La feria judicial invernal será del 12 al 23 de julio

El Poder Judicial dispuso el receso judicial y administrativo invernal de doce días, entre el 12 y el 23 de julio. La Resolución de presidencia establece también cuales son los organismos que deberán tener el personal necesario para cumplir las funciones de feria, con los temas urgentes, aquellos que por sus características no tienen suspensión de plazos o los que se requieran para garantizar el servicio de justicia.

En todos los fueros queda al menos un titular de organismo y un equipo para atender esas cuestiones, como ocurre en cada feria. La Resolución expresa que la Inspectoría de Justicia impartirá las instrucciones necesarias a fin de adoptar criterios similares en la Justicia de Paz.

También indica que los titulares de los restantes organismos deben elaborar y remitir las nóminas de Funcionarios/as y Empleados/as en turno según las dotaciones que estimen oportunas y necesarias mantener en virtud de las necesidades que el servicio requiera.

En pos de la optimización de la prestación de servicios, se estableció que “se debe elegir para tales tareas a las personas que registren la menor cantidad de días de Feria pendientes de goce, de acuerdo a los registros habidos en el Área de Gestión Humana”.

Además, como todos los años, estableció que el horario del servicio durante la feria será de 7.30 a 13.30 horas.

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  • Sáenz furioso con Milei por permitir el ingreso de bananas de países que tienen plagas

     

    Gustavo Sáenz enfureció con Javier Milei y salió a cuestionar la decisión del gobierno libertario de permitir el ingreso de bananas de países que tienen plagas.

    «Eso es una locura de algún funcionario nacional que desde un escritorio deroga de un plumazo con un decreto algo que viene protegiendo a la producción bananera a nivel fitosanitario», alertó el gobernador de Salta.

    El mandatario se refiere a la resolución 114, de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca que el lunes 20 de julio eliminó ocho normativas de regulación de diferentes actividades agropecuarias al considerarlas obsoletas o que ya han cumplido con el objetivo por los cuales habían sido dictadas.

    El secretario de Agricultura es Sergio Iraeta y su área depende del ministerio de Economía de Luis Caputo. Sin embargo, trascendió que la resolución podría haber sido firmada por presión de Federico Sturzenegger.

    Rovira, Sáenz y Figueroa le dieron quórum a Milei para que trate la extranjerización de la tierra

    Esta mañana, Sáenz recordó por radio Mitre que en su provincia tienen «3 mil hectáreas que producen bananas para todo el país» y explicó que si a esa zona llega la sigatoka, una enfermedad foliar generada por un hongo que afecta a bananos y plátanos, «la tierra se convierte en improductiva durante mas de 30 años».

    «Hay que defender a los productores y a la tierra», sostuvo el mandatario. Y, en ese sentido, arremetió contra los funcionarios que buscan la desregulación estatal e impulsan las denominadas leyes hojarascas a que se interioricen de los temas con las autoridades y productores de las provincias.

    «Hay que decirle a los que están en Buenos Aires que de una vez consulten» con las provincias. Esto fue una falta de respeto y un desconocimiento total de lo que es la Argentina y las necesidades que tiene la producción», dijo Sáenz.

     

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    El extraño experimento argentino que quiso llevar una ciudad entera al subsuelo

     

    Durante décadas, Buenos Aires convivió con una idea que hoy parece salida de una novela de ciencia ficción: construir una enorme red subterránea capaz de trasladar personas, vehículos, servicios y hasta actividades comerciales por debajo de la ciudad. El proyecto nunca llegó a concretarse, pero sus planos permiten descubrir otra Buenos Aires posible, una ciudad pensada para crecer hacia abajo cuando el tránsito y la expansión urbana recién comenzaban a convertirse en un problema.

    Por Redacción de NLI

    Hay ciudades que se expanden hacia arriba y otras que lo hacen hacia afuera. Buenos Aires, en cambio, comenzó muy temprano a imaginar una tercera posibilidad: crecer hacia abajo. Mucho antes de que los grandes túneles urbanos se convirtieran en una solución habitual para el tránsito de las metrópolis, ingenieros y urbanistas argentinos elaboraron proyectos para construir enormes corredores subterráneos debajo de la capital. Algunos buscaban aliviar el tránsito, otros reorganizar el transporte y hubo incluso propuestas que imaginaban verdaderas ciudades bajo la ciudad. La mayoría quedó en planos, pero esos proyectos revelan hasta qué punto Buenos Aires fue, durante buena parte del siglo XX, un laboratorio de ideas urbanísticas.

    Una ciudad que empezó a quedarse sin espacio

    A comienzos del siglo XX, Buenos Aires estaba viviendo una transformación extraordinaria. La llegada masiva de inmigrantes, el crecimiento industrial, la expansión de los barrios y el aumento constante de automóviles y tranvías estaban modificando una ciudad que había sido diseñada para una escala completamente diferente.

    El problema no era solamente la cantidad de habitantes. También comenzaba a cambiar la velocidad con la que las personas se desplazaban. Las calles que habían servido para carruajes debían soportar tranvías eléctricos, automóviles, camiones, bicicletas y peatones. La congestión empezó a convertirse en una preocupación permanente y aparecieron propuestas cada vez más ambiciosas para reorganizar el tránsito.

    En ese contexto, el subterráneo adquirió una importancia estratégica. Buenos Aires había inaugurado en 1913 la primera línea de subterráneos de América Latina, un acontecimiento que colocó a la ciudad a la vanguardia regional. Pero los planificadores entendieron rápidamente que una sola red no alcanzaría para resolver todos los problemas de movilidad que aparecerían con el crecimiento urbano.

    El subsuelo comenzó entonces a ser visto como un territorio disponible.

    No era una idea completamente descabellada. Las grandes ciudades europeas ya construían túneles ferroviarios y metropolitanos, mientras Nueva York y otras ciudades estadounidenses desarrollaban sistemas subterráneos de enormes dimensiones. La pregunta era qué podía hacer Buenos Aires con ese espacio invisible que se encontraba debajo de sus calles.

    Los proyectos que imaginaban otra Buenos Aires

    Durante el siglo XX surgieron numerosos proyectos para ampliar las redes subterráneas y construir túneles destinados a distintos usos. Algunos proponían líneas ferroviarias, otros corredores para automóviles y otros buscaban separar completamente el tránsito rápido de la circulación superficial.

    La idea central era sencilla: si la superficie estaba saturada, había que liberar espacio trasladando parte de las actividades hacia abajo.

    Uno de los aspectos más interesantes de esos proyectos era que no siempre se pensaba en túneles exclusivamente como vías de transporte. Algunos urbanistas imaginaban que el subsuelo podía albergar estacionamientos, depósitos, centros de distribución, instalaciones técnicas y servicios urbanos. En determinados planes aparecía una concepción mucho más radical: una ciudad organizada en diferentes niveles, donde cada capa tendría una función específica.

    La superficie quedaría reservada principalmente para peatones, espacios verdes y actividades urbanas, mientras los vehículos y determinados servicios circularían por debajo.

    La idea tenía un atractivo evidente. Permitía conservar el trazado histórico de las calles sin necesidad de demoler edificios enteros para construir grandes autopistas. También prometía reducir el ruido y la contaminación en determinadas zonas y liberar terrenos muy valiosos del centro porteño.

    Pero había un problema gigantesco: el costo.

    Construir túneles debajo de una ciudad consolidada significaba enfrentarse a redes de agua, cloacas, electricidad, gas, líneas ferroviarias, cimientos de edificios y una enorme cantidad de infraestructura que ya existía bajo tierra. Cada excavación podía convertirse en una obra de ingeniería de enorme complejidad.

    A eso se sumaba otra dificultad: Buenos Aires está asentada sobre terrenos cuya composición y presencia de agua subterránea hacen especialmente exigentes determinados trabajos de excavación.

    La ciudad que finalmente eligió otra dirección

    Con el paso de las décadas, Buenos Aires fue resolviendo sus problemas de movilidad mediante una combinación de alternativas: ampliación de avenidas, construcción de autopistas, extensión del subterráneo, incorporación de ferrocarriles metropolitanos y desarrollo de nuevas modalidades de transporte público.

    Algunos proyectos subterráneos llegaron a convertirse en obras concretas. Otros quedaron archivados y reaparecieron décadas después bajo nuevos nombres. Cada generación de urbanistas volvió a imaginar, de alguna manera, cómo reorganizar una ciudad que nunca dejó de crecer.

    Pero aquellos viejos proyectos tienen hoy un valor que supera la curiosidad arquitectónica. Permiten observar cómo cada época imagina su propio futuro.

    Los urbanistas de mediados del siglo XX veían el automóvil como símbolo del progreso y pensaban en corredores capaces de permitir que millones de vehículos atravesaran la ciudad con mayor velocidad. Décadas después, el problema comenzó a plantearse de manera diferente: transporte público, movilidad sustentable, bicicletas, espacios verdes y reducción del uso del automóvil volvieron a ocupar el centro del debate.

    La ciudad soñada cambió porque también cambió la idea de progreso.

    Y ahí aparece la parte más fascinante de esta historia. Los proyectos que nunca fueron construidos también forman parte de la historia urbana. Un plano guardado en un archivo puede revelar tanto sobre una sociedad como una obra terminada: muestra qué problemas preocupaban a sus dirigentes, qué tecnologías consideraban posibles y qué modelo de ciudad imaginaban para las generaciones futuras.

    Buenos Aires no terminó convertida en una ciudad subterránea. Pero debajo de sus calles existe todavía una infraestructura enorme que demuestra que aquella intuición no era completamente equivocada. Túneles ferroviarios, líneas de subterráneo, galerías técnicas, estacionamientos y redes de servicios forman una segunda ciudad invisible que funciona todos los días mientras millones de personas caminan sobre ella sin verla.

    Quizás la verdadera ciudad subterránea nunca haya sido construida porque, en realidad, Buenos Aires ya tiene una. Solo que no es la ciudad futurista que imaginaron aquellos viejos proyectos, sino una compleja red de infraestructura que sostiene silenciosamente la vida cotidiana de la superficie.

    Y cada vez que un tren entra en un túnel, un subte atraviesa una estación o una red de servicios permite que un edificio siga funcionando, aquella vieja idea vuelve a aparecer, aunque ya nadie la vea.

     

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  • Karina incómoda con Tecnópolis: tiene que elegir entre La Nación o Figoli o perder 1.000 millones por mes

     

     Con los Werthein fuera de carrera, el gobierno se enfrenta con un dilema por la concesión de Tecnópolis: entregarle el predio a dos grupos con los que está enfrentado o seguir pagando el mantenimiento que cuesta mil millones de pesos por mes.

    Todo indicaba que la productora Foggia, vinculada a Mara Gornin, la mano derecha de Karina Milei iba a quedarse con la licitación en sociedad con los Werthein, pero la familia dueña de DirecTV decidió bajarse de la compulsa, como reveló en exclusiva LPO.

    En pie quedaron las ofertas de La Nación y de el empresario Marcelo Fígoli. Ambos tienen una pésima relación con el gobierno libertario.

    Diego Santilli buscó acercar posiciones con La Nación y apuntala la oferta del grupo. Quiere mejorar la relación con sus dueños, rota desde que Milei echó a Fernán Saguier de la residencia presidencial luego de que el dueño de La Nación se negara a echar periodistas como le reclamó el presidente. «Me tiene que pedir disculpas públicamente», suele comentar Saguier, todavía molesto por el destrato presidencial.

    Los Werthein se quieren bajar de la licitación de Tecnópolis y Karina se queda afuera del negocio

    La licitación se volvió una pesadilla para el gobierno, que desembolsa mil millones de pesos mensuales para mantener cerrado el predio de 55 hectáreas. Hace algunos meses lo alquilaba a empresarios amigos, pero nunca llegó a cubrir el costo operativo.

    Diego Santilli buscó acercar posiciones con La Nación y apuntala la oferta del grupo. Quiere mejorar la relación con sus dueños, rota desde que Milei echó a Fernán Saguier de la residencia presidencial.

    Las dos ofertas que están sobre la mesa tampoco serían muy tentadoras. Al pliego de Fígoli le encontraron incumplimientos en diez de los ítems. El empresario dueño de Fénix había sido descalificado de la licitación, pero logró torcer la decisión en la Justicia.

    La oferta de La Nación fue presentada de apuro después de que Clarín desistiera de participar como una unión transitoria de empresas.

    La Nación tiene un especial incentivo para ganar: Live Nation, que compró la mitad del Movistar Arena semanas atrás, les habría prometido a los dueños 20 millones de dólares extra si lograban imponerse en la licitación del codiciado predio de Vicente López, ubicado junto a la General Paz.

    Quienes analizaron el pliego de Tecnópolis en detalle aseguran que como a los mil millones de pesos para mantenimiento hay que sumarle al menos 650 millones mensuales de canon, no resulta tan seductor ganar la licitación, salvo que se construya un arena realmente importante.

    Teconópolis cuenta en la actualidad con una suerte de recinto cerrado, pero está lejos de ser un arena de clase mundial como el que podría construirse en el predio, ubicado en el límite de la Capital y sobre la autopista con mayor conectividad del área metropolitana.

    Pero esto debe pasar un filtro que hasta ahora permanece bajo el radar: cualquier reforma del predio o la organización de cualquier actividad como un recital o una feria debe contar con la autorización de Vicente López.

    Desde el municipio que gobierna Soledad Martínez por ahora no quieren ni oir hablar del tena y argumentan que no tienen nada que opinar sobre una cuestión que no depende de ellos. Los intereses en juego y el rol de la hermana del Presdiente acaso explican la prudencia extrema del municipio.

     

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    En la tapa comenzamos a promover una serie de acertijos. Las respuestas correctas suman puntos. La primer respuesta correcta suma 5 puntos. Las respuestas consecutivas correctas sumarán 2 puntos. En horarios y días aleatorios vas a encontrar un acertijo para participar. Quien primero complete la sumatoria de 100 puntos recibirá un premio sorpresa y se…

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