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Sergio Barreiro es el nuevo Delegado de Trabajo en Villa Regina

El Intendente Marcelo Orazi participó del acto en el que fue puesto en funciones Sergio Barreiro como Delegado de Trabajo en Villa Regina. En la oportunidad estuvo presente la Subsecretaria de Trabajo Natalia Reynoso y acompañaron el presidente de la Cámara de Comercio Franco Susca y representantes gremiales.

En la oportunidad, Reynoso destacó el acompañamiento del Intendente Orazi en el trabajo que el Municipio y la Secretaría viene desarrollando durante este tiempo, además de la presencia de referentes de los sindicatos y de la Cámara.

Por su parte, Barreiro también expresó su agradecimiento al Intendente y manifestó: “Son momentos difíciles, muy difíciles los que nos toca atravesar y que requieren más que nunca del diálogo y el consenso”.

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  • Milei tuvo el apoyo de los gobernadores del norte, el PRO y la UCR para recortar los subsidios al gas

     

    El gobierno consiguió este miércoles darle media sanción a la ley que modifica el régimen se Zonas Frías para subsidiar a los hogares alcanzados por la norma vigente desde 2021, en el consumo de gas. Con 132 votos por la afirmativa, 105 por la negativa y las abstenciones de los tres catamarqueños de Raúl Jalil y el lilito Maximiliano Ferraro, el oficialismo aprobó su iniciativa cerca de las 22, después de casi 12 horas de sesión.

    Al igual que con el quórum, los libertarios contaron con el respaldo del PRO, la UCR, el MID, los sanjuaninos de Marcelo Orrego, los tucumanos de Osvaldo Jaldo y casi todos los representantes de Innovación Federal, la bancada que responde a Carlos Rovira y Gustavo Sáenz. Para obtener ese apoyo, Diego Santilli gastó los teléfonos de los gobernadores en la previa de la sesión prometiendo un alivio para las tarifas eléctricas bajo la forma de un canje de «zona cálida por zona fría».

    Durante el debate, los libertarios acusaron al peronismo de hacer «populismo tarifario» y se jactaron de proponer una iniciativa que busca reparar ese problema. El mendocino Facundo Correa Llano, miembro informante del oficialismo, dijo que «la política argentina se construyó sobre subsidios indiscriminados, sobre distorsiones, sobre privilegios», y agregó: «eso nos llevó a confundir lo que es la sensibilidad social con desorden, subsidios con privilegios, y política energética con populismo tarifario».

    En su intervención, no mencionó que la mutilación de las zonas frías estaba contemplada en el capítulo 11 del proyecto de presupuesto que la oposición abortó con la media sanción de la Cámara Baja, en diciembre del año pasado, un golpe a la trampa que había montado Luis Toto Caputo para profundizar el ajuste. De hecho, Correa Llano reivindicó «el camino basado en el equilibrio fiscal, en la inversión privada, en reglas claras, en un sistema energético sostenible y en subsidios focalizados».

    La cordobesa Laura Rodríguez Machado, que saltó en 2025 del PRO a LLA, presumió que el gobierno está «desarmando una bomba que dejó el kirchnerismo». «Estamos en contra de darle subsidios a quienes no lo necesitan», dijo, y concluyó: «nosotros cuidamos la plata de los argentinos asignándola a los recursos de quienes realmente la necesitan».

    Horas más tarde le respondería la diputada Carolina Basualdo, también oriunda de Córdoba pero integrada al interbloque de Provincias Unidas. «Tomo la palabra en nombre de las 688 mil familias cordobesas a las que les quitan los subsidios», anunció antes de criticar que «la política energética de la Nación no puede diseñarse desde un escritorio en Buenos Aires».

    Basualdo coincidió con el salteño Bernardo Biella en su preocupación sobre el destino del 7,5 por ciento de la factura que todos los consumidores pagan para la constitución del Fondo Fiduciario que financia los subsidios. «Los cordobeses vamos a seguir aportando», dijo con orgullo la diputada de Martín Llaryora.

    Biella, por su parte, se preguntó si el dinero tributado sería imputado al pago de obras, como debería suceder con el impuesto a los combustibles, o jubilaciones. Miembro del bloque Innovación Federal, que responde a Gustavo Sáenz, el legislador había dicho antes de dar quórum que votaría contra la ley porque «en Salta hace más frío que en Mendoza».

    Sobre el debate acerca del financiamiento del Fondo Fiduciario que sostiene los subsidios, el ex diputado y director del Instituto Consenso Federal, Alejandro «Topo» Rodrígez, recordó que «presentó superávit en 2021, 2022 y 2023, pero apenas asumió Javier Milei entró en déficit». Según sus cálculos, en 2021 hubo un superávit de 16 mil millones de pesos; en 2022, fue de 7697 millones de pesos; y en 2023, alcanzó 39 mil millones de pesos de balance positivo, mientras que en 2024 cayó en un déficit de 54 mil millones de pesos.

    El impacto de la reforma impulsada por la Casa Rosada afecta a 1,2 millones de hogares en la Provincia de Buenos Aires. Como hay 6 millones en total en ese distrito, el impacto se produce sobre el 20 por ciento de las familias. A nivel nacional, casi 4 millones de hogares serían alcanzados por el recorte.

    La camporista Paula Penacca salió al cruce también de los colegas suyos que criticaban la política de subsidios de los gobiernos kirchneristas. «Desde que asumió Javier Milei, el aumento de tarifas fue de 980 por ciento mientras que la inflación fue del 240 por ciento», graficó.

    Quizá como advertencia, el rionegrino Miguel Pichetto evocó: «allá por el 2000, el gobierno de Fernando De La Rúa tomó una medida igual con el subsidio del combustible». 

     

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    La IA establece: “un aluvión es un flujo rápido y violento de lodo, agua, tierra y escombros que desciende por laderas, quebradas o cauces, arrastrando materiales sueltos […] estos deslizamientos pueden causar graves daños materiales y personales debido a su gran capacidad destructiva y velocidad”. Aluvional es un buen adjetivo para definir a los tiempos que corren y a Play, la obra de Matías Umpierrez que durante más de 110 minutos nos arrastra a una narración rota a través de retazos —textuales, visuales, sonoros—, de tecnologías anacrónicas, de lenguas marginales recortadas sobre el fondo de una hegemónica, de marionetas antropomórficas de gatos, de cabezas desmembradas, de escenas de crimen. El efecto es hipnótico y la fascinación que produce es dilemática. Dejarse arrastrar por ella es ceder a la vocación destructiva de la que la misma obra advierte: fascinación y fascismo comparten una misma raíz. La fascinación provocada por la exposición constante al exceso y flujo de estímulos indiferenciados, grises, causa la indolencia humana. Se trata de una desjerarquización no liberadora sino opresiva, en la medida en que erosiona el valor de la autoridad y el efecto de frontera de la verdad.

    La fascinación liberada por la tecnología —de la que los tecnofascismos son expertos— al deshacer los límites entre realidad-ficción, literalidad-metáfora, verdad-mentira instituye el mayor de los escepticismos —como nos recuerda Play a través de Arendt— que es el terreno donde arraiga el fanatismo. Sobreponerse a esa saturación es el desafío al que invita Play. Hacer pausa. Suspender el flujo para interrogar las clasificaciones, identificar a cuáles de ellas quedan pegados ciertos afectos que incitan formas de la violencia y sobre cuáles esos mismos afectos resbalan. Una pausa para habitar la desorientación y la angustia, para decir no a la solución psicotrópica fallida que busca silenciar el trauma provocado por las guerras. Interrumpir esa aceleración aluvional que Play trae a escena como praxis política o última chance que sensibilice y haga lugar para el advenimiento de un régimen de poder y dominación diferente al de la hipnocracia.

    Las lenguas 

    Las lenguas se mezclan, son emitidas por diferentes dispositivos cuando no son pronunciadas por el actor (y autor) de Play. Sin embargo, no todas tienen igual peso. El inglés domina, en tanto el español, el alemán, el francés, el ruso, el chino, el japonés le siguen en saga. Otras, como el mapuzungun, el suajili, el norcoreano están ahí para producir interferencias. Se triunfa en inglés pero se fracasa en español (latino). Se señala el artificio de la lengua pero sin renunciar a su prescindencia. Se juega con las variaciones de sentido que puede producir un desplazamiento en el significante. De la apropiación revolucionaria de los Tupinambá por Oswald de Andrade a la torsión del “Tupí or not Tupi this is de question” del poema shakesperiano. 

    De esa intraducibilidad de las lenguas que condensa la incomunicabilidad de las experiencias colectivas pero singulares es deudora Play. Vocablo para el cual, señala el autor: “No existe traducción […] se imprimió globalmente como un posible código de orden social: jugar, reproducir, tocar, movimiento, maniobra, pieza teatral […]. Tocar la sensibilidad del pueblo. Ejecutar una maniobra que construya ‘cambio’. PLAY es una invitación al origen de la palabra, al descubrimiento, a una forma de interpretar el mundo. PLAY […] pone en tensión la realidad y la ficción, el orden y el caos […] PLAY no sólo inicia; reproduce y transforma”.

    El mito

    El mito fue y sigue siendo uno de los recursos culturales más antiguos (y eficaces) para, en el seno del caos, ordenar, clasificar y justificar las jerarquías sociales. Ellos trabajan sobre relatos orales y escombros de historia, sus motivos suelen ser tan recurrentes como sus desplazamientos. Para interpretarlos se reclama más de un sentido. 

    En Play el mito se encuentra desde el inicio —no podía ser de otro modo— para señalar un momento anterior a la caída donde reinaba la convivialidad amorosa (entre seres humanos pero también con la naturaleza), el entendimiento pleno y la abundancia. En ese reino sin escasez ni propiedad privada, la ley no era necesaria. A esa edad de oro sólo le siguió una lenta pero inexorable degradación. ¿Qué provocó la caída? Play no lo explica, pero lo sugiere: un odio mal direccionado. El resentimiento de un unicornio que no supo diferenciar al verdugo del señuelo; que confundió a la doncella utilizada para generar su acercamiento y confianza, con los cazadores que sólo la usaron como instrumento para masacrarlo. De esos equívocos está hecha no sólo Play sino la historia. 

    En efecto, Umpierrez se inspira en el reconocido historiador Robert Darnton y en su libro La gran matanza de gatos y otros episodios en la historia de la cultura francesa (1984) para nombrar las partes de su obra. Como Darnton, un clásico de la historia cultural, el autor de Play “piensa utilizando cosas y todo lo que la cultura le ofrece” para aproximarse al tiempo oscuro que busca explicar. A pesar de la diferencia de estatuto del archivo del que ambos echan mano es posible reconocer en Umpierrez ese gesto de Darnton de alumbrar una época de opacidad y de transición en la cual la revolución era inanticipable. 

    La ciudad como texto (I) recoge el mito de Coney Island (EE.UU., 1916) como una narrativa de poder capaz de realizar arquitectónicamente el sueño de un orden eficiente, de consumo y prosperidad. Como si aquella ciudad que Darnton leía bajo el prisma de una procesión de corporaciones múltiples de finales de 1700 se hubiera reducido 200 años después a la supremacía de una corporación económica que fagocita cualquier otro “orden” imaginable que se le contraponga, convirtiendo a todo lo que su avidez devora a imagen y semejanza de sí mismo. La antropofagia como movimiento creativo y de resistencia anticolonial es refuncionalizado por la violencia del capital. 

    La ciudad —como orden de justificación de las injusticias y violencias del capital, como dirían Boltanski y Chiappello— no sólo está hecha de obnubilantes rascacielos sino del brillo de Hollywood que busca llevar a escena otra masacre: la de 32 adolescentes de una escuela de Virginia. Ese brillo impide ver no sólo la precarización de quienes allí trabajan sino el destino de quienes procuran luchar contra las violencias de los desalojos y la persecución. En esa ciudad vigilada el descubrimiento de las lógicas de explotación que lo sostienen, antes que conducir a una reconciliación promisoria, llevan a la catástrofe. Los escombros que ella deja, como único consuelo, serán recogidos en silencio por los que callaron ante las atrocidades.   

    Violencias

    Si no hay justicia que haya venganza, aunque no sea redentora sino mítica. En medio de un mundo distópico que hace del valor de la libertad la coartada para la miseria, la opresión, el imperialismo y la guerra, los puntos de fuga se angostan. Otra vez se produce un desplazamiento: se sacrifica al animal con derechos en lugar de al amo con privilegios. Se masacra al débil molesto, se sobreactúa la parodia del juicio popular, para seguir reproduciendo el sistema de explotación normal. De La gran matanza de gatos (II) hacia la reproducción del abuso sexual, la expurgación de homosexuales o la exhibición orgullosa de la esclavitud. 

    Nada parece trastocar, sin embargo, el modelo aspiracional de la masa expoliada: todxs queremos comprar la casa propia, conseguir un buen trabajo, tener una oportunidad de éxito. Y todo, mientras ocurre Gaza a cielo abierto, índice histórico de una especie humana que devino genocida y que evidencia —como dice Segato en Play—  que “la Ley es el poder de muerte”. Y todo mientras los líderes de la ultraderecha dicen preocuparse por la baja en la tasa de la natalidad, replicando viejas teorías conspiranoicas que revitalizan ideas paranoicas del “gran reemplazo”. Y todo mientras los drones realizan el trabajo “limpio” del aniquilamiento y a los soldados les resta el trabajo sucio de comunicar los decesos. Pero La anatomía de la ciudad de las letras (III) produce el silenciamiento. No sólo lo hace a través de las dictaduras, los fascismos históricos y la represión. También se sirve de la cultura de masas, de canciones que enseñan que “hay que cerrar la boca para vivir mejor”. Así, del silenciamiento producido por las bombas de Malvinas o de cualquier otra guerra al quitarse la vida para “no ver, ni oír, ni hablar” hay menos pasos de los que uno imagina. 

    Revolución 

    ¿Puede nacer la poesía de la sumisión, del dominio y de la opresión? No hay respuesta fácil. Hay una inquietud y algo inquietante. Una doncella, adolescente, es usada como carnada y se vuelve injustamente depositaria del odio. Un adolescente denuncia que le han devorado el alma y dirige su odio hacia otros 32 adolescentes, sus (mal) presuntos verdugos. Unos niños y adolescentes hijos de obreros son conducidos al esplendor de la ciudad, siendo luego engañados y asesinados cuando la batalla entre sus padres y los dueños estalla. Otro niño es incitado al suicidio cuando al desobedecer una orden de la madre descubre el secreto de los lobos, expertos del engaño. Un adolescente se enamora de un chatbot al punto de romper todo otro lazo y perderse para siempre quitándose la vida. Una muy joven mujer negra es esclavizada y vejada por una familia aristocrática. Dos adolescentes jóvenes amigos son enviados a la guerra sin ninguna formación y al detonar un cañón quedan sordos de por vida.

    La adolescencia es ese lugar de transición, de umbral e indeterminación que emerge como metáfora de la fragilidad, pero también de potencia de algo que pudo y aún podría ser. En ese aún no ser, puede gestarse un ser-de otro-modo-al que estamos en apariencia destinados a ser. Ese momento de indeterminación, en algún sentido de incertidumbre, puede sacar sus fuerzas de la infancia de la que busca distanciarse (Dice Pedro Lemebel: “La infancia siempre es una pérdida en algún sentido. Debe ser por la alegría o por el optimismo con que uno la vive, aunque sea pobre, aunque sea proletario. Después se vive con la idealización de la infancia, que quizá no fue tan maravillosa, pero uno la recuerda bajo esa idealización”). 

    Quizás habitando esa incertidumbre con la alegría de quien juega podamos escapar de “una sociedad rota, atrapada en la repetición, como si cada vida quedara suspendida en un karma que obliga a aferrarse a un único modo de vivir para ser feliz” (Play). Cuando el curso normal parece conducir a cruzar “una línea y convertirse en asesinos” o a “darse su fin con un simple tiro en la cabeza” una conspiración revolucionaria puede hacer toda la diferencia. 

    La entrada Aluvional se publicó primero en Revista Anfibia.

     

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