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Orazi participó de la presentación de 50º edición de la Vuelta de la Manzana

El Intendente Marcelo Orazi junto al presidente del Concejo Deliberante Edgardo Vega participaron el viernes de la presentación de la 50° edición de la Vuelta de la Manzana “Premio Gobierno de Río Negro”, la tradicional prueba de rally que se correrá entre el 22 y el 24 de octubre.

También estuvieron presentes la Gobernadora Arabela Carreras y el presidente de la Asociación Volantes General Roca (AVGR) Jorge ‘Goyo’ Martínez, entre otros.

Cabe destacar que esta nueva edición de la Vuelta de la Manzana tendrá la Prueba Especial 4 el sábado 23 en caminos de Villa Regina: Parque Industrial-Nueva Bajada, con horario de largada las 13:52 hs.

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  • Roban, pero ajustan

     

    Iba medio año del gobierno de los hermanos Milei. Manuel Adorni todavía era vocero presidencial -hasta ese momento repetía lo de siempre, no hay plata, hay que ordenar, el Estado fue saqueado-, pero el 18 de julio de 2024 levantó una hoja impresa con la imagen de una radiografía. La sostuvo unos segundos en el aire, la giró apenas, la mostró a cámara. Dijo que aquel estudio había sido presentado para cobrar una pensión por discapacidad. Señaló un punto con el dedo e insistió a la audiencia para que mirara bien. 

    —Es la cola del perrito—, dijo. Se rió. 

    La escena duró unos segundos, pero alcanzaba. La radiografía funcionaba como prueba y como argumento para la narrativa que estaba construyendo. 

    —Cada pensión que fue otorgada de manera fraudulenta va a ser denunciada penalmente— dijo Adorni. 

    También dio un ejemplo en el Chaco donde afirmaba que una misma radiografía de hombro había sido presentada como prueba en ciento cincuenta pensiones por invalidez. Si el sistema estaba corrupto, entonces el ajuste era necesario. De esta manera, Adorni anunciaba la baja de decenas de miles de pensiones por discapacidad. Durante los primeros meses de gestión, el vocero construyó esa narrativa, escena por escena, conferencia tras conferencia, hasta convertir su voz en la voz del ajuste. 

    El mismo día de la radiografía, frente a las cámaras, dijo: 

    —La Argentina de la avivada, que no es más que corrupción con el dinero de los contribuyentes, se terminó bajo la administración del presidente Milei. 

    Adorni no sólo mostraba estos casos, sino también una auditoría que había realizado el ex titular de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), Diego Spagnuolo, cuyos resultados habían arrojado que durante “los tres gobiernos kirchneristas” la cantidad de pensiones no contributivas por invalidez laboral había pasado de ochenta mil a un millón. Y que luego esta cifra había bajado marginalmente durante el gobierno de Mauricio Macri para volver a crecer hasta superar el millón doscientas mil prestaciones al momento de asumir la Libertad Avanza el gobierno. 

    —Este número estratosférico no corresponde ni siquiera a un país que haya sufrido guerras militares ni catástrofes naturales— dijo Adorni en conferencia.

    En medio de aquellas explicaciones, y mucho antes de que las fotos de los viajes y la información de las propiedades del vocero del ajuste empezaran a circular, ya había algunos datos que no cerraban. En su declaración jurada de 2024, Adorni informó poco más de 48 mil dólares en ahorros, dos propiedades y dos vehículos. Al mismo tiempo, registró deudas importantes con particulares y créditos hipotecarios. Ese punto de partida sirve para leer lo que vino después. Operaciones inmobiliarias financiadas con mecanismos poco habituales para la función pública, préstamos de personas sin trayectoria conocida y un patrimonio que dejaba más dudas que certezas a medida que se iban conociendo nuevos datos. 

    Desde entonces, hay una serie de preguntas sin respuesta. ¿Cómo ocurrió el ascenso meteórico del funcionario más corriente del gobierno de Milei? ¿Cuál es la cadena de episodios que ocurrían mientras se convertía de vocero a principal candidato y ganador de las elecciones en CABA y de ahí a Jefe de Gabinete? Hay un lazo fino entre el recorrido político del vocero del ajuste con otras causas de corrupción mucho más densas, caras y profundas, que son la otra cara del ajuste. Recapitulemos.

    El primer episodio fue en Nueva York. La imagen publicada por Radio Jai lo mostraba junto a su esposa, Bettina Angeletti, integrando la comitiva oficial pese a no ocupar ningún cargo. La justificación —que iba a “deslomarse” y quería tener a su “compañera de vida” cerca— oscureció más de lo que aclaró. El regreso en primera clase, con pasajes superiores a los diez mil dólares emitidos a través de la agencia estatal Optar, se convirtió en el primer punto de una investigación judicial. Después se conocieron las propiedades: un departamento en Caballito financiado en un 87% por las propias vendedoras y una casa en un country adquirida mediante créditos gestionados por Adriana Mónica Nechevenko, su escribana con acceso frecuente a la Casa Rosada. Y después los vuelos. El viaje a Punta del Este en jet privado, con costos cubiertos por una productora vinculada a contenidos oficiales y facturas emitidas semanas después. La secuencia dejó una pregunta abierta que todavía atraviesa las causas: ¿Quién financió efectivamente todos esos movimientos?

    En comparación con los 122 mil millones de pesos cartelizados en ANDIS, las operaciones inmobiliarias por debajo del radar del fisco, los vuelos privados o los viajes de lujo en compañía podrían parecer episodios menores. Y sin embargo, la indignación no se concentra en Andis. Se concentra en Adorni.

    Los episodios empezaron a leerse como un patrón. Pero ese patrón tiene una particularidad. Que no termina de cerrarse. Cada semana suma un dato nuevo, una factura, una declaración, un detalle que vuelve a correr el límite. En el propio gobierno ya no hay una respuesta clara sobre dónde se corta la secuencia y eso genera algo más difícil de controlar. La sensación de que todavía falta lo peor.

    El 25 de marzo, en su última conferencia de prensa, el clima ya era otro. Las preguntas no giraban sobre el desorden del Estado sino sobre sus propios movimientos: los viajes, los gastos, los pasajes. Un periodista le pidió algo concreto. Un comprobante. Una factura. Adorni no respondió con datos. Interrumpió. Negó. Volvió sobre una discusión anterior y exigió una disculpa. 

    —Has mentido descaradamente sobre mí—dijo. Insistió. La escena se corrió. La pregunta quedó sin respuesta.

    Cuando el periodista volvió a preguntar cómo había pagado el viaje, la respuesta fue otra pregunta y una sentencia extraña: 

     —¿Por qué tengo que explicarte a vos una relación privada? Vos no sos juez.

    Durante meses Adorni había construido una posición desde la cual señalar a otros. En esa conferencia, por primera vez, quedó del lado del revés. La diferencia con la escena inicial es visible: entonces levantaba una radiografía y mostraba el descontrol. Ahora, frente a un pedido puntual, no mostró nada.

    El próximo 29 de abril, Adorni, tiene que presentarse en el Congreso para dar su informe de gestión como jefe de Gabinete. Va a tener que responder 4.800 preguntas que ya enviaron los diputados de diferentes bloques, no sólo sobre números o políticas, sino también sobre su supuesto enriquecimiento ilícito. En los últimos días se especuló si iría o no al recinto, hasta que Martín Menem, Presidente de la Cámara de Diputados, confirmó su asistencia y en un encuentro en el Colegio de Abogados de la ciudad advirtió que «va a ser picante, compren pochoclos». La parada es difícil después de que el Presidente pidió paciencia a los argentinos por la caída de la actividad económica y de los ingresos. Milei intenta omitir el apellido del jefe de Gabinete al que ahora llama “Manuel”. La estrategia que planea el oficialismo es que el jefe de Gabinete haga una especie de réplica, pero no una defensa. Señalará que el kirchnerismo no tiene legitimidad para acusarlo. Que tiene a su líder política presa. 

    Una red mayor

    Pero hay otro expediente donde ese desorden no aparece como una suma de episodios sino como un esquema de funcionamiento planificado, coordinado y direccionado. 

    La causa que investiga el funcionamiento de la ANDIS reconstruye algo distinto. Desde la llegada de Milei al gobierno hasta octubre de 2025, dentro del organismo operó una asociación ilícita a través de maniobras ilegales que involucraron a funcionarios y empresarios vinculados a droguerías y proveedores de insumos de alto costo. Había roles definidos, tareas repartidas y un circuito que funcionaba de punta a punta. Según el fiscal de la causa, Franco Picardi, la corrupción afectaba en particular a “una población especialmente vulnerable, beneficiarios de pensiones no contributivas, personas sin cobertura médica y pacientes con enfermedades crónicas”, lo cual le otorga una gravedad distinta a la de otros casos. 

    El esquema tenía como objetivo direccionar compras y quedarse con una parte. En la primera etapa de la investigación -que se conoció en noviembre del año pasado- se descubrieron licitaciones armadas, sobreprecios, empresas que competían en apariencia pero que en realidad acordaban entre sí quién ganaba cada operación. El monto detectado en ese momento marcaba un desvío de fondos de medicamentos de 47 mil millones de pesos.

    Con el avance de la causa, el alcance de la investigación se amplió. Ya no se trataba sólo de medicamentos, sino también de insumos médicos. Prótesis para amputaciones, implantes cocleares, audífonos, sillas de ruedas motorizadas. Tecnología de alto costo destinada a personas sin otra cobertura. Ahí se concentraba el negocio. En el corazón mismo del ajuste. En su punto más débil. Nos encontramos a principios de agosto de 2025 cuando las empresas todavía pagaban retornos a los funcionarios de la ANDIS para ganar licitaciones cartelizadas. Aún después de que se conocieran los audios que destaparon el escándalo, largas filas de hasta 300 personas por día con renguera, ceguera o sordera se reunían en la puerta de la  agencia para acreditar que no habían usado la radiografía de un perrito para cobrar su pensión.

    Volvamos a la investigación. Este jueves 9 de abril, la fiscalía solicitó nuevas declaraciones indagatorias para profundizar sobre el esquema que, en esta segunda etapa de investigación muestra que también direccionaron fondos en insumos que suman a la cifra de los medicamentos otros 75 mil millones de pesos.

    Los mismos implementos que en aquella conferencia de prensa Adorni había reducido a una radiografía de un perro, para decir que en las gestiones anteriores, las pensiones se otorgaban fraudulentamente a discapacitados de mentira por una red de corrupción que nunca fue probada. En cambio, con Spagnuolo al frente de la ANDIS, la fiscalía no sólo no encontró a los discapacitados truchos sino que encontró direccionamiento de contrataciones públicas, empresas que competían en apariencia, pero en realidad acordaban precios y se repartían las adjudicaciones, retornos con funcionarios que recibían porcentajes; uso de información privilegiada, sobreprecios, desvío de fondos públicos y hasta posibles maniobras de lavado de dinero.

    El ajuste en discapacidad se explicó durante meses señalando el fraude desde abajo. Es decir, hacia los beneficiarios. Pero los tribunales comenzaron a mostrar otra cosa. En los audios de la causa aparecen retornos, porcentajes, nombres. En uno se menciona el ya famoso 3% asociado a Karina Milei. En otro de los mensajes un empresario advierte “hay que llegar a Karina Milei, ella es la que define todo”.

    Es en ese punto donde la figura de Adorni vuelve a aparecer, pero ya en otro lugar. No como un funcionario más bajo investigación sino como el punto donde todo se condensa. Porque en términos de volumen la causa de la ANDIS es mucho más grande. En comparación con los 122 mil millones de pesos cartelizados en ANDIS, las operaciones inmobiliarias por debajo del radar del fisco, los vuelos privados o los viajes de lujo en compañía podrían parecer episodios menores. Y sin embargo, la indignación no se concentra en Andis. Se concentra en Adorni.

    Con el paso de los meses, mientras se acumulan las causas, algo empezó a cambiar. En la calle, en las conversaciones sueltas, en esa sensación que aparece antes de poder explicarse. Una incomodidad difícil de precisar, que se repite en conversaciones sueltas, en comentarios al pasar, en una sensación que no termina de organizarse del todo. Un rumor que dice que hay algo roto.

    No es sólo por lo que hizo o por lo que la justicia intenta determinar si hizo. Es por lo que decía mientras tanto. Adorni fue el que señaló, el que explicó, el que se burló. El que levantó una radiografía de un perro para mostrar hasta qué punto el sistema estaba corrompido. El que convirtió el ajuste en una respuesta moral frente al abuso. Y en ese cruce algo se rompió.

    Con el paso de los meses el mapa de los casos se fue ampliando. La causa por los desvíos en la ANDIS, la investigación por el patrimonio de Adorni, los vuelos. Y alrededor, otros expedientes que empiezan a asomar. La causa por la estafa Libra que puso bajo la lupa la promoción de una criptomoneda publicada por el Presidente que terminó en pérdidas millonarias para inversores. Y la investigación sobre el Banco Nación, que tuvo que dar marcha atrás con una normativa que facilitaba créditos hipotecarios para funcionarios en condiciones que el resto no consigue, después de que se conocieran los casos. 

    Pero el foco vuelve a él. ¿Por qué?

    Tal vez por la torpeza. Por las propiedades que no terminan de cerrar, por la escribana entrando y saliendo de la Casa Rosada, por las explicaciones que se desarman solas. Tal vez porque no es un operador ni un cuadro político. O porque el cargo le queda grande. Tal vez por otra cosa. Porque es propio, porque está adentro, porque no es alguien que pasó por el gobierno, sino alguien del gobierno. No es Espert. Adorni es de los que no se discuten. De los que no se sueltan fácil. Porque es más fácil indignarse con alguien de carne y hueso que con una estructura invisible, difícil de explicar y más difícil de entender. 

    La grasa de la corrupción

    En el streaming Gelatina, Elisa “Lilita” Carrió, describió el caso Adorni como una “película de Almodóvar de la corrupción argentina”. Antes había dicho algo que funciona como punto de partida. “¿De dónde salió ese Adorni? Yo no sé quién es Adorni”. Es que Adorni no es hombre del sistema político, ni del mundo empresario. Al igual que los hermanos Milei es un outsider. Y en ese contexto, la pregunta cambia de sentido. ¿Cómo se explica el salto en su nivel de vida? “¿De Parque Patricios a viajar en un jet a Punta del Este?” se indignaba Carrió. 

    La escribana entra en ese cuadro. Está en otro estudio de streaming, el de Infobae. Es la primera entrevista después de su declaración en la justicia. Está relajada, se ríe y contesta sin apuro. La escena retiene la atención de miles de espectadores, algunos interesados por la causa, pero en su mayoría por este personaje que no se puede dejar de mirar y que en la película -según el lenguaje de Lilita- ocuparía un rol protagónico. 

    Le preguntan a Nechevenko cuántas operaciones había hecho con Adorni en los quince años anteriores. “Justo ninguna”, dice. Se ríe otra vez. Y remata “¿Nunca les pasó que tienen necesidades diferentes y se les da?”. El teléfono suena en medio de la entrevista. Lo mira, sonríe. “No es Adorni”, aclara. 

    Hay algo en esa forma de responder. No esquiva. Tampoco termina de explicar. Se mueve en el borde, como si supiera hasta dónde puede llegar sin decir del todo. En esa lógica, todo empieza a encajar. Los viajes, las casas, los préstamos y los cambios de escenario. Como si todo hubiera llegado demasiado rápido para Adorni. Como si el lugar nuevo se ocupara antes de entender cómo hacerlo. 

    En algún punto, Adorni debería haber sabido que iba a ser observado. Sin embargo, lo que aparece no es una estrategia cuidada. Son movimientos evidentes, nombres que no dicen nada, préstamos de personas sin trayectoria pública. Formas de moverse que dejan todo demasiado a la vista.

    Con el paso de los meses, mientras se acumulan las causas, algo empezó a cambiar. En la calle, en las conversaciones sueltas, en esa sensación que aparece antes de poder explicarse. Una incomodidad difícil de precisar, que se repite en conversaciones sueltas, en comentarios al pasar, en una sensación que no termina de organizarse del todo. Un rumor que dice que hay algo roto.

    Durante meses Adorni señaló, ordenó, marcó a quienes habían abusado del sistema y explicó por qué era necesario recortar. Lo hizo en cada conferencia, en cada ejemplo, en cada oportunidad. Esa fue su posición. Y es en ese mismo registro donde ahora el vocero del ajuste vuelve a aparecer, pero ya no como quien explica, sino como parte de lo que se empieza a mirar. Y así se resquebraja la moral del ajuste. 

    En su última entrevista a los medios públicos, Milei pidió paciencia. El lunes, desde Rosario, el ministro Caputo aseguró que los próximos 18 meses van a ser los mejores que haya vivido la Argentina en las últimas décadas y que se viene la “desinflación”, aunque este mes la inflación haya superado los tres puntos. La invitación, igual que al principio, es que el sacrificio de ahora valdrá la pena después. Pero las promesas pierden fuerza. Algo en el clima parece cambiar. Hay imágenes que, recuperadas a la luz de las cosas que ahora se saben, resignifican lo grotesco. La radiografía del perrito. La risa. La impostación de la moral. La Argentina de la avivada. 

    La entrada Roban, pero ajustan se publicó primero en Revista Anfibia.

     

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  • Máximo propone que el 30% de las retenciones se reparta entre las provincias sojeras

     

    En el mismo momento en el que Axel Kicillof asumía la presidencia del Partido Justicialista, Máximo Kirchner estaba de recorrida en Santa Fe. El líder de La Campora  por la comuna María Teresa junto al presidente comunal, Gonzalo Goyechea, y la diputada nacional, Florencia Carignano.

    En el marco de esa recorrida, el diputado nacional se reunió con dirigentes del kirchnerismo en donde propuso que un 30% de lo que se recaude por retenciones a la soja se reparta entre las provincias que tengan ese cultivo. 

    Esta iniciativa, en caso de aplicarse, le daría a la provincia de Buenos Aires 120.000 millones de pesos. Sin embargo la idea conspira contra los sectores productivos dado que lo dio en una zona de puertos sojeros, en un escenario en el que el un sector del peronismo busca acercamiento. 

    Adorni prepara carpetazos contra Massa, Grabois y Máximo para su informe en el Congreso

    De todas formas, el hijo de Cristina logró juntar una importante representación territorial. Entre los dirigentes políticos presentes en la charla de Máximo en Santa Fe se destacaron los diputados nacionales Florencia Carignano, Alejandrina Borgatta, Agustín Rossi, Germán Martínez y Diego Giuliano, junto al senador provincial Armando Traferri, en una muestra de fuerte respaldo institucional y territorial.  

    El diputado nacional se reunió con dirigentes del kirchnerismo en donde propuso que un 30% de lo que se recaude por retenciones a la soja se reparta entre las provincias que tengan ese cultivo.

     También participaron referentes provinciales como Alejandra Rodenas, Lucila De Ponti, Eduardo Toniolli, Leandro Busatto, Erica Bonfatti, Marilyn Sacnun y Alejandro Ramos, consolidando una amplia representación del peronismo santafesino. 

    Por parte de las autoridades partidarias del PJ Provincial estuvieron presentes su presidente, Guillermo Cornaglia, y la vicepresidenta María Luz Rioja, quienes acompañaron la actividad junto a intendentes y presidentes comunales de distintos puntos de la provincia. 

    Entre ellos se encontraban Carlos De Grandis, de Puerto General San Martín; Gonzalo Goyechea, de María Teresa; Martín Calori, de Oliveros; Federico Martello, de Andino; Daniel Cinalli, de Capitán Bermúdez; y María Laura Mozzi, de Mugueta, reforzando el carácter territorial del encuentro.

    Máximo dijo que «acostumbrarse otra vez a pensar de manera más positiva y a construir no en contra de alguien, sino a favor de los intereses de la mayoría». 

    «Estamos acá para escuchar lo que cada uno desde su experiencia tiene para aportar y para poder, desde las verdades relativas de cada uno y cada una, buscar esa síntesis que saque a la Argentina del lugar donde Milei la lleva cada vez de una manera más acelerada, y que a grandes luces se empieza a ver que es negativa para la gran mayoría», expresó.

     

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  • «El gobierno logró traer la inflación a los niveles de Cristina y eso es un logro importante»

     

    Federico Machado es un economista joven que no juega en categorías simples. Profesor de microeconomía en la Universidad de La Plata, combina sin pudor herramientas del keynesianismo, la economía neoclásica y el estructuralismo. Se define como nacionalista cristiano, habla de justicia social y suele votar al peronismo.

    Pero al mismo tiempo defiende la disciplina fiscal, la acumulación de reservas y, sobre todo, la reforma laboral. Es uno de los reivindicadores del FAL, el Fondo de Asistencia Laboral, un esquema de capitalización para indemnizaciones que busca más flexibilidad y menor costo para las empresas.

    Esa combinación lo vuelve un rara avis. Un economista con valores comunitarios que apela a las herramientas del mercado como condición excluyente para la mejora de las condiciones de vida de las personas. 

     -Como economista sos difícil de definir. ¿Por qué no es una tarea sencilla de identificar a que escuela pertences?

    -Creo que todas las personas somos difíciles de definir. Yo en el ámbito ideológico, político, me identifico como nacionalista cristiano, porque me parece que tengo el interés en que Argentina sea un país referencia en la región en términos económicos y políticos. Y cristiano, porque creo en los valores del Nuevo Testamento y creo en una sociedad comunitaria, solidaria, igualitaria. Creo en la justicia social.

    Así que ese es mi eje. Después de eso, la representación política en distintos momentos puede variar. En general, he votado al peronismo, pero bueno, en sí lo que me representa son esos valores. No un partido político o una escuela de pensamiento económico.

    -O sea, no, no sos un keynesiano puro o por lo menos no te identificas estrictamente con lo que se conoce como el campo nacional y popular…

    -Yo para hacer análisis económico tomo herramientas del keynesianismo como herramienta del liberalismo. Soy profesor de microeconomía en la Universidad de La Plata, donde nos basamos mucho en la teoría marginalista y en el análisis del mercado. Y también puedo tomar herramientas del estructuralismo, del marxismo. Me parece que en economía es importante el pragmatismo. Yo creo que si algo está demostrado a lo largo de los siglos de estudio económico, es que casarte con una escuela económica es obsoleto.

    Si algo está demostrado a lo largo de los siglos de estudio económico, es que casarte con una escuela económica es obsoleto. Más aún en un país como Argentina, tan difícil de encasillar.

    De hecho, si uno mira la literatura económica hoy en día, vas a encontrar que los papers trabajan sobre modelos, sobre construcciones empíricas que toman elementos de distintos autores que no se pueden encasillar en una escuela o en otra, sino que van tomando a lo largo del aprendizaje de los años herramientas de todos lados.

    Me parece que esa es la forma de de hacer análisis económico, sobre todo en un país como Argentina, que es muy difícil de encasillar. Esa famosa frase que dice bueno, hay cuatro tipos de países lo desarrollados, los subdesarrollados, Japón y Argentina. Bueno, con más razón me parece que hay que ser pragmático en términos económicos.

    -Entonces sos un economista del mainstream, que se compone por aportes de muchas corrientes.

    -Así se construye el mainstream.

    -El mainstrean habla de consensos básicos: no hay que tener déficit fiscal y hay que crecer.

    -Yo creo que todos esos consensos también depende en cierta medida de las condiciones, porque yo creo que no todos los países deben tener superávit. De hecho son muy pocos los países que tienen superávit. Pero creo que Argentina, con su historia financiera, con su historia económica, sin prestamista de última instancia, con una moneda debilitada, con un montón de herramientas que no tienen caja porque se han mal utilizado en el tiempo, necesita superávit fiscal, porque no tiene financiamiento para ese déficit.

    Un déficit sostenido con emisión monetaria permanente te va a llevar a la situación de inflación que hemos vivido en ese contexto. Por eso hay que tener superávit, hay que acumular reservas. Si vos tenés un banco central con reservas negativas que no puede ni siquiera cubrir sus compromisos en moneda extranjera, ni hablar de respaldar la moneda, Bueno, en ese contexto tenés que acumular reservas.

    Me parece que esos consensos también surgen de el análisis de las problemáticas que hacen específicamente al país.

    -Bueno, entonces ¿cómo estamos? ¿dónde estamos?

    -Yo creo que hoy estamos en un contexto donde el gobierno tuvo un primer éxito inicial muy importante, que fue reducir la dinámica de inflación de la que veníamos durante muchos años, exponencial.

    No todos los países deben tener superávit, pero Argentina, con su historia financiera, con su historia económica, sin prestamista de última instancia, con una moneda debilitada, necesita superávit. Un déficit sostenido con emisión monetaria te va a llevar a la situación de inflación que hemos vivido. Por eso hay que tener superávit y hay que acumular reservas. 

    Algunos van a discutir si estábamos en una hiperinflación o cuan lejos. Pero sin duda veníamos de muchos años de ascenso de la inflación y el gobierno logró traerla a un nivel similar al que teníamos en los últimos años de Cristina, lo cual fue un mérito importante.

    Después la salida del cepo, creo que hubo un intento de estabilización sin comprar reservas que no salió bien, que tenía que ver con creer que con la salida del cepo iba a poder volver a los mercados internacionales de manera más o menos rápida. Argentina iba a ser re calificada como mercado emergente y eso iba a generar un ingreso de capitales importante, que no sucedió.

    La inversión extranjera directa fue negativa en ver en vez de ser un flujo importante, ingresaron muy pocos dólares al carry trade desde el exterior y eso obligó al gobierno a cambiar esa estrategia y priorizar la acumulación de reservas, que es lo viene haciendo desde comienzos de año.

    Estamos en una situación en la cual el proceso de desinflación está frenado. Yo no veo que el proceso de desinflación los últimos los últimos meses, el último año, haya continuado, sino que está estancado más o menos hace un año, en niveles en alrededor del dos y medio por ciento. Algunos meses fue por abajo, algunos meses fue por arriba, pero seguimos en ese nivel, en esa velocidad crucero.

    Y por el lado de la producción hay un proceso de reestructuración, donde hay sectores que están creciendo y muy fuertemente, sobre todo el agro, la minería, algunos servicios en la intermediación financiera y hay sectores que siguen en crisis o retroceso, como la gran parte de las industrias y  la construcción.

    Estamos en una situación en la cual el proceso de desinflación está frenado, pero por motivos que son justificables como la necesidad de acumular reservas.

    A mí me parece que estamos en un proceso de crecimiento empujado por los que crecen y amortiguado por los que caen. Hay un problema en eso que creo que es la principal debilidad hoy del plan económico. Más allá que digo, la desinflación está estancada, entonces eso es una debilidad, pero creo que está estancada por motivos que son justificables, que hay que priorizar acumulación de reservas. Pero creo que una debilidad importante es que los sectores que crecen no son empleo intensivos y los sectores que caen sí.

    Por eso vimos en 2025 un fenómeno que no es tan normal, que es que la economía creció un 4% al respecto 2024, pero el empleo cayó y no veo grandes razones para que se revierta, por lo menos en el corto plazo.

    -Esa devaluación inicial que aprecio el tipo de cambio en un 118% fue correcta, había que hacerla?

    -Uno puede discutir que capaz que el salto barato inicial debió ser más chico, y el crawling no hubiese sido más alto. Entonces ahí el proceso hubiese sido de otra manera y después ir achicando el crawling paulatinamente, qué se yo. Podría haber habido otras alternativas.

    Lo que yo creo es que la alternativa que eligió el Gobierno le permitió con éxito tener una recesión profunda, pero más bien corta, porque la economía empezó a recuperarse a partir abril del 2024. Logró bajar muy fuertemente la inflación del 25%, que fue el primer mes de gobierno o del 13% o 14%, que ha sido el último medio anterior.

    Rápidamente llegó al nivel del 3% al 2%. ¿Y la economía? Si bien obviamente hubo un ajuste muy fuerte en los ingresos, logró que la pobreza en el segundo año de gobierno sea menor que a final del gobierno anterior. Entonces, me parece que en ese sentido el ajuste no sé si es lo mejor que podría haber sido, pero si tuvo éxito en en esos objetivos. Ahí la Asignación Universal por Hijo y su actualización tuvo un rol fundamental.

    – Pero esa competitividad inicial que logró con la devaluación, ¿no se la comió muy rápido?

    -La economía argentina se agota muy rápido, por eso requiere un cambio de plan económico, que es esta segunda etapa de la que hablamos con la salida del cepo, el acuerdo del FMI, etcétera. Yo creo que esa no salió tan bien. Las expectativas del gobierno era que al salir del cepo, volvíamos a los mercados internacionales

    En un plan de estabilización, vos tenés un momento de ajuste de precios relativos, devaluación, pérdida del ingreso, etcétera y después un proceso de apreciación. Como dice el paper de Rapetii, que es uno de los mejores en análisis de planes de estabilización en América Latina.

    La segunda etapa del plan económico que era con la salida del cepo, el acuerdo del FMI, volvera. los mercados internacionales, no salió tan bien. 

    De eso depende si ese éxito inicial es transitorio o permanente, si después eso termina en que por la apreciación del tipo de cambio tenés una mega de devaluación y se te desajustan todas las variables. Y la inflación vuelve a los niveles anteriores y todo lo que habías hecho lo borraste, entonces fue un éxito transitorio, pero no sirvió de nada.

    En cambio, si lograste esa apreciación sostenerla en el tiempo, tener un déficit de cuenta corriente manejable, lograr financiamiento o acomodar las variables estructurales que necesitas para poder eso estabilizarlo. Bueno, ahí lográs un éxito perdurable que realmente son los menos casos. Creo que el gobierno está buscando ese éxito perdurable.

    – La inflación que sube, un tipo de cambio que se aprecia, consumo derretido. Ves al gobierno tomando nota de esto?

    Lo que a la oposición le gustaría son medidas para reactivar la economía en sectores de la industria y la construcción. Eso implicaría un tipo de cambio más alto y mayor protección. En cambio, el gobierno dice yo voy a tomar como medida para reactivar la economía, bajar las retenciones, la reforma laboral. Es decir, buscando que los sectores que en esta reestructuración productiva están ganando crezcan más, no buscando que los sectores que están perdiendo pierdan menos.

    Entonces ahí obviamente que hay una discusión para mí irreconciliable entre el oficialismo y la oposición, sobre cuál es la estrategia. Yo creo que en ese sentido la decisión de apertura económica es medio apresurada y violenta.

    -¿Por qué?

    -Porque me parece que no están las herramientas para que la industria argentina pueda competir con el exterior. Es decir, vos primero abriste la economía y después vas a bajar impuestos. La lógica seria que vos primero mejores las condiciones de la industria argentina y después abras la economía para que compitan mano a mano,. Esto se vio  en la discusión que hubo con el tema Techint y la empresa india que ganó. Pero la apertura importadora nos dirige justamente a eso, a disciplinar los precios domésticos. No se está pensando en la competitividad de las industrias.

    Por ejemplo, el sector agro tiene condiciones favorables para capitalizarse. Le bajan las retenciones y puede importar más maquinaria afuera. Antes se veía obligado a comprar maquinaria más cara en Argentina. Entonces yo creo que de ese lado el Gobierno busca que la apertura ayude a los sectores que ya son ganadores. No le importa el perjuicio de los sectores perdedores.

    – ¿La reforma laboral va a crear empleo?

    -Yo pienso que el empleo se genera con crecimiento económico, con demanda agregada, ya sea en el exterior o ya sea el consumo interno. Sí me parece que la reforma laboral lo que busca es que si vos tenés crecimiento, ese crecimiento sea en mayor medida en empleo registrado y no tanto en empleo no registrado.

    Lo que a la oposición le gustaría son medidas para reactivar la industria y la construcción. Eso implicaría un tipo de cambio más alto y mayor protección. En cambio, el gobierno dice yo voy a tomar como medida para reactivar la economía, bajar las retenciones, la reforma laboral. Es decir, buscando que los sectores que en esta reestructuración productiva están ganando crezcan más, no buscando que los sectores que están perdiendo pierdan menos.

    En Argentina hemos tenido una reforma laboral de facto, que es que fue creciendo el monotributo. Hace 20 años que el monotributo crece como proporción del empleo cada vez más. En los períodos en los que creció la economía se creó empleo registrado, pero se creó más monotributo.

    Yo creo que la reforma laboral a lo que tiene que apuntar es que en los períodos de crecimiento crezca la proporción de empleo registrado en vez de que crezca la producción de monotributo. Me parece que ese es un poco el objetivo que debe tener la reforma laboral.

    – Sos un gran defensor del FAL, el Fondo de Asistencia Laboral, el un sistema de capitalización individual obligatorio para indemnizaciones por despido, financiado por aportes patronales que antes iban al sistema previsional. ¿Eso es compatible con la idea de justicia social?

    -Eso está bueno explicarlo porque es interesante desde esa posición defender la reforma y defender el mecanismo. Y es un punto muy interesante que traes, porque yo creo que el cristianismo en general no ha logrado desarrollar un modelo económico que permita mejorar las condiciones materiales de la población. ¿Los modelos económicos que han intentado anclarse en perspectivas cristiana que siempre son eso que se llama izquierda, no?

    Es decir, son socialistas, son comunistas, son peronistas, pero los resultados han traído más pobreza, no? Caso de la Unión Soviética o de Cuba, de Corea del Norte o de muchos gobiernos en América Latina que han intentado tener una política progresista pero que como chocan con los mercados, como chocan con el capitalismo, terminan en crisis inflacionarias, deficitarias y todos los problemas que vemos en distintas experiencias de este tipo.

    Los modelos económicos que han intentado anclarse en perspectivas cristiana que siempre son eso que se llama izquierda. Son socialistas, son comunistas, son peronistas, pero los resultados han traído más pobreza. Un problema que tiene el cristianismo es que hasta ahora el mecanismo más efectivo para desarrollar las condiciones materiales de la población y por ende para reducir la pobreza, es generar incentivos individuales de lucro.

    Yo creo que un problema que tiene el cristianismo es que hasta ahora el mecanismo más efectivo para desarrollar las condiciones materiales de la población y por ende para reducir la pobreza, es generar incentivos individuales de lucro. ¿Es un problema filosófico, no? Porque son los incentivos individuales de lucro los que generan mayor esfuerzo en esto, en la innovación, en la creación de riqueza, en la creación de mejores condiciones materiales.

    Y eso es lo que ha logrado que la humanidad en los últimos 200 años diera un salto enorme en sus condiciones materiales. Así que ahí un poco aparece lo que vos marcás, esta contradicción de nacionalista cristiano. Pero bancar algunos elementos de mercado pasa porque aspiro a una sociedad más justa, más igualitaria, con menos pobreza.

    – ¿Y qué es lo que te parece interesante del FAL?

    -Bueno, vamos al tema específico de la FAL. Yo creo que en Argentina ha habido una reforma laboral de facto en la práctica, que tiene que ver con el crecimiento del monotributo, incluso en el momento de mayor crecimiento inclusivo de Argentina durante el gobierno kirchnerista. Durante el gobierno de Cristina creció el monotributo por encima de lo que creció el empleo registrado.

    ¿Por qué sucede esto? Porque el monotributo tiene dos ventajas respecto al empleo registrado para el empleador, es más flexible y es menos costoso.

    Una reforma que te permita mayor flexibilidad y que te permita menores costos laborales, lo que va a hacer es que en los momentos en que haya crecimiento económico, que no depende de la reforma, crezca más el empleo registrado bajo estas condiciones un poco más flexibles y un poco menos costosas.

    – ¿Ahora bien, es bueno que el empleo sea flexible?

    -Yo creo que sí, en el sentido de que el empleo flexible genera incentivos a que a que la empresa y a que el trabajador busquen la forma de que el producto se pueda lograr de la forma más eficiente posible.

     

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