El Secretario de Obras y Servicios de la Municipalidad de Villa Regina Francisco Lucero recorrió los barrios Melipal y Nuevo junto a los presidentes de las juntas vecinales, oportunidad en la que escuchó las demandas de estos sectores a los que brindó respuestas desde el área que conduce.
Durante la recorrida, Lucero estuvo acompañado por la concejal Agustina Fernández.
De acuerdo a lo precisado por el titular de Obras y Servicios, en barrio Melipal se procedió a limpiar un sector de un terreno en el que se proyecta la cancha de fútbol y se colaborará con pintura para el mejoramiento de los juegos y bancos de la plaza.
En barrio Nuevo, en tanto, se recorrió el sector donde se encuentra la cancha de fútbol ubicada en un predio del Consejo de Educación. En el lugar se colocaron los postes para luego realizar el tendido del cableado de manera que cuente con iluminación. La junta vecinal, por su parte, aportará el monolito.
“Las dos reuniones fueron muy positivas, no sólo escuchamos sus inquietudes sino que trabajamos en conjunto para brindarles soluciones”, evaluó Lucero.
Si, y si tiene botas, más mejor. La Ministra gorra de Inseguridad sacó de lo profundo de su sensibilidad una RESOLUCIÓN, que vale más que el Código Penal, que la minúscula constitución nacional, y que los pactos internacionales de derechos humanitos. Ahora podemos vivir mejor, porque las súper fuerzas de seguridad federales capacitadas y altamente…
La historia de Manuel Adorni ya no se parece solamente a una investigación patrimonial. Se parece, sobre todo, a un cuento. Un muñeco de madera que aseguraba decir siempre la verdad, un Gepetto dispuesto a defenderlo contra cualquier evidencia, un misterioso pendrive convertido en cofre del tesoro y una enorme ballena esperando al final del camino. La diferencia es que Carlo Collodi escribía ficción. La política argentina, a veces, parece empeñada en superarla.
Por Tomás Palazzo para NLI
Hay una razón por la que Pinocho sigue siendo uno de los personajes más universales de la literatura. Su historia no habla simplemente de un niño de madera que miente, sino de la imposibilidad de sostener una mentira indefinidamente. Cada engaño deja una marca visible. Cada intento de explicar una contradicción genera una nueva contradicción. La nariz crece porque la realidad termina imponiéndose sobre el relato.
Manuel Adorni parece haber encontrado una versión del siglo XXI para esa vieja metáfora. En lugar de una nariz de madera, apareció un pendrive. No cualquier pendrive: según explicó en televisión, allí permanecieron guardados durante años más de medio millón de dólares en Bitcoin, un patrimonio que definió como un «trofeo» y que no había sido incorporado a sus declaraciones patrimoniales hasta que la investigación judicial y periodística comenzó a exponer inconsistencias difíciles de explicar.
La imagen es poderosa por sí sola. Mientras el personaje insiste en que siempre dijo la verdad, la memoria USB termina ocupando el lugar que en el cuento ocupaba la nariz. Allí se almacenan archivos, movimientos, operaciones, declaraciones rectificativas y explicaciones sucesivas que modifican las anteriores. Ya no se trata solamente de una discusión contable sino de un problema narrativo: la historia original dejó de ser suficiente para explicar la realidad.
Durante meses, el jefe de Gabinete sostuvo que su patrimonio estaba debidamente declarado y que las denuncias respondían a operaciones políticas. Sin embargo, con el avance de la investigación comenzaron a conocerse compras inmobiliarias, refacciones de alto valor, viajes, operaciones con criptomonedas y finalmente la existencia de activos que no habían sido declarados oportunamente y que luego fueron incorporados mediante declaraciones rectificativas aprovechando el nuevo régimen de regularización fiscal impulsado por el propio Gobierno.
La paradoja política resulta inevitable. La administración de Milei llegó al poder prometiendo una superioridad moral sobre la denominada «casta», presentándose como el gobierno que venía a terminar con los privilegios, las maniobras oscuras y la opacidad patrimonial de los funcionarios públicos. Sin embargo, uno de sus hombres más importantes terminó admitiendo la existencia de cientos de miles de dólares no declarados mientras argumentaba que se trataba de una situación habitual entre los argentinos.
Allí aparece otro personaje del cuento.
Gepetto.
En la historia de Carlo Collodi, el viejo carpintero construye a Pinocho con paciencia y amor, convencido de que algún día se convertirá en un niño de verdad. En esta versión política, Milei parece decidido a defender a su criatura incluso cuando el propio relato comienza a resquebrajarse. Las críticas son calificadas como operaciones, las investigaciones como persecuciones y las contradicciones como simples malentendidos administrativos. Pero ni siquiera Gepetto podía impedir que la nariz creciera cuando el muñeco elegía el camino de la mentira.
La filosofía siempre distinguió entre la verdad y la verosimilitud. Una mentira bien contada puede parecer verdadera durante mucho tiempo, hasta que los hechos empiezan a acumularse. Aristóteles sostenía que la coherencia es una condición indispensable de la verdad: un relato que necesita corregirse permanentemente termina revelando sus propias fisuras. En política ocurre exactamente lo mismo. No es una sola explicación la que genera desconfianza, sino la necesidad constante de reemplazarla por otra.
Cada nueva versión agrega un nuevo archivo al pendrive. Primero fue la defensa absoluta. Después aparecieron las criptomonedas. Luego llegaron las rectificaciones patrimoniales. Más tarde la explicación del «trofeo». Finalmente la apelación al régimen de Inocencia Fiscal impulsado por el propio oficialismo. El dispositivo ya no guarda solamente bitcoins: almacena una cronología completa de justificaciones que fueron modificándose a medida que avanzaban las preguntas.
Y entonces aparece la ballena.
En el cuento original, Pinocho termina dentro del enorme animal marino después de una larga cadena de errores. No es un castigo divino sino la consecuencia de sus propias decisiones. La ballena de Adorni podría ser su propio relato, una construcción que fue creciendo hasta volverse imposible de controlar. Cada nueva declaración intenta explicar la anterior y, al hacerlo, crea una nueva incógnita. No hay persecución capaz de fabricar esas contradicciones; nacen del propio discurso.
Queda un último personaje por ingresar a escena.
El hada madrina.
En la literatura aparece para ofrecer una oportunidad de redención, pero sólo cuando el protagonista decide abandonar el engaño. En la Argentina ese papel quedará reservado para Comodoro Py, el lamentable lugar donde las verdades no importan y que avergüenzan a una Justicia. Quedará por verse si Lijo (viajecito a París mediante) acepta interpretar al hada madrina o si, por el contrario, decide que la madera siga siendo madera. Una cosa distingue a los cuentos de la realidad: en la vida pública las narices no siempre crecen, pero los patrimonios sí.
Porque existe una sentencia que no depende de ningún tribunal. La confianza pública se construye sobre la coherencia entre lo que un funcionario dice y lo que termina admitiendo cuando las evidencias aparecen. Carlo Collodi escribió que Pinocho sólo pudo convertirse en un niño verdadero cuando dejó de mentir. La política argentina ofrece una versión distinta del cuento: un muñeco cuya nariz ya no es de madera sino un pendrive repleto de archivos, un Gepetto que insiste en defenderlo y una ballena hecha de contradicciones que amenaza con tragarse una historia que pretendía ser perfecta.
Porque en los cuentos las narices crecen. En la vida pública, a veces, lo que crece son las explicaciones. Y cuando eso ocurre, la metáfora deja de ser literatura para convertirse en noticia.
El día 10 de octubre se celebra en todo el mundo el Día Mundial de la Salud Mental, promovido por la Federación Mundial para la Salud. El tema de este año es: «Educación inclusiva, salud mental positiva». El proceso de transformación social que atravesamos promueve la consolidación de un cambio de paradigma que, implica el…
Donald Trump y Benjamín Netanyahu estarían pasando el peor momento de la relación. La crisis fue revelada por el sitio de Estados Unidos Axios y el motivo del enojo sería la ofensiva israelí contra Hezbolá en El Líbano.
No es una novedad que la agenda bélica de Washington en Estados Unidos se volvió un dolor de cabeza para el líder republicano. La guerra en Irán cumplió tres meses y no hay indicios de un acuerdo inminente.
Mientras todas las miradas estaban puestas en Irán, Israel orientó sus ataques a territorio libanés como parte de su ofensiva contra Hezbolá.
En ese marco, Axios publicó que Trump desató la furia contra el premier israelí y dijo: «Estás completamente loco. Estarías en la cárcel si no fuera por mí. Te estoy salvando el pellejo. Ahora todo el mundo te odia. Todo el mundo odia a Israel por esto».
El sitio estadounidense afirma que el republicano estaba furioso con el líder israelí y que en un momento dado le gritó a Netanyahu: «¿Qué demonios estás haciendo?».
Según Axios, Trump sabía que la milicia proiraní había estado disparando contra Israel y que Israel necesitaba defenderse, pero que en los últimos días sentía que Netanyahu estaba intensificando la situación de manera desproporcionada.
Estás completamente loco. Estarías en la cárcel si no fuera por mí. Te estoy salvando el pellejo. Ahora todo el mundo te odia. Todo el mundo odia a Israel por esto
Durante la conversación, Trump habría cuestionado la estrategia israelí y presionado para evitar una ofensiva de mayor escala sobre Beirut. La preocupación de la Casa Blanca no se limita únicamente al frente libanés.
Axios sostiene que funcionarios estadounidenses consideran que una expansión del conflicto podría afectar las negociaciones indirectas que Washington mantiene con Irán y generar un nuevo foco de inestabilidad en una región ya atravesada por múltiples conflictos.
La intervención de Donald Trump en Medio Oriente le está costando un costo político que puede costarle la elección de medio término de noviembre por el aumento del costo del combustible y el enojo de la base MAGA que considera que el presidente de EEUU fue detrás de la agenda de Netanyahu.
Esta no es la primera vez que Trump criticó a Netanyahu. En marzo, Trump dijo que no aprobaba el ataque israelí al yacimiento de gas de South Pars en Irán que motivó una repesalia sobre el campo de gas de Qatar, el meas grande del mundo. Esto disparó los precios del fluido a nivel global. «Estados Unidos desconocía por completo este ataque, y Qatar no tuvo ninguna participación, ni sospechaba que iba a ocurrir», afirmó Trump en ese momento.
El debut bursátil de SpaceX dejó a Wall Street mirando hacia adelante. La empresa de Elon Musk cerró este viernes por encima de los USD 161 por acción y alcanzó una valuación superior a los 2 trillones de dólares. El volumen de capital movilizado pulverizó el récord de la petrolera Saudi Aramco en 2019 y de la tecnológica Alibaba en 2014.
Se estima que la colocación inicial dejó a la empresa de Elon Musk alrededor de USD 75.000 millones en efectivo fresco, con el porcentaje que se destinó a flotar en la bolsa con un valor inicial de USD 135 que rápidamente escaló a USD 161 la acción. Fue la IPO más grande de la historia.
El mayor estreno bursátil de la historia no solo convirtió a Musk en el primer trillonario del planeta, sino que abrió un debate global sobre la extrema desigualdad en el mundo actual, donde un hombre acumula meas riqueza que varios países. «El dato es que la riqueza de algunos y la desigualdad está creciendo a niveles que nunca vimos», le dijo Steven Durlauf, académico de la University of Chicago al NYT.
De hecho, el único antecedente de semejante riqueza en el mundo contemporáneo es John D. Rockefeller que en 1937 llegó. acumular una fortuna personal equivalente a 1.5 por ciento del PBI de Estados Unidos. Luego de la IPO de Space X, Musk alcanzó una fortuna equivalente al 3 por ciento del PBI de Estados Unidos. El empresario no vendió ni una de las acciones de la empresa espacial en su poder, que de manera inmediata pasaron a valer casi 900 mil millones de dólares, más de doble de la deuda externa de Argentina. «Si esto no es un ejemplo de oligarca, no se que es», afirmó el senador demócrata Bernie Sanders.
Como sea, el sismo que causó la irrupción bursatil de Space X, que de inmediato su hizo un lugar entre las siete magníficas abrió una pregunta más profunda: ¿estamos frente al nacimiento de una nueva camada de gigantes tecnológicos capaces de redefinir Silicon Valley?.
Nunca antes tres compañías con valuaciones cercanas o superiores al trillón de dólares habían apuntado a salir a bolsa en un mismo ciclo. Después de SpaceX, todas las miradas se concentran en OpenAI y Anthropic, las dos empresas que lideran la carrera global por la inteligencia artificial.
La respuesta que circula entre bancos de inversión y analistas es afirmativa. Nunca antes tres compañías con valuaciones cercanas o superiores al trillón de dólares habían apuntado a salir a bolsa en un mismo ciclo. Después de SpaceX, todas las miradas se concentran en OpenAI y Anthropic, las dos empresas que lideran la carrera global por la inteligencia artificial.
Según reconstruyó el diario The New York Times, ambas compañías aceleraron durante las últimas semanas sus preparativos para cotizar en los mercados de capitales. Anthropic presentó de manera confidencial su documentación ante la SEC el 1 de junio. OpenAI hizo lo mismo una semana después. El procedimiento permite que los reguladores revisen la información financiera sin exponer todavía los detalles al mercado.
El CEO de Open IA, Sam Altman.
Anthropic, pese a la batalla que mantiene con la administración Trump -o quizás gracias a ella- parece llevar ventaja. Los mercados financieros le asignan mayores probabilidades de convertirse en la próxima gran IPO. Las estimaciones ubican su estreno hacia octubre. OpenAI mantiene un calendario más flexible. Su directora financiera, Sarah Friar, insiste públicamente en que la prioridad es construir una empresa sostenible antes que acelerar los tiempos de cotización. Sin embargo, la presión del mercado se siente.
La pelea central pasa por las valuaciones. Anthropic fue impulsada por una sucesión de rondas privadas que la llevaron a valores cercanos a los USD 965.000 millones. Mientras que OpenAI, la compañía que creó ChatGPT, ya exhibe ingresos anualizados cercanos a los USD 25.000 millones. Los bancos que trabajan en la operación buscan sostener una valuación de referencia del trillón de dólares.
La magnitud del fenómeno obliga a mirar más allá de cada empresa. Analistas de mercado calculan que SpaceX, OpenAI y Anthropic podrían captar cerca de USD 200.000 millones en conjunto si colocan alrededor del 5% de su capital. La cifra supera todo lo recaudado por las grandes IPO estadounidenses entre 2022 y comienzos de 2026. Es un elefante entrando a una pileta que ya parece llena. El agua necesariamente se moverá.
Muchos esperan que OpenAI y Anthropic produzcan un fenómeno similar, pero esta vez sobre los nombres más pesados del sector tecnológico. Microsoft, Alphabet o Meta podrían sufrir ventas técnicas a medida que Wall Street reequilibre posiciones para incorporar a los nuevos jugadores puros de inteligencia artificial.
De hecho, el primer efecto ya apareció. El estreno de SpaceX provocó ventas en compañías vinculadas al sector espacial y satelital. Fondos y ETFs tuvieron que liberar espacio en sus carteras para incorporar al nuevo gigante, la cotización de varias «espaciales» caía, mientras Space X se disparaba. Muchos esperan que OpenAI y Anthropic produzcan un fenómeno similar, pero esta vez sobre los nombres más pesados del sector tecnológico. Microsoft, Alphabet o Meta podrían sufrir ventas técnicas a medida que Wall Street reequilibre posiciones para incorporar a los nuevos jugadores puros de inteligencia artificial.
Los optimistas sostienen que las métricas tradicionales ya no alcanzan para evaluar compañías que aspiran a controlar la infraestructura tecnológica del siglo XXI. Argumentan que SpaceX domina sectores estratégicos como los lanzamientos espaciales y las comunicaciones satelitales, mientras que OpenAI y Anthropic compiten por desarrollar inteligencia artificial general. Para este grupo, la IA será la nueva electricidad: una plataforma transversal sobre la que funcionará buena parte de la economía global. Bajo esa lógica, las valuaciones actuales serían apenas una estación de paso.
Los escépticos observan otra escena. Recuerdan que OpenAI y Anthropic consumen miles de millones de dólares en chips, centros de datos y energía. El problema no es la innovación sino la rentabilidad. Nadie sabe todavía si los ingresos futuros podrán compensar semejante nivel de gasto. La gran incógnita es si estas compañías venden una autopista o simplemente el peaje de una promesa.
El CEO de Space X, Elon Musk.
Las advertencias se multiplican. Ali Ghodsi, CEO de Databricks, advirtió días antes de la salida de SpaceX que 2026 podía convertirse en «un año terrible para salir a bolsa» debido a la feroz competencia por captar liquidez. Ivan Cosovic, director gerente de Breakout Point, describió el clima de época en Wall Street: «Ven el juego que se está jugando, se burlan abiertamente de él y luego planean jugarlo de todos modos».
Incluso dentro de OpenAI existen dudas. En el sector se conocen las tensiones entre Sarah Friar y Sam Altman respecto al momento adecuado para cotizar. La preocupación gira alrededor de los compromisos multimillonarios de inversión en infraestructura y la velocidad real a la que crecerán los ingresos. El debate es simple: cuánto tiempo puede sostenerse una carrera donde el combustible cuesta decenas de miles de millones de dólares.
Desde la política también llegaron cuestionamientos. La senadora demócrata Elizabeth Warren criticó duramente el debut de SpaceX y puso bajo sospecha las proyecciones que justifican semejantes valuaciones. Para sus detractores, el entusiasmo actual recuerda otros momentos de euforia tecnológica donde el mercado terminó descubriendo que el futuro llegaba más lento de lo prometido.
De hecho, las ganancias de Space X vienen en picada, debido a las monumentales inversiones que está haciendo en mega campus de IA. Las inversiones masivas en inteligencia artificial de casi todas las tecnológicas están drenando sus ganancias, bajo la promesa de rentabilidades futuras. Una apuesta que inquieta a varios inversores.
Pero por ahora, SpaceX cotiza a múltiplos que hace pocos años hubieran parecido delirantes. Los inversores los aceptan porque creen estar comprando algo más que ingresos o ganancias: una porción del futuro, que se supone ofrecerá la «economía espacial». OpenAI y Anthropic generan expectativa bajo la misma lógica. Ya no se trata de cuánto ganan hoy, sino de la pelea por quién controlará las herramientas con las que f-se supone- funcionará la economía de mañana. Cuanto hay de burbuja y cuanto de pronóstico fundado es la pregunta que contestará el tiempo.
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