Con el color y la alegría de las distintas colectividades que desplegaron en el polideportivo Cumelen su música, danza y gastronomía, comenzó el sábado la XVI Fiesta del Inmigrante, segunda de carácter provincial.
La celebración tuvo su acto de apertura encabezado por el Intendente Marcelo Orazi, acompañado por los legisladores Marcela Ávila, Silvia Morales y José Rivas, concejales, secretarios y directores del gabinete municipal.
En su mensaje, el Intendente expresó su felicidad porque, “después de mucho tiempo, un año y seis meses, volvemos a encontrarnos en este espacio para homenajear y también para mantener vivo el legado, esfuerzo y sacrificio de quienes llegaron a nuestro país para proyectar sus sueños”.
Orazi destacó que “más allá de los sueños y proyectos individuales, fue el encuentro entre quienes arribaron a nuestra tierra lo que posibilitó el nacimiento de nuestra Villa Regina. No alcanzó con las aspiraciones personales, fue necesario un espacio en común, un suelo en común, que los contuviera”.
Tras felicitar a la organización y enumerar los próximos eventos que se realizarán en la ciudad, el Intendente recibió de manos de la Legisladora Morales el certificado y la ley que declaró Fiesta Provincial del Inmigrante.
También, en nombre de los inmigrantes radicados en nuestra ciudad, el referente de la comunidad boliviana Diego Villagómez dirigió unas palabras.
Tras la apertura, Orazi junto al resto de las autoridades recorrió cada uno de los stands donde dialogó con sus referentes y los felicitó por su participación.
Luego se dio inicio a los espectáculos artísticos con las distintas danzas mientras que el cierre estuvo a cargo de Luis Carrasco.
Hoy la apertura será a las 17 horas, tras lo cual se dará inicio a las actividades artísticas y el cierre con Mauro Guiretti.
Repudio
Por otro lado, la Municipalidad de Villa Regina manifiesta su enérgico repudio a un hecho aislado que se generó con un reducido número de personas que, mediante un lamentable accionar, intentó empañar el desarrollo de la Fiesta. Al mismo tiempo transmite su solidaridad con quienes se vieron afectados por el mismo.
El espíritu y la esencia de esta celebración siempre ha sido la del encuentro familiar y de amigos para homenajear a quienes llegaron a nuestro país y se arraigaron en él, y así lo vivieron quienes se acercaron a disfrutar del evento que demandó un gran esfuerzo de organización para cumplir y respetar el protocolo.
Por esta razón, y si bien en esta oportunidad la Fiesta se ve limitada en cuanto a la capacidad de asistentes por el aforo establecido en los protocolos, se invita a los reginenses y vecinos de otras localidades a disfrutar del evento y de las actividades programadas para hoy domingo.
El próximo domingo 3 de octubre se corre la cuarta edición ‘Corrida Aniversario’ organizada por el Grupo Comahue, competencia a la cual acompaña la Dirección de Deportes de la Municipalidad de Villa Regina. Aún quedan cupos disponibles en las distintas categorías, para lo cual deberán completar el formulario de preinscripción en https://forms.gle/qwnLf4A35wAn7Fao7 Por otro lado,…
Antes del celular y WhatsApp, el cartero era una figura central de la vida cotidiana argentina. Cartas, postales y telegramas construyeron una cultura de la espera.
Por Alcides Blanco para NLI
Hubo un tiempo en la Argentina en que el sonido de una bicicleta frenando frente a la puerta podía despertar una expectativa inmediata. El cartero llegaba con una bolsa cargada de sobres, postales, facturas, revistas y telegramas, y durante algunos minutos podía convertirse en la persona más esperada de toda la cuadra. No existían los mensajes instantáneos, el correo electrónico ni la posibilidad de saber inmediatamente qué estaba haciendo alguien que vivía a cientos de kilómetros. Una carta podía tardar varios días y, precisamente por eso, tenía un valor que hoy resulta difícil de explicar. Había personas que esperaban durante semanas una respuesta, familias que recibían noticias de hijos que habían emigrado a otra provincia o a otro país y parejas que sostenían su relación a través de sobres que viajaban de una ciudad a otra. En aquella Argentina, esperar también formaba parte de comunicarse.
El ritual de mirar el buzón
El correo tenía una presencia mucho más importante en la vida cotidiana que la que conserva actualmente. El buzón podía estar junto a la puerta, en una pared o en la entrada del edificio, y abrirlo formaba parte de las pequeñas rutinas domésticas. Había días en los que solamente aparecían facturas y publicidad, pero bastaba reconocer la letra del remitente para que todo cambiara. El sobre se abría con cuidado, a veces utilizando un cuchillo de cocina o simplemente rasgando uno de sus extremos, y antes de leer ya existía una pequeña emoción: alguien se había tomado el trabajo de escribir y enviar aquello.
Las cartas familiares podían contener varias páginas. Se contaban enfermedades, nacimientos, problemas laborales, viajes, cumpleaños, discusiones y novedades del barrio. Una persona que vivía lejos podía conocer la vida de su familia a través de una descripción detallada que hoy probablemente ocuparía varios mensajes de WhatsApp. También se mandaban fotografías, estampitas, pequeños recuerdos y postales. Para quienes tenían familiares en Europa, Estados Unidos u otros países de América, el correo era durante décadas uno de los principales vínculos con los argentinos que habían partido en busca de trabajo o nuevas oportunidades.
Los noviazgos a distancia tenían también su propio lenguaje epistolar. Una carta permitía pensar durante horas qué decir, tachar una frase, volver a escribirla y elegir cuidadosamente las palabras antes de cerrar el sobre. Después comenzaba la espera. No había confirmación de lectura ni dos tildes azules: solamente quedaba confiar en que la carta hubiera llegado y esperar una respuesta. Esa demora obligaba a convivir con la incertidumbre de una manera que las tecnologías actuales prácticamente eliminaron.
El cartero conocía el barrio
La figura del cartero tenía además una dimensión profundamente territorial. Quien recorría todos los días las mismas calles terminaba conociendo a buena parte de los vecinos, sus horarios y sus casas. Sabía quién recibía cartas del interior, dónde vivía una persona mayor, qué domicilio correspondía a una familia que acababa de mudarse y qué casa estaba vacía porque sus habitantes se habían ido de vacaciones. El cartero formaba parte del paisaje cotidiano del barrio, del mismo modo que el almacenero, el diariero o el encargado de la estación.
El correo argentino tenía, además, una importancia enorme para la administración de la vida cotidiana. Llegaban documentos, comunicaciones oficiales, facturas, revistas, diarios, tarjetas y todo tipo de correspondencia comercial. Antes de la expansión de las comunicaciones digitales, recibir determinada información podía depender literalmente de que un sobre recorriera correctamente una cadena de oficinas, centros de distribución y carteros hasta llegar a la puerta indicada.
Y después estaban los telegramas. Su llegada tenía una solemnidad especial porque generalmente estaban asociados con acontecimientos importantes o urgentes. Un nacimiento, una enfermedad grave, una noticia familiar o un fallecimiento podían comunicarse mediante unas pocas palabras que llegaban en un papel mucho más pequeño que una carta. El telegrama tenía algo de acontecimiento en sí mismo: cuando alguien decía que había llegado un telegrama, todos querían saber inmediatamente qué decía.
Las postales ocupaban otro lugar dentro de aquella cultura. Quien viajaba podía comprar una en Mar del Plata, Córdoba, Bariloche, Mendoza o cualquier destino turístico y enviarla a familiares o amigos. La imagen del lugar visitado aparecía en el frente y detrás se escribían unas pocas líneas. Muchas familias conservaban durante años esas postales en cajones o cajas. No eran solamente recuerdos de un viaje: eran pequeñas pruebas materiales de que alguien había estado allí y había pensado en quienes se habían quedado en casa.
Del sobre al mensaje instantáneo
La transformación comenzó lentamente y se aceleró con cada nueva tecnología. El teléfono redujo la necesidad de escribir para ciertas comunicaciones urgentes; luego aparecieron el fax, el correo electrónico, los teléfonos celulares y finalmente las aplicaciones de mensajería. La información dejó de depender de un cartero y pasó a circular prácticamente en tiempo real. La velocidad ganó lo que la espera perdió: hoy podemos saber en segundos si alguien recibió un mensaje, dónde está, qué está haciendo o si leyó lo que acabamos de escribir.
Pero esa velocidad también modificó la naturaleza de la comunicación. Escribir una carta implicaba detenerse, ordenar las ideas y producir un objeto que iba a viajar físicamente hasta otra persona. Un mensaje actual puede enviarse en pocos segundos y corregirse o reemplazarse inmediatamente. La carta, en cambio, quedaba allí como testimonio de un momento determinado. Décadas después podía volver a abrirse un sobre y recuperar una voz que ya no estaba, reconstruir una relación o recordar cómo pensaba alguien cuando todavía era joven.
Por eso muchas familias conservaron cartas durante generaciones. Algunas aparecen todavía dentro de cajas antiguas, junto con fotografías, documentos y postales. Son archivos íntimos de la historia argentina, porque permiten observar cómo hablaban las personas comunes, qué preocupaciones tenían, qué palabras utilizaban y qué acontecimientos atravesaban sus vidas. La historia de un país no está solamente en los discursos presidenciales, las leyes o los grandes acontecimientos: también está en esas hojas escritas a mano que alguien guardó porque no quería perderlas.
El cartero desapareció de la vida cotidiana como figura central, pero no dejó de existir. Continúa llevando correspondencia, documentos y paquetes, aunque su función quedó transformada por una sociedad en la que la comunicación personal viaja mayoritariamente por medios digitales. Aquella espera frente al buzón parece pertenecer a un mundo remoto, aunque apenas hayan pasado unas pocas décadas.
Quizás por eso una carta antigua produce una sensación tan particular. No necesita una contraseña, una batería ni conexión a internet. Puede estar amarillenta, doblada en cuatro y tener una estampilla que ya no se fabrica. Al abrirla, vuelve a aparecer una persona y vuelve a hablar desde otro tiempo. Hubo una Argentina en la que las noticias viajaban en bicicleta, dentro de una bolsa de cuero y detrás de un sello postal; y quizá por eso, cuando finalmente llegaban, parecían importar un poco más.
La #5 Fiesta Provincial del Gaucho tuvo su presentación oficial en el predio de jineteada, el intendente Alberto Pacenti fue el responsable de dar la bienvenida a los representantes de los medios de comunicación de la región que se acercaron a conocer detalles de las actividades previstas para el sábado 29 de febrero y domingo…
Durante el fin de semana, se disputó en el polideportivo Cumelen la tercera fecha del campeonato de Futsal organizado por la Dirección de Deportes de la Municipalidad de Villa Regina. Los resultados fueron los siguientes: La Tribu 3-Los Cabeza 8 Hidrovalle 13-Regina Futsal 1 Unidos del Sur 2-El Sauce 10 Las Chivas 5-Al-Vino 6 Farmacia…
La Dirección de Cultura de la Municipalidad de Villa Regina informa que se encuentran abiertas las inscripciones al taller de teclado para niños que será dictado por el profesor Fabián Mora los lunes a las 20 horas. Los interesados en inscribirse deberán dirigirse a la Escuela Municipal de Arte en Brasil 91. Para consultas comunicarse…
El presidente del Banco Central (BCRA), Santiago Bausili, dijo este miércoles que el oro de la Argentina fue enviado por el gobierno al BIS, el banco de bancos suizo, aunque el mercado cree que los lingotes siguen en Londres. Las declaraciones de Bausili para justificar la operación por la que fue denunciado en 2024, una maniobra cubierta de opacidad, desconcertaron a los agentes financieros porque la información disponible indicaba que esos recursos del país estaban en Gran Bretaña.
Para colmo, el funcionario creyó que podía ser didáctico y dijo que el traslado del oro argentino, por su mala calidad, era como el «dólar cara chica».
Durante su exposición ante los senadores para defender la reforma de la Carta Orgánica del BCRA, explicó que los lingotes de oro argentinos se fundieron en las décadas del 60, 70, 80 y 90 y que su calidad varía según su antigüedad. «Dependiendo de cuándo se hizo eso, hay distintas calidades, hay calidades que son más o menos aceptables o tienen un costo», argumentó.
Bausili se entusiasmó con su exposición y quiso ejemplificar ante los legisladores del plenario de comisiones de Economía e Inversión y Presupuesto y Hacienda. «Acá pasa con el dólar: el dólar cara chica o el dólar cara grande tienen un costo o una penalidad», dijo para comparar con el oro.
La explicación del ex socio del ministro Luis Toto Caputo se produjo ante la pregunta de la peronista Juliana di Tullio, que recordó que presentó un pedido de acceso a la información pública hace dos años sin que el gobierno se lo respondiera. «Ustedes hace dos años y dos meses que no me contestan qué carajo hicieron con las 13 toneladas de oro», expresó, y le exigió a Bausili: «Quiero que me diga a mí y, a través mío, a los bonaerenses qué hicieron con las 13 toneladas de oro. ¿Dónde están? ¿Qué hicieron con eso y para qué se lo llevaron?».
El presidente del BCRA pretendió que «cuando un participante del mercado financiero, como el Banco Central, expone sus posiciones financieras, está invitando al resto de los agentes financieros a operar en contra de esos intereses». «Hay cierta información que se resguarda del mercado para que no le estén operando constantemente en contra», justificó, y agregó que «se publica con un rezago, porque como todas las entidades públicas, están sujetos a los controles».
Bausili sostuvo también que la información de la entidad que preside está sujeta «al control parlamentario» y «está auditada». «Están los informes de auditoría, todos los movimientos del oro están documentados y están registrados», contestó.
Sobre su curiosa comparación de los lingotes de oro con los «dólares cara chica», dijo que «de tanto en tanto, en el mercado de oro mundial, cuando hay más escasez o menos escasez, ese costo se achica o se agranda». «A nosotros se nos dio la circunstancia a principios de 2024 de que había alta demanda por lingotes de oro en el mercado de oro y, en ese contexto, se bajaron los costos asociados con la aceptación de lingotes viejos, de calidad más dudosa, más cuestionable o más difícil de analizar», explicó, y añadió: «entonces tomamos una oportunidad, era óptimo en la administración de las reservas del BCRA aprovechar esa oportunidad y convertir esos oros de calidad más baja en oro de calidad más alta, así que se trasladó y se depositó en el BIS, que es donde sigue estando».
Su respuesta enervó a la oposición. Di Tullio volvió sobre el asunto tras la exposición del funcionario porque «no hay trazabilidad sobre lo que hicieron», y apuntó que lo dice la Auditoría General de la Nación, pese a que Bausili había dicho que la AGN lo había auditado. «De hecho hay un diputado nacional que llegó a la Corte Suprema para preguntar qué hizo usted con el oro», planteó la senadora en referencia a la acción judicial tramitada por Sergio Palazzo en 2024.
Ustedes hace dos años y dos meses que no me contestan qué carajo hicieron con las 13 toneladas de oro.
La presentación de Bausili esconde un problema mayor. Como Javier Milei quiso embanderarse con la causa de la soberanía argentina en Malvinas, complicó las relaciones con Gran Bretañoa y el titular del BCRA tuvo que salir a decir que los lingotes de oro están en Basilea, en lugar de admitir que están en Londres.
Un ejecutivo de uno de los bancos más importantes dijo a LPO que «en las operaciones de gold swap (canje de oro por divisas) entre un banco central y el Banco de Pagos Internacionales (BIS), el oro físico nunca se traslada a bóvedas propias del BIS, sino que permanece inmovilizado bajo custodia en las bovedas del Bank of England». «Londres es el epicentro mundial de la compensación de oro institucional bajo los estándares de la London Bullion Market Association (LBMA) y el BIS mantiene cuentas soberanas dentro del BoE», remarcó.
El especialista indicó que «en menor medida, se utilizan la Reserva Federal de Nueva York (FRBNY) porque es susceptible de ser embargado». Pero precisó que «cuando el BCRA llevó los lingotes a Londres en 2024, la operación de swap no implicó movimiento físico de lingotes», y aclaró que el mecanismo establecido es de «un traspaso contable (book-entry transfer o locational swap) desde la cuenta asignada (allocated account) del banco central hacia la cuenta del BIS dentro de la misma bóveda del BoE».
«Cuando los lingotes estaban en las bóvedas locales de la calle Reconquista, el oro no sirve como colateral inmediato. Históricamente (como ha ocurrido en diversas operaciones en América Latina en las últimas décadas), el banco central primero debe fletar físicamente los lingotes hacia Londres, someterlos a un proceso de refinación o certificación para que cumplan con el estándar Good Delivery de la LBMA, e ingresarlos al BoE. Recién una vez acreditados en Londres, se ejecuta el swap contable con el BIS», aclaró.
El banco central primero debe fletar físicamente los lingotes hacia Londres, someterlos a un proceso de refinación o certificación para que cumplan con el estándar Good Delivery de la LBMA, e ingresarlos al BoE. Recién una vez acreditados en Londres, se ejecuta el swap contable con el BIS.
El senador Fernando Salino también cuestionó a Bausili, cuando opinó que la conducta para sacar el oro del BCRA era «especulativa». «Quiero preguntar si está entre sus atribuciones legales este tipo de especulación aprovechando una oportunidad», planteó.
Salino formuló la hipótesis contraria a la de Bausili. «Supongamos que, de golpe, recuperan uno de los dos (tipos de dólares) su valor, la Argentina habría tomado una decisión grave y errónea», fue el razonamiento del peronista puntano.
Más allá de la presentación del funcionario, el oficialismo obtuvo dictamen de mayoría sobre el proyecto de reforma de la Carta Orgánica sin sobresaltos.
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