Durante esta mañana un grupo de empleados municipales se capacita sobre la ley Micaela en el marco de la Ordenanza N° 028/2020 y la Ley Nacional N° 27.499 que establece la capacitación obligatoria en temática de género y violencia contra las mujeres para todas las personas que se desempeñan en la función en los tres poderes del Estado Municipal.
De esta manera se da continuidad a la capacitación iniciada a mediados de este año. En este caso, la actividad se desarrolla en el polideportivo Cumelen.
A cinco años de la muerte de Miguel Lifschitz, el socialismo santafesino realizó un multitudinario homenaje en el Polo Tecnológico Rosario, uno de los espacios emblemáticos impulsados por el ex gobernador durante su gestión. El acto reunió a más de 300 dirigentes políticos, empresarios, sindicalistas, referentes sociales y funcionarios de distintos sectores.
La actividad estuvo encabezada por la presidenta de la Cámara de Diputados de Santa Fe, Clara García, junto al gobernador Maximiliano Pullaro y el intendente rosarino Pablo Javkin. También participaron los hijos del ex mandatario, Federico y Yasmín Lifschitz, además de dirigentes socialistas, radicales y referentes de Unidos.
Durante el homenaje, García recordó a Lifschitz como «un líder necesario» y destacó su visión estratégica para impulsar proyectos vinculados a la infraestructura, la innovación y el desarrollo urbano. «Fue un hombre anticipado a su época», afirmó la dirigente socialista.
Por su parte, Pullaro sostuvo que Lifschitz «trascendió al Partido Socialista y al Frente Progresista para convertirse en una figura de toda la sociedad santafesina». Además, recordó que el ex gobernador «le dedicaba todo el día a la gestión pública con una pasión inmensa».
Pullaro sostuvo que Lifschitz «trascendió al Partido Socialista y al Frente Progresista para convertirse en una figura de toda la sociedad santafesina». Además, recordó que el ex gobernador «le dedicaba todo el día a la gestión pública con una pasión inmensa
El secretario general del Partido Socialista de Santa Fe, Joaquín Blanco, remarcó que Lifschitz «construía con los diferentes» y valoró su capacidad para recorrer toda la provincia y mantener contacto con distintos sectores sociales.
En tanto, Federico Lifschitz aseguró que el legado de su padre «no está en las obras ni en las placas, sino en el recuerdo y el cariño de la gente que vio mejorar su vida a partir de alguna acción de gobierno».
El homenaje se realizó en el Polo Tecnológico Rosario – Zona i, un espacio que Lifschitz acompañó desde sus orígenes y que hoy el socialismo reivindica como una muestra de articulación entre el sector público y privado.
Hay gobiernos inescrupolosos y despiadados que, mientras te acuchillan…, te preguntan y responden por vos: ¿Estás bien? No te preocupes, esa sangre no es real, ¡vas a estar mejor! Lo sucedido con las maestras de Chubut nos demuestra que el poder asesino es lo que prima en estos tiempos, y ni hablar con los feminicidios…
Mientras Victoria Villarruel acelera su estrategia de diferenciarse del Gobierno a partir del caso Adorni, en la provincia apareció un armado que promueve a la vice de cara a 2027 y ya sumó a dirigentes excluídos de La Libertad Avanza.
El incipiente espacio tiene su base en el noroeste bonaerense y tiene como armador seccional a Norberto Delgado, un dirigente que tuvo su última experiencia política en la región con Florencio Randazzo.
«Vamos a trabajar para que Victoria tenga el mejor acompañamiento», dijo Delgado al diario La Verdad, al anunciar la incorporación al espacio de quien fue el candidato a intendente de LLA en Junín en 2023, Javier Souto. Por lo pronto, ya comenzaron las pintadas con la leyenda «Victoria Villarruel 2027».
Eso, tras conocerse recientes encuestas que ponen a la vice por encima de Milei. Un estudio de Zuban Córdoba expuso a Villarruel con una potencialidad de voto del 31,7%, cifra que la pone por primera vez arriba del presidente, que apareció con una intención de voto de 31,4%.
En Junín, esta irrupción amenaza con tener su reflejo en el Concejo Deliberante, considerando que la concejal Belén Veronelli responde a Souto y ya viene despegada del armado local que responde a Sebastián Pareja.
En el nuevo armado señalaron a LPO que hay conversaciones avanzadas con más de 50 concejales y dirigentes libertarios de la provincia que actualmente están excluidos por el karinismo.
En las últimas legislativas, Veronelli denunció el ofrecimiento de cargos a cambio de pagar pautas publicitarias en medios locales.
En el nuevo armado señalaron a LPO que hay conversaciones avanzadas con más de 50 concejales y dirigentes libertarios de la provincia que actualmente están excluidos por el karinismo.
«El lanzamiento no es oficial. Se va a hacer después del mundial», dicen en referencia a la estructura provincial de Villarruel y aseguran que, próximamente, Delgado mantendrá una reunión con la vice.
En la Cuarta sección hay dirigentes con llegada a la vice que no descartan una futura incursión electoral bajo el paraguas de Villarruel pero que se despegan del nuevo armado y aseguran que la representatividad territorial que dicen tener es «autoproclamada».
Alguien que se mostró recientemente con la vice fue el intendente de Chivilcoy, Guillermo Britos. Sin embargo, cerca del municipio chivilcoyano aclararon a LPO que el jefe comunal no tiene nada que ver con el armado lanzado esta semana en Junín.
Quienes charlan con Villarruel señalaron a LPO que, por lo pronto, no dará definiciones de corte electoral a 2027. «Ella cree que los errores de Milei son suficientes por ahora para que crezca», dijo una fuente con llegada a la vice.
Britos había sido el Plan A de Milei a la Gobernación en 2023, pero la negativa del intendente chivilcoyano hizo que finalmente vaya Carolina Píparo. Ahora, el ex comisario muestra diálogo abierto con Villarruel, que visitó el distrito el 2 de abril pasado, con motivo del acto por Malvinas.
En Chivilcoy, fuentes confiables aseguran que Britos no descarta jugar en 2027 con Villarruel de darse algún armado con peronistas, pero que lo descarta por completo en caso de darse un acercamiento de la vice con Macri.
En tanto, la vice refuerza su perfil crítico del Gobierno con el caso Adorni. Días atrás, pegó el faltazo a la misa oficial en homenaje al Papa Francisco realizada en la Basílica de Luján, para no salir en la foto con el jefe de Gabinete, envuelto en un creciente escándalo por denuncias de corrupción.
«Era un acto donde estaba lo peor de la casta política», dijo la vicepresidenta cuando la abordó la prensa a la salida de la parroquia donde fue bautizado Jorge Bergoglio.
Esta semana, tras conocerse la cascada que Adorni encargó en su casa del country Indio Cua, Villarruel lanzó una lapidaria chicana en redes al hacer un saludo de cumpleaños en redes: «Que tengas una cascada de éxitos este año!!», escribió en X.
Quienes charlan con Villarruel señalaron a LPO que, por lo pronto, no dará definiciones de corte electoral a 2027. «Ella cree que los errores de Milei son suficientes por ahora para que crezca», dijo una fuente con llegada a la vice.
La irrupción de Javier Milei en la política argentina no puede explicarse únicamente como un fenómeno electoral ni como el simple ascenso de una nueva derecha. Hay algo más profundo ocurriendo en el modo en que el poder se legitima, organiza el lenguaje público y redefine quién merece reconocimiento dentro de la comunidad política. Allí es donde una lectura atravesada por las categorías de Michel Foucault adquiere una potencia singular: no para reducir el mileísmo a una fórmula académica, sino para comprender cómo un discurso de ruptura moral puede transformarse en una tecnología eficaz de gobierno.
El núcleo de esa construcción no es económico. Tampoco estrictamente ideológico. Es moral.
Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI
Milei no llegó al poder solamente prometiendo bajar la inflación o destruir regulaciones estatales. Llegó construyendo un antagonismo ético absoluto entre “la casta” y “los argentinos de bien”. Ese lenguaje, repetido hasta el agotamiento mediático, terminó produciendo algo mucho más relevante que un slogan: fabricó una identidad social.
Porque “argentino de bien” no funciona como una descripción objetiva. No existe un criterio verificable que permita determinar quién pertenece realmente a esa categoría. Su eficacia reside precisamente en su ambigüedad. El concepto opera como una consagración moral difusa donde cada adherente puede reconocerse a sí mismo como parte de un grupo virtuoso amenazado por enemigos internos.
Allí aparece uno de los mecanismos centrales del poder contemporáneo: la administración de legitimidades.
La pureza como herramienta de poder
Foucault entendía que las sociedades modernas no se organizan únicamente mediante leyes o coerción física. El poder necesita producir discursos verdaderos, clasificar sujetos y establecer qué formas de vida son consideradas normales, productivas o deseables. Gobernar implica también ordenar moralmente la sociedad.
En la Argentina de Milei, esa lógica aparece de manera descarnada.
El “argentino de bien” es presentado como alguien que trabaja, paga impuestos, soporta sacrificios y rechaza cualquier forma de mediación colectiva asociada al Estado. Del otro lado emerge una masa difusa de sospechosos: sindicalistas, militantes, empleados públicos, movimientos sociales, periodistas críticos, universidades, artistas subvencionados, organismos de derechos humanos o cualquiera que cuestione el nuevo orden moral libertario.
No se trata simplemente de adversarios políticos. Se los construye discursivamente como sectores parasitarios, degenerados o moralmente inferiores.
Ese desplazamiento es decisivo. Porque cuando la política abandona el terreno del conflicto democrático y pasa a estructurarse sobre categorías morales absolutas, el opositor deja de ser alguien con quien se disputa el poder para convertirse en alguien cuya existencia misma aparece como ilegítima.
En otras palabras: ya no hay diferencias políticas; hay sujetos “sanos” enfrentados a elementos contaminantes.
La obsesión mileísta con palabras como “parásitos”, “zurdos de mierda”, “empobrecedores” o “casta” no responde solamente a un estilo agresivo. Constituye una forma de clasificación social. Una maquinaria simbólica destinada a dividir la población entre quienes merecen reconocimiento y quienes pueden ser humillados públicamente sin costo moral.
El outsider y la ficción de la excepción
La fuerza inicial de Milei provino de una promesa de exterioridad. Su legitimidad surgía de aparecer por fuera del sistema político tradicional, incluso cuando rápidamente comenzó a tejer alianzas con actores históricos del poder económico, mediático y judicial argentino.
Pero el outsider moderno no necesita estar realmente afuera del sistema. Le alcanza con conservar la narrativa de la excepción moral.
Ahí reside una de las grandes paradojas del mileísmo contemporáneo. Incluso frente a denuncias, escándalos, negociaciones opacas o evidencias de privilegios dentro del propio gobierno, parte importante de su electorado sigue interpretando esos hechos como secundarios frente a una supuesta batalla histórica contra enemigos mayores.
Ese fenómeno revela algo incómodo sobre el funcionamiento real de las democracias contemporáneas: los ciudadanos no adhieren solamente a programas racionales; adhieren a sistemas emocionales de interpretación del mundo.
Cuando un gobierno logra construir una identidad moral fuerte, la evidencia objetiva pierde centralidad. Los hechos dejan de evaluarse en sí mismos y pasan a interpretarse según quién los denuncia y desde qué lugar político se enuncian. Por eso la corrupción puede relativizarse. No porque deje de existir, sino porque el discurso oficial logra reorganizar su significado. Si el líder continúa siendo percibido como quien combate a “los verdaderos corruptos”, entonces las contradicciones internas pueden absorberse dentro del relato épico de transformación nacional.
La pregunta deja de ser “¿hubo corrupción?” y pasa a ser “¿quién está denunciando y con qué intención?”.
La batalla cultural como disciplina
Uno de los aspectos más sofisticados del fenómeno Milei es haber convertido la confrontación permanente en una forma estable de gobierno. La agresión constante no constituye una anomalía comunicacional ni una pérdida de control emocional. Funciona como una pedagogía política.
Cada ataque presidencial contra periodistas, economistas, artistas o dirigentes opositores produce un efecto disciplinador sobre el resto de la esfera pública. El mensaje implícito es transparente: cualquiera que cuestione el relato oficial puede ser expuesto, ridiculizado o transformado en enemigo colectivo.
Foucault estudió precisamente cómo el poder moderno ya no depende exclusivamente del castigo físico espectacular. El control más eficiente es aquel que induce autocensura, vigilancia mutua y adaptación preventiva. Las redes sociales radicalizaron ese mecanismo hasta niveles inéditos. El ecosistema digital mileísta opera muchas veces como una estructura de disciplinamiento distribuido donde miles de usuarios reproducen hostigamientos, campañas de señalamiento y persecuciones simbólicas contra figuras disidentes. El resultado es un clima político donde la violencia verbal deja de ser excepcional y pasa a constituir la atmósfera cotidiana del debate público.
En ese contexto, la idea de “argentinos de bien” cumple una función central: ofrece legitimidad moral anticipada para la agresión. Si el adversario es presentado como corrupto, degenerado o enemigo de la nación, entonces la violencia discursiva aparece justificada como una forma de defensa social.
El sacrificio como virtud
Otro rasgo distintivo del mileísmo es la moralización del sufrimiento económico. En condiciones normales, una caída abrupta del salario, el consumo o el empleo debería erosionar rápidamente la legitimidad gubernamental. Sin embargo, Milei logró transformar el ajuste en una prueba ética.
El sacrificio ya no aparece como consecuencia de una política económica concreta, sino como evidencia de madurez social. “Había que pasarla mal”. “No hay plata”. “Estamos pagando décadas de populismo”. El dolor se resignifica como purificación. Ese mecanismo conecta profundamente con la subjetividad neoliberal contemporánea: el individuo debe aceptar precariedad, pérdida de derechos y deterioro material como demostración de responsabilidad personal.
El ciudadano deja entonces de percibirse como sujeto de derechos colectivos y comienza a entenderse como emprendedor moral de sí mismo. Aguantar se vuelve una virtud. Resistir el ajuste se convierte en signo de pertenencia identitaria.
La política ya no promete bienestar inmediato. Promete redención futura a cambio de obediencia presente.
La nueva legitimidad autoritaria
Quizás el aspecto más inquietante de la experiencia argentina actual sea que gran parte de estas transformaciones ocurren dentro de procedimientos democráticos formales. No hace falta clausurar elecciones para producir dinámicas autoritarias. Basta con erosionar sistemáticamente la legitimidad de toda institución intermedia capaz de limitar el poder presidencial.
La demonización del periodismo, el desprecio por el Congreso, el ataque permanente a las universidades, la ridiculización de organismos científicos y la construcción de enemigos internos constantes forman parte de una lógica más amplia: vaciar de autoridad simbólica cualquier espacio que pueda disputar la producción de verdad oficial.
Allí aparece una intuición foucaultiana fundamental: el poder más eficaz no es necesariamente el que prohíbe, sino el que logra que una sociedad naturalice sus propias formas de sometimiento. Tal vez por eso el fenómeno Milei no pueda analizarse solamente como una anomalía argentina ni como una excentricidad mediática. Expresa una mutación más profunda de las democracias contemporáneas: la transición desde sistemas políticos organizados alrededor de consensos institucionales hacia regímenes de legitimidad emocional, identitaria y moral.
En ese nuevo escenario, la verdad importa menos que la pertenencia. La coherencia menos que la fidelidad. Y la corrupción menos que la capacidad de seguir convenciendo a millones de personas de que, pese a todo, continúan formando parte de “los buenos”.
Los trabajadores del colectivo cinematofráfico nacional se autoconvocaron a realizar una protesta frente al INCAA para exigir la renuncia del director del Instituto, Luis Puenzo. Al respecto Javier Diment, director de cine, dió una entrevista a “Regreso 770” sobre el conflicto en el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales. “Hay un montón de cuestiones…
La Dirección de Turismo de la Municipalidad de Villa Regina trabaja sobre distintos enfoques para que la ciudad sea un destino emergente inteligente, seguro y accesible para fomentar el turismo de Cercanía en vista de la recuperación del sector. En este marco, la Red Argentina de Destinos Turísticos Inteligentes lanzó el autodiagnóstico asistido, una herramienta…
Difunde esta nota
Deja una respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.