra. Varios que reniegan de sus raíces no llegaron a la última semana de la Copa del Mundo.
Argentina llegó a estar entre los cuatro mejores equipos del planeta como parte del paisaje. Parece normal. No lo es. El ciclo Scaloni tiene cinco certámenes largos y siempre llegó a semifinales. Excluimos a la Finalissima 2022 de este análisis, dado que fue un solo partido ante Italia. Todo esto luego de ser bicampeón de América y campeón del mundo. Yendo a un universo temporal más amplio, la Selección estuvo veinticuatro años sin estar entre los cuatro mejores del planeta (de 1990 a 2014), mientras que lo consiguió tres veces en los últimos cuatro mundiales. Gracias.
Es fútbol pero no es sólo fútbol. Y es Malvinas pero no es sólo Malvinas. Está prohibido bajar el precio. Jugamos contra ellos. Es el partido que no sabíamos que estábamos esperando.
Nunca me gustaron los discursos que autorizan opiniones por cuestiones etarias. Nada más impreciso que las personas que quieren explicarle a los más jóvenes como debería ser su vida por la anti-utopía de que todo tiempo pasado fue mejor. Sin maestrociruelismo, acepten una humilde recomendación: disfruten, porque esto no es común.
Pero, después de los elogios pertinentes, vale la pregunta. Por qué. O, al menos, por qué así, de esta manera. Nuestra Selección es una suerte de Ministerio de Sufrimiento y Previsión, con todos los amores y honores correspondientes. Fútbol taquicardia al servicio del pueblo.
Si de fútbol hablamos, quizás suene a conformismo: es difícil la Copa del Mundo. Cabo Verde, Egipto, Suiza. Las previas son más favorables que el tránsito de los partidos, en los que el andar colectivo de jugadores de carne y hueso están dispuestos a mover los hilos de la historia lo mejor que puedan. En los tres partidos, igualmente, Argentina ganó con justicia. Un dato que pasó un poco desapercibido, en esto de ser el equipo enemigo de las banditas tuiteras: el de Scaloni es el equipo con más goles. Hizo tres en cinco partidos y dos en uno. Eso sí, con una fuerte tendencia a naturalizar que los partidos duran ciento veinte minutos y no noventa.
Esto último nos lleva a la segunda cuestión. Argentina camina sin todo el brillo disponible. Sus jugadores de élite, excluyendo a Messi, prueban sinsabores. Julián Álvarez acaba de tener su única aparición rutilante, Enzo Fernández está desenamorado de los momentos sublimes, Rodrigo De Paul es un cuidadoso descuidado y Alexis Mac Allister no va en patines como en el Lusail. El diez es el uno: ocho goles en cinco partidos y medio para compartir la punta de goleadores con su alterego francés Kylian Mbappé, como si Dr. Jekyll jugara de celeste y blanco y Mr. Hyde de azul.
De la unidad al colectivo: no fluye el fútbol, anda deslucido. Sufrió ante rivales menores, aunque alguien podría decirme que el fútbol es fútbol y que en 2014 no le pudimos ganar a Suiza hasta el minuto 117 y después llegamos a donde llegamos. También que en la Euro 2021 Suiza eliminó a la Francia campeona del mundo, que le ganaba tres a uno al minuto 80. O que la propia Suiza le ganó a Colombia, que antes salió primera en un grupo con Portugal. Y así hasta el fin de los argumentos sin mucho más sentido que las opiniones.
Una recomendación, para la posteridad. Siempre hay clima de mundial, solo que a veces es más silencioso.
Así y todo estamos entre los cuatro mejores. Quizás, insisto, naturalizamos un estándar de belleza demasiado pretencioso. Zlatan Ibrahimovic, ex jugador sueco y actual comentarista del Mundial, lo analizó de manera precisa después del partido con Egipto: “Por esto el mundo teme a Argentina. Puedes criticarlos durante 90 minutos, puedes decir que no jugaron su mejor fútbol, pero cuando llega el momento de la verdad, siempre encuentran una manera de sobrevivir”.
Pero hay otro interrogante: cómo es posible sufrir tanto por un partido de fútbol. Una recomendación, esa consulta es mejor sentirla que responderla. Igualmente, para no escaparle al desafío, va una pista. El mundial es una concentración de fútbol. Este deporte genera una magia, ya sea en la selección o en un equipo de barrio: la posibilidad de modificar lo que pasa. No son los mismos los que vieron el gol de Diego a los ingleses, antes o después. Tampoco los que estuvieron el día que su amigo, hijo, primo, hermano hizo el gol de la final de la liga infantil de Tres de Febrero. ¿Qué tienen en común? Algo que contar. No es poco. Una razón de vida.
Sólo eso explica que alguien se atribuya (correctamente) el gol de Julián Álvarez al ángulo simplemente porque se cambió de lugar en el sillón o porque una foto del arquero de Suiza haya sido congelada en el freezer antes del partido. Vos podés cambiar al fútbol y el mundo puede ser mejor porque vos ves este deporte. Vaya presión: si eso no genera sufrimiento no se que sí lo hace. Vaya satisfacción: en la interpretación popular de un partido de fútbol se esconde la idea de que el mundo se puede cambiar. Si vivir es, al menos en parte, sobrevivir, no sé si hay mejor manera de hacerlo.
La última de Leo
Por Malvinas. Por el Diego. La canción que la propia Selección viralizó en redes sociales demuestra una poética capacidad de síntesis. La narrativa argentina hizo de la palabra “copa” una suerte de sujeto tácito. La tercera. La cuarta. La última. Lo más sintomático es que Messi, desde el “alentándolo a Lionel” hasta acá, entona las canciones que lo tienen como protagonista. Como si un novelista escribiera sobre sí mismo. Pasa. Es una fase superior del Maradona que hablaba sobre su ser en tercera persona. Messi se canta: es Diego con Spotify.
Argentina llegó a estar entre los cuatro mejores equipos del planeta como parte del paisaje. Parece normal. No lo es.
La oferta del mundo será más triste desde la semana que viene. No solo ya no habrá Copa del Mundo sino que pasará algo peor: caminaremos en un planeta en el que ya los mundiales no son jugados por Messi. Qué quedará de nosotros.
“El final es donde partí”, dice la canción, y nos recuerda lo obvio. “La última de Leo” es el fin de este viaje. Empezó hace veinte años, siempre sufrimos. Todo cambia pero de nosotros partimos: creciste, te recibiste, encontraste el rumbo, lo perdiste, fuiste mamá o papá, te convertiste en abuelo o abuela, cambiaste de ciudad, de casa, de pareja, te separaste, te reconciliaste, eras chico, ahora sos grande. Había algo que no se modificaba: cada cuatro años Messi iba a estar ahí, peleando por vos una Copa del Mundo. El premio no fue ni Qatar ni el bicampeonato de América. No es esta semana, termine como termine. La recompensa fue el camino.
Si las despedidas son esos dolores dulces, es hora de hablar. De soltar. De decir hasta luego, porque el cambio es simplemente pasar de estar a ser recuerdo. Terreno y memoria. No es tan difícil. Pero eso no me prohíbe la sinceridad: fue un placer alentarte, mirarte, escribirte, llorarte, firmar de vez en cuando un pacto con el mundo horrible porque vos jugabas.
Y, sabés qué, las copas son lo de menos. Te recuerdo de otra forma. Es algo así como una figura. Pasó en varios partidos y quizás en ninguno. Sos vos, tirado a la derecha como contra Egipto, pidiendo la pelota molesto, enojado, chinchudo, porque el tiempo se acaba. Atás la pelota a tu zurda, mirás al frente y agarrás vuelo. Y ahí, para mí, sos todo. Sos el Gaucho Rivero en las Malvinas, San Martín en San Lorenzo, el Che Guevara en Santa Clara. Sos un cuento de Borges o una letra del Indio. Sos el mundo entero por cambiar. Sos el fino destello de un rejunte de fracasados que dejamos de perder por vos. Sos la ilusión de que lo que viene es mejor. Sos la vida.
Nuestra Selección es una suerte de Ministerio de Sufrimiento y Previsión, con todos los amores y honores correspondientes. Fútbol taquicardia al servicio del pueblo.
De hecho, puedo ir más a fondo. Si pudiera pedir un deseo hoy, además del que ya sabés, le diría al genio que Mario Gotze no haga el gol en el Maracaná en el minuto 113 del tiempo extra en la final del 2014. Pero no para ganar, de hecho no quiero que me aseguren ninguna copa. Quiero esos siete minutos en donde la pelota te llega y vos te convertís en héroe, no por un gol o por una victoria, sino simplemente por ir. Por eso, por la vida, más allá de cualquier cosa, gracias.
Por Malvinas. Por el Diego. Por la última de Leo. Argentina. Quiero verte.