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Orazi participó de la presentación de 50º edición de la Vuelta de la Manzana

El Intendente Marcelo Orazi junto al presidente del Concejo Deliberante Edgardo Vega participaron el viernes de la presentación de la 50° edición de la Vuelta de la Manzana “Premio Gobierno de Río Negro”, la tradicional prueba de rally que se correrá entre el 22 y el 24 de octubre.

También estuvieron presentes la Gobernadora Arabela Carreras y el presidente de la Asociación Volantes General Roca (AVGR) Jorge ‘Goyo’ Martínez, entre otros.

Cabe destacar que esta nueva edición de la Vuelta de la Manzana tendrá la Prueba Especial 4 el sábado 23 en caminos de Villa Regina: Parque Industrial-Nueva Bajada, con horario de largada las 13:52 hs.

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  • Juicio al poder médico

     

    Conocí la historia de María Magdalena en enero de 2012, cuando volví de mis vacaciones. Llegué a mi casa, abrí mi casilla de correo y allí estaba el mail de Fernanda Mónaco, una psicóloga del Instituto de Maternidad y Ginecología Nuestra Señora de Las Mercedes de Tucumán. 

    Todavía faltaban tres años para el histórico Ni Una Menos, pero ya habían pasado otros tres de la aprobación de la Ley 26.485, de Protección Integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres. Esa ley reconoció por primera vez a la violencia obstétrica como una de las formas de violencia. 2012 también fue el año del fallo conocido como F.A.L, en el que la Corte Suprema de Justicia de la Nación estableció que el aborto de un embarazo producto de cualquier violación no es punible, independientemente de la salud mental de la persona gestante. Para que el aborto sea legal aún nos quedaba casi una década de armar redes, encuentros y luchas. 

    Un año antes de que me llegara ese mail de Fernanda, yo había empezado a estudiar secreto profesional y denuncias de aborto. En una capacitación sobre el “Programa de Salud Sexual y Reproductiva” que el ministerio de Salud de la Nación vino a hacer a Tucumán, conocí a las psicólogas del Instituto de Maternidad y Ginecología Nuestra Señora de Las Mercedes (la Maternidad, como le decimos en Tucumán). A propósito de que yo cuestioné que Tucumán fuera una de las dos provincias que no había adherido a la ley 25.673, que asegura el acceso a métodos anticonceptivos gratuitos, se me acercó Silvia Landaburu, la jefa del Servicio de Salud Mental de la Maternidad  y nos pusimos a charlar sobre confidencialidad, derechos y violencias de género dentro de la estructura hospitalaria. 

    Esa primera conversación derivó en encuentros con mates en el sexto piso de la Maternidad junto a otras psicólogas que también querían saber cuáles eran los derechos que tenían sus pacientes. Ellas veían situaciones injustas, malos tratos y a veces objeciones de conciencia violentas que estaban naturalizadas en la atención de aborto. Ellas querían saber y yo quería que supieran de los fallos de “Natividad Frías” (un plenario de Cámaras Penales de 1966 que declaró la nulidad de una investigación de aborto iniciada con la denuncia médica)  y “Baldivieso” (cuando la Corte Suprema de la Nación anuló una condena de narcotráfico en una causa también iniciada con la violación del secreto médico). Quería contarles de la Recomendación N° 24 de la CEDAW, “La mujer y la salud” (1999) que, entre otras muchas cosas pide “dar prioridad a la prevención del embarazo no deseado mediante la planificación de la familia y la educación sexual” y que “debería enmendarse la legislación que castigue el aborto a fin de abolir las medidas punitivas impuestas a mujeres que se hayan sometido a abortos”. Y, sobre todo, quería que pensemos juntas por qué si había una ley, la 26.529,  que reconocía los derechos de  las pacientes  a la confidencialidad, la intimidad, el trato digno, la información y el respeto por la autonomía, no se estaba cumpliendo con las mujeres que abortaban. Nos juntamos varios viernes, intercambiamos opiniones, risas, pero también angustias: ellas me contaron de las pacientes «fundidas», así les llamaban a las mujeres que llegaban con abortos sépticos, con miedo a ser denunciadas y cómo eso les podía costar la vida. Hablábamos de la angustia de ser pobre, porque las muertas por complicaciones por aborto siempre fueron las pobres. En esa artesanía feminista de saberes supimos encontrarnos para mejorar las prácticas, para repeler los daños de quienes tienen poderes biomédicos para castigar y, sobre todo, supimos encontrarnos para no perder a otras: las pacientes que abortaban. 

    Volviendo a aquel enero de 2012, el mail de Fernanda me contaba la historia de una joven de 26 años, con 3 hijos que, al llegar a la Maternidad de Tucumán con dolores abdominales y una ginecorragia, había sido denunciada por las dos médicas que la atendieron: la jefa de Guardia, Claudia Callejas, y la residente Alejandra Berenguer. Además, le habían practicado un legrado sin anestesia, quizás como una forma sanitaria de castigo. Por suerte estaban ahí Fernanda, Daniela y Lourdes, las psicólogas que la atendieron. Ellas hicieron ese mismo día una nota escrita a la Dirección denunciando la violencia obstétrica y como la abogada, Daniela De Francesco, dijo en su dictamen que «era legal» lo que había pasado, ellas le dieron mi contacto porque temían que fuera procesada. Fue muy importante la intervención del Servicio de Salud Mental en este caso para evitar que se silenciaran estas prácticas, no sólo para acercarle un derecho a la paciente. 

    En esa artesanía feminista de saberes supimos encontrarnos para mejorar las prácticas, para repeler los daños de quienes tienen poderes biomédicos para castigar y, sobre todo, supimos encontrarnos para no perder a otras: las pacientes que abortaban. 

    Al día siguiente me contactó ella, María Magdalena. Nos encontramos en mi estudio. Ella estaba aterrada: temía ir presa, temía morir, temía por sus familiares. Como pudo y a borbotones me explicó que ella no sabía que estaba embarazada, que “se cuidaba” y que cuando empezó a sangrar fue con su mamá y su esposo a la Maternidad para que la ayudaran. No comprendía por qué la habían acusado y mucho menos por qué los policías la habían interrogado en la sala de partos. Tampoco comprendía por qué razones le habían dicho, en medio de su legrado, que si moría de una infección su marido “no le llevaría ni flores a la tumba”. No comprendía por qué quienes debían atenderla, la maltrataron. 

    Tomé su defensa al mes siguiente, en febrero de 2012 y conseguí su absolución recién en septiembre de 2015. Si: ella estuvo procesada por “aborto provocado” en Tucumán, pero no estuvo presa porque, a diferencia de Belén, ella tuvo una abogada feminista. 

    Por supuesto que María Magdalena no es el nombre real. Elegí llamarla así porque la María Magdalena de la Biblia fue estigmatizada por puta. Quisieron apedrearla y al final de la historia estuvo al pie de la crucifixión de Jesús y hasta se le atribuye un evangelio gnóstico. Es fácil pensar que incomodaba porque era una mujer con poder.

    Yo estaba terminando de cursar mi Maestría en  Género, Sociedad y Políticas Públicas en Flacso y nunca había defendido a una mujer criminalizada por aborto. Podía imaginar que no sería fácil. Lo que no imaginé es que sería tan difícil encontrar justicia para ella. 

    Junto a mi equipo, denunciamos la violación del secreto profesional y las violencias obstétricas institucionales que sufrió María Magdalena. El Fiscal Arnoldo Suasnábar archivó la causa 2 meses después: sostuvo que “frente a maniobras abortivas es correcto hacer la denuncia” y remató su misoginia con clasismo al afirmar que “en el ámbito público, la relación médico-paciente es no formal”. De esta forma, el racismo judicial desbloqueaba otro nivel de discriminación y daño: el de habilitar que quienes reciben atención médica en sanatorios privados gozaran de todos los derechos que la Ley 26.529 le reconocía a los pacientes, y quienes iban al hospital –esas “menesterosas” de las que en 1966 hablaba el Plenario “Natividad Frías”- no tenían ninguno. Palabras más, palabras menos, el Poder Judicial de Tucumán legitimaba una atención sanitaria para ricas y otra para pobres. Para las primeras, atención clínica conforme a derechos. Para las segundas, limosna sanitaria. 

    Esa decisión del Ministerio Público Fiscal fue confirmada por el Juez de Garantías, la Cámara de Apelaciones Penal —que ya no existe— y la Corte Suprema de Justicia tucumana. Este último Tribunal incluso me mandó a estudiar considerando que la perspectiva de género no decide nada en estos casos, sino que es el derecho penal el que manda. Esa sentencia me hizo saltar las lágrimas porque podía leerse como intertexto: lo que le pasó a María Magdalena no le interesaba a nadie. 

    El Poder Judicial de Tucumán legitimaba una atención sanitaria para ricas y otra para pobres. Para las primeras, atención clínica conforme a derechos. Para las segundas, limosna sanitaria. 

    Impugné esa decisión judicial en la Corte Suprema de Justicia de la Nación. El 27 de febrero de 2020 esta corte ordenó el desarchivo para que se investiguen las violencias de género que había sufrido María Magdalena y que el silencio judicial quería mantener en secreto. Ordenó además que se investigue por violación de secreto profesional y violencias a Claudia Callejas y Alejandra Berenguer. 

    En el medio conocí a la periodista Mariana Carbajal, quien escribió todas y cada una de las notas que no dejaron morir el caso. También fundamos una ONG feminista, Mujeres X Mujeres, desde donde defendemos los derechos de todas las mujeres, también los de las mujeres que abortan. Y escribí, junto a Mariana Álvarez y Alejandra Iriarte el libro Jaque a la Reina (2014) donde contamos la historia de María Magdalena y revelamos que muchas de las 532 causas de aborto que tenía Tucumán entre 1992 y 2012 eran producto de la violación de la confidencialidad y el secreto profesional, pero ambos estaban naturalizados en casos de emergencias obstétricas. Un libro que, al parecer, nadie leyó, porque sino, Belén no hubiera estado presa ni un día. 

    El 5 de Abril de 2020, después de 11 años, el fiscal regional de Tucumán Mariano Fernández pidió la elevación a juicio oral de Claudia Callejas por el delito de violación de secreto, y el sobreseimiento de la residente Alejandra Berenguer por considerar que actuó bajo las órdenes de Callejas.

    Hoy María Magdalena tiene 40 años y no es la misma. Yo tampoco soy la misma porque, a diferencia de lo que pasaba entonces, ya no me señalan de modo juicioso, ni me tildan de militante y, aunque lo hicieran, lo que antes me despertaba temor, hoy es un motivo de orgullo. Esta es una causa que antes del juicio ya tiene cuatro sentencias de la Corte local. Una clara expresión de las resistencias judiciales para investigar las violencias que denuncian las mujeres. En este contexto, no es un dato menor que esclarecer la verdad en un caso de violencia de género te lleve 14 años de litigio.

    María Magdalena fue el principio de mi segunda vida como litigante: antes  fui abogada de Bancos y me dedicaba, en un estudio muy reconocido de Tucumán, al derecho privado. 

    Catorce años después, no sé a ciencia cierta si los operadores de la salud comprenden del todo cómo funciona su obligación de guardar secreto, ni sus compromisos legales y éticos con la intimidad de sus pacientes, porque además del juicio que comienza esta semana, el 13 de mayo próximo defenderé en Tribunales a Eva, una joven de 18 años que fue acusada de “homicidio agravado” luego de un parto en avalancha dentro del Hospital de Famaillá, después de que le diagnosticaran una “lumbalgia” y mientras la medicaban. La duda sobre cuánto de crueldad y cuánto de ignorancia tiene el personal de salud que la denunció y la Fiscalía que le pidió la prisión preventiva siempre está dando vueltas. Cuesta digerir el uso del poder más descarnado, con tanta obscenidad. La Campaña por el Aborto Legal, el Socorrismo, el Niunamenos, la Red de Profesionales  y las distintas redes que los feminismos supirmos construir estos últimos años sacaron del closet la decisión de abortar. Porque abortar se abortó siempre, la injusticia es en qué condiciones. Y son esas redes feministas que se hilvanan con equipos de salud recargados de trabajo, pero respetuosos de sus  pacientes, con quienes continuamos defendiendo el derecho a decidir. Hoy, frente al desguace de los recursos y las políticas, más que nunca.  

    Son esas redes feministas que se hilvanan con equipos de salud recargados de trabajo, pero respetuosos de sus  pacientes, con quienes continuamos defendiendo el derecho a decidir.

    Lo que si sé y no me deja ninguna duda, es que este 27 de abril existe una oportunidad histórica para que el Poder Judicial de Tucumán cierre un capítulo funesto para las mujeres y condene la denuncia de aborto como lo que verdaderamente es: un delito imperdonable que sólo se comete contra mujeres pobres.  

    La entrada Juicio al poder médico se publicó primero en Revista Anfibia.

     

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  • Santiago Caputo deschavó un ataque de Martín Menem detrás de un troll anónimo

     

    La interna en la cúpula libertaria sumó este sábado un capítulo de alto voltaje: Santiago Caputo deschavó que Martín Menem impulsó personalmente un usuario digital anónimo que lo criticaba en X.

    Todo comenzóó con un posteo de la cuenta @PeriodistaRufus, una usina libertaria muy activa en redes, que publicó un video contra Santiago Caputo y Manuel Vidal. El problema apareció en el link de Instagram que acompañaba el contenido.

    Al abrir el enlace para acceder a la previsualización del post, la cuenta asociada que figuraba era la de Martín Menem. El líder de las Fueras del Cielo no dejó pasar la oportunidad de gastar al presidente de la Cámara de Diputados, al que no dudó en exponer directamente y tildar de «gaga», el nuevo giro de la comunidad libertaria digital para calificar a los torpes.

    Para colmo, luego del deschave, el tuit fue borrado en una admisión de culpabilidad notable. Pero para entonces, Caputo ya había activado sus propios trolls que se encargaron de martizar al riojano por la torpeza.

    El gobierno de Trump convocó a Santiago Caputo, preocupados por la reelección de Milei

    «No pueden manejar cuatro cuentas fake y quieren manejar la botonera. Que banda de improvisados con consumos postergados», afirmó el troll Nobody, en referencia a los Menem y atrás de ese posteo se desencadenó el ataque. «Pero si pusieron a un boomer vendedor de suplementos…», agregó el usuario Pug casi Pitbull, en obvia referencia al negocio de suplementos deportivos de Martín Menem.

    Que gagá, @PeriodistaRufus pic.twitter.com/4siPcIFiY9

    — Santi C. (@slcaputo) May 16, 2026

    No pueden manejar cuatro cuentas fake y quieren manejar la botonera. Que banda de improvisados con consumos postergados.

    — Nobody (@Somebody1473769) April 30, 2026

    «Guerra total», afirmó a LPO un dirigente libertario que conoce de cerca a Caputo y Menem. En efecto, Santiago Caputo venía evitando chocar directamente con los Menem, pero luego que la administración Trump lo convocara de urgencia a Washington para conocer de primera mano el estado de situación del gobierno de Milei –como reveló en exclusiva LPO-, parece haber decidido marcar un límite a la ofensiva de los riojanos.

    Los Menem vienen intentando desde el año pasado disputarle a Caputo la hegemonía digital del espacio libertario: contrataron a una consultora para que les muevan cuentas en las redes y junto a Lilia Lemoine y Tronco intentaron armar un grupo propio de influencers, que Milei recibió en Olivos. 

    Pero hasta ahora ninguno de los esfuerzos de los riojanos logró el volumen de las cuentas asociadas a Las Fuerzas del Celo que combinan de manera bastante eficaz militancia digital real con trolls inventados.

     

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  • ¡Gracias Mabel y Virginia y a disfrutar de una nueva etapa!

    Esta mañana, el Intendente Marcelo Orazi hizo entrega de presentes a Mabel Sanhueza y Virginia Barresi, quienes se jubilaron hace unos días después de muchos años prestando servicios en la Municipalidad de Villa Regina. Mabel se desempeñaba en el Departamento de Compras y Virginia lo hacía en el área de Tesorería. El Intendente Orazi les…

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  • La crisis en la obra social de los militares aumenta el malestar de las FFAA con Presti

     

    Carlos Presti se encuentra en el centro de las críticas de sus ex compañeros de armas. El ministro de Defensa no logró revertir un gestión que viene golpeada desde el inicio con Luis Petri. 

    En el entorno del ministro de Defensa reconocen que apostaron a la resolución de la crisis de la obra social y la puesta en funcionamiento de los F-16 como pilares de una suerte de relanzamiento de gestión. 

    Sin embargo, la disolución de IOSFA y la creación de OSFA no mejoró la crisis sino que se profundizó con la reciente renuncia de su titular, el general de brigada Sergio Maldonado, que había asumido en febrero y se fue por profundas diferencias con el ministro y el suicidio de un suboficial retirado que se quedó sin cobertura. 

    La deuda sigue siendo de 200 millones de dólares y el contexto es cada vez más dramático en ciudades donde militares activos y retirados tiene que hacerse cargo de tratamientos de enfermedades graves o tiene que buscar un segundo trabajo por los bajos sueldos, otro de los dramas que golpea a los integrantes de las Fuerzas Armadas. 

    Renunció el presidente de la obra social de los militares y se profundiza la crisis 

    Un miliar en actividad reveló a LPO que «Presti se conforma con ser el primer Teniente General en llegar a ministro en democracia e imagina su cuadro en el edificio Libertador, pero va camino a un tribunal de honor». 

    Esta fuente aclara que «no lo veo siendo echado por el Presidente pero en este momento el tipo cayó en la cuenta que en el Gobierno lo quieren solo para organizar desfiles de bandas y otras pavadas por el estilo». 

    No lo han integrado al gabinete realmente y puertas adentro de las fuerzas los tres jefes de Estado Mayor saben que no tienen a un camarada que pide por ellos sino a un libertario que les pide paciencia en nombre del gobierno. Está mas solo que Kun Fu

    «No lo han integrado al gabinete realmente y puertas adentro de las fuerzas los tres jefes de Estado Mayor saben que no tienen a un camarada que pide por ellos sino a un libertario que les pide paciencia en nombre del gobierno. Está mas solo que Kung Fu», agregó.

    El panorama es complicado porque en las Fuerzas Armadas crece el enojo y el malestar con el ministro, de quien esperaban una incidencia mayor en la resolución de los conflictos internos y las necesidades de la fuerza. 

    Milei vende de los bienes de las Fuerzas Armadas y advierten que «no alcanza ni para comprar dos fragatas»

    «Son todos parches. Quieren vender los inmuebles para modernizar a las fuerzas y en el mejor de los casos pueden comprar dos fragatas. El enojo crece», sentenció este militar. 

    Por el momento, nadie habla de una salida pero afirman que ninguno de los jefes militares esperan soluciones de parte del ministro y afirman que «hay un corte total en el vínculo».

     

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