Paseo Enogastronómico en el marco de ‘Vendimia Celebra 2021’

Paseo Enogastronómico en el marco de ‘Vendimia Celebra 2021’

Paseo Enogastronómico en el marco de ‘Vendimia Celebra 2021’

En el marco de ‘Vendimia Celebra 2021’, la Dirección de Turismo de la Municipalidad de Villa Regina propone un Paseo Enogastronómico para el sábado 13 de marzo en la Oficina de Turismo, en Florencio Sánchez 817.

Se trata de una degustación con vinos regionales acompañada de la música en vivo con Sebastián Vilanova (piano).

El costo de la entrada anticipada es de $200 (sólo degustación) y ya pueden adquirirse en la oficina en los siguientes horarios: lunes a viernes de 7 a 20 horas y sábados y domingos de 14 a 20 horas.

El sector gastronómico estará a cargo de Olivia Catering y consta de shawarma, empanadas árabes y waffles tanto dulce como salados.

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    Milei descubre las Malvinas justo cuando necesita una bandera: el volantazo de un Gobierno que busca escapar de sus propios problemas

     

    Milei endurece su discurso sobre Malvinas, pero su giro soberanista contrasta con su relación con el Reino Unido y llega en un momento de dificultades políticas.

    Por Roque Pérez para NLI

    Milei volvió a hablar de Malvinas. Y lo hizo con la solemnidad de quien pretende presentarse como el gran defensor de la soberanía argentina. En cadena nacional, anunció proyectos para endurecer sanciones contra empresas que exploten recursos en las islas, crear organismos vinculados con la seguridad nacional y fortalecer la presencia militar en Tierra del Fuego. El problema para el Presidente es que la historia reciente de su propio Gobierno vuelve difícil aceptar el repentino fervor soberanista como si siempre hubiera sido su principal bandera.

    Porque las Malvinas son argentinas. Eso no empezó con Milei y tampoco terminará con él. Es una causa nacional consagrada incluso constitucionalmente y sostenida durante décadas por gobiernos de signos políticos diferentes. Precisamente por eso, resulta legítimo preguntarse por qué el Presidente decide colocarla ahora en el centro de la escena, después de meses en los que su política exterior estuvo marcada por una alineación prácticamente automática con Estados Unidos, Israel y otros aliados internacionales, mientras mantenía una relación particularmente cuidadosa con Londres.

    La pregunta no es si Milei puede hablar de Malvinas. La pregunta es por qué ahora.

    De Margaret Thatcher a la bandera argentina

    Hay una contradicción que no puede borrarse con una cadena nacional.

    Milei construyó durante años una admiración pública por Margaret Thatcher, la primera ministra británica durante la Guerra de Malvinas. Esa posición generó fuertes críticas, especialmente entre excombatientes y sectores vinculados con la memoria de la guerra. Incluso durante su campaña presidencial planteaba que la recuperación de las islas debía ser resultado de una negociación prolongada con el Reino Unido y que había que considerar a quienes viven allí.

    Ya en el Gobierno, la relación con Londres tampoco fue presentada como una confrontación frontal. Por el contrario, la administración libertaria sostuvo una estrategia de acercamiento y diálogo que generó cuestionamientos desde sectores de la propia coalición oficialista.

    La entonces canciller Diana Mondino llegó a sostener que la Argentina buscaba cambiar la estrategia respecto de Malvinas y avanzar mediante el diálogo. Y en 2024 el Gobierno evitó confrontar públicamente con la visita del entonces canciller británico David Cameron a las islas.

    Ahora, en cambio, Milei aparece convertido en un cruzado de la soberanía.

    El cambio no es menor. Tampoco parece casual.

    Reuters describió este giro como un endurecimiento respecto de la postura anterior del Presidente y señaló que la nueva estrategia aparece en un momento políticamente sensible, con una aprobación presidencial estimada en 36,8% y con el horizonte electoral de 2027 cada vez más cerca.

    Dicho en criollo: cuando la motosierra ya no alcanza para entusiasmar, aparece la bandera.

    Una causa nacional convertida en salvavidas político

    Malvinas tiene una característica que cualquier dirigente conoce: une donde otras discusiones dividen.

    No importa si se trata de peronistas, radicales, desarrollistas, socialistas, nacionalistas o ciudadanos que no tienen ninguna identificación partidaria. El reclamo argentino sobre las islas forma parte de una conciencia nacional profundamente arraigada.

    Y ahí aparece la oportunidad política para Milei.

    El Gobierno enfrenta una agenda cargada de conflictos. El Congreso vuelve a ser un terreno incómodo para el oficialismo, mientras la oposición busca discutir cuestiones como el endeudamiento de las familias y la situación de las personas con discapacidad. Al mismo tiempo, el Ejecutivo espera que los próximos datos económicos le permitan mostrar algún resultado favorable. La discusión sobre Malvinas ofrece, en cambio, una escena mucho más sencilla: Presidente, bandera, soberanía y enemigo externo.

    Es una narrativa perfecta para un Gobierno que necesita recuperar iniciativa.

    Y mucho más cómoda que hablar de jubilaciones, salarios, empleo, universidades, industria o del deterioro del poder adquisitivo.

    El recurso político es viejo. Cuando una administración tiene dificultades para imponer una agenda doméstica, puede intentar trasladar la discusión hacia una cuestión nacional de enorme carga simbólica.

    El problema es que Malvinas no es propiedad de Javier Milei.

    El riesgo de confundir soberanía con marketing

    Hay una diferencia enorme entre defender la soberanía y utilizar la soberanía como herramienta de comunicación política.

    La primera exige una estrategia de Estado sostenida durante décadas. La segunda necesita una cadena nacional, un discurso encendido y una agenda mediática favorable.

    Si el Gobierno realmente pretende fortalecer la posición argentina, deberá explicar cómo piensa hacerlo en términos diplomáticos, económicos, científicos, pesqueros, energéticos y militares. También tendrá que explicar qué política concreta desarrollará en el Atlántico Sur y cómo piensa enfrentar la explotación de recursos naturales alrededor de las islas.

    Porque mientras Milei anuncia sanciones, las empresas involucradas en la explotación petrolera sostienen que sus licencias son legítimas y el Reino Unido reafirma su posición sobre las islas.

    La cuestión petrolera, además, no es menor. El proyecto de explotación en torno al yacimiento Sea Lion convierte al Atlántico Sur en un espacio todavía más estratégico. Reuters señala que las estimaciones hablan de hasta 1.700 millones de barriles de petróleo, una dimensión económica capaz de transformar por completo el valor geopolítico de la disputa.

    Por eso la soberanía no se defiende solamente con discursos.

    Se defiende con industria nacional, ciencia, tecnología, capacidad energética, infraestructura, presencia diplomática, control de los recursos naturales y una política exterior coherente.

    Y allí aparece otra contradicción incómoda para el Gobierno libertario: el mismo proyecto político que durante años presentó al Estado como un obstáculo, que cuestionó el gasto público y que hizo del ajuste su principal identidad, ahora necesita un Estado con capacidad suficiente para sostener una política estratégica de largo plazo en el Atlántico Sur.

    Milei necesita una bandera, pero Malvinas no necesita a Milei

    El Presidente tiene derecho a defender la soberanía argentina. Nadie debería discutirlo.

    Lo que sí puede y debe discutirse es la utilización política de una causa que pertenece a todos los argentinos.

    Porque si Milei pretende que Malvinas sea una política de Estado, deberá demostrarlo con hechos y no solamente con discursos. Deberá construir consensos, sostener una estrategia diplomática, defender los recursos argentinos y mantener una política exterior que no entre en contradicción con esos objetivos.

    Y, sobre todo, deberá comprender algo elemental: la soberanía no funciona como una herramienta electoral.

    Las Malvinas eran argentinas cuando Milei todavía no existía en la política. Eran argentinas cuando el Presidente admiraba a Thatcher. Eran argentinas cuando su Gobierno buscaba una relación cordial con Londres. Y seguirán siendo argentinas cuando termine este Gobierno.

    Por eso resulta difícil no mirar con sospecha este súbito despertar soberanista.

    Porque mientras millones de argentinos esperan que el Estado resuelva problemas concretos —llegar a fin de mes, pagar una factura, sostener una jubilación, mantener un empleo, acceder a medicamentos o garantizar la educación— Milei encontró una bandera capaz de sacarlo, aunque sea por unos días, del centro de esas discusiones.

    Malvinas merece algo mucho más serio que eso.

    Merece una política de Estado.

    Y si el Presidente realmente quiere defenderla, deberá demostrar que detrás de la bandera hay una estrategia y no simplemente otra puesta en escena para recuperar oxígeno político.

     

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    Carlos Bianco pidió acelerar el ordenamiento interno del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) en ciudades donde hay varias líneas en pugna para así consolidar liderazgos y estructuras que diriman las internas locales con el kirchnerismo y le den volumen a la candidatura presidencial de Kicillof.

    «Hay empezar a unificar personería, que los distintos sectores del MDF se empiecen a juntar y a unificar», dijo Carlos Bianco en un plenario del espacio en la Sexta sección (sur bonaerense) realizado en Coronel Suárez.

    Fuentes del MDF consultadas por LPO detallaron que en numerosos municipios donde el espacio no gobierna, existen hasta cuatro sectores que se autoproclaman como la pata territorial del armado del gobernador.

    El equívoco peronista

    La intención en La Plata es que esa fragmentación no termine licuando el sello y que eso termine siendo perjudicial inicialmente en la pelea interna con La Cámpora.

    No nos sirve esta vez, quizás en otro momento sirvió, fue eficaz, pero esta vez no nos sirve que nos juntemos entre tres o cuatro dirigentes y nos repartamos las candidaturas. La gente ya no quiere eso.

    Puntualmente en el caso de la Sexta, ese problema de multiplicidad de sectores lo identifican en municipios como Puán, Villarino, Dorrego, Lamadrid (con cuatro líneas) y Bahía Blanca, entre otros.

    «Siempre hubo mucha queja hacia otras organizaciones que decían que al fin y al cabo en La Plata o Capital definen los candidatos. Es al revés ahora: los cuatro o cinco MDF se tienen que juntar y definirlo ustedes porque, si no en algún momento alguien baja el martillo, se define en algún lado», dijo Bianco.

    Y eso ultimo es lo que no quieren en territorio: «Lo que estamos reclamando desde el interior es que queremos determinar participativamente los candidatos que representen a Axel en cada distrito y que no sea el más amigo», dijo a LPO un dirigente que participó del plenario de este sábado.

    Moccero, Secco y Ferraresi este sábado en Coronel Suárez.

    De cara a la discusión de candidaturas, el ministro de Gobierno de Kicillof dio un mensaje a la interna del peronismo: «No nos sirve esta vez, quizás en otro momento sirvió, fue eficaz, pero esta vez no nos sirve que nos juntemos entre tres o cuatro dirigentes y nos repartamos las candidaturas. La gente ya no quiere eso», dijo.

    Siempre hubo mucha queja hacia otras organizaciones que decían que al fin y al cabo en La Plata o Capital definen los candidatos. Es al revés ahora: los cuatro o cinco MDF se tienen que juntar y definirlo ustedes porque, si no en algún momento alguien baja el martillo, se define en algún lado.

    La bajada de línea al territorio fue evitar hablar de candidaturas: «No estamos haciendo campaña, estamos construyendo volumen, no estamos encaramando un candidato, sino construyendo una alternativa», explicó a LPO un dirigente cercano a Kicillof.

    Pero, mientras tanto, preocupa en los municipios el cronograma electoral. En sectores del peronismo creen que Kicillof se inclina ahora a unificar la elección, como reveló LPO, a pesar de la presión de varios intendentes por desenganchar el calendario electoral provincial del nacional. 

    Incluso, el anfitrión del plenario de este sábado, Ricardo Moccero, pidió abiertamente durante su discurso por el desdoblamiento.

    En el peronismo bonaerense creen que Kicillof se inclina por unificar la elección

    Como sea, la construcción de un armado con volumen tendrá como prueba de fuego el acto del próximo sábado que hará el MDF a escala provincial en Avellaneda con Kicillof como orador central y donde se escuchará el clamor por su candidatura.

    «Tenemos que construir un espacio lo suficientemente fuerte como para darle autonomía a la candidatura de Axel, construir un lugar donde habite ese candidato, si no, nos va a ensombrecer la experiencia de Alberto», dijo a LPO un intendente del MDF.

    Además de Bianco, del plenario participaron los ministros Gabriel Katopodis (Infraestructura), Javier Rodríguez (Desarrollo Agrario), Cristian Álvarez Rodríguez (jefa de asesores), Jorge Ferraresi, y los intendentes Fernando Espinoza (La Matanza), Mario Secco (Ensenada), Alfredo Fisher (Laprida), Ariel Succurro (Salliqueló) y el local Ricardo Moccero, entre otros. 

     

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