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‘El Valle es Mujer’, una muestra que expresa el rol de la mujer como artista en nuestra región

En la tarde del viernes quedó habilitada en el Galpón de las Artes la muestra colectiva de mujeres de Río Negro denominada ‘El Valle es Mujer’, que podrá ser visitada todos los domingos de octubre de 18 a 20 horas.

La apertura contó con la presencia del Secretario de Gobierno Guillermo Carricavur, la secretaria de Desarrollo Social Luisa Ibarra y la Directora de Cultura Silvia Alvarado.

‘El Valle es mujer’ tiene como eje central reflexionar sobre el rol de la mujer como artista, no sólo en las artes visuales sino también en los actos cotidianos que emancipan el cuerpo y la sensibilidad.

En el hilo conductor de todas las obras que integran la muestra se evidencian las miradas, las cosmovisiones, los relatos, las luchas de cada una y de todas las mujeres, con multiplicidad de recursos, diferentes técnicas y metodologías de creación, nos encontramos con la esencia de nuestro ser, indagamos el misterio, la pasión, la memoria, habitamos los mismos sueños y la misma tierra, nos apropiamos de diversas influencias, sin embargo todas tenemos en común haber elegido vivir y crear en el valle de Río Negro.

Las artistas que son parte de la muestra son: Carola González Rostoll, Noe de Sosa, Alicia Iturbe, Leticia Rubina, Silvia Sánchez, Viviana Portnoy, Silvia Delinger, Sandy Inostroza, Natalia Nedbala y Pelusa Miño. De la apertura participaron también como artistas invitadas Lena Díaz Pérez y Melina Herrera.

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    Argentina firmó acuerdo con Israel para que nos provea armas para el Ejército

     

    El Gobierno de Javier Milei rubricó un contrato con Israel para comenzar el reemplazo de los históricos fusiles FAL por modernos ARAD. La operación, presentada como parte de la modernización de las Fuerzas Armadas, también profundiza el alineamiento político y estratégico de la Casa Rosada con el gobierno de Benjamin Netanyahu.

    Por Roque Pérez para NLI

    La relación entre Javier Milei e Israel acaba de sumar un nuevo capítulo. El Ministerio de Defensa firmó un acuerdo con su par israelí para la adquisición de los primeros fusiles ARAD, fabricados por la empresa Israel Weapon Industries (IWI), que comenzarán a reemplazar de manera progresiva a los tradicionales FAL, utilizados por el Ejército Argentino desde hace casi seis décadas. El convenio constituye uno de los contratos militares más importantes de los últimos años y vuelve a poner en evidencia el acercamiento del Gobierno argentino hacia el Estado israelí.

    Un contrato millonario que abre la puerta a nuevas compras

    El convenio fue firmado bajo la modalidad de cooperación entre Estados y contempla una primera adquisición de 700 fusiles ARAD 7, junto con 167 dispositivos de fogueo y diversos accesorios, por un monto cercano a 1,73 millones de dólares. Sin embargo, el acuerdo tiene un horizonte mucho más amplio: durante los próximos tres años podrá ampliarse hasta alcanzar 12 millones de dólares en compras de armamento.

    El plan incluye tanto el modelo ARAD 7, calibre 7,62 milímetros, como el ARAD 5, de 5,56 milímetros, según las necesidades operativas del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea. Además, desde el Ministerio de Defensa adelantaron que el programa de reequipamiento no se limitará únicamente a los fusiles, sino que también contempla futuras incorporaciones de pistolas, ametralladoras, lanzagranadas, sistemas ópticos y municiones para renovar el equipamiento individual de las Fuerzas Armadas.

    El histórico FAL, fabricado originalmente por la firma belga FN Herstal y producido durante décadas en el país bajo licencia, fue una de las armas emblemáticas del Ejército argentino y acompañó a las tropas durante la Guerra de Malvinas. Su reemplazo será gradual y convivirá durante varios años con el nuevo armamento mientras se realizan pruebas y adaptación doctrinaria.

    Más que un cambio de fusiles: otra señal del alineamiento con Israel

    Más allá del aspecto estrictamente militar, el contrato representa un nuevo gesto político del gobierno de Milei hacia Israel, país con el que la actual administración mantiene una relación privilegiada desde el inicio de su mandato.

    El Presidente convirtió ese vínculo en uno de los ejes de su política exterior. Sus reiterados viajes a Jerusalén, el respaldo incondicional al gobierno israelí en los distintos conflictos internacionales, la decisión de trasladar la embajada argentina y la cercanía personal con el primer ministro Benjamin Netanyahu marcaron una ruptura respecto de la tradicional posición diplomática argentina en Medio Oriente.

    En ese contexto, el acuerdo para adquirir armamento israelí no aparece como un hecho aislado sino como una profundización de una alianza política, militar y tecnológica que el Gobierno busca consolidar.

    La defensa como eje de la nueva política exterior

    Desde la Casa Rosada sostienen que la operación forma parte del proceso de modernización financiado mediante el Fondo Nacional de la Defensa (FONDEF) y del Plan de Capacidades Militares (PLANCAMIL), orientado a recuperar capacidades que consideran deterioradas durante las últimas décadas.

    Sin embargo, el convenio también abre interrogantes sobre la creciente dependencia tecnológica y militar respecto de proveedores extranjeros y sobre el rumbo que está tomando la política internacional argentina, cada vez más alineada con Estados Unidos e Israel en materia estratégica.

    La incorporación de los ARAD marca así el inicio del fin para el histórico FAL, pero también simboliza una nueva etapa en la política de defensa impulsada por Milei, donde las decisiones sobre equipamiento militar aparecen estrechamente vinculadas con la redefinición de las alianzas geopolíticas del país.

     

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    ¿Y ahora? ¿Y si la verde zanhaoria del dólar se desploma? ¿Conseguiremos un equilibrio monetario y financiero? ¿Hasta cuándo tendremos que soportar esta inestabilidad estable llamada inflación? ¿Cuál es el problema? ¿Los gobernantes? ¿El dólar? ¿El peso? ¿La inflación? ¿Todos éstos juntos? O ¿Ninguno? Los alquileres se podrán congelar pero la ferviente y cruel economía,…

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  • Todo lo que cabe en el fútbol

     

    1. Messi venció al tiempo

    Pobre Oscar Wilde, que murió antes, mucho antes, de que brotara Messi. Pobre él, que escribió El retrato de Dorian Gray y abordó, como pocos, la aventura humana e inhumana de desafiar y de imponerse a la arrogancia de los relojes y de los calendarios. Pobre él y pobres todos quienes imaginaron y narraron, desde la literatura, desde la metafísica o desde donde pudieron, victorias fugaces contra un adversario que espera y no desespera, pero nacieron y partieron sin llegar a ver al 10 argentino engalanando el césped. Messi lo hizo. Hay miles de conjeturas sobre cómo y por qué, pero ninguna suficiente a pesar de los intentos de los entrenadores, los preparadores físicos y los médicos: a los 39 años, volviendo anteúltimo al Mundial campeón de Qatar al que hasta él caracterizó como el último suyo, jugó como nadie en las canchas de los Estados Unidos, destartaló a adversarios una o dos décadas menores, lideró a la Selección Argentina hasta el subcampeonato, metió más goles (8) que en cualquiera de sus aventuras mundialistas previas, vulneró récords soplando como un viento sin resistencias y dejó flotando la sensación de que, más allá de lo que anuncie o no anuncie sobre su porvenir, si se le ocurriera ponerse los pantalones cortos y la ropa celeste y blanca dentro de cuatro o de cuarenta años, no habría modo de contenerlo y se ratificaría como el mejor. Genial, su cuentakilómetros marcó menos distancias que los de casi todos sus colegas, pero siempre llegó más rápido al lugar necesario. O sea que no sólo venció al tiempo sino que se comportó como si fuera su dueño. Y generó eso justo en un tiempo en el que si algo mutó es la idea del tiempo. Esta fase del capitalismo se distingue, entre otros ejes, por la aceleración de cada cosa, en particular de la circulación de las mercancías. Decenas de ensayistas lo estudian, lo escriben y lo caracterizan desde diversas perspectivas. También Messi descompagina o desafía esos esfuerzos intelectuales, a pesar de que las mercancías que incluyen la cara o el nombre de Messi también trepidan. Todo el tiempo en este tiempo todo se va. Y se va muy rápido. Salvo Messi. Por ahí Messi no es Messi: es el tiempo jugando al fútbol.

    2. Lo que brilla en el planeta

    En el cosmos de la pelota, Messi es como nadie pero un trazo del Mundial fue su cielo de superestrellas. El gran Manuel Vázquez Montalbán, catalán y devoto de las canchas, caracterizó a la edad que siguió al retiro de Diego Maradona como una religión en busca de un Dios (así tituló una de sus obras). Como murió en 2003, se perdió al nuevo Dios (Vázquez Montalbán definía al fútbol como “la mayor religión laica» de esta época), pero en ese trabajo ya desmenuzó razones y sinrazones sobre la construcción del fútbol como un territorio que, si no localiza dioses, suele parir héroes. El francés Kylian Mbappé acaba de conseguir lo que nadie: ser dos veces consecutivas goleador de un Mundial. Ahora convirtió 10. Apila 22 en tres campeonatos, otra cifra máxima para cualquier individuo que haya latido alguna vez. Más que Messi, lo que, en alguna dimensión, es más que un Dios, aunque la música de Mbappé resuene como solista y no como director de orquesta. El noruego Erling Haaland mandó 7 bolas a la red en cinco presentaciones ratificando, en su primer mundial y a sus flamantes 26 años, que quizás no sea un dios del fútbol pero sí un dios del gol. La competición entre Messi, Mbappé, Haaland y otros muy buenos futbolistas con alta contundencia como los ingleses Jude Bellingham y Harry Kane, el brasileño Vinicius (que no deslumbró más porque su Brasil, en confusiones ya largas, no deslumbró nada) y el también francés Ousmane Dembelé operó como otro foco magnético. «”Los héroes se van pero las leyendas perduran», sentenciaba Alfredo Di Stéfano, que fue argentino entero, español bastante, genio, leyenda y héroe. Habrá que ver qué le toca a cada uno de los que titilan en el presente.

    3. El triunfo del estilo

    España no anota un solo apellido en esa nómina de personajes fulgurantes. Y es el campeón. Campeón después de someter al anterior campeón en una final en la que, además de su superioridad, evidenció un modo de concebir al fútbol. Difícil detectar una edificación así. Si, a través de los decenios, el apelativo futbolero de España era La Furia porque exhibía mucha más rusticidad energizada que sutileza, desde el desembarco en el Barcelona del neerlandés Johan Cruyff como jugador y como director técnico (¿hay alguien en los archivos del fútbol que esté encima de él en la suma de ambos oficios?) y su continuidad conceptual en ese club con Pep Guardiola, el sello fue radicalmente otro. España gana o pierde con la propiedad de la pelota y la sacralización del pase como cultos innegociables. Con artistas como Iniesta, Xavi y Busquets cinceló su primer título mundial en Sudáfrica 2010. Con intérpretes menos maravillosos pero irrompibles en la idea, con el centromedio Rodri como estandarte merced a su manejo maestro de la geometría que une a dos arcos, heredó ese legado y lo coronó. Quizás España no fabrique delanteros que resuelvan por sí un duelo bravo (aunque Mikel Oyarzábal contribuyó con cinco goles y Ferrán Torres embocó el de la final), pero lo compensa con la paciencia para que nunca se le diluya el camino. A Lamine Yamal, de 19 años y zurdo extremo derecho, le quedará el futuro para escalar a los pedestales de los héroes, algo que un cuerpo lastimado le restringió en cierta medida durante esta ocasión. La continuidad de un estilo fulgura en un Mundial que insinúa no haber saldado novedades tácticas fundacionales (“todos jugamos bastante parecido”, susurra, mientras concluye su labor, un miembro del cuerpo técnico argentino). La continuidad de un estilo es muchísimo en una edad en la que, adentro y afuera de los campos, se desdibujan identidades de un cachetazo. Y la persistencia de una convicción, ni hablar.

    4. Fútbol es fútbol

    En el meneado devenir de las relaciones entre fútbol y política institucional (sobre el poder económico —el poder real y menos mutable— siempre es mucho más difícil encontrar ecos, precisamente por la dimensión y la inmutabilidad de ese poder), pocos acontecimientos percudieron como este Mundial. Y tal vez eso ocurrió a causa de un cierto cambio de matriz. A mediados de los sesenta, el científico social Jean Meynaud acuñó la expresión “apoliticismo deportivo” para designar certeramente cómo la negación de los lazos entre la política y el deporte configuraba una forma de posicionarse políticamente. “No mezclemos las aguas”, proclamaron en mil discursos los dirigentes de federaciones diversas y de la FIFA, por supuesto, haciendo política. Pero transcurre una etapa de menos maquillajes. El Mundial se escenificó básicamente en Estados Unidos, con su presidente Donald Trump, arquetipo del fin de algunos disfraces formales, con alto protagonismo en la ceremonia de cierre o imponiendo la anulación de una tarjeta roja para un jugador yanqui. Su maridaje político con Gianni Infantino, suizo y mandamás de la FIFA, tampoco emerge disimulado. Nada garantiza nada para ambos, sobre todo para Trump. “La capacidad del fútbol para ocultar problemas sociales, neutralizar conflictos políticos o trasladar automáticamente los éxitos deportivos al plano gubernamental es, en el mejor de los casos, muy limitada y, en muchos casos, prácticamente nula”, abrevió el sociólogo argentino Alejo Levoratti, especializado en deportes, extendiendo lo que hace rato convergen los estudios sociales del fútbol y que desvanece otras líneas que sugieren o sugirieron que el fútbol es un moderno opio de los pueblos. El fútbol puede parecerse o diferenciarse del mundo y del Mundial porque constituye lo que otro sociólogo, el francés Pierre Bourdieu, denomina un ámbito de “autonomía relativa”. El mítico director técnico serbio Vujadin Boskov lo manifestaba más corto: “Fútbol es fútbol”.

    5. Las Malvinas son argentinas

    De todos los cruces políticos que ligaron al Mundial con la Argentina, ninguno tronó con la fuerza de la sábana con la proclama “Las Malvinas son argentinas” que mostraron algunos futbolistas argentinos. La exhibición ocurrió después de dos hechos también potentes: el primero, la acción combinada de la FIFA y del gobierno argentino para que Malvinas no gravitara en la escena de la semifinal con Inglaterra; el segundo, la más épica de las actuaciones de la Selección, ese 2-1 sudado durante un segundo tiempo inolvidable, con dos goles agónicos y con Messi transfiriéndole a los rivales la sensación conmovedora de que esa tarde no le cabía la derrota. Más allá de que la portación de la sábana reinstaló con vigor al derecho argentino sobre las islas en el corazón de la escena política y periodística, la propia sábana es todo un dato: la confeccionaron unas poquitas personas y se la lanzaron desde la tribuna a los jugadores. De otra manera y con todas las salvedades del caso, la acción puede ser pensada desde una célebre categoría de Antonio Gramsci: la generó la sociedad civil y no la sociedad política. ¿Vale el ejemplo para medir los límites que hoy manifiesta la sociedad política para representar y encabezar lo que late en la sociedad? El presidente argentino, Javier Milei, y uno de sus predecesores, Mauricio Macri (además, en la Fundación FIFA), la jugada no les gustó nada. ¿Cómo analizar el rol del presidente de la AFA, Claudio Tapia, tan antagonista de algunas empresas de medios y tan afianzado en su espacio específico? Gramsci no se ocupó demasiado del fútbol, salvo en un artículo de 1918 en el que, palabras más o menos, evaluó que “el fútbol es el reino de la lealtad ejercida al aire libre”. La frase ya suena extraña para el deporte de alto rendimiento pero acaso retrata cómo unos muchachos que brillan con la pelota se comportaron leales a un sentimiento popular gracias a una sábana que decía lo que había que decir.

    6. Los ricos

    El Mundial albergado principalmente por el país que timonea el imperio más poderoso de los últimos siglos corroboró que al fútbol de élite lo miran en los estadios sólo las élites. “Precios pornográficos” fue la calificación que, con justeza, les estamparon voces múltiples a los precios de las entradas. La pornografía económica no se circunscribió a las entradas. Ir a un Mundial es un proyecto precioso, pero cada cuatro inviernos es más inaccesible para las masas cada vez más empobrecidas. Eso abarca a los públicos de muchas geografías y a los de los Estados Unidos, México y Canadá, sedes de esta cita, donde, con los matices de cada caso, se reproduce esa lógica. Verdad añadida: la pasión argentina permitió historias de gente que fantaseó y ejecutó delirios encantadores para llegar a los estadios, pero son transgresiones frente a lo dominante. ¿De quién es el fútbol, entonces? Y, asumiendo los alcances del fútbol, preguntarse de quién es el fútbol, ¿no es preguntarse de quién es la vida?

    7. Lo verdadero

    El Mundial certificó que el fútbol es el espectáculo central de una existencia en la que todo se espectaculariza. Está emplazado en el pico más alto de la intersección entre la industria del espectáculo, la industria del entretenimiento y la industria de la comunicación. El gol de Ferrán Torres al Dibu Martínez ranqueará encumbrado entre los acontecimientos humanos que más humanos observaron a la vez y, sobre todo, se multiplicará como secuencia extraída del tiempo para reiterarse y reiterarse hasta adquirir autonomía del propio partido en el que sucedió. El Mundial concebido para que sólo lo respiren de cerca los ricos acaparó audiencias inéditas entre los no ricos. Nada indica que, con la acumulación de nuevos y antiguos hábitos para ver/consumir, la espiral ascendente del fútbol se detenga. Lugar donde ser con otros y con otras, pertenencia compartida en un universo en el que las pertenencias colectivas no atraviesan sus horas doradas, arraigo popular hondo capitalizado por los dueños de la Tierra (y de las corporaciones más que comunicacionales), el fútbol en vivo parece funcionar como lo que el periodista Marcelo Gantman denomina “el último refugio de lo verdadero”. Una contraposición a la hegemonía de la virtualidad y al paso avasallante de las inteligencias artificiales. El Negro Fontanarrosa lo pintó como nadie en su cuento “La observación de los pájaros”: “Se lava las manos, se mira en el espejo. Tiene más de mil nuevas canas en las sienes. Hay dos arrugas novedosas y profundas en la frente. Las ojeras se han tornado más oscuras. Uno ha envejecido cinco años otra vez, igual que siempre. Todo por un clásico, apenas. Un partido de fútbol, simplemente”. Una experiencia real que engloba y conforma a la realidad de millones.

    8. La sobrenarración

    En Buenos Aires, con frío y con humedades, todavía desovillando por qué la Selección casi no soltó ni un tiro al arco que defendía Unai Simón, Julián interpeló a su padre: “¿Cuántas palabras se habrán dicho en los medios por cada minuto que jugó la Selección y por cada minuto del Mundial?”. El padre decodificó rápido que la consulta resultaba retórica, imposible para las matemáticas. ¿Cuántas palabras?, ¿cuántas imágenes?, ¿cuánta pantalla más pantalla más pantalla?, ¿cuánto streaming?, ¿cuánto cronista de celular?, ¿cuántas expresiones de viejo periodismo y de actual no sólo periodismo?, ¿cuánta afirmación en las redes sociales digitales?, ¿cuánta teoría conspiradora aferrada a una nada expuesta como algo?, ¿cuánta imagen ni de los córners ni de los penales sino de individuos que se fotografían y difunden dónde y cómo y con quién ven tal partido?, ¿cuánta imagen de quienes acuden privilegiadamente a los estadios y esparcen su rostro, su cuerpo, su camiseta, su sonrisa —siempre sonrisa— para avisarle, vaya a saber a quién, que están ahí o, directamente, que existen porque el documento que verifica la existencia es colgar una foto en las redes? Fútbol es fútbol, pero, en simultáneo, un pretexto para reproducir los procederes de costumbre, sólo que el espacio amplificador y legitimador del fútbol y del Mundial torna al “yo estoy acá” un “yo estoy acá” especial. Si la vida es un gran relato, el fútbol sobresale como relato entre los relatos. 

    9. Diego

    En los estadios gigantes donde hubo minorías y en las callecitas perdidas de la argentinidad anónima, Maradona. En los banderazos y en las canciones, Maradona. “Por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo”, versificó alguien entre la multitud para que la multitud lo validara con la garganta. Enamorado como tantos del camino desplegado por la Selección de Lionel Scaloni, un ingeniero que llevó a babuchas a su hija menor en los tributos a la Selección que crecieron a los lados del Obelisco lo resumió con entereza ideológica y con los hombros fatigados: “Malvinas, el Diego, esta Selección: la patria”. La idea de patria, tan baqueteada, se repone como nunca en los mundiales —aunque juega el fútbol de un país y no el país— y Diego es la condensación de esa idea. El fútbol se empecina, confrontando con parte de las rutas narrativas preeminentes, en presentarse con un pasado, con un afincamiento en el origen. Lo patentan las hinchadas de los clubes, lo fortalecen las alusiones a Diego en tantas circunstancias que son posteriores o ya muy posteriores a Diego. Y hay otra zona de participación de Maradona en un Mundial disputado cuando se arriman los seis años de su muerte: las rebeliones. Maradona funge como un estandarte latente que antagoniza con los que “roban el fútbol”, como los bautizaron Ángel y María Cappa. Cuando los argentinos amarraron el trapo malvinense, miles repitieron “como el Diego”. Cuando Cuti Romero recogió su medalla y no saludó a Trump, otros miles aseveraron “como el Diego”. Cuando el español Borja Iglesias satisfizo la formalidad pero descerrajó objeciones, otros más elogiaron “como el Diego”. Cuando los iraníes se quejaron por el trato discriminatorio del gobierno de Trump, retumbó “como el Diego”. Cuando el árbitro somalí retornó a su casa y denunció que lo habían retenido y rechazado los oficiales migratorios, alguien tipeó “como el Diego”. Durante el Mundial, el investigador argentino Lucas Zalduendo sacó el libro La selección de los valientes, con las trayectorias de futbolistas insumisos, que ya va requiriendo un segundo volumen con este Mundial. Sus protagonistas son como el Diego.

    10. La identidad

    Campeón mundial con Argentina en 1986, Jorge Valdano apoyó el alma entre los dedos para que, en su columna del domingo de la final en el diario El País, floreciera lo que emblematiza esta Selección: “Es el producto de un país que hizo del deporte una expresión cabal de su manera de ser. Hay más de 12 mil clubes sociales en Argentina enclavados en cada barrio, en cada pueblo. Son mucho más que un lugar de encuentro entre gente de distinta procedencia. En esos clubes, generalmente polideportivos, se ayuda a construir comunidad porque el deporte, y muy especialmente el fútbol, integra. Es ahí donde se aprende el oficio, porque hay un conocimiento popular acumulado por años de amor al fútbol. Los jugadores que hoy defienden la camiseta de la Selección juegan en clubes de primer nivel europeo. Pero antes de llegar hasta allí pasaron por aquella escuela de convivencia donde recogieron, desde la primera infancia, una pasión que, llegado el caso, se convierte en rabia competitiva. Cuando las cosas no salen, cuando los partidos se complican, el fútbol deja de ser un juego para convertirse en una obligación sentimental que nos representa”.

    Juego industrializado, cooptado en la esfera de las decisiones por aquellos que conciben a sociedades y a la naturaleza como un manjar para comer sin repartir, nudo de las transformaciones tecnológicas que modifican drásticamente las subjetividades, el fútbol se esmera en defenderse. Como si un primitivismo hermoso o un salvajismo necesario le reaparecieran para resistir que lo demuelan. Se nota en eso que percibe Valdano: hasta en un Mundial, los que pisan cada yuyo vibran, lloran y saltan igual que en el potrero que les inauguró lo que son. Lo que son: cualquiera del montón que no llegó ahí pero está ahí porque esos cracks están ahí. También en esa clave habita el secreto. Y, si no, que lo charlen con dos chiquitos que, en este instante, en una placita embarrada, abriendo sus vacaciones de invierno, intercambian pelotazos tenaces enfundados en camisetas que son celestes y blancas. Uno hace jueguitos pero el viento o la conversación o la falta de entrenamiento le frenan el intento luego de siete toques. El otro lo enfoca y, mientras va por su oportunidad, le grita: “¿Quién te creés que sos? ¿Messi?”.

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  • Las ventas cayeron un 18% en Córdoba y crece el fiado para comprar alimentos

     

    El principal logro que exhibe el gobierno de Javier Milei -la desaceleración de la inflación- todavía no consigue traducirse en una recuperación de la economía real. Al menos eso reflejan los últimos informes de las principales entidades comerciales de Córdoba, que muestran una fuerte caída de las ventas, un deterioro de la rentabilidad y un creciente endeudamiento de las familias para comprar alimentos.

    Mientras el Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE), del Centro de Almaceneros de Córdoba, registró para junio una inflación de apenas 1,87%, la más baja de los últimos once meses, la actividad comercial continúa en retroceso tanto en los grandes corredores comerciales como en los negocios de cercanía.

    Los datos de la Cámara de Comercio de Córdoba son contundentes. Durante junio las ventas minoristas cayeron 18% interanual en unidades y la rentabilidad retrocedió 20% respecto del mismo mes de 2025. En comparación con mayo, las ventas volvieron a bajar otro 5% y las ganancias se redujeron 9%.

    La serie confirma una tendencia que comenzó a profundizarse en marzo. Ese mes las ventas habían caído 10%; en abril el desplome llegó al 23%; en mayo fue del 21% y en junio volvió a ubicarse en un muy elevado 18%.

    La rentabilidad muestra un deterioro todavía mayor: pasó de una caída interanual del 15% en marzo al 24% en abril, 22% en mayo y 20% en junio, obligando a muchos comerciantes a resignar márgenes para sostener el nivel de actividad.

    El clima entre los comerciantes tampoco mejoró. Apenas el 11% aseguró haber cumplido las expectativas de ventas durante junio. Aunque representa una leve recuperación respecto del crítico 5% registrado en abril y del 9% de mayo, continúa muy lejos de un escenario de normalización.

    Pero el dato más preocupante aparece cuando se observa qué ocurre con los alimentos, el rubro más sensible para medir el consumo cotidiano.

    Según el Centro de Almaceneros, las ventas en los comercios barriales de alimentos retrocedieron 8,6% interanual durante junio, incluso en un contexto donde la inflación de alimentos se desaceleró hasta el 1,7%, el menor incremento mensual desde julio de 2025.

    El informe atribuye esa moderación principalmente a la estabilidad de los precios de la carne vacuna, que prácticamente no registró aumentos durante junio e incluso mostró bajas cercanas al 2% en algunos cortes.

    Sin embargo, el alivio en los precios no alcanzó para recomponer el poder de compra de las familias.

    Los indicadores sociales muestran un escenario delicado: el 56,6% de los hogares aseguró no haber logrado cubrir adecuadamente la Canasta Básica Alimentaria; el 53,2% redujo la cantidad diaria de comidas; el 32,4% sufrió situaciones de hambre sin poder resolverlas y el 11,4% declaró haber atravesado períodos en los que debió alimentarse una sola vez al día.

    La forma en que hoy se financia la alimentación también refleja el deterioro del ingreso disponible. Nueve de cada diez hogares recurrieron a algún mecanismo de crédito para comprar comida. El 39,3% compró fiado en almacenes de barrio, el 38,4% utilizó tarjetas de crédito y el 11,2% necesitó dinero prestado. Apenas uno de cada diez hogares pudo adquirir alimentos sin recurrir a financiamiento.

    Ese fenómeno también empieza a golpear a los propios comercios. Según el informe, la morosidad en las ventas fiadas ya alcanza el 28%, mientras que la incobrabilidad llega al 17,7%, un nivel que pone en riesgo la continuidad financiera de numerosos pequeños negocios.

    El cuadro deja en evidencia una de las principales tensiones que enfrenta el programa económico nacional. La estabilidad de los precios comienza a consolidarse -el IETSE proyecta una inflación cercana al 30% para todo 2026-, pero esa mejora macroeconómica todavía no logra recomponer los ingresos reales ni reactivar el consumo privado.

    En una provincia como Córdoba, donde el consumo interno constituye uno de los principales motores de la actividad comercial, la fotografía de junio muestra que la desinflación todavía no llegó a los bolsillos. Los precios crecen cada vez menos, pero las ventas siguen en caída libre y una porción creciente de los hogares necesita crédito, fiado o ayuda familiar para llegar a fin de mes.

     

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  • La moto que se sorteó entre los contribuyentes que realizaron el pago anual de Tasas Retributivas, ya tiene dueño

    El Secretario de Coordinación, Ariel Oliveros, fue el encargado, esta mañana, de la entrega del premio. El ganador fue Franklyn Quezada Quintino, contribuyente N° 7748, quién recibió, junto a su mujer, el premio en las instalaciones de la Municipalidad. Felicitaciones Franklyn! #MunicipioDeVillaRegina #VillaRegina #Municipio #Impuesto #Tasas #OraziIntendente Difunde esta nota

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