|

PLANIFICACIÓN CERO

Mucho revuelo en redes y medios por la colocación de un deck en el bar Mon Bohemi en calle 9 de julio. Un poco de info sobre la ordenanza 072/18 que fue aprobada por el CD anterior (autoría de Maxi Garré-FdT) sujeta a modificaciones que solicitó el ejecutivo de ese período. La ordenanza invita a adherir al programa denominado “Veredas Libres” y como su nombre lo dice tiene como una de sus finalidades liberar el espacio público para mejorar la circulación del peatón (Art 2).

Es solo para los comercios gastronómicos ubicados en la 9 de julio (Art 3) y el deck puede ocupar solo el frente del mismo comercio, también hay que tener en cuenta que no se hablita en las esquinas (Art 10 a) por su alto grado de exposición o accidentes, lo que reduce la cantidad de comercios del rubro en esa avenida, al menos, a la mitad. Los costos corren todos a cargo del comerciante.

Una ordenanza que no modifica en nada al conjunto social, aunque afecta positivamente a una minoría que no suele tener beneficios que mejoren su vida cotidiana en la ciudad, la del peatón. Aunque sea de manera mínima, es importante reconocer al peatón como un sujeto activo en #VillaRegina.

Es cierto que tenemos problemas de estacionamiento, pero el problema de base que es la alta circulación vehicular en el ejido céntrico de Regina no está en la 9 de julio y el eje del conflicto está en la falta de planificación para reestructurar la ciudad y solucionar el problema de centralización. Cuatro lugares en una avenida de 400 mts que tiene un margen de punta a punta sin comercios (desde plaza de los próceres hasta la universidad) y no nuclea el grueso de la atención administrativa, no es un problema, eso está claro.

Es interesante diversificar un poco la temática, ver las cosas desde un punto macro, y que la cuestión no solamente se condicione a tratar el caso puntual si el deck si o el deck no. Si no que sirva como disparador de un debate mucho más importante para Regina, como lo es la planificación estratégica de la ciudad que requiere de manera urgente una Secretaria de Planificación que tenga continuidad en el tiempo porque estamos hablando de planificación, y las planificaciones necesitan sostenerse y no romperse a partir de políticas partidarias o egos profesionales.

La ciudad tiene hace rato ciertos problemas de centralidad, y no es una ciudad que tenga características de las denominadas grandes con respecto a la densificación, todavía estamos con cierta potencialidad de territorios para poder ordenarlos de otra manera y no llegar a tener en un corto plazo grandes problemas de centralidad.

Todavia no tenemos un problema específico de radiocentrismo, pero sí simboliza el problema. Tenemos dos Reginas, la norte y la sur, que los separa la ruta que es un límite artificial importante, más los límites naturales hacia el norte y el sur (barda y rio), y la ciudad como la célula que es, crece y se mueve constantemente, pero en el norte se sigue nucleando toda la cuestión administrativa lo que implica que todas las personas deben ir a esa zona para resolver cuestiones administrativas.

Para poder evaluar con cierto criterio la ciudad, se requiere especialización y planificación para estructurar el crecimiento que no cuenta con un orden, ni seguimiento, ni plan. Sin ir más lejos, por ejemplo, en Regina la accesibilidad para las personas con discapacidad prácticamente es nula.

Pensar en conjunto es una clave, con el Concejo Deliberante, el colegio de arquitectos, las universidades, las organizaciones intermedias, inclusive instituciones que no tienen que ver con el desarrollo arquitectónico y urbanístico pero conocen y entienden de sociología y movimientos sociales, de funcionamiento de masas y de su comportamiento social que nos podrían brindar información mucho más real y concreta, para tomar mejores decisiones.

Como también el desarrollo de censos que nos podrían brindar información para repensar la ciudad, conociendo la cantidad de vehículos que hay, la cantidad de personas que asisten presencialmente a sus trabajos, donde trabajan, el flujo de ciudadanos que cruza la ruta para realizar trámites administrativos durante la semana, donde se localizan, básicamente como se mueve la masa urbana. Todo esto potencia nuestras posibilidades de un crecimiento ordenado y pensado.

Primero hay que analizar la ciudad, donde están los conflictos peatonales, donde están los conflictos vehiculares, a partir de ahí se puede planificar y tomar decisiones en conjunto. En definitiva es analizar un contexto general, para atacar el problema de fondo con un desarrollo y una planificación integral. No estoy descubriendo nada.

¿Qué está pasando con la planificación de Regina? Pasa que no existe. ¿Hacia dónde vamos al no contar con una planificación estratégica? Hacia un gran problema urbanístico de radiocentrismo. ¿Qué necesitamos? Una Secretaría de Planificación.

La planificación estratégica nos ayudaría hoy a saber cómo y dónde descentralizaríamos el flujo vehicular y de gente, que hoy tiene la obligación de ir al ejido céntrico. De qué manera podríamos hacer para que la gente estacione en otro lado? promoviendo estacionamientos públicos y privados, para poder manejarse en el centro de forma peatonal.

Por ejemplo, reutilizando terrenos baldíos históricamente abandonados en el centro sin ninguna posibilidad de reconversión privada, recuperando de este modo espacios públicos buscando una solución a una problemática de planificación estratégica integral que apareció con el crecimiento demográfico de la ciudad y su composición geográfica; y tiene un destino incierto, desordenado y librado al azar.

Difunde esta nota

Publicaciones Similares

  • | |

    DOS DÉCADAS DEL «NO A LA MINA» EN ESQUEL

    La tranquilidad del pueblo patagónico se vio sacudida en 2002 con la llegada de una multinacional minera que prometía trabajo y bienestar. Pero la población de Esquel se informó, organizó y, en una votación histórica, el 81% dijo «No» a la megaminería. Se transformó en una referencia en la lucha contra el extractivismo. Crónica de…

    Difunde esta nota
  • ¡Festejamos el ‘Mes de la Niñez’!

    El ‘Mes de la Niñez’ se festejará en distintos sectores de la ciudad con el objetivo de que niños y niñas puedan disfrutar de una jornada con juegos y refrigerio, cerca de sus domicilios y así evitar traslados y aglomeraciones. Con este objetivo, distintas áreas de la Municipalidad de Villa Regina organizaron los festejos que…

    Difunde esta nota
  • Las cinco fuerzas protestaron por bajos salarios y en el Gobierno acusan a Villarruel por promoverla

     

    Como adelantó LPO, las cinco fuerzas federales realizaron este jueves una protesta inédita frente al edificio Centinela de Gendarmería en reclamo por los bajos salarios que los ubican en muchos casos por debajo de la línea de la pobreza, en una muestra que el intento de la ministra Monteoliva por desactivar la movilización anunciando un bono ridículo de 40 mil pesos, no hizo más que enardecer los ánimos.

    El carácter inédito de una manifestación que agrupó a familiares de miembros de Prefectura, Gendarmería, Policía de Seguridad Aeroportuaria, Servicio Penitenciario Federal y Policía Federal, empujó a Javier Milei a hacer referencia a la situación durante su mensaje de cinco minutos por el Día de los Veteranos y Caídos en Malvinas.

    «Somos conscientes de que hay una deuda en lo salarial con las fuerzas», dijo el presidente que, sin dar especificaciones de aumento alguno, agregó: «Un país que busca ser protagonista en el escenario global, necesita fuerzas bien pagas».

    Tensión total en Seguridad: Las cinco fuerzas federales convocan a una marcha por los bajos salarios

    Pero más allá de las declaraciones de ocasión, en el Gobierno creen que Victoria Villarruel estuvo detrás de la protesta, que como los efectivos d ela fuerza tienen prohibos los reclamos sindicales, lo suelen hacer a través de sus familiares, para evitar sanciones.

    El intento de la ministra Monteoliva por desactivar la movilización anunciando un bono ridículo de 40 mil pesos, no hizo más que enardecer los ánimos.

    En ese sentido, fuentes cercanas a Casa Rosada reparan en los vínculos con la vicepresidenta de dos promotores de la manifestación: el influencer Emmanuel Danann, que ofició como un virtual vocero de los manifestantes; y la titular de la Asociacion de Suboficiales Argentinos, Analía Zabala.

    Analía Zabala, referente de la Asociación de Suboficiales Argentinos, en la protesta de este jueves.

    En el caso de Danann, fue convocado por Villarruel a disertar contra la cuarentena en el Senado y también lo invitó a la apertura de sesiones. En el Gobierno lo ven como uno de los influencers heridos con Milei que ahora oficia de espada de Villarruel en redes.

    En cuanto a Zabala, esposa de un ex oficial fallecido, también ha sido convocada por la vice a una serie de actividades y aseguran es cercana a Claudia Rucci, la directora del Observatorio de Derechos Humanos del Senado.

    Sin lugar en el acto oficial de Milei, Villarruel buscó mostrarse apartada también del reclamo de las fuerzas. Participó de la actividad convocada en Chivilcoy por el intendente de esa ciudad, el ex comisario Guillermo Britos, con quien la vice mantiene un buen vínculo.

    «Conozco de primera mano la condición en la que están»; había dicho semanas atrás Villarruel en redes ante el planteo de un efectivo de las fuerzas federales que describió la situación salarial que atraviesan.

     «No llegamos a fin de mes, es increíble el denigro de las fuerzas», dijo el cabo de la Policía Federal Miguel Ángel Montiel que, con nueve años de servicio, percibe un salario de 800 mil pesos. «Es aberrante, tenemos que salir a hacer changas», agregó. 

    Frente al Centinela, los efectivos denunciaron estar atravesando «una situación de emergencia».

    «No llegamos a fin de mes, es increíble el denigro de las fuerzas», dijo el cabo de la Policía Federal Miguel Ángel Montiel que, con nueve años de servicio, percibe un salario de 800 mil pesos. «Es aberrante, tenemos que salir a hacer changas», agregó.

    También, los manifestantes salieron al cruce del bono de 40 mil pesos anunciado por la ministra Monteoliva apenas se conoció la protesta de las cinco fuerzas: «No sirve, es una migaja», señalaron para cargar contra el relato del Gobierno que salió a festejar una hipotética baja de la pobreza: «El pueblo argentino señor presidente no come números».

    «Llegamos a esta situación límite porque no somos escuchados, han jugado con nosotros, somos usados porque dijeron que iba a haber un cambio. Es cambio de pobreza, de Guatemala a Guatepeor», sostuvo el sargento primero retirado de Gendarmería Juan José Vargas.

    Frente a eso, los manifestantes anunciaron que presentaron un petitorio en el Ministerio de Seguridad con todos los reclamos. 

     

    Difunde esta nota
  • Los secretos de La Paz

     

    Eran las nueve y media de la mañana. Las señoras iban y venían con sus carritos y bolsas del almacén. El pueblo de La Paz trabajaba entre la plaza, la iglesia y la municipalidad, como siempre. Cada día igual al anterior. La escuela, como todas las mañanas, era un eco distante y permanente: campanas, risas alborotadas de los chicos en los intervalos cronometrados de recreo, la voz en alto de alguna maestra. Pero el 10 de septiembre de 2025 se rompió esa quietud. Primero con los disparos. Después con los móviles policiales que empezaron a llegar a la puerta de la escuela. El chofer del rastrojero que cambiaba treinta huevos por una batería vieja apagó el altoparlante, giró la llave y detuvo el motor. Quería escuchar. Los que caminaban se detenían. Pero nadie sabía realmente lo que pasaba en la escuela Marcelino Blanco, la secundaria del centro. Una de las mamás, lejos de ahí, recibió un mensaje de whatsapp de su hija, desde dentro del aula: “Mamá, esta nena está loca, está disparando para todos lados”. 

    La Paz

    La Vecina, que nació y vivió toda su vida en el pueblo, baja la voz cuando habla de La Paz, como si tuviera miedo de que alguien más la escuchara: Acá nadie es anónimo.

    A La Paz se llega por la ruta 7, una línea recta que atraviesa la planicie seca durante los 140 kilómetros que separan al pueblo de la capital de Mendoza. Hacia el este, el paisaje se vuelve polvoriento, con álamos aislados y estaciones de servicio que parecen detenidas en el tiempo. Antes de entrar al departamento está el arco del Desaguadero, una estructura blanca de los años treinta que recibe al viajero con una frase feliz: “Bienvenido a Mendoza, tierra del buen sol y del buen vino”. Para muchos mendocinos, ese cartel marca el inicio de la provincia. Para los paceños es como la puerta de su casa. La Paz está al límite con San Luis. Es el departamento menos poblado de la provincia, con doce mil habitantes repartidos en un territorio enorme, de más de siete mil kilómetros cuadrados. Y es en esa magnitud que se sella una regla de oro: “Acá nos conocemos todos”. Y cuando dicen que se conocen todos, es que se conocen las familias, los trabajos, los apodos. Se conocen los padres, madres, hijos y abuelos. En los pueblos chicos las biografías no se archivan ni se olvidan. Circulan de vereda en vereda, en las largas sobremesas, en la verdulería y en los casamientos.

    En La Paz el sol pega fuerte y el silencio es el dueño de la siesta. Es un pueblo tranquilo, de tonada arrastrada, en el que hasta hace unos años, dicen los vecinos, las bicicletas se dejaban afuera de las casas, sin candado, apoyadas nomás. 

    La vida cotidiana sigue siendo sencilla. En las casas la gente todavía se sienta en la vereda a tomar mate cuando baja el sol, mientras la mayoría trabaja para el Estado: docentes, policías, empleados municipales. Las rutinas se repiten en calma. Los días son todos iguales. O parecen. Bajo la apariencia de quietud, hay movimientos que no se ven, que se ocultan y que se callan. Hasta que un día, como el 10 de septiembre de 2025, la quietud se rompe.  La Estudiante, de 14 años, había ingresado armada con una pistola 9 milímetros a la escuela Marcelino Blanco y después de pegar dos disparos al aire se atrincheró mientras la policía rodeaba el edificio.  

    La noticia

    En La Paz las noticias no tardan en circular. Si no conocés a la persona en cuestión, conocés a un primo, una vecina o un familiar lejano. La Vecina dijo: Al principio fue un comentario suelto. Después otro. Y un ratito después ya había una transmisión en vivo que todos veíamos desde la tele o la computadora. Parecía una película, algo que uno ve en las noticias de otros países.

    Para cuando la noticia llegó a los canales de televisión, en la escuela ya se había montado un gran operativo de seguridad, porque como dijo La Vecina, lo que estaba sucediendo para las autoridades, los medios y la comunidad, era un típico caso del modelo yanqui, una joven enojada que buscaría venganza por medio de la violencia. Demorarían meses en descubrir que era otra cosa. 

    Los móviles policiales ocuparon la calle frente al edificio mientras docentes y alumnos salían evacuados en medio de la confusión.

    Durante horas la situación quedó suspendida en un escenario tenso y frágil, con las piezas quietas: La Estudiante adentro, con un arma en la mano, un comité de crisis afuera, tratando de controlar la situación, y el pueblo entero mirando en la vereda o las pantallas. 

    Los medios locales y nacionales intentaban reconstruir lo que pasaba dentro de la escuela. En la calle ya circulaban decenas de versiones distintas. Una madre dijo en la radio que La Estudiante “no paraba de disparar”. Otra aseguró que quería matar a una profesora que la había desaprobado. Nadie sabía con certeza qué estaba pasando, pero todos tenían algo para contar. 

    Cada mensaje traía una versión distinta del mismo hecho: que eran chasquibum, que la chica se trepaba por los techos, que tenía experiencia con armas, que el padre era policía, que ella estaba “fuera de sí”. 

    El gobierno de la provincia de Mendoza emitió un comunicado para informar que los ministerios de Seguridad y Justicia, Salud y Educación trabajaban en conjunto para resolver la situación. La Ministra de Seguridad suspendió su agenda y siguió el operativo de cerca junto al intendente de La Paz.

    Las horas pasaron y el Chofer del Rastrojero ya estaba almorzando en su casa, sentado en la punta de la mesa, mirando las noticias con su familia. La Vecina seguía el caso por la televisión y las redes. 

    Eran más de las tres de la tarde cuando La Estudiante entregó el arma a uno de los oficiales del Grupo Especial de Seguridad (GES) después de pasarse casi seis horas hablando con ella. La escena parecía cerrar el conflicto, pero en realidad la historia recién empezaba. 

    Falla de sistema

    La que dio el aviso de que algo más pasaba fue La Portera de la escuela. Fue una de las tantas voces de la gente de La Paz, que salieron en esas horas en los canales locales y nacionales. La nena no es culpable, dijo frente a los micrófonos después de que se resolviera el conflicto, estaba triste, algo le pasaba

    La frase pasó casi desapercibida entre el ruido de las transmisiones en vivo y las especulaciones que circulaban por los medios. Sin embargo, el comentario de La Portera tiraba de un hilo de un problema que especialistas vienen señalando desde hace años. Un informe de la organización Fundar, titulado “Adolescencias y salud mental: brechas y tensiones en las políticas públicas», advierte sobre un deterioro sostenido de la salud mental entre jóvenes de 10 a 19 años, con un agravamiento marcado desde la pandemia de Covid-19. El documento sostiene que la disponibilidad de adultos capaces de brindar contención emocional resulta cada vez más insuficiente y que la brecha entre la demanda de atención psicológica y la capacidad del sistema sanitario sigue ampliándose. 

    Los números son elocuentes: el 24% de los adolescentes de entre 13 y 17 años declaró haber experimentado síntomas de ansiedad o depresión en el último año, porcentaje que en el caso de las mujeres asciende al 32%. 

    En La Paz hay apenas tres escuelas secundarias y cada una expresa las singularidades del territorio. Una queda en Desaguadero, en el límite con San Luis: la 4-182 Aída Font, que funciona como escuela albergue para chicos y chicas de la zona rural que pasan allí toda la semana. Otra es la técnica agraria Galileo Vitali, donde buena parte de los estudiantes vienen de familias vinculadas al trabajo en el campo. Y en el centro del departamento está la Marcelino Blanco, “la comercial” -como la conocen en el pueblo- la única secundaria de cinco años que concentra gran parte de la matrícula urbana.

    Para un municipio pequeño, ese mapa escolar también marca sus límites.

    Semanas antes del episodio de La Estudiante, en la Galileo Vitali, un chico de 13 años llegó a clases con un cuchillo en la mochila. Alertadas por sus compañeros, las autoridades escolares lograron que el chico entregara el arma, que según explicó pertenecía a su padre y se usaba para el trabajo en el campo. No hubo amenazas ni heridos, pero el episodio activó el protocolo institucional: el caso fue derivado a los Equipos Técnicos Interdisciplinarios (ETI), que desde el gobierno provincial intervienen en situaciones de vulneración de derechos. Pero la oficina del ETI en La Paz venía con problemas: la responsable local acababa de ser imputada por presunto uso indebido de recursos públicos. La investigación judicial señala que habría utilizado un servicio de transporte estatal para fines personales, mientras la fiscalía también pidió informes por el prolongado cierre de la oficina local del organismo, que durante varias semanas dejó de prestar atención alegando problemas con el suministro de agua potable.

    En un pueblo donde los problemas suelen resolverse entre conocidos y las instituciones funcionan con recursos escasos, la certeza de que el principal organismo encargado de proteger a niñas, niños y adolescentes no estaba operando con normalidad dejaba al descubierto una fragilidad mayor. 

    El pasado

    Corría el año 2011 cuando en La Paz desapareció una chica de 14 años. La misma edad que tendría La Estudiante del Marcelino Blanco quince años después, al momento de atrincherarse con una nueve milímetros en la escuela. La Madre de La Joven dijo en su momento que “fue a pedir una tarea y nunca volvió”. Alguien, en el pueblo, dijo que se había escapado. Durante nueve años la cara de La Joven apareció con sus datos filiatorios en los sistemas de búsqueda de personas como los de Interpol y Missing Children, mientras en el pueblo la historia se iba transformando lentamente en un recuerdo impreciso y sin importancia.

    La verdad se conoce casi una década después. En mayo de 2020, en plena pandemia, La Joven vivía en Buenos Aires y envió un correo electrónico a un organismo estatal para pedir ayuda: necesitaba recuperar su identidad y contar lo que había pasado. 

    Su testimonio dio origen a una investigación federal que terminó revelando una trama de violencia extrema dentro del propio hogar en el pueblo de La Paz. Según acreditó la Justicia, durante su infancia, La Joven fue entregada de manera reiterada por su madre y su padrastro a un hombre que visitaba la casa familiar y pagaba dinero o alimentos a cambio de tener relaciones sexuales con ella. Cuando la historia se conoció públicamente, el caso sacudió al pueblo, otra vez. 

    Dos años después de aquel mail, el Tribunal Oral Federal Nº 1 de Mendoza condenó a La Madre y al Padrastro por trata de personas agravada y por su participación necesaria en los abusos sexuales que sufrió durante 8 años dentro de su propia casa. La sentencia firmada por la jueza María Paula Marisi, también reconoció su derecho a una reparación económica y dispuso medidas de acompañamiento institucional, un reconocimiento tardío pero significativo para La Joven, que había tenido que escapar del pueblo siendo casi una niña y reconstruir su vida lejos de allí. 

    En los fundamentos del fallo, la magistrada señaló que este tipo de violencias se sostienen en contextos de vulnerabilidad social, en relaciones de poder profundamente desiguales y, muchas veces, en entornos que prefieren no ver; dejando planteada una reflexión que va más allá de los condenados: “La peor de las formas de violencia verificadas en el caso, la constituye la actitud pasiva de las personas de su entorno que naturalizaron ese proceso, lo consintieron y permitieron que se perpetuara”. 

    Durante todo el proceso, La Joven fue acompañada por el programa especializado de atención a víctimas de trata del Ministerio Público Fiscal. La reparación para las víctimas de trata, sin embargo, no depende únicamente de una sentencia judicial; también requiere políticas públicas capaces de sostener procesos largos de acompañamiento económico, psicológico y social. Entre esas herramientas existía el Fondo de Asistencia Directa a Víctimas de Trata, creado para garantizar ese apoyo en casos donde la violencia se prolongó durante años y dejó consecuencias profundas. Ese fondo fue eliminado por el gobierno de Javier Milei, una decisión que debilita la capacidad del Estado para sostener procesos de reparación integral en delitos que, como este, suelen permanecer ocultos durante mucho tiempo.

    Y ahí estaba otra vez el caso en conversaciones de almacén, en radios locales, en los pasillos de las oficinas. Muchos vecinos se preguntaban cómo algo así había podido ocurrir durante tantos años sin que nadie supiera ni denunciara. Pero con el paso del tiempo el tema volvió a bajar de volumen y, de a poco, otra vez el silencio

    El giro

    Pero en La Paz el silencio no siempre significa que las cosas se hayan resuelto. A veces es apenas una pausa, una manera de seguir adelante sin hacer demasiadas preguntas. Después del impacto inicial, el caso de La Estudiante de la escuela Blanco empezó a correrse lentamente del centro de la escena. La Estudiante fue asistida por equipos profesionales, recibió acompañamiento psicológico y con el paso de las semanas se dejó de hablar de ella. Las autoridades hablaron de contención, de seguimiento, de un proceso que debía darse con cuidado para evitar nuevas exposiciones. En La Paz todos se quedaron con la sensación de que la situación estaba bajo control. 

    Se supieron pocas cosas más: por ejemplo, que La Estudiante había tomado el arma de su padre, que era policía. Quedaron preguntas importantes sin responder: qué le pasaba realmente a La Estudiante, qué fallas habían permitido que pudiera hacer lo que hizo sin que nadie advirtiera señales de alarma. 

    Como tantas veces ocurre en los pueblos donde todos se conocen, las certezas y las preguntas fueron aplastadas por la monotonía de una rutina que volvió a su curso habitual. Las clases continuaron, los pasillos volvieron a llenarse de estudiantes y la vida cotidiana recuperó su ritmo. 

    Seis meses después, a fines de febrero de 2026, en el pueblo se quedaron perplejos cuando la policía detuvo a El Celador. Y el caso fue otra vez noticia nacional. 

    Fue una sorpresa para todos, dijo La Vecina.  Él es una persona muy reconocida en el departamento. Y ahora todo volvió a encenderse con voces a favor y en contra de ambos, de él y de la nena

    Por una declaración tardía de La Estudiante durante el seguimiento de apoyo psicológico, la investigación del caso pasó a la Fiscalía de Delitos contra la Integridad Sexual, desde donde se ordenó la detención de El Celador. Los investigadores creen que la adolescente deambuló durante varios minutos por el establecimiento con el arma en la mano sin encontrarlo, porque ese miércoles 10 de septiembre de 2025 El Celador no estaba en la escuela. La escena que durante horas había sido interpretada como un estallido inexplicable de violencia adolescente empezaba a adquirir otro sentido. 

    En 2025 la Justicia ya había intervenido en otras denuncias por abuso sexual ocurridas dentro de escuelas primarias del departamento. Dos de esos casos terminaron con personal educativo detenido: un docente acusado de haber realizado tocamientos a estudiantes de once años y un celador imputado por abuso sexual gravemente ultrajante contra una alumna de ocho años.

    Uno de esos episodios se conoció después de una clase de Educación Sexual Integral. Durante la actividad, un estudiante reveló que un profesor lo había tocado en reiteradas oportunidades mientras supuestamente lo ayudaba con tareas escolares. La declaración abrió una investigación que derivó en testimonios de otros alumnos y terminó con el docente imputado por abuso sexual agravado por su rol educativo. Las declaraciones en cámara Gesell revelaron además una especie de pacto de silencio ya que el propio profesor, según relataron, les había dicho que ese tipo de denuncias a veces se confundían con “muestras de afecto”.

    En otro de los casos una niña de ocho años denunció que un celador la abordaba camino al baño de niñas y la sometía a tocamientos. El trabajador, que llevaba casi tres décadas en la institución, fue detenido e imputado por abuso sexual gravemente ultrajante.

    Mientras estas causas siguen en investigación, sectores conservadores impulsan en Mendoza y todo el país campañas contra la ESI y cuestionan su utilización en las escuelas. 

    Si algo muestran estas historias es que muchas veces el primer espacio donde las víctimas se animan a nombrar el abuso no es la familia ni la policía:  es en el aula. 

    El abuso sexual infantil suele prosperar en contextos de silencio ya que en la mayoría de los casos, el agresor pertenece al círculo cercano de la víctima y el secreto se sostiene durante años a partir de amenazas, miedo o naturalización. En ese escenario, la escuela se constituye como uno de los pocos espacios donde un niño o niña encuentra palabras para explicar lo que le ocurre. 

    Debilitar los espacios educativos y preventivos puede tener un impacto concreto en la detección temprana de violencias que suelen permanecer ocultas dentro de los entornos familiares o institucionales. Los expedientes judiciales abiertos en La Paz en los últimos años demuestran consecuencias muy concretas en la vida cotidiana. 

    Silencio institucionalizado

    A comienzos de marzo de 2026 el Poder Judicial de Mendoza volvió a referirse públicamente al caso de La Estudiante y El Celador. A través de la Secretaría de Información Pública, el Juzgado de Paz con competencia en familia de La Paz recordó que seguían vigentes las medidas de protección dictadas para resguardar a la adolescente y ordenó el cumplimiento estricto de la prohibición de difundir cualquier dato que permita su identificación. La resolución reiteró que no pueden publicarse nombres, imágenes, domicilios ni referencias que permitan reconocerla directa o indirectamente y dispuso además eliminar de plataformas digitales y archivos periodísticos cualquier material previamente difundido que vulnere esa protección. 

    En la misma comunicación el juzgado informó la remisión de una compulsa a la Unidad Fiscal Correccional de San Martín para investigar posibles incumplimientos de esas disposiciones por parte de medios de comunicación. Con esa decisión el expediente quedó bajo un nivel de reserva aún mayor y el acceso público a la causa se cerró definitivamente.

    Desde entonces el caso volvió a moverse en un terreno más difícil de reconstruir. El Intendente dejó en claro que no volverá a hacer declaraciones públicas sobre el tema y explicó que la situación sigue siendo demasiado sensible para la familia y para la comunidad, además de encontrarse todavía bajo investigación judicial. Con tono de cierre dijo: La Paz es un pueblo chico y nos conocemos todos, esto toca fibras muy sensibles

    En La Paz las biografías se cruzan durante décadas y cada historia sigue teniendo eco en la vida cotidiana. 

    El lunes 30 de marzo, la Justicia de Mendoza confirmó, después de una audiencia, la prisión preventiva de El Celador mientras avanza la investigación. La Estudiante también ha tenido que quedarse en su casa, y sigue las clases bajo la Modalidad de Educación Domiciliaria. 

    El mismo lunes, en La Paz, ven las noticias de San Cristobal, un pueblo parecido en Santa Fe, donde un estudiante entró con una itaka, hirió a dos compañeros y mató a un tercero. En las calles del pueblo, la escuela resuena, como un eco distante.

    La entrada Los secretos de La Paz se publicó primero en Revista Anfibia.

     

    Difunde esta nota
  • Residentes y trabajadores del Hogar La Esperanza fueron vacunados contra COVID-19

    Esta mañana, quienes residen y quienes trabajan en el Hogar municipal La Esperanza fueron vacunados contra el COVID-19. En total son 11 personas que recibieron la aplicación de parte del personal de Salud Pública. La Secretaria de Desarrollo Social de la Municipalidad de Villa Regina Luisa Ibarra manifestó que la vacunación continuará en el Hogar…

    Difunde esta nota

Deja una respuesta