El Intendente Marcelo Orazi acompañó hoy a la Gobernadora Arabela Carreras en el acto en el que tomó juramento a la Ministra de Turismo y Deportes de la provincia Martha Vélez y del Secretario de Estado de Cultura Ariel Ávalos que se desarrolló en el predio de Los Gansos Restó en Villa Regina.
En estos momentos, la mandataria provincial encabeza la reunión de su gabinete en el mismo lugar.
Previo a la jura, el Intendente Orazi dio la bienvenida a los presentes y agradeció a Carreras por elegir a nuestra ciudad como sede de estos encuentros. “Es un honor personal, para todo mi equipo de trabajo y para Regina que estén todos ustedes visitándonos. Este tipo de actividades reposiciona a la ciudad en el contexto del Alto Valle Este y dentro de la provincia de Río Negro y por eso te agradezco Arabela por esta decisión”, manifestó el jefe comunal.
Continuó: “Les deseo un mejor 2021 que el año que pasamos, que lo encaremos con más fuerza, sabiendo que las decisiones que tomamos redundarán en beneficio de los rionegrinos y de los reginenses en mi caso”.
Luego, la Gobernadora les tomó juramento a Vélez y Ávalos. Luego en su mensaje Carreras señaló que “Regina tiene la capacidad de hospitalidad que nos invita a volver cada vez”.
“Este acto que trajimos aquí significa poner en foco actividades que han sufrido muchísimo el año pasado. Estamos jerarquizando porque reconocemos el valor del turismo que requiere más atención y estructura; del deporte que no se ha podido desplegar como lo veníamos haciendo con la gestión de Alberto (Weretilneck) y, por supuesto, la cultura que realmente ha sufrido el aislamiento de una manera increíble”, manifestó.
Agregó que “este año va a tener desde el gobierno esta perspectiva productiva que venimos profundizando en las distintas ramas de la actividad. Tenemos que recorrer un camino para poder recuperar actividades con nuevos protocolos”.
“Con este espíritu nos vamos a reunir todo el gabinete, con el objeto de poner en agenda los principales temas de cada ministerio para este año, con una mirada desde los problemas a abordar para el gobierno, generar una buena agenda de trabajo, con la mirada puesta en el trabajo transversal lo que nos ha permitido optimizar el esfuerzo y los recursos, mejorando los resultados en materia de las respuestas que tenemos que brindar a los rionegrinos y rionegrinas”, finalizó.
El Festival de Arte del programa Maratón Cultural, organizado por la Secretaria de Estado de Cultura de Rio Negro y la Municipalidad de Cipolletti, tendrá lugar el 22, 23 y 24 de octubre en el Complejo Cultural de Cipolletti. Ya se pueden retirar las entradas gratuitas por la boletería del Complejo Cultural de Cipolletti, ubicado…
La Gobernadora Arabela Carreras confirmó que el martes 22 se retomarán las clases presenciales en todas las ciudades y localidades rionegrinas. La Mandataria adelantó además que se adelantará el receso invernal una semana, comenzando el 5 de julio y se extenderá por tres semanas. Carreras anunció esta decisión a través de su cuenta de Twitter…
En la mañana de hoy se comenzaron con los trabajos para el recambio del controlador semafórico en la intersección de la Avenida Rivadavia y la Autovía de la Ruta Nacional N°22. A raíz de la colocación de dicho semáforo, quedará habilitado el giro a la izquierda para los vehículos que transitan en sentido este- oeste…
Luego de casi cuatro meses de guerra, Donald Trump anunció la firma de un acuerdo de paz de Estados Unidos con Irán, que incluye la apertura del Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo para el transporte de petróleo y gas que producen las naciones del Golfo Pérsico.
«El Acuerdo con la República Islámica de Irán está ahora completo. ¡Felicitaciones a todos! Por la presente, autorizo plenamente la apertura sin peajes del Estrecho de Ormuz, y, simultáneamente con esto, autorizo la eliminación inmediata del bloqueo naval de los Estados Unidos. Barcos del Mundo, enciendan sus motores. ¡Dejen fluir el petróleo!», postéo el líder republicano.
El acuerdo también fue confirmado por la televisión iraní que en tono desafiante afirmó que el líder supremo Mochtabá Jameneí dijo que «Estados Unidos no tuvo otra opción mas que aceptar la derrota» y agregó que Washington se comprometió a una inversión de 300 mil millones de dólares para la reconstrucción de Irán.
Según publicó el sitio estadounidense Político, el entendimiento prevé una tregua de 60 días, el levantamiento gradual del bloqueo naval estadounidense sobre puertos iraníes y la reapertura del estrecho al tráfico comercial internacional. Se supone que en esos dos meses se discutirán los temas que no han sido resueltos como que pasará con el desarrollo nuclear iraní y el uranio enriquecido que aún posee y las sanciones económicas que enfrenta.
El acuerdo será formalizado en una ceremonia prevista para el 19 de junio en Suiza, con la presencia de Pakistán, que se lleva un gran triunfo internacional la haber sido el broker del acuerdo que se negoció en Islamabad.
E primer ministro de Pakistán, Shenbaz Sharif, confirmó en redes que «tras intensas conversaciones, nos complace anunciar que el Acuerdo de Paz entre los Estados Unidos de América y la República Islámica de Irán ha sido ALCANZADO. Ambas partes han declarado la terminación inmediata y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluida Líbano».
Esta última afirmación es relevante porque implica un triunfo de la diplomacia iraní que logró vincular la paz en el Golfo con el cese de hostilidades en el Libano, una decisión que Israel resiste y casó no pocos cruces entre Trump y Netanyahu.
El Acuerdo con la República Islámica de Irán está ahora completo. ¡Felicitaciones a todos! Por la presente, autorizo plenamente la apertura sin peajes del Estrecho de Ormuz, y, simultáneamente con esto, autorizo la eliminación inmediata del bloqueo naval de los Estados Unidos. Barcos del Mundo, enciendan sus motores. ¡Dejen fluir el petróleo!
El líder pakistaní afirmó que «la ceremonia oficial de firma será el viernes, 19 de junio, en Suiza. Nos gustaría agradecer a los Estados Unidos de América y a la República Islámica de Irán por su compromiso en encontrar una solución diplomática al conflicto. También nos gustaría extender nuestro sincero agradecimiento a nuestros hermanos en este esfuerzo de mediación, el gran liderazgo del Estado de Qatar, por su apoyo en alcanzar este acuerdo».
«También agradecería especialmente al liderazgo visionario del Reino de Arabia Saudita y la República de Turquía por sus inmensas contribuciones en este sentido», agregó.
El presidente de Pakistan, Shenbaz Sharif, durante las negociaciones en Islamabad.
Si bien aún no trascendieron los detalles del acuerdo, Político publicó que Irán se comprometió a congelar cualquier avance adicional de su programa nuclear mientras duren las conversaciones, que tendrían un plazo inicial de 60 días. Una concesión menor frente a la posición inicial de Trump y Netanyahu que era la eliminación completa del programa nuclear y la entrega de los más de 400 kilos de uranio enriquecido de grado militar que sigue en manos de la Guardia Republicana.
Como sea, la reapertura del estrecho de Ormuz provocó una inmediata caída de los precios internacionales del crudo y una suba de los mercados de futuro bursátiles, ante la expectativa de una normalización del suministro energético.
El acuerdo incluye conversaciones sobre el alivio de sanciones económicas a Irán. Estados Unidos podría liberar hasta 25.000 millones de dólares en activos iraníes congelados y flexibilizar algunas restricciones sobre las exportaciones de petróleo, aunque esos puntos aún deberán ser ratificados en la negociación final en Suiza,
La ceremonia oficial de firma será el viernes, 19 de junio, en Suiza. Nos gustaría agradecer a los Estados Unidos de América y a la República Islámica de Irán por su compromiso en encontrar una solución diplomática al conflicto. También nos gustaría extender nuestro sincero agradecimiento a nuestros hermanos en este esfuerzo de mediación, el gran liderazgo del Estado de Qatar, por su apoyo en alcanzar este acuerdo
Durante las últimas semanas existieron versiones contradictorias entre Washington y Teherán respecto del grado de avance de las conversaciones, especialmente sobre el control del Estrecho de Ormuz y las condiciones vinculadas al programa nuclear iraní. La negociación estuvo cerca de fracasar tras un reciente ataque israelí contra objetivos vinculados a Hezbollah en Beirut en El Líbano que generó la furia de Trump con Netanyahu.
En ese sentido, uno de los interrogantes del acuerdo gira en torno a la reacción de Israel que rechaza el apartado anunciado por Pakistán sobre la guerra en El Libano y la retirada de las Fuerzas de Defensa de Israel de terrario libanés.
El acuerdo también dejó en una posición de fuerza al presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, que evitó alinearse con Estados Unidos y logró hacer valer su creciente peso internacional.
El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan.
«Subrayo con importancia que, en el proceso hasta el día en que se firmen las firmas, se debe evitar cualquier discurso, provocación y acción que eleve la tensión, y se debe ser cuidadoso contra posibles sabotajes. Agradezco a Pakistán por sus excepcionales esfuerzos de mediación, especialmente a los liderazgos de Estados Unidos e Irán, en la obtención de este resultado. Además, quiero expresar que recibo con aprecio el apoyo proporcionado por Catar y Arabia Saudita a las iniciativas diplomáticas», agregó.
«Como Turquía, continuaremos apoyando todos los esfuerzos dirigidos a establecer la paz, la estabilidad y la tranquilidad en nuestra región, y contribuyendo a soluciones permanentes sobre la base de la diplomacia y el derecho internacional», cerró.
Subrayo con importancia que, en el proceso hasta el día en que se firmen las firmas, se debe evitar cualquier discurso, provocación y acción que eleve la tensión, y se debe ser cuidadoso contra posibles sabotajes.
De concretarse la firma prevista para esta semana, el acuerdo podría poner fin a más de tres meses de conflicto abierto entre Estados Unidos e Irán y reconfigurar el equilibrio político y energético en Medio Oriente. Sin embargo, el éxito del proceso dependerá de las negociaciones posteriores sobre el programa nuclear iraní y del cumplimiento efectivo de los compromisos asumidos por ambas partes.
Pero los mercados financieros estadounidenses ya se preparan para iniciar la semana con subas. Los futuros de los principales índices bursátiles como Dow Jones, del S&P 500 y del Nasdaq mostraban una tendencia positiva.
El optimismo de los inversores está vinculado principalmente a la caída del precio del petróleo. La perspectiva de que el Estrecho de Ormuz vuelva a operar con normalidad redujo los temores sobre interrupciones en el suministro mundial de energía, provocando una fuerte baja del crudo y mejorando el apetito por activos de riesgo.
Es por eso que el acuerdo es clave para Trump frente a las elecciones legislativas de noviembre en Estados Unidos. Desde el inicio de la guerra, la economía norteamericana registró el índice de inflación más alto de los últimos tres años y sufrió una caída del empleo, dos variables determinantes para la suerte electoral del gobierno.
¿Cómo se organiza la lista de vacunación en Villa Regina? El vacunatorio de Villa Regina se organiza por edad (más allá de las listas que puedan llegar de los organismos provinciales como el Ministerio de Educación, etc.)Primero se vacunaría a mayores de 80, luego de 70 y decreciendo. ¿Quiénes son consideradas personas con factores de…
Que no engañe el nombre de personaje de historieta. El Súper RIGI no es un héroe musculoso y de capa roja, pero en él tienen cifradas sus esperanzas el gobierno mileísta y sus asociados: la ley para atraer inversiones en “nuevas industrias”, aquellas que desarrollan infraestructura digital y tecnológica, empieza a discutirse en el Congreso y augura cambios fuertes para el futuro inmediato. El proyecto promete integrar a la Argentina en las cadenas globales de valor de la inteligencia artificial y la biotecnología. Viene con más dudas que claridades. Sam Altman, CEO de OpenAI, anunció el año pasado una inversión de veinticinco mil millones de dólares para instalar un data center en la Patagonia, que aún no se concretó. Ahora Elon Musk acaba de anunciar el desembarco de Tesla y un megacentro de datos en Argentina. ¿Finalmente van a venir los dólares? ¿Con qué condiciones y a riesgo de qué?
La preocupación por la IA siempre estuvo en el discurso oficial, pero empezó a traducirse en inciciativas concretas y en una dirección muy clara cuando Peter Thiel pasó por Casa Rosada y se instaló en Buenos Aires. Y empezaron los avances. Primero, con el Gemelo Social Digital. Después, con el proyecto de Federico Sturzenegger para reformar la Ley de Sociedades que crea la figura jurídica de “sociedades no humanas”, empresas que funcionan exclusivamente con algoritmos. Y ahora llegó el turno del Súper RIGI, que otorga reducciones impositivas, incentivos cambiarios y garantías en tribunales extranjeros a los capitales tecnológicos. Para los héroes de la civilización occidental, una ley con beneficios superpoderosos. Aún más que los del primer RIGI.
El Súper RIGI se sitúa en una encrucijada decisiva. La IA involucra dos viejos problemas que marchan juntos en el capitalismo: el reparto imperialista del mundo y la división internacional del trabajo. Este proyecto de ley coloca a la Argentina en una posición dependiente en ambos tableros.
La Argentina que pretende el capital tecnológico
El 4 de junio pasado, Javier Milei y el ministro Sturzenegger firmaron una nota en Financial Times que promueve a Buenos Aires como la capital de la IA en el siglo XXI. Para que los inversores confíen, se mencionan la estabilidad geopolítica de la región, los beneficios fiscales y los presuntos logros del RIGI original: un flujo sostenido de inversiones hacia recursos energéticos y mineros.
¿La apuesta del gobierno por la IA será una mera operación publicitaria? La coyuntura ofrece indicios para pensar que se trata de algo más serio. Así lo indica el comunicado de YPF sobre la asociación estratégica con Tesla, que llegó este martes 16 de junio, justo un día antes del debate del Súper RIGI en comisiones en el Congreso. El proyecto ya tiene un nombre y apellido: Elon Musk.
El gobierno libertario construye un proyecto de país subordinado a Estados Unidos y con una matriz productiva que se orienta a la provisión de energía y materias primas. El Súper RIGI amplía este modelo hacia el sector digital a partir de un doble diagnóstico: el carácter estratégico de la IA en términos geopolíticos y la necesidad de que Argentina se suba a la nueva “revolución industrial” con base en las tecnologías digitales.
El proyecto de ley ofrece 30 años de estabilidad normativa para los proyectos de inversión. Casi ocho mandatos presidenciales. Milei le abre la puerta a los centros de datos, a la maquinaria bruta, en un gesto de pleitesía: brinda tierras, energía, protección jurídica y ahorro fiscal a las empresas tecnológicas del norte. A cambio, recibirá las inversiones y otras contribuciones para mantener el sueño de la reelección presidencial. Pero este es el elemento pintoresco de una transformación en la estructura productiva que responde a los intereses del capital tecnológico, esa fracción de la clase dominante con pretensiones de conducir los destinos del capitalismo y de las democracias.
Milei pasa, los data centers quedan: de esa infraestructura crítica depende el sostenimiento de un nuevo espacio que complejiza el funcionamiento histórico del imperialismo en todo el globo.
El nuevo espacio imperial
Como explica el filósofo Éttiene Balibar, las fronteras de los imperios se desplazan con el fin de crear espacio para el comercio, la legislación y la cultura. El imperialismo estadounidense se basa en las inversiones y el endeudamiento, además de la amenaza latente de una intervención directa. Su interés consiste en apropiarse de recursos estratégicos para controlar los territorios como mercados en lugar de como colonias, salvo excepciones. El Súper RIGI se inscribe en esta trayectoria: ofrece el territorio nacional para que los capitales tecnológicos se enclaven sin ninguna contraprestación. El RIGI original realiza este mismo movimiento con el petróleo y la minería.
Las geometrías del imperialismo se complejizan en el siglo XXI. El reparto del mundo se dirime también en la lucha por otro tipo de espacios, ya no terrestres, sino virtuales. El territorio digital se consolidó en las últimas dos décadas, pero muy pronto encontró sus conquistadores. Ganaron las plataformas, con Google, Amazon, Meta y Microsoft a la cabeza, y ahora la disputa se traslada a la IA: Palantir, Anthropic, OpenAI y Deepseek son algunos de los nuevos combatientes. Las relaciones de dependencia centro-periferia entre Estados se superponen con la competencia capitalista entre los “imperios de la comunicación” —así los bautiza Balibar— que se disputan las poblaciones de usuarios en las que se asienta su poderío.
El registro de los datos de la ciudadanía y su análisis algorítmico es un botín de mercado con valor geopolítico. Quién posee los datos, dónde se alojan y bajo qué legislación son preguntas determinantes en el reparto imperialista del territorio digital. Trump y Xi Jinping lo saben. El presidente de Estados Unidos obligó a TikTok a vender la filial yanqui, que quedó en manos de un consorcio comandado por Oracle. China, por su parte, lidera el Índice de Soberanía Digital del Foro Tecnológico BRICS+: es decir que controla el hardware -infraestructura de comunicaciones, redes 5G, data centers-, cuenta con sus propias empresas de plataformas -HuaweiCloud, Tencent, WeChat, entre otras-, impulsa estrategias nacionales de IA a largo plazo y dispone de capacidad regulatoria para controlar los flujos de datos.
En Occidente, el poder de las corporaciones informáticas es transversal. El espacio digital que les pertenece funciona como una intermediación necesaria para la mayoría de las actividades económicas y sociales. El Súper RIGI implica una cesión de soberanía en favor de estas corporaciones, que requieren energía y tierras frías para sostener el almacenamiento de datos y la capacidad de cómputo. La competencia capitalista y el desarrollo de IA con fines militares no hará más que incrementar la demanda de las infraestructuras digitales.
Durante el gobierno de Macri, el regreso del FMI marcó un hito en el refuerzo de la dependencia argentina. Ahora, el Súper RIGI coloca la imaginación jurídica del Estado al servicio del imperialismo digital. Las plataformas y la IA, de modo análogo al poder financiero global, operan como una instancia de soberanía no estatal. En vez de disputar el territorio digital, se favorece a los empresarios más ricos del planeta, que se arrogan el privilegio de indicarles a los Estados la dirección que debe tomar el mundo. Así lo hizo Palantir, la empresa de Thiel, con el manifiesto que defiende los valores occidentales y advierte que no hay vuelta atrás en la carrera armamentística: “La cuestión no es si se fabricarán armas basadas en la IA, sino quién las fabricará y con qué fin”.
Desde el furgón de cola, Milei viaja contento. Se suma a una batalla que lo excede y funde el destino de la Argentina con el de los dueños de los fierros digitales.
¿La IA nos hará ricos?
El Súper RIGI debe analizarse junto a la reforma de la Ley de Sociedades. Las “Sociedades Automatizadas” son sistemas algorítmicos autónomos que funcionan legalmente como empresas, pero sin requerir recursos humanos para su operatoria. En la Expo EFI de fines de abril, Sturzenegger promovió esta figura con el argumento de que “en los próximos diez años, el 90% del PBI mundial lo van a producir agentes de IA”. Invitó, también, a imaginarse un país con 50 millones de habitantes y 500 millones de agentes de IA que producen para todo el mundo. El gobierno se subordina a Silicon Valley con la esperanza de que la revolución tecnológica se derrame como crecimiento en la Argentina.
La grandilocuencia de Sturzenegger abre una discusión sobre la influencia de las fuerzas productivas algorítmicas en la acumulación capitalista. Está claro que el despliegue de estas tecnologías es la condición de posibilidad del imperialismo digital. ¿Pero cómo hicieron las corporaciones digitales para concentrar una porción cada vez mayor de la riqueza global? ¿Los algoritmos producen valor? ¿Nos haremos millonarios con los agentes de IA que vengan a territorio argentino?
El ministro de Desregulación sugiere que sí. Pero Marx indica que solo el trabajo humano, en tanto tiempo de trabajo abstracto, puede crear el valor que sostiene la acumulación de capital. La distinción no es menor. Las plataformas y la IA se asientan en procesos de automatización sin precedentes. Estas nuevas industrias explotan relativamente pocos trabajadores. ¿Cómo hacen, entonces, para quedarse con ganancias? Se inmiscuyen en los procesos de producción y circulación de las demás industrias y de ese modo se apropian de la plusvalía producida por ellas. Sus ganancias dependen de que otros asuman la explotación de la fuerza de trabajo.
Los monopolios informáticos y la plusvalía transferida
George Caffentzis, en su libro En letras de sangre y fuego, denomina plusvalía transferida a este mecanismo de apropiación. McDonald’s, por ejemplo, produce hamburguesas. Para hacerlo, explota cocineros, cajeros, etcétera. Puede vender sus mercancías en el local, pero también lo hace a través de la infraestructura digital de Rappi y PedidosYa. Cada vez que una de estas plataformas concreta una venta para McDonald’s, se queda con una comisión. A través de ese precio, Rappi y PedidosYa se apropian del valor que produjeron los trabajadores de McDonalds, que son explotados dos veces: por el dueño de la franquicia y, de forma indirecta, por estas plataformas.
Rappi y PedidosYa explotan a los repartidores. Pero el grueso de su ganancia proviene de la intermediación que les permite succionar el valor producido por otros. Si se amplía el esquema a las plataformas publicitarias -Google, Facebook, TikTok- y las de comercio electrónico -MercadoLibre-, se vislumbra una tendencia a la monopolización de la publicidad, la logística y el comercio. El costo del clic en Google, el espacio publicitario de Meta y la comisión de Galperín se sustentan en operaciones automáticas con una intervención mínima de trabajo humano. Las plataformas picotean las ganancias de otras industrias cuando cobran estos precios, pero también de los cuentapropistas que dependen de ellas.
El esquema de la plusvalía transferida aplica para la IA, aunque todavía se desconoce cómo se sostendrá la rentabilidad, por ejemplo, de una empresa como OpenAI, que proyecta pérdidas por 115 mil millones de dólares hasta 2029. No parece alcanzar con las suscripciones de los usuarios ni con el cobro por el uso de tokens -los componentes básicos de texto que procesan los modelos- a los clientes más intensivos. A modo de prueba, ChatGPT empezó a mostrar publicidad en Estados Unidos y contrató a un ex Meta para liderar este desarrollo incipiente. ¿La IA generativa competirá con las plataformas publicitarias para sobrevivir?
Las corporaciones informáticas persiguen el mismo objetivo que cualquier otra: ganancias. Aunque el mecanismo de la plusvalía transferida resulte abstracto, sus efectos se sienten en el bolsillo. Las ganancias que se apropian las plataformas son ingresos que les faltan a los trabajadores y a otros sectores del capital. La apuesta de Milei por la IA localiza una problemática de alcance global en torno al futuro del trabajo por la generalización de las tecnologías digitales.
Scrollear no es trabajar, pero te van a explotar más
Las plataformas y la IA cargan con una contradicción: en tanto arrojan ganancias, conducen a una crisis sistémica. La maquinaria algorítmica expande la automatización del trabajo administrativo y disminuye la necesidad de trabajo humano. Como resultado, se produce menos valor.
Cuando esto ocurre, según Caffentzis, la explotación aumenta en la base del sistema: disminuyen los salarios, los trabajos se vuelven más precarios y se agudizan formas arcaicas de explotación, sobre todo en las periferias. La caída en la tasa de ganancia debe ser contrarrestada para que el capitalismo sobreviva. Los algoritmos, a diferencia de lo que sostiene Sturzenegger, no producen valor. Desatan, por el contrario, un recrudecimiento generalizado de la explotación. El salto tecnológico se monta sobre las espaldas de los trabajadores, que verán empeoradas sus condiciones materiales de existencia, aún más en una economía periférica como la argentina.
Esto no significa que la fuerza de trabajo sea explotada directamente por TikTok, OpenAI o MercadoLibre. En Teoría de la dependencia digital, Cecilia Rikap desliza la hipótesis de que los usuarios producen datos con valor económico cuando interactúan en las redes. Pero si así fuera, el capitalismo seguiría su curso: no habría límites para el trabajo, los usuarios producirían datos todo el tiempo que quisieran y las plataformas podrían pagarles. Los usuarios consumen, dialogan, suben fotos, etcétera, pero no trabajan. Quien sí lo hace es la maquinaria algorítmica que necesita esa actividad social para producir datos.
Las teorías del “tecnofeudalismo” tampoco aciertan. Las empresas digitales no son dueñas de recursos naturales escasos, como el suelo, ni parasitan a otros sectores a través de diezmos ni rentas. Poseen una maquinaria que produce un espacio social y mercantil que se ha vuelto indispensable para el resto. En ese espacio se generan datos de forma ilimitada mientras haya cantidades crecientes de energía y de agua para sostener esa producción. Esto es lo que el Súper RIGI le ofrece a los capitales tecnológicos a cambio de nada para la Argentina.
¿Tech New Deal?
La disputa por el futuro está abierta y la élite de Silicon Valley lo sabe. Las corporaciones se arrogan una cualidad propia de la política: la construcción del tiempo por venir, incluso para anticiparse a los escenarios de desempleo que produciría la automatización en ciernes y el advenimiento de la Inteligencia Artificial General. Es el caso de Elon Musk, partidario de un ingreso básico universal financiado por el Estado, y de OpenAI, que propone la creación de un Fondo de Riqueza Pública para distribuir entre la ciudadanía los beneficios generados por la IA.
Juan Grabois, que sostuvo una reunión de tres horas con Peter Thiel en su flamante casa de Barrio Parque, identifica en estas iniciativas el llamado a un nuevo pacto social, un Tech New Deal entre las clases dominantes y las subalternas. Pero esta paritaria compra demasiado pronto el futuro que proyectan las corporaciones: un horizonte de abundancia por el incremento de la productividad y el comando digital del conjunto de la economía. Una idea con la que concuerda Sturzenegger.
¿La acumulación de riqueza con la que sueñan los capitales tecnológicos será de tal magnitud como para que al resto de la humanidad no le quede otra alternativa que conformarse con las migajas? ¿Desde cuándo los millonarios son tan generosos con las clases dominadas? La competencia entre las corporaciones, la crisis del trabajo y el desarrollo bélico de la IA desmienten los escenarios optimistas.
Hay que sentarse con el enemigo. Pero la política consiste, ante todo, en la posibilidad de patear el tablero y empezar la discusión bajo otras condiciones. El campo popular necesita entender qué capitalismo es este para construir una alternativa política a la altura de este tiempo histórico.
Hacia dónde vamos
El Súper RIGI, que empieza a discutirse en el Congreso, es el camino a una rendición total, ¿pero existen otros caminos? Quizás. Brasil sancionó el régimen Redata, que otorga beneficios fiscales para la instalación de data centers, pero exige a cambio la utilización de energías renovables, controles de eficiencia hídrica, inversiones en I+D y que un mínimo del 10% de la capacidad de almacenamiento se destine al mercado interno.
El desarrollo de infraestructura digital en el propio territorio constituye una oportunidad para incidir en la industria y ejercer soberanía sobre los flujos de datos. La confrontación con las corporaciones debe partir de una postura política clara en relación con las nuevas dinámicas del imperialismo y los mecanismos de apropiación de la riqueza. Argentina favoreció, por ejemplo, el crecimiento de MercadoLibre, un imperio regional que se ha expandido por el continente americano. La riqueza de Galperín no proviene de los algoritmos, sino de los beneficios que le dio el Estado y del trabajo argentino. Su plataforma es un monopolio que le permite transferirse el valor que producen otros.
Milei celebra a Galperín y viceversa. Mientras tanto, ambos admiran a los nenes con superpoderes del norte. Musk, Thiel y compañía hacen política para luego extinguirla: ese es el sueño húmedo de los tecnócratas, un mundo en el que los fierros digitales pesan más que la voluntad de las mayorías. Argentina, en la imaginación libertaria y de Silicon Valley, se condena a la especialidad de la periferia: la economía extractiva y la exportación de materias primas situadas en el extremo inferior de la cadena de valor. La maquinaria, el conocimiento producido a partir de los datos y los desarrollos de software se quedan en el norte.
Para construir un proyecto emancipatorio, tal vez haya que juntar todas las contradicciones. Un hilo no tan delgado une la valoración bursátil de las corporaciones tecnológicas con cierto malestar en la cultura, que se expresa, por ejemplo, en los debates sobre los efectos de las redes en las nuevas generaciones. De fondo está el tiempo que se vive en el espacio digital. La disputa por quién pone las reglas para ese tiempo y ese espacio que estalla en conflictos cotidianos, pero que también incide en que las mayorías trabajen cada vez más para ganar cada vez menos.
No hay razón para demorar: las derechas y las élites tecnológicas deciden sobre el mundo mientras lo construyen. El Súper RIGI brinda el armazón normativo para que Thiel y Musk sean más libres que los argentinos y las argentinas de a pie.