A partir de hoy está disponible en toda la provincia, una propuesta destinada a adultos mayores de 60 años, quienes conforman el grupo con mayor vulnerabilidad ante la pandemia del COVID-19.
El plan Río Negro +60 busca ayudar y acompañar a los mayores, hasta tanto se extienda el aislamiento social, preventivo y obligatorio. Se proporcionará un 0800 exclusivo, programas de radio y televisión, asistencia psicológica y entretenimiento, entre otras cosas.
“El objetivo de esta herramienta es que se constituya en una solución simple y eficaz para tratar los distintos inconvenientes que provoca en las personas mayores el aislamiento dispuesto en contexto de la pandemia de COVID-19”, sostuvo la gobernadora, Arabela Carreras, quien encabezó el lanzamiento del plan con una conferencia de prensa virtual, en el Salón Gris de la Casa de Gobierno.
El plan tiene cinco ejes desde los cuales se trabajará para mejorar la situación de este grupo. En primer lugar, funcionará el 0800-333-0167 de 8 a 20, de lunes a lunes. “A través de esta línea todos los adultos mayores de la provincia podrán tomar contacto en forma exclusiva con los operadores, cada inquietud será canalizada en función del tipo de demanda para brindar una respuesta eficaz”, indicó la Mandataria.
El 0800 atenderá cuestiones relativas a medidas de prevención frente al Coronavirus; actividades para hacer desde el hogar; cuidado de la salud; modos de atención en bancos, obras sociales y otras dependencias y farmacias de turno en cada localidad; entre otros temas.
Del mismo modo, y ante una emergencia, se realizará la derivación inmediata, ya sea al hospital más cercano o al 911.
Por otro lado, estará disponible el programa de atención psicológica. “Es una situación difícil de afrontar, por ello nos hemos asociado con el Colegio de Psicólogos para brindar asistencia y así poder sobrellevar este tiempo de encierro”, explicó Arabela.
Por el mismo 0800 podrá solicitarse este servicio, mediante el cual se darán los turnos para acceder a una consulta de 40 minutos. El Gobierno Provincial respalda este programa abonando la consulta a los psicólogos. Los profesionales que deseen participar pueden hacerlo a través del Colegio de Psicólogos.
En tercer lugar podrán acceder a un espacio de encuentro específico para adultos mayores en el Facebook “Río Negro más 60”. Esta página está destinada específicamente a socializar, habrá consignas de entretenimiento y distintas tareas. “Por supuesto también es un espacio para canalizar inquietudes y están los equipos preparados para poder atenderlas”, aseguró la Gobernadora.
En los medios públicos provinciales, Canal 10 y LU19, podrán disfrutar de programaciones pensadas específicamente para ellos.
En Canal 10, el programa “Activate en Casa” irá de las 8.30 a las 9.30. En este espacio los lunes, miércoles y viernes se transmitirá gimnasia funcional, en tanto los martes y jueves será una clase de yoga. Ambas clases son llevadas adelante por profesores especialistas en adultos mayores.
De 9.30 a 10, iniciará “Río Negro te acompaña”, momento en el que se brindará información y asesoramiento sobre distintas temáticas, habrá un equipo de profesionales de la salud que orientarán en cuestiones sanitarias para reforzar como hay que cuidarse en este contexto.
De 14 a 14.30 “Río Negro te entretiene” transmitirá distintas actividades con el objetivo de generar un espacio para la distención.
Por otro lado, LU19 incluirá en su programación un magazine de 15 a 18, con mucha información para los adultos mayores.
Por último, el plan invita a los centros de adultos mayores de la provincia a contactarse mediante el 0800 para resolver las distintas problemáticas que afloran en el marco del aislamiento social preventivo y obligatorio por el COVID-19. “Hoy los más de 60 centros que hay en Río Negro están cerrados, y queremos mantener vivo su espíritu colaborativo. Por ello los invitamos a que se comuniquen con nosotros para conversar sobre los distintos temas”, destacó la Gobernadora.
Javier Milei confirmó que el Fiscal Federal de la Ciudad de Buenos Aires, Juan Bautista Mahiques, será el nuevo ministro de Justicia en reemplazo de Mariano Cúneo Libarona, que finalmente logra irse del gabinete tras meses de intentarlo.
La designación de Mahiques -cuyo nombre fue adelantado por LPO la semana pasada- implica un triunfo en la interna de Karina Milei y los primos Martín y Lule Menem que se impusieron nuevamente a Santiago Caputo, que promovía a Guillermo Montenegro.
La derrota es total para Caputo porque Karina también impuso como viceministro a Santiago Viola, su abogado de confianza y apoderado de La Libertad Avanza. Viola reemplazará al caputista Sebastián Amerio, que era el principal operador del asesor en la Justicia.
La maniobra también implica que Karina se impuso a la opinión de su hermano Javier, que se inclinaba por equilibrar la interna y no propinarle una derrota cruenta a Caputo. Pero la Secretaria General dio un paso más en su idea del control total del gobierno y dejó a Santiago más cerca de estar completamente afuera, como desean los Menem que también apuntan a correrlo de ARCA.
El desembarco de Mahiques en Justicia es también resultado del pacto entre Karina y Daniel Angelici, la cabeza del armado judicial del que es parte el nuevo ministro. El acuerdo con el Tano es parte de la preocupación
de la hermana presidencial y los Menem por las causas Andis y Libra.
Mahiques filtra que está distanciado del Tano y que ya no tiene diálogo con Mauricio Macri, que fue quien lo hizo escalar rápidamente en el sistema judicial. Pero en Comodoro Py nadie le cree que se haya alejado de Angelici, íntimo de su padre Carlos «Coco» Mahiques, juez de la Cámara de Casación.
Lule Menem y Santiago Viola en la apertura de las sesiones del Congreso
El clan Mahiques -que tiene buena relación con el Grupo Clarín- había quedado en la mira luego de que LPO revelara que Coco habría celebrado su cumpleaños en la famosa mansión de Pilar que se atribuye a Pablo Toviggino. Juan Bautista fue parte del festejo en la quinta, pero sus vínculos con
la AFA no se detienen allí:
el Chiqui Tapia lo designó vicerrector de la Universidad de la AFA (Unafa).
A pesar de la guerra del gobierno con la AFA y de que el Tano Angelici fue clave para aliviar la situación de Toviggino en la Justicia, Karina decidió avanzar con Mahiques y ahora el interrogante es si esto implica un acercamiento con Chiqui Tapia. En el entorno de Karina dijeron a LPO que no creen que esa pelea se termine.
La derrota es total para Santiago porque Karina también impuso como viceministro a Santiago Viola, su abogado de confianza que reemplazará al caputista Sebastián Amerio
Mahiques tendrá la delicada misión de agilizar la designación de unos 200 jueces federales y nacionales, entre otros cargos clave para la Justicia como los integrantes de la Corte, el procurador o decenas de fiscales. Se trata de un arma de poder incalculable para el nuevo ministro y que su antecesor no pudo aprovechar.
Respecto a la relación con la Corte, en la justicia dicen que al gobierno se le abre una puerta para acercarse a Horacio Rosatti, que tiene buen vínculo con Coco Mahiques. Además, para Rosatti hubiese sido una provocación la designación de Guillermo Montenegro porque es íntimo de Ariel Lijo, el juez más cercano a su enemigo interno Ricardo Lorenzetti.
Muchas gracias Mariano por estos más de dos años de incansable trabajo.El nuevo Ministro de Justicia es el doctor Juan Bautista Mahiques quien continuará trabajando para hacer grande a la Argentina nuevamente.VLLC! pic.twitter.com/gbCwjXMlZu
En el marco del aniversario de Villa Regina, se realizó el domingo último el Torneo ‘Copa Cinesis’ de básquet 3×3 en la cancha del Club Atlético Regina. El Director de Deportes de la Municipalidad de Villa Regina Damián Álvarez estuvo presente en la entrega de premios, oportunidad en la que destacó la realización de la…
Las 28 horas de avión entre la ida y vuelta a Hungría le sirvieron a Karina Milei para convencer a su hermano de la necesidad de cambiar la cúpula de la SIDE, en un golpe feroz contra Santiago Caputo.
La hermana presidencial entró en un estado de paranoia con las filtraciones de las últimas semanas que hundieron a Manuel Adorni en el barro de la casta y la acorralaron a ella y al presidente con las nuevas revelaciones del caso Libra.
Karina culpa a Santiago por esas filtraciones, puesto que el asesor tiene el control de la Secretaría de Inteligencia por medio del contador de su familia, Cristian Auguarda.
En el gobierno está muy fuerte la versión de que en esta misma semana se harán efectivos los cambios. En reemplazo de Auguarda suenan principalmente dos nombres, el de Lule Menem –anticipado por Clarín– y el de Jorge «Corcho» Anzorreguy. Eso sucederá si el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, no logra convencer a Karina de elegir a un fiscal para darle un perfil «técnico» a la bastardeada secretaría de Inteligencia.
En el gobierno dicen que el verdadero interesado en controlar la SIDE es Lule Menem, la mano derecha de Karina, que con Viola está a cargo del operativo de toma de control de la SIDE, como antes hicieron con el Ministerio de Justicia.
Anzorreguy es un abogado penalista respetado, que trabajó en la Legislatura porteña durante el larretismo y tuvo una gestión valorada. También se metió en temas de Energía asesorando a su amigo Santos Uribelarrea. El Corcho es sobrino de Hugo Anzorreguy, el señor 5 de la SIDE durante el menemismo. Pero el padre de Jorge está distanciado de su hermano Hugo.
Jorge «Corcho» Anzorreguy
El nexo del Corcho con los libertarios es Santiago Viola, su cuñado y amigo desde hace 14 años, que además de viceministro de Justicia y ladero de Karina, se convirtió en su gerente de Recursos Humanos para ocupar los puestos que le quieren sacar a Caputo.
En el gobierno dicen que el verdadero interesado es Lule, la mano derecha de Karina, que con Viola está a cargo del operativo de toma de control de la SIDE, como antes hicieron con el Ministerio de Justicia. A tal punto que el riojano estuvo entrevistando gente de gestiones anteriores de la SIDE en los últimos días para sumarlos al «nuevo proyecto».
El subjefe de la SIDE, Diego Kravetz, dejará el puesto en los próximos meses, si bien su partida no se relaciona con la interna entre Karina y Santiago. Kravetz llegó por gestiones de Caputo pero tiene una buena relación con la hermana presidencial. Cuando asumió avisó en la Rosada que entre julio y noviembre de este año renunciaría sí o sí para lanzar su campaña como intendente de Lanús. Es decir que la salida de Kravetz puede darse en el marco de los cambios que se avecinan en la dirección de la SIDE o puede demorarse hasta mitad de año.
Cuando uno pretende hablar del amor tiende a caer en laberintos emocionales e interpretativos. ¿Dónde está la entrada y la salida de nuestras emociones o de nuestros sentires? ¿ Es lo mismo hablar de amor en la Argentina que en Chile o en Japón o en Etiopía o en Alaska? ¿Desde qué lugar o desde…
Milei abre las sesiones ordinarias del Congreso “más reformista de la historia”, con la correlación de fuerzas más favorable desde el inicio de su mandato, con la tranquilidad de una serie de muy importantes triunfos parlamentarios que lo proveen del aplomo necesario para la fase de institucionalización de su proyecto de país. Sin embargo, su discurso no lleva la serenidad del ganador, sino el histrionismo nervioso del desesperado. Un show farsesco que nos devuelve al Milei más desatado, vulgar y procaz. ¿Por qué desplegar semejante demostración de impotencia en un momento de estabilización? Porque la secuencia de reformas propuestas implican la institucionalización de la desinstitucionalización, y porque la volatilidad y la inestabilidad son intrínsecas a una política del caos como la que anhelan Trump y Milei para “the Americas”: guerra imperial hacia fuera, disciplinamiento y crueldad hacia dentro. No hay estabilidad en este modelo, ni siquiera en sus momentos de fortaleza, en los que el acelerador se aprieta para enfrentarnos a una nueva dinámica de shock.
Repasemos. Una maratón de reformas ultra-regresivas para el trabajo, para la vida en la tierra, para las generaciones futuras. Un neofascismo bananero que nos ata al destino de un imperio en crisis. Una guerra global en curso, que ya ha tocado las puertas de nuestra región. Un tiempo de colapso de las mediaciones y de caída de los velos, donde el poder de los ultrarricos se ejerce y se consolida con la explicitud de lo obsceno. Una época violenta que nos está empujando a las decisiones existenciales más elementales, hacia un umbral de supervivencia donde todo puede suceder, donde la política es menos la negociación de las diferencias que la hipérbole permanente del todo o nada. Y donde la defensa de la democracia se ve obligada a jugar un juego ajeno a las reglas de la democracia. Un tiempo en el que sostener nuestras banderas está dejando de ser una cuestión ideológico-política y está pasando a ser una cuestión de estricta supervivencia. La volatilidad y la aceleración están colaborando, por ahora, con los agentes de la destrucción, pero esa misma volatilidad afecta la fragilidad de su avanzada. La aceleración se parece mucho más a la desesperación por aprovechar una oportunidad de saqueo que a la construcción de un nuevo orden. La convulsión dejará un tendal de víctimas, pero también prepara nuevas formas de radicalidad emergentes. Porque este viaje hacia el colapso está siendo, cada vez más, un viaje a la raíz.
La sociedad está estallada. El sistema político está estallado. El Congreso no existe. El mundo del trabajo está en ruinas. Nuestras categorías para pensar el mundo estallaron y nuestras formas de vida también. Ante el umbral de una nueva etapa del gobierno libertario, se impone una pregunta: ¿y ahora qué? Una pregunta que, en este contexto convulsionado, no parece poder recibir una ordenada programática de respuesta. Ante el estallido de la vida, juntar las esquirlas, y en el poco tiempo que nos queda entre laburo y laburo, armar molotovs de pensamiento como si fuéramos infiltrados en una batalla cultural que sólo nos incluye para excluirnos.
Basta de indignación, basta de sorpresas. Basta de encuestas fallidas y de pseudo-predicciones baiteras para el 2027. La catástrofe es hoy. Ya fue dicho mil veces, pero no nos hacemos cargo: el futuro ya llegó, y no era lo que imaginábamos. Ahora, a conocer y habitar sus reglas, para destruirlas desde dentro.
2. Un auto acelara desbocado hacia nosotros
Durante décadas, la política pudo pensarse —desde el modelo de la teoría de juegos— a partir del llamado “dilema del prisionero”: dos actores enfrentados, incomunicados entre sí, obligados a decidir sin garantías si cooperar o traicionar. Si ambos cooperan, todos ganan un poco. Si ambos traicionan, todos pierden. Y si uno traiciona mientras el otro coopera, uno se salva y el otro paga el costo entero. La política, en ese esquema, todavía era un arte del cálculo: cuánto conviene ceder, cuánto conviene aguantar, cuánta traición es tolerable para que el sistema no estalle.
Pero ese tablero ya no organiza la escena.
El conflicto contemporáneo se parece cada vez menos a un problema de cooperación imperfecta y cada vez más al del llamado “juego de la gallina” (nosotrxs diríamos “juego del gallina”, del cobarde): dos autos lanzados de frente, a toda velocidad, y gana el que no frena. El ejemplo pop es la carrera suicida de Rebelde sin causa: no se trata de negociar, ni de optimizar resultados, sino de demostrar quién está dispuesto a llegar más lejos.
El pasaje del dilema del prisionero al juego del gallina marca un desplazamiento brutal de las reglas de juego, del trazado del mapa político, previo a la distinción entre derecha e izquierda. Con el trasfondo de la catástrofe inminente, pasamos de la política como administración del conflicto a la política como prueba de coraje destructivo, de la cooperación racional a la intimidación existencial. Ya no se condena al traidor, se humilla al que duda o frena. La victoria no consiste en mejorar el resultado común, sino en obligar al otro a renunciar a su propia estrategia, a su propio relato y, finalmente, a su legitimidad. Si antes había un castigo para el oportunista, hoy se le perdona todo al temerario.
Aquí no hay equilibrio cooperativo posible. Es un juego asimétrico, de suma cero, gobernado por el riesgo puro. El que pierde no sólo pierde: es despojado de toda legitimidad. Y el que gana sólo puede ganar produciendo, en el otro, la convicción de que está loco. Hacer política en este escenario exige, literalmente, volverse loco. O aceptar la derrota antes de empezar. Por eso el perdedor siempre interpreta al ganador como un desquiciado: alguien dispuesto a destruirlo todo con tal de no aflojar. Y esa percepción no es un malentendido, sino la condición misma de la victoria. En el juego de la gallina, parecer racional es una riesgosa desventaja política y existencial.
¿Cómo se actúa en este contexto? ¿Debemos asumir la exasperación y apretar nuestro acelerador? ¿Debemos intentar cambiar las reglas de juego? ¿Podremos cambiarlas si, en esta dinámica bélica que se nos impone, sólo atinamos a pegar el volantazo cada vez que se ponen en juego nuestras banderas más elementales?
Milei maneja un bólido feroz e incontrolado acelerando directo hacia nosotros. La perspectiva adrenalínica de la catástrofe total, de la destrucción total, fascina, intimida y disciplina. El credo de la posdemocracia reza: con la catástrofe se come, se cura y se educa. ¿Quién ganó cuando todos aceptamos que estas reglas son las únicas posibles? Milei maneja el auto y seguramente morirá en él. Él es el doble de riesgo de quienes necesitan convencernos de que esta es la única política posible: la guerra, la intimidación, la “amenaza existencial”, la eliminación del otro.
Necesitamos cambiar las reglas de este juego, pero para que lograrlo no coincida con admitir la trampa de la derrota anticipada, vamos a tener que jugárnosla a todo o nada. Una paradójica democracia de guerra (lucha de clases, para decirlo con los clásicos). O también: jugárnosla a todo o nada por la democracia es la única salida a la avanzada belicista del neofascismo que no implique una claudicación anticipada. Recordar que nunca hubo democracia sin afirmación insumisa, pre-democrática, de las reglas de la democracia. Cambiar las reglas implicará primero admitir que hoy la democracia no es el juego que jugamos. El bólido avanza hacia nosotros, no hay tiempo para juntar firmas. Tenemos que acelerar una salida del juego perverso de la aceleración.
3. La política del todo o nada
Esta nueva dinámica de la política, que nos tiene entre frenéticos y paralizados, no es sólo política, es también social. Una política catastrofista, del todo o nada, genera una sociedad en donde el todo y la nada se separan cada vez más: de un lado todos los recursos, del otro nada. El acelerador de Milei es un acelerador de la miseria, tanto macro como micro: cada vez es más visible la relación sistémica entre la destrucción del entramado productivo y sus efectos en las economías cotidianas de la gente.
La crisis económica, maquillada por el gobierno, inunda cada vez más toda conversación. Hoy la sobremesa argentina reemplazó la vieja grieta por la condición de miseria unánime como tema omnipresente. Que cómo llego a fin de mes; que empecé a hacer Uber para completar; que me despidieron del laburo, y encima estaba en negro; que la prepaga canceló su convenio con el médico que me atendía; que me mudo con dos amigos porque no puedo pagar el alquiler; que sólo tengo una suplencia, así que me bajé Rappi; que a mi pareja no le renovaron el contrato; que estoy terminando una carrera universitaria pero ni sueño dedicarme a aquello para lo que me habilita mi título; que estoy sobrecalificado para un laburo al que se presentaron un montón de sobrecalificados; que no paro ni los domingos; y un largo etcétera que muestra que la aceleración no sólo refiere a las reformas que se propone el gobierno, sino también al recrudecimiento de sus efectos.
Las ganancias se concentran, la gente sobra, y la IA lubrica, acelera y escala el proceso. Si en los noventa el estallido demoró diez años, la política actual parece acelerar también el choque de su propio modelo. “Hacer lo mismo, pero más rápido” incluía, también, al estallido.
La política de la catástrofe implica una política social de la catástrofe. El gobierno de Milei es una fábrica de producción de miseria, en la que cada vez más gente tendrá menos que perder. Milei nos está transformando a su imagen: el político sin nada que perder, y por lo tanto dispuesto a todo, está produciendo toda una generación sin nada que perder, que va a estar dispuesta a todo. Y cuando haya un ejército de gente sin nada que perder, será difícil que esto no estalle con la misma fuerza explosiva con que la época encumbró la catástrofe programada como única regla posible de lo social.
4. La caída de los velos
Vivimos un tiempo de colapso de las mediaciones. La crisis del sistema de representación política no es un fenómeno aislado: es apenas un síntoma de una crisis mucho más vasta que ha deslegitimado toda forma de institucionalidad, toda figura de intermediación, la gramática misma de la vida pública como vida simbólica. La ultraderecha y los algoritmos son signos convergentes de una misma orientación de la época: populismo de plataformas.
En este tecnopopulismo, donde toda mediación colapsa, la política se reorganiza alrededor de dos rasgos dominantes: la latencia de la guerra como reverso de lo político, y la espectacularización de la crueldad como tecnología de disciplinamiento. Sí, la guerra como verdad de la política y la crueldad como verdad del sujeto, eso parece escupir la época.
La latencia de la guerra es la emergencia a primer plano de la política del fondo anómico, violento, de su proceder, ahora liberado de los frenos institucionales que lo contenían. El colapso del multilateralismo y la renovación de las aspiraciones imperiales del “destino manifiesto” norteamericano sumado a la “tierra prometida” de Israel en medio oriente son el norte del nuevo caos global.
La espectacularización de la crueldad se consuma en la estética de la obscenidad de los ultrarricos. Estética de lo explícito que oficia como una auténtica pedagogía global de la crueldad. Los archivos de Jeffrey Epstein llegan como metonimia de época: caída de los velos, visibilidad total, exhibición orgullosa de los privilegios. Revelaciones que no erosionan el poder, sino que consolidan su perversión más oscura.
Crisis de las mediaciones, que se expresa, por arriba, en la legitimación abierta, “desinhibida”, como se dice, del despojo económico y la represión policial, y, por abajo, en la inorganicidad y la falta de conducción. Y todo ello bajo una gramática que tiende al aflojamiento de toda referencia normativa en un horizonte cada vez más regido por la anomia del contexto bélico, la ausencia de reglas estructural de un conflicto en el que, sin mediación, ya sólo tramita flujos de violencia y de descarga.
Para el pueblo trabajador, esta dinámica viene implicando dificultades de organización, en un contexto de declive del poder de los sindicatos, y de defección política de los partidos políticos. Ahora bien, que las formas organizativas estén en crisis de ninguna manera significa que las energías del malestar estén contenidas. Todo lo contrario, se percibe una aceleración del malestar y de las energías liberadas por ese malestar.
Si la volatilidad es el rasgo más destacado de este momento, si las instancias organizativas de la clase trabajadora están deslegitimadas, debemos preguntarnos no sólo cómo organizarnos en este contexto, sino también cómo aprovechar la volatilidad de época a favor de las mayorías.
Por supuesto que hay que hacer todo para sumar, organizar y acumular poder popular. Pero al mismo tiempo debemos pensar esa dimensión de la acción colectiva, cada vez más amplia, que va más allá de la lógica de la acumulación. Una turba de precarios es más fácil de gobernar, pero también más difícil. Porque cuando ya no haya nada que perder, esto se va a caldear de verdad. Y allí valdrá no sólo la organización, sino también la actuación estratégica de energías inorganizables que son parte legítima del paisaje caótico de la vida popular contemporánea.
El estallido vendrá de manera más sorpresiva que en otros tiempos, porque la acumulación de estos tiempos no es primeramente de estructuras, sino acumulación afectiva, física, sensible y nerviosa. Ese acumulado inorgánico de malestar debe ser reconocido en toda su legitimidad.
Si los “ingenieros del caos” gobiernan, debemos preguntarnos qué fuerzas movilizan a las víctimas del caos. Lo nuevo emergerá menos como respuesta a la pregunta por cómo restaurar el orden que de la disputa por las energías liberadas en este desborde. El problema es qué organización de la resistencia puede hacerse cargo de este caos sin sucumbir a él, pero también sin excluirlo de su esquema de pensamiento y acción.
5. Desbordar a Milei
Ya ha sido dicho de muchas maneras: lo que sea que le gane a Milei va a ser algo que desborde a Milei, no que lo contenga, algo post-Milei, no pre-Milei, un futuro más tentador que la seducción de la catástrofe, y no el retorno a un pasado defensivo, que ya no moviliza ningún deseo y ninguna verdad histórica.
No, no estoy hablando en contra del peronismo, sino justo al revés, a su favor. Lo único que puede desbordar a Milei es un peronismo que sepa renovar la fuerza plástica y polimorfa que lo definió en los grandes umbrales de transformación y convulsión de nuestra historia.
El peronismo siempre supo moverse en contextos de crisis de la representación, y supo convertir el adelgazamiento de las mediaciones en formas de populismo que, justamente, desde los bordes de la democracia, restituyeran el poder de las clases trabajadoras y postergadas como único fundamento posible de un orden democrático.
No parece que las versiones actuales del peronismo estén interesadas en activar esa potencia. Ni el kirchnerismo melancólico-defensivo, ni el morenismo doctrinario-trumpista, ni la esperanza blanca de fantasmas estilo Pichetto representan al peronismo mostri que necesitamos. Pero que no nos confundan: el peronismo siempre es mucho más que sus versiones realmente existentes.
En una época de gobierno a través del caos la resistencia vendrá más en forma de movimientos que de partidos, de estallidos esporádicos que de acumulación progresiva, de energías desatadas que de organización. Organizar el malestar significará dar forma orgánica a lo que carece de forma, pero también detectar esas fuerzas inorgánicas que se oponen a la concentración de la riqueza y el poder, legitimar esas fuerzas antifascistas que, en su deformidad, afirman una actualidad y legitimidad de época.El peronismo es el nombre argentino para ese difícil metabolismo colectivo, siempre inestable, en el que lo inorgánico y lo orgánico negocian sus roles en favor de los destinos populares. La memoria histórica, política y militante de un movimiento que supo hacer de las oscilaciones entre organización y desborde una forma de populismo democrático, es la fuente de aquello que podrá no contener sino desbordar a Milei. No se trata de volver a las formas del pasado, sino de reconectar con las fuerzas vivas del porvenir.
La localidad de Villa Regina no es la excepción en las estadísticas municipales sobre la cantidad de infectados por covid-19, en cantidad de camas ocupadas de un hospital o en la cantidad de dosis de vacunas que se aplican; y que a la par, en este contexto de pandemia los sectores más vulnerables han agravado…
Difunde esta nota
Deja una respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.