|

‘El Valle es Mujer’, una muestra que expresa el rol de la mujer como artista en nuestra región

En la tarde del viernes quedó habilitada en el Galpón de las Artes la muestra colectiva de mujeres de Río Negro denominada ‘El Valle es Mujer’, que podrá ser visitada todos los domingos de octubre de 18 a 20 horas.

La apertura contó con la presencia del Secretario de Gobierno Guillermo Carricavur, la secretaria de Desarrollo Social Luisa Ibarra y la Directora de Cultura Silvia Alvarado.

‘El Valle es mujer’ tiene como eje central reflexionar sobre el rol de la mujer como artista, no sólo en las artes visuales sino también en los actos cotidianos que emancipan el cuerpo y la sensibilidad.

En el hilo conductor de todas las obras que integran la muestra se evidencian las miradas, las cosmovisiones, los relatos, las luchas de cada una y de todas las mujeres, con multiplicidad de recursos, diferentes técnicas y metodologías de creación, nos encontramos con la esencia de nuestro ser, indagamos el misterio, la pasión, la memoria, habitamos los mismos sueños y la misma tierra, nos apropiamos de diversas influencias, sin embargo todas tenemos en común haber elegido vivir y crear en el valle de Río Negro.

Las artistas que son parte de la muestra son: Carola González Rostoll, Noe de Sosa, Alicia Iturbe, Leticia Rubina, Silvia Sánchez, Viviana Portnoy, Silvia Delinger, Sandy Inostroza, Natalia Nedbala y Pelusa Miño. De la apertura participaron también como artistas invitadas Lena Díaz Pérez y Melina Herrera.

quedo-habilitada-la-muestra-‘el-valle-es-mujer’
Difunde esta nota

Publicaciones Similares

  • La Secretaría de Derechos Humanos de Río Negro atenderá en Regina

    La Secretaria de Desarrollo Social de la Municipalidad de Villa Regina Luisa Ibarra se reunió con referentes de la Secretaría de Derechos Humanos de Río Negro con el objetivo de acordar la fecha en la que este organismo comenzará a tener presencialidad en la ciudad. Del encuentro participaron la Delegada de la Secretaría en el…

    Difunde esta nota
  • En el banderazo por la libertad de Cristina, Máximo apuntó a Kicillof: «Hablan de unidad y no van a verla»

     

    Con críticas a Axel Kicillof, Máximo Kirchner encabezó un banderazo para reclamar por la libertad de Cristina. El acto se realizó en Parque Lezama, pero los militantes después fueron hasta la casa de la ex presidenta que los saludó desde el balcón.

    La convocatoria fue numerosa y en el palco se ubicaron principales dirigentes del kirchnerismo y algunos peronistas no kirchneristas. Máximo pidió por la libertad de la ex presidenta «porque es inocente» y dijo que quiere «tenerla a Cristina de candidata y no a candidatos por default».

    El diputado apuntó contra Axel Kicillof. «Los que todos los días hablan de la unidad ni siquiera son capaces de ir a verla a San José 1111 para ver cómo está y si necesita algo, esa es la verdad», reprochó.

    Máximo también apuntó contra los sectores del peronismo que hablan de sostener el equilibrio fiscal como una cuestión abstracta.

    Se cumple un año de la condena a Cristina y le recomiendan a Axel que la visite 

    «¿De qué te sirve el equilibrio fiscal en Argentina si los hospitales se te caen pedazos?¿De qué te sirve el equilibrio fiscal en Argentina si las rutas que transitan trabajadores y familias son cada día más peligrosas?», se preguntó.

    Los que todos los días hablan de la unidad ni siquiera son capaces de ir a verla a San José 1111 para ver cómo está y si necesita algo, esa es la verdad.

    Si bien desde Movimiento al Futuro, la línea política que lidera Kicillof, participaron del acto, tuvieron un lugar secundario. En el palco estuvieron Teresa García, Mayra Mendoza, Jorge Taiana, Kelly Olmos, Mariano Recalde, Federico Otermín y Carlos Heller.

    Cuando terminó el acto, una nutrida columna se acercó hasta el departamento de Cristina. El juez que controla la ejecución de la pena de la ex presidenta había amenazado con quitarle la prisión domiciliaria si continuaban los actos frente a su domicilio. Eso no impidió que Cristina saludara desde el balcón.

     

    Difunde esta nota
  • La biblioteca al aire libre, un innovador atractivo en la Isla 58

    La biblioteca al aire libre de la Isla 58 viene registrando una importante cantidad de visitantes, de Regina y localidades vecinas, que se acercan a descubrir este espacio único en el Alto Valle Este. Especialmente durante los domingos, las familias visitan este sector que fue puesto en marcha por la Dirección de Cultura de la…

    Difunde esta nota
  • Los gobernadores aliados no quieren pagar el costo de salvar a Adorni en el Senado

     

    El gobierno no activó negociaciones formales con los gobernadores para frenar la moción de censura de Manuel Adorni en el Senado y en las provincias creen que al jefe de gabinete le soltaron la mano.

    La oposición está juntando los votos para remover a Adorni en la sesión del próximo jueves que, como anticipó LPO, se tejió en una diagonal subterránea entre el peronismo, Victoria Villarruel y Patricia Bullrich. Para interpelar a Adorni o para sacarlo del cargo se necesita una mayoría absoluta del total de los miembros de cada cámara. En el Senado eso implica 37 votos.

    Como Mauricio Macri está pidiendo por todos los medios que echen a Adorni, el gobierno está obligado a negociar con los senadores que responden a los gobernadores aliados. Pero eso no está sucediendo.

    Bullrich activa un backchannel con Villarruel y el peronismo para destituir a Adorni

    En los últimos días empezó a instalarse la teoría de una jugada tácita de los Milei para que el Congreso les saque de encima el problema de Adorni. Como no quieren echarlo, la moción de censura se convirtió en un canal para correr al jefe de gabinete y victimizarse al mismo tiempo.

    La senadora salteña Flavia Royón

    Por eso la sensación que tienen los gobernadores es que los Milei le soltaron la mano a Adorni y no reciben señales de la Rosada. «Nadie está hablando con nadie», admitió a LPO uno de los gobernadores que tiene representación propia en el Senado.

    «Manuel está librado a su suerte», aseguran entre los gobernadores aliados. Y advierten que el gobierno no tiene autoridad para pedirle nada a los bloques aliados y a las provincias con el Adorni-Gate.

    Los gobernadores tienen en la mano las encuestas que lo muestran a Adorni como un salvavidas de plomo. «Es un tema ético-moral, institucional, con 75% de la sociedad diciendo que no le cree nada al jefe de Gabinete», dijeron a LPO cerca de uno de los gobernadores.

    «A Milei los aliados y los gobernadores lo han acompañado en muchos temas y reformas. Pero en este tema el desmanejo fue total y solo habría costo político y perdida de capital para cualquiera que quiero defenderlo», dijeron a LPO allegados de uno de los gobernadores con mejor diálogo con la Rosada. 

    Si la justicia avanza y lo imputa y lo procesa, Adorni tiene que dar un paso al costado. Si no lo hace el presidente, va a intervenir el Congreso

    Desde las provincias aliadas le mandaron una señal a la Rosada para tratar de activar algún tipo de negociación. Flavia Royón, la salteña que responde al gobernador Sáenz, dio un indicio de cómo podrían actuar algunos aliados el jueves si finalmente reciben un llamado de Balcarce 50.

    «Si la justicia avanza y lo imputa y lo procesa, Adorni tiene que dar un paso al costado. Si no lo hace el presidente, va a intervenir el Congreso», dijo Royón este lunes a Futurock. El de la salteña fue una especie de ultimátum amigable: le da un aire incierto al gobierno para que corra al funcionario, atando su suerte a los tiempos de la Justicia.

     

    Difunde esta nota
  • La dicha no es una cosa alegre

     

    Una montaña de ofrendas crece bajo el féretro. Miles de camisetas de todos los clubes de fútbol. Banderas rojas, banderas negras. Remeras viejas, trapos gastados. Ramos de flores, atados de puchos por la mitad. Botellas. Bolsitas. Un médano construido por los cientos de miles que pasan por la capilla ardiente de Villa Domínico, Avellaneda, histórico polo industrial y hogar de trabajadores. Un lugar emblemático para la despedida. Y él siempre apuntó al pueblo con su antena. Lo que se ve en el montículo informe son retazos de vidas que se irán con Carlos Solari. 

    Hay cartas. Hay pañuelos de las Madres y Abuelas que dejaron los HIJOS. Y carteles. Uno dice Nadie es capaz de matarte en mi alma, evoca la canción “Pabellón Séptimo”, escrita para honrar a las víctimas de una masacre durante la dictadura en la cárcel de Devoto por el hombre que yace muerto allí. Verónica Sosa se conmueve al leer ese cartel entre el resto. Es su frase predilecta de la lírica de Indio. Su padre, Dante Sosa, fue masacrado en ese episodio, el más trágico de la historia carcelaria argentina. “Yo no era fanática suya. Y conocí el tema y me cambió todo”, dice. Su viejo era militante del ERP y fue uno de los más de 60 detenidos asesinados: “En los noventa me enteré que mi viejo no había muerto en un accidente, como mi familia me había hecho creer, sino que había sido en la cárcel; y no en un motín, sino en un crimen de lesa humanidad. Después, gracias a la abogada Claudia Cesaroni, fuimos al juicio. Y en ese período el Indio siempre nos acompañó, siempre nos mandaba mensajes. Por eso estoy acá, para darle las gracias”.

    Solari, guía hermético, autoridad moral, padre del misterio, profesor, ha muerto el viernes. Fue el sherpa de una comunidad. Mucho más que un hacedor de canciones. La noticia de su partida detuvo al país. Hubo un primer instante de silencio. Y luego el movimiento místico que supo construir activó sus resortes de duelo. Empezaron a sonar temas de Los Redondos y Los Fundamentalistas en las radios, en la tevé, su voz tomó las ciudades desde las ventanas de las casas, de los autos, en las veredas y en las pizzerías y kioscos de los barrios. La consolidación de algo que será para siempre.

    Hubo autoconvocatoria de la feligresía el viernes y también una especie de autogobierno el domingo, después de que el Gobierno nacional rechazara despedir a Indio en el Congreso porque no estaban dadas las condiciones de seguridad. Desde el Puente Pueyrredón hasta el Parque Domínico, en Avellaneda, la multitud mantuvo las cosas en orden, siempre entre la pena y la celebración de algo inexplicable. A la Policía casi no se la vio y nadie la necesitó. La gente usó un carril de avenida Mitre sin necesidad de vallas ni personal, al menos hasta los 600 metros finales los agentes custodiaban el corte de la avenida, antes del José María Gatica. 

    A la infinita lista de objetos ofrendados por los peregrinos, bajo el cajón asomaba incluso una carpa iglú enrollada en su estuche cilíndrico. Alguien seguramente clausuró así años de peregrinaciones ricoteras, de entrega total al culto, alguien dejó aquí el refugio donde soportó lluvias, viento, resacas y rocío. En Mendoza, en Tandil, en Olavarría. Habrá cerrado algún círculo para abrir otra cosa.

    Porque una nueva dimensión asoma en esta despedida ahora que Solari ya es una presencia total, parte de un misterio mayor que sobrevivirá a los tiempos. El mito crecerá. Un Gardel del nuevo siglo. Un Diego Armando Maradona de algo más que música que pocos pueden explicar. Una potencia popular como tal vez no exista en el mundo. ¿Quién puede mover multitudes así? 

    Lo sabe el treintañero que llora frente al féretro después de caminar horas. Se saca el gorro piluso ajado, se lo lleva a la cara, se aprieta contra él. Algo se rompe o nace en ese instante en el que se seca las lágrimas con el gorro, lo besa y lo lanza. Vuelan el sombrerito negro con la leyenda Patricio Rey en colorado hacia el cajón.

    También Joel Lerzundi, que llegó desde un barrio de Bernal a honrar a Solari, que lo salvó cuando en ausencia de su padre y de su madre la vida de la calle lo llevaba hacia el lado oscuro. “Me crié prácticamente así, mi viejo laburaba todo el día y mi vieja tenía problemas y el Indio me rescató apenas escuché por primera vez ‘Tarea fina’. Cuando oí eso de ‘le das la copa, al fin, al vencedor’, tenía 12 años y sentí que me hablaba”, dice. 

    Joel otorga al ídolo ese poder redentor que el arte logra si cala en un instante, como un rayo. Joel, aquí, en el velorio de Solari, empuja el carrito con su bebita de menos de un año y Martina, su pareja. Es un vencedor entre los desahuciados, entre los rotos, esos que se sintieron hablados por Solari. Antes de despedirse avisa: “Ahora soy maestro pastelero”.

    Y Diego Pignataro, de Gerli, 46 años, aterrizó anoche desde San Pablo, Brasil, donde vive hace década y media. El viernes sacó pasajes, quería estar e ir allí donde lo fueran a velar. El sábado, al llegar al aeropuerto de Guarulhos, se enteró de que sería en el Gatica, que la familia Solari, Máximo Kirchner y Axel Kicillof acordaron que se hiciera en Avellaneda (pudo ser Racing pero cancelada la chance el intendente Ferraresi finalmente propuso el Gatica). Diego volvió a Gerli y caminó la fila de ocho kilómetros desde su casa hasta el polideportivo. “No podía atravesar esta tristeza en soledad”, comentó ahí, en su lugar, con los pibes de siempre. “El Indio nos ponía la vara alta, nos elevaba esa necesidad de respetar. No lo veo como un padre, nunca lo vi así, pero sí lo veo como un profesor. En términos futboleros es como Bielsa. Cuando lo encarás, si no estás preparado, te comés un cachetazo cultural”, analiza. “El Indio nos enseñó a ir y volver de los conceptos, a usar la metáfora, el oxímoron —dice Diego—. Y eso llegó a Gerli, a mi barrio, el que se inunda, donde vivían los barras del Rojo, donde todos estábamos al borde de caer, pero esa orientación cultural de Los Redondos fue de profesor. Nos ponía a prueba, no era solamente chupar y drogarse en la esquina. Cuando nos decía ‘falopas duras en tipos blandos ahuecan corazones’, nos estaba diciendo que nos cuidemos”.

    La muerte de Solari abre un agujero negro de orfandad. Altera la dinámica elástica del tiempo. Es inevitable caer en la trampa de la nostalgia. Volver a la esquina, a los bordes de la botella mal cortada, a las mañanas tristes, a los viajes en bondi con los auriculares en Oktubre o Un baión. Tres o cuatro generaciones sienten el impacto y por eso se reúnen en Avellaneda. Para acompañarse, para estar. “Esta es la última misa”, reza Javiera Vela.

    Solari, Patria y Familia. Como Gardel, Evita, Perón, Kirchner y Maradona. Javiera llegó desde Azul, en el sur bonaerense, pero no tiene ningún interés en ver el cajón donde descansa Indio. “Quería estar acá, entre nosotros”, sintetiza bajo la pantalla que, sobre Mitre, emite imágenes de la multitud al pasar por delante del cajón. “En el 97 fui a ver a Los Redondos por primera vez y sentí una cosa distinta. Me dieron felicidad. Me dieron motivación. Me dieron una hermandad. Las letras nos pegaban. El Indio, como el Diego, como Néstor o como Cristina, me cambiaron la forma de ver la vida. Ir a verlo era estar feliz. No importa tu clase social, por eso agarré el auto y me vine, por lealtad y para que Milei sepa que somos muchos y no estamos solos, que tenga cuidado”.

    Carmela Martínez daba clases en la escuela de educación especial donde trabaja en Canelones, cerca de Montevideo, Uruguay, cuando leyó un mensaje de una amiga que le avisaba de la muerte del Indio. Apenas salió de su trabajo compró un pasaje en barco, cruzó el Río al otro día y llegó a Villa Domínico. “Allá tenía esa sensación de orfandad, no me podía quedar, tuve que venir. Se me fue el tipo que me cantaba a mí, el que al principio no entendía”, solloza.

    El ánimo de los peregrinos salta enloquecido, es inestable, va de llantos a risas, de abrazos al pogo. Cada 10 metros un parlante estalla en un himno redondo y de ricota. “Todo un palo”, “Un ángel para tu soledad”, “Toxi taxi”, “Preso en mi ciudad”. Están los que brindan y los que bailan. Avenida Mitre es una pasarela de carnaval, un cambalache, algunos improvisan un asado sobre el asfalto y otros pintan frases o rostros de Solari con tizas de colores. Los árboles tienen hombres trepados. Los puestos de colectivos también. Un flaco agita una inmensa bandera con el 10 de Maradona. Es una fiesta pagana, una celebración de la eternidad a la que entró Solari. Como la de otros dioses de la mitología argentina, su muerte tiene una luz de mentira. Algo también nace. 

    “El Indio nos explicaba el discurso” dice Nicolás Riquelme, rosarino de Central, “nos hizo pensar en el que tenés al lado, que es tu hermano, que no le tenés que pisar la cabeza, tu hermano es tu patria. El Indio es eso, y hoy el pueblo quiere llorar su patria porque el Indio le puso letra a cada lucha. Y la mecha está corta, en cualquier momento esto se prende fuego y el pueblo ricotero es un fuego, sostiene un ritual, que es el de encontrarse, como acá, esto es real, no los pajaritos libertarios”. Camina junto a su papá, Eduardo, cartero de 59 años, inoculador del virus ricotero en la sangre de su hijo. “Vi a los Redondos en los 80. A este le regalé la camiseta de Central y de los Redondos al mismo tiempo. Después creció y se me escapaba para ir a verlos, ¿qué le iba a decir?”. Ríen ambos. Riquelme padre continúa: “Es que el Indio nos dio elementos para saber oponernos al poder que nos oprime, como en ‘Nuestro amo juega al esclavo’, ‘Violencia es mentir’. Y ahora lo vivimos todos los días con esta gente y su ataque a los discapacitados, a los jubilados, a los informales. Hay que estar atento y escuchar lo que Solari tiene para decir”. Riquelme advierte así, en tiempo presente.

    Avanza la fila y alguien incita a la multitud. “Indio no se murió, que se muera el peluca, la puta madre que lo parió”: grita y todos se suman y se contagian. El canto se extiende como una sombra sobre la fila. Una médica rosarina pregunta si es cierto que Kicillof y Máximo se volvieron a hablar para organizar el velatorio. Alguien al lado afirma, dice que leyó eso. Otro se ilusiona. Medio en voz baja, comenta: “¿Será que el Indio va a terminar ordenando este quilombo?”. 

    Este texto es una coproducción entre Revista Anfibia y elDiarioAR.

    La entrada La dicha no es una cosa alegre se publicó primero en Revista Anfibia.

     

    Difunde esta nota

Deja una respuesta