Malvinas: Milei se arrodilla ante Trump y ahora pone bajo análisis el reclamo argentino

Malvinas: Milei se arrodilla ante Trump y ahora pone bajo análisis el reclamo argentino

El Gobierno libertario volvió a exhibir las contradicciones de su política exterior: mientras proclama defender la soberanía nacional, admite que evalúa la exigencia de Donald Trump de disolver el Comité de Descolonización de la ONU, uno de los principales ámbitos internacionales donde la Argentina sostiene sus derechos sobre las Islas Malvinas. La respuesta de Adrián Ravier, lejos de despejar las dudas, profundiza el interrogante sobre hasta dónde está dispuesto a llegar Milei para preservar su alianza con Washington.

Por Roque Pérez para NLI

Malvinas: Milei se arrodilla ante Trump y ahora pone bajo análisis el reclamo argentino

Hay momentos en los que una declaración oficial dice mucho más por lo que evita responder que por las palabras que pronuncia. Cuando a Adrián Ravier, vocero presidencial, le preguntaron por la decisión de Donald Trump de impulsar la disolución del Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas, el funcionario no defendió de manera categórica la continuidad de ese organismo ni rechazó la iniciativa estadounidense. Su respuesta fue que el asunto estaba «en análisis» y que sería el canciller Pablo Quirno quien hablaría sobre la cuestión. En una materia que compromete directamente los derechos soberanos de la Argentina, la Casa Rosada eligió la indefinición frente a una exigencia de su principal aliado político internacional.

La noticia expone una contradicción que atraviesa la política exterior de Milei: el Presidente proclama su alineamiento incondicional con Estados Unidos, pero ese alineamiento no garantiza que Washington defienda los intereses argentinos. Por el contrario, cuando esos intereses chocan con la agenda de la administración republicana, el Gobierno libertario queda obligado a decidir si representa a la Argentina o si procura evitarle un disgusto a Trump.

Y el conflicto no es menor. Estamos hablando de las Islas Malvinas, parte integrante del territorio argentino, ocupadas por el Reino Unido desde 1833, y de una disputa de soberanía que nuestro país sostiene ante la comunidad internacional desde hace décadas. No es una discusión administrativa sobre el funcionamiento de las Naciones Unidas ni una cuestión presupuestaria que pueda despacharse con una frase burocrática. Es una causa nacional que atraviesa generaciones y que exige continuidad diplomática, firmeza política y defensa de los instrumentos internacionales que mantienen vigente el reclamo.

Un organismo que respalda a la Argentina, bajo amenaza

El Comité Especial de Descolonización, conocido como C-24, fue creado en 1961 y constituye uno de los ámbitos centrales de las Naciones Unidas para examinar situaciones coloniales. En el caso de Malvinas, la Argentina encuentra allí una plataforma para sostener la disputa de soberanía y reclamar que Buenos Aires y Londres retomen las negociaciones.

Estados Unidos planteó terminar con el mandato del organismo durante una sesión de la Cuarta Comisión de la Asamblea General de la ONU, celebrada el 15 de octubre. La representante estadounidense cuestionó su continuidad y argumentó que había dejado de cumplir su propósito original. La iniciativa de Washington afecta directamente un espacio multilateral en el que la posición argentina ha conseguido respaldos internacionales sostenidos.

La gravedad política aumenta cuando se observa la conducta reciente de la diplomacia libertaria. En la misma instancia internacional, la Argentina se abstuvo ante una iniciativa vinculada con la lucha contra las formas contemporáneas de colonialismo, mientras Estados Unidos cuestionaba la continuidad del comité que respalda el reclamo argentino sobre las islas.

La abstención no es un detalle menor. En política exterior, los votos, las ausencias y los silencios también expresan posiciones. Cuando la discusión involucra al colonialismo y a un territorio argentino ocupado por una potencia extranjera, el Gobierno debe explicar qué intereses nacionales justifican semejante comportamiento.

El exministro de Defensa Agustín Rossi cuestionó el alineamiento del Gobierno con Trump y advirtió sobre el significado de evaluar la desaparición de un organismo favorable al reclamo argentino. El excanciller Jorge Taiana también criticó la abstención y reclamó que el Ejecutivo rechace la iniciativa estadounidense. Son objeciones políticas concretas que apuntan al corazón del problema: ¿qué sentido tiene proclamar la defensa de Malvinas mientras se deja abierta la posibilidad de acompañar una decisión que debilita uno de los escenarios internacionales donde la Argentina sostiene sus derechos?

Ravier no despejó las dudas: las multiplicó

La declaración del vocero presidencial resulta especialmente significativa porque la pregunta no exigía una definición sobre un asunto secundario. Se trataba de establecer si el Gobierno argentino estaba dispuesto a respaldar la eliminación de un comité que interviene en la cuestión Malvinas.

Ravier respondió que el tema estaba en análisis y derivó la cuestión hacia el canciller. La explicación formal podrá presentarse como una cuestión de competencias, pero no resuelve el problema político: la posición del país debe ser definida por el Poder Ejecutivo y comunicada con claridad. Cuando está en juego la soberanía, la falta de una respuesta contundente también tiene consecuencias.

La Casa Rosada debe explicar si rechaza la propuesta de Trump, si pretende abstenerse o si considera acompañarla. No alcanza con invocar el diálogo entre cancillerías ni con repetir que la política de seguridad nacional sigue vigente. La ciudadanía tiene derecho a saber cuál será la conducta argentina cuando su principal aliado internacional promueve una medida contraria a los intereses diplomáticos del país.

Además, la eventual desaparición del comité no depende de una decisión unilateral del Gobierno estadounidense: requiere el tratamiento correspondiente en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Pero que la iniciativa todavía deba atravesar ese procedimiento no vuelve irrelevante la postura argentina. Precisamente porque se trata de una disputa multilateral, cada voto, cada respaldo y cada intervención diplomática forman parte de la defensa de nuestros derechos.

La Argentina no necesita esperar a que la propuesta avance para expresar su rechazo. Puede sostener desde ahora que no acompañará ninguna medida que debilite los mecanismos internacionales vinculados con la descolonización y la búsqueda de una solución pacífica a la disputa de soberanía.

La subordinación tiene un costo para la soberanía

El episodio tampoco puede separarse del contexto más amplio de la relación entre Milei y Trump. El Presidente argentino convirtió su cercanía ideológica con la administración estadounidense en uno de los pilares de su estrategia internacional. Sin embargo, la afinidad personal y política no elimina las diferencias de intereses entre los Estados.

Estados Unidos tiene su propia agenda global, sus prioridades estratégicas y sus vínculos con otras potencias. El Reino Unido, responsable de la ocupación de Malvinas, es un aliado histórico de Washington. Pretender que la cercanía de Milei con Trump garantiza automáticamente el respaldo estadounidense a la posición argentina supone confundir las relaciones personales entre mandatarios con la defensa efectiva de los intereses nacionales.

La discusión también coincide con las tensiones en torno al proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, enviado por el Ejecutivo al Congreso para establecer sanciones contra empresas vinculadas con la explotación de recursos naturales en las islas sin autorización argentina. Según las informaciones publicadas, la iniciativa generó preocupación en compañías estadounidenses por el alcance de sus disposiciones. El Gobierno, además, dejó abierta la posibilidad de introducir modificaciones durante el debate parlamentario.

La secuencia merece atención: Washington cuestiona el organismo internacional que respalda el reclamo argentino, aparecen tensiones por las medidas contra la explotación de recursos en el área de Malvinas y la administración libertaria evita fijar una posición categórica frente al pedido de Trump. La defensa de la soberanía no puede reducirse a anuncios, proyectos legislativos o discursos enfáticos cuando no hay una decisión firme que los acompañe.

Porque la soberanía no consiste únicamente en invocar una bandera ni en reivindicar la causa Malvinas durante una ceremonia. También significa defender la capacidad del país para tomar decisiones propias cuando estas contradicen los intereses de una potencia extranjera. Esa es la prueba que enfrenta el Gobierno.

La cuestión Malvinas exige una política de Estado sostenida, no una estrategia subordinada a los vaivenes de la Casa Blanca. La Argentina debe mantener su reclamo ante las Naciones Unidas, exigir la reanudación de las negociaciones con el Reino Unido y oponerse a cualquier iniciativa que debilite los instrumentos multilaterales favorables a una solución de la disputa.

Milei deberá explicar si su alineamiento con Trump tiene algún límite cuando están en juego los derechos soberanos argentinos. Porque las Islas Malvinas no son una ficha de negociación para preservar una relación política, ni una causa que pueda quedar a la espera de las conveniencias de Washington. Son parte del territorio nacional y su recuperación constituye una responsabilidad permanente del Estado argentino.

La respuesta de Ravier dejó la decisión pendiente. Ahora le corresponde al Gobierno convertir esa indefinición en una posición oficial inequívoca. Frente a una iniciativa que amenaza uno de los ámbitos internacionales donde la Argentina sostiene sus derechos, no alcanza con decir que el asunto está bajo análisis. La defensa de Malvinas exige que la Argentina hable con voz propia.

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  • En casa de Obrero: un centro clandestino de detención en pleno barrio de Almagro

     

    En una investigación especial de El Grito del Sur, develamos la existencia de un centro clandestino de detención que funcionó durante la última dictadura en el pasaje Obrero Roberto Núñez, en el corazón de la Ciudad de Buenos Aires. Por Yair Cybel (El Grito del Sur).


    Un pasaje en Almagro Hollywood

    El pasaje es cortito, apenas una cuadra. Puede pasar desapercibido incluso para los vecinos del barrio. Durante varios años fue una de las calles más oscuras de la zona hasta que hace un tiempo, en una de sus esquinas, se instaló un cafecito de especialidad, de esos que ofrecen machiatto y roll de canela. La palermización es inevitable: bienvenidos a Almagro Hollywood. 

    En el cartel de una de las esquinas se consigna el nombre de pila. En la otra solo dice Obrero Núñez. La denominación llama la atención. En la ciudad de las avenidas Bullrich, Pueyrredón y Lugones, suena extraño el prefijo que subraya la condición de clase del tal Núñez. Huelga decirlo: es más fácil tener calle propia cuando se nace en cuna de oro.

    El garaje no llama la atención. Es una puerta alta, una más, de galpón, de unos cinco metros de alto y pintada de color marrón. Enfrente, la escuela República de Jujuy, casi la única excusa por la que alguna gente transita la cortada.

    En la década de 1970 era una cuadra parecida: empedrada, con pocos árboles y tal vez menos iluminada, pero apenas un callejón oscuro en el centro de la Ciudad de Buenos Aires. Que no llamaría la atención de ningún cronista. A no ser que en ese lugar hubiese funcionado un centro clandestino de detención.

    Roberto Nuñez, obrero de prensa

    El 12 de abril de 1951, Juan Domingo Perón expropió el diario oligárquico La Prensa. Una definición osada y de fondo en favor del sindicato de canillitas, que desde hacía meses sostenía una protesta exigiendo la participación en las ganancias de los avisos clasificados.

    El periódico había sido fundado en 1869 por un tal José C. Paz (la C es por Clemente) y desde su origen adoptó la vocería de las clases dominantes del país. Consecuentemente, fue una ferviente tribuna de oposición al gobierno de Perón: se opuso al pago del aguinaldo y apoyó públicamente la llegada del embajador estadounidense Sprille Braden.

    En enero de 1951, el sindicato de Vendedores de Diarios, Revistas y Afines elevó una solicitada donde exigía que el 20 por ciento de las ganancias de los avisos clasificados se destinaran a la obra social de los trabajadores. Días después, una patota sin identificación atacó a balazos la redacción de Azopardo y Chile asesinando a Roberto Núñez, un obrero gráfico y padre de familia de apenas 36 años que trabajaba en el área de expedición del diario y que desde 1960 le da su glorioso nombre al pasaje en cuestión.

    Nadie investiga solo

    La investigación -como toda actividad humana- es un laburo colectivo. Un oficio que requiere de paciencia, de constancia, de cierta obstinación. De recuperar relatos orales, leer comentarios entre líneas y descubrir indicios. De charlar con el portero y rebotar, con el carnicero y rebotar, y de finalmente encontrar una pista, un pequeño hilo del que tirar.

    En la última dictadura cívico-militar en Argentina, funcionaron unos 800 centros clandestinos de detención a lo largo y ancho del país: apenas unas decenas fueron recuperados como espacios de Memoria y, del resto, solo un puñado más está señalizado. De centenares de ellos no tenemos casi información. Apenas un testimonio en un juicio, un comentario al pasar, el recuerdo de una conversación.

    Uno piensa donde los pies pisan. Desde hace un tiempo, con El Grito del Sur empezamos a investigar estos espacios en nuestro territorio: la Ciudad de Buenos Aires. La redacción de nuestra cooperativa funcionaba (hasta su reciente desalojo) en el ex Centro Clandestino de Detención Virrey Cevallos. Ante la amenaza de su cierre, decidimos contraatacar y salir a recorrer los inmuebles que aún no están señalizados: la casona de Franklin en Caballito, la mansión de la calle Bacacay en Floresta o la maternidad del Hospital Naval, frente al Parque Centenario. De todos ellos hay testimonios, alguna voz, unas pocas notas periodísticas. De la casa de Obrero Roberto Núñez no había nada. Hasta ahora.

    La casa de Obrero

    Primero fue el testimonio oral de una militante de Derechos Humanos. Después, los aportes dispersos de un abogado dedicado a la temática. Más tarde nos escribieron un comentario en el Instagram, reforzando estas versiones. Luego, los vecinos del barrio, los comerciantes y hasta los ex alumnos de la escuela República de Jujuy -ubicada en este pasaje porteño y frente a la casa en cuestión- nos confirmaron la información. Y sumaron precisiones.

    Pero necesitábamos algo más: una declaración oficial, un documento, un relato en boca de alguien que hubiera pasado por allí. Finalmente, tras una búsqueda colectiva, dos testimonios judiciales de ex servicios de Inteligencia terminaron de cerrar la historia.

    En Obrero Roberto Nuñez al 4330, funcionó un centro de detención clandestino. Existen barcos, maternidades, hospitales, talleres mecánicos, mansiones y casonas que oficiaron como reclusorios ilegales. Pero el de Obrero Roberto Núñez es particular: consiste en la combinación de dos inmuebles, el galpón del mentado pasaje y la propiedad contigua que se encuentra en Palestina al 638.

    La casa de Núñez fue el galpón de atrás de una sede del Batallón de Inteligencia 601, una suerte de espacio donde se hacía lo que no podría hacerse en público. Grupos de tareas que operaban de civil entraban por Palestina y salían por Núñez. Operativos a plena luz del día, una presencia silenciosa de los militares en la cuadra y los testimonios de quienes recuerdan algunos gritos.

    “Almagro, lugar de idilio y de poesía”, cantaba Gardel. Nada más lejano.

    El 601

    En ese entonces, la calle Estado de Palestina se llamaba Rawson. A la vuelta de Obrero Núñez, en una casa colonial blanca, de ventanas altas y puertas de madera, funcionaba una Sede del Batallón de Inteligencia 601. Era un centro de operaciones, un bunker en el cual hacían base los comandos civiles-militares que -entre otras cosas- infiltraban organizaciones, secuestraban, torturaban y desaparecían personas.

    De la puerta para afuera simulaba ser una vivienda más. De la puerta para adentro era la División Inteligencia del 601, que funcionó entre el 76 y el 78 a cargo de Luis Ángel Firpo. Según los testimonios judiciales de los propios militares, se encargaba únicamente de prestar custodia a PMI (Personas Muy Importantes, como se los conoce en la jerga): ex militares y militares en servicio con altas responsabilidades políticas. De Lanusse a Viola.Sin embargo, allí se realizaban pagos, se coordinaban operaciones y se prestaban servicios para la Contrainteligencia. En su interior operaban agentes encubiertos vestidos de civil que colaboraban en la lucha contra las organizaciones revolucionarias.

    Según los testimonios recabados, en el comedor de la casa de Rawson había un armario grande que ocultaba una puerta que daba a un garaje, donde habría funcionado el centro de detención clandestino. Es el portón de Núñez. Los vecinos más viejos cuentan que durante los setenta, allí se veían movimientos extraños, entradas y salidas apresuradas. Los testimonios de ex alumnos del colegio señalan que las veces que las pelotas de fútbol se iban para el lado de la propiedad, los chicos eran amedrentados. Acá no hay nada que mirar.

    Testimonios que hablan

    «Había un lugar en la calle Rawson -hoy Palestina-, entre Corrientes y Sarmiento, en la que los vecinos veíamos situaciones que hacían pensar que era un lugar de detención», nos escribieron en nuestra cuenta de Instagram. «Tengo entendido que frente a la escuela Provincia de Jujuy, (donde fui de pequeña) había un portón de garaje que funcionó como centro clandestino… Las veces que pagamos pelotas ahí…. No sé si está señalizado. En la cortada Roberto Núñez». Los testimonios coinciden.

    El Servicio Paz y Justicia (SERPAJ) es una organización de inspiración cristiano-ecuménica que vela por los Derechos Humanos y la Justicia. Un militante del espacio (del cual formó parte, entre otros, el premio Nobel Adolfo Pérez Esquivel), aportó otros testimonios sobre Obrero Núñez. De la misma manera lo hizo Alba Pereyra Lanzilloto, quien declaró que en la parte del frente funcionaba un comercio minorista de productos agropecuarios como fachada del centro clandestino.

    Alejandro es el verdulero de la esquina de Obrero Núñez y Palestina. Su familia llegó acá en 1970 cuando se construyó el edificio que todavía habitan. Él nació en el año 1963 y recuerda que cuando era pibe, los oficiales que usaban el inmueble le avisaron que se venía un enfrentamiento entre las fuerzas, que bajaran las persianas y se tiraran al piso. Fue un día de terror, donde pensaron que la muerte podría golpear a la puerta. Finalmente, el tiroteo no se sucedió, aunque toda la jornada se registraron movimientos extraños, cuenta en diálogo con este cronista. Fuera de ese detalle, los militares siempre fueron muy corteses, destaca.

    Se le suma a esto un quinto testimonio, esta vez del hijo de un detenido oriundo de Mar del Plata. Como tantos otros, había ido a la escuela República de Jujuy y contó que, al momento de subirse al techo del colegio, veían movimientos extraños en la casa de enfrente. Recordó que una vez los iluminaron desde el lugar y les pidieron que dejaran de mirar. De hecho, la Dirección Nacional del ex Programa Verdad y Justicia informó en 2020 que durante la dictadura hubo militares apostados en el techo de la escuela.

    Obrero Núñez, dijo el teniente

    Hasta ahí una serie de testimonios de vecinos, de militantes de Derechos Humanos, de investigadores. Pero el gran hallazgo reside aquí: el 3 de septiembre de 2020, en el marco del juicio Contraofensiva, declaró el ex personal Civil de Inteligencia Eduardo Donato Caporaso. El espía señaló que prestó servicio entre 1976 y 1980 en la División Seguridad del Batallón de Inteligencia 601 del Ejército, bajo el nombre Daniel Camaño. Y destacó haber cumplido tareas en una «casona» de la calle Rawson.Caporaso describió un inmueble con una o dos habitaciones grandes al frente, alguna oficina, pasillo, cocina y un patio. Y se encargó de señalar que el lugar se conectaba con otro inmueble, el de Obrero Núñez. Por si fuera poco, especificó que los espías se movilizaban en un Ford Falcon, siempre vestidos de civil.

    “Los vehículos sólo eran para trasladarse al lugar donde tenían que ir a cubrir la seguridad. Iban dos personas. Uno manejaba (…) Los autos eran Ford Falcon. Había uno celestito y uno blanco. Y también había un Dodge 1500 de color verde”, reseña la cobertura del juicio que hizo la periodista Martina Noailles para otro medio popular, La Retaguardia.

    El testimonio de Caporaso coincide con el del oficial de inteligencia José Ramón Pereiro, que en el marco de otra causa (de expediente N° 16307/06 de la Secretaría N° 8 del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 4, caratulado «Guerrieri Pascual Oscar y otros s/ Privación ilegal de la libertad personal») señaló que en el año 1980 fue trasladado a trabajar en la casona de Obrero Nuñez.

    Por si hacían falta otras voces oficiales que confirmaran el uso del lugar, se suma una de jerarquía: en el mismo juicio Contraofensiva, el teniente coronel retirado Luis Ángel Firpo admitió que en esta casa había funcionado bajo su mando la División Seguridad del 601. Cartón lleno.

    Eduardo Donato Caporaso en el juicio Contraofensiva. Fuente: La Retaguardia

    Los 90s

    Durante los años 90, esa casa de la calle Obrero Nuñez fue utilizada por la empresa Azúcar Méndez. Anteriormente, vivió allí una familia que alquilaba la propiedad.

    En Palestina al 638 se instaló el Centro de Salud Mental Malvinas Argentinas, bajo la órbita del Ejército Argentino. De hecho, en 2013 se anunció la licitación para la realización de una obra en el sitio con la carátula de “Remodelación del anexo al Casino de Suboficiales en calle Palestina 638”, dependiente del Ejército Argentino.

    Actualmente, en el galpón de obrero Núñez funciona la empresa ARTEC Ingeniería. Y en el inmueble de Palestina una «residencia para militares». Así lo confirmó un hombre de unos 40 años, pelo al ras y cigarrillo en mano, que salió del lugar a tomar un poco de aire.

    Lo que falta por encontrar

    La casa de Obrero Roberto Nuñez sigue sin señalizar e incluso sin notas periodísticas al respecto. Lo mismo sucede con centenares de inmuebles que funcionaron como centro clandestino, base operativa o aguantadero de los grupos parapoliciales que sembraron el terror en nuestro país y dejaron un saldo de 30 mil detenidos desaparecidos y cientos de bebés robados que aún desconocen su identidad.

    Con más de ocho testimonios, todos de jerarquía y algunos de los propios responsables del lugar, podemos afirmar que aquí, en pleno barrio de Almagro, funcionó un centro clandestino de detención que respondía al Batallón de Inteligencia 601 y que permanecía totalmente invisibilizado. Hasta hoy.

    Fuente: https://elgritodelsur.com.ar/2025/05/centro-clandestino-de-detencion-obrero-roberto-nunez-almagro/

     

  • Garrahan: el Gobierno y la dirección del hospital no se presentaron a la paritaria

     

    Como en la última reunión, no hubo propuesta de recomposición salarial para los trabajadores y profesionales del centro pediátrico nacional. ATE y APyT anunciaron movilizaciones para esta tarde y la continuidad del plan de lucha. Por Canal Abierto.


    El Gobierno nacional y el Consejo de Administración del Hospital Garrahan se ausentaron de la audiencia de negociación convocada en la Secretaría de Trabajo para discutir aumentos salariales con los trabajadores. Así, el conflicto en el centro de salud especializado en enfermedades oncológicas en niños, sube de nivel.

    Durante la última audiencia realizada el miércoles 4 de junio, ningún funcionario del Poder Ejecutivo concurrió al encuentro con los delegados gremiales, incumpliendo con la Conciliación Obligatoria vigente.

    Alejandro Lipcovich, delegado General de la Junta Interna de ATE, informé: “Como si esto fuera poco, anunció su retiro la presidenta del Consejo de Administración (Soraya El Kik). El Gobierno insiste en no hacer propuesta alguna de recomposición salarial para destrabar el grave conflicto. Mientras tanto, se agrava la crisis de sus funcionarios, repudiados por el conjunto del hospital. Deberían irse también Menehem, Dalmazzo y Pérez que están llevando al Garrahan al abismo de la mano de Milei y Lugones. ¿Cómo podría sostenerse el principal hospital pediátrico del país con enfermeras ganando salarios inferiores a la línea de pobreza?”.

    Gerardo Oroz, Adjunto, comentó: “Están a la defensiva, porque la rebelión interna se profundiza y porque el apoyo popular es enorme. Por eso, iremos a la Plaza de Mayo a las 16 horas, a defender el salario y la salud pública. Mañana a las 13 realizaremos asamblea para definir continuidad de nuestro plan de lucha”.

    Por su parte, Rodolfo Aguiar, secretario General de ATE Nacional, denunció: “Nadie cree el verso de que no hay plata. Plata hay. Con todo lo que le aumentaron a la SIDE en el último año y medio se podría costear fácilmente el incremento en el Garrahan. Queremos un Gobierno que priorice curar y no espiar”.

    El sindicato exige elevar el piso salarial de los trabajadores del hospital infantil a $1.819.121, que es el ingreso mínimo (no el óptimo ni el deseable) para cubrir los costos de una Canasta Alimentaria Mínima y acceder a otros bienes y servicios básicos. Esta cifra surge del relevamiento hecho por el sindicato utilizando como base los datos oficiales del INDEC.

    La Asociación de Profesionales y Técnicos (APyT) del Hospital Garrahan también realizará hoy una nueva movilización a Plaza de Mayo en el marco de la denuncia de ajuste y falta de presupuesto por parte del Gobierno.

    Fuente: https://canalabierto.com.ar/2025/06/11/garrahan-el-gobierno-y-la-direccion-del-hospital-no-se-presentaron-a-la-paritaria/

     

  • La Iglesia cuestiona a Milei en la previa a la llegada del Papa: «Las heridas de la intolerancia supuran»

    Tras la multitudinaria peregrinación a Luján, el arzobispo de Buenos Aires dio una dura homilía en la que trazó una crítica -sin mencionarlo- hacia el gobierno de Javier Milei. En su mensaje, Jorge García Cuerva pidió terminar con la intolerancia, la indiferencia y el odio. El arzobispo leyó su mensaje en la basílica de Luján…

  • Durísima condena para la expolicía que mató a balazos a sus dos hijos

     

    Marina Silva, la expolicía que llegó a juicio acusada de asesinar a sus dos hijos en la provincia de San Luis, fue condenada a prisión perpetua por el delito de homicidio doblemente calificado por el vínculo y por alevosía, en perjuicio de sus los chicos menores.

    El veredicto fue dictado este miércoles por los jueces Adriana Lucero Alfonso (presidenta), Ariel Parrillis y Eugenia Zabala Chacur (vocales), tras escuchar los alegatos finales de las partes y realizar la audiencia de cesura de juicio.

    Este miércoles se dio a conocer el veredicto del jurado.

    El debate, en el que la expolicía llegó acusada de matar a Sofía Mía Ojeda Silva y Bautista Silva Funes, se inició el pasado 13 de octubre en el Tribunal del Colegio de Jueces de la Primera Circunscripción Judicial.

    A más de una semana del comienzo del juicio, se desarrolló la audiencia de alegatos donde la Fiscalía, representada por Virginia Palacios, sostuvo que la acusada planificó el hecho y actuó durante la madrugada para evitar la intervención de terceros, cuando las víctimas se encontraban en estado de indefensión.

    A su vez, mencionó que la prueba recolectada —entre ellas, pericias balísticas, médico-forenses y elementos caligráficos— «permitió acreditar la secuencia de los hechos y la responsabilidad penal de la acusada». Al momento de solicitar pena, expuso el requerimiento de que sea prisión perpetua.

    Por su parte, la querella, ejercida por el abogado Esteban Bustos, acompañó la postura del Ministerio Público Fiscal, sostuvo que el debate demostró la alevosía y la plena conciencia de la imputada, por lo que pidió la misma pena que la fiscal.

    Por último, la defensa de Silva, a cargo de Agustina Tobares, solicitó que el Tribunal valorara la historia vital de la imputada desde una perspectiva de género, considerando su contexto personal, familiar y económico.

    Cómo ocurrió en un comienzo de la causa, mencionó episodios de violencia en relaciones previas y una situación de endeudamiento que, según su planteo, «habrían afectado su estabilidad emocional».

    Luego de leer el veredicto de culpabilidad, el Tribunal dio inmediato inicio a la cesura de juicio, y condenó a la expolicía a prisión perpetua.

    El caso que estremeció a San Luis

    Los crímenes de los dos menores ocurrieron el 1 de octubre de 2024 mientras dormían en una cama matrimonial. Según las autopsias, cada niño recibió dos disparos: uno en el pecho, a la altura del corazón, y otro en la cabeza, a escasos centímetros de la oreja, lo que les provocó la muerte inmediata.

    Durante la investigación se pudo constatar cómo fue la metodología: abrió una garrafa para adormecer a los niños, probó su arma disparando al colchón y luego, con un método meticuloso, cubrió sus rostros con almohadas y les disparó dos veces a cada uno a quemarropa.

    Luego de consumar el crimen, la acusada dejó una carta de despedida en la que mencionaba sus deudas, pidió perdón a su familia y afirmó que no quería que sus hijos “fueran una carga”.

    Además, colocó dos carteles de advertencia: en la puerta principal escribió “Llamá a la Policía, no entres”, y en la trasera, “no entres”, ambos firmados de su puño y letra.

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