Renunció un funcionario de Bullrich en medio de la tensión con Milei

Un funcionario de Patricia Bullrich renunció este viernes a su cargo en el Ministerio de Seguridad en medio de la tensión entre la senadora y los hermanos Milei.

Se trata de Julián Curi que se desempeñaba como subsecretario de Asuntos Penitenciarios desde el comienzo de la gestión Milei cuando Bullrich era ministro.

Curi es un hombre muy cercano a Patricia: fue su abogado personal y apoderado de la lista de Juntos por el Cambio en las elecciones de 2023.

LPO accedió a la carta de renuncia de Curi, donde agradece a Javier y Karina Milei y menciona especialmente a Patricia Bullrich «por la confianza, acompañamiento, respaldo y respeto». No menciona a su jefa actual, la ministra Alejandra Monteoliva.

En el texto de renuncia, Curi menciona un problema judicial que lo obliga a dejar su cargo inmediatamente. «Fui apercibido por la jurisdicción local con la posible comisión de desobediencia e incumplimiento de deberes de funcionario público y con la aplicación de astreintes diarios», sostiene.

La salida del funcionario bullrichista enrarece aún la relación entre Milei y Patricia, horas después de que la ministra difundió un video con tono de campaña y tras una serie de entrevistas donde reconoció sus aspiraciones presidenciales.

Como anticipó LPO, la ex ministra le dijo a un senador radical en la última sesión que jugará «sí o sí» por la presidencia porque cree que Milei «se manca». En la noche del lunes, dijo a TN que está preparada para ser presidenta, algo que repitió luego en una entrevista con Infobae donde criticó el plan económico.

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  • Ignora a Elon Musk y préstale atención a Russell Vought

     

    Elon Musk fue expulsado de la Casa Blanca de Trump. Su comportamiento errático y sus payasadas lo convirtieron en un blanco fácil para los medios de comunicación. Pero Musk siempre estuvo llevando a cabo la agenda del autor del Proyecto 2025, Russell Vought, que sigue teniendo mucho poder. Por Branko Marcetic |Traducción: Pedro Perucca (Jacobinlat) .


    l abandonar oficialmente la Casa Blanca, Elon Musk se quejó repetidamente de que él y su Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, por sus siglas en inglés) se convirtieron en el «chivo expiatorio» de la administración, absorbiendo la culpa y la indignación por casi todo lo que hicieron el presidente y su equipo que no le gustó a la gente. Lo curioso es que esta es una de las pocas veces que el multimillonario de Tesla tiene razón en algo.

    Durante los últimos cinco meses, Musk fue una bolsa de boxeo muy útil para los demócratas, la izquierda en general, la prensa y cualquiera que quisiera dañar políticamente a la segunda administración Trump. ¿Y quién puede culparlos? Su extraño comportamiento, su flagrante corrupción y su antipatía general eran perfectos para generar clics y compartidos, por no hablar de que lo convertían en un blanco fácil para los críticos de Trump que buscaban vincular al presidente a un barco que se hunde, lo que tuvo consecuencias políticas reales para la administración.

    Así que no es de extrañar que, incluso mientras los medios de comunicación publican artículos en los que se hace un balance de la etapa de Musk en el Gobierno, la cobertura esté salpicada de sugerencias de que no se va de verdad y que seguirá ejerciendo influencia sobre la Casa Blanca de Trump desde afuera, por lo que será responsable de lo que esta haga a partir de ahora. Sin duda, esto será al menos en parte cierto, y el público parece estar de acuerdo. Pero intentar mantener el foco de atención en un Musk que ya se marchó puede que no sea tan eficaz políticamente como esperan los críticos, y se corre el riesgo de no comprender lo que realmente está sucediendo en la Casa Blanca de Trump.

    La realidad es que, aunque Musk era y sigue siendo un conveniente contrapunto político, incluso cuando estaba en el meollo de la acción en la Casa Blanca, solo hacía el trabajo sucio y práctico de otra persona: Russell Vought, el arquitecto del Proyecto 2025 y director de la Oficina de Gestión y Presupuesto (OMB) de Trump.

    Cualquiera que desee pedirle cuentas a la administración Trump, por no hablar de intentar comprender lo que quieren hacer quienes la dirigen, debe dejar de centrarse en el multimillonario y fijar su atención en Vought. Si la política estadounidense fuera Kill Bill, Musk y su equipo DOGE serían los secuaces extravagantes y pintorescos con los que la Novia pasa la mayor parte de su tiempo y energía, mientras el anónimo Bill espera, impasible, y dirige los hilos desde salas oscuras alejadas de la acción.

    Cambiar el foco de atención a Vought será complicado, porque pasó este primer semestre de máxima indignación por los recortes a DOGE trabajando en silencio y fuera de la vista, porque es mucho menos mediático y menos propenso a generar clics y audiencias que el escandaloso Musk, y en general es una figura menos errática y más entrenada para los medios de comunicación, por lo que no es probable que cree el mismo conjunto de dolores de cabeza políticos para la Casa Blanca. Pero, aparte del propio presidente, él es la fuerza motriz de la agenda de Trump, y ahora va a empezar a actuar como tal.

    El Wall Street Journal informó hace ya un mes que, con Musk fuera de juego, Vought se convertirá ahora en el arquitecto oficial del programa de austeridad de Trump, trabajando con el Congreso para realizar más recortes y obtener la aprobación legislativa de algunos de los ya realizados bajo Musk, al tiempo que recorre los medios de comunicación para vendérselos al público. El domingo pasado, Vought estuvo en la CNN defendiendo los recortes y otras partes de la agenda de la Casa Blanca.

    Pero no es que antes estuviera de brazos cruzados. Vought fue, incluso antes de ser nombrado para un cargo en el Gobierno, el responsable de la desastrosa orden ejecutiva de Trump de enero que suspendía todas las subvenciones federales, que la Casa Blanca se vio obligada a revocar rápidamente. Toda la teoría jurídica y el enfoque en que se basa el DOGE —por la que que el presidente de los Estados Unidos puede simplemente negarse a gastar el dinero que el Congreso ya autorizó para diversos organismos y programas, y puede desmantelarlos o eliminarlos por completo a su antojo— proviene de Vought, que ha estado muy estrechamente involucrado en los recortes del DOGE desde su mismo inicio. En su conjunto, el segundo mandato de Trump siguió muy de cerca el Proyecto 2025, el plan político en cuya elaboración Vought desempeñó un papel fundamental. Y él mismo admitió el año pasado a unos periodistas encubiertos que seguiría influyendo en la política de Trump desde fuera del Gobierno, incluso si no se le concedía un cargo en la Casa Blanca.

    Si se analizan los presupuestos y las políticas que Vought redactó y defendió mientras trabajaba en el Congreso o como activista, se comprueba rápidamente que los recortes atribuidos a Musk se habrían producido de una forma u otra mientras Vought estuviera en la Casa Blanca. A lo largo de los años, se manifestó a favor de privatizar el Servicio Postal de Estados Unidos y derogar el Obamacare, así como de recortar o eliminar el Departamento de Educación, Medicaid, USAID, la radiodifusión pública, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, la Autoridad Federal de Aviación y muchos más.

    También ayuda a ver hacia dónde es probable que se dirija la administración Trump en el futuro. Vought lleva mucho tiempo teniendo en su punto de mira a grandes prestaciones sociales como la Seguridad Social (que quiere privatizar) y Medicare, y hace dos años reconoció abiertamente que su objetivo es utilizar la actual oleada de recortes para acostumbrar al público a la idea, de modo que en algún momento se pueda atacar a estos grandes programas que antes eran «intocables».

    Pero esto es precisamente por lo que Vought podría, de hecho, convertirse para Trump en un lastre político tan grande como lo fue Musk: solo se necesitarían críticas sustantivas y bien dirigidas, menos propicias para los titulares sensacionalistas que las que suscitó Musk. Hasta ahora, eso no sucedió.

    La prensa liberal tendió a presentar a Vought como un temible «nacionalista cristiano», un término que no significa mucho para el ciudadano medio y que incluso puede resultar atractivo para un público que sigue siendo mayoritariamente cristiano y que, como cualquier población, considera que su propio interés nacional es su máxima prioridad. Mientras tanto, en su entrevista dominical con el director de la OMB, la periodista de la CNN Dana Bash, dedicó mucho tiempo al tema de la teoría de Vought sobre la «incautación» y su constitucionalidad, un tema jurídico importante pero arcano que probablemente no resulte muy interesante para muchos.

    Lo que es acertado y constituye una línea de crítica más eficaz es que la ideología de Vought —un fanatismo militante y antigubernamental que le lleva a considerar como completamente ilegítima la inversión pública en infraestructura y a querer eliminar o vender al mejor postor prácticamente todos los programas gubernamentales, desde Medicaid hasta la NASA— es ajena y poco atractiva para la mayoría de los estadounidenses modernos, incluida la propia base obrera de Trump, y que los perjudicará, a ellos y a sus seres queridos. Una mayoría récord de estadounidenses, la más grande en treinta años, ahora quiere que el gobierno haga más para resolver los problemas del país, no que haga menos o que apenas exista, como sueña Vought.

    Si se conoce la historia de Vought, se sabe que toda su carrera estuvo definida por el hecho de que sus objetivos políticos resultaron tan tóxicos para los estadounidenses de a pie, incluyendo a los votantes republicanos, que nunca pudieron promulgarse democráticamente. La gran queja de Vought es que cada vez que redactaba un presupuesto que eliminaba la asistencia sanitaria para la gente y disolvía la mitad del Gobierno (excepto el Pentágono, por supuesto), nunca se aprobaba, porque los miembros republicanos del Congreso que apoyaban de palabra su ideología antigubernamental se echaban atrás cuando al darse cuenta de que sus electores los destrozarían si se atrevían a ponerla en práctica.

    Esto es lo que finalmente llevó a Vought a Trump. Vought declaró abiertamente que tanto el consenso político estadounidense como la opinión jurídica mayoritaria están tan lejos de su visión antigubernamental y que la única forma de hacerla realidad es tomar medidas radicales y sin precedentes, como confiarle a un presidente todopoderoso la tarea de desmantelar por sí solo el gobierno federal y declararle la guerra a los demás poderes si se interponen en su camino. Esto es asombrosamente antidemocrático, pero también es antidemocrático por necesidad, en tanto está al servicio de una agenda política que resultaría repulsiva para la mayoría de los estadounidenses si estuvieran debidamente informados al respecto.

    De hecho, ya lo demostró: basta con ver la furiosa reacción pública a la suspensión de las subvenciones impulsada por Vought, que obligó a los miembros republicanos del Congreso a presionar a la Casa Blanca para que la revocara, o la ira que los republicanos están expresando en los ayuntamientos por el avance de presupuestos que diezman Medicaid, siguiendo el modelo trazado por Vought.

    La salida de Musk debería ser una oportunidad para volver a centrar la atención en Vought, que logró pasar bastante desapercibido durante los últimos cinco meses gracias a la búsqueda de atención del multimillonario de Tesla. Puede que Vought no sea un personaje tan pintoresco, pero si el público supiera con precisión lo que cree y planea hacer, quedaría igual de perturbado por su influencia en la Casa Blanca.

     

     

  • Guardafaunas hallaron una puma atropellada en la Ruta 6 de Roca

     

    Miembros de la Fundación Guardafaunas Honorarios de Río Negro encontraron una puma hembra muerta a la vera de la Ruta 6, en el tramo norte de Roca. El ejemplar presentaba lesiones compatibles con un atropellamiento y fue trasladado al Museo Patagónico de Ciencias Naturales para su análisis.

    El hallazgo ocurrió este martes, luego de que vecinos de la zona alertaran sobre un animal tendido junto a la ruta, pasado el mediodía, en un sector de banquinas amplias y tránsito constante. Al llegar al lugar, los guardafaunas confirmaron la muerte del puma y, ante la falta de respuesta de autoridades provinciales, decidieron retirar el cuerpo y llevarlo al Museo Patagónico de Ciencias Naturales “Juan Carlos Salgado”, para su registro biológico y estudios sobre fauna nativa.

    Desde la organización contaron que intentaron comunicarse con las autoridades provinciales de fauna “pero no nos atienden el teléfono y no responden notas formales”. También mencionaron que no pudieron recurrir a los guardafaunas estatales porque “no cuentan con vehículo para atender ninguna situación”.

    Antecedente reciente

    El episodio se suma al hallazgo registrado el domingo pasado, cuando una vecina encontró un gato montés muerto cerca del desagüe del barrio J.J. Gómez, a pocos metros de la Ruta 22. El animal presentaba heridas compatibles con un atropello y la imagen fue difundida por la agrupación Ranhu. Vecinos y proteccionistas manifestaron su preocupación por la recurrencia de estos hechos.

     

  • Reforma laboral: las 10 propuestas que rechaza la CGT

     

    El Gobierno nacional avanza con la reforma laboral impulsada a través del Consejo de Mayo.

    Desde la CGT, Gerardo Martínez (UOCRA) reiteró un “rechazo categórico”, especialmente hacia puntos inspirados en el DNU 70/23, y alertó sobre los compromisos laborales incluidos en el acuerdo comercial con Estados Unidos. A pesar de participar en la mesa técnica, la central sindical sostiene que el debate avanza sin un tratamiento profundo ni consenso real. Las fuentes consultadas por el Consejo de Mayo detallaron que existen diez propuestas concretas del borrador oficial que la CGT rechaza:

    1) Limitar la ultractividad de los convenios
    2) Priorizar convenios por empresa
    3) Restringir cuotas solidarias
    4) Regular el derecho de huelga en servicios esenciales
    5) Incorporar salarios dinámicos
    6) Exigir autorización previa para asambleas
    7) Modificar el principio de norma más favorable
    8) Implementar banco de horas y jornadas promedio
    9) Permitir fraccionar las vacaciones en períodos mínimos de siete días
    10) Ampliar infracciones por bloqueos sindicales.

    Durante su visita a Neuquén, el ministro del Interior Diego Santilli defendió la necesidad de una modernización laboral profunda, tomando como ejemplo el modelo aplicado en el sector hidrocarburífero. Destacó la flexibilización del Convenio Colectivo petrolero impulsado en su momento por Guillermo Pereyra como un caso exitoso que permitió expandir la actividad y multiplicar el empleo. Según Santilli, una reforma eficaz debe adaptarse a las realidades productivas de cada región y apuntar a reducir la informalidad.

    Mientras tanto, dirigentes de la CGT, como Jorge Sola, insistieron en que la discusión pública se está dando “entre trascendidos” y sin participación real de trabajadores y empleadores. Señalaron que no cuentan con la “letra chica” del proyecto y que cualquier ley laboral de alcance general “nace viciada” si no incorpora las diferencias sectoriales. También remarcaron que el Gobierno no los convocó formalmente y que primero debería impulsarse una reforma tributaria para facilitar la creación de empleo.

    Sola advirtió que las cargas impositivas actuales desalientan a pequeñas y medianas empresas y que las medidas anunciadas mezclan prioridades sin un orden lógico. Además, cuestionó que las propuestas avanzan sin consulta ni debate técnico, replicando lineamientos ya objetados por la Justicia en el DNU 70/23. La CGT remarcó que está dispuesta a discutir modernizaciones, pero únicamente si se construyen con consenso, participación y soluciones adaptadas a cada actividad.

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  • Privatizaciones 2025: rutas y represas, los primeros activos que dejarán de ser estatales

     

    El Gobierno de Javier Milei acelera su plan de privatizaciones luego del resultado electoral de octubre, con el objetivo de que el sector privado asuma el control de servicios estratégicos en transporte y energía. El primer paso se concreta este mes con la concesión de la ruta del Mercosur, proceso que ya recibió siete ofertas y que tendrá preadjudicación antes de dos semanas, según estiman en Economía.

    El ministro Luis Caputo aseguró que el modelo implicará mayor inversión y eficiencia: “El sector privado invertirá, hará obras y administrará con más eficiencia mejores rutas”, resaltó al difundirse el interés de las empresas oferentes.

    A la par, el 7 de noviembre se conocerán las propuestas para la reprivatización de cuatro represas hidroeléctricas clave, con una expectativa de recaudación estatal de entre US$500 millones y US$700 millones. Entre los actuales operadores que presentarían ofertas figuran AES Argentina (Alicurá), Enel (El Chocón y Arroyito), Central Puerto (Piedra del Águila) y Orazul (Cerros Colorados).

    El Gobierno planea además, para lo que resta de 2025, la segunda etapa de licitación de rutas nacionales hoy bajo la órbita de Corredores Viales, abarcando más de 4.400 kilómetros, incluidos accesos a los puertos del Paraná. Una tercera fase, con la ruta 9 como uno de los ejes, quedaría para comienzos de 2026.

    Las empresas que se preparan para una posible venta

    El Ejecutivo trabaja en el envío al nuevo Congreso de un listado con empresas que podrían privatizarse total o parcialmente, como parte de la “segunda ola” de reformas.

    Entre las firmas con procesos ya en marcha o en preparación se destacan:

    • Enarsa, cuyo programa de venta avanzará “por unidades”, comenzando con las represas del Comahue.
    • Transener, donde se prevé la venta antes de febrero de las acciones estatales.
    • Aysa, en etapa de valuación para definir las condiciones de una futura privatización mayoritaria vía Bolsa.
    • Belgrano Cargas, con llamado a licitación previsto entre fines de noviembre y principios de diciembre.
    • Hidrovía, cuya adjudicación se proyecta para fin de año.
    • Nucleoeléctrica, con avance hacia una privatización parcial en 2026.

    En despachos oficiales también ya se analizan empresas que quedaron fuera de la Ley Bases aprobada en 2024, como Correo Argentino y Aerolíneas Argentinas, que podrían incorporarse más adelante al plan.

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  • ADORNI NO LA DECLARA PERO LA GASTA: se mudó a una casa de US$8.000 y sigue con custodia y autos oficiales

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