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Se remodelará el CDI de barrio El Sauce

Con el objetivo de brindar un espacio de atención integral, contención y estimulación acorde a las necesidades de los niños que asisten al lugar, el Centro de Desarrollo Infantil (CDI) de barrio El Sauce se remodelará prácticamente en su totalidad. Esto será posible a partir de las gestiones realizadas por la Municipalidad de Villa Regina que permitió hace un tiempo la firma del convenio en el marco del Plan Nacional de Primera Infancia del Ministerio de Desarrollo Social de Nación.

El miércoles, el Intendente Marcelo Orazi, acompañado de la Secretaria de Desarrollo Social Luisa Ibarra y la Directora de Promoción Social Adriana Torres, participó de una reunión virtual con el Subsecretario de Primera Infancia del gobierno nacional Nicolás Falcone, la titular de la Secretaría la Niñez, Adolescencia y Familia provincial Roxana Méndez y parte del equipo técnico.

En la oportunidad, se le transmitió al Intendente la confirmación de la aprobación de Nación del expediente para la remodelación del CDI de barrio El Sauce, cuyo edificio presenta un importante deterioro. Además, el Plan mencionado incluye la refacción de los otros dos CDI ubicados en los barrios 25 de Mayo y Matadero, y la construcción de uno nuevo.

Orazi expresó a las autoridades nacionales su agradecimiento por “la mirada federal del gobierno” y a las referentes provinciales por el acompañamiento en las gestiones.

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    Milei volvió a atacar a Lula

     

    Milei volvió a atacar a Lula y profundiza la crisis con Brasil. La política exterior argentina, cada vez más subordinada a la batalla ideológica de la ultraderecha.

    Por Roque Pérez para NLI

    El Presidente volvió a atacar a Lula y esta vez decidió amplificar las acusaciones de un congresista estadounidense aliado de Donald Trump. Mientras Brasil reclama terminar con las agresiones y ya rebajó el nivel de su representación diplomática en Buenos Aires, la política exterior argentina parece cada vez más subordinada a las disputas ideológicas de la ultraderecha internacional.

    Milei volvió a elegir la confrontación como instrumento de política exterior. Lejos de intentar bajar la tensión con Brasil, el Presidente decidió replicar en sus redes sociales las críticas del congresista estadounidense Carlos Giménez, un dirigente republicano de origen cubano y cercano a Donald Trump, quien atacó públicamente al presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y lo calificó de “delincuente”. Milei hizo propio el mensaje y volvió a colocar al principal socio regional de la Argentina en el centro de su batalla política.

    El episodio podría parecer, a primera vista, una nueva disputa discursiva en redes sociales. Pero ocurre después de una sucesión de ataques que ya produjo consecuencias concretas para la relación bilateral. Brasil retiró a su embajador de Buenos Aires y redujo su representación diplomática al nivel de encargado de negocios, una decisión extraordinaria entre dos países que, más allá de las diferencias ideológicas entre sus gobiernos, mantienen una relación económica, comercial, social y estratégica que excede largamente a sus presidentes de turno.

    La pregunta que debería hacerse la Argentina, entonces, no es qué tan fuerte fue el insulto de Milei contra Lula, sino qué beneficio obtiene el país de esta política exterior basada en agravios personales y alineamientos ideológicos. Porque mientras el Presidente parece encontrar en cada conflicto internacional una nueva oportunidad para reforzar su identidad política ante sus seguidores, los costos de esas decisiones recaen sobre el conjunto del país.

    Una diplomacia diseñada para la batalla ideológica

    Desde que llegó al poder, Milei modificó de manera sustancial la tradición diplomática argentina. La política exterior dejó de estar planteada fundamentalmente alrededor de los intereses permanentes del Estado para quedar cada vez más vinculada a una particular concepción ideológica del mundo.

    En ese esquema, Estados Unidos, Donald Trump, Israel y las derechas radicalizadas de distintos países aparecen como aliados naturales, mientras que los gobiernos que Milei identifica con la izquierda o el progresismo son tratados como adversarios políticos. Brasil, por su peso regional y por la presencia de Lula en la conducción del país, ocupa un lugar central en esa disputa.

    El problema es que una cosa es que el Presidente tenga diferencias políticas con Lula y otra muy distinta es transformar esas diferencias en una política de Estado. La Argentina no tiene por qué compartir las posiciones del gobierno brasileño para entender que Brasil es su principal socio regional, una de las mayores economías del mundo y un actor indispensable para cualquier estrategia de integración sudamericana.

    Sin embargo, Milei parece haber decidido que la relación con Brasil debe estar condicionada por la pelea entre la derecha y la izquierda. Incluso su respaldo político a dirigentes brasileños enfrentados con Lula forma parte de ese esquema. La diplomacia tradicional entiende que un Presidente representa a todos los argentinos incluso cuando habla con gobiernos que no le gustan. La lógica de Milei parece funcionar al revés: cada escenario internacional es convertido en una extensión de su propia interna política.

    Y allí aparece una de las principales contradicciones de su discurso. El Gobierno suele presentar su política exterior como una defensa de la libertad, del comercio y de los intereses argentinos. Pero una política exterior verdaderamente pragmática debería preguntarse primero qué necesita la Argentina y no quién comparte la misma ideología que el Presidente.

    El dato que Milei omite cuando habla de Lula

    En sus ataques, Milei suele presentar a Lula como un dirigente que fue condenado y posteriormente liberado. La formulación, sin embargo, omite un dato jurídico fundamental: las condenas contra Lula fueron anuladas por el Supremo Tribunal Federal de Brasil.

    En marzo de 2021, el ministro Edson Fachin determinó que la Justicia Federal de Curitiba no tenía competencia para juzgar los casos contra Lula porque los hechos investigados no tenían relación directa con los desvíos de Petrobras. El Plenario del Supremo Tribunal Federal confirmó posteriormente esa decisión por 8 votos contra 3.

    Pero hubo además otro elemento decisivo. El Supremo Tribunal Federal reconoció la parcialidad del entonces juez Sérgio Moro en el proceso del triplex de Guarujá y anuló las decisiones adoptadas por él en esa causa.

    Esto no significa que una discusión política deba convertirse en una defensa automática de Lula ni que las acusaciones de corrupción puedan ser borradas de la historia. Significa algo mucho más sencillo: un Presidente argentino no debería presentar como verdad absoluta una caracterización jurídica que omite las decisiones posteriores de la máxima instancia judicial brasileña.

    Y mucho menos utilizar esa caracterización para justificar una escalada diplomática con el gobierno de un país vecino.

    El asunto adquiere todavía mayor gravedad porque el ataque ya no se limita a las declaraciones personales de Milei. Ahora el Presidente reproduce las acusaciones de un congresista estadounidense y las incorpora a su propia comunicación política. Es decir, la diplomacia argentina aparece cada vez más atravesada por una lógica de alineamiento internacional donde los adversarios políticos de Trump se convierten automáticamente en adversarios de Milei.

    La pregunta inevitable es dónde queda la defensa del interés argentino.

    Brasil no es un enemigo de Milei: es un vecino de la Argentina

    La crisis actual debería ser observada desde una perspectiva mucho más amplia. Argentina y Brasil no son simplemente dos gobiernos que mantienen relaciones diplomáticas. Existe entre ambos países una estructura económica y social construida durante décadas, con millones de personas vinculadas por comercio, inversiones, turismo, industria, energía y cadenas productivas.

    El Mercosur, además, constituye uno de los principales instrumentos de inserción internacional de la Argentina. Romper puentes con Brasil por una disputa personal entre dos presidentes no es una muestra de firmeza: puede convertirse en una forma extremadamente costosa de aislamiento.

    Brasil ya dio una señal concreta. El retiro de su embajador y la reducción de la representación diplomática fueron justificadas por el Gobierno de Lula como una respuesta a los “reiterados insultos y agresiones” de Milei. La Cancillería brasileña reclamó que Argentina detenga las agresiones para poder recomponer el vínculo.

    La respuesta argentina debería ser sencilla: defender sus posiciones, negociar lo que corresponda y preservar los canales diplomáticos. Pero el Gobierno parece atrapado en una dinámica diferente, en la cual retroceder frente a un adversario ideológico es interpretado como una derrota política.

    Ese mecanismo puede funcionar en una campaña electoral o en las redes sociales. En relaciones internacionales, puede ser desastroso.

    Porque los Estados no tienen amigos permanentes ni enemigos permanentes: tienen intereses. Y una política exterior madura busca preservar esos intereses incluso cuando los gobiernos que están del otro lado de la mesa piensan completamente distinto.

    Milei parece haber elegido otro camino.

    El costo de convertir a la Argentina en una pieza de la interna de Trump

    Hay una dimensión todavía más profunda en esta crisis. El nuevo ataque a Lula, producido mediante la reproducción de las palabras de un congresista estadounidense cercano a Trump, muestra hasta qué punto la política exterior argentina puede estar funcionando como una extensión de la batalla política de la derecha norteamericana.

    La Argentina no debería necesitar que un congresista de Estados Unidos le indique quién es amigo y quién enemigo en América Latina. Mucho menos que la agenda internacional del país quede determinada por las disputas electorales o geopolíticas de Washington.

    El alineamiento automático tiene un problema elemental: Estados Unidos cambia de intereses según sus propias necesidades y sus propios gobiernos. La Argentina, en cambio, tiene que convivir con sus vecinos todos los días. Brasil seguirá estando al lado de nuestro país cuando cambie el gobierno de Milei, cuando termine el gobierno de Lula y cuando Donald Trump deje la Casa Blanca.

    Por eso una diplomacia inteligente debería construir puentes, diversificar vínculos y defender la soberanía nacional. No transformar a la Argentina en un actor secundario dentro de una pelea ideológica ajena.

    La política exterior de Milei corre, en cambio, el riesgo de convertir al país en algo mucho más pequeño: un país que grita fuerte pero negocia desde una posición cada vez más débil.

    Y la crisis con Brasil es la demostración más concreta.

    Mientras el Presidente obtiene repercusión en las redes sociales por cada nuevo insulto, la Argentina pierde capacidad de diálogo con uno de sus socios fundamentales. Mientras Milei fortalece su imagen ante el núcleo duro que celebra sus enfrentamientos, el país paga el costo de una diplomacia que confunde firmeza con agresión, soberanía con alineamiento y liderazgo con provocación.

    La política exterior no debería existir para alimentar el algoritmo presidencial. Debería existir para defender los intereses de la Argentina.

    Y si para sostener una pelea ideológica con Lula el Gobierno está dispuesto a deteriorar la relación con Brasil, entonces el problema ya no es solamente el estilo de Milei.

    El problema es que la Argentina puede estar empezando a pagar el precio de una política exterior diseñada para satisfacer al Presidente antes que para servir al país.

     

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  • El radical Vischi desestima una denuncia contra Armella por planchar la investigación contra Chiqui Tapia

     

    Eduardo Vischi propuso rechazar in limine una denuncia contra el juez Luis Armella por trabar la investigación del caso Sur Finanzas, que involucra al presidente de la AFA, Claudio «Chiqui» Tapia.

    El impulsor del expediente contra el magistrado es el abogado Daniel Sarwer, que se hizo acreedor de la etiqueta de «denunciante serial», y su trámite debería discutirse este miércoles, en la comisión de Disciplina del Consejo de la Magistratura. Ese ámbito está presidido por el abogado César Grau pero también lo integran los jueces Diego Barroetaveña, Agustina Díaz Cordero, Alberto Lugones y Alejandra Provítola, los senadores Luis Juez, Mariano Recalde, Anabel Fernández Sagasti y el propio Vischi y el moleísta Hugo Galderisi.

    La presencia de cuatro jueces en la comisión, más la recomendación de Vischi para desestimar la denuncia de Sarwer, coloca a Armella muy cerca de la chance de salvarse. Sin embargo, otros consejeros consideran que lo correcto sería discutir el expediente.

    Borinsky y Barroetaveña fallaron a favor de Toviggino y devolvieron la causa de la mansión al juez de Campana

    La iniciativa de Sarwer contra el juez a cargo del Juzgado N° 2 de Lomas de Zamora planteaba «la inacción, desatención o demora reiterada» por parte del magistrado en la causa de Sur Finanzas, que investiga una red de operaciones financieras vinculadas al dueño de la empresa, Ariel Vallejos, cercano al presidente de la AFA. «Este tipo de información no puede ser considerada una cuestión menor, y exige imperiosamente una investigación disciplinaria, a fin de determinar si se está ante negligencia grave, desidia funcional, incumplimiento de los deberes del magistrado, o cualquier otra conducta incompatible con la función judicial», sostuvo el denunciante.

    Luis Armella.

    Armella delegó la investigación en la fiscal Cecilia Incardona, quien había sonado como candidata para ocupar el cargo de Leopoldo Bruglia, silla que ahora podría quedar en manos de Pablo Yadarola si el Senado aprueba el pliego que la comisión de Acuerdos dictaminó el miércoles pasado. Incardona, que cosecha el apoyo de la familia judicial pero también del peronismo, habría sido atendida por el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, para brindarle explicaciones acerca de por qué no sería impulsada por el Poder Ejecutivo. Se rumorea, de todas maneras, que podría ser compensada en otro concurso, más adelante.

    Pese a la red de presunta protección que pretende demostrar Sarwer en su escrito, Vischi consideró que el texto contiene «relatos genéricos, vagos y de difícil comprensión».

    La denuncia incumple el deber de autosuficiencia. Si bien el Consejo no es formalista, el denunciante debe darle al cuerpo los elementos mínimos para saber qué expediente ir a buscar al juzgado.

    Para impedir el avance del expediente en el Consejo, el senador correntino señaló que «el denunciante no se refiere a ningún expediente o causa en particular» y «tampoco menciona datos que ayuden a identificar posibles expedientes, tales como fecha de presentación o entidades denunciadas». «La denuncia incumple el deber de autosuficiencia. Si bien el Consejo no es formalista, el denunciante debe darle al cuerpo los elementos mínimos para saber qué expediente ir a buscar al juzgado», fundamentó.

    Esa justificación despertó suspicacias entre los rivales de Vischi en la Magistratura. «Rechaza la denuncia porque no está especificada la fecha, cuando lo que correspondería es que los consejeros investiguen», dijo uno de los consejeros, al tiempo que otro objetó que se descarte a Sarwer por ser «denunciante serial»: «¿qué queda para Carrió?», se preguntó.

    Según el senador, «las deficiencias detalladas aniquilan las potestades investigativas de esta comisión, por lo que la denuncia debe ser rechazada por resultar manifiestamente improcedente». «La falta de pruebas que respalden las acusaciones y la confusión en la exposición de los hechos no justifican iniciar un proceso que podría afectar la integridad y el normal funcionamiento del sistema judicial», alegó.

     

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  • Corte de energía programado para mañana en Regina

    Debido al corte de energía programado por la distribuidora Edersa para mañana jueves y que afectará el sector donde se encuentra el edificio central de la Municipalidad de Villa Regina (Avenida Rivadavia 220), se informa que la atención al público relacionada con el cobro de tasas y trámites que impliquen la utilización del sistema eléctrico…

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