recomendaciones-ante-el-desarrollo-del-rally-en-regina

Recomendaciones ante el desarrollo del Rally en Regina

La Municipalidad de Villa Regina, a través de la Dirección de Tránsito y Protección Civil, solicita a los vecinos tener en cuenta las siguientes recomendaciones por la realización del Rally Ciudad de Villa Regina.

En principio, el día viernes mantener liberado el estacionamiento de la Avenida 9 de Julio margen norte desde calle Irigoyen hasta España ya que será utilizada durante la presentación oficial de los vehículos participantes en la rampa de largada que se ubicará en Plaza de los Próceres.

Por otro lado, estará prohibido el ascenso y descenso al circuito de la carrera desde una hora antes del inicio del prime y hasta que finalice la competencia. Esta medida se aplicará durante el sábado desde las 11,46 horas y el domingo a partir de las 10,36 horas.

Esto se debe a cuestiones de seguridad para evitar accidentes con los competidores. En el caso de que no se cumpla con esta regla, la organización procederá a interrumpir la competencia.

Además se recomienda a los espectadores no ubicarse en zonas peligrosas y de curvas que impliquen un riesgo ante el paso de los autos, tomar los recaudos con los menores de edad y no llevar mascotas.

Se agradece la colaboración y predisposición para garantizar el normal desarrollo de la competencia.

Difunde esta nota

Publicaciones Similares

  • Se requerirá el Certificado de Libre de Deuda Alimentaria para tramitar licencia de conducir

    La Dirección de Tránsito y Protección Civil de la Municipalidad de Villa Regina informa que, de acuerdo a lo establecido en la Ordenanza N° 43/2021, para la obtención y/o renovación de la licencia de conducir será necesario presentar el Certificado de Libre de Deuda Alimentaria emitido por el Registro de Deudores Alimentarios (REDAM) dependiente del…

    Difunde esta nota
  • El FMI vuelve a postergar la liberación de fondos por el incumplimiento de reservas

     

     El Fondo Monetario le volvió a correr el arco al equipo económico. La revisión del programa prevista para este mes es volvió a postergar sin fecha cierta, aunque s ehabla de abril. La revisión del acuerdo con Argentina, que originalmente debía resolverse en noviembre. No es un tema burocrático, de la aprobación de esa instancia depende la liberación de fondos frescos para el país por unos USD 1.000 millones.  

    «En el staff técnico del Fondo consideran que el ritmo actual de acumulación de reservas no implica una mejora sustancial y se trata de un aspecto clave para evaluar la sostenibilidad externa del plan económico», explicó a LPO un economista al tanto de las negociaciones.

    Por eso, lo que está en juego no es la revisión en sí, sino el waiver que el organismo tendrá que conceder por el incumplimiento de la meta de reservas. Es una escena conocida: el gobierno necesita esa dispensa para mantener vivo el programa y destrabar los desembolsos. «Este delay debe leerse como un reto, pero no hay soltada de mano», agregó la fuente.

    Desde Melconian a Buzzi afirman que el dólar está atrasado y advierten el riesgo de una corrección brusca

    El FMI, mientras tanto, gana tiempo. El problema es que la distancia entre lo prometido y lo logrado se volvió demasiado grande para disimularla. Según la consultora EcoGo, que dirige Marina Dal Poggetto, el desvío respecto de la meta de acumulación de reservas ronda los USD 20.000 millones. Un número que obliga a recalcular todo el programa. 

    En la última revisión comparable, en julio de 2025, la brecha había sido de apenas USD 3.000 millones. Aquella revisión de julio ocurrió durante la primera evaluación del acuerdo firmado en abril de 2025. El programa exigía que para el segundo trimestre el Banco Central hubiera acumulado unos USD 4.700 millones de reservas internacionales netas. La meta no se cumplió. El BCRA quedó corto, entre pagos de deuda y una estrategia deliberada del gobierno de no emitir pesos para comprar dólares en el mercado. 

    Según la consultora EcoGo, que dirige Marina Dal Poggetto, el desvío respecto de la meta de acumulación de reservas ronda los USD 20.000 millones. Un número que obliga a recalcular todo el programa. 

    Aun así, el Directorio del FMI decidió aprobar la revisión y otorgar un waiver por ese incumplimiento. El argumento fue que el resto de las metas del programa estaban razonablemente encaminadas. La decisión habilitó un desembolso inmediato de unos USD 2.000 millones (equivalentes a DEG 1.529 millones) y el organismo además recalibró el sendero de acumulación de reservas, admitiendo que el punto de partida del programa había sido demasiado optimista.

    La historia ahora es distinta. La distancia con las reservas es mucho mayor y el margen político para repetir aquella indulgencia parece más estrecho. El gobierno sostiene que el problema no es la falta de dólares sino la forma en que entran y salen. 

    En lo que va de 2026 el BCRA compró USD 3.100 millones, pero las reservas no acompañan ese movimiento. Las reservas brutas subieron unos USD 4.600 millones en lo que va del año, pero las reservas netas cayeron más de USD 3.000 millones porque hay que descontar los distintos pasivos del Banco Central. 

     La razón es sencilla: sin acceso a los mercados internacionales, el Tesoro debe pagar sus vencimientos en efectivo. Para hacerlo, el BCRA le vende los dólares. El resultado es una contabilidad extraña.   

    Para entender ese movimiento hay que mirar el balance cambiario. El último disponible es el de enero. Allí aparece el patrón que dominó casi todo 2025: déficit de cuenta corriente compensado por ingreso de capitales financieros. Ese mes la cuenta financiera registró un superávit de USD 3.147 millones, suficiente para que las reservas del BCRA aumentaran USD 2.240 millones. 

    La cuenta corriente, en cambio, arrojó un rojo de USD 919 millones, El superávit comercial llegó a USD 2.014 millones. Del lado financiero, el ingreso de divisas tuvo tres motores claros: el repo por USD 3.000 millones que tomó el BCRA, la venta de USD 1.742 millones de divisas del sector financiero y el rubro préstamos y líneas de crédito, que aportó USD 2.030 millones, el tercer registro más alto desde la asunción de Javier Milei. 

    Pero buena parte de esos dólares volvió a salir. La línea de compraventa de billetes del sector privado no financiero marcó un déficit de USD 2.730 millones. Dentro de ese número, las personas humanas explicaron USD 3.103 millones. Fue el mayor saldo negativo para un mes de enero en toda la serie. Parte corresponde al pago de consumos con tarjeta en dólares y a transferencias al exterior.  

    La incógnita hacia adelante es si este esquema se puede sostener. La estrategia oficial apuesta a que la cuenta financiera siga aportando dólares mientras el comercio exterior mejora con la cosecha. Pero el interrogante es cuánto de ese flujo terminará en atesoramiento privado y cuánto en reservas del Banco Central, sobre todo en un escenario que luce más exigente hacia 2027, con elecciones y vencimientos de deuda más pesados. 

    En el medio aparece un mecanismo financiero que en los despachos del Fondo siguen con atención. Funciona así: el Banco Central compra dólares emitiendo pesos. Luego el Tesoro absorbe esos pesos colocando deuda. Después el propio Tesoro usa esos pesos para volver a comprarle dólares al BCRA. El resultado es que la cantidad de pesos queda relativamente estable, el Banco Central no acumula reservas y el stock de deuda del Tesoro sigue creciendo. 

    Desde el piso 22 del evento que organizó JPMorgan en Nueva York, Javier Milei se permitió cruzar una línea «Tenemos equilibrio fiscal y nuestras cuentas externas se van a favorecer; preparate Santiago porque te van a salir los dólares por las orejas», le dijo en público a Bausili, presidente del Banco Central. Y enseguida agregó una advertencia: «Que esos dólares no se vayan a inflación. Cuidado cómo los comprás». 

    La escena refleja otro punto que inquieta al establishment financiero: la independencia del Banco Central. En el modelo que admiran los inversores (Chile, Perú, incluso Brasil) el banco central se ocupa de la política monetaria y el gobierno de la fiscal. Esa división es un dogma en ese universo. 

    «El FMI está pidiendo flexibilizar encajes y aflojar la política monetaria después del ajuste previo a las elecciones de medio término», contó a LPO una fuente al tanto de las negociaciones. Según esta fuente, el FMI reclama además una hoja de ruta clara para desarmar el cepo.

    A eso se suma el ruido político. Las salidas de Marco Lavagna del INDEC por defender el cambio metodológico fue financiado por el propio FMI; y de Alejandro Lew, que tenía en sus manos la estrategia de regreso al mercado internacional, agregaron incertidumbre en Washington. 

    En ese contexto, la postergación de la revisión funciona como un mensaje. «Es un tirón de orejas, no una ruptura», resumió la fuente consultada y remarcó «El Fondo no está dispuesto a soltar la mano. Pero tampoco quiere firmar el perdón sin antes ver cómo piensa el gobierno cerrar el agujero de reservas».

     

    Difunde esta nota
  • | | |

    ChatGPT y la educación en Argentina

    El medio Información y TIC realiza su experiencia con ChatGPT (revolucionario chat de inteligencia artificial) y en este caso la temática fue el sistema educativo de nuestro país. Al parecer hasta la inteligencia artificial conoce la respuesta que toda la sociedad conoce pero nuestros políticos parecen obviarlas. Le compartimos la entrevista (chat): Información y TIC:…

    Difunde esta nota
  • La emisión creció, pero un estudio sostiene que la inflación crece por otros motivos

     

    La emisión monetaria creció aunque el Gobierno sostenga lo contrario. No lo hizo por financiamiento directo del déficit, sino por tres canales concretos que aumentaron la cantidad de dinero en la economía. 

    El primero fue la compra de divisas. El Banco Central emitió pesos para adquirir dólares y acumular reservas. En muchos casos, esos dólares ya estaban dentro del sistema financiero local, por ejemplo a partir del blanqueo, pero al comprarlos el Central igual expandió la cantidad de pesos en circulación. 

    El segundo canal fue la transferencia de utilidades del Banco Central al Tesoro. Las devaluaciones generan ganancias contables en el balance del BCRA. Cuando esas utilidades se giran al Tesoro, implican emisión monetaria, aunque no aparezcan como financiamiento directo del gasto. 

    La inflación de febrero marcó 2.9% y se evapora la promesa de Milei de una suba anual del 10%

    El tercero fue el pago de intereses de la deuda en pesos. El crecimiento de los plazos fijos está asociado al aumento de la deuda pública. Los bancos pagan intereses a los depositantes con rendimientos que provienen, en gran parte, de títulos del Tesoro. Esos intereses se capitalizan y aumentan los saldos monetarios. 

    A esto se sumó un cambio en la estructura financiera. El Gobierno reemplazó los pasivos remunerados del Banco Central por deuda del Tesoro. Eso permitió canalizar los pesos hacia el financiamiento del sector público desde el sistema bancario. En términos contables, reduce la emisión directa del BCRA, pero no elimina la liquidez existente en el sistema. 

    El gobierno libertario, de forma muy acertada, dejó de emir deuda del Banco Central, por lo que los bancos pasaron de tener acvos del Banco Central a tener bonos del gobierno. Mágicamente apareció el mercado de pesos. Las colocaciones de deuda en pesos, otrora imposibles de rollear (refinanciar), pasaron a encontrar un abundante fondeo. Se terminó desde entonces el modelo de «emisión permanente» en el que Argentina estaba sumida desde el 2002.

    Este conjunto de mecanismos fue ordenado en  documento de trabajo del economista del Centro Cultural de la Cooperación (CCC), Estanislao Malic.  Malic cuestiona la idea instalada de que «no hubo emisión». Según este economista, la emisión no debe medirse por la impresión de billetes sino por el crecimiento de los agregados monetarios, que efectivamente aumentaron en este período. 

    «La emisión monetaria no equivale a imprimir billetes. La emisión es el aumento de saldos en las cuentas bancarias originado por el Banco Central. O sea, la población tiene más cantidad de depósitos en los bancos (cajas de ahorro y cuentas corrientes) porque lo decide el Banco Central. Los billetes físicos solo se imprimen cuando los depositantes deciden retirar ese dinero por caja o cajero automático. En términos económicos, lo relevante es el aumento de los saldos contables», explica Malic.

    «El período reciente muestra una expansión monetaria significativa, observable en las estadísticas públicas del Banco Central, especialmente al analizar la evolución de los agregados monetarios (M0, M1, M2 y M3)», agrega este economista.

    Malic, explica uno de los cambios centrales del actual modelo: «El gobierno libertario, de forma muy acertada, dejó de emitir deuda del Banco Central, por lo que los bancos pasaron de tener activos del Banco Central a tener bonos del gobierno. Mágicamente apareció el mercado de pesos. Las colocaciones de deuda en pesos, otrora imposibles de rollear (refinanciar), pasaron a encontrar un abundante fondeo. Se terminó desde entonces el modelo de «emisión permanente» en el que Argentina estaba sumida desde el 2002″.

    Pero de manera contra intuitiva, Malic no atribuye el actual repunte de la inflación a este crecimiento de la base monetaria, sino que pone en duda el vínculo mecánico entre emisión e inflación. Malic retoma la tradición de Marcelo Diamand para plantear que la inflación en Argentina responde principalmente a la restricción externa. Es decir, a la falta estructural de dólares en relación con el nivel de actividad económica. 

    Y sostiene que la dinámica actual confirma ese análisis. Los relevamientos de las consultoras que siguen la inflación ubican la inflación de marzo en en la zona del 3%, confirmando que la suba de precios se instaló en un escalón meas alto. Los alimentos explican buena parte de la aceleración: carnes y lácteos aportaron cerca del 75% de la inflación semanal en marzo. Es un dato clave porque refleja presión en la inflación núcleo, no en los regulados. 

    Malic retoma la tradición de Marcelo Diamand para plantear que la inflación en Argentina responde principalmente a la restricción externa. Es decir, a la falta estructural de dólares en relación con el nivel de actividad económica. 

    El segundo componente es la corrección de precios regulados. Pero no es un ajuste neutro. El esquema que implementó el Gobierno combina dos factores: por un lado, el costo de la energía se lleva a valores internacionales; por el otro, en transporte y distribución se fijaron mecanismos de actualización automática que corren por encima de la inflación. Eso introduce un componente inercial adicional: tarifas que indexan hacia adelante. 

    El tercer factor, y el más relevante en el margen, son los combustibles. La suba del petróleo a nivel internacional, que volvió a ubicarse en niveles de los 100 dólares el barril, recalienta toda la estructura de costos. Pero el punto clave es que el traslado a surtidor todavía es parcial. Las estimaciones del mercado muestran que el pase a precios no está completo. 

    Según distintos escenarios de consultoras, cada 10% de aumento en combustibles agrega entre 0,3 y 0,5 puntos de inflación mensual, y el traslado total pendiente podría implicar subas mucho mayores, incluso por encima del 20%. Eso implica algo central: parte de la inflación futura ya está determinada por aumentos que todavía no se terminaron de trasladar. 

    Además, el impacto de los combustibles no es solo directo. Tiene efecto de segunda ronda. Aumenta costos logísticos, transporte, distribución y producción. Es un insumo transversal que se filtra en toda la economía.  

    Según distintos escenarios de consultoras, cada 10% de aumento en combustibles agrega entre 0,3 y 0,5 puntos de inflación mensual, y el traslado total pendiente podría implicar subas mucho mayores, incluso por encima del 20%. Eso implica algo central: parte de la inflación futura ya está determinada por aumentos que todavía no se terminaron de trasladar. 

    En este contexto, no hubo un cambio reciente en la emisión que explique esta aceleración. La expansión monetaria es previa y sostenida. Lo que explica la inflación actual es otra cosa:alimentos con presión propia, tarifas con indexación por encima de la inflación, energía a precios internacionales, y una inercia que se refuerza con estos mecanismos. 

    Ese cuadro encaja con lo que plantea Malic, en línea con Diamand: la inflación en Argentina responde a la restricción externa y a la dinámica de costos. Y en ese marco aparece el punto más interesante del trabajo: cuando los precios suben por estos factores, el sistema necesita más dinero para funcionar. Es decir, la emisión acompaña a la inflación. No la explica. 

    La relación entre inflación y emisión es la inversa. En economías con inflación, el aumento de precios genera la necesidad de más dinero para sostener el nivel de actividad. El Estado gasta más en términos nominales, los bancos expanden crédito y los intereses crecen. Es decir, en muchos casos la inflación impulsa la emisión y no al revés. El debate, entonces, no es solo si hubo emisión, que la hubo, sino qué rol cumple en la dinámica inflacionaria. Y ahí es donde el diagnóstico oficial choca contra sus límites.

     

    Difunde esta nota

Deja una respuesta