Si alguien quisiera estudiar el rol y la figura del albacea literario, tiene en María Kodama y la familia de Juan Rulfo dos ejemplos que causaron escándalo por decisiones que se juzgan arbitrarias. Más recientemente, muy poco antes de morir, Nicanor Parra nombró a una sola de sus 6 hijos como albacea, causando previsibles desacuerdos fraternales. Otros dos ejemplos de qué se puede hacer con la obra de un artista luego de su muerte, son los de los herederos de Gustavo Cerati (con sus ex compañeros en Soda Stereo) y la familia de Luis Alberto Spinetta (haciendo click acá hay una nota con información al respecto y data sobre el último disco). Pareciera que la familia de Spinetta viene teniendo mejor criterio. Están dando a conocer grabaciones que dejó inéditas, de un modo muy similar al que se han editado ya varias obras de Fogwill.
Quienes sepan de armonía y recursos técnicos musicales, y de cómo se graban los discos, dirán si hay algo nuevo en Ya no mires atrás, el más reciente disco póstumo de Spinetta. Yo no escuché nada muy diferente a sus últimos discos en vida, solo un tono diferente en la voz, que está como más vieja y desnuda. Es que (por más que la adoración unánime que suscita Spinetta parezca negarlo) si Spinetta estuviera vivo ¿no hubiera pasado este como sus últimos discos, sin pena ni gloria, sin hits? La consabida explotación de la muerte y la nostalgia que ejerce la industria cultural para poner en valor sus catálogos hoy está más vigente que nunca, debido a que en los últimos 3 o 4 años, después de más de una década de pérdidas, las discográficas volvieron a generar ganancias, gracias al streaming principalmente. Esto cumple su función en cómo y cuánto se escucha a Spinetta hoy, por más que no lo determine totalmente. Uno diría que se exagera la calidad de la obra de Spinetta. Pero es errado pensar que se lo sobrevalora. Nadie podría exagerar su importancia y su influencia. Todas las personas que saben de música lo admiran por sus armonías, por su actitud de constante renovación, y por su inconfundible manera de cantar y de tocar la guitarra. Sin embargo, cualquiera que escuche sus discos, del primero al último, admitirá que Spinetta tanto podía acertar con una joya, como pifiarla con un bofe. Sobre todo en las letras es donde más se escamotean sus desaciertos. Sospecho que casi siempre son personas que mucho no entienden de “poesía” (es decir, de la poesía escrita y editada en forma de libros) quienes siempre dan en ponderar admirativamente el talento de Spinetta en ese rubro. Pero de cualquier manera, ahí están sus joyas para que no nos fijemos en sus traspiés: “A Starosta, el idiota”, “Camafeo”, “Jardín de gente”, “Hiedra al sol”, por nombrar solo algunas.
«Lo que sueñas y no dices tal vez será canción»
Sin embargo, aún sus letras más flojas resultan interesantes por como llegan ahí resonancias del modernismo (esos diamantes, jades y camafeos tan darianos) y el surrealismo (Artaud es la mejor manera de enseñar esa corriente en la escuela, es como un compendio de muchos de sus tópicos). En “Música popular de América” una conferencia de 1929 (disponible haciendo click acá, página 410), Pedro Henriquez Ureña detectó tempranamente que la industria cultural fortalecería lo que el llamó “la especie vulgar”, arrinconando tanto a la música culta como a la popular en ámbitos cada vez más restringidos. Así la definía: “Mientras la música popular canta en formas claras, de dibujo conciso, de ritmos espontáneos, la música vulgar -capaz de aciertos indiscutibles- fácilmente cae en la redundancia. (…)[los versos] del vulgo recogen los desechos de la poesía culta o imitan torpemente las ingenuidades del pueblo”. Sospecho que las letras de Spinetta ofrecen un buen material para estudiar cómo la música pop trabajó con materiales de la poesía libresca. Más allá de esto, si a Spinetta se lo considera un poeta es porque construyó un léxico propio y un mundo imaginario completamente singular. Es decir, una poética. Muy rápidamente, diría que esa poética se trata de basar la vida en un afán de perfección espiritual, narrado en “El anillo del capitán Beto” como una trayectoria ascensional, o como una cristalización, como el develamiento de una esencia en “Durazno sangrando”, como el sacrificio en Kamikaze, etc. Eso es lo que lo que permite considerarlo un poeta, y no su muy olvidable Guitarra Negra. Ahora que escribí todo esto puedo volver a leer todas las letras de Spinetta, y ahí si podré escribir sobre Ya no mires atrás. Aunque lo más probable es que nunca lo haga.
Profesor y licenciado en Letras por la UBA. Escribe ensayos ( Recorridos, Remitente Patagonia, 2019) poemas (Poemas Cortos, Desde un tacho, 2014) y cuentos (Tarde de amigas, 2013).
Escribe Fernando Ramoa Se estaba ahogando en un vaso de agua y lo sentía como si tratase de tragar una piedra, su problema era que le adornaron inocentemente el cielo atardecido de canciones de amor, y el quería cantar una a toda costa, pero tenía miedo estar a punto de decirlo con las palabras incorrectas,…
Si alguien se quiere ir de la sala, no se ofende. Es una IA, maneja fríamente sus emociones. No se altera por nada. La actriz Sol Titiunik se mimetiza con el agente de IA al que le estuvo consultando -en soledad, desesperada- aquellos días, mientras esperaba que los médicos acertaran con un diagnóstico. ¿Por qué se le había alterado la visión? ¿Le estaba pasando algo en el cerebro? ¿Esclerosis múltiple, simple migraña o qué?
La cámara que la filma abre el plano, además del escenario vemos al público, nos convertimos en representados. La cuarta pared se rompe. Lo que muestra la pantalla pone en duda dónde estamos, qué vemos, cómo nuestros sentidos crean esa imagen, en qué parte de su interfaz. “El cerebro vive encerrado en una bóveda húmeda de hueso. Nunca ve las cosas, se las inventa”, interviene el científico/performer David García Guercetti. Continúa: “Inventamos el cine antes de que la neurociencia descubriera que el cerebro también pega fotogramas para dar la ilusión de continuidad. Lo que vemos nunca sucedió, son proyecciones mentales.” Sol cuenta que los síntomas en la visión con los días se calmaron, y que el diagnóstico llegó a tiempo. Su neuritis óptica da pie para seguir hablando de la mente como espacio virtual aún poco explorado por la ciencia. “Está buenísimo saber que hay un agujero negro en la galaxia. Pero ¿mis recuerdos? ¿Dónde están?”, recita David.
Así transcurrePercepción expandida, uno de las tres presentaciones del Laboratorio de Periodismo Performático (LPP), realizados en el marco del Futuro Imperfecto Vol.3., en la intimidad que genera el auditorio de Finnegans CC. La convocatoria de esta edición es Los fantasmas de la IA, así el Laboratorio dialoga con la agenda del festival anfibio: cómo inciden las artes en la manera de transformar los testimonios para contar historias reales, cómo la tecnología transforma nuestras vidas, de la evidencia científica a la experiencia subjetiva y las variaciones sobre la verdad. Una verdad imperfecta, llena de preguntas, irregularidades e incertezas que podemos (de)construir en entornos colectivos. Percepción expandida sigue: sobre el escenario se proyectan múltiples imágenes que van pervirtiendo, pixelando y deformando a los actores y a su público. Aplausos.
“Está buenísimo saber que hay un agujero negro en la galaxia. Pero ¿mis recuerdos? ¿Dónde están?” David García Guercetti.
“El cuerpo es el territorio expresivo donde tiene lugar la investigación”, dice la actriz, directora y dramaturga Lorena Vega, madrina del LPP. El cuerpo es texto, lienzo, topos y tantas otras cosas inesperadas que aparecen durante el proceso. Trascender la palabra escrita tiene que ver con el aura, con estar presentes, en comunidad. Una comunidad que conversa, se escucha y se junta para hacer cosas, algo trascendental en esta nueva edición del Festival Anfibio, realizada entre el 12 y el 15 de mayo de 2026 en Buenos Aires. La programación incluye la participación de 43 líderes locales e internacionales, 3 workshops, 4 mesas de diálogo, 1 podcast en vivo, 4 performances y 1 fiesta.
La idea de comunidad y construcción a través del diálogo colectivo atraviesa toda la agenda: desde la última actividad de la programación, Percepción expandida, hasta el primer workshop. El eje principal de Hacer con otros. Ensayo sobre cultura y formas de producir en común,realizado en la Biblioteca Finnegans y facilitado por Paula Cancela y Bárbara Erzen, gestoras culturales, es ampliar la mirada sobre deseos, vínculos y metodologías para potenciar el trabajo colaborativo más allá de las estructuras jerárquicas convencionales. Construir lo común desde los vínculos improbables.
Lo dirá también Blas Briceño, CEO de Finnegans, en la grabación en vivo del podcast Todo es fake, entrevistado por Tomás Pérez Vizzón: “Hagamos juntos cosas de valor que solos no podemos hacer”. Finnegans abrió su sede en Chacarita en diciembre de 2025 como una empresa de software y con el impulso de apoyar iniciativas híbridas. Una hibridez que parte desde su propio fundador, quien tras recibirse como informático en la UBA se metió en Puán a estudiar Letras. Allí se enamoró de la escritura revolucionaria de James Joyce, de su hipertexto y su lenguaje no lineal. Tanto, que tomó el título de la novela Finnegans Wake para su nuevo proyecto. “El negocio del desarrollo de software es de escritura, mucho más que el periodismo. Y estamos en un escenario en el que escribir software perdió valor relativo”, dice y ubica a la IA en este contexto: “Es un cadete súperman, algo sin criterio propio que genera muchísimo valor pero que no tiene un comportamiento autónomo”.
«La IA es un cadete súperman, genera muchísimo valor pero no tiene un comportamiento autónomo.» Blas Briceño.
La biblioteca de Finnegans también acogerá el workshop sobre las Relaciones simbióticas entre sociedad civil y periodismo, con Pablo Baños, gerente de comunicaciones de Avina, y el periodista chileno Juan Cristóbal Peña. La simbiosis emerge como palabra, concepto, herramienta fundamental para definir lo anfibio. Un día antes, en el escenario del Teatro Picadero, Mario Greco, secretario de Cultura, Comunicación y Territorio de la Universidad Nacional de San Martín, recordaba a la maestra fundacional de Anfibia, Rossana Reguillo, a través de una de sus frases: “Para mí lo anfibio es la perspectiva de la colaboración”. Honrar una tradición y experimentar, la clave del reguillismo según Greco. Desde la pantalla del escenario, la dragona, ese animal poliforme diseñado por Yai Salinas como identidad de Futuro Imperfecto, respira, repta y transita por un suelo marcado por grietas donde todo es posible, donde los ocres se mezclan con colores nuevos, donde las formas se van bifurcando y perfeccionándose en nuevas imperfecciones. La dragona nos clava la mirada, nos interpela para que nos acerquemos a su desierto de texturas múltiples y pongamos nuestra parte.
¿Renunciar al odio?
Un duelo, pesado e indigesto, como todo lo irreparable. La muerte de un padre presente, amigo, confidente. Y un poema que Matías, su protagonista, quiere leer enseguida, porque fue escrito para él. Pero sus amigos le dicen que no, que lo guarde para darle clímax a la obra. Un duelo que se transita con pares y que reconstruye la memoria de un padre, lo que dejó en su hijo, todo lo que no sabe Google sobre esa intimidad. Todo lo que tampoco puede reconstruir la IA, por más que lo intente.
Nuevamente nos envuelve la intimidad del auditorio Finnegans. La máquina de creer, con Tomás Masariche (director, dramaturgo y actor), Matías Rosujovsky (comunicador y artista) y Facundo Díaz (guionista) arranca con un video muy Black Mirror: una app que crea el avatar ultrarrealista de una abuela que nunca envejece y con la que interactúan por décadas sus descendientes. Pero no se puede pasar todo a bits, la IA no alcanza para recuperar al padre. Por eso, el poema, la memoria, los seres humanos escribiendo y recordando: se apagan las luces, la sala queda en silencio y aparece ese texto proyectado. Se inicia una lectura colectiva, comunitaria, cómplice. El clímax, ahora sí.
«Matías dice que a su papá lo mataron para robarle. ¿Que hubiéramos hecho en su lugar? ¿Renunciaríamos al odio?» La máquina de creer, Laboratorio de Periodismo Performático.
En varios pasajes de La máquina de creer, Matías dice que a su papá lo mataron para robarle. Y cada vez que lo dice se detiene y nos mira, como si nos preguntara que hubiéramos hecho en su lugar. ¿Renunciaríamos, también, a nuestro odio? ¿Es, acaso, el odio un derecho? El odio es un tema transversal en varias actividades, desde el workshop Libertades en riesgo: ¿quién gana y quién pierde? Grupos antiderechos y desigualdades en América Latina y el Caribe, con María Eugenia Luarca y Natalia Arenas, hasta la mesa en la que se habla de “los profetas del odio” que son, además, los dueños de las big tech que controlan los grandes centros de datos que sobornan a la política local y consumen ingentes cantidades de agua y de recursos. En Cómo desenmascarar las ecologías del poder. Huellas tecnológicas e impacto ambiental conversan María Teresa Ronderos, directora de CLIP, Biole Weber, analista internacional, Artur Romeu, director regional de Reporteros Sin Fronteras, y la investigadora Verónica Robert moderados por el periodista Mauro Fernández. “O tenemos IA o tenemos agua” pareciera ser la dicotomía, siempre y cuando no nos volvamos anti-tecnológicos porque eso tampoco sirve, es la conclusión consensuada. Y, desde ahí, a nuestra interacción con Chat GTP o Claude y sus respuestas generales, nunca particulares, un mecanismo que si acaba consolidándose habrá demasiada gente aprendiendo verdades estándares y renunciando a la diversidad y la singularidad. Algo tan funcional a los autoritarismos.
“O tenemos IA o tenemos agua”, es la dicotomía, siempre y cuando no nos volvamos anti-tecnológicos porque eso tampoco sirve.
El tema, que remite inevitablemente a los ataques a la libertad de prensa, es central en la mesa moderada por Silvina Heguy bajo un lema contundente: ¿Por qué defender el periodismo es defender a la democracia? Julia Mengolini, fundadora de Futuröck, blanco de un largo hostigamiento de parte de trolls de la derecha, remarca que la degradación del debate público que vive Argentina pone en peligro no solo la libertad de expresión sino también la libre circulación de información. “Estamos en un momento grotesco. La política se puso más violenta y los términos del debate se están pudriendo cada vez más porque los poderosos de siempre tienen más herramientas para hacerlo”, dice.
Chico Regueira investigó, entre otros grandes temas de corrupción de Brasil, la campaña de desinformación de Bolsonaro financiada por las familias más poderosas de ese país. Cree que el periodismo es la cara más visible de la democracia. Pone un ejemplo: el intento de golpe de Estado al gobierno de Lula, el 8 de enero de 2023, cuando miles y miles de personas intentaron tomar el Palacio del Planalto. Según Regueira, el periodismo fue el que garantizó la democracia, porque lo que empezó como algo silencioso fue transmitido en directo y de manera combativa. “Es imposible mantener la democracia sin periodistas. Y sin periodistas libres”, dice el conductor de TV Globo. Micaela Cuesta, coordinadora del LEDA, retruca la pregunta: “¿Qué tipo de periodismo sería necesario defender para defender a la democracia?”. Y diferencia entre quienes son funcionales a los discursos de odio del gobierno de Milei y quienes tratan de denunciar y evitar que la opinión pública entre en esa dinámica.
La censura se volvió más sofisticada: se genera la ilusión de libertad de prensa cuando no la hay.
Michael Reed, del centro Guernica 37, trabaja en la defensa de periodistas en México y en Colombia y desde hace años investiga sobre la sociología de la mentira. Para él, el compromiso del periodismo con la verdad se basa en la apertura a diferentes posturas, algo clave para sostener cualquier democracia. Y recalca que las formas de la censura contemporánea se han sofisticado: antes, se ejercía con una intervención directa, ahora, en cambio, “la información circula pero se vuelve irrelevante, no logra impacto. En tiempos de saturación y distracción permanente lo que termina siendo noticia es el escándalo, la pelea y el espectáculo.” Se genera la ilusión de libertad de prensa cuando no la hay. Se construye un mundo ilusorio, diseñado, donde se vuelven cada vez más fundamentales los laboratorios de periodismo performático que funden su base de operaciones en preguntas sobre qué es la realidad. Y cómo la contamos.
La soberanía afectiva
Una generación que transita entre dos relatos antagónicos sobre cómo relacionarse afectivamente: lo que enseña el feminismo, lo que enseñan las experiencias violentas. Una mujer de 40 años que se separa, el reloj biológico que avanza entre borracheras y sexo exprés. La ansiedad por encontrar pareja. Tener la página en blanco para escribir un propio guión. Pero ¿cómo se escribe el prompt del amor? Esta pregunta guía la performance de la periodista Florencia Alcaraz acompañada por Yuls Dimitri Pinedo como director y dramaturgo, Ian Levi Mendive como psicoanalista y Agostina Innella desde la actuación.
La autoficción se mezcla con investigaciones sobre sesgos de género a la hora de encontrar pareja en las apps de citas, la pregunta de dónde queda nuestra identidad, cómo sabemos lo que queremos en este magma de gente consumiendo a otra gente, que se presentan como si tuviesen etiquetado frontal. El prompt del amor aborda también la relación con lo híbrido: lo artificial y lo humano bajo el concepto de soberanía afectiva.
¿Cómo se escribe el prompt del amor? Las apps de citas se trata de gente consumiendo a otra gente que se presenta como si tuviese etiquetado frontal.
El Laboratorio de Periodismo Performático abreva del teatro documental y el biodrama e implica un trabajo de largo aliento. Esta tercera edición abarcó un proceso de seis meses en los que dramaturgxs, actrices, directores y periodistas acordaron la gesta de una puesta en escena poliédrica. “En el periodismo performático ya no se trata de representar una historia sino de crear una experiencia. Porque lo real dejó de ser un lugar seguro para transformarse en un nodo de interpretaciones”, escribió Sol Dinerstein, coordinadora del LPP, en el libro Periodismo performático. El laboratorio imposible.
Contra el algoritmo, el gran dictador del prompt del amor a la hora de construir afectos simulados y definir el sujeto del hiperconsumo, surge la mesa ¿Cómo sorprender, conquistar y retener a las audiencias? moderada por Galia Moldavsky. La búsqueda: generar ideas para producir conocimiento, deslumbrar y entretener en estos momentos de atención fragmentada y saturación de información.
Realismo maradoniano: así describe Keka Halvorsen, gerente de contenidos de Netflix para el Cono Sur, la pulsión genuina que alimenta lo que tenemos para contar.
Keka Halvorsen, gerente de contenidos Netflix para el Cono Sur, cuenta que la siguen emocionando las humanidades y los personajes, que son quienes conectan con el espectador. Lo describe con un término inventado, “realismo maradoniano”, esa pulsión genuina que alimenta lo que uno tiene para contar. Carlos Manuel Juárez, director de la revista Elefante Blanco de Tamaulipas, una de las regiones más violentas de México, hace breaking news pero explica por qué, además, recurre a las artes escénicas para contar historias dolorosas, como la desaparición forzada. Ernesto Picco, Jefe de Redacción de Anfibia, habla de tres niveles para enamorar: captar la atención con un reel publicado en redes sociales, llevar a las audiencias a visitar ese contenido en el portal del medio y luego generar conversación social a partir de esa cobertura. David García Guercetti, químico y músico, cuenta cómo vuelve virales clips de Instagram que hablan, por ejemplo, de las relaciones entre mecánica cuántica y filosofía: «Contra la repetición del algoritmo, la asociación inesperada».
Los cuerpos del futuro
La pantalla en cuadrícula representa las sensaciones de un cuerpo sometido a la violencia química, transmite con grafismos todo lo que le sucede a los tejidos, las células y los órganos. El performer se mueve bajo las texturas digitales y se desnuda entre loops electrónicos; la simbiosis entre cuerpos materiales y cuerpos digitales es total. La performance Testosterona surge del tedio y del trauma: del tedio, porque Cristian Alarcón ya estaba cansado de recurrir a los mismos recursos para contar lo real; del trauma, porque bloqueó los recuerdos de las inyecciones de testosterona a las que lo sometieron sus padres entre los 6 y los 8 años para masculinizarlo.
El periodismo performático no es un invento argentino pero podría serlo. Al menos, habría sido muy raro que no sucediera en el país que publicó el primer libro de no ficción de la historia y dentro de una ciudad que cuenta con una de las movidas teatrales más grandes del mundo. Testosterona es su buque insignia, una obra botánica y volcánica, con toda la furia y la calma que emiten los dos mundos de Alarcón: los volcanes del sur de Chile, su tierra natal, y la jardinería, Gilles Clément y su pasión por cultivar flores. Una historia en primera persona que adquiere contexto con la figura de Humboldt y su homosexualidad y con los experimentos de los endocrinólogos nazis, y que se enriquece de una amalgama de recursos escénicos: danza, lectura, imágenes abstractas, tipografías digitales, sonidos dibujados, investigación periodística al servicio de una nueva manera de contar.
¿Por qué las nuevas formas de hacer y pensar el periodismo incluye el diálogo con la ficción?
“El periodismo performático redefine también nuestra relación con los procesos, nos invita a valorarlos tanto como los resultados”, escribe Cristian en su artículo Periodismo con tentáculos, para el libro Periodismo performático. El laboratorio imposible. “Un organismo vivo que privilegia el latido antes que el terminado del texto”, en palabras de Julián Gorodischer. Es la disposición a experimentar con un lenguaje nuevo. Un gesto de entrega.
El futuro imperfecto también pasa por trascender el odio, por pensar en estrategias para fortalecer lo colectivo y lo popular. Natalia Arenas, moderadora de la mesas de diálogo Más allá de la crueldad: estrategias para una agenda alternativa, mira la imagen que se transmite en pantalla: represión policial a un cura villero. Pregunta hasta qué punto somos capaces de naturalizar las imágenes como esta, que vemos casi a diario. Alejandro Grimson recupera el postulado de Artaud sobre el teatro de la crueldad: “En un mundo que se smartphonizó, pasamos de las representaciones clásicas modernas a unas de altas intensidades con candidatos simulando perspectivas de semidioses o mecenas”. Denia Arteaga García, de OXFAM América Latina y Caribe, analiza la narrativa de las emociones, donde la que más se ha expandido es el odio. Para Inés Estévez, su trabajo como actriz es fundamental para sublimar estos momentos, su único escape, la posibilidad de construir un mundo dentro de ese escenario que ocupa de manera temporal y en donde solo vale el guión que tiene que representar: “El teatro, contrariamente a la digitalización de nuestro sentir, es lo que está sosteniendo en este país la comunicación entre la gente”. El sociólogo Daniel Schteingart cuenta que trabaja en una tesis complicada: que los argentinos no somos tan infelices como creemos, que transitamos también por eso que se llama “la paradoja latinoamericana de la felicidad”.
El periodismo como curación del futuro fue el seminario virtual que encabezó Jorge Carrión desde Barcelona. El objetivo era salir de la zona de confort de un típico taller de crónica. Abrió otro campo en el cual las redes sociales agonizan y donde la figura del influencer está tan en crisis como la del periodista. Partiendo de ejemplos como Forensic Architecture, Frankie Pizá, documentales hechos con IA y ejercicios de ficción especulativa y diseños de futuro en clave de ciencia ficción, propone crear contextos, pensar en otra manera de hacer periodismo en diálogo con la ficción.
En el cierre del festival, la filósofa española Elizabeth Duval conversa con Danila Saiegh. Analiza cómo se sitúa la izquierda en este contexto de crisis climática y avances de la extrema derecha, lo difícil que es integrar una narrativa progresista que hace de la conservación su punto central: conservar el planeta, conservar la democracia. “Muchos jóvenes en España dicen que a ellos la democracia no les importa tanto y que no les importaría un régimen autoritario”. Y esto tiene que ver con que la democracia fue incapaz de garantizarles vivienda, trabajo digno, educación o una expectativa de vida que sí tuvieron otras generaciones. “Se identifica esa falla con la democracia. Y creo que los progresistas podemos acabar siendo los mayores conservadores”.
Duval cuenta que le preocupa que haya mucha gente en muchos lugares del mundo sintiéndose más comprendida, más entendida, más abrazada por una IA que por otro ser humano. Algo que recuerda a lo que sintió Sol Titiunik durante la angustia de la incertidumbre sobre su enfermedad, en Percepción expandida, y que es tema transversal en las nuevas obras del Laboratorio de Periodismo Performático Los fantasmas de la IA.
“Si hay una tarea urgente es ofrecer espacios donde encontrarse con los otros. Proteger eso también es un programa político frente a quienes con una motosierra pretenden cortar todos los lazos”. Elizabeth Duval.
La propia existencia de un festival como Futuro Imperfecto va acorde a la propuesta final de la filósofa española: “Si hay una tarea urgente es ofrecer espacios y comunidad donde encontrarse con los otros, con los demás. Proteger eso también es un programa político frente a quienes con una motosierra pretenden cortar todos esos lazos”.
Por eso, el final del festival anfibio es una fiesta, un baile, un último encuentro colectivo en Artlab con el DJ Deep Mariano. Sus texturas sintéticas sellan el espíritu del raving que pensó McKenzie Wark y de este futuro imperfecto que se pretendió imaginar durante toda una semana: abandonar una parte del yo, diluirnos durante un momento para formar parte de un flujo colectivo.
Gracias por estar, ¡y nos vemos en 2027! Durante la próxima edición del Festival, celebraremos los 15 años de Anfibia.
Los Viñedos de San Sebastián se encuentran en la margen norte del Río Negro, en la localidad de Cervantes y pertenecen a la familia Tello Najul. Este personal blend de 20% semillón y 80% torrontés proviene de antiguos viñedos, de mas de 75 años, conducidos en parral y que tienen sus variedades mezcladas. Luego de…
Se publicaron los corotmetrajes que formarán parte del Festival Regina Audiovisual en su 1er Edición. En esta 1er edición el festival comienza el Miércoles 17 y finaliza con la entrega de premios el Sábado 20 de noviembre.
Los libertarios de Tucumán están indignados con la justicia por la liberación del puntero peronista Marcelo «Pichón» Segura, que estaba preso por darle un cabezazo al diputado nacional Federico Pelli.
Tras dos meses y medio detenido, Pichón Segura llegó a un acuerdo con la Fiscalía para un condena condicional de tres años más una serie de reglas de conducta, como no acercarse a Pelli a menos de 300 metros y hacer un tratamiento de manejo de ira.
El juez penal de Concepción, Raúl Robín Márquez, rechazó los planteos de la querella de Pelli y aceptó el acuerdo entre la fiscalía y la defensa de Segura, que incluía el cese inmediato de la prisión preventiva de «Pichón».
En marzo pasado, el diputado Pelli quiso repartir colchones a los afectados por las inundaciones en Lamadrid, pero tuvo un encontronazo con un grupo de personas encabezadas por Segura que aparentemente no permitían la circulación por la zona. En la provincia dicen que Segura cumplía órdenes del ministro del Interior, Darío Monteros.
Tras una breve discusión, «Pichón» le propinó un feroz cabezazo (o «ancazo» como se lo conoce en Tucumán en una referencia al zapallo anco) a Pelli, que terminó internado y lo tuvieron que intervenir quirúrgicamente.
El acuerdo judicial que terminó con la liberación de Pichón Segura indignó a los libertarios. «Me siento defraudado con el sistema de justicia en Tucumán», declaró Pelli, que habló de una «coordinación» entre la fiscalía y la defensa del agresor.
«Cuando yo digo ‘justicia selectiva’, digo que si le hubiese pasado a alguien del oficialismo ser la víctima, quizás había más rigor por parte de la Justicia para con el agresor. Es un pésimo mensaje para la sociedad», dijo en LG Play.
Por su parte, el exministro y referente de LLA en Tucumán, Lisandro Catalán, se expresó en redes sociales. «Esto es Tucumán hoy: impunidad, decadencia, desidia entre otras muchas cosas. Pichón Segura, un puntero político vinculado al poder ejecutivo provincial queda libre después de haberle partido la nariz cobardemente a un diputado nacional. No fue un hecho aislado. Es la forma en la que opera un sistema político decadente que cree que está por encima de la ley. Contra esto es lo que peleamos», escribió.
La nadadora rionegrina Ailén Lascano Micaz cruzó el Canal de la Mancha hace pocas semanas y ya encara otro desafío que va a jugar de local. La viedmense se encuentra en San Carlos de Bariloche con el fin de completar la Milla Helada en el lago Morenito. Este fin de semana Ailen va a intentar…
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2 comentarios
Muy buena nota! Coincido en casi todo. Particularmente arranque siendo fan del flaco y terminé adorando a Charly, creo que este último tiene una vigencia constante y cambiante a lo largo de los tiempos; su poesía es siempre popular y contemporánea. Del «flaco» te faltó Bajo Belgrano de Jade que es el disco que mas nos marcó a los que vivimos el advenimiento de la democracia en el 83.
Gracias Fabián por leer y comentar!
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Muy buena nota! Coincido en casi todo. Particularmente arranque siendo fan del flaco y terminé adorando a Charly, creo que este último tiene una vigencia constante y cambiante a lo largo de los tiempos; su poesía es siempre popular y contemporánea. Del «flaco» te faltó Bajo Belgrano de Jade que es el disco que mas nos marcó a los que vivimos el advenimiento de la democracia en el 83.
Gracias Fabián por leer y comentar!